sábado, 5 de septiembre de 2015

II. Reflexionemos sobre cómo el capitalismo nos envenena a todos los de abajo.

Alimentos genéticamente modificados, una amenaza para la humanidad
3 de septiembre de 2015

Escocia es la ultima nación que prohíbe el cultivo de especies genéticamente modificadas (GM) conocidas también como organismos genéticamente modificados (GMO sigla en inglés). Al tiempo que Escocia ha liderado la causa anti "alimentos adulterados", el congreso norteamericano votó prohibir a los estados exigir a los productores de alimentos de etiquetar sus productos como genéticamente modificados.

Por Wayne Madsen 

Escocia ha aprovechado la nueva legislación de la Unión Europea que permite optar por negarse a permitir que el agro-negocio GMOs tenga acceso a Escocia. En su decisión, el gobierno del Partido Nacional de Escocia, (SNP sigla en inglés) en Edimburgo ha roto con el gobierno conservador en Londres que ha permitido la producción de alimentos GMO. Los opositores a los productos genéticamente modificados sostienen que aunque las leyes de la Unión Europea permiten a algunos países retirarse del cultivo de especies GMO si que permiten que otros países autoricen a algunas empresas GMO algunos espacios en sus sectores agrícolas y de este modo burlar las actuales prohibiciones en Alemania, Italia y Francia.
Al igual que todo problema que pone a los gobiernos neo-conservadores contra los partidos y movimientos populistas y progresistas, los neoconservadores favorecen el cultivo y producción de productos genéticamente modificados e igualmente promueven la continuación de la guerra y la inmovilidad frente al cambio climático. El debate sobre los alimentos genéticamente modificados ha denunciado a los neoconservadores no solo como prostitutas pro corporaciones transnacionales sino también como gárgolas anti-humanistas y ogros que emergen desde las páginas de "El Señor de los Anillos."

El gobierno escocés emitió una declaración oficial en torno a la prohibición. "El gobierno de Escocia piensa que la política de los GMO en Escocia debe guiarse según lo que sea mejor para nuestra economía y nuestro propio sector agrícola y no según las prioridades del Reino Unido… no existe ninguna evidencia de demanda significativa de parte de los consumidores escoceses por productos genéticamente modificados. Cultivar estos productos en Escocia dañaría nuestro sello limpio y verde."

Con el objeto de impedir la contaminación de los cultivos escoceses por parte de las semillas de GMO inglesas, se deberá implementar un estricto régimen de inspección agrícola en la frontera de Escocia e Inglaterra, algo que sonará a música en los oídos de los escoceses pro-independencia y a pesadilla a los ingleses que quieren conservar el crecientemente inviable "Reino Unido."
El único miembro escocés del Parlamento Europeo que servirá en el Comité Agrícola de la entidad, Alyn Smith del SNP dijo que Escocia desea gozar de un prestigio por cultivar y exportar productos naturales y no productos adulterados por los GMO. Smith hizo hincapié que el SNP favorece "una investigación y desarrollo meticulosamente regulados acerca de los GMO y no desea poner en peligro el papel de Escocia como productor de alimentos naturales de alta calidad.

Al tiempo que Escocia ha liderado la causa contra los productos adulterados, el congreso norteamericano votó una ley que prohíbe a los estados exigir a los productores etiquetar sus alimentos si estos son genéticamente modificados. Las empresas del agro-negocio, encabezadas por la principal firma, Monsanto, no quieren que los consumidores sepan qué clase de productos genéticamente adulterados están comiendo. La primera víctima del Acta del congreso desacertadamente titulada "Acta para la Marcación Segura y Precisa de los Alimentos del año 2015 fue el acta obligatoria sobre los GMO de Vermont. La legislación federal también neutralizó las leyes de etiquetado de los GMO en Maine, Hawaii, Oregón y Connecticut. Para ilustrar el carácter de los esfuerzos de cabildeo de Monsanto con el objeto de oponerse al etiquetado de los GMO, la firma gastó 5,5 millones de dólares para cabildear contra el decreto de etiquetado de GMO en la legislatura de California. La reciente cumbre celebrada en Maui, fue un trago amargo para los habitantes de la isla hawaiana que votaron en el referéndum para prohibir los alimentos de origen GMO en la isla.

La puesta en vigencia del TPP despojará a los habitantes de Maui del derecho a determinar qué clase de productos se cultiven en su isla.
El congreso norteamericano optó por instituir una ley de etiquetado nacional favorable a las industrias de los GMO las cuales pondrán la responsabilidad y las normas de etiquetado de los productos genéticamente modificados dentro del Departamento de Agricultura de Estados Unidos dominado por la Gran Agro-Industria norteamericana.
Una de las consecuencias de la Asociación Trans Pacífico será la de permitir que empresas como Monsanto puedan demandar a países que prohíban o restrinjan productos genéticamente modificados ante incompetentes tribunales internacionales denominados Tribunales de Arbitraje de Disputas de Estados Inversionistas (ISDST sigla en inglés). Lo mismo se aplicaría para la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP sigla en inglés). Si el Reino Unido ingresa al TTIP, Monsanto podría querellarse contra Escocia ante un ISDST y potencialmente podría conseguir la derogación de la prohibición de los cultivos genéticamente modificados en Escocia.
El papel de los TPP y TTIP consiste en burlar la soberanía nacional y colocar a las corporaciones transnacionales como Monsanto por encima de la voluntad de los gobiernos elegidos y por encima de los pueblos que ellos gobiernan. Por otra parte, bajo los acuerdos de libre comercio como el TPP, artículos como este, que critiquen a Monsanto podrían resultar en costosas demandas contra el autor y el editor ante un ISDST.
Las garantías constitucionales de libertad de prensa y libertad de expresión en Estados Unidos y en otros países signatarios de TTP y TTIP podrían ser derogadas por los acuerdos de "libre comercio" conformados de manera tal para colocar los derechos de las corporaciones transnacionales por encima de los países, estados, provincias, municipios y ciudadanos comunes.
El miembro de la cámara baja norteamericana, Peter DeFazio tocó la alarma acerca de Monsanto y los de su calaña durante una entrevista en Telesur en el mes de abril de este año. DeFazio señaló que el gobierno de Obama y sus infernales intenciones de poner en vigencia los denominados acuerdos de "libre comercio" como el TPP, dijo "Llámelo un hecho consumado. Esto quedó demostrado por su veloz tránsito por la vía rápida y los masivos acuerdos de libre comercio como la Asociación Trans-Pacífico que son redactados por y para corporaciones multinacionales tales como el agro-gigante Monsanto. En vez de utilizar contratos comerciales como una oportunidad de proteger y fortalecer los derechos del consumidor, uniéndose a los países que exigen que los alimentos genéticamente modificados sean etiquetados, este gobierno quiere favorecer a las enriquecidas corporaciones a costa del público". DeFazio es un demócrata por Oregón que desafió al presidente demócrata Barack Obama porque la Casa Blanca apoya a las empresas como la Monsanto.
Rusia y Francia han prohibido los cultivos de las especies genéticamente modificadas de Monsanto incluyendo el maíz. Se ha descubierto que el maíz de Monsanto ha sido el causante de tumores cancerosos en ratas de laboratorio. No obstante, el gobierno proto-fascista de Ucrania le ha dado la bienvenida a Monsanto y a otras compañías productores de organismos genéticamente modificados con los brazos abiertos. La gran industria productora de trigo de Ucrania está en peligro. Quizás nada demuestre más el vínculo entre los neoconservadores y los organismos genéticamente modificados como el apoyo de estos al gobierno de Ucrania y a su peligrosa política agrícola dirigida hacia el beneficio de Monsanto y a destruir al agricultor ucraniano.

La misma historia de Monsanto debiera producir escepticismo y escarnio universal ante su línea de productos adulterados. La firma fue establecida el año 1901 en la ciudad de San Luis, estado de Missouri por el empresario de Chicago John Francis Queeny, quien obtuvo el dinero para la siembra de parte de su esposa Olga Méndez Monsanto, hija de Emmanuel Méndez de Monsanto, un judío sefardí holandés cuya familia llegó a Nueva Orleans por vía de Curazao y la industria azucarera esclavista del Caribe. De hecho, los Monsanto hicieron gran parte de su fortuna a través del tráfico transatlántico de esclavos procedentes de África. Partiendo de sus orígenes en el tráfico de esclavos africanos, Monsanto ahora comercia con productos alimenticios adulterados y pesticidas que se ha demostrado son dañinos no solo para la salud de los humanos sino también para el ganado y la apicultura, otros insectos benignos y el conjunto de aves silvestres.

La primera gran oferta de productos adulterados de parte de Monsanto fue un substituto del azúcar, la sacarina obtenida del alquitrán de hulla la cual se vendió a la compañía Coca-Cola. Se ha demostrado que la sacarina produce cáncer a la vejiga en los humanos.

No fue casualidad que luego que el presidente Obama visitara el país de origen de su padre en Kenia, siete figuras del parlamento keniano, miembros de varios comités parlamentarios que tienen que ver con la agricultura, la ganadería las cooperativas, la educación, la investigación y el desarrollo, la salud, el ambiente y los recursos naturales, las finanzas, la planificación y el comercio, introdujeran una legislación para levantar la prohibición de Kenia sobre los organismos genéticamente modificados. Aparentemente, los kenianos sucumbieron ante los deseos de un presidente norteamericano que está más interesado en proteger las ganancias de Monsanto --cuyos orígenes financieros provinieron de una familia de traficantes de esclavos africanos y no de la salud del pueblo de Kenia.
A partir del tráfico de esclavos hasta el fomento de productos alimenticios dañinos para la salud, Monsanto se ha convertido en un símbolo propicio de la industria de organismos genéticamente modificados.
Adecuado también sería prohibir a Monsanto y sus productos y oponerse a la campaña corporativa a favor de acuerdos comerciales injustos y desleales.
Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en editorial@strategic-culture.org
01/09/2015
Traduccion desde el inglés por Sergio R. Anacona
Strategic Culture Foundation
http://www.strategic-culture.org

Fuente original: Aporrea
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Alimentos_geneticamente_modificados_una_amenaza_para_la_humanidad

I. Reflexionemos sobre cómo el capitalismo nos envenena a todos los de abajo.

Argentina: Ocho de cada diez verduras y frutas, con tóxicos

3 de septiembre de 2015

Por Darío Aranda

El estudio analizó 60 muestras de frutas y verduras. Encontraron plaguicidas en el 83 por ciento de los cítricos y zanahorias. El 78 por ciento en morrones y 70 en verduras de hoja. Los venenos detectados fueron insecticidas y fungicidas.
Ocho de cada diez verduras y frutas tienen agrotóxicos. Lo afirma una investigación realizada por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en la que se analizaron verduras de hoja verde, cítricos y hortalizas. El 76,6 por ciento tenía al menos un químico y el 27,7 por ciento de las muestras tenía entre tres y cinco agroquímicos. “La variedad de plaguicidas es muy grande. Y el cóctel de químicos es muy fuerte”, aseguró Damián Marino, codirector del trabajo. Entre los productos que más se detectaron está el insecticida endosulfán, prohibido en Argentina desde 2013.
“Plaguicidas. Los condimentos no declarados”, es el nombre del estudio realizado por investigadores del Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental (Emisa), de la UNLP. El trabajo, realizado entre noviembre de 2014 y abril de 2015, analizó 60 muestras de frutas y verduras. Separados por categorías, el 83 por ciento de los cítricos (naranjas y mandarinas) y de zanahorias tiene agrotóxicos. También dieron positivo el 78 por ciento de los morrones y el 70 por ciento de las verduras de hoja verde (lechuga y acelga).
Los alimentos contenían los insecticidas lambdacialotrina, endosulfán, clorpirifos y cipermetrina. Y los fungicidas (para hongos) tebuconazole, tpoxiconazol. “Estos son los amigos del famoso herbicida glifosato”, destacó Damián Marino, cuando presentó su trabajo en el Congreso de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario. “El endosulfán es uno de los compuestos de mayor aparición. Y recordemos que está prohibido en Argentina”, remarcó Marino.
Los investigadores coinciden en la importancia de estudiar y alertar sobre el uso del herbicida glifosato (el más utilizado en el país, en soja y maíz, entre otros), pero también remarcan que sus “amigos” están presentes de manera cotidiana en la mesa de los argentinos.
El trabajo afirma que los pequeños productores son también víctimas del modelo que los impulsa a utilizar los plaguicidas. Insta a que los gobiernos tomen medidas urgentes y llama la atención: la solución no pasa por reemplazar un veneno por otro, sino en dejar de usarlos. Afirma que siempre la industria química presenta un plaguicida como inocuo y, con el paso de los años y con muchísimos afectados, lo retiran del mercado por la afección que produce en la salud.
Marino ejemplificó con el insecticida DDT. Creado en 1947, a inicios de la década del ’60 ya era muy cuestionado. Recién en 1972 los prohibió Estados Unidos y recién en 2001 ingresó al Convenio de Estocolmo (espacio internacional auspiciado por la ONU que regula el tratamiento de sustancias tóxicas). “El agro en base a agroquímicos es una rueda infinita a expensas de la salud de los pueblos”, denunció el investigador. Y advirtió que con el famoso glifosato (utilizado en soja y maíz transgénico, entre otros cultivos) sucederá lo mismo.
El trabajo de análisis de verduras, frutas y hortalizas forma parte de un proyecto de extensión de la UNLP junto al Banco Alimentario de La Plata, ONG que recupera hasta cuatro toneladas de alimentos por mes. Y que se distribuye en comedores, parroquias y familias. También se seleccionaron frutas y verduras pertenecientes a comercios cercanos a la UNLP. La investigación destaca la responsabilidad del Estado, que permite una forma de producción y comercialización que implica alimentarse con venenos.
Un apartado está dedicado al “Límite Máximo Regulatorio (LMR)”, que corresponde a lo estipulado por el Estado de cuánto veneno puede tener un alimento. El trabajo señala que, si se toma a rajatabla el LMR, el ocho por ciento de las muestras analizadas supera el valor permitido. Pero destaca que hay productos que no están regulados y no debieran tener determinados químicos, pero sí lo tienen. Ejemplo: en las verduras, cítricos y zanahoria se encontró el insecticida cipermetrina, que no tiene LMR establecido (y que no debiera utilizarse para esos alimentos).
El LMR está basado en la Ingesta Diaria Admisible (IDA). “No está claro cómo lo determinan. En muchos casos es resultado de una ‘caja negra’ de ingreso de datos, que además cuando se publican toman información preexistente que en algunos casos tiene casi diez años de antigüedad, y no se corresponde a la dinámica de la información científica”, alertó Marino. Tampoco se diferencia el LMR-IDA para niños.
Los investigadores de la UNLP resaltaron en su trabajo la preocupación de alimentos con agrotóxicos, aún cuando cumplan los límites establecidos por el Estado. “Según nuestras mediciones, una ensalada de varios componentes puede significar la exposición simultánea a una mezcla de plaguicidas y nada se sabe respecto a la respuesta biológica para su eliminación. La toxicidad de mezclas sigue siendo un gran capítulo de investigación y debate, poco se sabe respecto a efectos de mezclas de activos de plaguicidas y sus efectos sobre la salud, más en exposiciones crónicas como este caso”, aseguró Marino.
La investigación señala que se debe trabajar para consumir productos con ausencia de plaguicidas, para lo que se requieren políticas públicas para el apoyo y acompañamiento desde los productores y hasta la comercialización.

Fuente original: Página 12  Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Noticias/Argentina_Ocho_de_cada_diez_verduras_y_frutas_con_toxico

viernes, 4 de septiembre de 2015

"Convocamos a manifestarse en contra de la reunión de la OFEPHI , donde también participará Scioli, que tendrá lugar en Neuquén el día 8 de septiembre".

[UAP] Repudio reunión OFEPHI en Neuquen - por favor adherir

[UAP] Repudio a 
reunión OFEPHI en Neuquén - por favor adherir
Convocamos a todas las organizaciones, gremios, partidos políticos, instituciones religiosas, estudiantes, trabajoadorxs e indidviduxs a manifestarse en contra de la reunión de la OFEPHI, donde también participará Scioli, que tendrá lugar en Neuquén el día 8 de septiembre.


La relevancia que en estos últimos años asumieron los asuntos vinculados con los hidrocarburos nos empuja hacia una movilización permanente. En este caso también hay que visibilizar y repudiar esta reunión de las provincias petroleras que se tiene en la zona de sacrificio nacional con respeto a las extracciones de hidrocarburos.


La situación actual del precio internacional de petróleo y el valor artificial en que el mismo se está manteniendo en la Argentina habla claro sobre las políticas públicas en apoyo a una de las industrias más sucias del siglo XX. Saqueo, contaminación, corrupción, guerras, y destrución de la culturas originarias son la marca de reconoscimiento del desarrollo petrolero tanto en el mundo como en nuestro país.

También la baja del precio del barril está demostrando la falacia de una política de empleo como la prometen los gobiernos de las provincias petroleras.

En lugar de impulsar políticas públicas que favorezcan la creación de puestos de trabajo en el marco de una matriz económica diferenciada se apunta únicamente a las inversiones de las transnacionales, con las consecuencias que estamos viviendo.

En esta economía de commodities que se ha violentemente profundizado en las ultimas decádas, el extractivismo ha tenido un desarollo descontrolado y el fracking representa su punta de lanza.
Esta es una situación que además ha causado una fuerte represión hacia la resistencia y una criminalización de muchxs compañerxs que se oponen al modelo.

Frente a esta reunión de las provincias petroleras juntas con el candidado presidente del oficialismo reclamamos:



·         que se detenga la avanazada de la frontera petrolera del no covencional y también del convencional en tierras indigenas y productivas,
·         que se cumpla realmente con la justicia ambiental profundizando controles y sanciones frente a los desastres naturales y especulativos a que diariamente asistimos,
·         que se garantice la remediación y el respeto del principio de precaución,
·         que se diversifique la matriz productiva y se apoye a las economías locales y de subsistencia,
·         que se desprocesen todas las luchas para la defensa territorial
·         que se anule el acuerdo YPF-Chevron, el acuerdo YPF-Provincia de Neuquén y las renovaciones petroleras en la provincia de Rio Negro
·         que se derogue la Ley Nacional de Hidrocarburos
·         que se garantice la consulta previa y la aplicación del convenio 169 de la OIT


              ASAMBLEA PERMANENTE DEL COMAHUE POR EL AGUA


Primeros adherentes:
Roberto Jorge Rabello
Foro Ambiental
 de Santiago del Estero
Fundación Uñopatún; Red Nacional de Acción Ecologista RENACE - Unidos por las Aguas de la Cuenca Currú Leuvú - Saludos - Elvio - Patagones - Cuenca Currú Leuvú
PRO ECO GRUPO ECOLOGISTA / CTA-AUTONOMA-TUCUMAN.
-- 
UAC Unión de Asambleas Ciudadanas Contra el Saqueo y la Contaminación
www.asambleasciudadanas.org.ar
facebook.com/unionasambleasciudadanas
http://twitter.com/prensauac

(pdf cuadernillo uac:) --> http://go4.es/0aJa

jueves, 3 de septiembre de 2015

Reflexionemos e involucrémonos con el "“Luchamos para preservar el territorio de la contaminación, para cuidar la vida”.

Acampe indígena y derechos humanos selectivos
2 de septiembre de 2015

Siete meses de acampe de pueblos originarios en Buenos Aires y ninguna solución. El secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, interlocutor del Gobierno ante las comunidades, amenaza a los indígenas, los insta a no movilizarse, se victimiza frente a los reclamos, arma operaciones de prensa y resalta “los millones de pesos” que cuesta proteger a los qom.

Por Darío Aranda
El funcionario está nervioso, se lo ve molesto y hasta agresivo. En el despacho oficial, ante una veintena de testigos, interpela a Félix Díaz, levanta el tono, lo destrata. No responde las denuncias de las comunidades, no escucha la violación de derechos que existen en Formosa, solo dirige sus dardos contra el líder qom. E, insólito, pone sobre la mesa que él es hijo de desaparecidos y que “este Gobierno es el más ha hecho por los derechos humanos”. Amenaza que, de hacerse público los detalles de la reunión, se cortará todo diálogo.
El funcionario interpela a un wichí que tiene teléfono-grabador en mano. Luego lee el acta de la reunión, se enoja, se levanta de la silla, amenaza retirarse, vuelve a leer el acta y, de mala manera, avisa que no la firmará. Deja la reunión de “diálogo” sin siquiera saludar a los presentes.
Una semana después, el funcionario nacional llega hasta el acampe Qopiwini (Qom, Pilagá, Wichí, Nivaclé) de Avenida de Mayo y 9 de Julio. Intenta convencer de que no se movilicen. Los Qopiwini explican que irán al acto por el monumento de Juana Azurduy, quieren entregar un documento a Evo Morales e invitarlo al acampe para que conozco la situación indígena de Argentina. El funcionario se molesta. Y amenaza. Advierte que, si movilizan, se cortará todo diálogo con Nación.
El protagonista del destrato y violencia hacia los indígenas es Martín Fresneda, secretario de Derechos Humanos, ex militante de la agrupación Hijos, con línea directa con la Presidenta. Tan contradictorio como cruel: una víctima de la dictadura que ahora invisibiliza, y hasta relativiza, al régimen feudal formoseño de Gildo Insfrán.
Siete meses de acampe. Cuatro mesas de diálogo. Ninguna solución. Y los derechos humanos selectivos.
Cuatro meses
El 1 de julio amaneció con avisos de represión. Un centenar de policías, con carros hidrantes y perros rodeaba el acampe Qopiwini. El jefe del operativo argumentaba una orden judicial, pero nunca la exhibió. Mediante redes sociales y llamados a medios, la situación tomó lugar en las radios y noticieros de la mañana.
Entró en acción Martín Fresneda, secretario de Derechos Humanos desde 2012. Luego trascendió que monseñor Mario Poli se había comunicado con el Gobierno y, en años de kirchnerismo papista, Fresneda fue el elegido como interlocutor.
Ni el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; ni el ministro del Interior, Florencio Randazzo, podían mediar. El candidato a gobernador bonaerense (y denunciado por su rol en la represión de Puente Pueyrredón –2002–) está identificado por los Qom y la Mesa de Garantes (Serpaj, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, APDH La Matanza) como un férreo aliado de Insfrán. Incluso se enfrentó (y forzó la renuncia) en 2011 al entonces presidente del INADI, Claudio Morgado, por defender a los qom.
Randazzo, que había sido interlocutor en 2011, no cumplió ninguno de los acuerdos gestados en aquella oportunidad. Y fue desairado cuando la Presidenta se inclinó por Scioli.
Fresneda, abogado, hijo de desaparecidos, ex militante de Hijos, tonada cordobesa, fue el elegido. Los recibió en la oficina de la calle 25 de Mayo. Afirmó que estaba para “escucharlos y ver qué posibilidades de resolución hay por parte del Gobierno Nacional”.
Los Qopiwini plantearon la judicialización que pesa sobre los que luchan, los enfermos por Chagas, falta de vivienda, carencias del sistema de salud, falta de agua, la mala implementación de la Ley 26160 (relevamiento indígena, que debe contar con participación indígena), el reconocimiento del estatuto de la Federación Pilagá.
Fresneda tiró la pelota a la Corte Suprema (para que resuelva por la doble personería jurídica de la comunidad La Primavera y las tierras). Y a Provincia.
Jorge Palomo, wichí de Laguna Yema, advirtió que si la Presidenta no los recibe “sigue la huella de Roca”. Y lo mismo para el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti.
Fresneda pidió que armen una lista con todos los puntos a resolver, diferenciado por comunidad.
A cuatro meses de acampe, tomó nota de los reclamos y descomprimió la situación. No estuvo Félix Díaz (estaba enfermo) y tampoco ningún enviado del gobernador Insfrán.
Gritos
Una semana después, el 8 de julio, el Secretario de Derechos Humanos cambió la estrategia. Recibió a una numerosa comitiva (más de 25 personas) en la sede de la Secretaría. Se molestó porque eran muchos: “Esto parece una asamblea. Así no se puede dialogar”. Se enojó porque un wichí estaba grabando el encuentro. Instó, de mala manera, a que nada de lo charlado se haga público.
Además de los Qopiwini, estuvieron presentes los garantes de la Mesa de Diálogo (que acompañan desde 2010): APDH La Matanza, Serpaj, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Gajat, Resistencia Qom y Endepa. También representantes de la Defensoría General de la Nación y de la Defensoría del Pueblo.
También había asesores de diputados de la oposición. Allí tuvo un cruce Fresneda. Se molestó mucho por la presencia de un abogado de derecho indígena de Río Negro (y asesor de la senadora Magdalena Odarda), que semanas atrás había dado testimonio en el programa de Jorge Lanata sobre cómo Osvaldo Sanfelice (socio de Máximo Kirchner) usurpó tierras mapuches. El funcionario del INAI, Sebastián Demicheli, hablaba por lo bajo con el Secretario, querían que se retire de la reunión. Finalmente, por decisión de los Qopiwini, permaneció.
Se volvió a hablar de la falta de DNI de comunidades Nivaclé. Fresneda ofreció una gestión ante Randazzo, luego mencionó al INAI. Y argumentó que no se podía avanzar en muchos puntos porque no estaban los representantes de Insfrán. Y se solicitó al INAI un informe sobre el estado de situación del relevamiento territorial (Ley 26160) en Formosa.
“Un indígena sin el territorio es como un tigre sin el monte”, explicaron los Qopiwini. Félix Díaz complementó: “Luchamos para preservar el territorio de la contaminación, para cuidar la vida”.
Díaz señaló que era necesario un gesto del gobierno nacional. Mencionó la posible intervención para reubicar a dos familias de criollos que están en territorio qom. Y recordó que, incluso durante la dictadura, se atendió un reclamo similar.
Fresneda se alteró. Le gritó a Díaz. Hizo hincapié durante largos minutos de su condición de hijo de desaparecidos. Sobreactuó.
En ningún momento los Qopiwini avalaron la dictadura. Pero el Secretario aprovechó la ocasión para cambiar el eje de la reunión, justo ante quienes fueron víctimas del primer genocidio del Estado argentino. Y, en 200 años, nunca tuvieron reparación ni justicia.
Los garantes presentes escribieron un acta con cinco puntos de acuerdo. Fresneda volvió a enojarse porque figuraba que se comprometía a llevar a la Mesa de Diálogo a funcionarios de Formosa. Volvió a gritar. Amenazó con irse.
La abogada del Serpaj modificó el texto (“se realizará gestiones para solicitar a la Provincia que participe en la Mesa de Diálogo”). Fresneda igual se negó a firmar. Se levantó y se fue. Ni saludó a los presentes.
“Estaba enojado. Trató mal al hermano Félix. Nos trató como patrón y no como alguien de derechos humanos”, afirmó Jorge Palomo, ya en el acampe.
Prohibido marchar
La campaña publicitaria prometía festejo popular. El 15 de julio se inauguraba el monumento a Juana Azurduy, en el mismo lugar que fue removido el de Cristóbal Colón (detrás de casa de Gobierno). Fue presentado por el Gobierno como un acto de independencia y reivindicación de la historia y cultura del continente. Invitado espacial (y donante de la escultura), el presidente de Bolivia, Evo Morales.
Los Qopiwini convocaron a marchar hasta el lugar de acto. Estaban de acuerdo con el nuevo monumento, pero sobre todo querían llegar hasta Evo Morales, entregar un documento de la situación indígena en Argentina e invitarlo al acampe.
Horas antes de la movilización (el mismo 15 de julio), Fresneda llegó hasta el acampe. Pidió reunión privada con los líderes y, en tono amable pero firme, exigió que no se movilicen. Los líderes indígenas le ratificaron que marcharían.
El Secretario de Derechos Humanos cambió el tono. Amenazó a los Qopiwini con cortar todo diálogo (incluso suspender el trámite de los DNI) si se dirigían al acto oficial. Estuvo secundado por Sebastián Demicheli, del INAI. Prometió que, de cumplirse su pedido, la mayor parte de los temas de la Mesa de Diálogo se encarrilarían pronto. Los Qopiwini le pidieron que dé su palabra. Fresneda la dio.
Los indígenas de Formosa evaluaron la situación. Aún creen en la palabra de sus interlocutores. Confiaron en el Secretario de Derechos Humanos.
Ninguno de las pedidos se cumplió.
Serpaj
El Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), espacio emblemático de la lucha por los derechos humanos, es uno de los organismos que siempre acompañó a los pueblos originarios. El 22 de julio emitió un comunicado. “Los derechos humanos continúan siendo violados por gobiernos con democracias formales y están sufriendo una crisis conceptual. Frente a las protestas sociales de pobladores e indígenas, los gobiernos, a veces nacional a veces provinciales, responden con represión, persecución y/o intimidación, judicializando las protestas”, denunció.
Cuestionó el avance del extractivismo petroleo, agronegocios y megaminería. “Los pueblos originarios están desde hace más de cinco meses en el acampe en Avenida de Mayo y la 9 de Julio, reclamando ser recibidos por el gobierno nacional frente a las continuas violaciones de sus derechos. El Gobierno busca invisibilizar a los pueblos originarios con la complicidad de organizaciones nacionales y provinciales como el Poder Judicial de Formosa, el INAI y el gobierno de Formosa”, afirmó.
Relató que el Cardenal Poli fue quien intervino ante la Presidenta, que a su vez designó a Martín Fresneda para tratar los reclamos.
Firmado por Adolfo Pérez Esquivel, el comunicado del Serpaj resalta tres puntos:
-Realizar nuevamente el relevamiento de los territorios indígenas que se hicieron sin la presencia de las comunidades.
-Terminar con la judicialización de las protestas sociales de los pueblos originarios y la represión.
-Enviar
un camión del Ministerio del Interior para que puedan sacar el DNI.
Acampe
El 29 de julio hubo conferencia de prensa en el acampe. Amanda Asijak, de la comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera) fue al grano. “Fresneda nos mintió, no quiso que marchemos”.
Jorge Palomo, wichí, lamentó el silencio de la Presidenta, de la Corte Suprema, de senadores y y diputados. “Nos siguen matando con la indiferencia, discriminación y racismo. Esta causa no se trata de dinero, de simplemente hablar, esta causa se trata de territorio. Ya que el territorio es la vida de los Qopiwini”, resumió.

Más de lo mismo
La cuarta reunión fue el 20 de agosto. Junto a Fresneda estuvieron dos alfiles de Insfrán: Luis Basterrra (diputado nacional) y Rodrigo Vera (legislador provincial, sobrino de Jorge González, el jefe de Gabinete de Insfrán). También el presidente del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), Daniel Fernández, y el director de Tierras del INAI, Antonio Dell Elce.
Se volvió a acordar que el INAI enviaría el informe de aplicación de la Ley 26160.
“Se dijo lo mismo que ya habían dicho. Y que aún no cumplen”, afirmó Jorge Palomo, ya cansado de reunirse y no tener acciones concretas. Pablo Pimentel (APDH La Matanza), en diálogo con FM Radio Sur (de Parque Patricios) reconoció: “¿De concreto qué respondieron (los funcionarios)? Nada”. Mencionó el descrédito que tiene los funcionarios, avisó que el acampe seguirá hasta que los reciba la Presidenta. Señaló que le pidió a Fresneda que actúe con “celeridad” y lamentó que no se realizó acta ni se fijó fecha para próxima reunión.
Ni siquiera se resolvió la falta de DNI de los Nivaclé y Qom (incluso el nieto de Félix Díaz). La Secretaría de Derechos Humanos no resolvió ni el derecho a la identidad de los pueblos originarios.

Hijo(s)
Juan Martín Fresneda es hijo de Tomás Fresneda y María de las Mercedes Argañaraz, ambos secuestrados en julio de 1977 durante “la Noche de las Corbatas”, una serie de operativos con que la dictadura desapareció a un grupo de abogados de Mar del Plata. Se crió (junto a su hermano Ramiro) con su tía en Catamarca. Terminado el secundario, fue estudiar derecho a la Universidad de Córdoba.
Allí fue del grupo fundador de la Agrupación Hijos (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) y trabajó activamente en la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad. Fue querellante en los tres primeros que se lograron reabrir en la Provincia y en los que fueron condenados Luciano Benjamín Menéndez y Jorge Rafael Videla.
Luego de la muerte de Eduardo Luis Duhalde, Fresneda fue nombrado en mayo de 2012 (por la Presidenta) al frente de la Secretaría de Derechos Humanos. Nunca un hijo de desaparecidos había ocupado el más alto cargo de esa dependencia oficial.
Este periodista solicitó entrevista con Fresneda, pero el área de Prensa de la Secretaría no devolvió los llamados.

Periodismo-Propaganda
El Secretario de Derechos Humanos había exigido que no se publicara información de las reuniones (incluso bajo amenaza de suspender el canal de diálogo), pero sí gestionó que la agencia de noticias Telam diera su versión de los hechos. El 10 de julio la agencia tituló: “El Secretario de Derechos Humanos recibió a los referentes de las comunidades Qom, Pilagá, Wichí y Nivaclé para tratar los diversos reclamos territoriales (…) Con el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) ya hemos relevado más de seis millones de hectáreas”.
La semana siguiente tuvo otra nota. ”Fresneda mantuvo un encuentro con Félix Díaz y representantes de pueblos originarios”, señaló el despacho oficial el 20 de agosto por la noche. Resaltó que “nuevamente” fueron recibidos por el funcionario. El periodista de Telam no consultó a ningún indígena y remarcó (otra vez) la voz de Fresneda: “Es la primera vez que un Estado nacional reconoce que existe el patrimonio de la tierra a favor de los pueblos originarios”.
La nota, levantada por medios oficialistas, no era casual. Fue en vísperas de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ámbito donde tramita una causa por la comunidad La Primavera.
El 23 de agosto, Telam publicó una nueva nota del funcionario. “Fresneda y la CIDH visitarán Salta para monitorear la entrega de las 400 mil hectáreas a indígenas”.
El lunes 31 de agosto, el acampe Qopiwini volvió a la agenda mediática. El cantante Gustavo Cordera brindó un minirecital y tuvo amplia cobertura de canales de TV y radios. Cordera cuestionó la política oficial hacia los pueblos originarios y también hablaron los voceros de Qopiwini.
Fresneda volvió a retrucar desde Telam, en dos artículos. “Félix Díaz no lo dice ni lo reconoce, pero yo lo recibo en nombre de la Presidenta”, fue el título militante de la agencia gubernamental. Según Telam: “Fresneda se reunió con Díaz ‘en más de diez oportunidades’ y el Gobierno se ocupa de ‘todos y cada uno’ de los problemas que los indígenas plantean”.
Por el tema territorial, el funcionario volvió a responsabilizar a la Corte Suprema y prometió: “Las 5183 hectáreas que tienen nadie se las va a tocar”.
El periodismo oficialista fue por más. “En cuanto al supuesto rol partidario de Félix Díaz, el funcionario afirmó: ‘Lo veo como un dirigente indígena que puede ser opositor o no, no me va a variar mi postura frente a él y frente a los reclamos’”.
Un segundo artículo de Telam dio cuenta de que la CIDH mantendrá la medida cautelar que protege la vida y la integridad física de Félix Díaz y los integrantes de la comunidad. La agencia oficial señaló: “Pese a que el gobierno argentino había pedido que se levante la medida por inexistencia de ataques”.
Martín Fresneda cuestionó la vigencia de la medida cautelar: “No puede estar ‘sine die’ (sin plazo). La comisión tendrá que fundamentar por qué la mantiene”.
Aunque son públicos los hechos de violencia en la comunidad qom Potae Napocna Navogoh-La Primavera (incluida la represión de 2010, dos asesinatos y una decena de muertes dudosas en cuatro años), Fresneda priorizó el argumento económico. Afirmó que la CIDH fue informada por el gobierno argentino sobre “los millones de pesos que invierte en seguridad con 91 gendarmes que garantizan el perímetro para la seguridad de Félix Díaz y toda la comunidad”.

Víctimas y victimarios
Ni Gildo Insfrán, ni Aníbal Fernández, ni Florencio Randazzo.
Un hijo de desaparecidos y militante de derechos humanos es quien frena las demandas indígenas, las tergiversa, las manipula.
Juan Martín Fresneda es quien presiona, amenaza, intenta desligitimar a quienes sufrieron un genocidio y aún no encuentran justicia. De víctima a engranaje útil de un sistema victimario.
Los Qom, Pilagá, Wichí, Nivaclé (Qopiwini) acampan hace siete meses en reclamo de agua, salud, educación, vivienda y, claro, territorio. Sobrevivieron a un genocidio y, avisan, seguirán en lucha.

“No sabemos qué tipo de socialismo; pero la discusión sobre sus contenidos y orientaciones es una demanda fundamental de nuestra época. Y respecto de ello, los miristas y el programa mirista tienen aún mucho que decir”.


 A 50 años de su fundación
Legado y presente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
3 de septiembre de 2015

Por Frank Gaudichaud (El Desconcierto)
Hace 50 años nacía el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fuerza política revolucionaria que marcó la historia de la izquierda chilena y latinoamericana. Franck Gaudichaud nos propone aquí una breve introducción a esta historia –todavía en construcción– y conversa del tema con el historiador de la universidad de Santiago (USACH) Igor Goicovic Donoso, especialista de los temas de violencia política y exmilitante del MIR en los años 80 [ii] .
  
El 5 de octubre de 1974, Miguel Enríquez secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)– era asesinado durante un combate desigual, calle Santa Fe en Santiago de Chile, que lo opuso a los servicios secretos de la dictadura del general Pinochet. En 2014, 40 años después, en la capital chilena como en el resto del país, fueron organizados por diversos colectivos políticos, organizaciones y revistas (como el quincenalPunto Final [iii] ) conmemoraciones, presentaciones de libros o reuniones, no sólo para recordar al líder político que fue Miguel, sino también en nombre de todas las personas que resistieron y lucharon contra la Junta y murieron por haber intentado transformar Chile en una perspectiva socialista. Hoy los 50 años de la fundación de esta organización política revolucionaria también dieron lugar a varias actividades públicas en Santiago, así como en varias regiones, especialmente en Concepción [iv] . Por cierto, no sin provocar reacciones indignadas de los medios de comunicación conservadores y de varios representantes de la derecha (y expartidarios de la dictadura de Pinochet) frente a lo que consideran como apología de "un grupo que promovió la lucha subversiva armada en la historia de Chile" y que por lo tanto no debería ser –según ellos- objeto de foros, debates y seminarios en espacios públicos de la capital [v].
El MIR nace el 15 de agosto de 1965 de la confluencia de varias pequeñas corrientes de la izquierda crítica (trotskistas, guevaristas, cristianos radicales, exsocialistas o comunistas) que se oponían entonces al parlamentarismo y al legalismo de la mayoría de la izquierda (en particular al PC chileno) y aspiraban a construir una organización revolucionario marxista, en ruptura con toda táctica electoral y el Estado. Los tiempos están marcados por la Guerra Fría, las luchas antiimperialistas del Tercer Mundo y especialmente en América Latina, por el impacto continental de la revolución cubana, así como por los debates en torno a la lucha armada (versus vía institucional). En sus textos fundadores, el análisis MIR difiere de la izquierda marxista tradicional chilena. La organización hace hincapié en el carácter desigual y combinado del desarrollo capitalista dependiente del país, rechaza la ilusión que supone aliarse -como lo propone el PC- a una inexistente burguesía "nacional" o incluso en seguir una táctica de "revolución por etapas" pacífica y legalista. Los miristas piensan que el proceso revolucionario debe ser ininterrumpido, permitir la alianza de la clase obrera, de los trabajadores, con los "pobres de la ciudad y del campo" y que es esencial destruir violentamente el aparato del Estado burgués, defendiéndose en paralelo de las embestidas del imperialismo. El MIR se construye según criterios leninistas en términos de "centralismo democrático" y se considera una "vanguardia revolucionaria" al servicio del pueblo chileno y también de la revolución latinoamericana, cultivando una visión claramente internacionalista y "nuestramericana". El primer congreso aprobará un documento titulado "A la conquista del poder por la vía insurreccional", que reivindica la lucha armada y la guerra popular prolongada como medio legítimo del movimiento revolucionario, “tesis político-militares" que fueron validadas durante los debates nacionales posteriores.
A partir del tercer Congreso (1967), una nueva generación, en parte proveniente del medio estudiantil de la ciudad de Concepción, toma el control de la dirección, encabezada por un brillante estudiante de medicina (exmilitante del PS), Miguel Enríquez, y también por su hermano Edgardo o Bautista van Schouwen, Sergio Pérez y Ricardo Ruz (entre otros). Estos jóvenes militantes terminan en estos años por apartar (e incluso expulsar en 1969) a la mayoría de los antiguos líderes sindicales y a la oposición trotskista (incluyendo al historiador Luis Vitale, al líder sindical Humberto Valenzuela o a Oscar Waiss que regresa al PS) considerados “un lastre” (sic) para el desarrollo del partido. El MIR reorienta la organización hacia una perspectiva estratégica "castro-guevarista": algunas acciones espectaculares y "expropiaciones" de fondos bancarios obligan a sus militantes a pasar a la clandestinidad. Con la elección de Salvador Allende en 1970 y el retorno a la legalidad (gracias a una amnistía presidencial), el MIR -a pesar de constituir una organización de sólo algunos miles de militantes- se convierte en una de las principales organizaciones de la izquierda revolucionaria extraparlamentaria, con una repercusión no menor dentro del movimiento popular, o por lo menos de sus franjas más politizadas.
La época del gobierno de la Unidad Popular, coalición de izquierda articulada en torno al PC y el PS, es evaluada por la dirección mirista como un periodo "prerrevolucionario", pero la apuesta allendista "de una vía chilena al socialismo", institucional, sin armas, respetuosa de la Constitución y de las Fuerzas Armadas es severamente denunciada como ilusoria. El Gobierno es analizado como democrático, popular y antiimperialista pero"dominado por el reformismo obrero y pequeñoburgués". Sin embargo, el MIR apoya consecuentemente y de manera crítica todas las medidas más avanzadas del Gobierno, medidas que aparecen a la luz de hoy día como radicales: nacionalización de las minas de cobre en manos de los Estados Unidos, estatización del 90 % del sistema bancario y de numerosas empresas “monopólicas”, profundización de la reforma agraria, aumentos sustanciales en los salarios básicos, política exterior antiimperialista "no alineada", etc. La organización busca así radicalizar a las fracciones más rupturistas de la Unidad Popular (el ala izquierda del PS y la Izquierda Cristiana en particular), suspende sus operaciones armadas e incluso pone parte de su aparato al servicio de la seguridad del presidente Allende (con la creación del GAP, “grupo de los amigos del presidente”, servicio de seguridad personal). Durante estos mil días que marcaron para siempre la memoria colectiva del pueblo chileno y de la izquierda mundial [vi] , la organización del MIR, muy vertical, compartimentada y vertebrada en torno de grupos político-militares (GPM), entra cada vez más en tensión con la dinámica real de la lucha de clases y las formas más horizontales del poder popular naciente, tales como los "cordones industriales" (sobre todo a partir de 1972).
Muchos son los militantes y simpatizantes que experimentan esta contradicción entre la organización rígida y su militancia diaria en un movimiento popular en plena ebullición, contradicción vivida como un claro obstáculo al desarrollo del partido y a la creación de los “comandos comunales" de trabajadores, estudiantes y campesinos, perspectiva reivindicada con fuerza por el MIR desde 1972 [vii] . No obstante, el movimiento, que reúne entre 10.000 y 15.000 militantes en 1972, influencia a decenas de miles de miembros activos del movimiento popular a través de los "frentes intermedios" y de “masas”. Esto a pesar de una difícil inserción en los sectores más estructurados y centrales del movimiento obrero, ampliamente organizados por el PS, los comunistas y la Democracia Cristiana. Logra un desarrollo notable en los sectores pobres urbanos (los pobladores), estudiantil e incluso campesino (como en Cautín), favoreciendo la organización “desde abajo” y en clave revolucionaria, rechazando los compromisos institucionales.
Después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, el MIR es una de las primeras organizaciones que entra en resistencia y que anuncia con valentía, audacia y fuerza ética: "¡el MIR no se asila!". Frente a una dictadura cívico-militar feroz e implacable, estos militantes intentan desplegar, en condiciones muy difíciles, su estrategia de "guerra popular prolongada" y el derecho legítimo a la insurrección armada frente a la tiranía [viii] . Después del asesinato de Miguel Enríquez (octubre 1974) y de varios cuadros de la dirección clandestina en Malloco (octubre 1975), la represión, la dispersión militante, el exilio y la reorganización interna son muy dolorosas y debilitan aún más el movimiento. Andrés Pascal Allende, el nuevo Secretario General, será uno de los iniciadores de la "Operación Retorno" (a partir de 1977-1978), destinada a reintroducir en el territorio nacional a militantes del exterior, muchos de ellos jóvenes revolucionarios entrenados en Cuba, para organizar operaciones de resistencia política-militar e incluso intentos de la guerrilla, como en Neltume, en el sur (1981). Pero la dirección en el exterior mide con dificultad la realidad de las relaciones de fuerzas, tiende a subvalorar el poder de la Junta y sobrevalora las fuerza propias, sin consultar realmente a los cuadros medios que subsisten en el terreno, ni entender siempre la dinámicas de reorganización en curso dentro de las clases populares.
El costo humano de aquellos años oscuros es terrible y los resultados políticos de esta orientación siguen siendo aún sujeto de controversia entre los antiguos militantes que sobrevivieron, así como entre los historiadores actuales. Los años 1985-1987 serán los tiempos de la fragmentación final y del declive, producto de las dificultades de adaptación de la organización frente a los cambios de época, tanto a nivel nacional (negociación entre elites y transición democrática pactada) como en el plano internacional (derrumbe de los “socialismos reales", fin de la experiencia sandinista, hegemonía planetaria del neoliberalismo). Los múltiples conflictos políticos internos y disensiones humanas, la falta de democracia interna y participación en la toma de decisión, como también, evidentemente, la dimensión traumática del terrorismo de Estado (más de 600 militantes desaparecen en los centros de tortura de la dictadura o son ejecutados en la calle) acentúan y profundizan este desfase y la crisis orgánica. Esta situación lleva a la división del movimiento entre varias tendencias ("MIR Histórico" de A. Pascal Allende,"MIR político" de N. Gutiérrez y "MIR militar" del “Nacho” Aguilo): la disolución es ya efectiva en 1987, se hace “desde arriba” y sin haber podido organizar un congreso nacional.
Hoy existe una amplia “cultura mirista”, difusa, variopinta y varios pequeños colectivos y organizaciones anticapitalistas se identifican con el legado revolucionario mirista y su bandera roja y negra (tal como la Izquierda Guevarista). Algunos incluso reivindican la continuidad directa de la organización, especialmente el MIR dirigido por Demetrio Hernández y Mónica Quilodrán [ix], pero por lo general en espacios con poca influencia en el movimiento popular real. Por otra parte, algunas organizaciones de la “nueva” izquierda actual reconocen cierta filiación –pero distante y critica- con parte de este herencia revolucionaria (como es el caso de Izquierda Autónoma o de Izquierda Libertaria). Eso sin contar el uso mediático que pueda hacer de la figura de su padre, un antiguo (y ¿futuro?) candidato a la elección presidencial como Marco Enríquez Ominami, desde el centroizquierda.
Después de 4 décadas de capitalismo neoliberal desenfrenado y más de 20 años de la democratización parcial administrada con entusiasmo por los social-liberales (gobiernos de la Concertación 1990-2010), las luchas sociales han comenzado a erosionar el mito del Chile "desarrollado, moderno y estable”. Las grandes movilizaciones estudiantiles de 2011 que buscaron acabar con el legado de Pinochet en la educación, las demandas a favor de una asamblea constituyente para terminar con la Constitución autoritaria de 1980, el regreso del espectro de las luchas de los trabajadores y asalariados precarios (puertos, minas, call center, sector forestal, etc.) o la idea de una renacionalización del cobre, muestran que un nuevo período surgio. La crisis de legitimad actual del segundo Gobierno de la socialista Michele Bachelet y la integración del PC al nuevo ejecutivo de la “nueva mayoría” sobre la base de un programa de reformas que, al final, siguen siendo funcionales al sistema neoliberal, abren también el espacio a la reorganización independiente de las izquierdas y a la posible reinvención de una perspectiva anticapitalista en Chile. Es lo que destacaba en 2014 Carmen Castillo, compañera de Miguel Enríquez y quien se encontraba a su lado durante su última pelea, en calle Santa Fé [x] . Para la cineasta chilena, las luchas de las personas que cayeron bajo los golpes de la dictadura en nombre de su compromiso revolucionario aún viven en el presente y constituyen una guía esencial para pensar nuestro futuro: “la fidelidad a Miguel Enríquez se juega en el presente de nuestras vidas políticas. Con las lecciones de Miguel y del MIR en la cabeza, lúcidos y con mucho humor, revolucionarios repletos de dudas, sin fe ni certezas, apostemos desde las incertidumbres del siglo, levantando el coraje como un valor no negociable, poniendo una energía absoluta al servicio de certezas relativas, inventemos las nuevas formas de la lucha anticapitalista” [xi] .

Para volver sobre esta historia militante, importante para pensar las emancipaciones en el siglo XXI ya que ha influido de manera notable los debates políticos y luchas de la izquierda revolucionaria en el siglo XX, hemos conversado con Igor Goicovic Donoso, historiador de la Universidad de Santiago (USACH), especialista en temas de violencia política y exmilitante del MIR en los años 80-90[xii] .
¿Podrías, en pocas palabras, contarnos tu experiencia personal en el MIR y de qué manera militaste en esta organización durante la Dictadura?
Mi formación inicial, más cultural que política, fue en el Partido Socialista (Almeyda). Venía de una familia socialista y de una región (la provincia de Choapa), en la cual el PS ha sido históricamente la principal fuerza política. Con esa formación llegué en 1980 a la Universidad Católica de Valparaíso. Pero a partir de 1982, mi militancia en el PS se comenzó a debilitar. Yo cuestionaba mucho que el partido no se hiciera cargo de sus definiciones políticas; entre otras, la preparación de la organización para el desarrollo de la insurrección popular de masas. A partir de ese momento comencé a apoyar las acciones que desarrollaban los compañeros del MIR a través de las Milicias de La Resistencia Popular, fundamentalmente en el ámbito de la propaganda y la agitación. Pero en 1984 fui detenido por la CNI y pasé dos años en la cárcel pública de Valparaíso. En prisión participé del colectivo de presos miristas y durante un tiempo me correspondió asumir la representación de la Organización de Presos Políticos (OPP). Al salir de prisión, me reincorporé a la universidad y se me asignaron tareas de representación pública del MIR. Fui dirigente estudiantil hasta 1988.
Durante ese período asistí a la división del partido. Si bien fui muy crítico con lo que estaba ocurriendo (consideraba que era una crisis en la dirección), me mantuve leal a la legalidad partidaria y reconocí filas en el partido que dirigía Andrés Pascal. También me correspondió asistir a la posterior fragmentación de la organización. Milité en una de las microfracciones del MIR hasta 1992. En esa oportunidad una situación represiva en el sur de Chile terminó por desbandar el grupo en el que me encontraba.
Como historiador, ¿Cuáles son las principales etapas y acontecimientos que destacarías en la trayectoria de este partido?
Yo sostengo que existen cuatro períodos fundamentales en la historia del MIR y que esos períodos dan cuenta de la existencia de cuatro partidos distintos. La primera etapa, que va de 1965 a 1967, que coincide con la etapa de formación del partido y en la cual predomina, por sobre otras, la influencia trotskista.
Una segunda etapa, que va desde el III Congreso (1967) y que se extiende hasta el enfrentamiento de Malloco (octubre de 1975). En esta etapa se asienta la influencia de la tendencia castro-guevarista, se conforma la dirección colectiva liderada por Miguel, el MIR disputa la conducción del proceso revolucionario (1970-1973) y luego asume la organización de la resistencia a la dictadura (1973-1975). Pero ese partido, a mi juicio, comienza a desaparecer con la caída en combate de Miguel (1974) y con la posterior salida de la dirección fuera del país (1975). Tras esto se produjo un desbande de la militancia (tanto en Chile como en el exilio) y muchos de esos cuadros ya no volvieron a militar en la organización.
La tercera etapa se inició a fines de 1975, con los diferentes núcleos de reconstrucción partidaria, se fortaleció con la operación retorno (1978) y se extendió con el reclutamiento de nuevos cuadros, en especial entre los jóvenes, los pobres urbanos y los trabajadores subempleados o desocupados. Y este, a mi juicio, es un nuevo partido. Es el partido de los hermanos Vergara Toledo, de Mauricio Maigret y de Aracely Romo. Este partido será, hasta 1984, el que soportará el peso de la lucha antidictatorial.
La última etapa, iniciada con la crisis interna de 1986, sorprende al MIR en una situación de extrema debilidad. Los golpes represivos han erosionado su estructura partidaria y obturado la relación del partido con el movimiento de masas. La organización se fragmentó, pero en esa misma situación se instalaron las bases de lo que hasta hoy día se conoce como “la cultura mirista”, que permea a amplios movimientos políticos y sociales.
Después de su fundación, donde participaron varias corrientes revolucionarias (libertarios, cristianos, trotskistas, socialistas), el MIR parece centrarse más en una perspectiva política-militar influenciada por la experiencia cubana: ¿Cuáles eran las ideas centrales y los ejes teóricos e ideológicos de esta organización?
Es evidente que en la tendencia liderada por Miguel existía una clara influencia ideológica, política y ética de la Revolución Cubana. Es más, se puede sostener que para esta generación de revolucionarios la Revolución Cubana fue una interpelación que exigía compromiso. Pero Miguel y esa generación de revolucionarios siempre supieron que las condiciones históricas del proceso revolucionario en Chile y en especial las condiciones de construcción de la izquierda, poseían condiciones particulares. De ahí su rechazo a la teoría del foco de Regis Debray.
Las tesis político-militares del MIR, hasta 1973, se planteaban la acumulación de fuerzas sociales, políticas y militares para el despliegue de una guerra insurreccional de masas. Es decir, el componente fundamental del diseño estratégico eran los trabajadores y el pueblo. Por ello el énfasis de la política del MIR en el ciclo más álgido de la lucha de clases (1970-1973), fue construirse como vanguardia revolucionaria, para ganar la conducción de la lucha de las masas. Sin renunciar a la acción directa. Pero ésta entendida como el despliegue de formas de lucha legales, semiilegales e ilegales, en un contexto de enfrentamiento de clases abierto. Las tomas de terrenos, las corridas de cerco, la ocupación de centros fabriles, los enfrentamientos con los grupos de choque de la derecha y la DC, la autodefensa frente a la violencia estatal, son la mejor expresión de los avances alcanzados en dicho proceso. Avances que, en todo caso, no fueron suficientes. Es necesario decirlo, el MIR no logró madurar como vanguardia revolucionaria y, en consecuencia, no logró ganar la conducción del conjunto del movimiento popular. Sólo de la franja más radicalizada del mismo.
¿Qué tipo de partido representó el MIR? Muy a menudo se dice “partido de cuadros” o de “revolucionarios profesionales”, también se subraya el verticalismo interno y los bajos niveles de democracia interna. ¿Qué opinas de esto? ¿Mirado desde hoy día, cuáles fueron sus principales dificultades o debilidades orgánicas tanto durante la UP, como en Dictadura?
Lo dije previamente: No hay un MIR. Existen, a lo menos tres MIR y una continuidad cultural. De esos tres MIR, dos son los que pueden identificarse con la trayectoria y el legado mirista. Uno es el MIR liderado por Miguel, entre 1967 y que perdura un par de años más después su muerte. Este partido puede ser nominado como un “partido de cuadros”, articulados bajo el liderazgo de un colectivo de dirección ampliamente reconocido, validado, y con un trabajo de masas importante derivado de la creación de los denominados “frentes intermedios”. Luego está el MIR que condujo las luchas de la resistencia antidictatorial, especialmente en el ciclo 1978-1984. Este segundo MIR también se autodenomina “partido de cuadros”, se ve obligado a construirse en la clandestinidad y enfrentó duras arremetidas represivas. En ese escenario, el proceso de formación de cuadros profesionales es más complejo y los déficits respecto de la generación anterior son más ostensibles. Pero, a contrapelo, el compromiso y la voluntad revolucionaria se midieron en escenarios bastante más duros que aquellos del ciclo 1970-1973.
En ambas circunstancias los requerimientos de la política contingente y el legado ideológico del “centralismo democrático”, favorecieron la construcción de un partido fuertemente centralizado donde la democracia interna era reducida. Probablemente hoy día, en el actual escenario de la lucha política y social, este modelo de organización y conducción política resulte poco apropiado. Pero el modelo leninista de partido era el disponible para los revolucionarios de los años 60, 70 y 80. Y a ese modelo de partido optamos por ingresar: nadie nos obligó… Pretender evaluar (e incluso recriminar) esas prácticas políticas con los parámetros del contexto actual me parece una deslealtad.
A 40 años de la caída de Miguel Enríquez en combate, son muchos los jóvenes que reivindican esa figura revolucionaria: ¿Qué significa ser mirista en el Chile actual o cuáles son las principales lecciones que nos lega esa generación de militantes anticapitalistas de los 70?
El legado es muy amplio y se puede observar en múltiples dimensiones: política, social, cultural, estética y ética. Me voy a detener sólo en el plano político. En él hay varios aspectos que podemos enfatizar. Por una parte el contenido programático de la propuesta del MIR: esta organización planteó para Chile, y luchó consecuentemente en ese sentido, la construcción del socialismo. Hoy día, en que las alternativas al capitalismo se configuran de manera difusa, muchos jóvenes y muchas organizaciones revolucionarias vuelven a plantear la necesidad de la construcción del socialismo. ¿Qué tipo de socialismo? No lo sabemos; pero la discusión sobre sus contenidos y orientaciones es una demanda fundamental de nuestra época. Y respecto de ello, los miristas y el programa mirista tienen aún mucho que decir.
Por otro lado, la primera generación de miristas y la que se formó después, en la lucha contra la dictadura, plantean un ejemplo político y un desafío ético. Se trata de generaciones de revolucionarios cuya generosidad y compromiso los llevó a entregar sus vidas por sus ideales, sin pedir nada a cambio. Tan lejos de la clase política contemporánea (senil o juvenil), que hace de la carrera por los cargos públicos una estrategia de enriquecimiento y poder. La estatura moral de esos revolucionarios influye, sin duda, de manera importante en la actitud política de los militantes anticapitalistas de hoy.

Por último, es necesario enfatizar el requerimiento de organización. Muchos hoy día, después de transitar los caminos de un movimientismo estéril, asumen que la organización política, la vanguardia política, constituye un elemento irremplazable en todo proceso revolucionario. Las experiencias históricas exitosas así lo demuestran (Rusia, China, Vietnam, Cuba, Nicaragua). Esa organización revolucionaria, dotada de una estrategia revolucionaria, que asuma las particularidades de la región (América Latina) y del país (Chile), debe construirse al interior de los trabajadores y el pueblo. Debe adecuarse al nuevo escenario y contexto histórico. Esa lección de dialéctica de la historia, el MIR la construyó con compromiso, coraje y abnegación.(…)
http://eldesconcierto.cl Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202825