Guardias y Primeras Líneas: En defensa de
la vida, el territorio y la
Madre Tierra
21 de febrero de 2020
Colombia está viviendo un momento trascendental en su historia: desde
el 21 de noviembre del 2019, el descontento generalizado de la población se
cristalizó en un solo grito de Paro Nacional, que reunió a sectores urbanos,
indígenas, campesinos y afrodescendientes, cansados de padecer durante años
políticas neoliberales llevadas adelante por malos gobiernos.
Por Makio para ANRed
Estas movilizaciones han contado con una
participación masiva, cosa que desde hace más de 50 años no ocurría en este
país. Las movilizaciones iniciadas en noviembre del año pasado se retoman
nuevamente este año, ahora con más fuerza y coordinación luego del último
Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales, realizado el pasado 30 y 31 de
enero, donde se acordó llevar a cabo un
Paro Nacional por tiempo indefinido que afecte directamente a
la producción y el abastecimiento de alimentos, contando con la movilización en
campos y ciudades. La fecha de inicio del Paro se acordó para mediados de abril
con el fin de que los procesos regionales campesinos, indígenas y afros
aseguren las cosechas y el alimento para resistir el tiempo que sea necesario.
De igual manera, las movilizaciones continúan e irán aumentando de manera
escalonada hasta esa fecha.El “paquetazo” de medidas que ha impuesto el gobierno de Iván Duque incluye las reformas laboral, pensional y tributaria, la privatización del aparato productivo del Estado y del sector financiero estatal, el tarifazo nacional al servicio eléctrico, el incumplimiento de los acuerdos con sectores sindicales, sociales y estudiantiles y la restricción del derecho a la protesta social. Si bien este «paquetazo» fue la gota que rebalsó el vaso, estas movilizaciones representan la inconformidad frente a las medidas de despojo sistemático que la población ha sufrido durante años, mercantilizando derechos fundamentales como la educación y la salud y entregándole los bienes comunes naturales a empresas trasnacionales mineras, agroindustriales y farmacéuticas a costa del asesinato y desplazamiento de las comunidades.
La violencia estatal, además de expresarse en el plano legislativo, ejecutivo y judicial, se expresa también mediante el uso de la violencia física y simbólica en manos del Ejército, el escuadrón móvil antidisturbios (ESMAD), y grupos paramilitares, quienes actúan de manera coordinada oficial y extraoficialmente en función de los intereses de la clase dirigente.
Muestra de esta violencia es el asesinato del estudiante Dilan Cruz, a manos del ESMAD durante las movilizaciones del pasado 21 de noviembre en el marco del Paro Nacional, además de la muerte de más de 800 líderes y lideresas sociales y ambientales desde el 2016, por parte de grupos paramilitares en las regiones más militarizadas del país.
En este contexto, las expresiones de autodefensa surgidas desde las comunidades toman un rol necesario para garantizar la construcción de paz y la defensa de los territorios, e incluso, garantizar el derecho a la protesta, como se ha visto en las expresiones de apoyo que ha hecho
Las Guardias Indígenas, Cimarronas y Campesinas – Resistencia milenaria de los Pueblos
Las guardias son procesos de autoorganización, que surgen en distintas comunidades y regiones del país, con el propósito de defender la vida, el territorio, los recursos naturales, los saberes ancestrales y la libre determinación de los pueblos. Se conforman en el contexto de militarización de los territorios y el despojo de las comunidades, llevando consigo la resistencia milenaria de los pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos.
Su mandato
deriva de los propios concejos comunitarios, por lo que dependen directamente
de las autoridades locales. No son grupos armados, defienden el territorio con
su bastón de mando, que les otorga la fuerza espiritual, para defender la vida
y garantizar la paz.
Estos
grupos funcionan como redes comunitarias que se movilizan en situación de
riesgo, con amplia participación de la población. Sus
tareas están relacionadas con el ejercicio de la autoridad, el control
territorial, la autoprotección, la administración de justica y el derecho a la
protesta, procurando también el cuidado a los líderes y lideresas sociales,
frente al atropello del Estado y los grupos paramilitares. También es tarea de
las guardias generar mayor conciencia ecológica dentro de la comunidad, por
ejemplo, explicando los peligros de la tala indiscriminada de bosques, y
proponiendo alternativas como siembras de cultivos tradicionales, conformando
territorios agroalimentarios que coexisten con la vegetación nativa sin
deteriorarla, como vienen haciendo estas comunidades desde hace cientos de años.
Es por eso que insisten en la necesidad de hacer “una sola guardia”: es un llamado a hacer una sola plataforma para romper las divisiones y fortalecerse, unificar saberes, experiencias y hacer que esta lucha se extienda por todo el continente. Para la guardia indígena: “el bastón lo llevamos todxs, cada unx elije si sacarlo o dejarlo dentro”.
Primera línea – Experiencia de los Escudos Azules
Son grupos independientes y autoconvocados que surgen desde las bases de los movimientos estudiantiles y de los barrios, como una expresión legítima de la movilización social. Frente a la represión estatal sistemática que se da en las manifestaciones, decidieron organizarse para defender a quienes participan en las marchas.
Si bien en un inicio se conformaron como un grupo que solamente buscaba la acción directa y respuesta legítima a las agresiones de la policía y el ESMAD, con el transcurso del tiempo se constituyeron no solo como grupo de defensa y cuidado de lxs manifestantes, sino también como grupo político.
Así, fueron consolidando estrategias frente a la represión, pero también fueron desarrollando prácticas pedagógicas, que ayuden a generar conciencia en la población sobre la legitimidad de la protesta, de la autodefensa y también la reivindicación de la capucha. Ésta se volvió un elemento simbólico importante, ya que se busca generar conciencia de que es un elemento fundamental de protección física, no sólo frente a los gases, sino también de resguardo de la identidad, en un contexto de represión y asesinato sistemático a quienes alzan la voz para defender sus derechos en Colombia.
En estos grupos, también está presente el concepto de que “la primera línea somos todxs”, desde los escudos hasta los manifestantes que van por detrás. Hay distintos roles dentro de la organización: quienes actúan de escudos y defensa directa del ESMAD, lxs bomberxs y quienes asisten en primeros auxilios. Además se han conformado grupos de investigación, de estrategias mediáticas y de comunicación alternativa.
La experiencia de unión y organización de las distintas Guardias con los grupos de Primeras Líneas durante las movilizaciones del Paro Nacional de fines de 2019 demostró que se pueden llevar adelante manifestaciones pacíficas, y sienta un precedente fundamental de aquí en adelante, para la movilización social en defensa de la vida, el territorio y
Fuente: https://www.anred.org/2020/02/21/guardias-y-primeras-lineas-en-defensa-de-la-vida-el-territorio-y-la-madre-tierra/
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