Posición del Centro
Palestino de DDHH de Gaza
ante la declaración estadounidense sobre Jerusalén
“Esta decisión es un
llamamiento a
imponer la ley de la selva
además de despreciar
el derecho
internacional
y el papel de la
ONU"
12 de diciembre de 2017
Por PCHR
En un peligroso precedente que viola el derecho internacional, el
miércoles 6 de diciembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha
declarado que Jerusalén es la capital de Israel y ha firmado la orden para que
la embajada de EEUU se traslade a esa ciudad. El Centro Palestino para los
Derechos Humanos (PCHR) condena las irresponsables declaraciones del presidente
estadounidense y subraya que el estatuto legal de Jerusalén, en tanto que parte
integrante del territorio palestino ocupado (TPO), está regulado en el derecho
internacional de acuerdo con las resoluciones adoptadas por la ONU y la Corte Internacional
de Justicia (CIJ), y así lo reconoce una inmensa mayoría de los Estados del
mundo. 154 Estados votaron a favor de reconocer el Estado de Palestina en el
territorio ocupado en 1967, incluida Jerusalén.
Para el PCHR la declaración significa que el presidente de EEUU se
otorga el derecho de conceder un reconocimiento a favor de un Estado al que no
le corresponde, en un gesto que repite la historia y representa una nueva
“Declaración Balfour” justo cuando se cumple el centenario de la primera,
aunque esta vez con firma estadounidense. El PCHR subraya que el derecho
palestino a Jerusalén emana de una legislación internacional que no puede
modificarse vía declaraciones o medidas políticas, y añade que la declaración
sentencia a su emisor por infringir la legislación internacional en lo que
constituye una gran vergüenza para el mundo libre.
El PCHR destaca que la declaración de Trump viola explícitamente
el derecho internacional, las Resoluciones del Consejo de Seguridad y los
Convenios de Ginebra, y constituye además, dos delitos. El primero, un crimen
de agresión contra el Estado palestino ya que la declaración respalda y
defiende la anexión de territorios por medio de la fuerza. El segundo, un
crimen de guerra ya que la declaración implica complicidad con la actividad del
asentamiento de Israel en Cisjordania, incluida Jerusalén.
Rayi Surani,
abogado y director del PCHR, ha declarado que “esta decisión es un llamamiento
explícito a imponer la ley de la selva y la política de facto además de despreciar
absolutamente el derecho internacional y el papel de la ONU. […] Asimismo, la
declaración otorga legitimidad política a los crímenes israelíes y perjudica el
pasado, el presente y el futuro del pueblo palestino”.Este acontecimiento es el resultado de una política sistemática por parte de la administración estadounidense que niega el derecho de los palestinos a la autodeterminación e intenta acabar con la causa palestina. Una política que se expresó primero respaldando explícitamente la expansión de los asentamientos en múltiples foros, silenciándola después deliberadamente para no tener que condenarla o manifestando abiertamente que los asentamientos pertenecen a Israel negando así que formen parte del TPO. A ello hay que unir las enormes presiones ejercidas por EEUU ante los organismos de Naciones Unidas,
Hay que recordar que 13 Estados tenían embajadas en Jerusalén hasta la década de 1970 sin que ello supusiera su reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. Sin embargo, EEUU no formaba parte de esos Estados, ya que sólo disponía de un Consulado en Jerusalén dependiente de la Embajada de estadounidense ubicada en Tel Aviv. Esos 13 Estados trasladaron sus embajadas desde Jerusalén a otras ciudades de Israel cuando el Consejo de Seguridad emitió las Resoluciones 476 y 478, que condenan el intento de anexión de Jerusalén por parte de Israel.
Merece la pena mencionar que el Congreso de EEUU reconoció
Jerusalén como capital de Israel en 1995, y que en aquel momento el presidente
estadounidense recomendó en su decisión emitir una declaración oficial para
trasladar la Embajada a Jerusalén. Desde entonces, todos los presidentes
estadounidenses han venido retrasando el traslado de la embajada hasta que esta
semana el presidente Trump se ha atrevido a emitir dicha declaración en
violación del derecho internacional e ignorando la paz internacional y el
peligro al que expone a muchos inocentes, pues su decisión provocará
sentimientos de rechazo en millones de musulmanes y cristian os
de todo el mundo.
El Consejo de Seguridad ha emitido 12 resoluciones que subrayan que Jerusalén es un territorio ocupado por las autoridades israelíes. Ocho de ellas estipulan que todas las medidas y cambios del estatuto legal de la ciudad son ilegales y que las fuerzas israelíes deben retirarse de
Entre las resoluciones que afectan directamente a Jerusalén, la Resolución 476 del Consejo de Seguridad, de 1980, insta a Israel a retirarse del territorio ocupado, incluida Jerusalén, y hace hincapié en que cualquier cambio en el estado y el carácter de Jerusalén carece de validez legal.
En el mismo año, se aprobó la Resolución 478 que condena
La Resolución 2334 de 2016, una de las más recientes y más destacadas en la condena del asentamiento de Israel en el TPO, incluida Jerusalén, establece que dicha actividad constituye una “violación flagrante” del derecho internacional y “no tiene validez legal” además de socavar el proceso de paz y la solución de dos Estados. Asimismo, la resolución hace un llamamiento a todos los Estados para que en la realización de sus tratados, distingan entre el territorio del Estado de Israel y los territorios ocupados desde 1967. Cabe destacar que esta Resolución fue aprobada por los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU con una votación de 14-0 con la abstención de EEUU. Dicha Resolución es la quinta de su tipo que afirma y condena la comisión de Israel del delito de actividad de asentamiento.
En su opinión consultiva sobre el Muro de anexión en 2004, la CIJ afirmó que la Franja de Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén, son territorios ocupados de conformidad con el derecho internacional. Sobre esta base, la resolución de la CIJ declaró que el muro no tiene validez legal ya que fracciona secciones del territorio palestino.
Tras la Guerra de los Seis Días en 1967 en
La UNESCO también ha emitido múltiples resoluciones relacionadas con el estatuto de Jerusalén así como con la mezquita de al Aqsa. La última, de 2016, reafirma que la mezquita de al Aqsa (Al Haram as Sharif) es una herencia islámica que incluye
La declaración estadounidense de Jerusalén como capital de Israel es una flagrante violación del derecho internacional humanitario (DIH) y constituye una evidente complicidad en un crimen de agresión que amenaza directamente la paz y la seguridad internacionales. Esta declaración es asimismo una provocación contra los sentimientos religiosos de millones de musulmanes y
Este crimen de agresión viola la Carta de la ONU, que prohíbe la anexión de territorios de terceros utilizando la fuerza, y la considera como una de las bases que permiten la intervención del Consejo de Seguridad bajo el Capítulo 7 de la Carta para restablecer la paz y la seguridad internacionales. Este delito está contemplado igualmente en el marco de la Jurisdicción de la CPI, incluso aunque su término aún no haya entrado en vigor.
El delito de actividad de asentamiento se considera un crimen de guerra codificado en el Artículo (49) de
De acuerdo con ello, EEUU es cómplice de Israel en el delito de la actividad de asentamiento. Por lo tanto, la CPI tiene derecho a enjuiciar a los funcionarios estadounidenses responsables de esta declaración, particularmente al presidente Trump. Cabe señalar que la CPI ha estado llevando a cabo investigaciones preliminares sobre la actividad de los asentamientos desde junio de 2014.
Destrucción del sistema global que protege a la humanidad
La decisión de EEUU ahonda la destrucción de la legislación internacional y de la ONU, y sienta un peligroso precedente por el que un Estado miembro viola las resoluciones del Consejo de Seguridad y del derecho internacional.
En consecuencia, el presidente Trump está destruyendo las iniciativas que se pusieron en marcha tras el final de
La Declaración de EEUU, que viola todas la legislación humanitaria internacional, y las políticas que respaldan, encubren y legitiman las violaciones israelíes del derecho internacional en el TPO, plantean importantes cuestiones: ¿sigue siendo eficaz la ONU como organismo para real para restaurar la paz y la seguridad internacionales?, ¿con qué credibilidad cuenta el derecho internacional que protege la humanidad y los derechos de los pueblos?, los organismos internacionales que protegen a la humanidad, ¿no se han vuelto completamente impotentes además de un arma en manos de los Estados poderosos cuando los utilizan para intervenir en los asuntos de los estados débiles?
Estados Unidos ya no es mediador en el proceso de paz sino que lo socava
EEUU siempre ha sido un mediador injusto y no comprometido con el derecho internacional en el proceso de paz para Oriente Próximo. Reiteradamente ha aducido, como en el discurso de esta semana, que el violar el derecho internacional y utilizar su poder del veto docenas de veces para evitar que el Consejo de Seguridad adopte cualquier decisión contra las violaciones israelíes o siquiera una condena, sirve para proteger el proceso de paz.
Esta declaración demuestra la vertiente más desafiante de la
administración estadounidense y la falsedad de sus argumentaciones. Las
resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General
relacionadas con Palestina siempre han confirmado que cualquier perjuicio
contra el estatuto legal de Jerusalén o cualquier cambio en él socavaría el
proceso de paz y pondría en peligro la solución de dos Estados. La declaración
del presidente estadounidense pone fin a toda posibilidad para el proceso de
paz, para la solución de dos Estados, además de negar el derecho de los
palestinos a la autodeterminación.
El PCHR subraya que la causa palestina no formará parte del regateo político, y deja bien claro en que el derecho internacional y las resoluciones definen las fronteras del Estado palestino. El PCHR también enfatiza que cualquier negociación debe limitarse a cómo aplicar lo estipulado en el derecho internacional de una manera que garantice la paz para todos.
Hacer frente al movimiento estadounidense
El PCHR hace un llamamiento a todos los palestinos y palestinas, a los Estados del mundo amantes de la paz, a las organizaciones internacionales y a todos y todas las activistas y personas libres del mundo para que unan sus fuerzas y confronten este delito:
1. El PCHR reclama a la CPI que acuse al presidente de Estados Unidos Trump en su causa relativa a los delitos por actividad de asentamiento e el TPO;
2. Los dirigentes palestinos deben recurrir al Consejo de Seguridad para que este organismo condene la declaración del presidente Trump, exponga la posición contraria de EEUU a la paz y exija el derecho del pueblo palestino a la libre determinación;
3. Los dirigentes palestinos deben recurrir a
4. Los dirigentes palestinos deben convocar una reunión urgente con las Altas Partes Contratantes en los Convenios de Ginebra para que en declaración condenen la posición estadounidense y garantice la aplicación de los Convenios de Ginebra en el TPO en 1967, incluida Jerusalén, así como para que opere a fin de obligar a Estados Unidos a cumplir dichos Convenios como miembro de las Altas Partes Contratantes que es;
5. Reclama a
6. Reclama a la sociedad civil estadounidense y a los pueblos libres del mundo que se movilicen y presionen al presidente de EEUU para salvar la paz mundial y evitar al mundo una guerra religiosa promovida por los irresponsables comportamientos del presidente TRUMP; y
7. Reclama a los Estados
árabes y al mundo islámico que tomen medidas decisivas para obligar a la
administración del Presidente de EEUU a retirar la declaración y anular la
usurpación de los lugares sagrados musulmanes y cristian os.
Centro Palestino de Derechos Humanos de Gaza
PCHR, 29 Omer El Mukhtar St., El Remal, PO Box
1328 Gaza, Gaza Strip.
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