sábado, 2 de septiembre de 2017

II.Observamos que el capitalismo practica una libertad que es irresponsabilizarse por causar masacres, destrucciones y dramas a miles, millones de personas

El trabajo creado es insuficiente, de baja calidad, mal pagado, más vulnerable y con menos derechos
La falacia de la "primavera del empleo" 
de Fátima Bañez
1 de septiembre de 2017
Por Agustín Moreno (Cuarto Poder)

Sostiene Fátima Báñez que “La recuperación de España es sólida, sana y social” y que “el empleo que llega con la recuperación es de mayor calidad que el que se fue con la crisis”. Es evidente que confunde la calidad del empleo con que dependientes, camareros o teleoperadores tengan carreras universitarias. Pero lo de la ministra de Trabajo no es simple demagogia, es un insulto a millones de parados y de trabajadores pobres en esta economía de chiringuito en la que han convertido a España. Y, sobre todo, es una gran mentira porque el empleo creado es insuficiente, de baja calidad, mal pagado, más vulnerable y con menos derechos.
La llamada “recuperación” solo ha recuperado el 57,8% del empleo fijo perdido. La crisis destruyó 1,3 millones de puestos de trabajo indefinidos y se han creado 777.000 empleos de estas características. En los últimos diez años la población ocupada ha caído en 1.940.100 empleos y el propioministro de Economía reconoce que se tienen que crear 2 millones de empleos para que el mercado de trabajo tenga igual tamaño que en 2007.
Es decir, la creación de empleo ha sido insuficiente y seguimos con casi cuatro millones de parados en España. Si no fuera por el trabajo a tiempo parcial (forzoso en el 70% de los casos según la EPA), que ha crecido en medio millón a costa de las jornadas completas, la tasa de paro llegaría al 30%, según sugiere el Banco de España. Hay otro dato muy preocupante: un tercio de la caída del paro se debe a que la población activa ha perdido 765.300 activos en los últimos cinco años. Sin olvidar que, según Eurostat, la tasa de empleo en España es la cuarta menor de la UE-28, con un 63,9% frente al 78,2% de media.

El empleo que se crea es de mala calidad. Más del 90% son contratos temporales y de ellos un 23% tiene una duración inferior a una semana. Con las dos últimas reformas laborales de Zapatero y de Rajoy, el abaratamiento del despido y el aumento de la desregulación de la contratación han convertido este país en el reino de la precariedad. Y, como venimos denunciando algunos, un trabajo precario es una vida precaria.
También es un empleo muy mal pagado La política aplicada ha producido una gran devaluación salarial hasta el punto de que las rentas del trabajo han caído en picado en su participación en el PIB. Así, los salarios han pasado del 51% de antes de la crisis al 47% en 2016. Pasando a lo micro, tres millones de trabajadores cobran menos de 820 euros al mes. Es decir, tener un trabajo no asegura poder vivir dignamente. A ello no son ajenos los nuevos contratos basura, el subempleo que obliga a muchos a trabajar en empleos de mucha menos cualificación de la que tienen y, sobre todo, la desprotección producida por las reformas del Estatuto de los Trabajadores.

Las reformas laborales y la supresión de la ultraactividad de los convenios han debilitado la negociación colectiva, el papel de los sindicatos y el poder de los trabajadores. La estrategia neoliberal es eliminar garantías contractuales e incluso de tutela judicial y administrativa. Ello hace que se pierdan derechos laborales conseguidos en las empresas y sectores tras años de lucha.
El empleo que se está creando es muy vulnerable. La mayoría es temporal y a tiempo parcial, en sectores como el turismo y el comercio, que son intensivos en mano de obra de escasa cualificación. Sin turismo no habría esta recuperación, especialmente en algunas zonas. No es tan exagerado decir que España se está convirtiendo en un país de camareros cuando el 13% del total de los contratos es para esta labor. Esta situación es preocupante porque una nueva crisis cíclica haría desaparecer muchos de estos puestos de trabajo.

La prueba de que no estamos en ningún paraíso es el aumento de la pobreza y las desigualdades sociales. Existe una gran bolsa de parados de larga duración, mayores de edad y con una fuerte componente de género, que supone la mitad del total de parados; ello hace crecer la marginalidad y tiene consecuencias negativas en la cohesión social. La tasa de riesgo de pobreza ha pasado del 19,8% en 2008 al 22,3% en 2015, según la encuesta de condiciones de vida del INE. Organizaciones como Cáritas nos advierten sobre el riesgo de que se consolide la pobreza como algo natural en España. Otros datos a tener en cuenta es el aumento de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, y que España se sitúa como uno de los países con más bajas laborales en el mundo.

Por todo lo anterior, cuando Báñez habla de “primavera del empleo”, se refiere al imperio del empleo basura creado por el PP y a la imposición de la ley de la selva en el mercado laboral: un regalo para el neoliberalismo más rampante. Si la generación de jóvenes mejor preparada de la historia de este país se tiene que ir al extranjero o está tan desmoralizada que siete de cada diez ven probable tener que trabajar “en lo que sea” ¿de qué paraíso hablan? Nos mean y quieren que digamos que llueve. Pues no. Pero no basta solo con desmontar las mentiras. Es preciso aunarse para el cambio político y reconstruir un movimiento sindical que garantice una defensa insobornable de las clases trabajadoras. El trabajo tiene que ser digno, seguro, saludable y con derechos para que haya una sociedad más justa y habitable.

I.Observamos que el capitalismo practica una libertad que es irresponsabilizarse por causar masacres, destrucciones y dramas a miles, millones de personas


Cómo la desregulación inmobiliaria garantiza nuevas catástrofes como la de Houston
1 de septiembre de 2017

Por Benjamín Preston,  The Guardian / El Diario (España)

La legislación que rige la construcción en Houston es una de las menos rigurosas del país, por eso, cuando se produce un fenómeno meteorológico de este tipo, lo arrasa todo. Trump quiere que esas políticas permisivas y favorables para las grandes constructoras se expandan por todo EEUU.

Debido a la polémica que suscitó la agresiva rueda de prensa que Trump convocó a principios de mes, ya nadie recuerda que el propósito inicial de ese encuentro con los medios era hablar de las infraestructuras del país. El presidente de Estados Unidos mostró dos gráficos y explicó que había firmado un decreto presidencial para suavizar los requisitos necesarios con los que obtener permisos de obra pública y que a partir de ahora iban a ser "muy, muy rápidos".
Esa rueda de prensa pasará a la historia por el hecho de que el presidente pasó "muy rápido" a tratar otro asunto [los enfrentamientos en Charlottesville, en el Estado de Virginia] y trató por igual a las dos partes enfrentadas; los racistas blancos y los grupos antifascistas.
Sus polémicas declaraciones eclipsaron sus planes para agilizar las obras de infraestructura, pero es muy probable que la normativa que se propone impulsar genere, a largo plazo, tanta polémica como sus declaraciones sobre Charlottesville.

El huracán Harvey ha obligado a decenas de miles de personas a abandonar sus hogares en Houston y las proximidades de la ciudad debido a las inundaciones. La tormenta se dirige hacia Luisiana y las autoridades creen que la cifra de afectados no hará más que crecer.
Trump dictó un decreto presidencial a principios de mes para dejar sin efecto una directiva de Obama que establecía los requisitos obligatorios para los proyectos de infraestructuras financiados por el Gobierno federal en zonas con riesgo de inundación o de experimentar una subida del nivel del mar. Por ejemplo, muchas de las zonas en Texas que han quedado inundadas.

El problema de las normativas permisivas
De hecho, Houston ya tiene una de las normativas más permisivas en lo relativo a la construcción en zonas con riesgo de inundación. Ahora el presidente se propone que en otras partes del país la normativa sea similar.
"No tiene sentido", indica Steve Ellis, vicepresidente de Taxpayers for Common Sense (contribuyentes a favor del sentido común). "Los contribuyentes se merecen tener la seguridad de que si ayudan a una comunidad que necesita construir o reconstruir obra pública se hace de forma que no vuelva a suponer un gasto para el contribuyente en un futuro".
Las tormentas y las inundaciones cada vez son más costosas y frecuentes, y la información disponible deja entrever que el cambio climático es el principal culpable.
Muchas localidades están situadas en el litoral o en llanuras aluviales. Según la Administración Nacional de Asuntos Oceanográficos y Atmosféricos de Estados Unidos (NOAA), en estos lugares "las normas de construcción a menudo no son suficientes para evitar daños ante situaciones extremas".
En las últimas décadas ha aumentado la cifra de situaciones que causan daños millonarios: desastres naturales, como inundaciones o incendios forestales, que suponen daños superiores a los mil millones de dólares. Mientras que en 1985 el coste medio era de 10.000 millones de dólares en cinco años, en 2015 este coste se ha quintuplicado.
Obama firmó el decreto presidencial 13690 en 2015 para dar respuesta a la subida del nivel del mar y a las tormentas cada vez más frecuentes, en especial, los ciclones tropicales. El decreto de Obama, con sus referencias a la subida del nivel del mar y al cambio climático, se convirtió en uno de los blancos de ataque de la nueva Administración, deseosa de eliminar esos términos del vocabulario político.
" Esa orden presidencial tenía por objetivo facilitar que la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA en sus siglas en inglés) pudiera presionar a las comunidades para que reconstruyeran de una forma más inteligente y más resistente", afirma Ellis: "[La medida de Trump] termina con esta presión".
Los requisitos que contemplaba el decreto 13690 todavía no se habían aplicado cuando quedó sin efecto. Sin embargo, algunas agencias federales, entre ellas la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, que financia y hace un seguimientos de los proyectos de vivienda social, ya habían iniciado los trámites para que pudieran ser respetados.

Los nuevos requisitos encarecerían la vivienda
El
decreto de Obama establecía que las estructuras construidas en zonas que estadísticamente tenían una posibilidad del 1% de sufrir una inundación (dentro de un plazo de cien años) debían elevarse más de medio metro para evitar daños. Muchos criticaron esta medida. La Asociación Nacional de Constructores de Casas se opuso frontalmente a este decreto y argumentó que si se endurecían las medidas, se limitaba también la posibilidad de las familias de clase trabajadora a acceder a una vivienda asequible.
Rob Moore, analista principal de políticas del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales, refuta este argumento e indica que tal vez la Asociación estaba menos preocupada por el impacto que podía tener este decreto sobre la vivienda privada que por las limitaciones de las nuevas promociones inmobiliarias.

"Si el Gobierno federal no apoya la infraestructura que permite el desarrollo, como carreteras y plantas potabilizadoras, será imposible que la zona se desarrolle", explica. "Si las compañías privadas quieren construir en una zona que podría inundarse es su problema, pero no veo ningún motivo por el cual el gobierno deba dejar sin efecto este decreto".
La Asociación Nacional de Constructores de Casas no ha querido hacer declaraciones.
En los días posteriores al huracán Sandy, que asoló el área metropolitana de la ciudad de Nueva York en otoño de 2012, las agencias federales, estatales y municipales se gastaron miles de millones de dólares en reparar las infraestructuras dañadas. El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, calculó que reparar los daños representó para el Estado un gasto de unos 33.000 millones de dólares. El Estado de Nueva Jersey se gastó unos 30.000 millones. En aquel momento no existían unos criterios para conceder o denegar una ayuda y la mayoría del dinero se destinó a proyectos de reconstrucción en zonas de inundación.

Las viviendas sociales, las más vulnerables
Las viviendas sociales, que a menudo se levantan en zonas propensas a inundarse porque los terrenos son más baratos, son especialmente vulnerables. Según el Departamento de Vivienda, más de 11.000 edificios de viviendas sociales, el 5% del total, se encuentran en zonas propensas a inundarse. Nueva Orleans tiene 1.944 edificios en este tipo de zona, Miami y Jacksonville, en Florida, 1.157.
"Muchos de estos edificios públicos quedaron destruidos por el huracán Sandy y lo cierto es que una normativa más estricta los hubiera protegido mejor", indica Moore: "En parte, la Administración de Obama decidió exigir que se cumplieran ciertos requisitos para evitar tener que gastar dinero público en la reconstrucción de estructuras poco seguras".
El decreto de Obama ha sido revocado pero todavía existe la posibilidad de que las garantías que contemplaba puedan sobrevivir. La Agencia Federal para la Gestión de Emergencias, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano y la Agencia para la Protección del Medio Ambiente impulsarán normas para poner en práctica el decreto presidencial.
"Estas normas todavía podrían ser aprobadas sin necesidad de que el presidente de Estados Unidos intervenga", puntualiza Moore. "Para la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano es crucial hacerlo, ya que las tareas de reconstrucción de las viviendas e infraestructuras afectadas por el huracán Harvey deberían ceñirse a una normativa más rigurosa".
El hecho de que sea fácil construir en zonas inundables tendrá probablemente graves consecuencias. Hasta la fecha, unas 30.000 personas han tenido que abandonar sus hogares. Se trata de la tercera gran inundación que sacude al país este año y la tercera vivida en el área de Houston desde marzo del año pasado. Se da por sentado que tanto el litoral como las llanuras centrales de Texas sufrirán inundaciones catastróficas.
"Dejar sin efecto el decreto presidencial de Obama fue una idea pésima pero ahora el presidente puede trabajar con los legisladores para proteger a los contribuyentes y para que el dinero público se destine a construcciones que sigan unos criterios más rigurosos", explica Ellis. "Si los responsables del país no protegen a los contribuyentes, se construirá mal y tendremos que volver a reconstruir estas estructuras inseguras cuando queden dañadas por tormentas futuras".
Traducido por Emma Reverter
http://www.eldiario.es/theguardian/Trump-catastrofe-Houston-desregulacion_0_681382155.html

viernes, 1 de septiembre de 2017

Pongamos en discusión las posibilidades concretas y el potencial postcapitalista de los "buenos vivires".

Qué es el buen vivir (Sumak Kawsay)
1 de septiembre de 2017

Por Atawallpa Oviedo Freire (Rebelión)

El Buen Vivir no busca el crecimiento en ninguna expresión de vida sino la mantención y el establecimiento del equilibrio como acción humana. No pretende ganar y ganar, porque se convierte en un estado compulsivo o de ansiedad por ganar más y más. Mientras que con la armonía se busca la estabilidad dinámica entre todos los sistemas que hacen la vida. 

El Buen Vivir toma como referente y maestro al ambiente, observando que no está en desarrollo ni en crecimiento ni en un progreso, sino que su sentido de existencia es guardar armonía y equilibrio entre el caos y el orden, entre lo intuitivo y lo racional, entre lo espiritual y lo material. Un existir en la dualidad complementaria para reproducirse infinitamente.

El Buen Vivir cuestiona al paradigma del desarrollo, en especial al crecimiento económico por su incapacidad para resolver la pobreza. Por el contrario, sus prácticas han provocado severos impactos sociales y ambientales, al poner su énfasis en el mercado, la obsesión por el consumo y la utopía de un progreso continuado e ilimitado.

El Buen Vivir entiende que la constante de la vida es el cambio y no el desarrollo. El ser humano tiende al caos y su labor es ordenar, por eso siempre está limpiando y arreglando todo en su vida para que funcionen sus proyectos, y cuando no lo hace vienen la crisis, las enfermedades, los conflictos.


El Buen Vivir considera que el paradigma del desarrollo y del crecimiento son conceptos en decadencia, con claras implicaciones coloniales, totalitarias y hegemónicas. Presentándose el Buen Vivir como una vía para superar esas limitaciones que se vienen estructurando en la globalización en curso.

El Buen Vivir no reconoce al crecimiento económico o al consumo material por sí solos como indicadores de bienestar. Si lo material no va concatenado con lo psicológico, emocional, mental, no hay Buen Vivir sino un relativo bienestar material. La calidad de vida no hace referencia solo a las personas sino a la naturaleza en su conjunto. Por ello sus proyectos y sentido de vida son integrales, no pensados ni principalizados sólo para el hombre.

El Buen Vivir no separa o divide a la sociedad de la naturaleza, puesto que el uno contiene al otro y son complementarios inseparables. Tiene otra forma de concebir a lo ambiental y por ende guarda otra forma de relación. Por ello, demanda regresar a la naturaleza, es decir, al saber ambiental como un paradigma de integralidad y de completud. 

El Buen Vivir cuestiona la base antropocéntrica del desarrollo, que hace que todo sea valorado y apreciado en función de la utilidad exclusiva para las personas. Ante ello, le ha otorgado al ambiente la calidad de sujeto de derechos (“derechos de la naturaleza”), rompiendo con la perspectiva antropocéntrica de que es un objeto al servicio del hombre. Todo es visto como sujetos y no objetos.


El Buen Vivir coincide con algunos principios clásicos, pero añade otros, lo que complementa pero al mismo tiempo reconfigura toda la concepción única y universalista de los derechos del hombre. Así, a la igualdad, la libertad, la paz, la solidaridad, la equidad social, la justicia social; añade, la reciprocidad, la correspondencia, la armonía, el equilibrio, la estabilidad, la polaridad, la ciclicidad, la estabilidad dinámica, la complementariedad. 

El Buen Vivir promueve la colaboración entre grupos, pero al mismo tiempo comprende que son el espejo uno del otro, por lo que recrea y valora a la oposición como el otro lado que le permite encontrar el punto de equilibrio para no caer en extremismos y dogmas.

El Buen Vivir es ante todo un estado comunitario de vida, que respeta lo individual y lo público (Estado), pero que antepone el interés colectivo al personal. Es la actitud para encontrar el equilibrio entre lo colectivo y lo individual, entre lo asociativo y lo estatal. Promueve la propiedad grupal en sus diferentes formas, pero sin rechazar la propiedad individual y la estatal.

El Buen Vivir
propugna un mundo “hecho de muchos mundos”, donde conviven, se confrontan y dialogan diferentes racionalidades culturales. Se basa en el reconocimiento y respeto de la diferencia y de la diversidad. La diferencia como una riqueza de la vida y la diversidad como la expresión más bella de la existencia.

El Buen Vivir
es la más importante corriente de reflexión que ha brindado América del sur y central en los últimos años, al establecer otro modo de comprensión del mundo para otra forma de habitarlo y de hacerlo durable para las generaciones futuras y la prolongación de la especie humana. 

Rasgos del buen vivir en Occidente


Los estudios críticos al desarrollo, la ecología profunda, los saberes ambientales, el biocentrismo, el feminismo radical, la decolonialidad del saber, los bienes comunes, los movimientos de transición, las ecoaldeas, la permacultura, el dragón dreaming, como diferentes sistemas, herramientas y metodologías de cambio.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231005

III. Cuestionemos el embaucamiento de CFK que el capitalismo puede ser serio y nacional-popular

Mundialización del capital en perspectiva
26 de agosto de 2017
Por Rolando Astarita

El triunfo del Brexit, la retirada de EEUU del Acuerdo Trans-Pacífico (TPP por sus siglas en inglés) y la revisión del NAFTA abren el interrogante sobre si no asistimos a un cambio estructural de la economía mundial, revirtiendo la globalización.
Nuestra respuesta provisoria es que, si bien ha habido, a partir de la crisis de 2007-2009, una desaceleración del crecimiento del comercio global y de los flujos transfronteras de capital, nada lleva a pensar que, en el futuro más o menos inmediato, retroceda de manera importante la internacionalización de la economía. En particular, nada parecido a lo ocurrido durante los 1930, cuando el mercado mundial literalmente se quebró, y el comercio se hundió un 30%. La participación del comercio en el producto mundial ha venido aumentando de forma sostenida, y la crisis de 2007 no parece haber revertido esa tendencia.

 
Es cierto, sin embargo, que los flujos transnacionales de capital cayeron un 65% desde 2007; bajaron desde 12,4 billones de dólares antes de la crisis a 4,3 billones en 2016. En términos del producto global, pasaron de representar el 11,5% en el período 2000-2010, al 7,1% en 2010-2016 (véase “The new dinamics of financial globalization”, McKinsey, agosto 2017; también para lo que sigue). Pero aun así, en los últimos años fueron casi dos puntos porcentuales más altos que en el período 1990-2000, cuando promediaban el 5,3%. Más importante aún es que, a pesar de una retracción post-crisis, la inversión extranjera directa, IED, se mantuvo a un nivel relativamente elevado.

 
Globalmente, los flujos de IED e inversión en acciones representaron el 69% de los flujos financieros totales en 2016 (contra el 37% antes de la crisis de 2007; informe McKinsey, citado). El resultado es que el stock de IED en términos de producto mundial alcanzó en 2016 el 35% (contra menos del 10% en 1990)
Lo anterior explica también que no se haya detenido la internacionalización del capital. Actualmente más de un cuarto de las acciones alrededor del mundo están en posesión de inversores extranjeros, contra el 17% en 2000. En los mercados globales de bonos, en 2016 el 31% estaban en manos de extranjeros, contra el 18% en 2000. Y la participación de los países en desarrollo en la IED total pasó del 8% en 2007 al 14% en 2006 (datos informe McKinsey, citado).

La internacionalización de la producción
El crecimiento de la IED y del comercio mundial fue de la mano de la internacionalización de los procesos productivos a través de las cadenas globales de valor. Esto es, los procesos productivos se fragmentan de manera creciente y los bienes y servicios se producen secuencialmente en etapas en diferentes países. Las cadenas de valor están extendidas en las ramas del automóvil, textiles, electrónica y otras. Un teléfono Apple, por ejemplo, es fabricado en EEUU, Japón, Corea del Sur, Países Bajos, Francia, Italia, China y a veces incluso India y Vietnam. Un avión Boeing 787 es producido en 66 países diferentes (The Economist, 10/12/16). Las multinacionales estadounidenses del automóvil están profundamente imbricadas con la producción en México; las empresas alemanas con las cadenas de suministros en Polonia y Turquía; las japonesas con el Este asiático. En 2010 el 28% de las exportaciones brutas consistían en valor agregado que primero era importado por países solo para ser incorporado a productos o servicios que luego eran exportados de nuevo. Alrededor de 5 billones de dólares de los 19 billones que componían las exportaciones brutas globales en 2010 fueron de hecho doblemente contabilizados. Los países atrasados participan en las cadenas globales de valor, lo cual contribuyó a que su parte en el comercio del valor agregado global pasara del 20% en 1990 a más del 40% en 2012 (véase “World Investment Report, 2013”, UNCTAD). 

Dice la OECD:
“Las cadenas de valor han aumentado la interdependencia entre los países. Los insumos intermedios tales como partes y componentes son fabricados en un país y luego exportados a otros países para seguir su producción o para alimentar las líneas de ensamblado final. Esto lleva al aumento del comercio con proveedores y del comercio intra empresa. (…) Las cadenas de valor también aumentaron los flujos de inversión extranjera directa. Los flujos de inversión internacional, tanto de cartera como directa, aumentaron más fuerte que el aumento del comercio mundial, pero son altamente volátiles” (“OECD Economic Globalisation Indicators, 2010”).

El abaratamiento de costos, en especial de mano de obra, es un motor decisivo en esta expansión. “La compensación horaria total en el sector de la industria automotriz es aproximadamente un 80% menor para los trabajadores mexicanos en comparación con los trabajadores de EEUU. Considerando el tiempo de ensamblaje de un auto típico de tamaño medio, un fabricante puede ahorrar 600 dólares por vehículo en costos laborales. La compensación horaria en 2013 en México, en la industria automotriz, era 8,24 dólares; en EEUU 46,35 dólares” (D. Welch y D. Merrill, “Why Trump Tariffs on Mexican Cars Probably Won’t Stop Job Flight”, Bloomberg, 4/01/17). Y en un país como Vietnam el salario mensual promedio de un obrero de la industria es de apenas 120 dólares, contra unos 2000 dólares en un país desarrollado.

A pesar del Brexit y de Trump…
Claramente el Brexit y el nuevo proteccionismo de Trump van en contra de la tendencia a la creciente internacionalización del capital. Sin embargo, difícilmente reviertan el proceso, que está impulsado por el capital en general. Después de todo, Gran Bretaña se retira de la UE pero considera un acuerdo de libre comercio con China. Y el mismo Trump propone establecer nuevos acuerdos bilaterales de comercio. Pero además,  las EMN, incluidas las estadounidenses, presionan por la liberalización del comercio y el movimiento de capitales. En palabras de la nota del Economist, ya citada: “Las empresas multinacionales de EEUU están profundamente ligadas a la cadena global de valor. En 2013 las afiliadas internacionales de las EMN estadounidenses generaban el 28,6% de las exportaciones de bienes de EEUU y proveían el 36,6% de las importaciones de bienes. Del total del déficit por 702.600 millones de dólares del comercio de bienes, 385.800 millones, o el 54,9%, era causado por el comercio entre las mismas casas matrices de las EMN estadounidenses y sus afiliadas. La única manera de acabar con el déficit comercial es que las EMN americanas se retiren de las cadenas de valor, lo cual suena poco realista”. Necesitan que el planeta se conforme como un campo de maniobra en el que se despliegue a plenitud la explotación global del trabajo, aprovechando los bajos salarios y otras condiciones favorables para el capital.
Aunque no se trata solo de las multinacionales: los granjeros estadounidenses, por ejemplo, se benefician de la inmigración mexicana, a la que sobre-explotan aprovechándose de su situación precaria en EEUU (se calcula que el 70% de la fuerza laboral del campo carece de papeles de inmigración válidos). Los planes de Trump de cortar la inmigración mexicana en este caso lo enfrentan con su propia base de votantes (véase A. Bjerga y P. Lara, “Trump Deportation Policy to Echo in Real Time as Farm Wages Rise”, Bloomberg, 24/02/17). También empresas estadounidenses trabajo intensivas, que se benefician de los bajos salarios y sobre-explotación a los trabajadores mexicanos, piden que se mantenga abierta la inmigración (J. Nocera, “Trump’s Deportation Plan is Economic Suicide”, Bloomberg, febrero 2017).
Pero además, continúa el proceso de internacionalización de  otras economías capitalistas. La participación de China en las finanzas globales pasó de ocupar el puesto 16 en 2005 al octavo. En 2016 el stock chino de préstamos bancarios extranjeros, IED e inversiones de cartera en acciones y bonos alcanzó los 3,4 billones de dólares. Es improbable que la economía china se vuelva a encerrar en las fronteras nacionales. Como afirmó el premier Li Kequiang “a pesar de retrocesos recientes, la globalización se mantiene como una tendencia irreversible de nuestros tiempos” (3/11/16). Actualmente China está en conversaciones para formar un bloque comercial asiático, el Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP), que incluiría a Australia, India, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelandia y los 10 miembros de ASEAN. También promueve su proyecto, lanzado en 2013, One Belt, One Road (OBOR), con el que busca conectarse más estrechamente con Asia Central, el mundo árabe y otras regiones.
Por otra parte, Rusia, promovió recientemente la Unión Económica Euroasiática, un bloque económico con Armenia, Belarusia, Kazakhstan y Kyrgyzstan, que está considerando 40 acuerdos de libre comercio, incluyendo iniciativas con Singapur y Tailandia. Merkel y los alemanes, se opusieron al proteccionismo de Trump y llamaron a continuar con los acuerdo bilaterales de comercio. Y Japón está tratando de concluir un acuerdo económico con la Unión Europea; también está negociando con China y Corea del Sur y participa en las conversaciones RCEP. Significativamente, el primer ministro Abe declaró que el retiro de EEUU del TPP hará que los países asiáticos adhieran a RCEP. El establishment estadounidense se queja por el mismo motivo: “Si EEUU, o Trump, ahora ve a China como un adversario, al dejar el TPP ha creado una avenida de oportunidad para el dragón del este. Mucha gente veía al TPP como un contrapeso a China. Por ejemplo, la industria electrónica consideraba el TPP como una protección frente a las importaciones baratas chinas. El TPP habría dado a las compañías de EEUU nuevas fuentes y cadenas de aprovisionamiento… Ahora puede que China recoja los beneficios de esas oportunidades” (A. Graceffo: “Trump’s New Protectionism: Economic and Strategic Impact”,  Foreign Policy Journal, 1/02/2017).
Más en general, 58 países adoptaron unas 124 de las llamadas políticas de inversión en 2016, la cifra más alta desde 2006; solo la quinta parte de ellas se destinaron a restringir las inversiones. Los acuerdos internacionales de inversiones siguen creciendo. Por otra parte, actualmente casi el 60% de los flujos de comercio no pagan tarifas, y otro 20% pagan tarifas menores al 5% (WTO). Todo esto no niega la existencia de medidas y tensiones proteccionistas; pero, subrayamos, no parecen modificar el vector de fondo.

Para concluir, enfaticemos lo que ya hemos planteado en otras notas y escritos: el impulso a la extensión planetaria del mercado -y con él, de la relación capitalista- es inherente a la naturaleza del capital. “La tendencia a crear el mercado mundial está dada directamente en la idea misma del capital. Todo límite se le presenta como una barrera a salvar. Por de pronto, [el capital] someterá todo momento de la producción misma al intercambio y abolirá la producción de valores de uso directos, que no entran en el intercambio; es decir, pondrá la producción basada sobre el capital en lugar de los modos de producción anteriores, más primitivos desde el punto de vista del capital. El comercio ya no aparece aquí como función que posibilita a las producciones autónomas el intercambio de su excedente, sino como supuesto y momento esencialmente universales de la producción misma” (Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858, t. 1, p. 360). Este proceso que Marx entreveía en el siglo XIX, hoy se despliega en toda su magnitud. Cada vez más la producción se subsume al mando del capital y se agudiza la contradicción entre el capital y la clase obrera global. La internacionalización de las economías trae aparejada una creciente presión sobre la clase obrera de todos los continentes y regiones. El chantaje de la huelga de inversiones -“si los trabajadores no aceptan bajos salarios y tales o cuales condiciones laborales, no invertimos”- se intensifica y adquiere dimensiones planetarias. Es necesario oponer un programa obrero e internacionalista a esta dictadura globalizada del capital.

Fuente:https://rolandoastarita.blog/2017/08/26/mundializacion-del-capital-en-perspectiva/

II. Cuestionemos el embaucamiento de CFK que el capitalismo puede ser serio y nacional-popular

Economía mundial en perspectiva

21 de agosto de 2017
Por Rolando Astarita
El Global Economic Prospects (junio 2017), del Banco Mundial, prevé que la economía global crecerá en 2,7% en 2017 y 2,9% en 2018-2019. El World Economic Outlook Update (julio), del FMI, proyecta para este año un crecimiento del 3,5% de la economía mundial, y 3,6% en 2018. Precisemos que la diferencia en los pronósticos se debe a las diferentes metodologías empleadas. Es que el Banco Mundial convierte el PBI actual de un país a los precios del año base, y luego los expresa en dólares usando el tipo de cambio del año base. El FMI, en cambio, expresa el PBI utilizando el actual tipo de cambio a paridad de poder de compra. Lo importante, sin embargo, es que ambos informes pronostican una mejora de la economía global con relación a 2016. El FMI señala la recuperación de la zona del euro y de Japón; y también el 6,7% de crecimiento de la economía china en el primer trimestre de 2017. En el mismo sentido, el Banco Mundial anota que se recuperó la actividad industrial, mejoró la inversión y repuntó el comercio mundial, después de dos años de marcada debilidad. Este último crecería 4%, contra el 2,6% en 2016. También se incrementó la entrada de capitales a los países en desarrollo.
Sin embargo, no desaparece la debilidad de fondo de la economía mundial. En particular, porque en EEUU, Europa y Japón continúa débil la inversión y la productividad crece poco. En EEUU, entre 2000 y 2015 la formación bruta de capital fijo aumentó a una tasa anual de apenas el 1,1%; en la zona del euro lo hizo al 0,6% anual; en Gran Bretaña al 1,5% y en Japón disminuyó el 0,6% anual (http://economic-research.bnpparibas.com/Views/DisplayPublication.aspx?type=document&IdPdf=29177). Por otra parte, en los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) la inversión se desaceleró con respecto a los altos niveles de los años del boom de los precios de las materias primas (2003-2008). Y en los países atrasados de conjunto la inversión pasó de crecer al 10% en 2010 al 3,4% en 2015; y se volvió a desacelerar en 2016. Está por debajo no solo de los niveles pre-crisis, sino también por debajo del promedio de los últimos 25 años. En términos globales, la tasa de crecimiento de la formación de capital fijo se ha mantenido débil después de la recuperación de 2010.
Esto a pesar de que las tasas de interés se mantienen muy bajas y los bancos centrales de los países del G-7 inyectaron, desde el estallido de la crisis, unos 5 billones de dólares en las economías para revitalizarlas. De conjunto, la deuda bruta (incluye la pública y la privada) aumentó en 75 billones de dólares a nivel global, también desde la crisis. Según el FMI, a fines de 2015 alcanzaba a 152 billones de dólares, lo que equivale al 225% del producto mundial. Se configura así una situación de plétora de capital, en términos de Marx, caracterizada por la existencia de grandes masas de dinero que no se canalizan hacia la inversión productiva, al tiempo que se mantienen bajas las tasas de interés.
La debilidad de las economías capitalistas se refleja también en el desempleo global. Según el World Employment Social Outlook. Trends 2017, de la OIT, el número global de desempleados aumentará, en 2017, en 3,4 millones de personas, llegando a 201 millones. Es una tasa de desempleo del 5,8%. En los países atrasados (emergentes y en desarrollo), la tasa de desempleo será del 5,7% (5,6% en 2016); en América Latina y el Caribe, alcanzará el 8%. Hubo una leve mejora en los países desarrollados (6,2% en 2017 contra 6,3% en 2016), pero el desempleo estructural, o de largo plazo, permanece a niveles elevados. Por otra parte, a nivel global, hay unos 1400 millones de trabajadores que tienen empleos precarios y sin acceso a seguridad social. Representan el 42% del empleo global. Se proyecta que en los próximos años los trabajadores en esta situación crezcan en 11 millones por año. Además, en los países atrasados (emergentes y en desarrollo), la proporción de trabajadores viviendo en pobreza moderada o extrema (viven con menos de 3,1 dólares por día, a paridad de poder adquisitivo) sería del 28,7% en 2017.

Un escenario de crecimiento débil
A partir de los datos del FMI, BM y OIT, parece confirmarse que estamos ante un escenario de crecimiento débil, de largo plazo. En otra nota decíamos, en referencia a las crisis estructurales como la de 2007-2009: “estas crisis podrían marcar cambios bajistas de la tendencia de largo plazo en el crecimiento; incluso podrían abrir episodios de estancamiento, o semi-estancamiento (o sea, crecimiento muy débil) por más de una década. En otros términos, en lugar de una destrucción rápida de capital, como la que ocurrió en EEUU entre 1929 y el verano de 1933, y una recuperación también más o menos rápida, podríamos asistir a un escenario de crecimiento extremadamente débil, o semi-estancamiento durante mucho tiempo, aun después del momento en que se puede considerar concluida la recesión. Esto es, un largo período en que la economía no cae, o cae muy poco durante algunos intervalos de tiempo, pero tampoco crece de manera vigorosa. Es lo que llamo semi-estancamiento de largo plazo. Es un escenario en el que sigue pendiente la desvalorización de capital; en que la sobrecapacidad y el peso de las deudas traban la recuperación de la demanda y el desempleo se mantiene alto. El crédito también puede mantener empresas “zombies”, como sucedió en Japón en las dos últimas décadas; esto es, empresas que son sostenidas con el crédito y subsidios, que no terminan de desaparecer. Y en la medida en que no se eliminan la sobreinversión -o sobrecapacidad- y el peso de las deudas (lo que significa mandar a pérdida enormes masas de derechos a percibir plusvalías), la inversión no retoma con fuerza” (aquí).
Los datos de la economía mundial parecen confirmar que continúa prevaleciendo este escenario. En ese marco, se dan los elementos para el estallido de crisis financieras que pueden empujar a la economía mundial hacia una nueva crisis global.
Ni depresión crónica, ni boom económico
Ponemos ahora en relación los datos sobre el crecimiento de la economía mundial en una perspectiva más larga. Los gráficos son ilustrativos:
Puede verse que hubo una desaceleración de la tasa promedio de crecimiento. Lo cual parece avalar la idea de que, si bien no ha habido estancamiento crónico en las últimas décadas, estamos sin embargo bastante lejos de las cifras de crecimiento de los tiempos del boom. Pero estos datos tampoco avalarían la existencia de los ciclos Kondratiev, esto es, la tesis que dice  que existen largos ciclos en las economías capitalistas, caracterizados por unos 20-25 años de expansión, y unos 20-25 años de estancamiento o contracción. Según este enfoque, a partir de la crisis de mediados de los 1970 debería haberse iniciado una larga fase de estancamiento de la economía mundial (y de contracción del mercado mundial) durante unos 20 o 25 años. La realidad es que en los 1980 y 1990 no hubo estancamiento, sino un crecimiento más débil, en promedio, que en los tiempos del boom. Además, siempre según la tesis Kondratiev, desde fines de los 1990, aproximadamente, deberíamos haber asistido a un nuevo boom. Pero la realidad es que la economía mundial en los 2000 creció a una tasa similar a la que hubo en la década de 1990; y menor a las décadas de 1970 y 1980. Situación que se continuó entre 2011 y 2016. Es difícil encajar estos datos con la tesis Kondratiev.
En conclusión, creemos que es necesario superar la visión dicotómica -que prevalece en algunos sectores de la izquierda- de, o bien crecimiento a las tasas “doradas” de los años del boom (los 1960, en particular), o bien depresión. La realidad ha sido más matizada. Hubo crisis profundas (véase en el gráfico 2) en 1974-1975, a comienzos de 1980, de 1990 y en 2008-2009. Aunque ninguna de estas crisis desató una depresión de largo plazo de la economía global. Pero sí se registraron estancamientos de largo plazo, tales como lo ocurrido en América Latina en los 1980 o en Japón a partir de 1992. Y la tasa de crecimiento, promedio, tendió a debilitarse. Es la situación que parece prolongarse hasta el presente.

Fuente: https://rolandoastarita.blog/2017/08/21/economia-mundial-en-perspectiva/#more-7726

I. Cuestionemos el embaucamiento de CFK que el capitalismo puede ser serio y nacional-popular

El señuelo de la Renta Básica Universal,
cómplice necesario para 
el remate del neoliberalismo
1 de septiembre de 2017

Por Stuart Medina Miltimore y Andrés Villena Oliver (CTXT)
La década de los años 70 del siglo XX marcó el inicio de la era de la supremacía ideológica neoliberal asumida por las élites dominantes. El ataque al factor trabajo para recuperar los beneficios se agazapó detrás de una doctrina con fundamentos teóricos acientíficos como la “tasa natural de desempleo” o el “crowding out” (desplazamiento de la inversión privada por el gasto público). El neoliberalismo ha determinado unas políticas públicas que han generado una crisis del empleo. El resultado ha sido un vendaval de destrucción de trabajo agudizado a partir de la crisis financiera global que ha llevado a niveles sin precedentes de pobreza y desigualdad en la distribución de las rentas y de la riqueza.

En el caso de España, el desempleo ha sido calificado como lacra “estructural”. En la jerga de los técnicos de los organismos multilaterales y los economistas de la escuela dominante, “estructural” es una palabra polisémica que se utiliza como justificación de todo tipo de desmanes.Estructural puede significar que hay “rigideces” en un mercado de trabajo que se equipara al de los rábanos --un frecuente e interesado error.Estructural también puede significar que hay poca competencia y que es necesario liberalizar un sector para destruir todo el tejido de PYMES y sustituirlas por oligopolios que optimizan sus costes destruyendo cuanto empleo sea posible. Ademas, estructural, es un problema de ineficiencia del sector público que se resuelve vendiendo todas las empresas públicas y hasta las joyas de la corona a los amiguetes.

Es probable que España sea el país donde el neoliberalismo se haya aplicado de forma más implacable gracias a su legitimación por asociación al proyecto europeo. En términos orteguianos “España es el problema (estructural), Europa es la solución (neoliberal)”. Varios factores concomitantes como la coincidencia de la incorporación al mercado de trabajo de las cohortes nacidas en el baby boom, el proceso de desindustrialización impuesto por la incorporación a la CEE, el empeño en aplicar una política económica monetarista que desalentaba la inversión, la represión de la demanda como herramienta para luchar contra la inflación importada en barriles de petróleo o la crónica insuficiencia de empleo y gasto público contribuyeron a acentuar los efectos del ataque al factor trabajo.

ES PROBABLE QUE ESPAÑA SEA EL PAÍS DONDE EL NEOLIBERALISMO SE HAYA APLICADO DE FORMA MÁS IMPLACABLE GRACIAS A SU LEGITIMACIÓN POR ASOCIACIÓN AL PROYECTO EUROPEO

Las contradicciones del modelo de represión salarial y desempleo no tardaron en hacerse evidentes en una situación de escasez perpetua de las ventas. Hacía falta una solución que aumentase la demanda sin pagar mayores costes salariales. Durante un tiempo los préstamos hipotecarios sirvieron, pero también dejaron un legado tóxico de endeudamiento cuyos platos rotos aún se están pagando con rescates bancarios. A las élites les urge otra solución, a la vez que se distrae al personal sobre las verdaderas causas del desempleo.

La coartada perfecta es el proceso de automatización, siempre presente en una era industrial y postindustrial en la que la que la tecnología está al servicio de la maximización del beneficio. La automatización no puede representar una explicación suficiente de la crisis del empleo, achacable a otros muchos factores. De hecho, quienes establecen una relación mono causal entre automatización y desempleo hacen un vago ejercicio de ciencia social e ideología. Existe evidencia de que los países tecnológicamente más avanzados y automatizados son los que tienen menor paro. Solo cuando existe pleno empleo y condiciones favorables a los trabajadores los empresarios buscan reemplazar factor trabajo por factor capital. Pero da igual: las cajas de resonancia están a favor de esta versión que iguala globalización y automatización con crisis del empleo.
Una vez que la izquierda se ha tragado las coartadas entra en el debate público español la propuesta de la renta básica universal (RBU) como cuadratura del círculo. El programa de RBU pagaría a todos los ciudadanos una renta mensual que garantizaría un mínimo nivel de bienestar material. Sería percibida por todos sin excepción, fuera cual fuera su nivel de renta, de forma incondicional, sin necesidad de demostrar ninguna necesidad. Los defensores de la RBU arguyen que los sistemas alternativos de renta mínima garantizada condicionada a la demostración de falta de medios de vida humillan a los perceptores, señalándolos como parásitos y dificultan el acceso a la prestación.

LOS DEFENSORES DE LA RBU ARGUYEN QUE LOS SISTEMAS ALTERNATIVOS DE RENTA MÍNIMA GARANTIZADA CONDICIONADA A LA DEMOSTRACIÓN DE FALTA DE MEDIOS DE VIDA HUMILLAN A LOS PERCEPTORES

El producto se vende a una población, masacrada por décadas de desempleo y maltrato por las empresas y sus gobiernos, tan fácilmente como un crecepelo a un calvo. Es fácil entender por qué la propuesta captura la imaginación, pero creemos que un análisis más profundo revela que la RBU encierra varias trampas y engaños. Su propuesta está perfectamente alineada con el paradigma neoliberal vigente. Es el señuelo perfecto: garantiza la dominación del capital, mantiene el consumo y se adorna de ribetes progresistas.

La RBU es el reconocimiento de una derrota, ya que supone renunciar al objetivo de pleno empleo, el verdadero puntal de una sociedad del bienestar. El pleno empleo, igual que luchar contra el envejecimiento, se habría convertido en algo imposible y antinatural. Friedman en estado puro. Cuando la supuesta izquierda propone medidas al servicio del sistema se manifiesta la plenitud de su derrota. Van Parijs y otros proponentes de la RBU no reconocen que la solución del problema reside en un aumento de la demanda porque están atrapados en tesis que podríamos calificar de “decrecentistas”. Coincidimos con ellos en que el problema del modelo capitalista es encomendar la creación del empleo a oligopolios depredadores que exigen beneficios crecientes para crear nuevos empleos y no se preocupan de los impactos medioambientales de su actividad. Sin embargo, no estamos de acuerdo en la ecuación crecimiento igual a destrucción del medio ambiente. Hay muchas tareas que contribuirían al crecimiento del PIB, que son sostenibles y que ayudan a mejorar la calidad del medio ambiente pero que no se están realizando.
Pero estas tareas competen al Estado. El pleno empleo se puede alcanzar con políticas públicas decididas, pero tal solución resulta odiosa al pensamiento de Van Parijs, lo cual delata su profunda suspicacia hacia el Estado. El principal proponente de la RBU enaltece una sagrada libertad individual obviando la interacción con la sociedad. En tal mundo, uno podría ser un perfecto misántropo y vivir apartado como un anacoreta sin dar nada a cambio de lo que recibe. Es un aspecto de su pensamiento que lo acerca demasiado a la tradición liberal que pretende aislar a las personas en una sociedad constituida por seres maximizadores de utilidad, hedonistas y egoístas pero solitarios y probablemente deprimidos.
Por ello, la propuesta de la RBU resulta altamente perturbadora. De sus consecuencias nos dan una pista las sociedades nórdicas, que, tras abandonar el tradicional objetivo socialdemócrata del pleno empleo, lo sustituyeron por generosas prestaciones sociales que permiten una perfecta independencia de los individuos. Lejos de asegurar la felicidad en el modelo social de los países escandinavos, abundan los casos de depresión, alcoholismo, suicidio y soledad. Es el efecto inesperado de un estado de bienestar que antepone asegurar la independencia de los individuos a la creación de lazos de solidaridad y al estímulo de la participación en la vida comunitaria. El provocador documental de Erik Gandini “La Teoría Sueca del Amor” retrata los fallos de una sociedad supuestamente perfecta en la que el 40% de las personas viven solas, uno de cada cuatro cadáveres no es reclamado por ningún familiar y la gente ya no sabe cómo comunicarse aparte de emitir unas frases breves cercanas al gruñido animal. La RBU niega la naturaleza del ser humano como criatura social e innatamente solidaria. La RBU es un subsidio que causa anomia y reduce a sus perceptores a la minoría de edad.

ES EL EFECTO INESPERADO DE UN ESTADO DE BIENESTAR QUE ANTEPONE ASEGURAR LA INDEPENDENCIA DE LOS INDIVIDUOS A LA CREACIÓN DE LAZOS DE SOLIDARIDAD Y AL ESTÍMULO DE LA PARTICIPACIÓN EN LA VIDA COMUNITARIA

En los ochenta la represión salarial y el paro frenaron el consumo pero el crédito cerró la brecha. La RBU posibilitaría la recuperación de la demanda sin pagar mayores salarios a ser posible repercutiendo los impuestos sobre las clases medias. No resulta sorprendente que altos ejecutivos de empresas como Amazon, Virgin o Facebook, especializadas en recortar plantillas y eludir impuestos, se hayan pronunciado a favor de la RBU. Sus modelos empresariales basados en Internet permiten la centralización y la captura de rentas sin necesidad de contratar más que a un selecto grupo de ingenieros informáticos. Estas grandes empresas centralizan sectores económicos enteros y exprimen los márgenes empresariales de sus “socios”, las empresas a las que parasitan. Pero ¿quién consumirá lo que producen si no hay asalariados y los que quedan cada vez ganan menos? Estamos en la era del too big to fail: la RBU como otro gran rescate, ahora de la demanda agregada, sin lucha obrera de por medio. "El hecho de que haya tantos partidarios de la RBU procedentes del campo “equivocado” no parece afectar a quienes la defienden.

Estamos ante el caballo de Troya que justifica la privatización de todos los servicios sociales. Si ya percibes una renta, ¿qué impide que te pagues tu sanidad, tu vivienda, tu educación, tu seguridad? Los finlandeses participantes en el programa piloto promovido por un gobierno conservador reciben 560 euros sin condiciones pero a cambio renuncian a prestaciones como las de desempleo o ayudas a la vivienda. Debería hacer reflexionar a los progresistas el hecho de que el principal sindicato finlandés, SAK, denuncie que este programa lleva la política social en la dirección equivocada (Tiessalo, 2017).

Si una renta básica universal es una prestación sin condiciones, no es necesario demostrar que uno está desempleado. Uno podrá dedicarse al surf o a participar en una banda de jazz o elegir si prefiere trabajar. ¿Qué impedirá pues que empresarios, muchos de los cuales han demostrado un bajo nivel de exigencia ética, no la utilicen para completar los bajos salarios que ya pagan a los trabajadores o incluso para bajarlos? De facto, la RBU se convertiría en una subvención a las malas prácticas empresariales.
La RBU consolidaría la exclusión de las sociedades patriarcales de determinados colectivos del mercado de trabajo como las mujeres, condenadas a realizar las tareas reproductivas de los hogares trabajadores. Incluso en los períodos de auge económico hay colectivos que sistemáticamente están excluidos del mercado laboral. Minorías raciales, personas con antecedentes penales o con minusvalías tienen dificultades para encontrar un puesto de trabajo. La solución que les proponen desde la RBU es excluirles definitivamente en vez de exigir al estado que los integre en la comunidad.
Afee a los mesías de la RBU su intención de excluir de forma permanente a personas dispuestas y aptas para el trabajo y le contestarán que somos prisioneros de conceptos obsoletos de moral cristiana. Se supone que, resueltas las necesidades materiales más elementales, los ciudadanos podrán liberarse de la esclavitud del trabajo remunerado y podrán orientar sus esfuerzos hacia actividades más creativas o que satisfagan sus aspiraciones espirituales. Además, la liberación de la obligación de trabajar permitirá rechazar ofertas de empleo poco atractivas lo cual reforzaría el poder de negociación de la clase trabajadora. En definitiva, la RBU se vende como el tránsito hacia un nuevo modelo de sociedad; una utopía hecha realidad, un paraíso en la Tierra; la liberación del hombre de visiones morales acerca de la obligación de trabajar, del “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Podrás elegir entre trabajar para una ONG o fundar tu propio grupo de jazz, folk o techno pop. Se te abre la oportunidad de producir esa película que nadie verá o esa novela que nadie leerá. A uno de estos autores le dijeron que cometía un “error de atribución” cuando trataba de explicar que con 600 €/mes muchos no podrían salir mucho de su casa para perseguir sus aspiraciones salvo para jugar a la petanca en el parque.

AFEE A LOS MESÍAS DE LA RBU SU INTENCIÓN DE EXCLUIR DE FORMA PERMANENTE A PERSONAS DISPUESTAS Y APTAS PARA EL TRABAJO Y LE CONTESTARÁN QUE SOMOS PRISIONEROS DE CONCEPTOS OBSOLETOS DE MORAL CRISTIANA

Esta es la gran debilidad ética de la RBU. En la nueva sociedad de rentistas básicos habrá ganadores que conseguirán acceder a los empleos retribuidos y perdedores condenados a una magra renta sin muchas posibilidades de realización personal más allá de una austera vida de ocio barato, de jubilación anticipada. La RBU oculta una distopía de personas viviendo en el aislamiento, crecientemente marginadas y desconectadas de la sociedad. No tardaríamos en ver un nuevo personaje objeto de las burla y el escarnio en los programas de humor: el enajenado perceptor de una renta inferior a 600 euros al mes. Libre de trabajar será, pero estará condenado a la pobreza e incapacitado para participar en la sociedad.
No podemos estar de acuerdo en que el trabajo es una actividad alienante. Es evidente que la vida laboral es uno de los cauces más importantes de participación en la vida social. Es además uno de los factores que más puede ayudar a consolidar sentimientos de realización personal y de valía de las personas. Lejos de percibirse como una condena, la vida laboral es un elemento fundamental en el sentimiento de identidad de las personas.
El sustrato ideológico neoclásico de los proponentes de la RBU se delata en su obsesión por demostrar la viabilidad de su financiación. Comparten con los neoclásicos una visión del estado constreñido financieramente. Partiendo de las premisas de que el trabajo es un bien finito, arguyen que quienes sí conservan su empleo disfrutan de un privilegio por el que deben pagar otro impuesto adicional. Desvían la lucha de clases desde el capital hacia los trabajadores: pobres contra menos pobres. Pero el trabajo no es finito y el pleno empleo no es una entelequia como demuestran países que han sabido conservar el papel crucial que tienen los Estados como fiel de la balanza social. La RBU es el paradigma de solucionar un problema haciéndolo desaparecer. ¿No queremos crear empleo para todos? Simplemente retiramos a parte de la fuerza de trabajo con una magra renta básica. Muerto el perro, se acabó la rabia.

EL TRABAJO NO ES FINITO Y EL PLENO EMPLEO NO ES UNA ENTELEQUIA COMO DEMUESTRAN PAÍSES QUE HAN SABIDO CONSERVAR EL PAPEL CRUCIAL QUE TIENEN LOS ESTADOS COMO FIEL DE LA BALANZA SOCIAL

Por lo demás, a los partidarios de la renta básica la macroeconomía les resulta una distracción molesta. El problema no es la financiación, es el peligro inflacionista de entregar nuevo poder de compra a quienes no han participado en el proceso productivo. El trabajo es renta a cambio de servicios que otros quieren comprar, mientras que la RBU se da a cambio de nada. Los nuevos rentistas aumentarán su consumo sin que haya un correlativo aumento de producción de bienes y servicios. Si no hay un aumento de la producción, no puede haber un aumento de las rentas reales. Es el carácter de renta incondicional y universal lo que explica su esencia inflacionista. Una vez implantado, todos los ciudadanos recibirían la misma suma todos los meses con independencia de la coyuntura económica. Si aumenta el desempleo, no habría un aumento de la partida presupuestaria destinada a pagar la RBU; si cae el desempleo, tampoco se reduce el gasto. Esta partida presupuestaria se dilataría al mismo ritmo que el crecimiento vegetativo de la población.

Pero, ¿qué ocurre si la demanda se recupera y las empresas empiezan a demandar nuevos trabajadores? Si la renta es lo suficientemente alta, estos no tendrán ningún incentivo para reincorporarse al mercado de trabajo, salvo que los salarios nominales crezcan y los empresarios provoquen una espiral inflacionista. Si es lo suficientemente baja, entonces no habremos resuelto el problema de la pobreza y además estaremos subvencionando a los empresarios que ahora podrán pagar sueldos más bajos, ya que la reproducción de la fuerza de trabajo estará asegurada por el estado. Nos parece bastante probable que ocurra esto último. Los defensores de la RBU arguyen que su propuesta mejoraría el poder negociador de la clase trabajadora, pues estos podrían retirarse de un mercado de trabajo que no ofrece una compensación adecuada. Pero la condición es que esa renta sea lo suficientemente alta con los efectos desestabilizadores antes descritos. De lo contrario lo probable es que el efecto sea el opuesto del esperado. Como se puede comprobar a partir de estas líneas, se trata de un debate que se debe realizar con profundidad y honradez, pues de este depende el bienestar de numerosísimos ciudadanos. Esperamos que este continúe.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=230975

"Nos parece interesante, porque en el fondo el aborto ya dejo de ser una cuestión satanizada y se constató que hay una mayoría importante de población que está de acuerdo al menos en alguno casos y eso ya significa que podemos ir conversando sobre otros y que se comience a entender que las mujeres no podemos estar obligadas a parir cuando sentimos que no tenemos las condiciones para hacerlo, que es una decisión muy personal y que tiene que ver con la experiencia y con la vida de cada mujer".

Un hito histórico en Chile: aprobación del aborto por causales

El país trasandino era uno de los pocos que quedaba con la prohibición absoluta del derecho a la interrupción del embarazo. En comunicación con Tamara Vidaurrázaga del Instituto de la Mujer de Chile, nos cuenta como fue el proceso que se llevó adelante para la sanción de la ley y las deudas pendientes.

Por RNMA.
Descargar audio.
"Esta fue un principio de ley que fue parte del compromiso de la campaña del Gobierno actual de la presidenta Michelle Bachelet, es una ley que por supuesto es resultado del trabajo y del movimiento de la mujeres y feministas de este país que están luchando por el derecho al aborto desde los años 30. Fue muy controversial porque no solo la derecha mas conservadora sino también, incluso, algunos integrantes del Partido Demócrata Cristiano que es parte de la coalición oficialista, que lidera Michelle Bachelet, también se plantearon en contra de este proyecto. Por lo tanto, nunca tuvimos la seguridad a pesar de tener mayoría en la Cámara de Diputado y en el senado, de que realmente iba a salir. El proyecto tiene que ver con despenalizar el aborto cuando se realiza por 3 causales muy concretas: peligro de vida de la mujer, inviabilidad extrauterina del feto y violación. Fue sobre todo esta última causal la que causo mucha controversia porque se aludió por ejemplo a que las mujeres íbamos a inventar que todas habíamos sido violadas para irnos a abortar. Sobre la causal de inviabilidad se llegaron a decir cosas atroces como que queríamos matar a todos los fetos que venía con síndrome de down. En realidad se recurrió a muchas falacias argumentativas y fue muy difícil "limpiar" eso comunicacionalmente como para que también la gente entendiera de qué se trataba. A pesar de eso, más del 72/73% de la población se manifestaba en las encuestas a favor de estas causales por lo tanto es un proyecto aceptado por la sociedad en general no solo por las feministas”.
“Costó que funcionara porque se aprobó en la cámara de Diputados, se aprobó después en el Senado pero se volvió a Comisión para analizar un articulado que no estaba totalmente claro, después salió y se aprobó y la derecha lo mando al Tribunal Constitucional porque dijo que era anticonstitucional por el tema del Derecho a la Vida que está en nuestra constitución garantizado. Recién la semana pasada el Tribunal Constitucional se pronunció a favor de la Ley y por lo tanto tenemos ley”.
A la pregunta sobre cómo observa la lucha por el derecho al aborto por decisión de la mujer en este momento en Chile, Tamara responde:
"En el caso de nosotras, las feministas, tenemos clarisimo que si bien este es un avance y un avance que en general esperábamos y que nos alegra, por su puesto, porque aunque responda a un 3% de mujeres, por un lado es un 3% de mujeres que efectivamente fue relevante. Tener que dar forzadamente a luz a un embrión que sabemos que va a morir o exponer la vida porque tengo un embarazo riesgoso o, lo peor, tener que tener el hijo de un violador pensando sobre todo en las niñas que son las más abusadas y violadas y que tendrían incluso que tener un hijo de su propio padre, nos parecen causales atroces, por lo menos nos saca de un mínimo. Nos lleva un mínimo de dignidad a esas mujeres en esos casos específicos, ya nos saca de ese lugar terrible en el que estábamos que era la penalizacion del aborto en todos los casos.
Por supuesto para nosotras las feministas nos falta mucho más, o sea lo que tenemos que lograr es que la maternidad efectivamente sea una opción, sea una opción deseada por las mujeres y no sea una imposición, que es lo que de todas maneras va a seguir pasando en este país que vamos a seguir teniendo maternidades forzadas. Y nos parece que, por supuesto, eso no tiene nada que ver con la autonomía del cuerpo y el derecho a decidir cuándo queremos y no queremos ser madres y si es que queremos serlo también. Por lo tanto, nosotras seguimos apostando hacia esa lucha y vamos a seguir marchando y vamos a seguir presionando para que avancemos, pero lo interesante de esto es que por primera vez se da un debate a nivel legislativo desde el año 1989 que es cuando perdimos el aborto terapéutico. Una discusión que nos parece interesante, porque en el fondo el aborto ya dejo de ser una cuestión satanizada y se constató que hay una mayoría importante de población que está de acuerdo al menos en alguno casos y eso ya significa que podemos ir conversando sobre otros y que se comience a entender que las mujeres no podemos estar obligadas a parir cuando sentimos que no tenemos las condiciones para hacerlo, que es una decisión muy personal y que tiene que ver con la experiencia y con la vida de cada mujer. Por lo tanto, para nosotras eso nos abre puertas y nos permite discutir esto públicamente. Sabemos que nos falta mucho más y adonde queremos apuntar por supuesto es a una despenalizacion total del aborto y a una legalización, a un momento en el que el Estado se haga cargo en su salud pública y garantice el derecho a un aborto que sea seguro, que sea gratuito y que sea desatanizado también en términos culturales”.

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