lunes, 30 de marzo de 2020

Nos informa: "La fiscalía ordenó la suspensión de tareas, traslado a viviendas y diligencias para verificar la salud de los obreros, quienes bajaron de su lugar de trabajo con certificado emitido por el médico de cada empresa."

Coronavirus: En Salta abren investigaciones a mineras

Por posible violación a los decretos presidenciales para impedir la propagación
Seis compañías mineras y una de paneles solares de Salta son investigadas por supuesta violación a disposiciones de la cuarentena por el coronavirus.
La decisión la tomó la fiscalía de turno en esa provincia porque no habrían impulsado el regreso a sus hogares de unos 550 empleados, tras la firma del decreto que impuso aislamiento social obligatorio.
Si bien luego prestaron colaboración con recursos y médicos propios, hizo falta la intervención judicial y se organizó un operativo para bajar de las minas a mineros y empleados, hasta  localidades como San Antonio de los Cobres y desde allí a la capital salteña.
Algunos de ellos viven en Jujuy. A todos se les realizaron controles médicos.
Para ello se recurrió a la Gendarmería y al Ejército.
Las minas quedaron con guardias mínimas de seguridad.
El fiscal a cargo del área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, Ricardo Toranzos, intervino en la suspensión de las actividades de las empresas mineras porque la actividad no quedó exceptuada en el decreto presidencial que dispuso el aislamiento.
La fiscalía ordenó la suspensión de tareas, traslado a viviendas y diligencias para verificar la salud de los obreros, quienes bajaron de su lugar de trabajo con certificado emitido por el médico de cada empresa.
En su mayoría estaban desde hace 15 días en las minas y hasta el momento ninguno presentó síntomas.
Cada trabajador fue trasladado hacia la capital salteña y desde allí a su domicilio. La tarea se complicó porque hubo aludes en las rutas.
Se trató de un operativo conjunto que implementaron las fiscalías de Salta y Jujuy con Gendarmería y Ejército
En todos los casos se abrieron legajos de investigación por averiguación de infracción a los decretos 260 y 297.
El decreto 260 amplió la emergencia sanitaria y dispuso medidas para contener la propagación.
Posteriormente, el 297, estableció el aislamiento social, preventivo y obligatorio hasta el 31 de marzo en todo el país.
https://www.justiciadeprimera.com/2020/03/26/coronavirus-en-salta-abren-investigaciones-a-mineras/

Advirtamos: "la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) denunció más de una decena de casos de violencia policial que relevó, a partir de su labor de monitoreo como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura. Estos hechos de abuso por parte de las fuerzas de seguridad, en su despliegue para controlar el cumplimiento de la cuarentena, tuvieron como víctimas en su gran mayoría a niños, niñas y jóvenes de los barrios más pobres, y trabajadores informales o desocupados que estaban en la calle para proveerse la comida diaria".

VIOLENCIA POLICIAL EN LA CUARENTENA


La CPM pidió al Ministerio de seguridad prevenir, investigar y sancionar los hechos de violencia

30 de marzo de 2020


En una nota enviada ayer al ministro de seguridad de la provincia de Buenos Aires Sergio Berni, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) denunció más de una decena de casos de violencia policial que relevó, a partir de su labor de monitoreo como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura. Estos hechos de abuso por parte de las fuerzas de seguridad, en su despliegue para controlar el cumplimiento de la cuarentena, tuvieron como víctimas en su gran mayoría a niños, niñas y jóvenes de los barrios más pobres, y trabajadores informales o desocupados que estaban en la calle para proveerse la comida diaria. La CPM pidió mayor control sobre el accionar de las fuerzas de seguridad y que se investiguen y sancionen estos hechos de torturas o malos tratos.

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM), en calidad de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, relevó durante los últimos días 15 hechos de violencia policial en la provincia de Buenos Aires —que afectaron al menos a 40 víctimas— en el marco del despliegue territorial de las fuerzas de seguridad para controlar el cumplimiento de la medida de aislamiento social. Algunos de estos hechos tuvieron ya difusión pública, otros fueron denunciados en las redes sociales y ante los equipos de la CPM. Estos casos, que se presentaron en una nota enviada al Ministerio de Seguridad bonaerense, son apenas una muestra pero evidencian un rasgo de sistematicidad en estas prácticas.
Uno de esos episodios, que tuvo repercusión en los medios de comunicación, ocurrió en Isidro Casanova, La Matanza: agentes de la Policía Bonaerense obligaron a seis jóvenes a hacer saltos de rana y flexiones, después los hacen cantar el himno. Durante los seis minutos que dura el video, los policías repiten amenazas con un tono aleccionador.
Otro de los hechos relevados ocurrió durante la noche del 23 de marzo en Altos de San Lorenzo, La Plata: un joven estaba en la vereda intercambiando alimentos con un vecino, cuando escucha el grito amenazante de la policía para que se meta adentro, unos 20 efectivos ingresaron al domicilio sin orden judicial disparando con balas de gomas y propinando golpes a los habitantes. El joven y su hermano de 16 años fueron detenidos.
En el relevamiento de casos presentado ante el ministerio, la CPM en su función de Mecanismo también advirtió sobre otras prácticas de violencia como hostigamiento y amenazas desde los patrulleros, persecuciones por parte de policías motorizados y armados, traslados ilegales a las comisarías. En todos los hechos, se observa un uso desproporcionado e irracional de la fuerza.
En la nota dirigida al ministro de seguridad Sergio Berni, la CPM remarcó que, en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio, “el Estado tiene atribuciones para limitar la libertad ambulatoria en la medida que esto no implique —como demuestran estos hechos— un cercenamiento ilegal o arbitrario de otros derechos tales como la vida, la integridad física, la salud”.
La CPM también señaló que, en todos los casos, se tratan de hechos ocurridos en barrios pobres y que las víctimas fueron en su gran mayoría niños, niñas y adolescentes o personas desocupadas o que deben circular para conseguir la comida diaria. Sólo como ejemplo de estos casos, en Bahía Blanca entre el 26 y 28 de marzo, 16 personas fueron agredidas, demoradas o detenidas cuando circulaban en la calle por la necesidad de continuar con sus actividades laborales informales y precarias —changas, limpiavidrios, cartoneo— para llevar comida a sus familias.
Además de los ya mencionados, los hechos relevados corresponden a diversos barrios de los municipios de La Matanza, Lomas de Zamora, La Plata, Quilmes, General Pueyrredón, Dolores, Lobos, Bahía Blanca y Berisso.
Hay otro rasgo que se evidencia en los episodios denunciados, la filmación y difusión de las imágenes la realizan los propios agentes policiales. Es decir que, lejos de ocultar estas violaciones a derechos humanos, las escenifica buscando un efecto de adoctrinamiento no sólo respecto de las víctimas sino del resto de la población.
En función de esto, en las consideraciones realizadas al ministro de seguridad, la CPM en su rol de Mecanismo reclamó que el Estado provincial imparta directivas claras a los funcionarios policiales y de fuerzas de seguridad, que se encuentran operando en su territorio, para evitar la repetición de estos hechos.
Con ese mismo fin, los funcionarios provinciales deben promover un control exhaustivo del desempeño policial. Esta medida debe incluir la difusión amplia entre la población de los canales habilitados para la realización de denuncias. Es recomendable también que se difunda a través de medios masivos de comunicación las atribuciones y prohibiciones específicas que tiene el personal policial en el desempeño de sus funciones en el marco de la emergencia.
Entre las consideraciones realizadas, la CPM también remarcó prestar especial atención sobre dos sectores vulnerables: los niños, niñas y adolescentes, y las personas con padecimientos de salud mental (muchas veces, a su vez, en situación de calle). En los casos de violencia policial que, en el marco de la cuarentena, involucre a estos sectores se debe dar intervención inmediata a los dispositivos institucionales específicos creados por el sistema de protección de la niñez y la ley de salud mental.
A la par de estas medidas de prevención, el Estado Provincial debe promover la investigación inmediata y efectiva de los casos que se denunciaron —y se sigan denunciando—, procediendo a las sanciones administrativas que correspondan.
La situación de emergencia sanitaria por el coronavirus y la medida de aislamiento social, preventivo y obligatorio de ninguna manera habilita el uso irracional, desproporcionado e ilegal de la fuerza. Tal como está garantizado por la Constitución Nacional y tratados internacionales, la prohibición de la tortura, los tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes no puede ser derogada, incluso en circunstancias excepcionales y emergencias.
Fuente:http://www.comisionporlamemoria.org/la-cpm-pidio-al-ministerio-de-seguridad-prevenir-investigar-y-sancionar-los-hechos-de-violencia/

NosQuedamosEnCasa pero exigimos que el Estado proteja a toda la comunidad y no la convierta en su víctima.

Comodoro Rivadavia- Chubut_ 
 *Un violador en tu camino: 
es el Estado provincial, 
es la institución policial.* 

A cinco días del 24 de marzo, Día de la Memoria, Verdad y Justicia, renovamos decir NUNCA MÁS a la violación de los derechos humanos, a la violencia institucional, a las torturas, a las desapariciones, al ultraje
del cuerpo de las mujeres y disidencias de la heteronorma, dado que hoy nos enfrentamos a hechos que atentan contra el estado de derecho. El gobernador Mariano Arcioni, a través del Ministro de Seguridad de Chubut, Federico Massoni, se montó en un problema sanitario para ejercer control social sobre la población, trabajadoras y trabajadores, y evitar que manifiesten su malestar por los derechos vulnerados, la falta de pago de los salarios que no garantizan la educación y la salud pública. En este contexto quienes también sufren son los trabajadores y las trabajadoras informales, que enfrentan el día a día con muchas dificultades, y se suma el temor a ser criminalizadxs por circular. Para este sector no es una opción permanecer en sus hogares sin posibilidades de ingresos económicos, dado que muchas familias dependen de ellxs. Mediante una resolución ministerial (ni siquiera un decreto provincial), el gobierno provincial, se pone al frente de detenciones ilegales (sin orden judicial) a quienes circulan por las ciudades, aun en casos contemplados por las excepciones en el DNU 297/2020, fomentando el pánico y la estigmatización por el origen de clase o de género, así como el color de piel. En este contexto el mismo gobierno provincial aprobó ingresos mediante transporte aéreo al territorio provincial y claramente las medidas de supuesta protección no fueron las mismas que se aplicaron a la población general. De hecho en estos días se denunciaron prácticas autoritarias sobre todo en los barrios en contextos de vulnerabilidad socioeconómica. 


Cabe acotar que no todo el personal policial comparte este tipo de medidas. Tal es el caso de la Comisaria Laura Mirantes, quién responsablemente se negó a cumplir de manera obsecuente las órdenes de detenciones ilegales, fue castigada por el Ministro Massoni con el pase a disponibilidad. Al día siguiente, frente al repudio generalizado y el apoyo que recibió de diversas organizaciones, los policías detuvieron a una mujer, la obligaron a desnudarse y a hacer sentadillas.  Un claro mensaje, desde la pedagogía de la crueldad, para atemorizar y disciplinar a las mujeres y disidencias de la provincia. Tal como lo hacían los genocidas de Argentina, los carabineros de Chile y que fuera denunciado públicamente con la intervención “Un violador en tu camino” replicada en muchos países y ciudades. El modo en que se comunican las decisiones del gobierno también es preocupante.

 Las medidas que se toman son confusas, en el mismo día se hacen anuncios que hasta suelen ser contradictorios. El funcionario Massoni no sólo no cumple con las normas de prevención previstas por los protocolos sino que se lo puede ver exaltado, empleando un lenguaje poco adecuado para referirse a la población. Tampoco garantiza al personal policial el acceso a las normas básicas de protección.

 La pandemia requiere medidas de tipo sanitarias, acciones asociadas a contrarrestar y paliar la precariedad del sistema de salud en Chubut, que sí es responsabilidad de este gobierno provincial. Es inadecuado convertir el tema en una cuestión de seguridad, como cortina de humo, para correr el eje del debate que pone en evidencia la falta de inversión en infraestructura y recursos del sector de salud en los últimos años. En este contexto vemos con preocupación la situación de las trabajadoras y trabajadores del sector por sus condiciones laborales y salariales en el medio de la pandemia, que más que nunca los necesita cuidadxs y respaldadxs. 

Por todo lo expuesto repudiamos profundamente las prácticas del ministro que atentan contra nuestros derechos.

 Solicitamos que el Ministerio Fiscal inicie las causas necesarias para investigar los hechos de violencia institucional que vulneran el Estado de derecho y se condene a los responsables.

 Asimismo exigimos que el Ministro Massoni sea apartado del cargo porque demuestra que no está a la altura de las circunstancias para ejercer estas funciones en un gobiernodemocrático. Al Gobernador Mariano Arcioni, también lo señalamos como responsable por permitir que el funcionario mencionado concrete estos delitos y le exigimos que se respeten todos los derechos conquistados.

 
#NosQuedamosEnCasa pero exigimos que el Estado proteja a toda la comunidad y no la convierta en su víctima.

Mujeres de la Mesa de Unidad Sindical de Comodoro Rivadavia - Colectiva de Mujeres y Disidencias - La Voz Radical - Socorro Rosa Rabiosa en Socorristas en Red - Corriente Sur - Foro Ambiental y Social de la Patagonia - ATTTA Y FALGBT - Multisectorial de Mujeres - Movimiento Ciudadano La Capitana Comodoro Rivadavia - Colectivo político estudiantil Octubre Rebelde  - Mujeres Peronistas Comodoro Rivadavia - Comisión Pro Protocolo contra la Violencia de Género de la UNPSJB – Nuevo Espacio en Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales – JEP ATECH.

"Expresamos nuestra confianza en la comunidad, en la responsabilidad social y conciencia para afrontar sin represión esta crisis sanitaria que podria ser más larga que lo que se preveia en una primera instancia".

SOLICITADA* 

EN EJERCICIO DE 
NUESTROS DERECHOS

 *En contextos de emergencia,  
las necesidades básicas  son  urgencias* 

Los abajo firmantes, vecines de Epuyén y la Comarca Andina, en conocimiento de los hechos sucedidos a les vecines que el día 24 fueron injustamente detenidos en ocasión de procurarse leña para la calefacción de sus hogares, con conciencia social y responsabilidad, queremos expresar lo siguiente: 

 *a)* nuestra total solidaridad para les vecines ante el accionar irregular de la Policía del Chubut y de la titular de Bosques Tiziana Cerruti; 

 *b)* nuestra preocupación ante estos excesos (en un dia tan significativo y sensible a la memoria de los argentinos) y entendiendo que agravado por la situación socioeconómica y sanitaria que estamos viviendo, donde debería prevalecer el cuidado solidario entre vecines y no la persecución punitoria; 

 *c)* nuestra inquietud e incertidumbre ante la falta de respuestas del Gobierno ante las carencias que vivimos, de las necesidades básicas que generaron este hecho. 
          
El mismo día, en horas de la mañana, una madre de familia de la Rinconada sufrió un cruce de palabras con efectivos policiales. Si bien el hecho no desencadenó ni en denuncia ni en detención, demuestra la falta de sensibilidad social que estamos describiendo. 

La tensión social entre las familias que desean asegurar a sus hijes una mínima calidad de vida en un entorno rural, se choca con la fría aplicación de disposiciones legales que no son de simple cumplimiento en los territorios que tienen sus propias restricciones sociales, culturales, geográficas y económicas. 

La falta de recursos económicos , sueldos impagos, imposibilidad de changas, falta de dinero circulante y el único cajero del pueblo sin funcionar; más las restricciones excesivas a la circulación entre el casco urbano y los parajes del ejido, ponen en visibilidad la desproporción entre la aplicación del Decreto presidencial 297/20 y la realidad de los pueblos del interior.

 *d)* Solicitamos al Consejo de Emergencia de Epuyén que contemple las particulares características de la vida de nuestres vecines de la zona rural, tal como, según sabemos, sucede en localidades vecinas.

Expresamos nuestra confianza en la comunidad, en la responsabilidad social y conciencia para afrontar sin represión esta crisis sanitaria que podria ser más larga que lo que se preveia en una primera instancia.


 *Firmas* 
- Paula Viola. 22.848.396. Lago Puelo
- Yanina Hernández  30.780.435.  Epuyén  
- Cristina Anahí Guarda. 12.627.415. Epuyén
- Sergio Edmundo Marihuan. 13.330.412. Epuyén
- Barbara Daniela Fornero. 30.624.87. Epuyén
- Romina Caraballo 26.751.76. Epuyén
- Pablo Muscolo. 26.194.103
- Verónica Fiol 21.501.538
- Luis Ferrera Salinas. 31.982.346
- Gloria Moraga. 30.811.580
- Miriam Busnelli. 13.869.997
- Verónica Wozniuk. 21.959.348
- Marcela Hube. 32699505 -Tristan Walde. 92.699.508
- Carlos Javier Almada. 29.383.369
- Gabriela Paola Sequeira. 29.583.090
-Silvina Sotelo. 10.889.461
-Ramón T. Fernando Giménez. 13.300.383
- Claudia E Sastre. 17.955.877
- Alberto Oscar Rodríguez.  10.833.323
- Jose Leonardo Airaldi. 17.192.913
- Verónica Andrade. 92.846.766
- Martha Aramburu. 13.392.393
- Luis Poblete. 27.020.460
- David Fabián Vilintene. 24.886.461.
- Ana Laura Zaritzky. 33.284.375
- Lorena Vargas Ampuero. 29.941.203. El Hoyo
- Nelson Ávalos. 18.000.947. El Hoyo
-Macarena Sanchez. 94.921.501
- Maria Paula Scoccia.29.591.236
- Ricardo Melo. 32.563.464
- Alfonsina Maldini. 29.246.938
- Ioan Williams Sastre. 42.274.466
- Rebeca J. Fideleff. 22.502.128
- Facundo Vázquez. 38.165.656
- Iván González 22366271
- Valentina Negrete. 20.012.830
- Daniel Verderosa. 23.101.189
- Sara Miranda. 22.247.089. Cholila
- Nicolás Le Breton. 95.441.460
- Maria Rosa Corbalán. 20.408.866
- Marcelina Villegas. 28.055.025
- Rubén Cháves. 18.498.899
- Valentín Alejandro Pichún.  26.951.850
- Lucia Bedini. 5.740.073
- Raúl Ferrari. 5.536.147
- Martín Bilicich. 33.780.355
- Marie Nucifora. 22.706.725
- Ana Luna Palermo. 32.539.029

 *Adhieren* 
-Asamblea en Defensa de la Cuenca del Río Epuyén (AdCRE)
- Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH)  Noroeste del Chubut
- Asociación Centro Cultural Antu Quillen
- Asamblea Comarcal contra el Saqueo
- Asamblea NO a la Mina Cholila
- Asamblea NO a la Mina Trevelin
- Colectivo de Mujeres de Lago Puelo
 - Asamblea de vecinxs autoconvocadxs por el NO a la Mina Esquel
- Asamblea en defensa del Territorio de Puerto Madryn

Sepamos: "Muchos hospitales de provincia están sin médicos y enfermeras para atender la demanda espontánea normal. Otra desventaja es que aun hoy, al 26 de marzo, no se cuenta con suficientes equipos de barrera para proteger al equipo de salud en todo el país y las respuestas administrativas aun son escasas. Recordemos que si todo o el 80% del personal de salud se enferma, en la primera semana de enfermedades la tasa de letalidad será enorme"

Ventajas y desventajas argentinas
Los escenarios del coronavirus

29 de marzo de 2020


Por Medardo Ávila Vázquez

Con un escenario global de parálisis y cuarentenas por la pandemia de coronavirus, los argentinos nos preguntamos si el impacto del Covid-19 nos castigará como a Italia o España o lograremos mejores respuestas, como en Corea del Sur, Taiwán o Alemania.

La humanidad viene sufriendo cada vez más brotes de enfermedades infecciosas. Entre 2011 y 2018 la OMS realizó un seguimiento de 1.483 brotes epidémicos en 172 países. En septiembre del año pasado, el Comité de Vigilancia Mundial de la Preparación para Emergencias Sanitarias (GPMB-OMS) publicó un informe titulado Un Mundo En Peligro, donde advertía infructuosamente de la inminente irrupción de una pandemia de virus respiratorio que podría tener efectos catastróficos similares a los de la gripe que en 1918 mató a 50 millones de personas.

Esta epidemia en China fue muy fuerte y sobre todo muy rápida. En pocas semanas, miles de personas se contagiaron y 20% de ellas requirieron cuidados médicos, el 5% cuidados intensivos y el índice de letalidad fue de 3.8% de los infectados. La población más afectada es la de personas mayores, que manifiestan cuadros respiratorios que requieren sostén intensivo, lo que demanda muchos esfuerzos al sistema de salud. (China construyó dos hospitales de alta complejidad para 1.000 internados en 10 días). La mortalidad en el grupo de mayores de 65 años alcanzó al 15%.
Personas con factores de riesgo como cardiopatía, neumopatía, convalecientes de otras enfermedades como cánceres, renales, diabetes, inmunodeprimidos, tabaquistas y obesos, están en riesgo de hacer formas graves y morir.


La experiencia de China muestra que en poco más de mes y medio fallecieron personas de frágil salud que probablemente hubieran muerto en los próximos dos años, por la intercurrencia de alguna infección viral menor como influenza, metapneumovirus u otro coronavirus. Por suerte los niños y las embarazadas parecen no desarrollar las formas graves, pero sí diseminar la infección.



Los coronavirus conviven con la especie humana desde hace más de 5.000 años. Existen más de 40 especies y 7 son las que nos enfermaban de una manera bastante banal (resfrío común y fiebre por pocos días). Por su amplia difusión mundial, todos hemos tenido varias infecciones por coronavirus en nuestras vidas. Pero ahora nos encontramos con una especie aparentemente nueva, para la cual no tenemos protección (inmunidad).

Su capacidad de contagio/diseminación en una comunidad es muy alta y el invierno la aceleró muchísimo en el Hemisferio Norte. La gripe común tiene un Índice de Contagio de 1,3 y la gripe de 1918 tuvo uno de 1,8, es decir que de cada 100 infectados se contagian 130 y 180 respectivamente. Este coronavirus mostró un Índice de Contagio de 3, por cada 100 infectados se contagiaban 300 personas por contacto directo, persona a persona, por cercanía.


Muchas dudas surgen sobre su súbita aparición. Es probable que los profundos cambios ecológicos que viene generando nuestro modelo civilizatorio hayan puesto al coronavirus en nuestro camino en este momento. El desmonte masivo, el cambio climático y la industria agropecuaria intensiva de base química pudieron condicionar su mutación y diseminación. Las epidemias en este siglo de gripe A, SARS, MERS, ébola, dengue, zika, o fiebre amarilla refieren una base de disrupción ecológica generada por la actividad humana, como en toda la historia de las epidemias desde la época de los romanos.



Estrategias de contención y mitigación
Tenemos la amenaza de epidemia con un virus de elevado contagio y alta letalidad. Sin vacunas y sin medicamentos para proteger a las comunidades, las estrategias actuales tienen dos componentes (a veces superpuestos): la contención y la mitigación. China fue sorprendida por la epidemia y fue capaz de lograr que al día de hoy no se detecten nuevos casos. Pero Italia, España, Estados Unidos, Brasil y, en menor medida, Francia, sufren una multiplicación atroz de casos y luego de muertes, mientras Corea del Sur, Japón y Taiwán tienen mejores resultados con muchos casos también pero muy baja mortalidad. La diferencia la marca la reacción de sus gobiernos que desde el primer momento tomaron medidas para defender a su población, aun a costa de relegar su economía. Los gobiernos que defendieron los intereses del mercado aduciendo que el peligro no era tan real hoy cuentan por miles a las víctimas.

Nuestro gobierno viene teniendo tempranas iniciativas para contener-demorar el ingreso y diseminación del virus. La Argentina cerró las escuelas el día 15 de la epidemia, China el día 27, Italia el día 35, España el día 41, Francia el 51 y Estados Unidos el día 56 y solo en algunos Estados. Estas medidas son un gran esfuerzo para la población pero posibilitan pensar escenarios de la epidemia controlables, por nuestra capacidad de atención de la enfermedad.


La Argentina
, que hace cuatro meses ni tenía Ministerio de Salud, está recuperándose de la debacle del gobierno empresarial pero no pudo reaccionar para que tuviéramos en forma precoz mayor disponibilidad de testeos masivos de sospechosos de contagio; centralizar inicialmente en el Malbrán fue un error, pronto corregido. Tal vez no se pudo vencer la tentación de controlar centralizadamente la información. Existe una inclinación de los funcionarios políticos a manejar con reservas la información en epidemias, algo que yo presencie durante las epidemias de dengue y gripe H1N1 de 2009 cuando era Subsecretario de Salud de la Ciudad de Córdoba. Incluso muchos plantean estas situaciones como «de guerra”; guerras en que todos sabemos que la primera víctima es la verdad y la segunda la transparencia. Esto no es una guerra
. Las epidemias son situaciones críticas y catastróficas que viven las sociedades generadas en su interrelación con la naturaleza, de la cual la humanidad forma parte. No es una agresión externa. Si no entendemos esto, las epidemias continuarán multiplicándose y estaríamos encubriendo el carácter antropocéntrico y destructor de nuestro modelo civilizatorio, que va a seguir generándolas cada vez más rápido.

Mitigación
La mitigación es tratar de disminuir los daños, tratando a los enfermos. Esto pasa principalmente por el sistema de salud. El principal indicador es la tasa de camas de hospital por cada 1.000 habitantes. Los países con más camas son Japón y Corea del Sur, que no por casualidad tienen mejores resultados en esta epidemia. Japón tiene 13 camas/1.000 habitantes y Corea del Sur 12. Italia, con más de 500 muertos diarios con coronavirus, tiene 3,1 camas por 1.000. España, que va muy mal, tiene 2,9 camas /1.000 y Estados Unidos, que parece caminar al desastre, tiene solo 2,7 camas /1.000 habitantes, la mitad que la Argentina.

Una moderada ventaja argentina es que nosotros tenemos 5 camas por 1.000 habitantes, resabio de nuestro estado de bienestar, bastante golpeado por los gobiernos neoliberales. Esas camas se concentran en la Capital Federal, con 7,1/1.000, Córdoba con 5,9 camas, la provincia de Buenos Aires con 5 y Santa Fe con 4,5 camas por 1.000. Cuba tiene 5,2 camas por 1.000 y lamentablemente otros países hermanos están más débiles: Chile con 2,2, Uruguay con 2,8, Brasil con 2,2 y México solo 1,5 camas por 1.000. Se siente el paso de las políticas neoliberales en nuestra región, sobre todo desde que la OMS pasó a subordinarse al Banco Mundial con su manifiesto: “Invertir en Salud”, de 1998, que guió las reformas  para desmontar lo público y ampliar el mercado y debilitó notablemente las redes de hospitales y sobre todo la atención primaria.

La inequidad y las dificultades para el acceso a la salud crean las condiciones que conforman la tasa de letalidad. Porque la epidemia no consiste solo en un virus particularmente peligroso: se trata de un huésped (la persona infectada) con su carga biológica y su realidad social, su clase, su educación, su acceso a la salud y red de contención. Y además, como si fuera poco, hay otra cuestión que es el ambiente. Ambientes degradados del Hemisferio Sur conforman un mal pronóstico para enfermarse de coronavirus. Más aún si respiras agrotóxicos inmuno-disruptores, como glifosato o clorpirifós.


Pronósticos y escenarios
El Ministerio de Salud de la Nación, con los datos mundiales y locales disponibles, emitió el documento Covid-2019 en Argentina con escenarios de evolución que realizan proyecciones de casos. Conforma dos escenarios extremos:

Pesimista con duplicación de casos cada 3 días sin aplanamiento de la curva, como se está observando a nivel europeo y espera infección del 65% de la población (29 millones) para el 12 de mayo.
Optimista: con evolución de los casos según el comportamiento chino estimando solo 1.280 casos para el 25 de abril. Ambos son posibles, pero los más probables para el Ministerio son dos escenarios intermedios:
Intermedio Tardío, con moderada adhesión al distanciamiento, que generaría 2.026.000 casos, con 95.247 casos críticos (que requerirían internación en Unidades de Terapia Intensiva) y 22.439 muertes acumuladas al 30 de mayo.
Intermedio Temprano, siempre que exista excelente adhesión social a la cuarentena  con 253.372 casos, 11.908 internaciones en terapia intensiva y 2.805 muertes para el 17 de mayo.


Este análisis, muy útil para organizarnos, considera la evolución europea o china traspolada directamente aquí,  donde las epidemias anuales de virosis respiratorias ocurren desde mediados de mayo a agosto, por lo que creemos que los escenarios corregidos por un factor que considere la época en que habitualmente nuestro clima favorece el contagio con estos virus demandará cuarentena bastante prolongada, con las consecuencias que esto generará en la población más desposeída.

Equipamiento y equipo humano abrumado
Además de camas, contar con tecnología y personal capacitado y motivado es decisivo. Los respiradores de las unidades críticas están todos los inviernos en su límite de utilización. En mi unidad de neonatología y pediatría, de mayo a julio casi todo el tiempo se utilizan al 100%. Seguramente van a faltar este año. No es tan fácil conseguir un equipo nuevo, la producción nacional depende de insumos importados que no llegan y el mercado mundial fue absorbido por los europeos. También se debe contar con infraestructura de oxígeno central, aire comprimido, humidificadores, circuitos de recambio, etc. No es cuestión de conectar el respirador a un tubo de oxigeno y listo. Una característica de la salud argentina es que los médicos son los peor pagos de toda América. Más del 50% en todos los niveles y servicios están en situación de precariedad laboral, con distintos tipos de contratos e incluso como monotributistas que cobran por horas. Este personal tiene que poner el cuerpo a la epidemia. En los últimos años se construyeron hospitales nuevos por todo el país a instancia de los gobiernos kirchneristas, pero esa inversión en infraestructura no se acompañó de una política hacia el personal del equipo de salud y salud es un servicio de gente para gente. Muchos hospitales de provincia están sin médicos y enfermeras para atender la demanda espontánea normal.

Otra desventaja es que aun hoy, al 26 de marzo, no se cuenta con suficientes equipos de barrera para proteger al equipo de salud en todo el país y las respuestas administrativas aun son escasas. Recordemos que si todo o el 80% del personal de salud se enferma, en la primera semana de enfermedades la tasa de letalidad será enorme. En Italia y España son más de 5.000 los médicos que se contagiaron y tuvieron que dejar de trabajar.

La situación es grave. Estamos con tiempo, la población y las autoridades parecen asumir la seriedad de la amenaza. Nos preparamos para un gran desafío para los equipos de salud y la sociedad.

Coordinador de la Red Universitaria de Ambiente y Salud / 
Médicos de Pueblos Fumigados

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/ventajas-y-desventajas-argentinas-argentinas

domingo, 29 de marzo de 2020

"Desde el campo del Pueblo debemos agudizar la imaginación política, recuperar nuestras mejores prácticas, para atravesar (luchando) esta crisis, pero sobre todo para prefigurar las respuestas que deberemos tener cuando la emergencia esté concluyendo".

Pandemonium:

tiempo de cambiarlo todo

29 de marzo de 2020

Por Mariano Féliz

Hace años se viene hablando de que el capitalismo atraviesa una crisis civilizatoria. Esa crisis, se dice, es económica pero sobre todo social, política, ambiental, y de cuidados. El capitaloceno (es decir, la era geológica dominada por la relación social capital-patriarcal-racista) está poniendo al mundo y a toda América Latina frente al espejo de su propia mortalidad. La Pandemia del Coronavirus solo hace más evidente esas contradicciones y nos obliga a enfrentar sin tapujos el problema. Esta crisis nos obliga a los movimientos populares a agudizar la imaginación política.
Pandemia capitalista, crisis civilizatoria y organización popular. 
Economía política de la enfermedad
La crisis del Coronavirus no es una crisis sanitaria, aún si también lo es. Es una pandemia creada por el capitalismo y eso la diferencia de cualquier otra pandemia o epidemia masiva en la historia de la humanidad. Es una infección muy virulenta que resulta de las tendencias capitalistas a la destrucción de las condiciones básicas de reproducción social. La base de la misma es la aglomeración de las personas en megaciudades y la destrucción de los ambientes naturales que promueven el desplazamiento forzado de poblaciones de animales (que anidan estos y otros virus). Esto es parte fundamental del proceso de formación del Coronavirus. ¿Será esta la señal de que es momento de llevar adelante el frenazo al desarrollo capitalista que Walter Benjamin propiciaba?
El ajuste capitalista en su etapa neoliberal condujo por su parte a la destrucción de las infraestructuras básicas de salud y ciencia y tecnología que podrían servir para contener los efectos de la enfermedad. La destrucción de las redes de cuidados en los barrios y las comunidades, la precarización de los empleos, la privatización, mercantilización y financiarización de la seguridad social (en sentido amplio), han conducido a que estemos socialmente disminuidos para enfrentar a la maquinaria más perfecta de la naturaleza: un diminuto pero mortal virus. La privatización y mercantilización extendida de la producción de conocimientos, medicinas y servicios médicos, limita la cooperación necesaria para la búsqueda de las soluciones médicas a la pandemia. Los grandes laboratorios y las corporaciones médicas están más interesadas en sus negocios que en abordar el impacto de la crisis.
La velocidad de circulación de la epidemia se acelera en la era de la transnacionalización del capital. El movimiento voluntario y forzado de personas es tan veloz en la actualidad que es casi imposible frenar la dispersión global y masiva del virus. El Dios mercado, esa mano invisible, impidió, por otra parte, que se tomaran decisiones más drásticas y expeditivas una vez que se conoció la existencia de este free rider (polizón) en los cuerpos migrantes. Las ganancias capitalistas fueron más importantes que la vida de millones. La brutalidad de la especulación financiera continúa desarticulando la organización global de la producción, pero nadie propone frenar el frenesí que les provoca la crisis y la incertidumbre. ¿No es momento de suspender la libertad absoluta del capital? ¿No es tiempo de poner un palo en la rueda de la bicicleta financiera?.
Un sinfín de peros se interpusieron a la necesidad de detener la maquinaria de la explotación global. Los engranajes del capital resistieron hasta el final la demanda a gritos de la comunidad médica: cuarentena total. Sólo el contagio de empresarios, presidentes y primeros ministros, alertó al poder global de la singularidad de la situación: no tienen donde correr, el virus no distingue clases, razas o géneros.
Lamentablemente para las mayorías del mundo, el sistema del capital garantiza que un virus que no discrimina, si tenga efectos con sesgos de clase, géneros y raciales. Las más precarias entre las precarias (las mujeres racializadas del servicio doméstico de las clases altas) son las primeras mortalmente afectadas. Nadie sabe (nadie pregunta) qué sucederá en África, un continente históricamente saqueado y destruido por la codicia imperial-capitalista. ¿Cuántos infectades hay allí? ¿Cuántos muertxs? Imposible saber, no hay forma de hacer los test para identificar la enfermedad, ni una red de salud que permita atender a una población ya diezmada por otras múltiples plagas (HIV, Ébola, hambre). La situación de la periferia en el centro (España y Italia) da cuenta de la gravedad del problema cuando la precariedad de la vida se hace evidente frente a una situación límite. ¿Qué será del pueblo de Grecia luego de casi una década de ajuste estructural liderado por la Troika (Comisión Europea, FMI y Banco Central Europeo)? ¿Qué será de les refugiades de todo el mundo? ¿Y qué será de América Latina?.
El discreto encanto de ser progresistas
En nuestra región la crisis capitalista estaba provocando un tsunami de protestas cuando golpeó la pandemia. Desde Haití a Chile, los pueblos mostraban de distintas maneras un hartazgo general con los procesos políticos dominantes (ver acá). Las derechas más abiertas enfrentaron y enfrentan rebeliones populares más o menos generalizadas; los gobiernos progresistas canalizan (sin sacar los pies del plato) y neutralizan las exigencias de transformaciones más radicales en la forma de vivir.
La crisis del capitalismo a escala global se presenta en nuestra región, también, como crisis política. La insatisfacción con el régimen político dominante, la democracia formal más o menos amañada, es algo que nadie discute. En algunos países, como Brasil o Chile, ese sistema de gobierno adquiere rasgos tan payasescos como siniestros, pero en el resto, como Argentina o Uruguay hablar de democracia -en tanto gobierno popular- es prácticamente un eufemismo.
En este marco, frente a la pandemia capitalista la respuesta de los gobiernos aparece como una ampliación del Estado de Excepción Permanente. Los gobiernos aprovechan la emergencia para multiplicar el control social, acelerar transformaciones estructurales en marcha y revalidar formas de gobierno probadamente antidemocráticas. Fuerzas de seguridad en las calles y teletrabajo, online-ización de nuestra vida y aumento del presidencialismo son las formas más evidentes del proceso.
Mientras las derechas hacen gala de violencia y torpeza (Piñera y Bolsonaro son los ejemplos más patéticos de ello), los progresismos sacan lustre a su galones keynesianos y desarrollistas. La crisis capitalista acelerada por la crisis viral, coloca al Estado nuevamente en el centro como organizador social. Ahora somos todes keynesianxs otra vez, dicen, alardeando del discreto encanto de ser progresistas. Claro que no dicen lo que significa: la organización social autónoma del pueblo debe ser restringida, la autoorganización popular debe ceder lugar a la gestión centralizada, manu militari, desde los altos mandos del aparato estatal. Los Presidentes se convierten abiertamente en Generales frente a la batalla contra la crisis; el ejército reemplaza a las organizaciones populares; la política macroeconómica se convierte en parte del armamento estratégico.
¿Peor el remedio que la enfermedad?
Con ello pretenden operar sobre los síntomas, la fiebre, de la enfermedad. Este keynesianismo de guerra viral -como han gustado proponer- enfrenta la crisis en sus efectos. Amplían el gasto público con emisión monetaria. Les economistas desarrollistas celebran una batalla teórica, por anticipado. Ponen precios máximos y regulaciones que -a priori- un Estado de Bienestar diezmado en sus capacidades, no pueden controlar; o si controlan resuelven mal (¿cerrar una farmacia en medio de una crisis médica, por cobrar precios altos? Mmmhhh… no se si será la mejor solución); gana espacio el punitivismo como práctica política.
Atacan la crisis pero en el camino ponen en cuarentena a los sujetos políticos del cambio social y la lucha diaria contra la pandemia capitalista: las organizaciones populares. El Estado manda a todo el mundo a su casa y renuncia a aprovechar el poder del Pueblo organizado que podría contribuir en la planificación colectiva y la gestión colectiva frente a la crisis.
Piensan todo desde arriba, burocráticamente, tecnocráticamente. Cierran el Parlamento, reescribiendo la forma de gobierno. Fragmentan a las organizaciones populares, negando la capacidad colectiva para contribuir a navegar el momento. Privilegian el control político de la situación, antes que su resolución efectiva. Olvidan (o asumen) las consecuencias políticas de la cuartelización social (el denominado “aislamiento social”).
Imaginación política para una salida colectiva y popular
Frente a la crisis estructural de los cuidados y la reproducción social, la crisis actual nos obliga a dar respuestas originales, que aprovechen la energía colectiva. ¿No es momento de canalizar los recursos disponibles a través de las organizaciones territoriales y comunitarias que tienen capacidades para llegar a los sectores más desprotegidos de la población? ¿El gobierno cree que la cuarentena puede ser cumplida por quienes viven de forma hiper-precaria y no pueden dejar de trabajar para vivir por 15 días? ¿No es mejor prohibir despidos y destinar recursos a apuntalar la supervivencia colectiva de las poblaciones al borde de la exclusión?.
El gobierno hace grandes anuncios en el marco de la crisis pero sin imaginación: más endeudamiento para familias ya sobre-endeudadas (nuevo Procrear de créditos para la vivienda de sectores medios, y créditos para pequeñas reparaciones hogareñas), un plan de pequeñas obras de limitado impacto, reducción de impuestos patronales y mayores subsidios salariales para algunas las empresas (programa REPRO), limitados complementos de ingresos para quienes reciben beneficios de la Seguridad Social y un ingreso familiar de emergencia a quienes están fuera de todo, monotributistas de bajos ingresos o informales (10000$ por única vez -en principio- cuando la canasta de pobreza está en 40000$). Algo es algo, sí. Pero casi nada para una crisis que se profundiza (apuntando a una caída adicional del PBI de casi 5% en 2020), luego de 2 años de depresión con inflación, y una década de crisis transicional. ¿Será hora de reflotar el debate sobre el ingreso universal incondicional?. De golpe hay recursos, que por meses no aparecieron. Cierto… ahora somos todos keynesianos. Entonces, la austeridad “hasta arreglar” el pago de la deuda era solo una decisión política, no una imposición de la realidad.
Claro que poco o nada se habla de ampliar la infraestructura barrial indispensable (comedores comunitarios, salas médicas comunitarias, instalaciones eléctricas, de agua y cloacas, de internet), que ayudaría a mejorar la calidad de vida y atacar simultáneamente otras enfermedades endémicas. ¿No es una buena oportunidad para repensar la reproducción y los cuidados a escala territorial y con la participación comunitaria?
Nada se habla de multiplicar significativamente el presupuesto del sistema de salud para atender a la identificación temprana de las personas portadoras del coronavirus (como indica la OMS), mientras se sigue hablando de renegociar la deuda externa y continúan los pagos de miles de millones de dólares al capital financiero internacional. Si el Estado puede prohibir a una persona ejercer su derecho a trabajar, o salir de su casa, por una emergencia sanitaria: ¿No puede suspender o cancelar los pagos de deuda por el mismo motivo? ¿No es tiempo de revisar las prioridades en serio?.
No hay ninguna solución real para trabajadorxs cuentapropistas o de la economía popular que son forzades por el capitalismo a salir de sus casas para trabajar aun en el medio de la cuarentena. Ninguna noticia para quienes deben seguir pagando alquileres exorbitantes, créditos de usura o tarifas excesivas. Tampoco se espera (y el gobierno tampoco anuncia) una contribución de parte de los ganadores de siempre.
El sistema político se abroquela frente a la crisis. Responde como sabe responder: con unicato, con burocracia, con orden y progreso. Desde el campo del Pueblo debemos agudizar la imaginación política, recuperar nuestras mejores prácticas, para atravesar (luchando) esta crisis, pero sobre todo para prefigurar las respuestas que deberemos tener cuando la emergencia esté concluyendo.
Zur

Fuente: https://contrahegemoniaweb.com.ar/pandemonium-tiempo-de-cambiarlo-todo

Observamos en Italia que el Capital hizo "incluir fabricación de armamentos, aeronáutica, electrodomésticos, industria del neumático, grandes porciones del sector textil, la construcción y las obras públicas, así como buena parte del sector metalmecánico, metalurgia y siderurgia. Sin, por otro lado, molestarse en garantizar condiciones de seguridad sanitaria necesarias. El envalentonamiento patronal se corresponde con la acción del “Estado ampliado” que cuenta con la complicidad de las burocracias sindicales de CGIL, CISL y UIL, mientras el discurso oficial de “todos en casa” busca invisibilizar que en medio de esa situación crítica 10 millones de trabajadores mantienen el funcionamiento de la sociedad".

Pandemia y capitalismo, la lucha en dos frentes de la clase trabajadora

 

29 de marzo de 2020

 

Matías Maiello

La pandemia de coronavirus ha roto el precario equilibrio que venía arrastrando el capitalismo a nivel mundial atravesado por tendencias recesivas, huérfano de nuevos motores de acumulación, con crecientes tensiones geopolíticas, y signado por un amplio ciclo de revueltas. Aún es muy difícil determinar la extensión y la profundidad que alcanzará finalmente la crisis sanitaria a nivel global luego de la degradación (y mercantilización) a la que ha sometido el capitalismo a los sistemas de salud. El carácter confuso de la información, la poca confiabilidad de los informes brindados por los diferentes gobiernos y, sobre todo, la ausencia de test masivos que sirvan para hacer un mapa fidedigno de la extensión y tasa de mortalidad del virus introducen una mayor incertidumbre en la situación. Ante este escenario, estando en riesgo las vidas de millones, asumimos que el peligro es máximo. Por su parte, las consecuencias económicas, todo indica que tendrán una magnitud histórica con depresión, crisis de deudas, millones de despidos, disparada de los índices de pobreza, etc. Políticamente, se generalizan los cierres de fronteras y se exacerban las tendencias autoritarias y bonapartistas de los regímenes burgueses. En muchos países tienen como trasfondo crisis orgánicas que se vienen desarrollando con anterioridad, así como el reciente ciclo de lucha de clases que se ha desarrollado a nivel internacional.

En su informe de principios de marzo, “La era de las protestas masivas”, elthink tank CSIS (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales) señalaba:
En un gran giro de la historia, las protestas se han silenciado en las últimas semanas probablemente debido al brote del nuevo coronavirus […]. Es probable que el coronavirus suprima las protestas a corto plazo, tanto por las restricciones gubernamentales en las zonas urbanas como por la renuencia de los ciudadanos a exponerse a grandes reuniones públicas. Sin embargo, dependiendo del curso futuro de esta probable pandemia, las respuestas del gobierno al coronavirus pueden convertirse en otro desencadenante de protestas políticas masivas.
Efectivamente, y las consecuencias de la crisis económica también. Gobiernos ampliamente repudiados por las masas que han sido golpeados por la lucha de clases, como el de Piñera en Chile o el de Macron en Francia, entre otros, difícilmente puedan quedarse tranquilos aunque las calles estén hoy dominadas por el ejército y la policía. Al contrario, probablemente la lista de países del reciente ciclo de lucha de clases se amplíe en condiciones de crisis mucho más profundas. Todavía en los inicios de la crisis, la huelga del pasado miércoles 25 en Italia parece comenzar a esbozar esta tendencia, en medio de una situación social virtualmente explosiva donde los sectores precarios y empobrecidos son condenados a padecimientos cada vez mayores.

La “guerra” contra el coronavirus y la continuación de la política por otros medios

Para combatir el brote de coronavirus la mayoría de los gobiernos capitalistas a nivel global oscilan entre las cuarentenas masivas y la llamada “inmunidad colectiva” –es decir, contagio masivo para crear anticuerpos en la población– como armas principales, cuando no exclusivas, para mitigarla. Hoy alrededor de un tercio de la población mundial (2600 millones de personas) está bajo medidas estrictas de restricción de movimiento o directamente confinado para evitar la propagación comunitaria del virus. Paralelamente la gran burguesía de estos países obliga a una porción de la clase trabajadora a seguir produciendo en sectores no esenciales para garantizar su ganancia. Por otro lado, se alzan las voces en sintonía con la “inmunidad colectiva”, comenzando por el propio Trump, que señalan que “el remedio no puede ser peor que la enfermedad”, que el daño a la economía (léase en su caso a la ganancia capitalista) será peor que la crisis sanitaria; durante la semana del 16 de marzo en EE. UU. 3,28 millones de personas aplicaron para el seguro de desempleo, lo que supera por mucho el pico más alto de su historia.
Las opciones así planteadas para las grandes mayorías serían: o arriesgar la vida de un sector de la población dejando que se propague espontáneamente el virus, o condenar a una parte cada vez más grande del pueblo trabajador a la desocupación y la miseria, o bien alguna combinación de las dos anteriores. En la era de la biotecnología, la clonación, el desciframiento del genoma humano, estas serían las variantes ofrecidas por la burguesía para combatir el coronavirus. Dos métodos milenarios que, por acción –la cuarentena masiva– y por omisión –la “inmunidad colectiva”–, fueron utilizados históricamente para contener la expansión de enfermedades contra las cuales la medicina carecía de recursos suficientes. Es sencillo entender la “falta de recursos” para enfrentar la plaga de Justiniano en el siglo VI pero, sin dudas, en el siglo XXI significa algo muy diferente.
Se repite una y otra vez, desde Macron en Francia hasta Alberto Fernández en Argentina, que “luchamos contra un enemigo invisible”. ¿Pero qué quiere decir que un virus es un “enemigo invisible”? El 10 de enero los científicos chinos publicaron en internet el genoma del virus. En el caso de Corea del Sur, al momento de comenzar el brote local (20 de enero) contaba con una capacidad de realizar test del virus a 15.000 personas por día. Con ese mecanismo logró “ver” la propagación del virus y contenerlo, por lo menos en principio. Casualmente, o tal vez no tanto, en aquel país están oficialmente en guerra, aunque mediando un armisticio desde 1953, con Corea del Norte. Los métodos policiales utilizados para el control de los “infectados” están allí para recordarlo. En la actualidad, desde la burocracia de la Organización Mundial de la Salud hasta el New York Times plantean que son claves los test masivos para el combate efectivo del virus, pero los test aún son artículos de lujo que no aparecen.
Lejos del discurso bélico con el que todos los gobiernos buscan justificar medidas draconianas sobre la población, lo que realmente queda expuesto es el carácter de clase de los gobiernos y sus instituciones. En 1940, para preparar la entrada de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial, Roosevelt ordenó la producción de 185 mil aviones en dos años (en 1939 se producían solo 3 mil al año) y cuentan que los asesores de Hitler opinaron que era propaganda. Para 1945, EE.UU. había producido 300 mil aviones y siderales cantidades de equipo militar, por no nombrar el “Proyecto Manhattan” que concluyó en la creación de la bomba atómica. 80 años después resulta que no se puede producir en masa millones de test para diagnosticar el coronavirus, que hay problemas hasta para abastecer de mascarillas de protección a los trabajadores de la salud, y que no se pueden fabricar rápidamente en masa respiradores para cubrir toda la demanda mundial, cuando en 2016, por ejemplo, se produjeron en el mundo más de 6 millones de autos promedio por mes. Recién después de meses, en países como Italia, EE.UU. o Gran Bretaña parece que se “descubre”, por ejemplo, que las automotrices tendrían que fabricar respiradores artificiales.
Lo que hubo durante las últimas décadas es una “guerra” contra los sistemas de salud pública. Ahora, en lugar de la articulación rápida de los medios necesarios para enfrentar la crisis sanitaria y sus consecuencias sobre las condiciones de vida de las grandes mayorías, los gobiernos se disponen a otorgar rescates masivos a los capitalistas. Esta semana en EE. UU., republicanos y demócratas rubricaron el “rescate más grande de la historia”, más del doble que el de Obama en 2008. Son 2,2 billones de dólares que se repartirán en su mayoría las grandes corporaciones y Wall Street, mientras que a los trabajadores les tocarán subas temporales de los montos del seguro de desempleo y un pago único a cargo del Estado por 1200 dólares por adulto y 500 por hijo cuando los costos de los tratamientos por coronavirus, en un país donde la salud está totalmente mercantilizada, son muchas veces esas cifras y la desocupación se disparó con millones de despidos. Parafraseando a Clausewitz, si hay una “guerra contra el coronavirus” como dicen, esta se parece mucho a una continuidad de la política de descargar la crisis sobre los trabajadores por otros medios cada vez más bonapartistas.

Pero tampoco es tan sencillo, no se trata de “una crisis más”. La tensión entre los polos de la “cuarentena general” y la “inmunización comunitaria” expresa en forma distorsionada la contradicción inmediata que existe entre las respuestas políticas de los regímenes burgueses para sostenerse en escenarios de crisis orgánicas o elementos de ellas –en algunos casos atravesados por importantes procesos de lucha de clases recientes–, y las necesidades económicas de proteger las ganancias capitalistas a como dé lugar en el marco de la crisis.

Lo “esencial” depende de la clase desde dónde se lo mire

Mientras no haya un factor favorable como podría ser una medicación efectiva, una vacuna disponible, o cambios en la propia evolución del virus, etc., será difícil para la mayoría de los gobiernos sostenerse apelando a la “inmunización comunitaria” y asimilar el riesgo de las consecuencias. De allí que frente al desmantelamiento de la salud pública, las cuarentenas generales cumplen, además de un papel de contención básica de la pandemia (en la mayoría de los casos sin siquiera test masivos para saber la extensión y distribución del virus), el papel político de medidas de efecto para cubrir las consecuencias de las propias políticas y la inacción actual, y a su vez buscar el fortalecimiento del poder del Estado capitalista frente a la crisis (despliegue policial-militar, limitación de derechos democráticos, concentración del poder en el Ejecutivo). La contradicción es que estas medidas de paralización afectan inmediatamente las ganancias de muchos grandes capitalistas.


De ahí las diferentes respuestas. Como el caso de Bolsonaro en Brasil y otros gobiernos que buscan minimizar el problema sanitario para mantener el funcionamiento capitalista normal de la economía. Línea que tuvieron la mayoría en los inicios para luego retroceder; Boris Johnson en Gran Bretaña expresó quizá el giro más paradigmático. Hasta casos “combinados” como el de Piñera en Chile, que decretó el “estado de catástrofe” para movilizar al ejército pero dando amplia continuidad a la economía. Pero en Europa, actual epicentro de la pandemia en número de muertes, países como Italia, el Estado Español o Francia, donde la combinación entre degradación de los sistemas de salud y la inacción se hicieron insostenibles, los gobiernos decretaron la cuarentena, mientras la burguesía pugna, además de por los “rescates” estatales, por garantizarse la posibilidad de seguir explotando a sus trabajadores.
Una batalla se libra alrededor de qué es una “actividad esencial”. Una pregunta, a la que un sector importante de la clase trabajadora se ve obligado a responder, y que refiere en algún nivel a un problema de la planificación económica frente a la crisis sanitaria. Claro que la respuesta varía enormemente según el criterio adoptado. Bajo el principio rector de la ganancia capitalista, por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial las grandes corporaciones norteamericanas como Du Pont, General Electric, Westinghouse, Singer, Kodak, ITT, JP Morgan no tuvieron inconveniente en prestar sus servicios al Tercer Reich, tampoco la ESSO en abastecerlo de petróleo, o las plantas de Ford y General Motors en producir para Hitler [1]. Se consideraban a sí mismos “actividades esenciales” que debían continuar maximizando ganancias en el marco de la masacre generalizada.
Partiendo de ese mismo criterio, en Italia donde actualmente se registra el mayor número de muertos y la población está en un virtual estado de sitio, la Confindustria –confederación patronal– consideró pertinente enmendar el planteo del gobierno de Conte que había hablado de frenar todas las “actividades no esenciales”, y agregar excepciones para “sectores de importancia estratégica para la economía”. Para así incluir fabricación de armamentos, aeronáutica, electrodomésticos, industria del neumático, grandes porciones del sector textil, la construcción y las obras públicas, así como buena parte del sector metalmecánico, metalurgia y siderurgia. Sin, por otro lado, molestarse en garantizar condiciones de seguridad sanitaria necesarias. El envalentonamiento patronal se corresponde con la acción del “Estado ampliado” que cuenta con la complicidad de las burocracias sindicales de CGIL, CISL y UIL, mientras el discurso oficial de “todos en casa” busca invisibilizar que en medio de esa situación crítica 10 millones de trabajadores mantienen el funcionamiento de la sociedad.
Lo nuevo es la respuesta de los trabajadores, que había comenzado en las últimas semanas con “huelgas salvajes” en sectores metalúrgicos y de logística, pero que ha dado un salto el pasado miércoles 25 de marzo con el paro general que impulsó especialmente la USB, uno de los “sindicatos de base” italianos, junto con los metalúrgicos de FIOM-FIM-UILM de Lombardía y del Lacio. Amplios sectores de trabajadores se plegaron, en aquellas regiones la huelga tuvo una participación de entre el 60 y el 90 %. También pararon sectores de la industria papelera, textil y química. Fue sintomático el llamamiento firmado por más de 400 enfermeras invitando a sumarse a la paralización a todos aquellos sectores no esenciales y adhiriendo con un minuto simbólico de huelga. La “Comisión de Garantía del derecho de huelga” impugnó la proclamación de la huelga, alegando cínicamente razones de seguridad relacionadas con la pandemia y reservándose el derecho a imponer sanciones.
Los grandes medios capitalistas hicieron todo lo posible por invisibilizar la acción obrera, cuando en el sur empobrecido comienza a haber saqueos y los trabajadores “informales” apenas pueden subsistir. Sin embargo, como señala Giacomo Turci en La Voce delle Lotte (parte de la Red Internacional La Izquierda Diario), la huelga comienza a romper la “unidad nacional” reaccionaria que impera en Italia. Detrás de la cual se pretende ocultar, como en los más diversos países, que mientras son trabajadoras y trabajadores quienes están al frente del combate contra la pandemia, así como garantizando producción y reproducción de la sociedad, los capitalistas siguen amasando ganancias en las actividades “esenciales”, en muchas otras presionando por seguir explotando a sus trabajadores a como dé lugar, despidiendo, condenando a los sectores más pobres a pasar hambre, y mientras tanto garantizándose “rescates” y subsidios estatales.

Control obrero y “reconversión económica”

La huelga en Italia, que se da en medio de la cuarentena y la militarización del país, probablemente sea un primer anticipo del renovado escenario de la lucha de clases que se irá configurando, no solo por la crisis sanitaria sino por la profunda crisis económica que los capitalistas ya están descargando sobre la clase trabajadora con millones de despidos como puede verse, por ejemplo, en los niveles record históricos que están alcanzando las solicitudes de seguro de desempleo en EE. UU. o el millón de despidos y 1,5 millones de suspensiones en el Estado Español. Alrededor de las cuarentenas y las luchas en torno a las “actividades esenciales”, tanto en lo que hace a garantizar las condiciones de seguridad e higiene en los lugares de trabajo como a la negativa de otros sectores a aceptar el criterio de “esencialidad” (ganancia) de los capitalistas y el planteo de reconvertir industrias para enfrentar la crisis sanitaria, se comienza a poner sobre la mesa el problema más amplio (y fundamental de cara a la crisis) de quién organiza la producción y bajo qué criterios.
Un ejemplo significativo en otro de los epicentros del brote de coronavirus, se da en torno al gigante de la aeronáutica francesa Airbus. Hace dos semanas, en algunas de sus subcontratistas, los trabajadores se organizaron para forzar el cierre por no existir condiciones mínimas de seguridad (un conflicto similar se está desarrollando en Airbus en el Estado Español). Luego la empresa y el gobierno de Macron comenzaron a presionar para la vuelta al trabajo. Como señala Gaëtan Gracia, delegado sindical de la CGT Talleres Haute-Garonne: “Mientras faltan mascarillas para el personal sanitario, no sólo en los hospitales sino también en los servicios de ciudad, en las ambulancias, etc. nos preguntamos: ¿por qué Airbus ha tenido facilidades para conseguir 20.000 mascarillas?”. Así, en su respuesta los trabajadores de varios sindicatos han exigido que “todas estas mascarillas deben ser entregadas al personal médico con carácter de urgencia” y luego se garanticen para ellos. Y al mismo tiempo han planteado reconvertir la producción de la industria aeronáutica para producir respiradores.

Si hay algo que ha quedado de manifiesto en esta crisis es que es la clase trabajadora la que ocupa todas las posiciones estratégicas para la producción y reproducción de la sociedad. Si, como hemos desarrollado en otros artículos, en términos de estrategia revolucionaria estas posiciones son definitorias tanto por su “poder de fuego” para paralizar el funcionamiento de la sociedad, así como también en tanto lugar privilegiado desde donde aglutinar al pueblo explotado y oprimido, también lo son desde el punto de vista de la posibilidad de reorganización de la sociedad bajo el criterio de la satisfacción de las necesidades de las grandes mayorías, alternativo y contrapuesto, al de la ganancia capitalista. Como explicaba Trotsky en una entrevista con E. A. Ross respecto a la Revolución Rusa:

… controlaremos que la fábrica esté dirigida no desde el punto de vista de la ganancia privada, sino desde el punto de vista del bienestar social democráticamente entendido. Por ejemplo, no permitiremos que el capitalista cierre su fábrica para hambrear a sus trabajadores hasta la sumisión o porque no le está rindiendo beneficios. Si está fabricando un producto económicamente necesario, debe mantenerse funcionando. Si el capitalista la abandona, la perderá, y será puesto a cargo un directorio elegido por los trabajadores.
Como postal de la crisis actual, es todo un símbolo que mientras Paolo Rocca, el principal burgués de Argentina, anuncia el despido de 1450 trabajadores en plena cuarentena, fábricas bajo gestión obrera que vienen de importantes historias de lucha contra los despidos y cierres patronales, ya se hayan propuesto producir insumos básicos para combatir el brote de coronavirus. Es el caso de los trabajadores de R.R. Donnelley (actual Madygraf), que han mostrado que pueden producir sanitizante de alcohol y máscaras sanitarias, junto con científicos y estudiantes universitarios para distribuirlo en los barrios más vulnerables y hospitales, o las trabajadoras textiles de Traful Newen que pasaron a producir barbijos en grandes cantidades poniéndolas al servicio del sistema de salud. La cuestión de quién organiza la producción y bajo qué criterios se hará cada vez más aguda con el desarrollo de la crisis, tanto frente a la actual crisis sanitaria como frente a los despidos y el cierre de empresas, y con ello la lucha por el control obrero de la producción.

Perspectivas

Detrás de la “unidad nacional” que impera en buena parte de los países del mundo, bajo el discurso bélico contra el coronavirus se pretende ocultar la guerra que ha librado –y libra– el capitalismo durante las últimas décadas contra la salud pública y las condiciones de vida de las grandes mayorías. Está en marcha una nueva oleada de “rescates” masivos a los capitalistas mientras estos descargan la crisis sobre los hombros del pueblo trabajador. Se buscan fortalecer las tendencias nacionalistas y bonapartistas de cara a la agudización de la crisis. Paralelamente se pretende invisibilizar a los sectores de la clase trabajadora que son los que verdaderamente están en la primera línea frente a la crisis sanitaria, en los hospitales y también en las fábricas, el transporte, etc., así como las luchas que comienzan a protagonizar cuestionando el espíritu de “unidad nacional”. O a los sectores precarizados y a los que son despedidos en medio de la cuarentena, que para millones es un “lujo” que el hacinamiento, la pobreza, la falta de servicios básicos impide cumplir. También se pretende ocultar que países como Venezuela, Irán o Cuba se encuentran aplastados por sanciones imperialistas en medio de la pandemia.
En este escenario, es fundamental visibilizar estas realidades que los regímenes y los grandes medios de comunicación pretenden disimular detrás de la “unidad nacional” y llegar a millones con un programa transicional independiente e internacionalista frente a la crisis.

Exponer hasta el final la irracionalidad de este sistema capitalista en decadencia, que viene de estar atravesado por un amplio ciclo de lucha de clases del que todo indica que se preparan nuevos capítulos, y que plantea cada vez con más urgencia la necesidad de poner en pie un nuevo orden social no regido por la ganancia sino por las necesidades de las grandes mayorías. Desde esta perspectiva es que hacemos este semanario de teoría y política, y desarrollamos la Red Internacional La Izquierda Diario con diarios en 12 países y 8 idiomas, y actualmente estamos poniendo en pie LID Multimedia. Herramientas con las que no contaban los revolucionarios en el siglo pasado y nosotros podemos contar para llegar con estas ideas a millones, como lo está mostrando la crisis actual, y fortalecer la organización de partidos revolucionarios a nivel nacional e internacional que serán indispensables para, alrededor de los combates que vienen, pelear por terminar con la barbarie capitalista y hacer realidad la perspectiva de la revolución socialista en el siglo XXI.



Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/Pandemia-y-capitalismo-la-lucha-en-dos-frentes-de-la-clase-trabajadora