miércoles, 2 de marzo de 2016

“Expondremos algunas ideas, muy iniciales, que pretenden contribuir al debate de una estrategia política para afrontar el largo y difícil período que parece estar despuntando”.


Re-inventar el camino hacia el futuro
29 de febrero de 2016

Por Alberto Carral (Rebelión)
Se percibe el potente rugido en el interior del volcán, pero aún no sabemos si lo estamos produciendo nosotros o son ellos. Alberto Carral
México se encuentra atrapado en las turbulentas aguas de lo que parece ser una acelerada y radical transformación de la vida en el planeta. Los ingentes problemas acumulados durante décadas y las extraordinarias advertencias que emergen en el horizonte, constituyen un desafío sin precedentes para la humanidad. Tal parece que lo peor está aún por venir, pero es precisamente esa abrumadora adversidad la que hace posible y necesario el cambio radical. En esta compleja e incierta etapa en la que nos estamos adentrando, es indispensable considerar el escenario más adverso para poder construir una estrategia política que sea útil a quienes habitan y trabajan en las comunidades rurales y en las concentraciones urbanas. Una estrategia atractiva y esperanzadora porque entiende y atiende a lo que ahí sucede, justamente donde la gente y sus familias viven la mayor parte de sus vidas. Ni fatalismo ni optimismo estéril, sino una valoración objetiva y ponderada de este momento paradigmático. De nada sirve ser complacientes en el análisis ¿Quién hubiera imaginado hace sólo 25 ó 30 años que México se precipitaría en el aterrador tobogán de degradación en el que ha caído? ¿Podemos asegurar que el resto del mundo está lejos de encontrarse en escenarios tan extremos como el mexicano, el haitiano, el irakí, el libio, el senegalés, el ucraniano o el sirio? Además del formidable reto que nos plantea el cambio climático, en el mundo están convergiendo múltiples crisis y conflictos cuya simultaneidad supone un riesgo sin paralelo para la continuidad del sistema capitalista, tal y como lo conocemos hasta ahora. Pero no sólo eso. Esta crisis multidimensional es de tal magnitud, que pone en entredicho la existencia misma de nuestra civilización y del conjunto de las especies del planeta.

Algunas de estas crisis ya están irrumpiendo. El edificio económico-financiero se tambalea debido a la volatilidad de los precios del petróleo y a la pérdida de centralidad del dólar en el sistema global. El absurdo esquema de producción, distribución y consumo de alimentos industrializados no sólo genera enormes volúmenes de gases de efecto invernadero, sino que también contamina gravemente los suelos agrícolas y unos recursos hídricos que de por sí cada vez son más escasos. Los océanos se han convertido en tiraderos de basura y en objeto de sobrexplotación de las especies que cobijan, pero lo más grave es que las aguas marinas se están acidificando, los corales se están perdiendo, el nivel de las costas se está elevando y la dinámica de las corrientes profundas está siendo alterada por el embate del calentamiento global. Rehenes de una oleada de neocolonialismo, a lo largo y ancho del orbe vastos territorios están siendo acaparados aceleradamente por grandes corporativos y potencias imperiales, provocando con ello migraciones masivas, el desgaste profundo de los recursos naturales y la devastación de paisajes completos. A su vez, esta nociva combinación de problemas tiende a retroalimentar otras crisis como la del poder hegemónico estadounidense a escala global, la del modelo de naciones prevaleciente y la del control político tradicional, ya sea en las llamadas democracias o en países con sistemas verticales de decisión. Por si todo esto fuera poco, a mediados de este siglo la cantidad de población a nivel mundial habrá llegado a su punto más alto, y las ciudades del planeta tendrán que arreglárselas para dar cabida a otros 3,200 millones de personas.

En lo que viene, haremos un breve recorrido por cinco de las macro-tendencias que dominan la dinámica mundial: 1) la irrupción del calentamiento global y el cambio climático que ha desatado, 2) el inminente agotamiento del petróleo, 3) los obstáculos al proceso de acumulación de capital, 4) la financiarización de la economía mundial, y 5) el escalamiento de las tensiones y los conflictos interhegemónicos. En seguida, y también de manera sucinta, situaremos los principales retos a los que se enfrenta México en un escenario de virtual ocupación imperial. Finalmente, expondremos algunas ideas, muy iniciales, que pretenden contribuir al debate de una estrategia política para afrontar el largo y difícil período que parece estar despuntando.

Calentamiento global y cambio climático  
Sin duda, el cambio climático es el mayor desafío a la continuidad de la civilización. Se origina en la irracionalidad del funcionamiento capitalista, en particular en el consumo completamente desmesurado de energía fósil —petróleo, gas natural y carbón— que ha tenido lugar a partir de la revolución industrial. Con el incremento de un solo grado en la temperatura de la atmósfera, provocado por la generación masiva de CO2 y de otros gases de efecto invernadero (GEI), el funcionamiento del clima se ha desquiciado en todos los rincones del mundo, con graves consecuencias para nuestra vida cotidiana. Ahora son comunes y recurrentes los gigantescos huracanes y las prolongadas sequías, como la que ha azotado al estado de California durante los años recientes. Somos testigos de una muy llamativa recurrencia de inundaciones y deslaves extremadamente destructivos, de peligrosas pandemias y plagas hasta ahora desconocidas, de afectaciones en las reservas y la distribución del agua potable, de severos daños a la producción de alimentos, así como de ondas de calor nunca antes vistas, como la que golpeó el norte de México el verano pasado. Presenciamos con asombro tormentas de nieve descomunales, como Jonás, que hace pocos días castigó a 85 millones de personas en Estados Unidos, o la extraña tormenta Frank que en diciembre de 2015 elevó en más de 30 grados centígrados la temperatura media del Ártico, provocando zozobra entre los estudiosos que dan seguimiento a este tipo de fenómenos.
Pero lo que ya padecemos es poco, comparado con lo que sucedería si el consumo de energía fósil no se detiene de manera tajante en los próximos 5 años. A pesar de que el Protocolo de Kyoto de 1992 fue un acuerdo internacional vinculante que estableció que los principales países generadores de GEI deberían reducir en 5 por ciento sus emisiones por debajo del nivel de 1990, en el año 2010 estas ya habían aumentado de 38 a 50 giga toneladas equivalentes de dióxido de carbono anuales [1]. Si esos importantes acuerdos no lograron detener el acelerado aumento de la emisión de GEI, el decepcionante resultado de la reunión de la COP21 en París en diciembre de 2015, en donde no se pactó ningún tipo de restricción real y efectiva para detener dichas emisiones y, en la práctica, los "compromisos" ahí asumidos no obligan a los gobiernos a nada, es posible anticipar que la temperatura global continuará incrementándose en forma descontrolada. Mencionemos sólo una de las posibles consecuencias que este fenómeno podría acarrear: si los gobiernos del mundo no toman medidas efectivas y radicales para evitar que se sigan quemando combustibles de manera irracional, es altamente probable que el calentamiento global se acelere aún más y que las temperaturas promedio del planeta se eleven por encima de los 2 grados —e incluso hasta los 4 o los 6 grados Celsius—, con impactos catastróficos para todas las especies del planeta. Distintos expertos en la materia, sostienen que esto podría llegar a suceder en un tiempo mucho más corto del estimado hasta hace poco [2].


Sin duda, son asombrosos los avances tecnológicos que en el campo de las energías renovables se han logrado en los años recientes. Impacta de manera particular el hecho de que, en virtud de estos desarrollos, el costo de la generación de electricidad por medio de energía eólica se redujo en un 61 por ciento entre 2009 y 2015, en tanto que el de la energía solar lo hizo en un 82 por ciento [3]. Estas importantes conquistas inducen a no pocos analistas a pensar que, debido a ello, ya no será necesario consumir los yacimientos de combustibles que aún se encuentran sin explotar. Ojalá y tuviesen razón. El problema es que el sistema capitalista está atado al consumo de energía fósil, y en particular de petróleo y gas. Existe un tipo de unión indisoluble entre estas fuentes energéticas y las finanzas globales, por lo que Wall Street, la City, y las grandes compañías de la energía jamás compartirán la idea de dejar bajo la superficie de la tierra esa fabulosa cantidad de combustibles, registrados como activos en sus estados financieros. Alrededor de una quinta parte de la riqueza del mundo se encuentra cristalizada de distintas formas en el sistema energético, del cual depende la marcha de la economía planetaria, por lo que es muy improbable que los dueños de las infraestructuras y los complejos industriales que lo integran acepten de buena gana dejar de amortizar y de recuperar sus inversiones, las cuales suman billones de dólares.

Es por estas razones que el llamado calentamiento global ha entrado en una espiral ascendente, fuera del control de los humanos, que está produciendo el derretimiento de los hielos y glaciares en las cadenas montañosas, la Antártida y, de manera particularmente preocupante, en Groenlandia, Siberia y en todo el círculo polar Ártico. Aunque de manera desigual alrededor del globo, el nivel de las aguas marinas ha subido ya hasta en 25 centímetros en algunos lugares [4]; no obstante, si Groenlandia se derritiese por completo —algo que está sucediendo a un ritmo tan inusitado que los científicos están sorprendidos por ello—, los océanos se elevarían 7 metros sobre su cota actual. Si este escenario llegara a materializarse, el impacto sería demoledor. Por lo menos 600 millones de personas se quedarían sin hogar y sin trabajo y se verían forzados a desplazarse hacia el interior de los continentes. Por si esto fuera poco, grandes reservas de agua potable se perderían y la agricultura resultaría severamente afectada, con el consiguiente impacto en la producción de alimentos y de materias primas. Uno de los efectos más catastróficos sería la paralización del 80 por ciento del comercio mundial, debido a que los puertos resultarían inutilizados por largo tiempo. Buena parte de los cargamentos de hidrocarburos, alimentos y bienes de consumo del mundo no podrían ser transportados.

Algunas estimaciones indican que dentro de unos 30 años el petróleo del mundo se habrá agotado. Hay quienes piensan que las fuentes alternas de energía suplirán sin mayor sobresalto la falta de petróleo, pero es muy improbable que así suceda. La transición energética se está dando a un ritmo tan lento, que es posible anticipar una larga etapa de fuertes oscilaciones en el precio y en el abasto de esa materia prima. Sólo las grandes potencias, que ahora mismo se disputan el control de las reservas mundiales de energía fósil, estarán en condiciones de sortear de una mejor manera las agudas restricciones que inevitablemente se presentarán en los años por venir. Muchos países que no cuentan con tal riqueza o que —como México— la pusieron en manos de intereses corporativos e imperiales, sufrirán las amargas consecuencias de los muy elevados precios que resultarán de la escasez y, lo peor de todo, del desabasto de combustibles y de otros miles de productos derivados del petróleo, que irrumpirá conforme avance la crítica disminución de la oferta del codiciado energético.
En buena medida, el capitalismo se desarrolló gracias a la abundante energía barata, por lo que no es casual que cuando Estados Unidos gasta más de 10% de su PIB en energía primaria el crecimiento se detiene. Pero la fiesta está por terminar, debido a que las reservas crecen pero el consumo lo hace en una proporción aún mayor. La burbuja especulativa del petróleo y del gas de esquisto (shale) es un espejismo que ha sido utilizado con fines geoestratégicos por la Casa Blanca, como parte de la guerra económica en contra de Rusia, Irán y Venezuela. De hecho, el aumento de la dependencia de este tipo de energía basada en la tecnología de la fractura hidráulica podría incluso empeorar la tasa de declinación de la producción en el largo plazo, ya que estos pozos no tienen meseta y se agotan extremadamente rápido, aún antes de los primeros 5 años de vida. Así que es altamente probable que se presente una disminución sostenida de la producción convencional global antes del año 2030, y existe un riesgo significativo de que se presente antes del 2020 [5].

La baja que se está experimentando en el precio del crudo es absolutamente artificial y coyuntural y se explica por un exceso significativo de oferta con relación a la demanda prevaleciente, generado por la entrada del shale de Estados Unidos al mercado en los últimos 7 u 8 años y por la ralentización del crecimiento de la economía de China. Más temprano que tarde, los castigados precios del petróleo ocasionarán la desaparición de la sobre oferta, debido a que muchas empresas no lograrán resistir precios inferiores a los 30 dólares con costos de la producción del shale que se ubican por encima de los 50 dólares por barril. Eso sin considerar la posibilidad de un acuerdo entre productores para forzar un aumento de precios. En cualquier escenario, en virtud de que la tasa de retorno energético (TRE) seguirá declinando en forma sostenida, es inevitable que el precio del petróleo se elevará en los próximos años, y lo hará hasta un punto en el que el mercado capitalista ya no estará en condiciones de pagarlo, propiciando así severas turbulencias económicas y geopolíticas [6].

Wim Dierckxsens pone sobre la mesa la contradicción que está en la base de las turbulencias en el sistema-mundo. El politólogo y demógrafo de origen holandés afirma que: “Bajo la racionalidad económica y las relaciones sociales de producción existentes, ya no es posible un mayor desarrollo de las fuerzas productivas…” Para intentar ‘sobrevivir’ a la competencia, el capital se ve forzado a acortar la vida media útil del capital fijo, es decir, los edificios y la maquinaria que utiliza, con el propósito de obtener así la tecnología de punta del momento. “La tendencia anterior —dice Wim Dierckxsens— ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a los inventos tecnológicos. Sin embargo, hacia fines de los años sesenta y principios de los setenta la sustitución tecnológica ha llegado al límite posible para aumentar la tasa de ganancia en Occidente. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. La capacidad de reemplazo tecnológico (el desarrollo de las fuerzas productivas) se torna un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para la propia relación de producción vigente” [7].
Este fenómeno, que se presentó con toda su fuerza en Occidente a partir de la década de 1970, alcanzó a Japón hacia el final de los años ochenta, hundiéndolo desde entonces en el estancamiento. En la actualidad, esta tendencia se está apoderando también de la economía de China, la última locomotora del capitalismo. Tanto en Occidente como en Japón, y más recientemente en China [8], el capital ha intentado impulsar un nuevo ciclo ascendente mediante un gigantesco endeudamiento estatal, corporativo y familiar, pero sin conseguirlo. A partir de las patentes y del control estricto de la propiedad intelectual, ha buscado evitar reducciones adicionales a la vida media útil de la tecnología, lo cual no ha significado un repunte de los beneficios porque, más temprano que tarde, el uso de las nuevas tecnologías se generaliza.
Otro de los mecanismos utilizados por el capital para intentar revertir la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, ha sido el abatimiento del costo de la fuerza de trabajo a través de la reducción de los salarios directos e indirectos y mediante la sustitución de mano de obra por robots. No obstante, el efecto de estas medidas ha sido contraproducente, puesto que la disminución de la capacidad de consumo de los trabajadores no ha hecho sino agudizar el estancamiento productivo, convirtiéndolo en un fenómeno permanente a escala global. Se estima que la capacidad ociosa promedio en el sector industrial a nivel mundial está en niveles entre el 30 y el 40 por ciento del total [9].

En un escenario de estrechamiento de la demanda y de incremento de los costos y del endeudamiento, los grandes corporativos intentan por todos los medios a su alcance conservar mercados y vender más, de ahí que presionen a los estados para derrumbar todas las barreras al comercio y a la inversión, todas las regulaciones sanitarias y ambientales. Una práctica común de los laboratorios y de la industria de los alimentos, consiste en instrumentar estrategias para atar a los consumidores a sus productos, incluso si ello significa enfermarlos y envenenarlos. Eso, y el intento por frenar a las potencias emergentes, es lo que explica la desesperación de las corporaciones multinacionales por imponer los nocivos y criminales acuerdos de inversión y comercio, tales como la Asociación Transpacífica (TPP), la Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión (TTIP), y el Tratado de Comercio de los Servicios (TISA), negociados en secreto con los gobiernos a su servicio.

Cuando la esfera de la producción deja de ser atractiva para los capitales individuales debido a los reducidos márgenes de ganancia prevalecientes, estos fluyen —casi de manera natural— hacia la esfera financiera, en la que se utilizan sofisticados instrumentos para generar muy altas tasas de rentabilidad. Con esta migración de capital se profundiza el estancamiento económico y se degrada aún más el mecanismo de generación de ganancias sustentado en el cambio tecnológico, debido a que en el sector financiero no se genera valor nuevo sino que únicamente se re-distribuye en forma regresiva, alimentando así la concentración de capital-dinero en unas pocas manos.
No obstante, dado que esos gigantescos volúmenes de fondos sólo pueden crecer por medio de la rapiña, el capital financiero ha intensificado aún más la expoliación de los trabajadores, la destrucción de la naturaleza en busca de nuevas “riquezas” y, de manera particularmente cruda, la especulación en gran escala, recurriendo para ello a la generación de burbujas financieras como las inmobiliarias, las bursátiles, la del acaparamiento de tierras, la del fracking, etcétera. Pero no sólo eso. También ha inundado los mercados con diversos tipos de derivados financieros que en la actualidad —de acuerdo con algunos analistas [10] — suman hasta 1,500 billones de dólares, es decir, una cantidad 20 veces superior al valor de la economía real de todo el mundo. Así, a pesar de esta plétora de dinero, el aparato productivo global está estancado y los trabajadores del planeta entero se están empobreciendo aceleradamente.
El fenómeno de la financiarización ha producido la concentración del poder en un pequeño grupo plutocrático que controla masas enormes de capital-dinero, así como la operatividad de los grandes conglomerados y corporativos mundiales. Según investigaciones recientes, son sólo 737 compañías las que controlan 80% de la red corporativa transnacional, y un grupo de apenas 147 de ellas domina casi la mitad de esta red global-núcleo de instituciones financieras estrechamente ligadas entre sí [11]. En un estudio recién publicado, Oxfam asegura que sólo 62 personas poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial [12]. Un dato revelador e indignante es que únicamente 83 empresas del petróleo y 7 de la energía y el cemento son las responsables por dos tercios de los gases de efecto invernadero emitidos globalmente desde 1850 [13].
Sin duda existe un gran riesgo de que este irracional modelo especulativo termine por provocar el estallamiento de una crisis financiera, cuya dimensión podría superar con creces la ocurrida en 2008.

Enfrentamiento geopolítico entre potencias  
Las pugnas que se están produciendo en las campañas electorales de la Unión Americana, son sólo el reflejo de las formidables tensiones que tienen lugar en la escena mundial, donde los grupos más retrógrados de Wall Street, vinculados a los intereses del complejo industrial-militar, están utilizando todos los recursos a su alcance para imponerse al renovado protagonismo de Rusia en la escena diplomática y militar, y al emergente liderazgo económico, tecnológico y financiero de China a escala mundial, que se manifiesta en los ostensibles y crecientes peligros a los que la humanidad se enfrenta, de manera particularmente crítica en Oriente Medio y en el mar de China Meridional [14].
Después del resultado de las elecciones primarias en Iowa, New Hampshire, Nevada y Carolina del Sur, en las que los candidatos del establishment han sufrido severos reveses, la cuerda se ha estirado al máximo. El hasta ahora imparable ascenso de la figura del senador socialista democrático, Bernie Sanders, cuyo discurso se ha centrado en la denuncia de la ilegitimidad del poder de Wall Street y de las grandes corporaciones multinacionales, sorprendió al mundo por haber logrado concitar el apoyo masivo de una muy lastimada clase media y, sobre todo, de millones de jóvenes tradicionalmente ajenos y desconfiados del teatro electoral estadounidense. De este modo, la coyuntura electoral en curso en Estados Unidos tiene un inquietante parecido con aquella que en 1968 culminó con el asesinato de Robert Kennedy. Dado el pobre desempeño de Lindon B. Johnson en las primarias de New Hampshire, sólo 4 días después el senador Kennedy decidió participar en la carrera por la nominación del partido demócrata, lo que dos semanas más tarde obligó al presidente a anunciar su retiro de la carrera por la reelección para cederle el paso a Hubert Humphrey. Al llegar a las primarias del estado de California el 4 de junio de aquel oscuro año, Kennedy —que hasta ese día contaba ya con 393 delegados por 561 de Humphrey— se perfiló como el virtual ganador de la candidatura demócrata, razón por la cual fue ejecutado esa misma noche al terminar su discurso frente a sus seguidores en el Hotel Ambassador de Los Ángeles.

Como sabemos, sus asesinos estaban interesados en continuar con la guerra de Vietnam —a la cual el candidato presidencial se oponía— y, más importante aún, querían asegurarse de que el joven senador por Nueva York no reactivara la Orden Ejecutiva 11110 dictada por su malogrado hermano, John F. Kennedy, la cual atentaba contra el monopolio para la emisión de dólares, que aún hoy detentan los bancos privados que controlan la Reserva Federal, al transferir parte de su poder al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. De hecho, tres años después del asesinato de Robert Kennedy, el presidente Richard Nixon ordenó la inconvertibilidad del dólar y el fin del patrón oro, con el propósito de imponer el dominio de la divisa estadounidense en todo el mundo, un hecho que marcó el inicio del caos financiero global que permanece hasta nuestros días.
Este modelo se está desgastando muy rápidamente. Pekín está desarrollando un sistema de medida de las cotizaciones del oro en yuanes, y está preparando la introducción del patrón oro, lo cual equivaldría a “asesinar” al dólar [15]. Pero no sólo eso. El gobierno chino ha promovido pactos y acuerdos que han cristalizado en magnos proyectos y nuevas instituciones para el desarrollo, como la moderna Ruta de la Seda (Un cinturón una ruta), el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructura y el Banco de Desarrollo de los BRICS. Junto con otros importantes países de Eurasia como Rusia, Irán y la India, ha sellado alianzas militares para la seguridad mutua, como son la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y laOrganización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Las tensiones producto de este magno reacomodo son crecientes en Eurasia y África y poco a poco se extienden también a América Latina, dos regiones a las que el sector más duro dentro de los círculos de poder en Estados Unidos ha decidido “exportar” estrategias de destrucción de estados y absorción de territorios, en modalidades que le han resultado muy exitosas y convenientes en países como México, Libia o Irak [16].

Por su localización geoestratégica, sus cuantiosos y variados recursos naturales y su renovado e imponente poderío militar para la guerra convencional, Rusia ha hecho renacer los temores y la rivalidad de Occidente. Los conflictos en Ucrania y Siria forman parte de una estrategia mucho más vasta diseñada por el Pentágono, que tiene por objeto rodear a Rusia y a China, aislar a India y neutralizar a Alemania a partir de franjas de desestabilización en tres arcos: a) el que se extiende del Mar Báltico hasta el Mar Negro, con vórtices visibles en Ucrania y Macedonia-Grecia, b) el más grande y turbulento, que va de Pakistán a Libia y en el que están presentes varios vórtices de distintas dimensiones: en Siria-Irak, en Afganistán-Pakistán y en el propio país norafricano, y 3) el arco de contención de China en el Pacífico Asiático, que se extiende desde Corea del Sur hasta Vietnam-Tailandia-Burma, con focos de turbulencia muy importantes en las islas del Mar de China [17].

El régimen político surgido en 1982, a partir del quiebre en la forma de inserción geopolítica de México en América y en el mundo, está completamente agotado y no da para más. Su decadencia, decrepitud y degradación han llegado a un límite que, sobre las mismas bases y condiciones, resulta infranqueable.
La característica más visible del régimen que se desmorona radica en su capacidad para imponer todas y cada una de las políticas neoliberales dictadas desde Washington, sin enfrentar todavía una amenaza que desde el campo del movimiento de masas tenga la fuerza necesaria para detenerlas. Entre 1982 y 2015 el sistema pudo contener exitosamente la resistencia popular, cuya columna vertebral fue la corriente cardenista escindida del bloque histórico postrevolucionario, la cual puso en jaque la continuidad del proceso contra-reformista en al menos tres momentos destacables: 1988, 2006 y 2012. Este régimen ha sido capaz de mantener el control, a pesar de contar con niveles exiguos de consenso y de tener que recurrir a dosis cada vez más grandes de coerción. Sin embargo, su descomposición ha llegado a un punto en el que los intentos de legitimación por la vía electoral, parlamentaria o presidencialista apuntan a ser cada vez más infructuosos.
Durante las últimas tres décadas, la singular estrategia empleada en México por la élite del poder estadounidense abarca todas las etapas de una ocupación exitosa [18]. Su objetivo fue modificar el papel que México jugaba en el área de seguridad de Estados Unidos, para lograr de esta manera el control estratégico de su territorio y de sus recursos. Sobre este asunto, Zbigniew Brzezinski —asesor de seguridad nacional del presidente Carter (1977-1980) y cerebro geopolítico de Obama en la actualidad— solía decir en los años setentas del siglo pasado: “No permitiremos un Japón al sur de nuestra frontera”.
Con la dócil anuencia del vilipendiado Enrique Peña Nieto, el imperio estadounidense —como punta de lanza de los intereses del capital financiero especulativo— ha concluido en lo fundamental la fase de desmantelamiento de la planta productiva local, así como la ocupación-apropiación del territorio y los recursos contenidos en él, por la vía del sometimiento económico-financiero, político-social, comunicacional-cultural y policíaco-militar de México. En el transcurso de este proceso, las muy escasas fuentes de legitimidad que mantuvieron vigente el régimen político asociado a la imposición del neoliberalismo en México, se han desgastado aceleradamente: los ejes del pacto constitucional que aún se mantenían vivos —al menos en la letra de la Carta Magna —, fueron demolidos en los tres primeros años del gobierno actual, con lo cual todo resquicio de esperanza ciudadana en la conducción del PRI y sus partidos satélite fue abolido casi en forma definitiva. Este es un asunto por demás delicado si tomamos en cuenta que las contra reformas al campo impuestas durante el salinato en la década de 1990 dieron lugar al levantamiento zapatista en Chiapas.

Como hemos expuesto en otro momento [19], México representa la fuente por excelencia de abastecimiento de suelo, recursos y energía social de Estados Unidos. Juega el papel de hinterland para su desdoblamiento político-militar, por ser el espacio “natural” para su expansión como súper potencia mundial, por lo que desde los primeros años de la década de 1980 comenzó a ser moldeado y finalmente engullido por el vecino del Norte, como una suerte de neo-protectorado. Sin embargo, el sistema de dominación parece aproximarse inevitablemente a una implosión, aunque es imposible anticipar qué tipo de régimen es el que surgirá de sus cenizas.

Escenarios probables  
El tránsito de un esquema hegemónico unipolar a otro multipolar con la presencia dominante de Estados Unidos, Rusia y China es la macro tendencia que está determinando la dinámica global. Son tres las posibles trayectorias que podría recorrer. Una, en la que se imponen las posiciones negociadoras y el conflicto entre potencias se atempera, así sea de manera relativa, lográndose un nuevo reparto del mundo sin choques de gran calado. Otra, en la que impera una situación de igualdad de fuerzas entre guerreristas y negociadores en Washington, Wall Street, la City y Bruselas, y se mantiene la estrategia de cerco a Rusia y a China, con grandes turbulencias en un número creciente de vórtices de conflicto. Y, una tercera, ominosa, en la que se escalan los conflictos hasta un punto potencialmente catastrófico.
Cualquiera de los escenarios sería afectado por las crisis convergentes que se vislumbran y por la pérdida de viabilidad del sistema capitalista como modo de producción dominante. Son de esperarse impactos sociales muy profundos debidos a las alteraciones climáticas, la inestabilidad creciente en el mercado petrolero y la amenaza de un colapso financiero de gran magnitud. Tales tendencias indeseables se retroalimentarán con otras, como el estancamiento económico de largo plazo, el endeudamiento gubernamental y corporativo, el alto nivel de capacidad ociosa en la industria, así como las guerras cada vez más frecuentes, todo lo cual conspirará en contra de los intereses de los trabajadores y los pueblos del mundo.
En esta tesitura, si el movimiento popular pretende incidir con sus acciones en el curso de esas amenazantes tendencias que, a no dudarlo, irrumpirán en México (como lo harán en muchos países del globo), se verá obligado a construir una estrategia que contemple la dimensión anticapitalista, la contra hegemónica y la civilizatoria. Pero tendrá que apresurarse porque, en los hechos, el país se encuentra ya en una transición hacia una modalidad distinta de régimen, que será producto del desenlace de la tensión entre las necesidades de seguridad nacional de Estados Unidos en su fase de decadencia como potencia dominante, por un lado, y la resistencia popular frente al despojo, la explotación y la rapiña, por otro.

Este enfrentamiento tendrá lugar en un escenario cada vez más conflictivo y plagado de peligros. En un plazo bastante corto, es probable que el deterioro de la situación financiera y económica a escala global tenga un impacto directo negativo sobre México, dado que la volatilidad del tipo de cambio puede convertirse en recurrente debido a los efectos producidos por las profundas transformaciones del sistema financiero internacional que debilitan al dólar. Al menos durante 2016 y 2017, prevalecerán los bajos precios del petróleo, lo que ya produjo una disminución del presupuesto público, superior a los 130 mil millones de pesos adicionales durante este año, limitando aún más la ya difícil situación para la educación, la salud, el campo y otros ámbitos sociales.

De consolidarse la desaceleración económica mundial, el impacto productivo en nuestro país puede llegar a ser considerable en la manufactura y especialmente en la industria automotriz, que es el eje del enclave exportador mexicano, con efectos también significativos en el empleo y la entrada de divisas, ya que esa cadena de valor ocupa a más de 700 mil trabajadores y genera 120 mil millones de dólares anuales por exportaciones. Aquellas actividades que con grandes limitaciones están manteniendo a flote la economía nacional, es decir, la exportación de petróleo y de hortalizas, el turismo, las remesas de los mexicanos en Estados Unidos y el ensamble de vehículos automotrices, sufrirán las restricciones económicas y financieras, con lo cual, además de agudizarse las tensiones sociales y laborales, se escalarán los conflictos y las pugnas inter-burocráticas y al interior del bloque dominante, retroalimentando la espiral de violencia que azota al país.
Como en otros países de América Latina, en México se endurecerá la ya de por sí descarnada ofensiva neoconservadora en contra de las clases populares. Esta modalidad retrógrada de gestión gubernamental exacerbará la crisis social y política que resultará del despojo y el saqueo de recursos y territorios, y se sincronizará con la crisis climática, la económico-financiera, la energética y la de violencia e inseguridad, en una explosiva mezcla que podría traducirse en un ascenso de masas capaz de rebasar los liderazgos actuales, el cual se manifestaría a través de múltiples tipos de organización y de resistencia, incluso en la forma de autodefensas armadas.
De este modo, las tendencias que se perfilan en el corto y el mediano plazo son los siguientes:
a) Ninguna figura en el escenario político tiene el peso suficiente para garantizar de antemano la continuidad del régimen. Debido a esta carencia y a la crisis multidimensional que golpea con fuerza en México, se crean las condiciones para la emergencia de una candidatura al margen del sistema de control —ya sea representada por Andrés Manuel López Obrador o por algún personaje surgido de la ciudadanía—, que impide que el régimen imponga a su candidato en la presidencia, como sí lo hizo en 1988, 2006 y 2012. Todas las opciones oficiales para romper el frente opositor: candidatura "independiente", alianza PRI-Verde-PRD, o alianza PRD-PAN, son insuficientes para detener la potente candidatura rupturista, por lo que se abre la posibilidad de inaugurar un nuevo régimen con características contra hegemónicas.
b) El ascenso de masas producto de las crisis convergentes, obliga al régimen post-priísta, sostenido por Washington, a practicar la imposición de un gobierno de facto —antes, durante o después de la elección de 2018—, encubierto o no por rasgos seudo democráticos. Se inaugura un nuevo tipo de régimen autoritario, plenamente funcional a los intereses estratégicos de Estados Unidos en una etapa de gran volatilidad e incertidumbre que es producto del reacomodo inter-hegemónico global de dimensiones históricas.
c) Con muchos esfuerzos de por medio, el régimen actual logra imponer a su candidato a la presidencia, el cual establece por la fuerza el orden post electoral y prepara las condiciones para inaugurar —como en el escenario previo— un nuevo régimen autoritario.

Indicios para una estrategia política  
Pensar en la humanidad como una especie que convive con otras especies, en un planeta finito y con recursos ahora muy escasos y lastimados, parece ser un punto de partida obligado. Tenemos que poner el acento en el hecho de que, de seguir por la misma ruta, nuestra civilización no tiene ningún futuro. Debemos pensar en un tipo de economía organizada para satisfacer las necesidades de las personas, pero también debemos entender que las personas valen por lo que son y no por lo que tienen. Una economía cuyo eje de funcionamiento esté anclado en el valor de uso, es decir, en el contenido material concreto de la riqueza, y no en la magnitud de su valor de cambio. Una economía donde la riqueza de la sociedad deje de presentarse como “un enorme cúmulo de mercancías”, y la acumulación de capital como motivo único y final. Porque esta crisis terminal de la forma actual de nuestra civilización sólo puede ser superada con imaginación, volviendo los ojos a lo pequeño, a lo útil, a lo cotidiano, a los valores éticos y sociales, no a los monetarios.
Sabemos que la irracionalidad del sistema que nos subyuga es la razón principal por la cual estamos donde estamos, y también sabemos que dicho sistema es irreformable. Por eso somos anticapitalistas. Sin embargo, estamos ciertos que el sistema no se derrumbará por sí solo y que tampoco lo hará de un día para el otro. Y, si acaso así llegase a suceder ¿qué sistema lo reemplazaría? ¿Tal vez alguno aún peor? Es posible. De ahí que resulte inaplazable la construcción del siguiente sistema desde hoy; así sea de manera inconexa y descoordinada en un principio, extender y consolidar este proceso que ya está floreciendo en una multitud de lugares alrededor del mundo. No se parte de cero. Por todas partes comienzan a desplegarse resistencias y movimientos que ya perfilan la edificación de un nuevo proyecto y prefiguran los rasgos más generales de la sociedad por-venir.

Resistir no es suficiente, es indispensable neutralizar primero y desmantelar después el vértice del poder global, por ser éste la fuente principal de inestabilidad y violencia a escala planetaria. Hablar del capital financiero es hablar de quienes mueven los hilos de la economía, la política y la diplomacia globales. Son ellos los principales promotores de las guerras, los responsables del empobrecimiento de miles de millones de seres humanos, y los causantes de la devastación del mundo. Son ellos los verdaderos jefes del crimen organizado y el narcotráfico, los paladines de la evasión de impuestos y de los negocios turbios. Son quienes dominan la OCDE, el FMI, el BM, la OMC, el BEI, el BID y demás instituciones financieras y comerciales multilaterales, concebidas para someter naciones enteras. Son esos pocos billonarios quienes ejercen el control absoluto sobre la Reserva Federal, los bancos centrales de la mayoría de las naciones, la totalidad de los bancos comerciales, los bancos de negocios, los fondos de inversión, así como las más grandes y poderosas corporaciones multinacionales. Son quienes imponen “acuerdos” de inversión y de intercambio, que son sumamente lesivos y ultrajantes para los pueblos. La desarticulación de esta pequeña pero muy poderosa congregación criminal es, ante todo, un asunto de sobrevivencia colectiva.

Transformar al Estado desde sus bases, de tal modo que la sociedad organizada lo llene de contenido social y democrático, y edifique, desde la legitimidad, una nueva legalidad, es un objetivo estratégico. Cuando las instituciones parecen estar al servicio del crimen organizado se trastoca el ejercicio del poder político, dado que los tres órdenes de gobierno son profundamente influenciados por intereses espurios, ajenos al interés colectivo. Es entonces que las comunidades se organizan para defender las leyes, y para alcanzar su re-nacimiento ético y el rescate de su sistema de valores a partir de otras formas de cohesión social que perfilan la implantación de un nuevo sistema de justicia, y que generan las condiciones para producir y trabajar en paz en beneficio de sus propios integrantes [20].

Para recuperar el Estado, es ineludible hacer una valoración seria y profunda sobre la pertinencia de la participación en elecciones bajo las reglas excluyentes actuales. El descrédito en el que ha caído el sistema de partidos se debe, sobre todo, a que la derecha no tiene nada que ofrecer sino violencia, corrupción y sometimiento a los grandes poderes, y la izquierda es presa de sus incongruencias y de una trampa electoral en la que no tiene posibilidades reales de ganar sin autodestruirse como alternativa. A ello se suma que los proyectos que enarbolan son rabiosamente neoconservadores los de unos, y tan desarrollistas y productivistas los de los otros, que no tienen futuro alguno en un planeta al borde de la catástrofe climática.
Es en este sentido que parece indispensable recuperar la comunidad local sin perder la comunidad global. Enfocar las mayores energías en el re-diseño y el desarrollo de los espacios geográficos en los que la gente gestiona su vida diaria, para transformarlos en paisajes armónicos e integrados. Imaginar formas de volver a la naturaleza, aun en la más agreste de las metrópolis. Explorar ese punto intermedio entre lo natural inhóspito y el espacio netamente artificial que reniega del mundo orgánico (Yi-Fu-Tuan).

En el campo, recuperar el control de los territorios que se encuentran en manos de los grandes acaparadores de la minería, los recursos hídricos y la industria petrolera y eléctrica, de los laboratorios, las farmacéuticas y las multinacionales de la industria de los alimentos, de las empresas inmobiliarias y turísticas, y de todas aquellas que han expropiado los bienes comunes a sus legítimos posesionarios. Ello es ineludible en la medida que las comunidades locales se verán orilladas —cada vez en forma más violenta— a encontrar el sustento, ahí en los propios paisajes en los que habitan.
En las ciudades, explorar y ensayar formas individuales, familiares y colectivas de gestión de la producción de bienes y servicios, que busquen articularse en redes mercantiles alternas a las capitalistas. Concurrentemente, como parte del proceso de recuperar la comunidad local sin perder la comunidad global, la desconcentración y la re-distribución de la riqueza implica sustituir paulatinamente las mega-infraestructuras industriales, comerciales, urbanas y habitacionales, por espacios a escala humana concebidos y erigidos por las propias comunidades que los pueblan. Si bien el fenómeno del vaciamiento urbano y rural es algo cada vez más frecuente —el caso de Detroit y de algunos pueblos agrícolas del estado de Washington es paradigmático—, no se trata de abandonar esos emplazamientos y, menos aún, de desaparecer los equipamientos que contienen. El propósito debe ser re-utilizarlos, transformándolos en espacios convivenciales acondicionados para el trabajo, el ocio y el disfrute colectivos, ámbitos en los que las personas y los grupos sociales desplieguen la mayor parte de sus actividades cotidianas echando mano de recursos y energías locales.

Una transformación radical de los paisajes como la propuesta, implica actuar sobre las fuerzas que se yuxtaponen en su interior, en tres ámbitos: a) El productivo, que es la clave para el autoabastecimiento por la integración de cadenas de producción-distribución-consumo, y que se fundamenta en el inventario de potenciales de trabajo, en la tecnología y las finanzas, así como en los sistemas de producción primaria y secundaria, el intercambio de valores de uso y los servicios de apoyo. b) El medio ambiental, que involucra tanto lo natural como lo artificial de la geografía del lugar, es decir, la arquitectura y los espacios naturales y comunitarios, la cohesión territorial con base en las infraestructuras y las vialidades, los flujos y la movilidad de cosas y personas. c) El simbólico, que abarca los aspectos socio-culturales de las comunidades, las actividades y costumbres que despliegan, las instituciones, el conocimiento, el arte y las redes que crean.

Son las comunidades urbanas y rurales la base del sistema emergente y de la nueva civilización que comienza a prefigurarse. Son espacios en los que domina la cooperación y la solidaridad por encima del individualismo y la competencia. Constituyen la clave para desintegrar el antiguo estatus quo des-organizador de la vida, erradicar los mecanismos de reproducción social que nos agobian y nos limitan, y demoler el modo de producir que nos oprime. Su propagación es esencial para fortalecer ese embrión que ya comienza a definirse a partir de manifestaciones muy diversas, las cuales comparten un objetivo común: detener el avance de las fuerzas destructivas del capitalismo. Estamos, pues, al borde de un cambio histórico caracterizado por el fin de la globalización perversa y por el re-nacimiento de una forma de convivencia que hace posible el sustento, sin que al hacerlo se alteren los equilibrios inherentes a los paisajes en los que los seres humanos cohabitan con las demás especies e intercambian energías con la naturaleza. Tal es el secreto de la verdadera sustentabilidad: importar de otras cuencas sólo lo indispensable y complementarse con recursos externos sólo cuando resulta imperativo hacerlo.

Es así que las comunidades locales representan el terreno más conveniente para la resistencia y la construcción del poder contra hegemónico, y para enfrentar al capital a partir de transformaciones profundas en todos los órdenes de la vida. Constituyen el espacio propicio para comenzar a salirse del mercado capitalista y de sus redes de control, lo cual es perfectamente factible hacerlo en los aspectos más básicos de la existencia cotidiana como son la alimentación, la salud, la educación, la información, el dinero y las finanzas, la manufactura ligera, el arte y la cultura, la energía y el transporte. La clave está en la construcción de redes de auto-abastecimiento.
En una economía de base local, es decir, en la cual la planeación, la producción, la distribución y el consumo se organizan y se resuelven localmente, el dispendio de fuerza de trabajo, materias primas, componentes, maquinaria y equipo se reduce en forma prodigiosa.
·         Primero, porque se produce sólo lo socialmente necesario y no lo dictado por la necesidad de maximizar ganancias.
·         Segundo, porque se cancela el derroche de recursos ocasionado por el almacenamiento, el transporte y la distribución de la mayor parte de los bienes y los servicios que actualmente se observa.
·         Tercero, porque no se queman energías fósiles —como el petróleo— que son críticas en la fabricación de miles de productos indispensables para la sociedad moderna.
·         Cuarto, debido a que disminuyen de manera sensible los volúmenes de productos y personas que se trasladan por tierra, mar y aire, limitándose con ello el daño al medio ambiente y el gasto absurdo de energía.
·         Quinto, porque al modificar de raíz la forma de financiar-producir-transformar-comercializar-distribuir-consumir los alimentos básicos, se combate una de las principales causas del calentamiento global, debido a que puede bajar hasta en un cincuenta por ciento la generación de gases de efecto invernadero (GEI) en el mundo.
·         Y, sexto, porque se abaten considerablemente los monumentales gastos en los que por concepto de salud se incurre en la actualidad, y que son debidos en gran medida a la contaminación ambiental y a las innumerables enfermedades y padecimientos ocasionados por la industria de los alimentos procesados.

Fuera de la lógica del mercado capitalista estarían el capital, la mano de obra y la tierra. También lo estarían la información y las ideas que, sin embargo, a través de la Internet, sería una de las actividades más dinámicas y prolíficas. De este modo, la verdadera economía del conocimiento se trasladaría de los espacios dominados por las corporaciones multinacionales, a las universidades, escuelas y talleres de oficios locales, en los que se experimentaría una auténtica explosión de innovación debido a que el conocimiento de vanguardia podría ser aplicado sin restricciones a la solución de las necesidades concretas de las comunidades.
Estamos hablando de comunidades autónomas que imaginan sus futuros alternativos y diseñan colectivamente las estrategias para llegar a ellos. En tal esquema, no existe un plan preconcebido al que hay que ajustarse o someterse, lo cual en ningún sentido supone la inexistencia de la planeación incluyente y democrática en escalas más amplias, como la regional y la global. De los ahorros generados localmente, las comunidades aportan partes alícuotas de recursos para hacer frente a la construcción de equipamientos sociales, productivos o ambientales que trascienden su ámbito territorial, tales como hospitales y clínicas, instituciones de educación y centros de investigación, infraestructuras de transporte y comunicación, grandes obras hidráulicas y de generación de energía, reservas de valor histórico y arqueológico, así como parques ecológicos y áreas naturales protegidas. Es esta una posible ruta para los miles de millones de excluidos que en la actualidad ya no son siquiera sujetos de explotación o consumidores potenciales.

El financiamiento del gasto del gobierno y de la realización de las obras y los proyectos definidos por la comunidad, puede ser gestionado desde concejos populares, locales y municipales, a partir de una modalidad de hacienda pública que se nutre del ahorro local. Por su parte, las cajas de ahorro popular se constituyen en los instrumentos idóneos para el desarrollo de monedas y de sistemas de crédito comunitarios.

Conjeturas para México  
El territorio de México es estratégico para los Estados Unidos, por lo que liberarse de su influjo no representa, en ningún sentido, una tarea sencilla. Resulta entonces fundamental para el movimiento popular mexicano mirar hacia América Latina y hacia naciones y movimientos amigos. Buscar una alianza política, económica, tecnológica y cultural con los pueblos y los gobiernos democráticos latinoamericanos, pero también aproximarse a los llamados BRICS y, en particular, valorar como algo decisivo la búsqueda de vínculos mucho más estrechos con la comunidad hispana y con el poderoso movimiento anti-sistémico que está emergiendo en el país del Norte.
Todo parece indicar que está dando inicio un largo periodo de crisis, carencias y conflictos que será potencialmente muy negativo para los intereses de los asalariados, las comunidades y los pueblos. Es extremadamente difícil que, bajo estas condiciones, se logre una transformación del país por la vía electoral. No obstante, mientras el poder no las cancele como fuente de legitimidad, las elecciones seguirán siendo un recurso muy valioso a nivel municipal —e incluso en el ámbito estatal en algunos casos—, ya que representan una oportunidad para organizar a los trabajadores en sus propios territorios.
Por ello es impostergable el debate sobre lo que ya se perfila como el tránsito de un ciclo de lucha centrado en la conquista del vértice de la pirámide del poder por la vía exclusivamente electoral, a otra etapa que pone el acento en la construcción de poder social, y que percibe a las elecciones como un instrumento subordinado a aquel objetivo estratégico. El poder —como el futuro— no se conquista, se construye.
Internamente, es imprescindible abrir espacio a muchos sectores que entre la apatía y la desilusión se han desentendido de la política electoral: los jóvenes que demandan educación, trabajo y oportunidades de desarrollo, un medio ambiente limpio, ciudades vivibles, seguridad y paz, libertades básicas, transparencia, rendición de cuentas y medios de comunicación democráticos; los pueblos indígenas cuyos derechos son pisoteados por caciques y sus recursos enajenados por grandes empresas transnacionales; las comunidades y las organizaciones productivas y sociales que resisten, mediante formas económicas alternativas, la apropiación violenta de su patrimonio y sus territorios por parte de un capitalismo salvaje e implacable; las víctimas de la ocupación y la represión y los defensores de derechos humanos, que buscan paz y justicia en una situación de violencia, promovida y ejecutada por el Estado de manera selectiva hacia los sectores movilizados. Urge comprender a cabalidad esta nueva etapa histórica caracterizada por la irrupción y la confluencia de innumerables movimientos libertarios, dentro y fuera de nuestras fronteras nacionales, que buscan denodadamente nuevas formas de relación recíproca y de interacción con la naturaleza que den viabilidad a la especie humana sin acabar con la vida en el planeta.
En la escala local es mucho lo que se puede hacer. Mediante la producción casera de hortalizas, plantas medicinales, olor y ornato, y con la crianza de animales en traspatio como pollos, puercos, cabras y borregos, las familias y las comunidades comenzarían a apartarse de los productos caros y malos que se venden en las grandes cadenas comerciales, además de que estarían en condiciones de ahorrar una proporción significativa de su ingreso monetario y de mejorar su salud mediante el consumo de alimentos sanos. Ya consolidado un nuevo sistema de producción-consumo, sería posible tejer una red comercial no capitalista a través del intercambio de excedentes de alimentos, e incluso de productos agroindustriales sustentables fabricados localmente. Este tipo de producción estaría soportada por dispositivos y redes comunitarias para la captación, recolección y distribución de agua pluvial, además de tecnologías agroecológicas para suprimir por completo el uso de agroquímicos y fertilizantes.
Las redes de educación y de salud irían de la mano de la red alimentaria, en virtud de que la enseñanza estaría dirigida hacia las necesidades locales de autoabastecimiento y de reproducción social. Las casas de oficios para jóvenes, los centros de salud autóctonos, con curanderos y comadronas que echan mano del conocimiento milenario sobre la medicina natural y alternativa, los centros comunitarios de maquinaria y servicios de apoyo para la construcción de infraestructuras sociales y para la producción (por ejemplo, hornos de pan y fábricas de tortillas para el uso colectivo), son elementos que abonarían a mejorar la producción local de alimentos, aportarían al cuidado de la salud, pero enfatizando en el aspecto preventivo de la medicina y no en el curativo, y constituirían instancias para reorientar la educación en beneficio de la gente.
La red del dinero podría ser sustituida mediante cajas de ahorro popular bien administradas y vigiladas por la comunidad, así como a través del impulso al trueque y a los bancos del tiempo. Para desarrollar redes de información y comunicación alternativas, sería posible echar mano de las radios comunitarias y de los sistemas de telefonía celular ya desarrollados por comunidades indígenas de Oaxaca. El arte y la cultura se socializarían de manera casi natural bajo un modelo de autoabastecimiento, dado que se estimularía de manera amplia la identidad de las comunidades. Por su parte, la innovación y la adaptación de tecnologías existentes a las necesidades locales representarían una explosión de conocimiento de grandes proporciones.
Es claro que una estrategia de auto-abastecimiento como la que aquí sintetizamos, sólo sería posible mediante procesos horizontales de auto-organización de masas, que estén dirigidos a fortalecer las capacidades autonómicas de los municipios y las comunidades. Es innegable que en aquellos lugares en los que la violencia sea la norma, será inevitable y comprensible que el pueblo se auto defienda.
Con estas ideas pretendemos contribuir al debate de una estrategia, cuyo propósito es encontrar los mejores caminos para que el futuro de los trabajadores y las comunidades sea luminoso.
Notas

“Estamos viviendo la misma caída pero ahora de la democracia liberal y el capitalismo neoliberal realmente existente. Tardó veinte años pero pasó, es la dialéctica de la historia son procesos que tardan, el símbolo ya no es la caída del muro, sino la erección de muros, el muro México-EUA, Europa-medio Oriente. Esto es trágico pero genera una gran posibilidad para desarrollar nuevas vías de pensamiento crítico y de praxis.”


Entrevista con John M. Ackerman, analista del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
Intelectuales y lucha política 
en el México neoliberal
29 de febrero de 2016

Por Aldo Fabián Hernández Solís (Analéctica)
John M. Ackerman es un reconocido intelectual mexicano enfocado al análisis político y al estudio de la democracia mexicana. Analista del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Intelectual crítico que lucha con la pluma desde diversas trincheras entre ellas sus columnas en Proceso y La Jornada, además de acompañar a millones en la lucha contra el neoliberalismo.
Esta entrevista, a la par que recorre pasajes de su vida, se centra en el debate en torno a los intelectuales y sobre la actual coyuntura política de México. [i]
Profesor empecemos con este discurso que señala la muerte de los intelectuales públicos. ¿Qué estamos viviendo hoy en el campo intelectual mexicano?
Por un lado hay una realidad, esta camada de intelectuales orgánicos del sistema que con su discurso a favor de los derechos y la democracia, blindaba y protegía al mismo sistema relativamente de otras críticas más fuertes; ese colchón intelectual que tenía antes el sistema autoritario ya no lo tiene. Lo puedes ver al comparar a Salinas y Peña Nieta, sin hacer ninguna apología al desastre que fue el sexenio corrupto y neoliberal de Salinas, pero lograba encantar y tener un diálogo con personajes como Octavio Paz, Rolando Cordera, y hasta con Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes y otros. Algunos intelectuales críticos otros no, servían en momentos estratégicos al sistema. Ahora el sistema autoritario ya no cuenta con ese blindaje, sí hay un fallecimiento, decaimiento, de cierto tipo de intelectual orgánico público. Y no sólo de los intelectuales, también del gobierno. Enrique Peña Nieto no ha leído un libro, el mismo lo confiesa, no necesita de, ni requiere, ni puede generar una burbuja en la intelectualidad orgánica. Esto es trágico pero también una gran oportunidad. Es trágico porque antes por lo menos se buscaba esa legitimidad intelectual, una legitimidad falsa e hipócrita. Pero esa necesidad de ser respetado como régimen por los intelectuales, quiero pensar, ejercía cierto control. Ahora ni eso, el cinismo es tan extremo y absoluto que ni se busca la legitimidad intelectual, nos acercamos a una cultura política estrictamente del poder, si se puede hablar de eso, una cultura política más parecida a los EUA. En EUA se celebra públicamente el anti-intelectualismo, por ejemplo con Donald Trump o George Bush Jr. quien presumía que él sacaba calificaciones de “C” y “D” en Yale y aun así pasaba y se podía colocar en la élite. Los Simpsons, nos encanta a todos, pero es parte de esa celebración del anti-intelectualismo. La cultura política de los EUA es profundamente anti-intelectual. Dan un lugar a los académicos e intelectuales de Harvard y Yale, eso les da una legitimidad tecnocrática específica y hay una circulación entre los think tanks y el gobierno, pero ellos no son intelectuales públicos, más bien son académicos políticos que circulan entre las universidades y el poder. Es realmente trágico y es un ejemplo de como el nuevo PRI es peor que el viejo PRI, el nuevo sistema es más autoritario aún, porque con esta idea del movimiento hacia la democracia, lo que vamos haciendo es moviéndonos cada vez más hacia un sistema político y económico como el de los EUA, sin los contrapesos y cosas positivas que ahí pudiera haber.
Esto implica una gran oportunidad, precisamente este vacío y transparencia del poder ignorante, desnudarse tanto, mandar federales para reprimir a maestros, el video del año pasado de Angélica Rivera defendiendo su “Casa Blanca”, los mismos discursos de Peña Nieto van desnudando y desgranando esta mitología del poder autoritario supuestamente intelectual. Si bien es una tragedia la deconstrucción de todo lo que es México, su historia, su pueblo y sus movilizaciones sociales, abre una oportunidad para construir algo nuevo, una nueva mexicanidad utópica para el siglo XXI.
Encontramos al mismo tiempo, como pocas veces en la historia de México, a un grupo numeroso de intelectuales que acompañan las luchas sociales, que luchan contra la actual situación. ¿Cuándo decide John Ackerman además de dar la batalla en las ideas, salir a marchar, a luchar políticamente?
Los que escribimos hoy desde una posición crítica construimos a partir de la enorme obra de los grandes intelectuales de izquierda que ha tenido México desde hace décadas y siglos. Pero en estos momentos donde lo intelectual es más menospreciado que nunca por el poder, donde ha perdido su prestigio, nos hemos visto obligados aparte de escribir también a hacer cosas. Por ejemplo, el domingo pasado estuvimos en Tixtla [ii], paramos una detención arbitraria de una colega de la Asamblea Popular de Tixtla, que la querían meter a la cárcel para generar miedo entre la población durante las elecciones extraordinarias para Presidente Municipal en aquella población. Nos encontramos en un contexto en que la pura argumentación filosófica, pública, mediática, rinde menos frutos que antes y esto es un ejemplo del contexto tan trágico en el que nos encontramos. Yo en lo personal quisiera dedicarme nada más a escribir y a leer. Pero de repente uno se da cuenta que el mensaje sólo llega a un público muy específico de los mismos de siempre, sobre todo en el nivel académico. Uno tiene que hacer un esfuerzo para llegar más allá de la intelectualidad crítica de siempre. Y te expones a fuerte críticas, la palabra más común que usan para descalificarme es que soy muy “estridente” o “poco objetivo”. Hay muchos riesgos en tomar postura, en querer escribir para un público más amplio, y hay aún más riesgos en saltar torniquetes y en sacar personas de la cárcel. Este tipo de acciones no me ganan buena fama entre las “buenas conciencias” pero a veces uno tiene que hacerlo. Aquí también seguimos una larga tradición mexicana de académicos-activistas. Adolfo Gilly estuvo en la cárcel, González Casanova fue rector, Arnaldo Córdova fue diputado, Jaime Cárdenas también fue diputado. La verdad es que sin compararme con estas figuras estoy haciendo mi mejor esfuerzo para seguir el ejemplo de estos grandes intelectuales, críticos y participativos en la vida nacional.

Tiempos de cambio en el mundo de las ideas, de fin de hegemonías…
Hay una gran oportunidad en esta crisis de las ideas. Si lo vemos a nivel histórico internacional el fin de la guerra fría primero se presentaba como una victoria para el capitalismo neoliberal y la democracia liberal sobre un sistema comunista, pero lo que fue derrotado no fue el comunismo sino una visión burocratizada y autoritaria de esa orientación. Y así como cayó en los ochentas y noventas ahora veinte años después estamos viviendo la misma caída pero ahora de la democracia liberal y el capitalismo neoliberal realmente existente. Tardó veinte años pero pasó, es la dialéctica de la historia son procesos que tardan, el símbolo ya no es la caída del muro, sino la erección de muros, el muro México-EUA, Europa-medio Oriente.
Esto es trágico pero genera una gran posibilidad para desarrollar nuevas vías de pensamiento crítico y de praxis. Creo que ya estamos terminando la etapa del posmodernismo puramente destructivo. Hizo bien su labor. Lo que hizo el posmodernismo en estos veinte años fue destruir y minar la legitimidad de este sistema supuestamente victorioso. Pero ya estamos entrando a una nueva etapa de construcción porque la destrucción de todo está generando verdaderos monstruos, Donald Trump y Marie Le Pen son eso, son el alter ego, la quinta esencia, la corrosión de lo que es el sistema de democracia liberal y capitalismo neoliberal realmente existentes. Así los veo. Empiezan a salir respuestas en Sudamérica, el sur de Europa, hasta en el Norte, aunque en sí ninguno de estos esquemas representa la solución definitiva. Yo creo que hoy los mejores ejemplos serian Bolivia y Ecuador, desde lo que se ha podido construir, estamos ensayando, pero lo que queda claro en todos estos experimentos de Chávez, de Lula, de SYRIZA, Podemos, todos muy distintos, pero hay un reconocimiento histórico de los pueblos del mundo de la necesidad de pasar a una nueva etapa, de nuevas hegemonías, de nuevas respuestas.

Volviendo a México, en tu libro “El mito de la transición democrática” señalas la inexistencia de democracia en nuestro país, la presentas como mito. Profesor, ¿ante qué sistema nos encontramos?
Lo que propongo en mi libro es definirlo como autoritarismo neoliberal. Este sistema inicia en 1946, año en que se crea el Partido Revolucionario Institucional. Y no es por la simple creación de un nuevo partido, ni por lo que es el partido actualmente sino porque el paso del PRM a PRI, fue una transición de régimen, incluso si trazas los cambios en los estatutos se ve claramente.
El PRM (Partido de la Revolución Mexicana) un partido de masas, ligado a la Expropiación Petrolera, se le puede criticar a Cárdenas muchas cosas, pero la intención y el proyecto fue un partido de masas, que no era un partido de control desde arriba, era una cuestión de que el Estado tuviera una comunicación y un fomento de la movilización popular desde abajo. Y esa misma dinámica posteriormente sería utilizada contra el propio sistema del cardenismo, al darle un papel tan destacado al Estado, una vez que el Estado es controlado por otros intereses se modificó completamente la relación entre la sociedad y sus gobernantes.
La transición del PRM al PRI es el gran viraje. Es ahí donde inicia el sistema de la hipocresía institucionalizada en 1946 con Miguel Alemán, sus primeras acciones son mandar al ejército en contra del sindicato petrolero, él le da la concesión plena a TELEVISA, Miguel Alemán y su hijo fueron accionistas centrales de Televisa, ahí inicia la gran corrupción y complicidad entre las grandes empresas, empresarios y el Estado. Fue una verdadera alternancia.

El PRI se crea como un proyecto estrictamente antirrevolucionario, repudia la Revolución, repudia a Lázaro Cárdenas, pero mantiene discursivamente la Revolución, la mexicanidad, como mero recurso legitimador, y ahí le da juego a los intelectuales por ejemplo. Pero ahora ya chuparon toda la sangre de ese legado, ya no tendría que llamarse “Revolucionario” el PRI, desde 1946 tampoco, pero ahora es tan extremo el cinismo y la deslegitimación, hasta la figura del presidente ha perdido su legitimidad. Gracias al legado del Tata Cárdenas los mexicanos éramos conocidos por la gran admiración hacia la figura presidencial. Ni siquiera Vicente Fox o Calderón llegaron a extremos tan altos de rechazo como los que tenemos hoy con Peña Nieto.

Lázaro Cárdenas no fue un populista eso es muy importante, él fue popular, ciertamente, y en realidad socialista en muchos sentidos. En su estilo y su ideología era muy distinto a Perón en Argentina o a Brasil con Getúlio Vargas, que eran individuos salvadores de la patria que mezclaban perspectivas socialistoides con ideologías fascistas. El primer trabajo de Perón como gobierno fue como Secretario de Trabajo de un gobierno abiertamente fascista, que apoyó a los Nazis. Los populistas argentinos se aliaron con terratenientes, apoyaban a los obreros pero con una lógica de desarrollo social-fascista. Lázaro Cárdenas al contrario tenía una lógica rural a favor de los campesinos con los que se alió en contra de los terratenientes, también apoyaba a los trabajadores pero desde una lógica socialista liberal, al fin de cuentas ya que el liberalismo, en todas sus manifestaciones, ha sido el signo de nuestra historia. Tanto que hoy el liberalismo en México ya no significa nada porque tenemos desde Flores Magón hasta Maximiliano, desde Carlos Salinas, Enrique Krauze hasta el Sub comandante Marcos, todos son “liberales”.

Un legado profundo, el de las luchas populares, el del cardenismo, sin embargo tras casi tres décadas de neoliberalismo autoritario parece enterrado…
No la han destruido, es increíble, cuando EPN presenta su propuesta de reforma energética en agosto del 2013 inicia su discurso diciendo “aquí en este salón presidencial Lázaro Cárdenas expropió el petróleo en el 1938, nosotros vamos a regresar al texto de Cárdenas”. De manera superficial es un cinismo absoluto, indignante, para cualquiera que conozca la historia de México, que un señor así, como EPN que lo único que busca es lucrar con las petroleras y el patrimonio nacional y entregar la soberanía a los EUA, utilice la figura de Don Lázaro para justificar sus reformas. Pero cuando vas más a fondo te das cuenta que la verdadera “victoria cultural”, que es lo que cantaban los panistas cuando se aprobó la reforma energética, la verdadera victoria cultural es de la izquierda, del legado cardenista. Tan así que este señor que despacha en Los Pinos no puede repudiar directamente, públicamente, de frente a Lázaro Cárdenas.
En México los que hablamos de cambios de fondo somos la izquierda, por mucho que odien al Peje y por eso lo odian, o a Marcos, tienen que reconocer que los que plantean dentro de la cultura política trasformaciones de fondo, de cambio régimen, visiones de país, somos los de la izquierda. La derecha se queda con cascarones vacíos. ¿Qué ofrece TELEVISA, por ejemplo, en términos de una propuesta diferente? Alienta en los hechos el racismo, la exclusión, la depresión, mina la seguridad de los mexicanos, nos hace sentir menos, en eso hacen muy bien su chamba; el mismo Bronco y Fox tienen esa lógica de vamos a ser muy “valientotes”. Pero eso no es una ideología articulada de derecha que mira hacia el futuro, eso es una barrera de contención en contra de la cultura política de izquierda dominante que todavía está ahí, todavía, aunque quizás mañana ya no.
Por eso para mí el 2018 es una batalla realmente histórica. Ya con la reelección, ya con los candidatos independientes, ya con el petróleo privatizado, ya con todo lo que nos están haciendo, con la reforma educativa que es totalmente estratégica, pues sí, están ganando y están avanzando para eliminar esta hegemonía cultural de izquierda que todavía tenemos, estamos en lo último realmente. Eso es lo que representa para mi López Obrador, él es una persona que ha dicho “no”, no a esta neoliberalización americanizada, no a la desaparición de la historia de México y de la nacionalidad mexicana como la conocemos. Podemos criticar lo que quieras de López Obrador, cualquier decisión, cualquier aliado y análisis que él tenga, hay que criticarlo como a todos los políticos, sobre todos los académicos, de eso se trata la democracia y sobre todo la izquierda. Pero lo que representa López Obrador históricamente viéndolo como analista de los procesos sociales, es realmente un milagro que todavía tenemos a alguien como él. Que no tengamos que ir a pactar con El Bronco, con Mancera, con Ebrard o Basave, toda esta seudo-izquierda light, esa vieja tercera vía. Que todavía este alguien tan prominente como López Obrador, dando la batalla política públicamente, canalizando este espíritu mexicano de lucha, es algo que no podemos menospreciar. Por eso yo lo apoyo, por lo que representa históricamente.

En México tenemos una muy bonita síntesis de un momento histórico global de desfondamiento de legitimidad de los sistemas democráticos liberales realmente existentes y el surgimiento de nuevas izquierdas, y eso junto con el remanente todavía poderoso de nuestra propia historia de lucha. López Obrador está a dos caballos. Por eso cuando la gente dice que necesitamos un PODEMOS, que MORENA no es PODEMOS, es por eso, porque el otro caballo es nuestra historia de lucha mexicana. Los españoles saltos darían por poder tener una historia como la nuestra, llena de tantas luchas populares victoriosas. Los españoles tuvieron una dictadura militar unipersonal de Franco, que purgó y expulsó a buena parte de la izquierda política, muchos se vinieron aquí a México, los republicanos. España no tiene esa continuidad histórica de luchas. A PODEMOS lo apoyo, es maravilloso para el contexto español, pero en México no necesitamos un PODEMOS necesitamos mucho más, y afortunadamente tenemos mucho más. Tenemos entonces una coyuntura histórica favorable de derrumbamiento de los viejos políticos y tenemos una increíble materia prima y continuidad de luchas históricas, con ello podemos construir esa nueva izquierda. Que maravilla, no lo tienen todos los países, España no lo tiene, Grecia no lo tiene.

Entonces ahí hace su aparición la esperanza. Su último libro aunque trágico termina con optimismo hacia el futuro. ¿Dónde se cifra la esperanza, el optimismo de la razón?
Lo realmente trágico es el hecho de que tenemos la materia prima con que lograr una gran transformación histórica. De lo contrario, no sería trágico, sería solamente triste. Lo trágico está en que podemos cambiar esta situación. No nos han derrotado todavía, estamos a tiempo para dar la vuelta y regresar o, en su caso, tomar otro camino para no hablar en términos nostálgicos de un retorno. Todavía la primera frase del Art. 27 de nuestra Constitución define a la propiedad privada como un resultado de la acción de la nación. Ello es una verdadera mentada a John Locke, para decirlo en términos corrientes, es una confrontación directa con la visión de propiedad privada de Locke. Revisemos también el artículo 4 de la Constitución, que nos da un abanico de derechos sociales increíble, al agua, a la vivienda, a la salud; y el Art 123 todavía dice que todos y cada uno de nosotros tenemos derechos a un trabajo digno, si tú o yo no tenemos trabajo nos encontramos frente a una violación de la Carta Magna.
No han destruido la Constitución Revolucionaria, esas frases, aunque algunas hayan sido escritas técnicamente después del Constituyente de 1916-1917, son producto, escritos con la sangre de Emiliano Zapata y Pancho Villa. Ahí está su obra, aunque ellos mismo no estuvieron en el Congreso Constituyente pero fue su sangre la que puso esas frases en la Constitución. Y se sigue actualizando hoy, todavía tenemos cosas que defender y por eso es trágico que los mismos mexicanos no lo reconocemos, por eso me enojo, por eso a veces me pongo tan “estridente”, porque tengo la necesidad de sacudir las conciencias. Es falso que los mexicanos seamos “agachados” o “dejados”, somos más bien inseguros y deprimidos.

¿Cómo se ve John Ackerman en este proceso de lucha, en esta “bola” del siglo XXI contra el neoliberalismo? Me gusta pensarte, usando la imaginación y volando en el tiempo, en la figura de un gringo luchando con Villa.
Yo me considero absolutamente mexicano, yo llegué aquí de joven a los diecisiete años, venía llegando de Nueva York. Yo soy mexicano por decisión, mis hijas, mi esposa también son mexicanas. Soy de nacionalidad mexicana tuve que escoger y escogí ser mexicano. Aquí vivo, aquí es mi vida. Pero no solamente soy mexicano por decisión propia y por la vida que tengo, sino porque existe una larga tradición estrictamente mexicana de incorporar y dar lugar y propósito a disidentes políticos y migrantes de todo el mundo. México es un país profundamente cosmopolita y abierto, esa es otra mentira de que supuestamente nuestra historia sería “cerrada”, no, no, el mismo Lázaro Cárdenas fue de los más abierto recibiendo a los republicanos españoles; después los chilenos, los argentinos que vinieron a México, desde antes el Batallón de San Patricio.
Mencionaste a Pancho Villa, sabes que uno de sus artilleros más importante era un alemán, había muchos europeos que peleaban con Pancho Villa. Ve a Elena Poniatowska hoy, el mismo Paco Taibo II, una tradición muy mexicana, no hay otro país en que yo pueda pensar que tenga tanta generosidad, como los mexicanos a extranjeros que buscan apoyar y participar en la vida política e intelectual del país. En cierto sentido es injusto, desde luego, porque si hay un malinchismo, lo que luego nos ha permitido destacar más que otros que son más inteligentes y más arrojados que nosotros.

Pero estoy muy contento, porque yo vine a México en los noventas en un momento de política totalmente caduca en los EUA, tiempos de Clinton, ahora está peor. Llegué a México en el contexto del zapatismo, de la supuesta “transición democrática”, vine a tomar clases de oyente a la UNAM, se me abrió totalmente un nuevo mundo, ver e interactuar con una juventud universitaria tan consciente, despierta, participativa, yo dije pues aquí me quedo y aparte me enamoré. Mi suegro fue un gran dirigente comunista y líder social de Guerrero, nacido en Tixtla, su padre Don Pablo Sandoval Cruz también un gran luchador social, mi cuñado, Pablo Sandoval Ballesteros, fue candidato por MORENA a la gubernatura de Guerrero en 2015. Entonces eso también cuenta y es muy ejemplar. Una familia comunista, indígena de Guerrero, que recibe con los brazos abiertos a un gringo que quiere colaborar y apoyar. Me recibe y me transforma y ellos son los que me dieron mi educación política verdadera, entonces es una generosidad mexicana de incorporar a los extranjeros dentro de las luchas nacionales, y por ello estoy muy agradecido.

El 2018 se presenta como una fecha histórica…
Totalmente, el 2018 será histórico de alguna forma. Si no es para bien será para mal, ya que implicaría la consolidación definitiva de este autoritarismo neoliberal, de represión militar, de incorporación total de México a los Estados Unidos. Es muy importante activarnos estos dos años. Más allá de las elecciones, el 2018 tiene que ser histórico por la conformación de un bloque histórico, del que hablaba Gramsci. Al final de cuentas somos mayoría, tenemos el pensamiento y la inteligencia de nuestro lado, tenemos la historia de nuestro lado, tenemos la coyuntura global de nuestro lado, tenemos absolutamente todo, menos el dinero y el poder oligárquico que cada vez se consolida más. Si hay un escenario global donde la izquierda puede avanzar de manera significativa en el futuro próximo es en México.
Notas:
[i] Entrevista realizada el martes 8 de diciembre del 2015 en el IIJ-UNAM.
[ii] Se refiere al domingo 29 de noviembre del 2015, fecha en que se llevó la elección extraordinaria en el municipio de Tixtla en el estado de Guerrero.

http://www.analectica.org/articulos/hernandez-ackerman/ Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209414

Tenemos, todos los pueblos latinoamericanos, "que construir una dirección que sea realmente anticapitalista y que luche por un cambio real".

"En Bolivia sin duda se ha avanzado, 

pero no ha habido un cambio social profundo"
2 de marzo de 2016


Entrevista a Guillermo Almeyra, editorialista internacional de La Jornada, México, quien analiza acontecimientos relevantes de las últimas semanas. Las elecciones en Bolivia, primarias en EE. UU. y situación política en Argentina. 

Por Mario Hernández para ANRed
Mario Hernández: El domingo 20 de febrero, el Estado plurinacional de Bolivia convoca a un referéndum mediante el cual Evo Morales busca la posibilidad de presentarse una vez más a elecciones presidenciales en el año 2019. A pesar de mostrar Bolivia una serie de datos muy positivos, en relación a los anteriores gobiernos a Evo, quien el 22 de enero cumplió 10 años como Presidente, no se descarta la posibilidad de que pierda este referéndum.
Guillermo Almeyra: En primer lugar, si gana el “Sí” como proponen García Linera y Evo Morales, sería Presidente hasta el 2025 y si gana el “No” hasta el 2020. En segundo lugar, contra el “Sí” militan no solamente las fuerzas de la derecha, pro imperialistas, que están desunidas y no tienen siquiera un proyecto común, excepto volver a lo de siempre, la explotación total del indio y de las muchas riquezas de Bolivia por pocas manos. Hay otros, como por ejemplo el movimiento indígena que saca el periódico Pucará, que se oponen a la reelección de Evo. Y especialistas que siempre han apoyado a Evo Morales y que son observadores de América Latina, como el conocido académico portugués Boaventura de Sousa Santos, que dice que se debió haber aprovechado la campaña por el “Sí” para plantear las cosas que estaban mal, que el MAS no solamente no preparó una continuidad sin Evo Morales, sino que también se dividió y realiza actos corruptos de varios tipos. A lo cual yo me sumo, porque en Bolivia sin duda se ha avanzado pero no ha habido un cambio, sigue siendo un país exportador de materia prima, cuyo precio no determina. No ha hecho cambios sociales profundos. Ha hecho cambios importantes en la distribución, subsidios a los niños, aumento de los presupuestos hospitalarios, etc., pero sobre la base de una política extractivista y de un distribucionismo que ya no puede mantener, de la misma manera que le pasa al resto de los denominados gobiernos progresistas, porque ha caído el precio de la materia prima. 
Entonces el problema es que un pueblo que necesita un líder indispensable está mal, está en serios problemas, porque todos los ciudadanos deberían ser artífices del destino común y participar como ciudadanos y no como súbditos de una sola persona. Por otro lado, es necesario emprender un verdadero cambio, ni en Bolivia, ni en Cuba, ni en ningún otro país se ha llevado a cabo un cambio. El cambio profundo está todavía por realizarse y eso solamente lo pueden hacer los trabajadores organizados e independientes. Independientes inclusive del Estado, porque no es el Estado paternalista el que los debe orientar y dirigir en cada uno de los pasos. Si el país ha hecho una Constitución que es plurinacional, es necesaria una democracia plurinacional. El referéndum no puede ser desde arriba y sobre un solo problema, sino que debe crear las condiciones para que Evo pueda ser sustituido. Que participen democráticamente millones de personas en la vida política y puedan crear poder popular desde abajo. Los que son simplemente adoradores del poder del Estado y creen que la solución viene desde arriba se equivocan brutalmente, como se equivocaron aquí en Argentina y como se equivocan en Venezuela. Por el contrario, para sostener las conquistas es necesario desarrollar elementos de participación y protagonismo de la gente. 
Sousa no es un contrarrevolucionario, las críticas que se le hacen a un gobierno, que en muchos aspectos es superior a los anteriores, no significa que apoye al imperialismo. Por el contrario, son críticas para mejorar, no para empeorar. Los que creen que todas las críticas vienen de la derecha, como García Linera o como el mismo Evo, ahogan la democracia y cortan la base. Tienen que tener un apoyo constante en cómo ve la gente su gobierno, para que ese apoyo sea real. Muchísimos bolivianos, que no quieren volver al pasado van a votar por NO, porque tampoco quieren entronizar a una persona en el gobierno de un Estado muy débil, que a la larga deberá ser sustituido para establecer la democracia en Bolivia y tampoco quieren abandonar sus derechos de ciudadanos.
M.H.: Esta propuesta de Evo de presentarse a un nuevo mandato presidencial, también estaría hablando de la carencia de nuevos liderazgos. Me llama la atención profundamente que la figura que encabeza la publicidad de la oposición a Evo Morales sea un perro, “El perro petardo” que acompañó durante el año pasado desde Potosí hacia La Paz, una marcha para exigirle al presidente Evo Morales la construcción de 26 obras públicas que habían sido prometidas por su gobierno en el año 2010 y que no habían sido concretadas en esa región. El hecho de que la campaña electoral de la oposición se sustente en la figura de un perro, de alguna manera está marcando que en la oposición tampoco hay figuras que puedan suceder al actual Presidente de Bolivia.
G.A.: Si uno no recordase el pasado de la oposición le daría lástima su actualidad. No tienen proyecto, no tienen unidad, proponen simplemente un cambio como señal de la democracia, cuando eso no es tal, porque un cambio debe ser hacia adelante y no hacia atrás. Aquí en Argentina ha habido un cambio y se ha empeorado la situación. Con el protocolo siniestro de la Ministra Bullrich, por ejemplo. Esa oposición es desastrosa. Yo creo que la gente no la va a apoyar, pero tampoco va a apoyar la propuesta de Evo mayoritariamente. Mucho menos con un 70%, que es el porcentaje que Evo considera válido y de lo contrario lo consideraba nulo y no se presentaba a la re re reelección. 
El problema es que se está en un proceso en el que hay que elegir candidatos, pero sobre todo una dirección que tenga un respaldo popular que esté integrado con los movimientos sociales, cosa que en Bolivia no existe. El MAS es un pool de organizaciones burocráticas dirigido por gente que pertenecía a la vieja izquierda, comunistas, del MNR, del MIR, que se recicló para tener una posición en el gobierno. Son indigenistas, no indígenas. Dicen que hay una descolonización en Bolivia, mientras que eso no puede ser real en la medida que ellos son gobierno y la gente no tiene la menor participación real. La descolonización real sería que la gente participe, que hagan sus planes desde abajo, que se opongan si es necesario, etc. Pero cuando en las comunidades, aplicando la Constitución, en el caso de la autonomía indígena, se niegan a que se les construya un camino en medio del bosque porque viven de él, la respuesta es la represión. 
Entonces el Estado se olvida de la autonomía, se olvida de la Constitución y actúa como cualquier Estado capitalista. Pierde contacto con la realidad y con las bases. Ese es el gran problema que tiene Bolivia y que tenemos todos los pueblos latinoamericanos. Hay que construir una dirección que sea realmente anticapitalista y que luche por un cambio real.
M.H.: Y que surja desde las bases en forma colectiva.
G.A.: Y que se apoye en la continua participación de las bases y no decida sobre todas las cosas desde arriba.
EE. UU. está siendo penetrado por la ola de protesta mundial
M.H.: Si bien es importante dejar claro esto último que usted señala, voy a insistir en la cuestión de los liderazgos. Corriéndonos un poco hasta el norte, en las primarias de los Estados Unidos han aparecido figuras políticas impensadas hace algún tiempo atrás, me refiero al candidato Sanders, dentro del Partido Demócrata y a Trump en el Republicano. ¿Qué análisis le han merecido a usted estos primeros resultados de las primarias en EE.UU.?
G.A.: En Estados Unidos ha habido un cambio profundo, porque por primera vez desde 1917, cuando se dio una candidatura socialista con un apoyo de masas, con una represión posterior, no aparece un socialdemócrata con apoyo de la juventud y de las mujeres en particular. Que no es ningún revolucionario, ni un bolchevique con el cuchillo entre los dientes como lo veía el capitalismo de los años ‘20. Sanders es un demócrata sincero, antiimperialista y que quiere reformas sociales profundas en el país. Tiene un apoyo muy grande en vastos sectores de la juventud, que es minoritaria, entonces muy probablemente perderá. Pero es un símbolo de un cambio que se está produciendo. 
Del otro lado apareció un anarco-fascista, que se pronuncia en contra del Estado, de ultraderecha, Donald Trump, que también tiene apoyo, pero en otros sectores, que son más atrasados, pero son blancos pobres, no ricos. El aumento de la crisis económica, como resultado de la fase en la que hemos entrado de la economía mundial puede llevar por el lado demócrata, inclusive a la ruptura de todo un sector que podría crear un partido más democrático que el Demócrata que es un ala de derecha de los millonarios que se opone a la otra ala de millonarios que son los republicanos; son dos alas derechas de un solo partido. 
Hay procesos de protesta y de cambio que se dan de manera muy deformada a través de manifestaciones locales. En México, por ejemplo, se vio con la gira del Papa. Los millones de personas que fueron a verlo pedían paz, un cambio, el fin de la corrupción, todos los valores de los que reniega no solo el gobierno sino además el sistema. Es un paso, una toma de conciencia que se hace en torno de un personaje o de una dirección que expresa muy deformadamente esa voluntad. 
Creo que lo que está pasando en EE.UU. va mucho más allá de una simple elección. Indica en primer lugar que Estados Unidos, que antes aparecía como inmune al proceso mundial, ha sido penetrado y se puso a la altura de la ola. Y en segundo lugar, va a radicalizar aún más las cosas. Creo que la visita de Obama a Cuba e incluso a Argentina, donde se encuentra con un gobierno absolutamente neoliberal, pero significa una visita a América Latina no a Argentina, muestra que hay otro sector del Partido Demócrata, el más conservador representado por Obama, que trata de surfear en esa ola de protesta y recoger algunas ventajas respondiéndole.
Bolivia después del referéndum
M.H.: Se cumplieron nuestros peores pronósticos respecto del referéndum que se llevó adelante el domingo pasado en Bolivia. La opción por el “no” reunió un 51.31% de los votos, contra un 48.69% del “sí” a favor de la reelección de Evo Morales. ¿Algo para agregar respecto de lo que habíamos comentado la semana pasada?

G.A.: El problema central es que durante todos estos años, no solamente Bolivia aprovechó, como todos los países de la región, el alto precio de las materias primas para tener un excedente de divisas que permitía a los gobiernos mantener la estructura capitalista atrasada, pero acompañada con un redistribucionismo y un asistencialismo, sino que también hubo un proceso de desgaste profundo del apoyo a Evo, en la medida en que el MAS, que nunca fue un partido, sino un pool de direcciones sindicales, campesinas y algunas obreras, se integró totalmente en el aparato estatal y se corrompió, lógicamente. 
Fue el Estado capitalista el que determinó la política del MAS y no el MAS el que pudo controlar al Estado y mantener los contactos con las bases. Entonces perdió prestigio, autonomía y se corrompió.
Ante eso, García Linera que tiene como objetivo crear un Estado moderno pero profundamente centralista, algo que él llama “socialismo comunitario”, cuando no es ni socialismo y mucho menos comunitario, pensó en un truco electoral, el referéndum hecho a tiempo, antes de que la economía desgaste mucho más el gobierno para alargar el período presidencial de Evo. 
Eso no pasó por varias razones, primero porque en este último año, aunque Bolivia creció un 5% en su economía, ha perdido la mitad de sus exportaciones sin cambiar en nada su estructura extractivista y su relación con el mercado mundial y reforzando todas las acciones del Estado que servían para fortalecer a las grandes compañías. Las decisiones las toma directamente el Estado pisoteando las autonomías indígenas y todo lo que aparece en la Constitución. Bautizando al Estado como plurinacional, pero en realidad quitándole lo de comunitario, autonomista, etc. Convirtiéndolo en un Estado unitario y centralizado, cosa que los bolivianos no aceptan, en gran medida por su regionalismo, pero también por sus tradiciones de lucha para obtener todas las reivindicaciones que conquistaron. Por eso también la desconfianza a un Estado centralizado. 
Yo creo que fue un tiro en el pié, no tendrían que haber hecho eso, porque han unido una derecha que no tiene prestigio ni apoyo, que está dividida. Le dieron un apoyo de masas que no tenían porque votaron juntos sectores de clase media que no son de derecha, sectores populares de las ciudades que tampoco lo son, y la derecha partidaria que aparece canalizando todo eso políticamente.
Además, el gobierno demostró que no tenía ninguna voluntad para preparar una nueva capa de nuevos dirigentes, organizadores ligados con los trabajadores para recurrir a la democracia directa, para apelar a las asambleas comunitarias y hacer un Estado como el que fija la Constitución, sino que apelaba al prestigio de Evo. Convocaron a un referéndum pensando que podían ganar estrepitosamente, Evo hablaba de que aceptaría la candidatura si obtenía el 70% de los votos y no llegaron al 50%. Esperaban una gran participación y fue grande pero menor a la de la elección anterior, de 96% se redujo al 84%. Estimaron pésimamente la situación política y social y se lanzaron a una aventura que se les dio vuelta como un boomerang.

En Argentina hay una situación que va a llevar a convulsiones políticas y sociales inevitables
M.H.: En vísperas de su viaje para radicarse en Francia, ¿cómo deja nuestro país?
G.A.: Realmente es un verdadero desastre. Se han apresurado a tomar todas las medidas que pensaban tomar, esperando un resultado inmediato. Han contado con la pasividad y la desaparición pública de Cristina Fernández, de los dirigentes, nadie se hizo cargo de nada y no hay una verdadera oposición. Por lo tanto, han podido avanzar en una ola de despidos, de desmantelamiento de leyes, de ataques a los Derechos Humanos, a la propia Estela de Carlotto, Macri la tuvo que recibir después de que no lo había hecho por razones de agenda, según decían, pero el caso es que viene Hollande a homenajearla a ella y a los desaparecidos franceses. 
Las leyes represivas antipiquetes en la marcha de hoy no las van a poder aplicar, entre otras cosas porque viene Hollande y no lo podían recibir con la ciudad en un caos policial. En todo lo demás intentan ir adelante sin muchos resultados, no han llegado las inversiones que esperaban, no han tenido el aporte de los sojeros, ni el acuerdo con todos los fondos buitres a pesar de que han ofrecido pagar más de cuatro veces de lo que reclamaban al principio. No hay resultados ni éxitos inmediatos, con lo cual nuevamente se dispara el dólar y aparece la inquietud y el gobierno responde con medidas represivas, pero sin tener la fuerza política como para llevarlas adelante.
Hay una perspectiva de caos y de dificultades económicas crecientes. Argentina no ha cambiado el tipo de exportaciones porque el kirchnerismo no ha cambiado nada y no hay una perspectiva de mejoramiento de la situación económica mundial, sino de empeoramiento. Las soluciones que encuentra Macri de apertura total al capital extranjero, fracasan porque el capital extranjero invierte donde ve negocios y si no los ve porque no hay un desarrollo del país y el mercado interno se hundiría, entonces no va a venir. 
Hay una situación negra que va a llevar a convulsiones políticas y sociales inevitables. No se puede seguir despidiendo trabajadores y no tener consecuencias, por más que se compre a todos los dirigentes sindicales posibles, siempre surgirán nuevos dirigentes de base que responderán a la protesta social. En consecuencia, hay que esperar un empeoramiento de la situación. Todavía esto está más o menos enmascarado porque no hay una oposición real, han conseguido comprar una buena parte de los diputados, dirigentes y gobernadores kirchneristas, pero no se pueden comprar votos en el Parlamento y, al mismo tiempo, pisotear todos los derechos de la gente que han elegido a esos representantes. Va a haber una ruptura entre representantes y representados y éstos van a buscar otros representantes.
La perspectiva para el gobierno es de gran inestabilidad y para el país también. Hay que ver en qué medida los afectados, trabajadores, jubilados, que ahora resulta que 110.000 más van a pagar el impuesto a las ganancias, reaccionan y unen sus fuerzas de lucha.

“Consideramos que prohibir a la prensa estar donde quiera estar o limitarla a los espacios que las fuerzas de seguridad establecen es una forma de garantizar impunidad".


Protocolo Antipiquete
Si la comunicación se encierra, 
la impunidad se garantiza

29 de febrero de 2016

Por Rebelión

Desde la Red Nacional de Medios Alternativo (RNMA) expresamos nuestro más profundo repudio al recientemente aprobado Protocolo de Protestas Sociales, ya que entendemos que es una clara medida antidemocrática contra derechos constitucionales de nuestro pueblo: el derecho a la protesta social, a la libertad de prensa y el derecho a informar.

El Protocolo #antiprotestasocial deja claro cuál será el método para “disuadir la protesta”, planteando una serie de prohibiciones y promesas de repartir palos, tiros, golpes y detenciones a cualquiera que proteste públicamente más de 10 minutos. La misma ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, dijo “Apenas entre cinco y diez minutos. Ese será el tiempo de tolerancia que las fuerzas de seguridad tendrán con los manifestantes que corten calles o rutas antes de desalojarlos, sin necesidad de mediar una orden judicial.”

Como si esto no fuera suficiente para garantizar el libre accionar de las fuerzas represivas, el protocolo establece un estricto control y censura sobre la prensa detallado en el “Capítulo III.- De los medios de comunicación” donde se deja en claro el acto de censura previa que realizarán: “La participación de los medios de comunicación se organizará de modo tal que, los periodistas, comunicadores y los miembros de sus equipos de trabajo desarrollen su labor informativa en una zona de ubicación determinada, donde se garantice la protección de su integridad física, y no interfieran con el procedimiento. El material y herramientas de trabajo de los mismos no deben ser destruidos ni confiscados por las autoridades públicas”.

Los medios Populares, Alternativos y Comunitarios hemos cubierto distintas protestas sociales y sabemos muy bien que nuestra seguridad no está dada por la presencia policial. Para poder realizar nuestra tarea necesitamos movernos por todos los escenarios por donde transcurre la misma. Allí radica la materia prima necesaria para la elaboración de nuestros informes. El solo hecho que nos metan en un corralito para realizar una cobertura periodística es un ataque deliberado al ejercicio del periodismo, pero por sobre todas las cosas es un acto de criminalización de la comunicación popular, ya que son varios los equipos de comunicación que trabajan desde el seno de los movimientos sociales y su lugar por naturaleza es construir y hacer la comunicación desde ese espacio. El Protocolo aparece además en el momento en que aumentan las manifestaciones y protestas en reacción a las medidas antipopulares que está tomando el mismo gobierno que lo sanciona: despidos masivos, inflación, techo a las paritarias, modificación de la LSCA, gobierno por decreto, etc.

El argumento que sostiene que la actividad periodística puede interferir en el accionar represivo sólo se comprende dentro de la creciente preocupación de las fuerzas de seguridad en que no quede registro de su accionar. Para dar cuenta de la gravedad del protocolo alcanza recordar los asesinatos de Santillan y Kosteki en la estación de trenes de Avellaneda, donde las fotografías tomadas por reporteros gráficos fueron esenciales para desmontar el argumento que pretendían imponer desde el gobierno, que los piqueteros se habían matado entre ellos. Las secuencias de fotos demostraron sin duda alguna que había sido la policía bonaerense. Desde la RNMA consideramos que prohibir a la prensa estar donde quiera estar o limitarla a los espacios que las fuerzas de seguridad establecen es una forma de garantizar impunidad.

Los abusos policiales en las manifestaciones están instaurados. Así sucedió durante la cobertura de la represión en la Sala Alberdi, en la que dos integrantes de la RNMA recibieron balas de plomo. 

No creemos que limitar nuestro trabajo tenga que ver con protegernos. Tampoco confiamos en que dejen de dañar y robar nuestras herramientas de trabajo, accionar que por ser común en este tipo de eventos justifica su mención en el protocolo. Entendemos que quieren encasillarnos para silenciarnos y no podemos traducirlo de otra manera.

NO A LA REPRESIÓN, SÍ AL DERECHO A LA PROTESTA SOCIAL. 
SI EL PUEBLO ESTÁ EN LA CALLE, EXIGIMOS PODER MOSTRARLO. 

Red Nacional de Medios Alternativos www.rnma.org.ar
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209418


"Entendemos que eso pasa porque se está desarrollando la política desde las comunidades y para las comunidades".

Encuentro Continental de ALBA Movimientos: 

"Comunicación de pueblo a pueblo"
2 de marzo de 2016

 


Del 24 al 28 de febrero, integrantes de más de 80 organizaciones y movimientos populares de 24 países, nos dimos cita en la Venezuela bolivariana para participar del Encuentro Continental de Comunicación organizado por ALBA Movimientos. En las instalaciones del Centro de Formación “Simón Rodríguez”, alrededor de 100 comunicadorxs populares debatimos acerca de la coyuntura regional, signada por la ofensiva del imperialismo y de las derechas locales. Además de una Declaración Política conjunta, se consensuaron diversas compañas de solidaridad continental, entre ellas con Venezuela, así como la necesidad de fortalecer y articular los proyectos comunicacionales que impulsan los movimientos populares desde abajo y a la izquierda.
Para conocer en profundidad la situación de los medios comunitarios, alternativos y populares en Venezuela, compartimos al aire, durante la emisión de Enredando las mañanas del viernes 26 de febrero, una entrevista a Antonio Gómez, miembro de ANMCLA (Asociación Nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos), de la radio FM Antena Libre y de la Comuna “José Pio
Tamayo”. 

Por FM La Caterva/imagen:Resumen Latinoamericano
¿Cómo vienen encarando como ANMCLA el proceso comunicacional en el marco del proceso que se vive en Venezuela?
Mi nombre es Antonio Gómez y soy de Barquisimeto, del estado Lara. Como Asociación Nacional de Medios Comunitarios, Libres y Alternativos, estamos empujando la socialización del espectro radioeléctrico, ya que si hablamos de socialismo, se tiene que socializar también el espectro, algo que todavía no hemos podido concretar, ya que los medios comunitarios tienen el 5% del espectro, y el resto corresponde al Estado y a las comerciales. Para empujar esta socialización del espectro radioeléctrico, encaramos un proceso de capacitación en las comunidades, para que sepan cómo se montan las radios, cómo se fabrica una antena, porque con lo de la tecnología nos han jodido: viene el técnico, te arregla un aparatico y te cobra tantos palos. Sin embargo, es una cosa muy sencilla que la gente se vaya apropiando de las herramientas. Como ANMCLA venimos impulsando un sistema de comunicación comunal, que hemos denominado COMUNICO, porque los medios no visibilizan las múltiples actividades que hacen las comunidades. Consiste en crear toda una red de medios que estén en las Comunas, para comunicarse en diferentes lugares, como por ejemplo en la Comuna “Negro Primero”, una Comuna consolidada, campesina, también en “El Maizal”, en el estado Lara. En estos y otros territorios hemos creado radios para podernos articular y estar informando lo que esté pasando. En mi caso concreto yo soy parte de la Comuna “José Pio Tamayo. Allí tenemos una radio que lleva el nombre de Antena Libre, en la comunidad que se llama La Antena. En esta comunidad había una radio comercial, y tenía un espacio de 19 hectáreas donde estaban las antenas. La comunidad tomó ese espacio y lo recuperó, y hoy se sigue llamando La Antena. Ahí está nuestra radio, Antena Libre FM 96.3. Desde que nace la dinámica de las Comunas, nuestra radio tiene como slogan “construyendo poder popular”. El proyecto de las Comunas implica que los medios sean gestionados y dirigidos por las propias comunidades. Hoy nos sentimos gustosos porque la mayoría de la gente anda con los audífonos escuchando su radio. Las Comunas contemplan también que las organizaciones sociales puedan ser parte del Parlamento Comunal, y entre ellas está la radio Antena Libre que tiene un parlamentario en el espacio de la Comuna.

¿Qué peso tienen los medios hegemónicos y comerciales, que en todo momento intentan desestabilizar o desinformar?
El espectro está poblado en su mayoría por comerciales. Hay un porcentaje muy pequeño que lo tiene el Estado, y otro más corto aun que lo tenemos las comunitarias. Como te decía, nosotros hablamos de la socialización del espectro, pues si hablamos de socialismo, que se socialice también el espectro. Es una pelea constante en el territorio. En Barquisimeto, como en las grandes ciudades, no cabe más nadie en el espectro, nosotros estamos todavía con analógico, y es finito. Muchas radios comerciales aparecen de manera ilegal. Según la ley, los medios comerciales pueden salir al espectro solo cuando tienen toda la papelería lista. Pero no es así, van, le pagan a alguien, y terminan montándose sobre algunos de los medios comunitarios, o bien interfiriendo nuestras señales, y ahí también hemos tenido que dar batallas. Hemos hecho el reclamo al ente rector del espectro, pero no hacen nada. En el estado Lara lo que hemos hecho es ponernos de acuerdo todas las radios, entonces vamos y les decimos “usted, sale del espectro. Ese dial está asignado a la radio tal de la comunidad” y así es como en los pueblos se han conquistado las cosas, y los privados han tenido que salir. Eso nos ha obligado a estar mucho más articulados en la lucha por el uso del espectro. En términos de la guerra mediática que vivimos, hemos estado desarrollando trabajos, en algunos momentos muy apretados del país incluso han quemado alguna de nuestras radios. Entendemos que eso pasa porque se está desarrollando la política desde las comunidades y para las comunidades.

Hay también otra tensión que se da entre un Estado que muchas veces tutela, y organizaciones de base, Comunas y Consejos comunales, que tratan de retomar la iniciativa. ¿Qué balance hacen de un Estado viejo, el de la IV República, que no termina de morir y que muchas veces obtura la expansión del poder popular?
En el caso de las radios comunitarias pueden salir al aire sin tener el permiso, eso es gracias al comandante Chávez, que entendió lo importante de la comunicación. No así las comerciales, que igual pagan y salen al aire. El Estado permitió que las radios que siempre han existido, que eran ilegales, fueran legales. Hay una figura jurídica que sostiene las radios, que lamentablemente es una fundación. Pero no hay ese control, este Estado no controla ni tutela lo comunicacional en términos comunitarios, no hay esa presión. Lo que uno hace lo hace a pulmón porque cree en esto. Sabemos que debía haber hace rato una Ley que reconozca y regula a los medios comunitarios. De hecho había un anteproyecto de ley, que finalmente se aprobó a última hora, porque perdimos la mayoría en la Asamblea Nacional. La pelea básicamente es porque el Estado no controla las ilegales y permite que usen el espectro que es de todos y todas. Esa es parte de nuestra lucha.

¿Podrías contarnos cómo se construyó y qué es lo que plantea esta Ley que recientemente fue aprobada en la Asamblea Nacional?
Nosotros en Venezuela de hace rato estamos funcionando con un reglamento de medios comunitarios. No había ley. Desde hace tres años, los colectivos de comunicación venimos construyendo una propuesta, o ante-proyecto de ley para suplir a este reglamento. En Venezuela se corrió por el continente vociferando la socialización del espectro, el 33,3 %, se aprobó en Uruguay y en Argentina, pero en nuestro país seguíamos teniendo un reglamento. Lo que pasa es que el Estado no creía en la importancia comunicacional, entonces no le había dado bola. Sólo cuando se perdió la Asamblea en las últimas elecciones, a última hora se aprueba el anteproyecto y pasa a ser ley. Antes el reglamento de radios comunitarias decía que la radio comunitaria no podía tener un voltaje que salga de la parroquia (barrio). Ahora al reconocerse que nuestros medios son instrumentos del poder comunal, se explicita que pueden cubrir más allá del ámbito local. Otro aporte de la ley es que la figura que tiene que sostener a los medios debe ser una empresa de propiedad social de comunicación, por lo que tiene que ser gestionada por las Comunas, por los propios movimientos sociales, y no por una fundación como era hasta ahora. Estas son las intenciones, pero de ahí a que se ejercite e implemente la ley... Sabemos que la Asamblea Nacional puede derogar esta ley y evitar que avance. Es lamentable que sólo cuando se perdió la Asamblea se haya aprobado entre gallos y medianoches, cuando se debió haber hecho hace rato largo para el desarrollo de los medios libres y comunitarios.

Hay otro eje que también es relevante que tiene que ver con la producción. En una coyuntura signada por la desestabilización, el desabastecimiento y la desinformación, ¿qué papel juega la producción, en concreto la de los alimentos, y qué rol pueden jugar los medios comunitarios en este sentido?
Como ANMCLA acordamos que había que elaborar contenidos para la producción. De hecho tenemos una política desarrollada de hace rato, de crear un sistema de comunicación comunal. Ese sistema tiene que visibilizar lo que está ocurriendo, y en el caso de la producción, empezar a elaborar contenidos en torno a la importancia de que hay que producir. Lo revolucionario en este momento es que produzcamos lo que comemos. Estamos elaborando contenidos en esa área, porque por ahí nos están jodiendo.

En un plano más regional, y teniendo en cuenta este encuentro de ALBA Movimientos, ¿qué importancia tiene la articulación continental en términos de comunicación popular?
Eso nos parece clave, hace rato Chavez venía empujando la articulación de los pueblos, más allá de los gobiernos. Y lo del ALBA para nosotros es clave ante esta arremetida contra los gobiernos, que no todos son de izquierda, pero ayuntan a que se avance. Hay que hacer una articulación de pueblo a pueblo. En Venezuela la mayoría de la solidaridad es con el gobierno, nosotros decimos que tiene que ser de pueblo a pueblo, de organización a organización. Sabemos que en los territorios se da así, pero cuando se viene a Venezuela por lo general se articula con las instituciones. Nosotros decimos que hay que empujar relaciones de pueblo a pueblo, que ahí es donde está la posibilidad de salvar al continente. “Solo el pueblo salva al pueblo”, no es casual esa consigna y hay que hacerla realidad. Nosotros estamos hablando que de este encuentro tiene que salir una campaña continental de las luchas que vienen dando los pueblos. Lo que está pasando en Bolivia, que para mi concepto fue un riesgo haber tirado un referendo de si podía o no ser reelecto Evo, era muy temprano para eso. Comunicacionalmente no le estamos dando al clavo. Creemos que desde este encuentro se tienen que elaborar algunas líneas generales para empujar la articulación continental.

Por último, este 5 de marzo se cumple un nuevo aniversario de la siembra de Chávez. ¿Qué puedes decirnos respecto del legado de Chávez en términos comunicacionales?
Chávez evidentemente es un maestro en la comunicación. Si hubiera un premio que entregarse, sería a Chávez en términos de comunicación. La capacidad de comunicar en palabras tan sencillas. El venía del llano, y tenía la capacidad de conversar que tiene el llanero. La capacidad de con palabras sencillas describirte la lucha de clases. El 5 de marzo se cumplen tres años de su desaparición física, la mejor vigencia es empujar su legado: el auto-crítico, el que asumía responsabilidades, el que decía “hay que corregir, re-impulsar, rectificar”, eso es parte de las cosas que hay que reivindicar del gigante comandante Chávez. Aquel que en sus inicios, cuando salió de cuartel en aquella azonada del 4 de Febrero, asumió la responsabilidad. Salió a aprender del pueblo, se hizo pueblo, y también cometió errores, como el común. No hay que endiosarlo, hay que entender que para poder ser Chávez hay que trabajar, hay que caminar hacia la construcción de nuevo Estado, que el definía como un Estado comunal, un Estado socialista, y que es necesario la articulación con los movimientos sociales, con los pueblos. Y ahí fue pionero también. Esa visión global de las cosas, yendo mucho más allá de lo pequeño; la necesidad de la articulación. Eso está vigente, intacto y queda de parte de los movimientos sociales empujar ese legado de los grandes del continente.
Declaración Política del Encuentro Continental de Comunicación descargar

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article11586