Miradas críticas a los nuevos constitucionalismos suramericanos
7 de noviembre de 2019
Por Andrés Kogan Valderrama (Rebelión)
A propósito de la continuidad de las movilizaciones en Chile, ha comenzado un proceso de cabildos autoconvocados y abiertos, en donde la población ha comenzado a sentar las bases para dar inicio de un proceso constituyente inédito, el cual le devuelva la dignidad a un pueblo que ha tenido que lidiar por más de 40 años con una Carta Magna que tuvo un origen espurio durante la dictadura de Pinochet, y que tiene la particularidad de haber estado a la medida de la ideología neoliberal, lo que ha sido visto por el mundo entero como un verdadero experimento político, implementado a través de una doctrina del shock.Es así como los primeros resultados de esos cabildos, se manifiestan demandas prioritarias que buscan justamente recuperar y ampliar derechos de toda índole, privatizados y negados en la constitución de 1980. Es el caso de un nuevo sistema de pensiones, la protección del medioambiente, la nacionalización de recursos naturales, el aumento del salario mínimo, una educación pública y gratuita, un sistema único de salud, acceso a la vivienda, impuestos a los más ricos, igualdad de género y enfoque feminista en políticas públicas, democracia participativa y vinculante, derechos de los migrantes, reconocimiento de los pueblos indígenas y realización de una asamblea constituyente.
Es esta última demanda, la realización de una asamblea constituyente, la cual puede verse como la piedra de tope para los grupos más conservadores del país, vista por ellos como una amenaza para una democracia de mercado que se ha profundizado en los últimos 30 años, no solo gracias a la derecha sino también gracias a una izquierda que creyó la idea del fin de la historia, como pasó con
No es de extrañar entonces, que mientras países como Bolivia, Ecuador y Venezuela, realizaban profundos procesos constituyentes, la izquierda de mercado legitimaba la constitución de Pinochet, mediante la firma del ex presidente Ricardo Lagos el año 2005. Además de denostar aquellos procesos, tratándolos de populistas, mientras se en Chile se fortalecía una institucionalidad que privatizó la educación, la salud, el agua, las carreteras, los medios de información, los puertos, etc.
Por otro lado, solo con la llegada de
De ahí la importancia de abrir un inédito proceso constituyente en Chile, pero que se conecte con la experiencia de aquellos países vecinos, los cuales tienen mucho que aportar a lo que eventualmente pueda pasar, no solo en lo que respecta a los elementos participativos que llevaron a la redacción de las nuevas constituciones, sino también a los elementos autoritarios de los gobiernos progresistas realmente existentes en aquellos países mencionados.
Para reflexionar sobre aquello, lo señalado por personas como Alberto Acosta de Ecuador, Raúl Prada Alcoreza de Bolivia y Edgardo Lander de Venezuela, nos puede ayudar a acercarnos a esos procesos en clave suramericana, pero desde una mirada crítica. Es decir, yendo más allá de discursos ideológicos reduccionistas, que están con o contra de esos procesos de manera absoluta, la cual no hace más que reproducir lógicas binarias en la política.
En el caso del economista Alberto Acosta, quien fuera presidente de
De ahí que Acosta plantee que la constitución deba ser entendida más bien como una caja de herramientas para la ciudadanía, en donde sea ésta quien deba hacer valer el respecto de los derechos constantemente. En otras palabras, el proceso constituyente no termina cuando se redacta y aprueba
Sobre Bolivia, lo planteado por el sociólogo Raúl Prada Alcoreza, quien fuera asambleísta de la Constitución de Bolivia, aprobada el año 2009, tiene una mirada similar a
En otras palabras, lo que ha pasado en Bolivia, es que ha hecho de su constitución un fetiche, en donde se pasó de un contenido liberal a un contenido socialista, con rasgos indígenas, el cual renuncia a la movilización social, entendida ésta como potencia, para dar paso a una burocracia legal, en donde la figura del caudillo autoritario se apropia de un discurso que deriva de los pueblos finalmente.
Por último, en el caso de Venezuela, quizás el más dramático de los tres, planteado por el sociólogo Edgardo Lander, referente del llamado giro decolonial, nos señala que la constitución de 1999 marcó el inicio de los ciclos progresistas posteriores en
El problema, como bien dice Lander, es que el proceso venezolano en el tiempo no hizo más que profundizar el rentismo petrolero de décadas, a través de un estado completamente autoritario, clientelar y corrupto, en donde la militarización del país ha permitido que se hipoteque el 12, 2% del territorio nacional, a partir del llamado Arco Minero del Orinoco, el cual tiene un carácter completamente ecocida y de vulneración de derechos de los pueblos indígenas que habitan en aquel lugar.
Asimismo, el excesivo personalismo, primero con Hugo Chávez, posteriormente con Nicolás Maduro, recuerda lo peor de los Socialismos Reales del Siglo XX, en donde la concentración del poder político ha llegado al extremo de tener que hacer una nueva asamblea constituyente el año 2017, hecha a la medida del gobierno actual, la cual no hace más que desprestigiar lo realizado el año 1999 democráticamente y con participación plural del pueblo venezolano. .
A modo de reflexión general, si los pueblos de Chile pretenden tener una nueva constitución a partir de una asamblea constituyente, no pueden descuidar estos tres procesos suramericanos, con fortalezas y debilidades, los cuales no hacen más que evidenciar que no basta con redactar una constitución que contenga múltiples derechos, si eso no va acompañado de cambiar las estructuras de poder mercantiles, coloniales y patriarcales del Estado mismo. Las constituciones podrán tener horizontes democráticos, comunitarios, interculturales, participativos, pero si no tiene mecanismos reales de intervención ciudadana para su ejecución, el fantasma del autoritarismo estatal está a la vuelta de la esquina.
Andrés Kogan Valderrama es sociólogo y editor del Observatorio Plurinacional de Aguas
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=262200
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