Presos políticos
mapuches
15 de diciembre de 2018
Por Raúl Zibechi
Desinformemonos
“Si comparo
la situación actual con once años atrás, veo un cambio notable en nuestro
pueblo”, explica Mónica Quezada, madre de Matías Catrileo, asesinado por la
espalda en 2008 mientras recuperaba tierras. La coyuntura a la que se refiere
Mónica es la masiva y maciza movilización social a partir del 14 de noviembre,
cuando fue asesinado Camilo Catrillanca, también por la espalda.El diálogo lo tuvimos el pasado lunes 10 en la cárcel de Temuco, donde visitamos a tres de los ocho presos políticos mapuche: los hermanos Benito y Pablo Trangol y el machi Celestino Córdova. Estaban rodeados de media docena de mujeres de su pueblo, que acuden todas las semanas, como hermanas políticas de los presos.
Los Trangol fueron acusados de la quema de una iglesia evangélica, pero fueron incriminados por “testigos sin rostro” y se les aplicó
A la extensa huelga de hambre se sumó un hermano de los Trangol y una autoridad de su comunidad, exigiendo el inicio de un juicio justo, ya que estuvieron más de un año como imputados sin juicio, y la no aplicación de
El machi Celestino fue acusado en el marco de las investigaciones de la muerte del matrimonio de hacendados Luchsinger-Mackay, en 2013. Fue condenado a 18 años de prisión y realizó una extensa huelga de hambre de más de cien días para poder acudir a su comunidad para realizar una ceremonia tradicional y cumplir así su función demachi (autoridad religiosa mapuche).
La impresión que recogemos en la visita, confirmada en todos los
diálogos con autoridades mapuche, es que la represión viene creciendo de forma
exponencial. Algunos comuneros relataron que el cuerpo de Carabineros utiliza
formas represivas ilegales para atacar a las comunidades y en particular a las
autoridades comprometidas en la recuperación de tierras y en la resistencia al
Estado de Chile.
Los crímenes
de Catrileo y de Catrillanca muestra claramente el accionar delictivo de
Carabineros. En los dos casos los uniformados mintieron. Catrileo muere en una
acción pacífica en el fundo Santa Margarita, del agricultor Jorge Luchsinger,
predio que reclaman las comunidades y era defendido por Carabineros que
dispararon sobre el militante mapuche. Dijeron que hubo un enfrentamiento
armado, pero los asesinos debieron ser condenados cuando se desmontó el engaño
y dados de baja del cuerpo.Catrillanca fue asesinado por la espalda por un miembro del Comando Jungla de Carabineros mientras conducía un tractor. La primera versión de Carabineros fue que la acción era la respuesta al robo de coches de profesoras de la escuela de Ercilla por un grupo de encapuchados y dijeron que tenía antecedentes penales. Aseguraron que la acción no había sido filmada, pero en realidad destruyeron esa prueba.
Cuando todas las mentiras se vinieron abajo, el gobierno debió dar marcha atrás y a lo largo de todo Chile se multiplicaron las manifestaciones de apoyo al pueblo mapuche. A esa enorme movilización hizo referencia Mónica, la mamá de Matías Catrileo, al mencionar el crecimiento del pueblo mapuche en esta larga y difícil década.
Así como el asesinato de Matías forjó una nueva camada de
militantes, el de Camilo está ampliando el horizonte de todo un pueblo. Lo
realmente nuevo en el Chile actual, no es la lucha mapuche, un pueblo que lleva
cinco siglos de pie, sino el involucramiento de nuevas camadas de jóvenes (y no
tan jóvenes) en una pelea de larga duración contra un Estado genocida y
terrorista.
Esa “potencia” que menciona Mónica, ese crecimiento del pueblo
mapuche, no puede comprobarse en las grandes manifestaciones ni en las acciones
de repudio y solidaridad. Pero es palpable en los grupos de base, en la
multiplicación de organizaciones mapuche y mixta, en el notable crecimiento de
las personas que hablan y estudian mapudungun, incluyendo muchos blancos o huincas. Una fuerza que nace de
la tierra, de muy abajo, y que está resultando imbatible.
El principal azote del pueblo mapuche es el
extractivismo forestal, al que protegen y defienden el Estado chileno y el
gobierno de Piñera. Ese modelo tiene un límite: como señala el último editorial
de la página Mapuexpress,
la dignidad de la familia y la comunidad de Camilo Catrillanca han supuesto “un
fuerte remezón para mirar con mayor precisión histórica y política lo que está
ocurriendo en el Wallmapu”, y ha generado “una poderosa ruta para el pueblo
mapuche.
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