Unidos, solidarios y hermanados, los trabajadores
de la línea ESTE
vienen recibiendo el apoyo diario de vecinos, gremios, legisladores,
organizaciones sociales y políticas. Una resolución de la Justicia laboral y
una gestión ante al secretariado nacional de la UTA alumbran el horizonte del
conflicto. De todas formas, los choferes no esperan sentados: caravanas,
bocinazos, volanteadas, recorridas para llenar el fondo de lucha, festivales,
entrevistas en medios de
comunicación y reuniones con funcionarios marcan la agitada agenda del paro de
colectivos más extenso de los últimos tiempos en la región.
Por ANRed
Más de 100 choferes de la línea ESTE junto a sus
familias se están enfrentando desde hace quince días al poderoso Omar Corbelli,
dueño del monopolio del transporte de colectivos en la ciudad de La Plata, que
cuenta con la venia del Intendente municipal Julio Garro, y con otro aliado
estratégico: el titular de la seccional local de la Unión Tranviarios
Automotor (UTA), Oscar Pedroza, cómplice del maltrato laboral
que sufren los trabajadores.
Aun así, los
colectiveros han logrado ganarse el apoyo de “la gente”. Esa adhesión que sólo
se mide en la calle, y que es indispensable para hacer temblar a la patronal, a
la burocracia del gremio y al gobierno de turno. Estos últimos, a quince días
de empezado el conflicto no pudieron volver a “normalizar” el servicio, a pesar
de haber orquestado una brutal represión el pasado lunes 24 y de haber puesto
decenas de “carneros” a operar algunas unidades que de todas formas no alcanzan
a cubrir ni la mitad de los trayectos en los que opera la línea. Lo cierto es que
el paro sigue fuerte todavía, y la unidad interna entre los choferes continúa
inquebrantable a pesar de los aprietes.
El pueblo con los choferes
Las muestras de apoyo
revelan que los trabajadores de la ESTE han conmovido a buena parte de la población. Por
ejemplo, los vecinos de Parque Sicardi están sin colectivos desde que comenzó
el paro, situación que les repercute directamente en sus posibilidades de
trabajar y les ocasiona gastos importantes para poder transportarse; sin
embargo, entendieron rápidamente que el problema no son los choferes si no la
patronal, y enviaron muestras de solidaridad en la primera semana de paro
reclamando al gobierno que solucione el conflicto.
De la misma forma lo hicieron las trabajadoras
cooperativistas municipales nucleadas en el Centro Comunitario Ogá Guazú
(integrantes de la
Cooperativa Agustín Tosco , FOL-La Brecha) ubicado a quince
cuadras de la cabecera de la empresa en Ruta 11, que al segundo día de paro se
hicieron presentes aportando comida y ollas del comedor para poder sostener la
permanencia.
Incluso tras la
represión, cuando la permanencia de los choferes se trasladó a la ruta, las
muestras de solidaridad fueron constantes: desde mercadería, aportes
económicos, fotocopias de volantes, hasta un baño químico, los choferes vienen
siendo bancados por la población, organizaciones políticas y sociales de todo
tipo.
A su vez, el viernes pasado el Centro de
Estudiantes de Trabajo Social realizó un festival en beneficio de los
trabajadores, que contó con la presencia no sólo de los laburantes de la línea Este , si no
también de los colectiveros de la línea 60 de Capital Federal, que también
vienen apoyando el conflicto desde el inicio, al igual que choferes de otras
líneas de colectivos locales.
Además, al menos dos
veces la ruta 11 fue cortada por vecinos de los barrios aledaños, cansados de
no tener en qué trasladarse. En estos cortes, quedó claro que la medida era en
apoyo a los trabajadores, ejerciendo más presión sobre el municipio y la
empresa para que solucione el conflicto a su favor.
La lucha es una sola
Ayer se dio también
una confluencia en la calle que mostró lo que es capaz de generar la unidad de
los reclamos: una gran caravana realizada por los colectiveros pasó por la
Gobernación bonaerense donde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal
Seguro y Gratuito se estaba manifestando para exigirle a la gobernadora María Eugenia
Vidal la inmediata adhesión al Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo, y
lejos de simplemente pasar y tocar bocina se brindaron mutuas muestras de apoyo
entre ambos conflictos.
También otros sindicatos
se han acercado a apoyar a los trabajadores, fundamentalmente el docente. De
hecho SUTEBA La Plata realizará esta tarde una movilización a la Municipalidad,
a la que asistirán los choferes, para reclamar que se solucione el conflicto,
teniendo en cuenta que hubo escuelas que tuvieron que cancelar las clases ante
la falta de transporte público.
Cabe destacar además el rol preponderante que
están tomando las mujeres que acompañan a los choferes, además de sus familias,
que lejos de permanecer al margen se están organizando para tomar la palabra y
participar de todas las acciones que se vienen generando.
Las volanteadas que los trabajadores de la línea ESTE han
realizado en plazas, o subiéndose a otros colectivos han demostrado también un
profundo apoyo y entendimiento de los usuarios sobre el motivo del conflicto:
hace falta apenas escucharlos unos segundos para comprender que si los choferes
trabajan 16 horas diarias bajo condiciones laborales deplorables no sólo es un
perjuicio para ellos sino también es un peligro para los pasajeros.
En ese sentido, de a
poco los usuarios comienzan a visualizar el millonario negocio que Corbelli
realiza recibiendo cuantiosos subsidios que jamás son invertidos en mejoras en
la calidad del servicio: los choferes denuncian que no sólo las condiciones
laborales son precarias, sino que además la flota de colectivos de la empresa
tiene numerosas irregularidades ya que las unidades que circulan tiene más
antigüedad de la permitida.
Negociaciones en curso
Los choferes no
esperan sentados. Mientras se encuentran en plena actividad difundiendo el
conflicto, juntando fondos para costear la falta de ingresos, organizando
bolsones de comida para las familias, aguardan las resoluciones que pueda tomar
el Tribunal laboral Nº1, que el viernes habilitará una nueva instancia de
negociación entre las tres partes: la empresa, la conducción de la UTA, y los
trabajadores.
En concreto, los
colectiveros reclaman tres puntos: la reincorporación de los despedidos, que no
haya represalias por parte de la patronal (esto incluye el pago de los salarios
caídos), y que se habilite la elección de delegados gremiales (que la
conducción de la UTA no permite). Hasta el momento, la empresa y el sindicato
no accedieron a estos reclamos, que cuentan con una legitimidad aplastante.
A
su vez, los trabajadores de la ESTE iniciaron gestiones ante la conducción
nacional de la UTA, instando a que normalicen la situación de la seccional La Plata ,
teniendo en cuenta las irregularidades mencionadas en torno a la elección
democrática de delegados que insólitamente la conducción local impide a pesar
de que se trata de alrededor de 200 choferes afiliados al gremio los que la
están reclamando.
A esta altura, el poder
de Pedroza también va cayendo en picada. Primero trató de minimizar el conflicto diciendo que se trataba de
“cuatro gatos locos”. Luego, cuando no podía ocultar el sol con el dedo y era evidente
la masividad del apoyo a la medida, siendo más de 130 choferes involucrados en
el paro, empezó un rondín de llamadas telefónicas para amenazar colectiveros
instando a que se bajen de la
medida. Sin éxito con eso, intentó junto al Municipio y la
empresa reactivar el servicio, cuestión que tampoco logró completar en su
totalidad.
En este escenario, la
pulseada sigue. Es el poder empresarial y gubernamental que lucra con los
subsidios a costa de la población, contra los choferes organizados en pos de
trabajo digno y un transporte de calidad. Los trabajadores decidieron jugársela
e ir al frente, y están recibiendo el apoyo que se merecen.
Para más información, ver notas anteriores:
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