jueves, 30 de mayo de 2019

Atrevámonos a debatir las opiniones de académicos y de izquierda marxista porque sus análisis no registran cómo la ciudad de Buenos Aires fue gestionada por Macri y cómo Macri sin tener mayoría en el Congreso y en las provincias pudo legalizar la ofensiva del Capital que se da en el mundo entero.



Una conversación con Mabel Thwaites Rey, politóloga e investigadora
Las vicisitudes del
Estado latinoamericano
30  de mayo de 2019


Por Jeffery R. Webber
Rebelión

Webber: Bueno, estamos acá en la oficina de Mabel Thwaites Rey, 2 de mayo en Buenos Aires. Para empezar ¿puedes describir tu formación política e intelectual, para los lectores que no la conocen?
Thwaites Rey: Mi formación académica es... yo egresé de la Facultad de Derecho. Tengo el título de abogada que es mi título de base, pero rápidamente empecé a hacer posgrados y formarme en Ciencias Sociales y a dar clases en la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires y me fui formando... tengo una maestría en Estudios Sociales de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), después tengo una maestría en administración pública de la Universidad de Buenos Aires y un doctorado en la Universidad de Buenos Aires en el área de Teoría del Estado. Mi formación más fuerte ha sido en el campo de teorías del Estado y también en el análisis de políticas públicas, ajuste estructural y economía política en ese sentido muy laxo y muy grande.
Tengo una formación marxista y eso significó que en algún momento de mi vida haya militado en formaciones partidarias, luego no, pero siempre vinculada a movimientos, y vinculada a movimientos en la universidad y fuera de la universidad con mayor simpatía más con que con otros a lo largo de mi trayectoria vital, pero siempre con un perfil que podría decirte de izquierda independiente, en un sentido no partidario.(...)

A ver, el tema es que lo que hay de en frente es un arrasamiento muy poderoso que la verdad que es para tener en cuenta cómo se recompone la situación.
Por eso, cuando en el 2015 hubo un ballotage en la Argentina y se discutía sobre qué hacer en ese sentido, discutimos, yo personalmente lo he escrito y lo he dicho, no es que Scioli que era el candidato del peronismo que iba a suceder a Cristina, fuera mejor o que tuviera... pero era algo muy claro que la señal política y los límites políticos que iba a poder tener Scioli eran muy distintos a los que tuvo Macri. La señal política de Macri, la llegada de Macri al gobierno habilitó el empoderamiento de las derechas en Venezuela que ganaron elecciones, habilitó el impeachment a Dilma Roussef, el encarcelamiento de Lula y la llegada de Bolsonaro. Uy... miren si no habilitó... la existencia... la ruptura, incluso ahora la ruptura del bloque incipiente y dificultoso pero que tuvo un sentido de pararse como nunca, en esta etapa hubo una serie de gobiernos que apostaban a armar otra cosa.
Lo que pasa es que eran gobiernos, gobiernos que son personal del Estado, o sea son cuadros políticos, personal estatal, que no logran disciplinar a burguesías locales muy entramadas con la lógica de circulación del capital global. Entonces, con muy poca visión de clase, en el sentido de organización, incluso es paradójico lo de la burguesía brasileña que siempre se la elogió, es la burguesía brasileña que es industrialista que tiene más noción de defensa de su territorio además por el tamaño del Brasil, todo... ha quedado muy diluida, muy sin rumbo, sin saber para dónde ir... que terminen apoyando al gobierno de Bolsonaro, que ahora no saben para donde va... que es cualquier cosa, entonces. La situación es compleja.
En la Argentina sí hay un recurso que permanece muy fuerte que es la capacidad de movilización y organización y articulación popular que existe. Si hoy la Argentina no estalló, así mal y con un estallido trágico para los sectores populares, es porque hay una trama que contiene una trama que se fue construyendo desde el 2000/2001, hay una trama en los barrios que el gobierno hábilmente toma y el Fondo Monetario financia, porque si no contenemos, acá se va todo al diablo, pero hay una situación de organización y capacidad de respuesta, que ahora, bueno, cómo se plasma políticamente el juego por la base y el juego a nivel electoral, cómo se juegan las candidaturas, cómo se arman los espacios políticos, está por verse ¿no? Estamos en momentos interesantes.
*Jeffery R. Webber es profesor de economía política en Goldsmiths, Universidad de Londres y coautor deLos gobiernos progresistas latinoamericanos del siglo XXI. Ensayos de interpretación histórica, con Franck Gaudichaud y Massimo Modonesi (UNAM, 2019).

En memoria del Cordobazo y ante la actual manipulación de ambos bandos de la «grieta» cuestionemos que: “se hace imprescindible en los próximos meses seguir incentivando la movilización popular para desgastar al máximo al régimen, para luego enterrarlo definitivamente en octubre. A partir del 11 de diciembre, la lucha continúa para que las reivindicaciones postergadas o aquellas muchas que el macrismo ha despojado a nuestro pueblo vuelvan a tener vigencia”.

Argentina. Toma de posición: La única opción posible es derrotar a Macri

29 mayo 2019, a 50 años de la rebelión popular del Cordobazo.
Manifiesto conjunto de:
-Coordinadora Resistir y Luchar
-Organización Social y Política Los Pibes
-La Claudia Falcone
-Organizaciones Libres del Pueblo (OLP)
-La Simón Bolívar
-Organización cultural La Luna con Gatillo (Córdoba)
-Resumen Latinoamericano
-Grandes Alamedas
Argentina está recorriendo el tramo final de uno de los gobiernos más ajustadores y anti-pueblo de las últimas décadas. Esta crisis que vivimos, y la consecuente pauperización de la vida cotidiana, nos obliga a pensar que hay que buscar una urgente salida. Evidentemente, este factor condiciona -es esperable que así sea- las expectativas de la gente con respecto a lo que vendrá.
Somos parte de un lógico razonamiento que anida en las bases sufridas de la Argentina devastada por el capitalismo salvaje: nada peor puede pasar para nuestro pueblo que la reelección de una fórmula de Cambiemos. En ese sentido. desde este espacio hemos venido sosteniendo que las mejores de nuestras luchas se dan en la calle, codo a codo con quienes no nos conformamos con paños fríos o atajos reformistas. Por eso, es que enarbolamos movilización a movilización, pelea a pelea contra quienes nos oprimen, la consigna “Luche y se van”. Sin embargo, y lo decimos autocríticamente no habiendo podido derrotar a Macri por esa vía, es indispensable hacerlo por la vía de las urnas.
Durante el gobierno del PRO se dieron dos fenómenos, por un lado, hubo avances en las experiencias de organización popular partiendo de la necesidad de supervivencia. Por otro lado, la gran mayoría del campo popular se dio la estrategia de continuar con la lógica de acumulación de fuerzas en clave “real-politik”, (que no es más que lo que ya conocemos, lo tradicional) es decir con perspectiva netamente electoral. El primero de estos fenómenos sienta las bases para explorar un terreno todavía embrionario de construcción de poder popular o “doble poder”. En miles de barrios, trabajadores y trabajadoras excluidas del mercado formal tratan de reinventar su trabajo, en experiencias que aún no lograron superar la etapa casi elemental de la subsistencia. Lo hacen con una relativa autonomía respecto del Estado, pero sin llegar –todavía- a construir un sistema que sea visible y alternativo al del mercado capitalista tradicional, con producción, distribución y consumo en manos del pueblo. Se trata de una tarea pendiente, para ser consecuentes con nuestros postulados sobre la crisis y sus verdaderas alternativas no capitalistas.
Dentro de ese mismo escenario, es fundamental la experiencia multitudinaria y en las calles, recorrida por el feminismo popular, poniendo sobre la superficie las lacras del patriarcado y diagramando en todos los ámbitos plataformas de lucha amplias que no solo exigen el aborto legal, seguro y gratuito sino que van mucho más allá planteando proyectos propios de ley para declarar la Emergencia Nacional en Violencia de género.

Los eternos convidados de piedra
Por otro lado las organizaciones que acumularon políticamente en base a este avance de la organización popular (organizaciones sociales) tendieron a repetir las viejas fórmulas: un “entrismo” más o menos ambicioso en el actual sistema de poder institucional, planteado como una guerra de posiciones dentro de lo instituido que una y otra vez nos absorbe para paralizarnos. La última decisión de la ex presidenta CFK vuelve a mostrarnos que también en la organización política el pueblo es un convidado de piedra para la toma de decisiones. Las expectativas depositadas en un posible frente patriótico donde los excluidos podrían asumir un rol protagónico, con una referencia programática que profundice en el anti-capitalismo y el anti-imperialismo, acaba de agotarse. Tanto para quienes no formábamos parte de esas opciones como para quienes estaban enmarcados en la idea de Frente Patriótico. Habiéndonos preparado solo para eso, nos deja más que nunca en una situación de debilidad.
Un cambio de etapa conlleva una actualización de las tareas
Se está cerrando una etapa, la derecha que llegó por los votos se retira del Gobierno, nuestro pueblo no parece dispuesto a suicidarse. Sin embargo lo que viene augura tiempos igualmente difíciles. Toda la clase política definió que seremos los desposeídos, quienes pagaremos el saqueo de nuestra patria, cuyo símbolo más doliente es la impagable deuda externa. La nueva etapa nos deja un interrogante a las organizaciones libres del pueblo, ¿volvemos a recorrer calles sin salida, o saltaremos alguna vez el cerco?
Entendemos que hay dos tareas planteadas para esta nueva etapa que comenzará el 11 de diciembre. Una es la organización de todo el campo popular en torno a un programa mínimo de reivindicaciones que permita consolidar lo trabajado hasta ahora en términos de organización y que avance sobre medidas urgentes para nuestro pueblo. La otra es repensar críticamente la estrategia de poder que nos damos. Creemos que hay que construir una nueva herramienta política, que cuestione este sistema capitalista y no se rija por sus manuales de usuario. No alcanza con que algunos dirigentes logren entrar por la ventana al sistema de poder. Tenemos que preparar una entrada por la puerta grande, donde quepamos todos y todas. Y será una tarea difícil, de largo aliento seguramente. Pero si no empezamos hoy estaremos fallándole a nuestro compromiso con el pueblo.
En conclusión: se hace imprescindible en los próximos meses seguir incentivando la movilización popular para desgastar al máximo al régimen, para luego enterrarlo definitivamente en octubre. A partir del 11 de diciembre, la lucha continúa para que las reivindicaciones postergadas o aquellas muchas que el macrismo ha despojado a nuestro pueblo vuelvan a tener vigencia. Para que la deuda no la paguen los de abajo y para que Argentina recupere a nivel continental la idea de unir esfuerzos en la re-construcción de la Patria Grande antiimperialista, anticapitalista, antipatriarcal y por el socialismo.


Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/05/29/argentina-toma-de-posicion-la-unica-opcion-posible-es-derrotar-a-macri/

Tengamos en cuenta a la reflexión: "Los hechos que se están sucediendo hablan de una intensa movilización en la que confluyen los más diversos sectores del pueblo para repudiar la política del gobierno. Las circunstancias de esta coincidencia en “tiempo y lugar” que aflora con inusitada fuerza en las ciudades más importantes del país, especialmente en Córdoba, no son fruto de la casualidad",

Argentina. Relecturas, homenaje al Cordobazo

Resumen Latinoamericano*, 29 de Mayo de 2019

Por Lucila Pagliai
 El 29 de Mayo de 2019 se cumplen 50 años del Cordobazo.  Como celebración y homenaje a esa gesta popular y a sus protagonistas, Grandes alamedas propone en estas “Relecturas” tres documentos clave contemporáneos a los hechos, y dos relatos posteriores con reflexiones de protagonistas de formación y actuación diversa: (...)

 LA HUELGA GENERAL DEL
16 DE MAYO DE 1969
Córdoba, 23 de mayo de 1969.
Luz y Fuerza – Córdoba, “Las rebeliones de mayo”, Electrum. (*)

Los hechos que se están sucediendo hablan de una intensa movilización en la que confluyen los más diversos sectores del pueblo para repudiar la política del gobierno. Las circunstancias de esta coincidencia en “tiempo y lugar” que aflora con inusitada fuerza en las ciudades más importantes del país, especialmente en Córdoba, no son fruto de la casualidad […]

LOS CAUCES DE LA REBELDÍA
Algunos se preguntarán ¿qué pasa? ¿Por qué de repente todo el mundo se lanza a la calle y enfrenta abiertamente a la represión? ¿Cómo de un día para otro se “arman” grandes manifestaciones encabezadas por trabajadores, sacerdotes, estudiantes, y hasta monjas, son reprimidas duramente y, sin embargo, se mantienen firmes gritando su repulsa al régimen? ¿De dónde surgió esta tremenda Huelga General del viernes 16 que paralizó totalmente a Córdoba como que hace años no se daba? Estas preguntas son válidas y reales, porque si bien han dejado de formularse verbalmente, todos nos las hemos hecho en nuestro fuero íntimo. Lo cual es lógico, porque súbitamente nos hemos encontrado aquí donde aparentemente “no pasaba nada”, con un panorama totalmente distinto, con una realidad humana pujante y enfervorizada, cuyos brotes se advierten por todos lados. Y no son, precisamente, de escarlatina.

LA RESISTENCIA HA MADURADO
Además del Paro General, hay otros hechos significativos cuya explicación se impone para comprender lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Uno de ellos es la asamblea de los mecánicos el miércoles 14 con la asistencia de 5000 trabajadores que por absoluta unanimidad resolvieron realizar un paro de 48 horas. Previamente, para asistir a la asamblea, habían hecho abandono masivo de las plantas, lo cual indica el alto grado de decisión que esos compañeros traían a la reunión sindical. La policía había prohibido el acto y -como siempre- desde temprano las radios propalaban el parte policial. Pero la asamblea se hizo.
Todos sabemos lo que pasó entonces y cómo se conmocionó la ciudad: mientras estaban reunidos, se escuchaban los ruidos provenientes de la calle, ocasionados por las corridas y disparos de gases contra los afiliados que no habían logrado ingresar. Ello provocó la irreprimible indignación de los trabajadores, acentuada por las granadas lacrimógenas arrojadas criminalmente contra el interior del local.
Rápidamente entonces, se puso término a la asamblea y los 5000 obreros salieron a la calle enfrentando valientemente una represión indiscriminada que arrojó como saldo un trabajador herido por una bala policial calibre 45.
Aunque parece temeraria esa espontánea y resulta actitud, no constituye un hecho aislado. Hace tiempo, especialmente a través de la CGT de los Argentinos, la defensa de los derechos conculcados por el régimen ha asumido un carácter frontal que excluye toda posibilidad de apaciguamiento mientras no se reivindique en plena soberanía popular, y los derechos y garantías constitucionales no sean restituidas a la ciudadanía.
También los compañeros de Transporte urbano (UTA) y los metalúrgicos (UOM) lanzaron sendos paros por 48 horas que se empalmaron con la huelga general del día viernes 16. Ambas organizaciones, además, habían efectivizado medidas de fuerza poco tiempo antes. De manera que poco a poco todas las especulaciones de un estado de atonía quedaron rotas. El esquema de los participacionistas y demás traidores del Movimiento Obrero, que están embarcados en un mismo bote con los usurpadores del poder, comenzó rápidamente a hacer agua cuando los acontecimientos empezaron a precipitarse en una cadena interminable.

LAS CONSECUENCIAS SON MUCHAS, LA CAUSA UNA SOLA
Es menester todavía ir un poco más lejos. No demasiado, porque todo está ocurriendo con una dinámica arrolladora. Además, tres semanas atrás, tenía lugar otro síntoma clave: las “marchas del hambre” de los pobladores de Tucumán y el norte de Santa Fe. Los protagonistas no fueron esta vez los estudiantes ni exclusivamente los trabajadores, sino todos los habitantes, incluyendo mujeres, niños, jóvenes y ancianos, como así también, los curas párrocos de esos pueblos, abandonados a su suerte por la “revolución” del general Onganía. (¿Dirán Borda y Caballero que también allí todo fue obra de un grupito de “extremistas”?).
De tal manera, a la movilización en las zonas fabriles y ciudades se suma la reacción en lugares apartados y virtualmente desconectados del acontecer de los grandes centros. Todas la expresiones de descontento y agitación, las protestas y manifestaciones, el hacer frente abiertamente a la ira violenta del régimen, obedecen a un idéntico origen de injusticias de todo orden, acumuladas a lo largo de estos tres años de despotismo que han colmado en exceso la capacidad de tolerancia del pueblo.

LA ASAMBLEA GENERAL DE LUZ Y FUERZA
Convocada por el Consejo Directivo, se realizó el miércoles 14 la importante Asamblea General Extraordinaria de nuestro Sindicato a efectos de resolver como punto fundamental el mandato de los delegados para el Plenario de gremios de la CGT de los Argentinos-Regional Córdoba, citado para esa misma noche.
En primer término, el compañero Tosco expuso con amplitud el informe sobre el Movimiento Obrero. Profundizó en los aspectos que hacen a todo este proceso que viven no solamente los trabajadores sino el pueblo de todo el país y ratificó el concepto de la lucha y la premisa de proseguir y acrecentar toda acción a favor de las reivindicaciones populares, especialmente en estos momentos en los que se demuestra a la luz de los hechos que la fuerza del Movimiento Obrero, apoyada por los sectores progresistas y nacionales, constituye una potencia irrefrenable para alcanzar los legítimos objetivos que le son comunes a todos los argentinos que aspiran al progreso y a la liberación de un país.
Seguidamente, hicieron uso de la palabra otros compañeros para mocionar ante el plenario de la CGT en favor de la de la realización de un paro general por 24 horas el día viernes 16 de mayo. La moción fue aprobada unánimemente por los numerosos afiliados que habían colmado el salón de actos del tercer piso de la sede central.

EL PARO GENERAL
Así, llegamos al Plenario de gremios de la C.G.T. de los Argentinos que se pronunció también por unanimidad, por la huelga de 24 horas del día viernes 16. Nuestro compañero Agustín Tosco, que llevaba el mandato de la asamblea de Luz y Fuerza, hizo la moción concreta y fundada del Paro y, a continuación, numerosos representantes de los restantes gremios se expidieron ratificando plenamente idéntica decisión emanada de sus respectivas bases. Es significativo rescatar este hecho que evidencia que, a lo largo de todo el día jueves 14, la gran mayoría de las organizaciones sindicales habían realizado asambleas para deliberar sobre la medida de fuerza apegándose sin excepciones a la misma. Ello patentiza el grado de movilización de la clase trabajadora cordobesa y el esclarecimiento de las bases gremiales sobre el rol que les corresponde en estos difíciles momentos para enfrentar a la dictadura.
El viernes 16 de mayo, en consecuencia, fue un día de inmovilidad total a partir de las primeras horas. No circularon los transportes, los comercios no abrieron sus puertas y en la mayoría de los establecimientos escolares no se dictaron clases. Salvo los servicios imprescindibles, el ritmo de actividad fue nulo y en el sector obrero, particularmente, la polarización alcanzó el 100 por ciento. Una pauta del éxito rotundo del Paro General la proporcionan los propios índices oficiales del Departamento Provincial del Trabajo que denuncian ausentismo del 94,11 por ciento. Tampoco circularon los diarios y a la hora vespertina la ciudad ofrecía un aspecto de absoluta desolación, acentuada por la ausencia del encendido de los letreros luminosos.
Las motivaciones concretas e inmediatas del paro comprendieron los siguientes puntos que representan otros tantos problemas provocados por la política reaccionaria del régimen: anulación del Sábado Inglés; repudio al Consejo Asesor; quitas zonales al gremio metalúrgico; carestía de la vida. Racionalización; congelamiento salarial; intervención a gremios; conflictos de UTA y petroleros privados; modificación arbitraria de leyes obreras; desocupación; régimen de educación; régimen impositivo; aumento del transporte y la nafta; régimen previsional; departamento de trabajo.
En lo que respecta a nuestro gremio, el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba acató en un cien por ciento el paro cumpliendo una vez más con su digna trayectoria de lucha. La postura combativa de los compañeros, no declina en ninguno de los momentos en que, como hoy, se pisotean y humillan tantos derechos de los trabajadores y del pueblo.
La jornada del viernes 16, en definitiva, como ya lo han reflejado con amplitud todos los diarios del país en sus titulares y comentarios, significó el reinicio de las acciones masivas de solidaridad en la lucha, una chispa que gradualmente se expande por toda la Nación y que en estos precisos instantes motiva y seguirá motivando cada vez en mayor medida el alzamiento de todos los trabajadores, de todos los estudiantes, de todos los sectores del país, para enfrentar unidos la resistencia contra el nefasto régimen que estamos soportando.
(*) En versión digitalizada de la Revista Electrum, Luz y Fuerza – Córdoba: http://www.electrumluzyfuerza.com.ar/?p=4129(consultado 15 abril 2019).

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CORDOBAZO
Mayo de 1969.
Rodolfo Walsh, Periódico de la CGT de los Argentinos, nº 66. (*)

Trabajadores metalúrgicos, del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 16 de mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencias de empresas. Los obreros mecánicos realizaban una asamblea y son reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de mayo. Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sinnúmero de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y los centros vecinales se suman.
Se paraliza totalmente la ciudad el 16 de mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El gobierno reprime. En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral. Se dispone el cierre de la Universidad. Todas las organizaciones estudiantiles protestan. Se preparan actos y manifestaciones. Se trabaja en común acuerdo con la CGT.
El día 18 es asesinado en Rosario, el estudiante Adolfo Ramón Bello. Se realiza con estudiantes, obreros y sacerdotes tercermundistas una marcha de silencio en homenaje a los caídos. El 23 de mayo es ocupado el Barrio Clínicas por los estudiantes y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.
El 26 de mayo el movimiento obrero de Córdoba resuelve un paro general de las actividades de 37 horas a partir de las 11 horas, para el 29 de mayo, con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta.
Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de la CGT. Los estudiantes organizan y los obreros también. Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad los días previos.
El 29 de mayo amanece tenso. Los trabajadores de luz y fuerza son atacados con bombas de gases a la altura de Rioja y Gral. Paz. Una vez más la represión está en marcha. Las columnas de los trabajadores de las fábricas automotrices llegan a la ciudad y son atacados. El comercio cierra sus puertas y la gente inunda las calles. Corre la noticia de la muerte de Máximo Mena, obrero mecánico. Se produce un estallido popular, la rebeldía contra tanta injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles que luchan enardecidas. El apoyo total de la población. Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas.
El saldo de la batalla de Córdoba, “El Cordobazo”, es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.
En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.
Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo…

(* ) En http://www.cgtargentinos.org/documentos6.htm(consultado 6 de mayo 2019).

"Nuestra trinchera en la lucha contra la dictadura y el imperialismo es la universidad; en defensa del contenido democrático y progresista de la ciencia, la técnica, la cultura. Banderas éstas demasiado valiosas en el proceso de cambio (antes, durante y después de los mismos) para abandonarlas a la derecha retrógrada y oscurantista (aún con el disfraz democrático) en nombre de un revolucionarismo que se agota en el slogan e iracundia, mientras la reacción avanza en sus objetivos de poner la enseñanza a su servicio. Se dice por ahí que sólo podremos tener la universidad que queremos cuando logremos cambiar de gobierno y las estructuras".

Argentina. Relecturas, homenaje al Cordobazo

Resumen Latinoamericano*, 29 de Mayo de 2019

Por Lucila Pagliai
 El 29 de Mayo de 2019 se cumplen 50 años del Cordobazo.  Como celebración y homenaje a esa gesta popular y a sus protagonistas, Grandes alamedas propone en estas “Relecturas” tres documentos clave contemporáneos a los hechos, y dos relatos posteriores con reflexiones de protagonistas de formación y actuación diversa:

  • “Volante para pensar” (antecedente de las luchas estudiantiles firmado por los Centros de estudiantes de Medicina y de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba en agosto de 1968 );
  • La huelga general en Córdoba del 16 de mayo de 1969 (artículo publicado el 23 de mayo en la revista Electrum del sindicato de Luz y Fuerza);
  • Cordobazo (artículo escrito por Rodolfo Walsh en la Revista de la CGT de los Argentinos en mayo de 1969);
  • Carta de Agustín Tosco sobre el Cordobazo (descripción crítica pormenorizada de los antecedentes, los actores y el desarrollo del Cordobazo en el marco de la situación general, fechada junio de 1970);
  • Épica y reverso de un proceso (entrevista a Lucio Garzón Maceda, abogado histórico de los gremios que organizaron el Cordobazo y partícipe de ese acontecimiento, realizada en 2009 a pedido de la Unión Obrera Gráfica de Córdoba para la formación de sus trabajadores en el 40° aniversario).

Como lo muestran los documentos que proponemos releer aquí, en la jornada decisiva del 29 de mayo de 1969 culmina un proceso de varios años de lucha sindical combativa y protestas estudiantiles que fue ampliando sus alcances a distintos sectores de la sociedad civil hasta desembocar en la “Batalla de Córdoba” –son palabras de Agustín Tosco-, la gran rebelión popular que logra jaquear a la dictadura militar.
Son los años de la llamada “Revolución Argentina” (1966 – 1973), presidida entonces por su jefe y promotor, el general Juan Carlos Onganía. El país estaba sometido a un régimen de rapiña, entrega y exclusión, con persecuciones, cárcel y tortura, clausura de la actividad política legal, y quita creciente de derechos adquiridos en todos los órdenes. Dentro de la precariedad en que se hallaban las fuerzas populares, Perón desde el exilio conducía la Resistencia peronista; paralelamente, agrupaciones de izquierda, integrantes de la Iglesia católica ligados a los curas del Tercer Mundo y otros estamentos sectoriales emprendían en el territorio luchas contra la dictadura en diversos frentes y modalidades.
En ese abanico de acciones combativas de alcance local y nacional, el “Cordobazo” se recortó como un hecho singular, pujante y exitoso, ideado y conducido por los trabajadores nucleados en la CGT Regional Córdoba, en sindicatos independientes y en la CGT de los Argentinos, que se enfrentaban con la CGT Nacional propiciadora de posturas acuerdistas/ participacionistas. Referenciados en distintas tendencias y espacios políticos peronistas, marxistas y católicos tecermundistas, los dirigentes cordobeses combativos decidieron unir esfuerzos para desafiar con acciones contundentes el poder del enemigo común, dejando de lado diferencias entonces secundarias. Desde el inicio, Elpidio Torres de SMATA, Atilio López de UTA y Agustín Tosco de Luz y Fuerza  (la llamada “mesa de tres patas” que condujo la patriada) contaron con el acompañamiento y sostén de sus bases y de otros sindicatos, a los que se fueron sumando con sus luchas la Federación de estudiantes universitarios, grupos de católicos progresistas y el conjunto del pueblo de Córdoba en toda su heterogeneidad.
Además de su valor histórico, son textos cuya lectura remite a un momento en que la conciencia de clase de los trabajadores los llevaba a asumirse como vanguardia y motor de reivindicaciones y conquistas económicas, sociales, culturales y políticas, obtenidas a través de luchas revolucionarias que lograban el apoyo de una sociedad también movilizada en busca y ampliación de sus derechos. Son textos que marcan, por contraste, la posición actual de los trabajadores como sujeto social desprovisto de ese poder y del acompañamiento de una sociedad comprometida, iluminando las complejidades de un presente en donde la recuperación de intangibles como la solidaridad y la mística ha adquirido un valor estratégico central para cualquier proyecto transformador.
Siguen aquí los textos seleccionados, por orden cronológico.

 VOLANTE PARA PENSAR 
Córdoba, 8 de agosto 1968.

Firmado por MUR de Medicina y Movimiento de Reorganización del Centro de Estudiantes de Derecho (adheridos a los respectivos centros estudiantiles de la Federación Universitaria de Córdoba – FUC) (*)

Otra vez más como el 66 –con Pampillón–, la agresión a mansalva de la policía cobra una nueva víctima: el compañero Aravena gravemente herido, es otro trofeo que la dictadura ostenta en su política represiva universitaria. Política que no solo usa el garrote, sino que se manifiesta principalmente en lo ideológico en forma de la Ley y el Estatuto Universitario, antagónico a las necesidades científicas técnicas del país.
Todas las concepciones regresivas y oscurantistas se tratan de imponer en la cultura. La reacción, las clases dominantes que encuentran su expresión en la dictadura LUCHAN CONTRA LA CIENCIA, porque ella, en este momento histórico, les es adversa. El adelanto científico-técnico en los diversos campos muestra el avance de las ciencias naturales y el atraso del sistema social en el cual se asienta la cultura.
Para “organizar” la universidad la dictadura recurre a todas las formas irracionales: el DEPARTAMENTALISMO, en lo organizativo, es un arma para aislar al estudiante de una educación integral y humanista.
El IRRACIONALISMO deforma la ciencia misma: las concepciones más regresivas son impuestas por los profesores clericales y tomistas, o por “técnicos puros” (tecnócratas).
El LIMITACIONISMO, forma irracional que pretende reducir el número de profesionales y científicos, tiende –por expresión ideológica de la dictadura– a crear una “elite técnica”, esterilizada políticamente, para usarla en su política general; que no es otra que el control del país por monopolios y el imperialismo.
Pero lo irracional también toma otra forma que, en la actitud ideológica de la dictadura, es su arma directa: la represión. Y esta se dirige a la eliminación “de los que molestan” con sus ideas y su acción. Se trata entonces de la delación organizada o la eliminación física directa.
La lucha popular contra la dictadura tiene dos frentes, íntimamente ligados entre sí:
  • Se lucha en lo económico-social (la base material de la sociedad);
  • Y también en lo CIENTIFICO-TÉCNICO (su superestructura cultural).
Cambiar la cultura, ubicándola en un sentido histórico progresista es algo que ayuda por arriba al cambio gestado por las luchas populares en lo económico-social.
Por eso, dejar los problemas pedagógicos, culturales y científicos de la universidad en manos de la dictadura dando sólo importancia a la lucha popular por la económico-social es favorecer –desde distintas actitudes políticas– a la creación constante de nuevos profesionales y técnicos políticamente esterilizados para ser utilizados por el sistema que combatimos.
Abandonar la lucha en la universidad y por lo ESPECÍFICAMENTE UNIVERSITARIO es favorecer a la dictadura.
En la lucha de dos frentes, pueden cometerse dos errores:
El primero: consiste en pensar que el cambio social y económico puede ser promovido solamente desde el cambio en la universidad; en especial por la acción de la Educación.
El segundo: consiste en pensar que la lucha en lo universitario, ESPECÍFICAMENTE CULTURAL, no tiene importancia para lograr el cambio social-económico.

La SALIDA LÓGICA, POLÍTICAMENTE ADECUADA ES NO CAER EN ESTOS POLOS DE ERROR.
NUESTRA LUCHA POR LA LIBERACIÓN EN LA CULTURA CONVERGE Y AYUDA A LA LUCHA POPULAR POR EL CAMBIO FUNDAMENTAL ECONÓMICO SOCIAL.

Es decir que nuestra trinchera en la lucha contra la dictadura y el imperialismo es la universidad; en defensa del contenido democrático y progresista de la ciencia, la técnica, la cultura. Banderas éstas demasiado valiosas en el proceso de cambio (antes, durante y después de los mismos) para abandonarlas a la derecha retrógrada y oscurantista (aún con el disfraz democrático) en nombre de un revolucionarismo que se agota en el slogan e iracundia, mientras la reacción avanza en sus objetivos de poner la enseñanza a su servicio.
Se dice por ahí que sólo podremos tener la universidad que queremos cuando logremos cambiar de gobierno y las estructuras. Es así como algunos grupos expresan como objetivos consignas “políticas” (algunas de ellas, en general, justas), dejando sin expresar en absoluto

QUÉ UNIVERSIDAD QUIEREN.
ESTO LOS LLEVA A ACEPTAR DIARIAMENTE LA UNIVERSIDAD Y EL CONTENIDO DE LAS ENSEÑANZAS QUE LAS AUTORIDADES LES IMPONEN.

Así se forman “revolucionarios” que en su vida cotidiana y en el ejercicio de su profesión son tan o más retrógrados que el mismo rector.
Aunque aprendieron los slogans, nunca supieron en profundidad qué querían y por qué luchaban, concluyendo muchos de ellos en su frustración y su derrota porque estas ideas no fueron más que pasiones juveniles, entusiasmo que se fue desgastando en las duras aristas de la lucha cotidiana. De ahí que en definitiva, terminan despreciando esas ideas que nunca profundizaron ni tomaron forma en la realidad. El progreso del país necesita que esto no ocurra, necesita que el estudiante se plantee –y plantee con claridad– qué y cómo quiere estudiar; que lo diga y viva todos los días en la clase y en todos lados; en definitiva, que conozca el PROGRAMA REFORMISTA, PERO QUE TAMBIÉN LO APLIQUE, porque este conjunto de ideas, maduradas en cincuenta años de estudio y lucha por miles de hombres, es verdaderamente revolucionario en la universidad; PORQUE ELLAS REPRESENTAN EN EL PLANO CULTURAL, LA NECESIDAD DE CAMBIO REAL Y POSIBLE EN CADA UNA DE LAS FASES DE LA REALIDAD SOCIAL Y ECONÓMICA DE NUESTRO PUEBLO, EN ESTE MOMENTO HISTÓRICO, y así con esas fuerzas de miles de hombres, ahora sí conscientes, apoyen con sus luchas las del pueblo trabajador.

MUR de Medicina
Movimiento de Reorganización del Centro de Estudiantes de Derecho (Adheridos a los respectivos centros estudiantiles de la Federación Universitaria de Córdoba – FUC)
Córdoba, 8 de agosto, 1968.

 (*) En Cena, Juan Carlos (comp.), El cordobazo: una rebelión popular, Buenos Aires, La Rosa Blindada, 2000.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Comprobamos la larga data de conciliación de la burocracia sindical y en cambio, el movimiento estudiantil "desarrollando acciones con un alto nivel de radicalidad y combatividad, en un enfrentamiento con la dictadura que adquirió de manera paulatina un carácter frontal, articulado alrededor de la defensa de la autonomía y el gobierno tripartito universitario, la lucha por un mayor presupuesto y en contra de la represión y avanzando hacia la incorporación de reivindicaciones de tipo social que lo irán acercando al movimiento obrero como se expresará abiertamente a partir del año 1969".

#50 AÑOS


El Cordobazo abrió una nueva etapa, pero no cayó del cielo

Miércoles 29 de mayo | Edición del día

Alicia Rojo
Historiadora UBA
El golpe de Estado de 1955 que derrocó al gobierno de Perón se propuso abrir el camino a la penetración abierta del imperialismo norteamericano en el país tal como venía sucediendo en el resto de América Latina.
La entrada de capitales imperialistas exigía la eliminación de las conquistas obtenidas por los trabajadores en la época peronista que ponían un límite al aumento de esa explotación, avanzar en la “racionalización de la producción” y enfrentar a las organizaciones que imponían estos límites a nivel de las fábricas, las comisiones internas y los cuerpos de delegados. Esta ofensiva dio origen a la Resistencia de la clase obrera [1].
Cuando la resistencia se transformó en ofensiva en 1969 la lucha obrera y popular dio un salto cualitativo y se abrió una nueva etapa en el país.

La ofensiva imperialista y la crisis burguesa

Desde 1955, los distintos gobiernos debieron ensayar diversas formas para lograr su estabilización, lidiando con la resistencia obrera, con el peso del peronismo en la vida política nacional y con las contradicciones que generaba el impacto de la ofensiva imperialista sobre las clases dominantes nativas.
La influencia del capital imperialista se hizo predominante en la economía, pero ese predominio no se tradujo en hegemonía entre las fracciones burguesas dominantes ni mucho menos en el conjunto de la sociedad, entrando en contradicción con sectores de una burguesía nacional que, si bien estaba dispuesta a negociar los grados de sometimiento al imperialismo, se resistía a abandonar por completo sus posiciones. Estos elementos dieron forma a una crisis de hegemonía burguesa que se manifestó en las dificultades para consolidar un régimen de dominio estable y la permanencia de la “crisis orgánica” que recorrió la etapa [2].
Asentado sobre la proscripción del peronismo como dirección política de las masas trabajadoras y en la represión del conflicto obrero, el régimen debió basar su estabilidad en el rol de las Fuerzas Armadas, que intervinieron en la vida política nacional como “árbitro” garante del dominio burgués, asumiendo el rol de “partido militar” expresando, en un contexto de crisis del sistema tradicional de partidos, los intereses de los sectores concentrados de la economía. Así, a los ensayos de “retorno a la Constitución” bajo la custodia de las Fuerzas Armadas le siguió la intervención abierta del partido militar en la forma de golpes de Estado.
En última instancia, el país vivía en estos años una crisis proveniente de la ofensiva del imperialismo que obligaba a redefinir las relaciones de fuerzas establecidas, crisis que solo fue resuelta de forma más duradera con una nueva dictadura que, a partir de 1976, infringió una derrota contundente a la clase obrera y a los sectores populares.
Antes, las masas protagonizarán el ensayo revolucionario más importante de su historia.

El “Onganiato”: intento de resolver la crisis burguesa, ofensiva contra los trabajadores y los sectores populares

El golpe militar encabezado por el general Juan Carlos Onganía intentó resolver la crisis orgánica a través de un gobierno bonapartista [3], basado en el partido militar como garante del dominio burgués para lograr una salida a la crisis nacional apoyándose en los sectores del capital más concentrados y para superar por esta vía la crisis burguesa. Frente a la clase obrera, la dictadura de Onganía se proponía completar los objetivos que los anteriores gobiernos no habían alcanzado.
sunción de Onganía tras el golpe
Entre las primeras medidas estuvieron las destinadas a “eficientizar” el funcionamiento del Estado y para esto se buscó disminuir el personal público y racionalizar la administración estatal. Otras disposiciones también estuvieron destinadas a favorecer a los sectores más concentrados como la disminución de la protección aduanera, las transferencias de tierras públicas a manos privadas, el aumento de las tarifas de electricidad y la privatización de emisoras radiales y televisivas.
La aplicación de la política de racionalización de la administración pública comenzó por afectar a los trabajadores azucareros de Tucumán dando lugar a una intensa lucha que no logró frenar el ataque. También sobre los portuarios impactó la política racionalizadora del Gobierno que fue respondida con un paro de alcance nacional y la activa organización de los trabajadores. Los ferrocarriles fueron otro blanco del ataque pero las direcciones de La Fraternidad y la Unión Ferroviaria terminaron acordando su participación en la gestión de las reformas, y la intervención militar impuso parcialmente la racionalización del sector.
En marzo de 1967 asumió Adalbert Krieger Vasena como ministro de Economía, un representante genuino del capital monopolista internacional, especialmente del imperialismo norteamericano. La política económica del Gobierno, de conjunto, implicó una redistribución de ingresos desde los trabajadores, los sectores medios y los sectores más nacionales de la burguesía a favor de los sectores más concentrados y ligados al capital extranjero [4].
Se llevó adelante una amplia integración con empresas transnacionales, que fueron llamadas a colaborar en la “modernización del país” mediante el aporte de capital y tecnología, en tanto el Estado emprendía inversiones destinadas a mejorar la infraestructura energética y vial, se renovaron los contratos con las firmas petroleras extranjeras y se renegoció un crédito con el Fondo Monetario Internacional.
Por su parte, la burocracia sindical, manteniendo su actitud conciliadora con el Gobierno, intentó presionar las negociaciones a través de esporádicas protestas y la convocatoria a un paro general el 14 de diciembre de 1966 y a un Plan de Acción a comienzos de 1967. El Gobierno respondió reforzando la represión en el marco del Consejo Nacional de Seguridad. El Consejo Directivo de la CGT decidió concluir con la protesta, mientras algunos de sus miembros renunciaban.
La burocracia sindical vandorista enfrentó una severa crisis, sin poder presentarse como una fuerza capaz de conservar conquistas económicas y sociales básicas, pese a su política conciliadora y la utilización de su táctica sindical de presión y negociación, que chocaba con la política represiva y no negociadora del Gobierno. Tras saludar el golpe de Onganía y ofrecer todas las vías para una negociación, los dirigentes sindicales se encontraron en la disyuntiva de contener el descontento obrero ante la intransigencia del gobierno, evitando profundizar la crisis de credibilidad que comenzaban a sufrir mientras se desataba el ataque gubernamental. La cúpula sindical comenzó a resquebrajarse [5].
En este contexto de represión estatal, intentos de negociación y crisis de la burocracia, las acciones de los trabajadores se dieron en forma localizada, restringidas al ámbito de las unidades de trabajo y con escasa duración. Durante el año 1968 varios conflictos tuvieron relevancia, entre ellos los que se desarrollaron en YPF, en la gráfica Fabril Financiera y los que se produjeron en la industria automotriz [6].
Estas luchas son antecedentes inmediatos del Cordobazo, y aun a la defensiva y muchas de ellas derrotadas, constituyen parte de la experiencia acumulada por el movimiento obrero.

El movimiento estudiantil hacia el Cordobazo

El ataque de la dictadura contra los trabajadores se dirigió también a sectores de las clases medias; el plan económico del Gobierno impactó en el deterioro del poder adquisitivo y, en perspectiva, de las condiciones de vida de amplios sectores. Esta embestida provocó un fenómeno clave para comprender el ascenso obrero popular de 1969: el corrimiento a izquierda de importantes sectores de las clases medias.
A la ofensiva contra la autonomía universitaria [7] se agregaban las medidas “limitacionistas” que atentaban contra una serie de conquistas del movimiento estudiantil. Por ejemplo, en La Plata los estudiantes se movilizaron contra la reducción de los servicios sociales que brindaba la Universidad.
Así, a partir de reivindicaciones de carácter tanto corporativo como político, el movimiento estudiantil comenzó a desarrollar acciones con un alto nivel de radicalidad y combatividad, en un enfrentamiento con la dictadura que adquirió de manera paulatina un carácter frontal, articulado alrededor de la defensa de la autonomía y el gobierno tripartito universitario, la lucha por un mayor presupuesto y en contra de la represión y avanzando hacia la incorporación de reivindicaciones de tipo social que lo irán acercando al movimiento obrero como se expresará abiertamente a partir del año 1969.
Un amplio espectro opositor se estaba forjando contra el Onganiato abriendo la crisis del plan económico del Gobierno, empujando a la pérdida del apoyo de amplios sectores medios al régimen.
En marzo de 1969 se dieron movilizaciones estudiantiles en Rosario y Tucumán. En la provincia de Córdoba también se dieron luchas en distintos gremios: una marcha de protesta en varios centros vecinales por el aumento del costo de la vida contó con el apoyo del SMATA, Luz y Fuerza y Obras Sanitarias; a mediados de marzo los metalúrgicos locales realizaron un paro por la cuestión de las quitas zonales y en abril se movilizaron los maestros. Del 11 al 16 de mayo se desarrollaron una serie de movilizaciones en la ciudad de Corrientes. En Rosario se dieron multitudinarias manifestaciones de repudio entre el estudiantado y comenzaron a sumarse algunos obreros jóvenes: el 18, fue asesinado el estudiante Adolfo Bello.
Estas luchas estudiantiles fueron la antesala de las que llevarán adelante los trabajadores y que desencadenarán el Cordobazo. Aún hacía falta que el movimiento obrero se dispusiera a confluir ampliamente con estos sectores medios y estudiantiles que comenzaban a radicalizarse, lo que no sucedió durante la Resistencia. Es esto lo que ocurrirá a partir del mayo cordobés.

Notas
1. Estos temas son extensamente desarrollados en el último capítulo de Cien años de historia obrera, de los orígenes a la Resistencia, 1870-1969, Ediciones IPS, 2016.
2. Ver para una definición de esta categoría en este contexto, Ruth Werner y Facundo Aguirre, Insurgencia obrera en la Argentina, 1969-1976. Clasismo, coordinadoras interfabriles y estrategias de la izquierda, Ediciones IPS.
3. Ver Cien años
4. La penetración del capital financiero gozará de un impulso notable. En estos años el Grupo Morgan, por ejemplo, con su The National City of New York se quedará con el Banco Argentino del Atlántico, el Banco de Bahía Blanca y el Banco Francés del Río de la Plata. García Lupo, op.cit., p. 74.
5. Ver el análisis del vandorismo y su ruptura, con el surgimiento de la CGT de los Argentinos en Cien años
6. Idem.
7. Idem.


Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/El-Cordobazo-abrio-una-nueva-etapa-pero-no-cayo-del-cielo

"El Cordobazo nos repone en el debate político acerca de cómo vamos a construir una sociedad en la que este capitalismo patriarcal con toda su inhumanidad estructural finalmente, desaparezca".

ENTREVISTA A ANDREA ANDÚJAR

“El Cordobazo fue, para varones y mujeres, un enorme estímulo para tratar de cambiar el mundo”

29 de mayo de 2019

 

Andrea Andújar es historiadora, investigadora del CONICET y del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la UBA, docente universitaria y escritora. Sus temas de investigación y sus libros están centrados, mayormente, en la historia de las luchas obreras y de las mujeres.

Ana Sánchez
Están por cumplirse 50 años de la insurrección popular que abrió una etapa de ascenso de la clase obrera y de los sectores populares, que enfrentó la dictadura de Onganía. ¿Qué fue para vos el Cordobazo?
   Para mi el Cordobazo fue una insurrección obrera y popular contra una dictadura, cuya política socio-económica enmarcada en la pretensión de “refundar la Argentina”, violentaba permanentemente los derechos más básicos de las y los trabajadores, de los estudiantes, en fin, de los sectores oprimidos.
Me parece que fue una insurrección contra una violencia política estatal articulada en función de imponer un modelo de acumulación que incrementaba los niveles de explotación sobre la clase trabajadora y que requería, por tanto, de una dictadura que intentara acabar con toda posibilidad de resistencia. El Cordobazo puso un límite, un coto concreto a ese poder que no logró asentarse justamente debido a esa profunda insurrección y a la radicalización política que irradió luego.
Y en esta gesta, ¿cómo fue la participación de las mujeres?
   Considero que aún no se puede dar una respuesta acabada sobre el tema porque fue escasamente investigado. La participación fue variada, seguramente menor que la de los varones porque, efectivamente, los gremios y sectores que convocaron a la movilización y a la huelga el 29 de mayo representaban a los sectores obreros relacionados con las industrias más dinámicas, por un lado, y dominantemente masculinas en cuanto a la composición de la fuerza laboral por el otro. Me refiero al sector obrero aglutinado alrededor de SMATA, la UOM y Luz y Fuerza.
En consonancia con la propia división sexual del trabajo social, las mujeres trabajadoras prácticamente no estaban insertas en estas actividades o ramas productivas. Eso no significaba que carecieran enteramente de presencia. Menos aún que no estuvieran en la movilización. Por el contrario, participaron y de muy diversas maneras. Algunas estaban en las columnas movilizándose por solidaridad con los varones como esposas, hijas o madres. Otras por sí mismas. Algunas tuvieron una presencia muy activa, otra lo hicieron de manera más marginal, observando desde las veredas. Algunas estuvieron protegiendo a los estudiantes y a quienes se movilizaban cuando se enfrentaban con la policía primero y con ejército luego, cuando esta fuerza intervino para retomar una ciudad que los obreros y los estudiantes le habían ganado a la policía.
Participaron también aquellas que estaban comprometidas políticamente con el arco de las izquierdas y el peronismo más combativo porque vieron en el Cordobazo lo que vieron también los militantes varones de diversos partidos: la potencialidad de una clase trabajadora cuya lucha inspiraba la confianza en que la revolución socialista era posible en la Argentina. Estas procedencias, formas y niveles de participación denotan un mundo heterogéneo de mujeres, un mundo que aunque numéricamente menor al de los varones no careció por ello de intensidad y compromiso.
Pero también podemos inferir que esas mujeres estuvieron allí por "motus" propio, porque la dictadura no se había ahorrado crueldades ni injusticias con ellas. Ellas no quedaron al margen ni de las prácticas represivas de la dictadura sobre los cuerpos ni de otras formas de disciplinamiento social y político. Pensemos que un par de años antes de ese "azo" de Córdoba, en enero de 1967, fue asesinada en Tucumán Hilda Guerrero de Molina, una mujer peronista que trabajaba en uno de los ingenios que confrontaban contra la política del cierre implementada por Onganía. Ella muere asesinada por la policía en medio de una represión desatada contra los y las trabajadoras de los ingenios que intentaban revertir esa política sumando sus esfuerzos al plan de lucha lanzado por la FOTIA.
Y esto es un ejemplo entre muchos otros que nos permiten pensar sobre las motivaciones de las mujeres trabajadoras para dinamizar conflictos a partir de sus propias demandas y reivindicaciones e incluso, de sus maneras de comprometerse en las acciones colectivas.
Y esto remite a una traza de presencias femeninas que hemos indagado poco desde la historia o al menos, no la hemos puesto con suficiente mirada crítica en el escenario de las interpretaciones del pasado. Pero si afinamos la mirada, nos vamos a topar con varios conflictos de fuerte presencia femenina y más aún, de presencias determinantes como en el caso de la huelga portuaria desatada al comienzo del onganiato, una huelga que se jugó en el puerto de Buenos Aires y en la villa de emergencia de Retiro, donde habitaban muchos de los trabajadores en huelga y donde las redes de las mujeres de esas comunidades se activaron justamente para apoyar la acción y de hecho, le dieron sustento recolectando víveres, facilitando la circulación de la información, colaborando en la organización o presionando a las autoridades. Esa huelga portuaria no hubiese sido factible sin ellas apoyándola en los barrios a través de organizaciones como la Unión de Mujeres Argentinas, ligada al Partido Comunista, y a tantas otras. Esto nos conduce a preguntarnos por la traza de unas tradiciones femeninas de lucha que también se jugaron en el Cordobazo, por una genealogía de conflictos de fuerte impronta femenina que las hicieron confluir esos días en las movilizaciones de mayo de 1969.
¿Pensás que se podría decir decir que el Cordobazo, como punto de inflexión, abrió la posibilidad de que se organizaran grupos feministas en nuestro país?
   Yo no estoy muy segura de que se pueda establecer una ligazón entre el Cordobazo en el 69´ y el surgimiento de, por ejemplo, UFA (Unión Feminista de Mujeres) en el 70´ en Buenos Aires con las evidencias que hasta ahora tenemos. Pero sí creo que, como pasó con muchos varones, para muchas mujeres el Cordobazo habilitó un ingreso en la vida política, a la práctica política que fue arrollador. Creo que las mujeres en distintas instancias se lanzaron a la militancia convencidas de que era posible construir otro mundo.
Las jóvenes obreras y estudiantes confiaron en la posibilidad de la revolución. Lograron imaginarla. Y lo hicieron en múltiples expresiones, de múltiples maneras: algunas a través de la lucha armada, otras en la militancia no armada, algunas comprometidas con las izquierdas, otras con el peronismo; algunas en los sindicatos, otras en las organizaciones barriales, algunas en los partidos políticos más tradicionales, otras, seguramente, dentro de un movimiento feminista incipiente. Creo que lo que el Cordobazo hace como punto de inflexión, es habilitar la esperanza, la confianza en que la construcción de un mundo sin opresores ni oprimidos de ningún tipo era un sueño posible de ser realizado.
En ese sentido el Cordobazo fue, para varones y mujeres, un enorme estímulo para tratar de cambiar el mundo. Creo que se trató de una experiencia histórica relevante, tanto como tantas otras luchas obreras y populares que trataron de revolucionar la historia en favor de un horizonte mucho más humano y justo. Fue un intento prístino, fuerte, intenso, profundamente colectivo y humano por voltear la lucha de clases a favor de los y las de abajo, de inclinarla balanza para el lado de la emancipación. En ese sentido es un parte aguas, un momento de inflexión en lo que hizo a la posibilidad de construirse como colectivo, la capacidad que tienen trabajadores y las trabajadoras de construirse como clase en el sentido más thompsoniano posible, de reconocerse en función y a la luz de la lucha de clases, de una confrontación donde la clase se torna plena, visible, corpórea, donde lejos de ser una categoría o una estructura, es algo que sucede en la realidad, algo que cobra vida en y gracias al conflicto con un adversario que también allí es reconocible.
El Cordobazo es ese momento de la realidad donde efectivamente, un conjunto de seres humanos que estaban por allí, dispersos tal vez, sin reconocerse necesariamente en su condición de oprimidos y oprimidas, se vuelven un colectivo, se articulan como tales, reconociendo sus intereses en común y contrarios a los de sus opresores. Creo que esa es también parte de la cardinalidad de este evento histórico en el decurso de la clase trabajadora argentina.
¿Cuál es su vigencia?
   Hay muchas respuestas posibles a esa pregunta. Una tiene que ver con lo que aún no sabemos de él. El Cordobazo debe ser aún visitado varias veces y con nuevos interrogantes para acceder a una comprensión más acabada de su sentido y su devenir. Y en ello, sería conveniente poner en juego a la mayor cantidad de sujetos protagónicos posibles. Y las mujeres, en ello, aguardan aún la formulación de interrogantes. Otra respuesta factible tiene que ver con su sentido en tanto conmemoración.
Creo que como toda conmemoración de la clase trabajadora, el Cordobazo comporta una bandera  de lucha muy actual y muy necesaria pues en tanto exista la explotación y la opresión, disponer del conocimiento de esa experiencia facilita pensar nuevas estrategias, formular horizontes, advertir posibles alianzas y caminos a ser recorridos para cambiar esta realidad de raíz.

Y creo que además, y especialmente, la vigencia del Cordobazo comprende volver a preguntarse por la revolución y sus sentidos, nos repone la pregunta por su factibilidad y su necesidad, nos reactiva el debate sobre qué entendemos por revolución, socialismo, comunismo, por el lugar de las mujeres, los niños, los sujetos con sexualidades divergentes en ese mundo mejor que deseamos. Para ser clara, yo creo que el Cordobazo nos repone en el debate político acerca de cómo vamos a construir una sociedad en la que este capitalismo patriarcal con toda su inhumanidad estructural finalmente, desaparezca.
Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/El-Cordobazo-fue-para-varones-y-mujeres-un-enorme-estimulo-para-tratar-de-cambiar-el-mundo

Necesitamos, hoy como en el 69 , quitarle poder a la burocracia sindical "para terminar con su rol de policía interna que impide la organización independiente y el despliegue de fuerzas de la clase obrera".

#50 AÑOS

El clasismo cordobés, hijo del Cordobazo: sus potencialidades y sus límites

29 de mayo de 2019

El Cordobazo logró la derrota de la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía y dio origen a nuevas organizaciones y tendencias clasistas en los sindicatos.

Walter Moretti
@patamoretti
Este 29 de mayo se cumplen 50 años del histórico Cordobazo, una verdadera acción de masas con características insurreccionales que dio origen a toda una serie de acciones, puebladas y movilizaciones que seguían su curso uniendo, en mayor o menor medida, a obreros y estudiantes en distintas provincias del país. Con su radicalización lograron la derrota de la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía e impuso el final del régimen libertador que prevalecía desde la caída de Perón en 1955. Amplios sectores de la masas pasaron a cuestionar la legalidad burguesa y como parte de todo ese proceso revolucionario tuvieron origen nuevas organizaciones y tendencias clasistas en los sindicatos, entre la que destacó el propio clasismo cordobés organizado en torno a las dos grandes plantas de la multinacional Fiat.
En el libro Insurgencia Obrera, en la Argentina 1969-1976 de Ruth Werner y Facundo Aguirre (con el que tuve el agrado de colaborar), se señala: “El Cordobazo tiene su origen en la convocatoria de la CGT y la CGT de los Argentinos a un paro nacional de 24 horas (para el 30 de mayo). En la provincia mediterránea, ese llamado tuvo una particularidad: su duración sería de 37 horas (iniciándose el 29 de mayo a las 11 h), en protesta por la eliminación de las “quitas zonales” en las asignaciones y beneficios salariales, entre otras reivindicaciones. Este “paro adquirirá características de huelga general política y con el correr de las horas se transformará en el Cordobazo, una semi-insurrección obrera y popular (lo definimos como semi-insurrección por la falta de una dirección consciente y el armamento de las masas), que unificó a los trabajadores de las modernas plantas automotrices instaladas en la provincia, a los de Luz y Fuerza, a los metalúrgicos y al conjunto del proletariado, con los estudiantes que reclamaban la ‘unidad obrero-estudiantil´.
La respuesta del Estado no se hizo esperar, decenas y decenas fueron sentenciadas por tribunales militares; Agustín Tosco fue detenido junto a otros en el penal de Rawson. Pero las ondas expansivas de aquella jornada histórica e independiente del proletariado, el 29 de mayo, se extendieron hasta el año 1971. En esos años Córdoba se transformó en el centro del proceso revolucionario que derrocó primero a la dictadura de Onganía y luego a la de Levingston, además de terminar con seis gobernadores. La ciudad mediterránea se fue ganando los honrosos motes de “Ciudad Roja”, la “Turin o la Petrogrado argentino”.
Burocracia sindical
Desde antes del Cordobazo la burocracia sindical local estaba dividida entre los “ortodoxos”, encabezados por la UOM que integraban la CGT de los Argentinos; por otro, los “legalistas” dirigido por Elpidio Torres y Atilio López de la UTA, que se referenciaban con la CGT Azopardo y mantenían una relación más cercana con Augusto Timoteo Vandor.
Existían, además, los llamados “independientes” encabezado por Agustín Tosco, histórico dirigente de Luz y Fuerza, y una de las grandes personalidades de la clase obrera, pero que por influencia del PC defendía el llamado “sindicalismo de liberación” cuya estrategia era la colaboración de clases, tal se reflejaba en su alianza permanente con el sector de la burocracia llamado “legalista”. Junto a Atilio López, Tosco dirigió la CGT de Córdoba y enfrentaron a las tendencias clasistas que surgían por aquel entonces. Años después, en las elecciones de 1973, apoyó la formula provincial del Frente Justicialista de Liberación (FreJuLi), integrada por Obregón Cano y el propio Atilio López.

Surge el clasismo cordobés

A diferencia de todos los sectores antes nombrados, el clasismo cordobés se transformó en un fenómeno nuevo que tendía a expresar el ascenso revolucionario. Inédito, por primera vez desde el ascenso de Perón surgía una dirección no peronista que potencialmente amenazaba la hegemonía de la burocracia sindical.
En la primera parte de la etapa revolucionaria que gestó el Cordobazo, el clasismo cordobés corporizados centralmente en los sindicatos de las dos grandes planta de Fiat instaladas en la provincia, expresó lo más avanzado de la subjetividad obrera y que tendió a convertirse en un polo de reagrupamiento independiente, antiburocrático y clasista de la vanguardia obrera de distintos puntos del país.
La formación de los sindicatos clasistas cordobeses, el SiTraM (Fiat Materfer) y el SiTraC (Fiat Concord), fueron la punta de lanza de una corriente que englobó a otros sindicatos y tendencias que tenían en común su enfrentamiento con las direcciones burocráticas (por ejemplo Petroquímica Argentina de Santa Fe y diversas comisiones internas y cuerpos de delegados), que se basaban en la democracia obrera y que tenían definiciones programáticas contra la patronal y que en algunos casos cuestionaban el Estado burgués y defendían una perspectiva antimperialista y socialista que superaban abiertamente a los programas nacionalistas de la izquierda peronista conocidos como el programa de La Falda (1957) y de Huerta Grande (1962).
El propio historiador Daniel James sostuvo: “El clasismo tenía en potencia un significado profundo para la burocracia sindical peronista, los empleadores argentinos y, en último término, el propio Estado. Desde el punto de vista de la cúpula sindical, el énfasis rigurosamente antiburocrático puesto por los nuevos dirigentes sobre la democracia interna, planteaba una clara amenaza como influencia y amenaza. Mostraba a los trabajadores, enfrentados al espectáculo de un liderazgo sindical en crisis, un modelo alternativo. Para los empleadores, el cuestionamiento de las condiciones de trabajo representaba un desafío directo a la autoridad patronal dentro de las fábricas (…) No menos clara era la amenaza planteada para los militares. El movimiento clasista había demostrado repetidas veces su capacidad de alterar el orden público más allá de las puertas de las fábricas. Su capacidad para articular un vasto espectro de reivindicaciones sociales y políticas, sus aspiraciones a redefinir el papel del sindicalismo, y finalmente su capacidad para adoptar formas extremas de actividad, representaba para la estabilidad política una fuerte amenaza que el Estado argentino no podía ignorar”.
No era para menos, tanto el SiTraC y SiTraM se constituyeron en la experiencia que más avanzó hacia la formación de un sindicato revolucionario.

El SiTraC y SiTraM, y el “poder industrial”

Los sindicatos de fábrica en las plantas de Fiat Concord y Materferd habían sido creados a finales de los años 50. Su creación está relacionada con los planes de racionalización y de penetración de los capitales extranjeros que se inició a partir de 1955.
De esta forma los regímenes libertadores le otorgaban a las multinacionales este gran beneficio destinado a reducir y dividir la fuerza obrera.
Pero años después el tiro les salió por la culata. A partir del ascenso revolucionario impulsado por el Cordobazo, en los primeros años de 1970, los trabajadores de Fiat Concord primero, y los de Materferd después, expulsaron de sus sindicatos a las viejas direcciones amarillas y pro-patronales. Ante las distintas maniobras trataron de impedir el ascenso de los nuevos dirigentes votados en asamblea. Los trabajadores de Fiat defendieron su resolución a través de la toma de fábrica iniciada el 14 de mayo de 1970, con los jefes y autoridades de la empresa como rehenes, y todo el perímetro de la planta rodeado con toneles de combustible para enfrentar cualquier intento de desalojo por parte de las fuerzas de seguridad. De esta forma se consumaba el triunfo de los 2.500 obreros del SiTraC que, a su vez, envalentonó a sus 1.500 compañeros del SiTraM a seguir el mismo camino.
El restringido alcance de los sindicatos de fábrica se transformaba en un terreno ventajoso para el avance de la oposición y radicalización de las bases. A su vez, al tratarse de sindicatos de fábrica asentados en la misma planta, que basaban su organización interna en los delegados de sección -el SiTraC por ejemplo tenía 125 delegados-, los acercó mucho a transformarlos en genuinos “comités de fábrica”.
En relación a los comités de fábrica turineses surgidos en los años 20 del siglo pasado, el revolucionario italiano Antonio Gramsci, decía: “El comité de fábrica se convierte en la negación de la “legalidad” industrial, tiende a aniquilarla en todo instante, tiende incesantemente a conducir a la clase obrera a la conquista del poder industrial, a hacer que la clase obrera pase a ser fuente del poder industrial (…) El consejo o comité de fábrica es la masa explotada, tiranizada, constreñida al trabajo servil y por eso tiende a universalizar toda rebelión, a dar valor y alcance resolutivo a todo acto suyo de poder”.
La masa de obreros explotados y tiranizados de las plantas de FIAT comenzó a “negarse” a la “legalidad” industrial y se dirigía “a la conquista del poder industrial”. El cuerpo de delegados comenzó a controlar las líneas de producción para garantizar la baja de los ritmos de producción infrahumanos que regían sin que esto produjera pérdidas en el salario. La producción se bajó un 50 % y la patronal tuvo que retroceder. El primer triunfo encabezado por el SiTraC.
También lograron imponerse contra “el acople de máquinas” (un mismo obrero manejaba dos o tres a la vez), frenaron el avasallamiento patronal, impusieron el cambio de jefes y enfrentaron el trabajo insalubre y las condiciones sanitarias, como sucedió con los obreros de la forja, tristemente conocida como el “cementerio de los obreros”.
En enero de 1971, la patronal contraatacó despidiendo a cuatro de los principales dirigentes de la comisión directica del SiTraC, entre los que se encontraban el legendario “Petiso” Páez y Gregorio Flores, junto a dos delegados de base. Otra vez se tomó la fábrica y a pesar de las amenazas del Ejército de declarar a Córdoba como “zona de emergencia” para favorecer el desalojo violento, los obreros de Fiat volvieron a triunfar reincorporando a los despedidos.
Aquel triunfo contagió a otras plantas y establecimientos dando origen a un “verano caliente” que tendría su punto culmine en el segundo Cordobazo, más conocido como el “Viborazo”, en respuesta al gobernador Camilo Uriburu quien al asumir su cargo había amenazado con cortarle la cabeza a la víbora marxista que anidaba en Córdoba. En poco tiempo tuvo que ser relevado por el presidente Lanusse.
Otra vez, como había sucedido en el primer Cordobazo, volvía la acción de masas a las calles. Los barrios más importantes fueron tomados y se recreó la unidad obrero-estudiantil, pero a diferencia de aquel, los sindicatos clasistas cumplieron un destacado papel. Los dirigentes de las distintas alas de la burocracia sindical cordobesa, junto con Agustín Tosco, habían organizado el “Comando de Lucha” que convocó a la primera huelga general de 1971, donde las plantas serian ocupadas durante 4 horas. Los clasistas no tenían acuerdo con las ocupaciones y se plegaron al paro con un corte en la ruta 9, a la altura de la localidad de Ferreyra. La represión se cobró la vida de un joven obrero de apellido Cepeda y los obreros de Fiat impulsaron la ocupación del Barrio de Ferreyra, recordado como el “Ferreirazo”. Ante el asesinato de Cepeda la CGT declaró un paro general de 48 horas y Córdoba volvió a ser tomada.
La derrota
Tras el segundo Cordobazo, la CGT nacional desplegó un mayor aislamiento de las masas cordobesas y en un clima crecientemente represivo, la policía provincial ocupó las instalaciones del SiTraC y SiTraM y la gendarmería se instaló en las propias plantas. A pesar de la avanzada de las fuerzas de seguridad, los obreros realizaron una histórica asamblea y resistieron un par de horas.
Disueltos los sindicatos de Concord y Materferd, alrededor de 400 obreros fueron cesanteados y los principales dirigentes perseguidos y encarcelados.
La derrota de los sindicatos clasistas fue un preanuncio del golpe policial, el Navarrazo de 1974.
Como se planteaba en el periódico La Verdad: “El SiTraC y el SiTraM no ha muerto, ni morirá jamás, porque no ha sido una ´extraña´ casualidad. Sino la punta todavía débil de un vasto proceso de conciencia, de métodos y direcciones de nuestro movimiento obrero”. Los posteriores Villazos y el surgimiento de las coordinadoras interfabriles retomarían el camino de la auto organización obrera.

Limitaciones tácticas y estratégicas

A pesar de tener una corta pero intensa vida (16 meses), hasta su derrota a punta de fusil en 1972, los sindicatos clasistas cordobeses evidenciaron toda su potencialidad. Además de la lucha en las calles, en el cuestionamiento de la “legalidad” de la patronal que iniciaba un curso hacia la conquista del “poder industrial”. En este punto dejó muchas enseñanzas para las próximas generaciones de obreros y obreras clasistas, de la misma forma que aportó en las experiencias de control obrero en las fábricas de Zanon y en MadyGraf.
Como dice Daniel James, los sindicatos clasistas mostraban a los trabajadores, enfrentados al espectáculo de un liderazgo sindical en crisis, un modelo alternativo. Para avanzar en este sentido, el de disputar las masas que seguían bajo el control de los sindicatos burocráticos, se imponía la táctica del Frente Único Obrero para “pegar juntos pero marchando separados”, y de esa manera disputar el poder de la burocracia y extender las posiciones para terminar con su rol de policía interna que impide la organización independiente y el despliegue de fuerzas de la clase obrera. Los sindicatos clasistas influenciados por sectores ultraizquierdistas y sectarios, era refractaria a esta política, como vimos por ejemplo en relación al “Comando de lucha”, que era la clave para extender las propias posiciones ganadas en Fiat.
A su vez, el proceso abierto con el Cordobazo dejó planteada la auto organización obrera y estudiantil, que incluyera los comités de autodefensa y las milicias obreras y populares y la propia construcción de un partido revolucionario, capaz de desarrollar la acción independiente de masas en el sentido de un doble poder obrero que imponga un gobierno de los trabajadores y el pueblo. El clasismo consecuente va indisolublemente unido a la lucha por construir un partido revolucionario e internacionalista.
En el sindicalismo clasista faltó la existencia de una fracción revolucionaria que luchara por esa perspectiva para enfrentar a las estrategias del PRT-ERP y grupos maoístas como Vanguardia Comunista que influían en dirigentes y activistas de base del SitraC y del SiTraM. Esa ausencia está relacionada íntimamente a la debilidad con la que llegó la izquierda trotskista al Cordobazo. En el caso de la corriente morenista se combinó una escasa fuerza material con una degastada fuerza moral producto del seguimiento previo al guevarismo del PRT-ERP.
Hace unos años atrás, Francisco “Petiso” Páez, uno de los principales dirigentes del Clasismo y posteriormente militante y candidato presidencial del PST en las elecciones de 1973, llegó a la conclusión de que la construcción de un partido revolucionario no estaba en su horizonte.

Como sostuvo el amigo Eduardo Castilla: “a la ´Petrogrado argentina’ le faltó su partido bolchevique”.
Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/El-clasismo-cordobes-hijo-del-Cordobazo-sus-potencialidades-y-sus-limites