jueves, 3 de agosto de 2017

Pensemos: "una Constitución no va a solucionar nada porque no es reconocida por la mitad de la gente. Por el contrario, lo que habría que hacer es tomar medidas serias, por empezar con los que acaparan, pero se le ha dado todo el control a la Policía y al Ejército. El abastecimiento, la compra de los alimentos y la distribución teóricamente están en manos de las Fuerzas Armadas, eso permite un negocio pero no asegura una distribución equitativa, sobre todo si hay relaciones entre los altos oficiales y sectores capitalistas. Al mismo tiempo no se ha tocado ninguno de los intereses de la llamada boliburguesía, sobre todo el de la especulación del precio del dólar".

"Para cambiar la relación de fuerzas 
en Venezuela hay que tomar medidas 
muchísimo más duras de las que tomó Maduro"
3 de agosto de 2017
Por Mario Hernández (Rebelión) 

M.H.: Me llama poderosamente la atención la caída de la popularidad de casi 10 puntos, a tres meses de haber asumido su gobierno, del Presidente Macron. ¿A qué se debe?
G.A.: Es que como dice el dicho “desataron el paquete y vieron lo que había adentro”, por un lado, el sector más popular, los jubilados, la gente que tiene ingresos fijos, pequeños empleados a quienes les quita parte de la subvención al alquiler, por otro lado, las terribles amenazas de la posible modificación de la Ley del trabajo para romper la negociación por rama, hacer la negociación por empresa, rebajar salarios, empeorar las condiciones de trabajo; todo eso se empezó a saber. No se puede hablar en nombre de los banqueros y al mismo tiempo beneficiar a las clases medias o bajas.
M.H.: También tuvo un conflicto con el Jefe del Ejército.
G.A.: Sí. El Ejército entró en deliberación, nombró un tipo totalmente apolítico, de carrera militar, siervo, y al anterior lo despidieron con aplausos. El Ejército entró en deliberación, y eso equivale a un Ejército que discute cada una de las medidas, no solamente las generales como el caso presupuestario, también las medidas tácticas, si van a África, si no, si conviene estar en Siria o no; van a empezar a discutir todo eso.
Por el lado de los notables les pide cosas importantes, por ejemplo, las municipalidades tendrían que abandonar un impuesto, el impuesto a la vivienda, que les da el 37% de sus ingresos. No pudieron hacer nada y en consecuencia se niegan a pagar. Tienen problemas en todos los frentes. Una cosa es planear en un escritorio como un mánager y otra cosa es ver la realidad.
M.H.: En el Clarín de hoy señalan que los líderes de Libia acuerdan una tregua con el auspicio de Macron a quien le dan el título del Presidente “jupiteriano”.
G.A.: En un artículo lo llamo “aprendiz de Napoleón IV”. Macron quiere hacer lo mismo, concentrar todos los poderes y tiene una política decisionista y no discute con nadie, ni con sus ministros. El resultado es que choca con todos, con diversos ministros, con el Ejército, que no puede tolerar que declare por su cuenta, sin consultar a nadie, que la amistad con EE UU es eterna, porque eso significaría que los norteamericanos se quedarían con todas las colonias francesas de donde están intentando sacar a los franceses. Eso al Ejército no le conviene, entre otras cosas, porque ser enviado a una ex colonia significa que les dupliquen el sueldo. Así que un oficial en Francia gana la mitad de lo que gana en Chad o Mali.
M.H.: El próximo domingo se va a producir en Venezuela la elección a Constituyente y me gustaría escuchar una reflexión sobre la situación que está atravesando ese país y la convocatoria para el próximo domingo.
G.A.: La situación en Venezuela es gravísima. El Nacional que es abiertamente golpista titula: “48 horas decisivas” porque han declarado un paro de 48 horas antes de la elección a la Asamblea Constituyente para dificultar la realización de la votación. Seguramente va a haber atentados y problemas el mismo día de la instalación de las mesas.
En principio la oposición sigue con su política golpista y este paro busca parar el transporte en Caracas al menos y desconocer la Constituyente. Ahora bien, una Constitución que representa a la mitad de la población y menos de la mitad del electorado, tendrá legalidad pero no tiene legitimidad, no es reconocida ni resuelve nada. Una Constitución vale lo que vale el cañón que la respalda, es decir la relación de fuerzas y hay que cambiar esa relación de fuerzas en Venezuela, para eso hay que tomar medidas muchísimo más duras de las que tomó Maduro.
Maduro habla de impedir el carácter rentista de Venezuela, pero Venezuela es rentista porque depende de la exportación de petróleo y de materias primas y, al mismo tiempo, aumenta el rentismo con las concesiones mineras y petroleras enormes en el Orinoco. Está bien que en estos momentos el petróleo venezolano aumentó U$S 4 y entonces se ubica un poco por encima del cálculo del presupuesto de Venezuela y eso le da un poquito de oxígeno, pero no mucho porque es evidente que todo depende de la cantidad de petróleo que quieran sacar, no pueden hacer un acuerdo con los americanos de miles de millones de dólares para sacar el petróleo del Orinoco y al mismo tiempo pretender que se mantenga el precio del petróleo en el mercado mundial, porque si cae más petróleo en el mercado mundial va a bajar el precio.

La situación en Venezuela es muy inestable, una Constitución no va a solucionar nada porque no es reconocida por la mitad de la gente. Por el contrario, lo que habría que hacer es tomar medidas serias, por empezar con los que acaparan, pero se le ha dado todo el control a la Policía y al Ejército. El abastecimiento, la compra de los alimentos y la distribución teóricamente están en manos de las Fuerzas Armadas, eso permite un negocio pero no asegura una distribución equitativa, sobre todo si hay relaciones entre los altos oficiales y sectores capitalistas. Al mismo tiempo no se ha tocado ninguno de los intereses de la llamada boliburguesía, sobre todo el de la especulación del precio del dólar.

No hay medidas reales contra el capitalismo y Maduro se defiende del golpe con medios burocráticos y represivos, legítimos, porque todavía es el Presidente, pero no populares y no se va a parar el golpe si no se le corta la cabeza a la hidra que está preparándolo. Eso no se hace combinando una debilidad política grande. Por ejemplo, a Leopoldo López lo condena a 14 años por crímenes reales, después le dan libertad domiciliaria y el tipo está perfecto. Cada uno decide lo que le pasa por la cabeza y así no se organiza una política nacional.

Hay un grave problema en Venezuela, el golpe la haría retroceder casi un siglo, pero Maduro no es ninguna solución. La derecha está dividida, hay sectores que quieren imponer con la ayuda de un sector militar un gobierno de unidad nacional, es decir, un gobierno de la derecha dirigido por EE UU con un sector de militares encargados de la represión. El otro sector quiere derribar a Maduro y hacer tabla rasa de todo. Predominan los primeros. El paro es más bien para obtener un gobierno de unidad nacional. Evidentemente la mayoría de los trabajadores, no del conjunto de la población, sino la mayoría de los trabajadores está defendiendo al gobierno, porque hay que defenderlo; detrás de la oposición está la derecha. Pero no están nada satisfechos con el gobierno, con sus medidas y tiende a desgastarse cada vez más.
Hoy va a haber una nueva manifestación gubernamental justo cuando la derecha va a tratar de crear problemas con el paro, busca el desgaste, inclinar para su parte a un sector de las FF AA y si la cosa sigue así, en unos meses podría conseguirlo porque el país se cae a pedazos, ya tiene una inflación que dentro de poco va a superar el 1.000 %. No se puede vivir con esa inflación.

Sepamos: "el gobernador Gildo Insfran, desató una verdadera cacería en la ciudad de Ingeniero Juárez y detuvo al referente Agustín Santillán, a quién se le fabricaron más de 20 causas por reclamar por sus derechos. Una a una, fueron siendo concedidas las excarcelaciones por cada causa aunque los procesos continúan".

Delegación del Encuentro Memoria Verdad y Justicia viaja a

Formosa para exigir la libertad de 

Agustín Santillán, referente wichí

2 de agosto de 2017
Gacetilla de Prensa:
Por la libertad de Agustín Santillán
El viernes 4 de agosto una delegación del Encuentro Memoria Verdad y Justicia llegará a la ciudad de Formosa para entrevistarse con Agustín Santillán, exigir su inmediata libertad y el cese de la persecución a los pueblos originarios en la provincia de Formosa.
Desde su detención, se ha hecho evidente la persecución implacable del gobierno de Formosa contra el referente de las comunidades wichí de Ingeniero Juárez. En la última semana fue trasladado a su actual lugar de detención, la Alcaidía de Formosa, sin avisar a su abogado y alejándolo aún más de de su familia y su comunidad. Agustín ya fue trasladado más de una vez desde la alcaldía de Lomitas a Formosa y ha realizado dos huelgas de hambre en estos tres meses y medio, denunciando condiciones inhumanas de detención.
En el mes de abril, En una última resolución, la Cámara decretó la nulidad del procesamiento contra Agustín Santillán del juez López Picabea, el expediente volverá al juzgado de Las Lomitas donde el juez deberá resolver en cuanto a su libertad. En esta misma causa estaban procesados Gabriela Torres, esposa de Agustín, que fue sobreseída y Víctor Delgado que sigue procesado y detenido al igual que Agustín.
La solicitud del abogado de Agustín Santillán será justamente el viernes 4 de agosto, y ese día estará presente la delegación del Encuentro Memoria Verdad y Justicia junto con Nora Cortiñas, madre de Plaza de Mayo de Línea Fundadora, para dar nuestro apoyo en el pedido de libertad y denunciar la persecución de los pueblos originarios en Formosa.
ENCUENTRO MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?breve12833

Veamos cómo procede hoy el capitalismo contra los trabajadores con independencia de si el gobierno es progresista o es de derecha explícita.

Uruguay: El gobierno de Tabaré 

garantiza el ajuste laboral

2 de agosto de 2017

 

Difundimos comunicado
Detienen a trabajadores por denunciar precarización laboral en los call center.
En el día de hoy se estaba denunciando, en el marco de un congreso que realizaba la empresa multinacional GFK dedicada a la investigación de mercado, la precarización laboral, además de despidos y suspensiones, por parte de esta empresa a los trabajadores de los call centers.
La actividad la llevaban a cabo trabajadores del call center de Buenos Aires y trabajadores uruguayos que acompañaron las medidas. Mientras se repartían volantes en el hall de entrada del Hotel Radisson en Montevideo, donde se realizaba el congreso empresarial, fueron detenidos por la policía compañeros del gremio de la Asociación de Funcionarios de la Universidad del Trabajo de Uruguay (AFUTU- PIT CNT) y del Sindicato de Artes Gráficas de Uruguay y a una compañera argentina delegada de call center.
Es clara como todos los gobiernos que se encuentran al frente de estados capitalistas, sin excepción, defienden los injustos intereses de sus patrones, las empresas multinacionales y los monopolios.
No hay tercera posición entre los explotadores y los explotados, y el gobierno del Frente Amplio demuestra una vez más de qué lado se posiciona, del lado de los que profundizan el ajuste, saquean y endeudan cada vez más a nuestros pueblos.
Llamamos a la más amplia solidaridad ante este nuevo ataque a los trabajadores y trabajadoras que deciden salir a defender su dignidad. Distintas organizaciones sindicales y políticas se encuentran movilizando en este momento frente a la comisaría.
Inmediata Libertad a EVA LOPEZ, MARTÍN RANILOVICH Y FERNANDO CHARAMELO. Se encuentran detenidos en la Comisaría Seccional 1 (25 de Mayo 238, Montevideo) +598229155751.

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?breve12831

Nos "resulta sorprendente, por decir lo menos, el contraste entre la manifiesta debilidad interior de la presidencia de Donald Trump y sus crecientes ademanes de fuerza y prepotencia".

Trump: presidencia en fuga
3 de agosto de 2017

Por Editorial de La Jornada (La Jornada)

Resulta sorprendente, por decir lo menos, el contraste entre la manifiesta debilidad interior de la presidencia de Donald Trump y sus crecientes ademanes de fuerza y prepotencia.
En efecto, mientras que el equipo presidencial pierde elementos a un ritmo acelerado –el despido más reciente fue el del exaltado director de Comunicaciones, Anthony Scaramucci, destituido a petición del jefe de gabinete, John Kelly– y las iniciativas de la Casa Blanca permanecen atoradas en el Capitolio, la administración estadunidense tensa las relaciones con Moscú por medio del vicepresidente Mike Pence, quien ayer, en la capital georgiana, puso condiciones absurdas e inaceptables para Rusia a fin de mejorar la relación bilateral: que el Kremlin cambie su postura sobre Ucrania y suspender su respaldo a los gobiernos de Irán, Corea del Norte y Siria.
Por lo demás, el Departamento de Seguridad Nacional de Washington anunció el próximo inicio de la construcción de 24 kilómetros del proyectado muro fronterizo de Trump en la zona entre San Diego y Tijuana, debido a que se trata de un sector donde se detecta un elevado número de ingresos ilegales. El proyecto incluye la instalación de barreras, caminos, cámaras, luces y sensores adicionales y, según Washington, se llevará a cabo a contrapelo de leyes ambientales, en virtud de un acuerdo de 1996 que permite esa clase de excepciones.
Con respecto a la nueva escalada de hostilidad verbal hacia Moscú, es pertinente poner en perspectiva lo dicho ayer en Tiflis por el vicepresidente Pence, quien exigió a Rusia nada menos que un giro radical en su política exterior y geoestratégica, es decir, una condición que el gobierno de Vladimir Putin no va a aceptar; es como si el Kremiln le propusiera a la Casa Blanca que suspendiera su apoyo a Israel y a Arabia Saudita a fin de mejorar las relaciones entre una y otra potencia. En esa lógica, las palabras del funcionario estadunidense sólo pueden tener dos propósitos: empeorar ese vínculo o bien transmitir a la opinión pública de su país una impresión de firmeza que, de todos modos, podrá incidir en un empeoramiento de las tensiones bilaterales.
Por lo que hace al anuncio de la construcción de un tramo de barrera fronteriza, es claro que tal obra será inútil en función de sus propósitos declarados –detener los cruces de migrantes indocumentados y el tráfico de drogas– pero logrará, de llevarse a cabo, entorpecer el intercambio de mercancías y el tránsito de personas con papeles en regla. Pero, de alguna manera, Trump tiene que aparentar que empieza a cumplir con una de sus principales amenazas de campaña: la construcción de ese muro fronterizo que habría de iniciar, según él, en cuanto tomara posesión del cargo, algo que ocurrió hace más de seis meses.
En suma, ante su propia incapacidad para armar un equipo de gobierno mínimamente cohesionado y funcional, y dados los obstáculos internos que enfrentan sus propuestas, los gestos de fuerza del presidente estadunidense parecen una suerte de fuga de una realidad mucho más compleja y difícil de la que pudo imaginarse cuando era candidato.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229844

martes, 1 de agosto de 2017

“Estamos dispuestos a conversar -y a transar inclusive-, pero sobre aspectos sustantivos: los derechos fundamentales de nuestro pueblo que tienen que ver con la recuperación del territorio, que es la demanda histórica más sentida, y la posibilidad de reconstruir el mundo mapuche sobre la base de la autonomía y la libertad. Esa concepción es de todos los pueblos que no quieren ser sometidos por nadie”.

Habla vocero de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul
Territorio y autonomía: 
demandas del pueblo mapuche
1 de agosto de 2017

Por Punto Final (Rebelión)

 

El trabajador social Héctor Llaitul Carrillanca (50 años, cinco hijos), vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), habla para Punto Final sobre los objetivos autonomistas y anticapitalistas de su organización. Reivindica las acciones directas contra las forestales que desde hace veinte años se llevan a cabo en La Araucanía (Wallmapu   para el pueblo mapuche) y critica en duros términos el plan de desarrollo para la Región anunciado por la presidenta de la República y que el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza Gómez, comunista, calificó en una columna de opinión en El Mercurio (5 de julio) como “una de las propuestas más sólidas e integrales presentadas en esta materia durante nuestra historia republicana”.
Pedimos a Héctor Llaitul que hiciera un diagnóstico de la situación en el Wallmapu y ésta fue su respuesta:
“Efectivamente hay una agudización del conflicto. Esto lo producen las medidas que implementa el Estado chileno para enfrentar las demandas -sobre todo las demandas políticas y territoriales- de nuestro pueblo. Eso ha creado una situación en que el conflicto no tiene solución en el corto o mediano plazo. El Estado chileno ha puesto en práctica una suerte de ‘guerra de baja intensidad’ contra los movimientos de resistencia mapuche para salvaguardar los intereses del gran empresariado de la región. Esto se grafica en la militarización de la zona de conflicto entre las comunidades mapuches y los procesos de inversión capitalista que arremeten contra nuestro pueblo. La reivindicación territorial y autonómica choca directamente con los intereses de los grupos económicos de la industria forestal y energética, lo que ha producido una mayor radicalidad en la confrontación.
La creciente militarización del Wallmapu se observa sobre todo en los patrullajes de carros blindados de las Fuerzas Especiales de Carabineros, en la cantidad de personal destinado a la Región que cumple diversas tareas. Son unos tres mil efectivos apostados en el Wallmapu histórico. Están allí para custodiar los intereses de las forestales y de los proyectos energéticos. Otros carabineros cumplen misiones de protección en puntos de riesgo. En resumen, numeroso personal equipado para un combate, batallones de policía militarizada con campamentos, vehículos de transporte mayor como helicópteros y avionetas, equipos de vigilancia sofisticados que incluyen drones, globos aerostáticos, sistemas de alta tecnología mediante cámaras de vigilancia en la ruta 5, principal arteria que cruza el Wallmapu. Algunas con capacidad geotérmica de visibilidad nocturna. Todo esto ha significado un gasto muy cuantioso. Sólo las cámaras de vigilancia con infrarrojo significaron una inversión de más de cinco mil millones de pesos.
A eso hay que sumar la permanente criminalización del pueblo mapuche. Detenciones arbitrarias, allanamientos, prisión política -hay más de cuarenta presos o procesados políticos-, etc.
También está la aplicación de la Ley Antiterrorista y de la Ley de Seguridad Interior del Estado en procesos viciados por la utilización de mecanismos de esas leyes, como los ‘testigos protegidos’. Hay que agregar las operaciones de inteligencia policial y política con montajes que pretenden sacar de circulación a dirigentes y militantes. Todo esto no es nuevo para nosotros, también se hacía en dictadura.
Existe una potente campaña mediática que tiene dos objetivos principales: reproducir en el imaginario colectivo la imagen del mapuche ‘terrorista’. Cada vez que los mapuches defendemos nuestros derechos, la prensa nos cataloga de delincuentes o terroristas. Aquello establece una condena previa contra los militantes de la causa mapuche. Esa campaña tiene un alto componente de racismo y no solo proviene de la derecha sino también de los gobiernos de turno. Un racismo que ha existido históricamente y que ha permitido construir un discurso que es parte de la ideología del poder. Los mapuches éramos considerados -en el pasado- sanguinarios, primitivos y salvajes; después nos caracterizaron como flojos, borrachos, etc. Son prejuicios que reproducen los medios de comunicación a la hora de situar al pueblo mapuche como actor en este conflicto.
La derecha económica y política ha ganado posiciones para crear la imagen de que las víctimas de la violencia son ellos y no los mapuches. A tal punto que una de las medidas anunciadas por la presidenta Bachelet apunta en la dirección de reparar a las víctimas de la violencia rural que serían los agricultores, colonos y empresas que han sentido los efectos de la resistencia mapuche. Se les presenta como las únicas víctimas, no a los mapuches que hemos sido las víctimas históricas del conflicto desde que el Estado y el sistema capitalista se impusieron a sangre y fuego en nuestros territorios. Este es, en síntesis, el escenario actual de la confrontación”.
 ATAQUES INCENDIARIOS A EMPRESAS FORESTALES
¿Qué actitud tiene la CAM sobre los ataques incendiarios a camiones y maquinaria de las forestales?
“Para analizar esos hechos hay que referirse a la violencia en la agudización del conflicto entre el pueblo mapuche y el Estado chileno. No es resultado solo de los grados alcanzados por la resistencia mapuche. Desde luego, se trata de una confrontación en que ambas partes tienen responsabilidades. De parte del Estado ha habido una violencia permanente, estructural, económica y cultural mediante la usurpación de los territorios mapuches. Asimismo se ha negado a solucionar las demandas políticas y territoriales de nuestro pueblo. El desarrollo del proceso de resistencia ha llevado a realizar acciones que enfrentan sobre todo las relaciones opresivas de mercado que afectan al mapuche. Son acciones de sabotaje y dirigidas contra los intereses de los usurpadores de la tierra. Sus procesos de inversión capitalista destruyen el hábitat y la concepción cosmovisionaria de nuestro pueblo. Esta es la lógica de esas acciones directas. Tienen el carácter de sabotaje a la economía capitalista y no buscan poner en riesgo la integridad de la población, como intentan demostrar los medios de la derecha. Eso es algo que negamos rotundamente. Estas acciones de resistencia son un componente importante en nuestra acumulación de fuerzas. Permiten avanzar en el control territorial, que es el objetivo estratégico de estas acciones. Buscan una solución al conflicto por las tierras y se dirigen contra el sistema implantado por las empresas forestales, responsables de la usurpación y devastación del territorio ancestral mapuche.
Estas acciones han generado un punto de inflexión en el conflicto. A tal punto que la derecha y otros sectores conservadores las estigmatizan como terroristas para perseguir y aniquilar a quienes están detrás de ellas y así tratar de frenar la resistencia de nuestro pueblo. Las reivindicamos como parte de la lucha estratégica y de la protesta social mapuche en general, porque se han agotado las vías de solución a nuestras demandas políticas. Se intenta desvincularlas y aislarlas de las otras acciones políticas que desarrollan las comunidades. Sin embargo, todas forman parte del proceso de reconstrucción nacional que está desarrollando nuestro pueblo. Forman parte de la lucha por la recuperación territorial y por la recuperación de un modo de vida y de un tipo de sociedad mucho más justa que la existente”.

PLAN DE DESARROLLO DE LA ARAUCANIA
¿Qué opina la CAM del Plan de Desarrollo Integral de La Araucanía anunciado por la presidenta Bachelet?
“El conflicto se ha vuelto un tema en la agenda del gobierno. Estamos a veinte años de los sucesos de Lumaco, cubiertos en la portada de Punto Final (N° 409 del 19 de diciembre de 1997) con el título: Lumako. La dignidad mapuche . Rememoramos aquel hito porque allí se inició esta etapa del conflicto con la quema de tres camiones de la Forestal Bosques Arauco. Frente a las acciones directas y la resistencia han surgido voces, no solo del empresariado sino también de la clase política, en especial de la derecha. Pero también de la gobernanza neoliberal representada en un amplio espectro de la Nueva Mayoría. Esas voces emplazan a buscar alguna solución a los grados de confrontación adquiridos por el conflicto. Desde la Presidencia surgió la idea de una comisión asesora que respaldara ciertos anuncios. En su momento dijimos que no era una instancia legítima, sino un intento más -como muchos anteriores- de crear un mecanismo que actuara como dispositivo para atenuar la confrontación. La comisión entregó su informe a la presidenta que, finalmente, anunció medidas que no fueron de extrañar. Más de lo mismo, o nada nuevo bajo el sol. Lo único concreto es la declaración de un Día de los Pueblos Originarios, un día feriado. Los otros anuncios son solo anuncios y promesas. Por ejemplo el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios requiere una reforma de la Constitución. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que esto se produzca? Se trata de una demanda mapuche que tiene casi treinta años.
Chile es uno de los países más atrasados en el reconocimiento de sus pueblos originarios. Este anuncio no se va a materializar durante este gobierno. Si viene un gobierno de derecha menos se va a concretar. La creación de un Ministerio de Pueblos Indígenas y de un Consejo de Pueblos Originarios son proyectos que están en el Congreso y que van en la misma dirección, considerando que los parlamentarios representan en su mayoría posiciones empresariales. Al respecto, debemos aclarar que la CAM no demanda la creación de esas instancias que tienen que ver con el modelo colonial de dominación que sufre nuestro pueblo. Serían algo así como la Conadi con mayor presencia indígena y recursos para seguir administrando el estado actual de cosas. Son instancias que demandan otros sectores del pueblo mapuche interesados en avanzar por la vía institucional. Pero nosotros estamos por otra vía: acumular fuerzas para la recuperación del territorio y la autonomía. Nuestra lucha no va por la institucionalidad opresora.

Impresiona la desfachatez de los anuncios del gobierno. No variará las condiciones de opresión y no otorga medidas que restablezcan los derechos fundamentales de nuestro pueblo, que son derechos políticos. Un aspecto positivo podría ser el reconocimiento constitucional -aunque no nos casamos con esto- porque abriría la posibilidad de la lucha política por la autodeterminación. Por ahí podrían lograrse avances sustantivos. Pero el reconocimiento constitucional es hasta ahora una promesa incumplida. En los anuncios presidenciales se nota la influencia que ganaron los sectores conservadores, no solo en la comisión asesora sino en los cercanos a la Presidencia. Por ejemplo, se determinó un fondo de reparación para víctimas de la violencia rural, pero no para los mapuches que han sufrido violencia en el actual periodo. Entonces, ¿no hay justicia para los mapuches? ¿Cuántas casas mapuches han sido quemadas o destruidas? Cercos y sembrados arrasados. Vidas arrebatadas, torturas, allanamientos, prisión política, etc. ¿No hay reparación por estos crímenes? ¿El Estado no se hará cargo tampoco de las masacres del pasado, de la usurpación territorial, de mantener al pueblo mapuche en la pobreza?
El discurso empresarial ha instalado víctimas de un solo lado, y este gobierno se alineó con ellos. Nosotros afirmamos con fuerza que en este conflicto las víctimas son los mapuches. Las víctimas históricas desde que el Estado usurpó nuestros territorios a sangre y fuego, con un ejército financiado por la oligarquía que despojó al pueblo mapuche de más del 95% de su territorio, robó su ganado, masacró a la gente y la condenó a vivir en la miseria. Estas son las víctimas reales del conflicto y el Estado no saca nada con pedir perdón si la solución no repara ni hace justicia.

También se anunció un fondo para potenciar el desarrollo en La Araucanía. Pero los recursos no van para los mapuches y ni siquiera tiene una lógica indígena. Este gobierno insiste en la idea colonial de tratar de superar la pobreza y la desigualdad con mayor asistencialismo. La presidenta Bachelet entregaría fondos para que la gente capitalice y reproduzca el capital en una zona muy conservadora y que está en manos del empresariado. El fondo está destinado a grupos conservadores, lo que incluye también a colonos fascistas responsables además, de la represión de personas que llevaban adelante el proceso de Reforma Agraria en los años 70. No es por nada que La Araucanía es conocida como el bastión de la derecha más recalcitrante”.

EL CAMINO DE LA CAM
¿Qué plantea la CAM frente a esta realidad?
“Tenemos una mirada positiva de la lucha mapuche y de sus resultados. Esta lucha es entre los poderosos y los oprimidos, y por razones obvias estamos en desventaja estratégica. Hay un conflicto que en el corto y mediano plazo no tiene solución, al menos en el actual escenario político-social. Pero se debe reconocer que, del lado mapuche hay una fuerza social, política y militar que se confronta con el empresariado y la gobernanza neoliberal y que lo hace dignamente. Con el tiempo y al calor de la lucha, hemos desarrollado capacidades político-organizativas expresadas en las experiencias de control territorial, así como de capacidad operativa con los diversos Organos de Resistencia Territorial, los ORT, quienes han sabido expresar la resistencia con sabotajes certeros al gran capital, y a su vez disposición combativa permanente para el enfrentamiento con las fuerzas de ocupación. También se debe reconocer que el movimiento de resistencia va adquiriendo paulatinamente perspectivas autonomistas y revolucionarias en sus definiciones. Y es aquí donde nos situamos como CAM.
Hay un proceso de acumulación que tiene que ver con el objetivo del control territorial. Las acciones de resistencia han permitido entrar a disputar las tierras con el empresariado. Las tierras recuperadas, que están bajo la plataforma del control territorial, llevan un curso distinto a la reproducción del capital y constituyen la base para la reconstitución del mundo mapuche, es decir el logro de la reproducción del tejido político, social y cultural de nuestro pueblo. El capitalismo es el que depreda los territorios aniquilando toda forma de vida. Frente a esa realidad, existe una fuerza social, política y militar del pueblo mapuche que defiende sus derechos y que está acumulando fuerza en una perspectiva autonomista y revolucionaria.
La CAM ha señalado públicamente su disposición de llegar a un entendimiento -inclusive propusimos una tregua en la confrontación-.

Estamos dispuestos a conversar -y a transar inclusive-, pero sobre aspectos sustantivos: los derechos fundamentales de nuestro pueblo que tienen que ver con la recuperación del territorio, que es la demanda histórica más sentida, y la posibilidad de reconstruir el mundo mapuche sobre la base de la autonomía y la libertad.

Esa concepción es de todos los pueblos que no quieren ser sometidos por nadie. En ese marco estamos dispuestos a conversar, pero las autoridades no están dispuestas a hacerlo en esa misma sintonía. Solo pretenden entregar algunas concesiones básicas. El movimiento autonomista ya no quiere tratar esos temas. La fuerza que hemos logrado no es para que ahora vayamos a sentarnos a una mesa a conversar los temas y promesas de siempre. La fuerza lograda, producto del sacrificio y esfuerzo de las comunidades, de mujeres y hombres, de ancianos y niños, merece un proceso con mayor altura de miras. Un enfoque que reconozca los derechos políticos de la nación mapuche. Tal como lo hizo antes nuestro pueblo cuando confrontaba y llegaba a Parlamentos con el Estado español y la recién creada República chilena. Parlamentos establecidos en base a relaciones diplomáticas, comerciales, políticas, etc. Hoy no existe esa voluntad de parte del Estado chileno, y en la práctica no se puede dialogar cuando existe una relación desigual y aún de tipo colonial.
Sin embargo, nuestro pueblo tiene la suficiente capacidad y la dignidad suficiente para mantener la resistencia y avanzar en este proceso que aún tiene mucho tiempo por delante. Las potencialidades están en las nuevas generaciones que van resignificando la causa mapuche con mayor newen ka feyentun. La lucha por el territorio ancestral continuará porque es la base esencial de la reconstrucción de la Nación Mapuche. La autonomía es nuestro sueño de libertad”
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 880, 21 de julio 2017.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229704

"Consideramos, desde el TNI y el IEALC/UBA , una tarea imprescindible comprometer el pensamiento y, de manera simultánea, asumir el compromiso con los procesos políticos y las apuestas emancipatorias que se dirimen y desenvuelven de manera cada vez más dramática en nuestra región. Venezuela es una referencia ineludible, por la osadía y la ruptura de modelos que el proyecto bolivariano –no sin contradicciones– supo inaugurar a finales de la década de los 90".

En formato PDF
Daniel Chavez, Henán Ouviña y Mabel Thwaites Rey (Ed.)

Repensar Venezuela desde la izquierda y 
contra la indiferencia

Daniel Chavez, Hernán Ouviña y Mabel Thwaites Rey

La indiferencia influye poderosamente en la historia. Lo hace de un modo pasivo, pero influye. Es la fatalidad; es aquello con lo que no se puede contar, es lo que desbarata los programas, es lo que desvirtúa los planes mejor construidos. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la asfixia. Aquello que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal) puede generar, no es tanto debido a la iniciativa de los pocos que actúan, sino a la indiferencia, a la prescindencia de los muchos. Antonio Gramsci, 1917

Sentido y objetivos de la presente publicación
Desde marzo de 2017, en un contexto de agravamiento de la polarización política en Venezuela y a partir de la publicación de entrevistas, pronunciamientos colectivos y declaraciones públicas de académicos/as y militantes políticos/as y sociales, la izquierda latinoamericana está inmersa en un profundo y muy pasional debate sobre el presente, el pasado y el posible futuro del proceso bolivariano. La profunda brecha que se ha abierto entre las y los involucrados en la discusión quedó reflejada en las expresiones que han circulado en las redes sociales en los últimos meses para descalificar a quienes discrepan con una u otra posición. Mientras que desde un lado se denunciaba a supuestos colaboracionistas del imperialismo y se alertaba ante una conspiración de la derecha internacional, desde el otro lado se criticaba la postura de supuesto silencio o complicidad ante prácticas autoritarias o represivas. Mientras que algunos/as de los/as polemistas han alegado que las críticas al gobierno estarían orientadas a apoyar la avanzada de las fuerzas regresivas y debilitaría a la revolución, otros/as replicaban que la izquierda necesitaba abandonar posturas dogmáticas, condenar las desviaciones autoritarias y aprender de errores pasados en torno a la defensa acrítica de los procesos socialistas fallidos del siglo anterior. En este marco, el lanzamiento de esta publicación implica asumir que las posturas en debate no son necesariamente irreconciliables y que la izquierda latinoamericana no está irreversiblemente fracturada en sus interpretaciones del proceso bolivariano. Las ideas expuestas en este dossier demuestran que alguien puede ser defensor del proceso bolivariano y –al mismo tiempo– crítico de algunas de sus limitaciones o errores más evidentes; o ser crítico del gobierno y al mismo tiempo defensor de las muchas conquistas y logros del mismo proceso.

Esta publicación significa también reconocer que ningún proceso transformador es químicamente puro en términos de objetivos, propulsores o resultados. Cómo bien lo expresa Atilio Boron en las páginas finales de este trabajo, no se trata de que “acallemos nuestras críticas al gobierno bolivariano”, sino de que a través del debate franco y fraterno se puedan identificar problemas concretos y proponer alternativas “para que mejore su desempeño”. El este sentido, el objetivo de la presente publicación es contribuir a crear un espacio de debate que permita superar la lógica defensiva y en gran medida sectaria que define al actual clima de discusión en la izquierda latinoamericana. Ello implica reflexionar juntos/as sobre opiniones y datos que se perciben como contrarios o equivocados, procurando un intercambio de saberes relevantes y fructíferos –en particular para los sectores populares de Venezuela–, sin intentar avasallar a quien no comulgue con las ideas propias. No se trata de ignorar las diferencias de enfoques ni de forzar la construcción de consensos, sino de hacer explícita la diversidad de perspectivas y de lecturas sobre la crisis actual e iniciar un nuevo tipo de diálogo.

Ninguno/a de las y los participantes en el intercambio condensado en este dossier se asume como neutral ante la situación actual de Venezuela. Es muy obvia la existencia de diferentes sensibilidades y comunidades teórico-ideológicas al interior de la izquierda latinoamericana en general, y de Venezuela en particular, pero más allá de las interpretaciones que puedan existir sobre la realidad actual de este país, ninguno/a de los/as participantes en esta iniciativa colectiva se reconoce como integrante de la derecha o como un/a opositor/a. Existen, han sido y seguramente seguirán habiendo muchas discrepancias, pero siempre desde miradas emancipatorias. Ninguno/a de nosotros/as es indiferente en el sentido sugerido en el acápite de Gramsci. En síntesis, todos/as las y los participantes en esta iniciativa nos propusimos aportar lo que cada uno/a piensa lealmente de una de las experiencias de transformación social más ricas y dinámicas del siglo XXI.

Aspiramos a contribuir a un intercambio que no sirva meramente como ejercicio intelectual de comprensión analítica o de talante academicista, sino que se convierta en una herramienta útil para reflexionar dentro y fuera de Venezuela. Valoramos, por sobre todo, a los y las compañeras que en ese país hoy le ponen el cuerpo a una situación de tensión extrema, en la que se juegan los destinos de un pueblo que sufre y que lucha. No nos es indiferente la forma en que se resuelva esta crisis, porque sus consecuencias las pagarán, sobre todo, los más humildes, las más vulnerables, las y los más tenaces y más comprometidos. En conjunto, a través de este material buscamos contrarrestar el bombardeo mediático y las posiciones maniqueas que, por lo general, tienden a desvirtuar y/o invisibilizar las aristas y factores más problemáticos del proceso venezolano, para contribuir desde múltiples voces y miradas a un análisis pormenorizado, riguroso y crítico de su compleja realidad. No tenemos dudas de que en el desenlace de la aguda crisis por la que transita el proyecto bolivariano –y que el propio pueblo deberá resolver, ejercitando su pleno derecho a la autodeterminación– se cifra también el destino de los pueblos de América Latina y de otras regiones del Sur Global. 

Como lo destaca Edgardo Lander en el segundo capítulo de este dossier, la resolución de la crisis en Venezuela tendrá un efecto no sólo en América Latina, sino también sobre los imaginarios emancipatorios, de transformación y de izquierda en muchas otras partes del mundo, ya que Venezuela se había convertido para muchos movimientos en una referencia muy importante para impulsar cambios radicales en sus propios países. Si el proceso iniciado en Venezuela es derrotado, las consecuencias políticas serán muy profundas y de alcance internacional. 

Notas metodológicas 
Pensar y debatir fraternal y respetuosamente con –y junto a– las y los compañeros venezolanos en esta hora tan difícil del proceso bolivariano requiere del mayor de los cuidados. Conscientes de esa necesidad, esta iniciativa surgió de una invitación realizada a un grupo amplio y diverso de investigadores/as y activistas de varios países de América Latina (más un español con una larga trayectoria de trabajo académico y político en la región) por el Transnational Institute (TNI) y el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC/UBA) de la Universidad de Buenos Aires, con apoyo del Grupo de Trabajo de CLACSO Alternativas Contrahegemónicas desde el Sur Global.

A cada participante se le solicitó que compartiera su visión sobre las raíces, las características y las perspectivas de solución de la crisis actual en Venezuela. La propuesta de convocar miradas plurales y de distintos orígenes nacionales fue muy bien recibida por los y las compañeros/as venezolanos/as. En palabras de Javier Biardeau: Hay que estar muy pendientes de lo que sucede en Venezuela día a día, porque el ritmo como están ocurriendo los acontecimientos es muy rápido, y uno como actor que está de alguna manera implicado en lo que está ocurriendo en el interior del país, como testigo protagonista, como analista de la situación, también requiere de la mirada desde afuera. Quienes no viven en el país pueden, en algunos casos, pensar con más cabeza fría para tratar de combinar el cuadro completo de las relaciones de fuerzas que se están dando en este momento en Venezuela y sobre Venezuela, y clarificar cuáles son los cursos de acción más eficaces.

El intercambio de ideas se estructuró a partir de cuatro grandes preguntas disparadoras referidas a los títulos de cada capítulo de este dossier. Con el propó- sito de estimular el debate colectivo y el intercambio de miradas e interpretaciones sobre el proceso bolivariano y las posibles vías de resolución de la difícil situación en la que se encuentra sumido hoy el país, les solicitamos a los y las participantes que reflexionaran sobre historia reciente de Venezuela y los condicionamientos internos, regionales y globales que han inducido la crisis actual. En función de las respuestas recibidas –a partir de entrevistas orales o aportes escritos– reordenamos y editamos las reflexiones enviadas por cada participante alrededor de una serie de cuestiones relevantes, procurando que la lectura del documento final resultara más dinámica y más amena.

Desde el TNI y el IEALC/UBA consideramos una tarea imprescindible comprometer el pensamiento y, de manera simultánea, asumir el compromiso con los procesos políticos y las apuestas emancipatorias que se dirimen y desenvuelven de manera cada vez más dramática en nuestra región. Venezuela es una referencia ineludible, por la osadía y la ruptura de modelos que el proyecto bolivariano –no sin contradicciones– supo inaugurar a finales de la década de los 90. Desde entonces, han sido innumerables las ocasiones en las que el ejercicio del pensamiento crítico se ha nutrido de y ha aportado a las luchas y propuestas gestadas en el convulsionado territorio latinoamericano.

http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20170718040324/Venezuela_Lecturas_Sur.pdf

"Sólo si nos ponemos a luchar por crear otras alternativas, organizativas, otro saber hacer organizacional lingüísticamente acordado y creado, en lucha contra quienes nos lo traten de impedir, y ya desde ahora y en lo cotidiano, podemos ir desarrollando nuevas alternativas de acción. El nuevo proyecto a de partir de la experiencia generada por la capacidad de hacer, que incluye también la generada por las culturas materiales de vida que crean las expectativas de las personas, de los subalternos".

Entrevista a Joaquín Miras Albarrán sobre Praxis política y Estado republicano. Crítica del republicanismo liberal
“El verdadero materialismo es capaz de percibir lo específico de la materialidad humana, precisamente el saber hacer psicolingüístico”
31 de julio de 2017

Por Salvador López Arnal (Rebelión)
Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aquí publicadas, Joaquín Miras Albarrán es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la política y Praxis política y Estado republicano. 
Hablábamos de perspectivas, convencionales y alternativas.. Decías que...
Que precisamente, desde esa perspectiva, la convencional, la objetivista, habitualmente, cuando se menciona la subjetividad como fundamento de las posibles alternativas sociales, se suele decir que estamos ante pensamiento «voluntarista», ante el «voluntarismo».
Sí, de acuerdo, aunque no siempre es una mala consideración.
Se dice, por ejemplo, que Gramsci era voluntarista, precisamente porque Gramsci no pensaba la política en términos de determinaciones objetivistas, sino en términos de voluntades personales, organización activa de las mismas, las expectativas que tienen y que generan. Pero nada menos voluntarista que lo que estoy diciendo: no estoy diciendo que a base de voluntad, las subjetividades logren el cambio, porque querer es poder y no sé qué más. Estoy diciendo, precisamente, lo contrario, que «not, we can’t».
Y este "not, we can’t", que no me lo imaginaba dicho o escrito por ti, ¿por qué?
Porque la voluntad, aun la dotada del saber hacer lingüístico que dirige la praxis, necesita de instancias organizacionales de mediación que posibiliten protagonizar esa razón psicolingüística en otra dirección. Gramsci lo sabía. Estamos ante el verdadero materialismo, el que es capaz de percibir en qué consiste la materialidad humana, lo específico de la materialidad humana, que es precisamente ese saber hacer psicolingüístico, ese ethos, generado entre todos, que consiste en un saber hacer lingüístico, aprendido, que albergamos en nuestra consciencia, que ponemos en obra entre todos, intersubjetivamente, -wirklichkeit-, pero cuya objetivación depende de las relaciones sociales que organizan su objetivación, la praxis.
Relaciones sociales lingüísticamente ordenadas, concretas, que median la praxis intersubjetiva creadora o «espíritu». Y que sólo si nos ponemos a luchar por crear otras alternativas, organizativas, otro saber hacer organizacional lingüísticamente acordado y creado, en lucha contra quienes nos lo traten de impedir, y ya desde ahora y en lo cotidiano, podemos ir desarrollando nuevas alternativas de acción. El nuevo proyecto a de partir de la experiencia generada por la capacidad de hacer, que incluye también la generada por las culturas materiales de vida que crean las expectativas de las personas, de los subalternos. El proyecto ha de surgir de la nueva experiencia emergente práxica, que está correlacionada con el propio mundo cultural, que se elabora creativamente en continuidad/disrupción con el mismo. Por ello, Gramsci, a pesar de ser un revolucionario de un país «occidental», Italia, que tenía una industria y una organización social o sociedad civil no «gelatinosa», sino ya burguesa, asume un proyecto político que es el mismo que el propuesto por Lenin: la tierra para el que la trabaja; la aspiración del campesinado. O sea que el subjetivismo voluntarista, la política como consecuencia de la auto organización intersubjetiva de las voluntades, presenta, en relación con los proyectos fundamentados en una investigación sobre el grado de desarrollo objetivo del aparato económico y social, una alternativa de «marcha lenta».
Creo que un maestro nuestro lo sabía,
Me estoy imaginando de quien hablas.
Lo sabía y nos advertía sobre los errores del objetivismo, cuando nos decía que ni siquiera de algo tan real como una ley física se puede concluir ninguna consecuencia subsiguiente causalmente predeterminada: la ley física que nos dice que potencia por su brazo es igual a resistencia por el suyo, puede darnos la posibilidad, tanto de construir palancas como gatos, o cualquier otro instrumento que la tenga en cuenta. Lo escribía Manuel Sacristán en su prólogo de fecha primero de mayo de 1964 al Antidühring, de Engels
¡Qué memoria, qué exactitud! Está bien que recuerdes la fecha del artículo. No fue la única vez. ¿Y qué nuevas alternativas de acción?
Pues las que la nueva praxis psicolingüísticamente orientada desde nuevas instancias microfundamentadas que creemos hagan posible; las que registre nuestra experiencia, lingüísticamente elaborada y la imaginación lingüística que esa nueva experiencia nos haga generar. Pero ahora, pues ya no necesitamos profetas que nos propongan, ni politólogos que nos creen juegos de significantes flotantes.
El lector/a seguro que entenderá a quiénes te estás refiriendo.
Precisamente el comunismo –esto lo estudiaba Alain Maillard en un antiguo libro de Ed. Kimé, de Paris, de los años 90- es un proyecto elaborado durante los años cuarenta del siglo XlX, en Francia, por las comunidades de maestros artesanos franceses, acostumbrados a controlar el proceso productivo y su ethos mediante sus agremiaciones, etc. que sienten la agresión del capitalismo, pero poseen suficiente control sobre su hacer como para imaginar una alternativa de vida social factible. Es un proyecto vinculado a la razón práxico-lingüística, no a la discursividad externa al objeto estudiado. Esto coincide con las mejores tradiciones de la izquierda española, el partido, el PCE/PSUC no fue el «científico inventor» de las Comisiones Obreras.
Está bien visto, encaja bien por lo que sabemos
Tal análisis, lingüísticamente elaborado, y tales conclusiones a partir del mismo. En absoluto, eso nunca lleva a ningún sitio. A fines de los años cincuenta, en diversas comunidades de obreros se generaron unas nuevas experiencias organizativas de lucha, la creación de asambleas y la delegación en una comisión obrera provisional. El partido...
Es decir, el PSUC-PCE.
Sí, en efecto. El partido supo entender lo que se cocía, supo reflexionarlo, supo incorporarse a esas iniciativas, porque sus militantes estaban allí, supo difundirlo. Lo mismo pasaba a la par o poco después, en las bases del sindicato fascista. Algunos trabajadores tuvieron la iniciativa, aquí y allí, de instrumentalizar el «vertical» para defender sus reivindicaciones, y el partido supo entender y difundir las experiencias etc. De esas dos patas surge el movimiento fundamental de lucha contra el franquismo, las CCOO… me ahorro, ya ahora, repetir que toda esa actividad era elaboración psicolingüística, y saber hacer lingüísticamente objetivado en las consciencias. Pero sí quiero que se vea que todo este lenguaje desaparece de la consideración en los modelos intelectuales al uso. Modelos que siempre parten de que «aquí» la facultad lingüística, y «allí», el objeto de estudio, la sociedad, la actividad humana, etc., que es estudiada e interpretada, el noúmeno ignoto solo cognoscible mediante la ciencia, como si no fuera simplemente nosotros».
Pero precisamente he visto que tú destacas esta misma concepción que trato de explicar, en la reseña que haces del último libro que se ha publicado en Viejo Topo con los escritos de Paco Fernández Buey sobre la Revolución Rusa de 1917. Tu recesión fue publicada en Rebelión:http://www.rebelion.org/noticia.php? id=227783&titular=aquella-innatural-creaci%F3n-de-campesinos-y-soldados-desesperados-
Pues no sé, querido Joaquín, para serte sincero, si era totalmente consciente de lo que dices cuando escribí esa reseña-comentario. Gracias por tu generosa interpretación. Déjame que recuerde que la edición del libro de Paco Fernández Buey ha contado con el trabajo, en circunstancias académicas nada fáciles, de un gran editor, uno de sus grandes discípulos: Jordi Mir Garcia.
Sí, sí, desde luego. En ella me llama la atención una frase que posee hondura ontológica y mediante la que Fernández Buey explica la historicidad de la revolución, -y de paso la historicidad de todo hacer humano-: dado que el ser humano es un ser que se autocrea, que no está determinado en su hacer por cadenas causales que imponen como resultado una nueva forma de actuar –sería determinismo, no creación-: «innatural creación», creación de algo nuevo, cuyas posibilidades y sus límites son puestos por la creación misma y su propio desarrollo, no por el determinismo causal de lo anterior; la historicidad que hay que entender en su significado hondo, ontológico y que es lo que dio a aquellos revolucionarios la superioridad intelectual, a la que se refiere Fernández Buey, sobre los marxistas eurooccidentales.
Sí, me parece que sí, que es eso que dices. Lo has entendido mejor que yo, mucho mejor que yo, y lo expresas ajustadamente en tus términso..
Por cierto, déjame practicar ahora una inversión hegelo-marxista.
Temo tus inversiones… Pero adelante con ella.
Sé que en 1974 Paco publicó su traducción de la obra de Jean Hyppolite, que se agotó enseguida –o la descatalogaron los editores, a saber- y que yo no pude hacerme con copia, años después, una vez consideré interesante leer sobre Hegel.
Hablas, si no ando errado de Estructura y génesis de la Fenomenología del Espíritu de Hegel. La publicó Península, Barcelona, en 1974 .
Exacto. Como yo tenía ya adquirido el libro en francés, no le di más vueltas y lo leí en francés. Nunca tuve oportunidad de preguntarle a Paco sobre el porqué de su decisión –que entrañó, a buen seguro, un trabajo de un par de años, eso como mínimo.
No sabría decirte. Sé que Paco Fernández Buey no pasaba en aquellos momentos una etapa de desahogo económico. Había trabajado o estaba trabajando en “la Salvat” como colaborador (escribió varias voces para el Diccionario o la Enciclopedia, no recuerdo ahora), era PNN (cobraban muy poco, al año siguiente fue expulsado de la Universidad por su participación destacada en la larga huelga del movimiento), había estado en la cárcel, había vuelto del Sáhara donde, como sabes, fue destinado como castigo, y en aquellos años, siendo muy joven, codirigía la colección Hipótesis con Manuel Sacristán para la que tradujo, entre otros autores, a un marxista que me gustó siempre mucho: Valentino Gerratana. Su estilo preciso, riguroso, informado, era modélico para mí.
Es decir, no es imposible que nuestro amigo y maestro tradujera el libro de Hyppolite pane lucrando y sin más consideraciones complementarias. No puedo asegurarlo. Recuerdo también que poco después tradujo un libro de Lucio Colletti, El marxismo y Hegel , 2 vols., Grijalbo, que se publicó en 1977. No estoy diciendo que su visión del asunto fuera la de Colletti. No, en absoluto. Yo creo que si uno lee, años después, su Marx (sin ismos), de finales de 1998, observa que el autor de La gran perturbación es comedido, temperado diría él, en la relación Hegel-Marx. Que Marx fue un lector (crítico) de Hegel, un seguidor de Hegel, influido por él incluso en su obra de madurez, El Capital, si queremos expresarnos así, está fuera de toda duda para la mayoría de nosotros. Paco Fernández Buey, como Sacristán, negaron-matizaron-comentaron esa idea de ruptura epistemológica o de línea de demarcación limpia o demasiado limpia entre el joven Marx hegeliano y el científico Marx maduro y ya no hegeliano.
Por cierto, ¿me dejas que recuerde la dedicatoria del libro al que he hecho referencia?
Te dejo, claro.
La de Marx (sin ismos): “Para Neus, para Eloy. En recuerdo de Manuel Sacristán y Giulia Adinolfi, comunistas, a los que amamos y de los aprendimos”. Giulia fue profesora tuya, lo recuerdo a los lectores.
Volvamos a nuestro desarrollo si te parece.
Bueno es aquí donde quería llegar, pero una vez aquí, me parece que repetimos-«enlazamos» con pasos de reflexión que ya hemos reiterado anteriormente.
Vale, podemos dejarlo aquí, donde hemos llegado. Una larga pero sustantiva aproximación a un tema importante. Ahora sí, sin más dilaciones, vuelvo a donde estábamos: al primer capítulo de la segunda parte del libro. Sobre él te pregunto a continuación.
Cuando quieras.
En todo caso, conviene descansar. Laborare stanca nos enseñó Pavese y nuestra propia vida. ¿Qué tal si nos tomamos unas vacaciones y dejamos descansar a los lectores? Igual están cansados, no digo de nosotros pero sí un poco de mí.
No estoy de acuerdo con esto último que dices pero me parece muy razonable lo anterior. Descansemos, buenas vacaciones.
Buenas vacaciones. Lástima que muchos compañeros, y sobre todo muchas compañeras, no puedan disfrutarlas.
Sí, sí, desde luego. La explotación despiadada, como dirían Brecht y Fried, sigue mandando en la plaza.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229513