México reinventa
la doctrina del “enemigo interno”
3 de diciembre de 2017
La aprobación en la
Cámara de Diputados de la denominada como Ley de Seguridad Interior abre la
puerta a la militarización definitiva del país y al estado de
excepción permanente.
Por
Paco Gómez Nadal | El Salto.
En los años 70, la mayoría de los gobiernos de América
Latina y El Caribe, bajo la influencia política de Washington, abrazan la
doctrina de la
“Seguridad Nacional ”. Esa doctrina modifica el papel de los
ejércitos y estos pasan de cuidar fronteras a perseguir al denominado como
“enemigo interno”.
En los 70, en los 80, en los 90… aún ahora en algunos
territorios del continente, el “enemigo interno” es equivalente a izquierdoso,
subversivo, comunista… Espionaje, desapariciones, torturas, persecución del
disenso… Chile, Argentina, Uruguay, Colombia o Brasil conocen bien las
consecuencias -y la vigencia- de esa lógica de “seguridad” que está metida
hasta el tuétano en las élites latinoamericanas.
Ahora es México quien da una nueva vuelta de tuerca y,
ante la crisis permanente de seguridad y la consolidación del narcoestado
–dentro de las propias instituciones, con la aprobación este 30 de noviembre de
la Ley de Seguridad Interior, con un voto completamente fragmentado. El pleno
de la Cámara de Diputados ha registrado 248 votos a favor de esta ley (183
fueron del PRI, y 35 de sus aliados del Partido Verde, 9 de Nueva Alianza y 4
del Partido Encuentro Social; además votaron a favor 14 legisladores del PAN, 2
del PRD, y un independiente). Los 115 votos en contra han sido de diputados de
Morena (39), del PRD (39), del PAN (17), de Movimiento Ciudadano (17), de
Encuentro Social (2) y uno más de un independiente.
La cosa es así, Felipe Calderón, el que fuera presidente
de México con el conservador PAN, desató una ‘guerra’ al desplegar al Ejército
en una supuesta lucha contra el narco. Esa guerra, que comenzó en 2006, ha dejado ya 170.000
muertos y unos 60.000 desaparecidos. Con la llegada de Enrique Peña Nieto al
poder (2012) y restaura el control del PRI, esa guerra no acaba. De hecho, 2016
es el cuarto año con más muertes violentas de civiles (18.839) relacionadas con
esa ‘guerra’ en esta década de terror. Pero el despliegue militar era de facto.
Ahora, el PRI, aliado con el PAN, hace ley lo que ya es
una práctica brutal. La nueva ley permite a Peña Nieto militarizar zonas del
país ante cualquier “amenaza a la seguridad interior” y eso -¡atención!-
incluye cualquier protesta social que no sea “pacífica”, sin especificar lo que
significa que no sea pacífica.
La nueva ley es intencionalmente vaga en las definiciones
y permite que la declaración de “amenaza a la seguridad interior” dure un año,
prorrogable. Jan Jarab, representante de la oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, ha recordado sin éxito que
“el concepto de ’seguridad interior’ se asocia a un entendimiento de la
seguridad propio de los regímenes autoritarios".
La ley da tintes de legalidad a la militarización de
México y permite reprimir y controlar las permanente protestas contra el
gobierno de Peña Nieto. Y la ley da un poder inédito a este presidente a su
partido, el PRI, unos meses antes de que comience la carrera electoral que
finalizará con las elecciones federales del 1 de julio de 2018. Me cuesta
entender la falta de presión exterior, la desconexión de otros países de la
región y de los pueblos europeos respecto a la deriva de muerte que México
comenzó hace, como mínimo, una década. Me cuesta entender cómo no vemos que
México es un laboratorio extremo de lo que se nos viene. Capitalismo gore
(Sayak Valencia dixit) en su expresión más cruda que terminará llegando a todos
los rincones del planeta.
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