lunes, 31 de agosto de 2020

"Le decimos NO AL ACUERDO PORCINO ENTRE LOS ESTADOS DE CHINA Y ARGENTINA. Los intereses capitalistas por encima de la vida animal y humana no generan más que hambre, pobreza y muerte en detrimento de la población y el medio ambiente!!"

El 1 de septiembre del 2020 el Estado argentino pretende firmar un acuerdo con el Estado de China para la exportación de cerdos. 
¿Qué consecuencias trae este acuerdo multimillonario que van a firmar a espaldas del pueblo y sin importarles  el desastre que generará? Un potencial pandémico gigante, vamos a estar cada vez más expuestxs a futuros virus y enfermedades (como ya pasó en China) Se multiplicarán los cultivos de maíz y soja, generando quemas de humedales, desmontes (como los de HOY mismo en Córdoba y otras partes del territorio) propiciando el desequilibrio del ecosistema y haciendo de nuestras tierras cada vez más infértiles. Se gastarán 1.500.000 litros de agua por día. Lxs trabajadores y lxs vecinxs van a estar más sometidxs a ambientes insalubres y contaminantes a cambio de unos pocos puestos de trabajo en todo el país. 
China  traslada los costos Ambientales quedándose con los beneficios capitales, de la mano del agronegocio que nos envenena, nos enferma y nos mata en complicidad con el Estado y el Capital.
Por todo esto y más le decimos NO AL ACUERDO PORCINO ENTRE LOS ESTADOS DE CHINA Y ARGENTINA. Los intereses capitalistas por encima de la vida animal y humana no generan más que hambre, pobreza y muerte en detrimento de la población y el medio ambiente!!
La tierra tiene que dejar de ser de los Capitalistas y el Estado, y pasar a manos de lxs trabajadorxs.

¡Les esperamos!Lunes 31/8 y todos los #LunesContraLaDeuda, en Vivo por el canal de Youtube Autoconvocatoria Deuda, a las 17 hs.

Pueblos originarios será el eje del 6to Foro de Denuncias contra la Deuda y el FMI


El lunes, 31 de agosto, a las 17 hs, el Juicio Popular a la Deuda y al FMI desarrollará su 6to Foro de Denuncias, enfocando desde la viviencia y cosmovisión de diversos pueblos originarios, los impactos y consecuencias que conllevan el sistema de endeudamiento perpetuo junto a los condicionamientos del FMI y demás instituciones financieras y comerciales internacionales. El mismo será transmitido en vivo por el canal de Youtube de la Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda. 

En este 6to #LunesContraLaDeuda, presentarán denuncias Jorge Nahuel, Werken de la Confederación Mapuche de NeuquénQuilla Sumaj Quinteros, integrante de la Comunidad Indígena Amaicha del Valle, Pueblo Diaguita, y militante de Marabunta; Sergio Nahulequir, Inan Lonko del Lof Fem Mapu, ubicado en Puerto Santa Cruz; Paz Argentina Quiroga, Amta del Pueblo Nación Warpe, perteneciente a la komunidad del Territorio del Kuyum, Puyuta, San Juan, y Guía en el Parlamento de Pueblos Originarios; la Organización de Comunidades de Pueblos Originarios ORCOPO; y Zulema Aguirre, integrante de la agrupación feminista plurinacinal “Las WaKoldas”, del Colectivo del Barrio, Villa La Angostura, y militante del FPDS-CN/MP.  Acompañará al Foro la cantante, autora y compositora salteña, Sara Mamani.
Los Foros de Denuncia #LunesContraLaDeuda, constituyen un primer momento del Juicio Popular a la Deuda y al FMI, impulsado como parte de la campaña popular que aboga por la suspensión del pago e investigación de una deuda que se entiende ilegítima, ilegal y odiosa, con grave incidencia en las diversas dimensiones de la vida cotidiana. Cada Foro cuenta con la presencia y preguntas de integrantes del Tribunal popular - Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Nina Brugo, Alejandro Bercovich y Miguel Julio Rodríguez Villafañe– y de les fiscales Liliana Costante, Verónica Heredia yCarlos Zerrizuela.
Anteriores Foros de Denuncia, que se realizan cada lunes a las 17 hs, siempre por el canal de Youtube de la Autoconvocatoria, abordaron el nefasto impacto de la deuda pública y el FMI sobre la Salud; el Hambre, la Soberanía Alimentaria y el Territorio; el Trabajo; los derechos de las mujeres, feminismos y disidencias sexuales; y el Agua y el Extractivismo. Los videos de cada Foro están disponibles por el mismo canal de Youtube.
Están convocadas todas las organizaciones populares a participar en el Juicio Popular a la Deuda y al FMI, compartiendo sus denuncias, acercando sus testimonios y documentación, organizando una audiencia o actividad relacionada.  Invitamos a comunicarse a través de los canales de la Autoconvocatoria, o directamente al correo juiciopopulardeuda@gmail.com  -- 
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*¡No debemos- No pagamos! ¡Somos los pueblos los acreedores!*

Diálogo 2000 - Jubileo Sur Argentina
Piedras 730 - Tel.: +54(9)11-55690140

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domingo, 30 de agosto de 2020

"Estamos construyendo y queremos construir redes para fortalecer los procesos de resistencia civil, desde lo local, lo regional hasta lo global. Podemos construir muchas herramientas juntas, desde nuestras experiencias y nuestros territorios; reforzar los procesos en los que podemos ser asertivas y hacer temblar al sistema capitalista, etnocéntrico, heternormado, patriarcal. Romper fronteras, romper la lógica de entregar al Estado nuestros sueños".

enred_sinfronteras@riseup.net

Jornadas Ecofeministas Antiextractivistas por el Buen Vivir: Pronunciamiento final

 PRONUNCIAMIENTO FINAL DE LAS JORNADAS ECOFEMINISTAS ANTIEXTRACTIVISTAS 

POR EL BUEN VIVIR
(con las correcciones y anexos sugeridos)

 Invitamos a suscribir el documento y a mantener la comunicaciòn.

 Quienes aùn no hayan enviado o corroborado su firma las invitamos a que lo hagan al correo: mujeresyla6a@gmail.com

 Abrazos solorarios con mucho cariño a todas!

Jin Jiyan Azadi! ¡Mujer Vida Libertad!
Black Lives Matter!
¡Por una Palestina libre!

Aquí está la lucecita que nos dieron las zapatistas.

Somos mujeres que luchan que, escuchándonos en las Jornadas Ecofeministas Antiextractivistas por el Buen Vivir:

Denunciamos el asesinato de Bety Cariño, defensora del derecho de autodeterminación de los pueblos y de la tierra.
Denunciamos el asesinato de Berta Cáceres, defensora de las aguas y la Madre Tierra.
Denunciamo
s el asesinato de Nicole Saavedra y Marielle Franco, crímenes lesbofóbicos y contra mujeres que luchan.
Denunciamos el asesinato de Macarena Valdés en su defensa del río Tranguil contra la instalación de una hidroeléctrica.
Denunciamos el asesinato de lideresas y lideres sociales en Colombia en defensa del territorio, la vida y la paz, así como la desaparición de líderes garífunas en Honduras.
Denunciamos el asesinato de Zehra Berkel, Hebûn Mele Xelîl y Amina Waysî así como los reiterados ataques del Estado turco en contra del pueblo kurdo.
Denunciamos los feminicidios, como los que están teniendo lugar en Guanajuato y en el resto de nuestros territorios.
Reconocemos las luchas de las madres, padres y familiares de los y las desaparecidos, como los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Denunciamos el Proyecto Integral Morelos, el Tren Maya, el Corredor Transístmico, como megaproyectos de muerte y destrucción.
Denunciamos los tratados de libre comercio, en especial el TMEC y TPP11.
Denunciamos la guerra internacional mundial y la guerra de los Estados contra las mujeres.
Denunciamos el Golpe de Estado en Bolivia.
Denunciamos el complejo industrial carcelario y la situación de las compañeras y compañeros presxs políticos, como los compañeros mapuche en Wallmapu, en especial la de el Machi Celestino Córdova o lo vivido por Lorenza Cayuhan hace tres años quien tuvo que parir engrillada en prisión; las presas políticas en Bolivia, en México, en Kurdistán y en el resto de territorios que habitamos.
Denunciamos que más de 400 mujeres están presas en México por aborto, sumando miles en el mundo entero.
Exigimos educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir ni ser criminalizadas.
Denunciamos a aquella academia cómplice que reproduce y justifica los discursos hegemónicos del capital y el patriarcado.
Somos mujeres que luchan, ecofeministas, anticapitalistas, anticoloniales, antipatricales, escuchando lo que quieran decirnos las mujeres de pueblos originarios, las que saben cultivar la tierra y tienen los conocimientos de nuestra ecodependencia, de nuestras ancestras y de las mujeres de juicio. Desde las mujeres que somos y las
disidencias que habitamos, reinvindicamos la autonomía de nuestros cuerpos-territorios.
Somos un pluriverso de disidencias sexuales, de capacidades, de cuerpos y sentires conscientes de la relación entre lesbofobia y misoginia hacia las mujeres. Reivindicamos la lesbiandad como rebeldía de las mujeres y posicionamiento político ante el
heteropatriarcado.
Nos unen el zapatismo y el reconocimiento de los pueblos originarios. Es un abrazo al corazón estar todas juntas.

Empezamos desde abajo, desde nuestros territorios. Nos acuerpamos para recuperar el territorio, no desde el capital o los nacionalismos, sino desde los seres vivos que somos, el agua y la tierra, poniendo en el centro la vida. Reconstituimos, sanamos y cuidamos nuestras relaciones, así como la forma de intercambio y compartición de los frutos de la Madre Tierra. Las ollas populares son parte de esto.

Nuestro cuerpo es nuestro primer territorio de defensa. Luchamos por la legalización del aborto, que también es un tema ecológico. Denunciamos la criminalización del aborto desde el ecofeminismo, el aborto es parte de nuestra soberanía sanitaria. Es nuestro derecho la autonomía de nuestros cuerpos, también para decidir las hijas e hijos que queremos tener. Sabemos que la lógica patriarcal odia a las guaguas así como odia a las mujeres, este es en un mundo adultocéntrico patriarcal.
Pensamos maternidades distintas y disidentes así como pedagogías ecofeministas.

Ponemos en el centro nuestra alimentación. Apostamos por una alimentación por el bien común, en dirección hacia una economía que nos convenga a todas. El consumo consciente, la autogestión. Seguiremos la discusión sobre la seguridad, la soberanía y la autonomía alimentaria.
Queremos cuidar la producción de lo que llega a nuestras mesas. Pensamos en la recuperación de semillas para avanzar hacia la soberanía alimentaria. Estamos convencidas que la agroecología es la forma de lograrlo. Vemos la separación entre la tierra y las personas, sabemos que acercándoles las semillas, podemos evidenciar el capitalismo y el patriarcado, y desmontarlo. La semilla como reproductora de la vida nos muestra al capitalismo y al patriarcado como reproductora de la muerte.
Hemos puesto el dedo en que sanarnos es sanar la tierra.

Las ciudades son los lugares donde mayor contaminación de agua existe.
Por ello cuestionamos la ingeniería de las ciudades, la distribución y cuidado del agua, las formas de transporte. Debemos replantearnos las grandes ciudades pues representan la comodidad frente a la devastación
de la Pachamama.

Apostamos por la simplicidad voluntaria, una vida sencilla, contrarrestando la lógica del desarrollo. Estamos separando y queremos separar entre las necesidades reales y las necesidades creadas. Sabemos que si reducimos el consumo y tenemos una vida simple, poco a poco podemos agrietar al capital. Proponemos continuar este boicot, que va a tomar tiempo pero ya está iniciado.

Reflexionamos y seguiremos reflexionando sobre el consumo animal que tenemos que disminuir, esto mismo genera salud. Si cambiamos acabaremos con la deforestación de los bosques, porque todo está relacionado. Esta forma de producción y consumo está poniendo en riesgo a la especie humana y a todos los seres vivos.

Denunciamos la peligrosidad del capitalismo verde, falsas soluciones del mal llamado desarrollo y sus megaproyectos. Ejemplos de ello son el Proyecto Integral Morelos, el Tren Maya, el Corredor Transistmico, los
megaproyectos en la península de Yucatán y las eólicas en Chiloé; así como otros de carreteras, de fracking, de minería, y de proyectos hídricos que están devastando los territorios. El extractivismo genera despojo y desplazamientos forzados, afectando especialmente a las mujeres.

Denunciamos que en Argentina el 60% del territorio cultivado produce soja transgénica para alimentar cerdos en China, externalizando los costos de los criaderos de gran magnitud y la dieta chatarra del capital transnacional. Sabemos que dicho país quiere sacarse de encima el riesgo ambiental y bacteriológico de la producción hacinada de cerdos, y llevar esas megagranjas directamente al Cono Sur. Vemos que Argentina es un laboratorio del modelo de producción de soja transgénica, para luego exportarlo a todo los sures globales.

Asimismo, las temporeras en Chile, muchas de ellas migrantes, están expuestas a los agroquímicos y agrotóxicos utilizados y derivados del cultivo de transgénicos. Los abusos del capital y el patriarcado se articulan cuando las trabajadoras agrícolas son abusadas sexualmente por parte de sus patrones, como se ha denunciado en territorio español.
Sabemos que en tanto esto continúe, cualquier política gubernamental que aluda a la soberanía alimentaria es una mentira. Vemos que se sostienen sobre las cuatro ruedas del capitalismo: explotación, despojo, desprecio y represión.

Nos posicionamos en contra de la precarización de la vida y el extractivismo laboral, tal y como vemos en las maquilas. Reconocemos la resistencia de las mujeres de San Quintín y de Tamaulipas, quienes se organizaron y confrontaron a sus patrones, visibilizando el uso de químicos dañinos, la contaminación de las aguas y su relación con los casos de cáncer y abortos espontáneos. Denunciamos la detención política de Susana Prieto, abogada de obreras y obreros del Movimiento 20/32 de Matamoros, a quien después de 23 días en cautiverio se le prohibió
residir en Tamaulipas.

Estamos en contra de los Tratados de Libre Comercio, en especial el TMEC y TPP11, que fortalecen el extractivismo en los territorios. Denunciamos los financiamientos para el falso desarrollo, como los préstamos del FMI y del BID y las políticas del BM y la OMC. No queremos que estas instituciones hablen en nuestro nombre, como lo hizo hace dos años la Organización Mundial del Comercio en la Declaración de Buenos Aires sobre Comercio y Empoderamiento Económico de las Mujeres, y que se denunció en la Asamblea Feminista de la Cumbre de los Pueblos. El financiamiento genera condiciones y deudas ilegítimas; queremos consultas y auditorías ciudanas al respecto.

Denunciamos la contrainsurgencia, la militarización internacional y la guerra contra las mujeres. Los Estados nación con su cientificismo estánjustificando estas guerras. Frente a ello, estamos desarrollando el complejo proyecto de la autodeterminación local de los pueblos.
Reconocemos las autodefensas de las mujeres y las comunidades. Sabemos que en cada región del Kurdistán se llevan a cabo ataques directos en contra de la población kurda: en Bakur, Turquía, compañeras del movimiento de mujeres son arrestadas, encarceladas y torturadas; en Bashur, Iraq, Turquía bombardeó el 15 de junio campos de refugiadas, hospitales, pueblos y zonas liberadas por el movimiento kurdo; en Rojhilat, Irán, se aplica la pena de muerte a presas y presos políticos kurdos y se les mantiene en condiciones inhumanas; en Helincê, Siria, fueron asesinadas el 23 de junio Zehra Berkel, Hebûn Mele Xelîl y Amina Waysî; y en Rojava reconocemos y aprendemos su ejemplo de resistencia.

Estamos en contra del último plan de anexión israelí a los territorios palestinos, que se suma a décadas de ocupación, expolio, desplazamientos forzados, agresiones y violaciones de derechos. Consideramos que ningún
acuerdo colonial, como el del Mandato británico en Palestina, sustituye a la autodeterminación de los pueblos. La memoria de la Nakba sigue viva a pesar de las décadas y la libertad del pueblo palestino es un derecho irrenunciable.

Somos conscientes de la complicidad de algunos feminismos liberales, de la cooptación de la cooperación internacional y estamos dispuestas a disputar los feminismos y los ecofeminismos como nuestro espacio de lucha.

No callaremos ante los progresismos que promueven al extractivismo y al patriarcado. Queremos compartir más los saberes que tenemos, los ancestrales, los nuestros y los de la academia y la ciencia digna.
Compartir los saberes sin que sean aprovechados por el poder, denunciar a las izquierdas complacientes, como hicieron las bolivianas que no aceptaron el golpe de Estado en Bolivia. Así como hacer una crítica de las academias.

Sabemos que lo escrito aquí es sólo indicativo y no exhaustivo de la realidad que habitamos.

Estamos construyendo y queremos construir redes para fortalecer los procesos de resistencia civil, desde lo local, lo regional hasta lo global. Podemos construir muchas herramientas juntas, desde nuestras experiencias y nuestros territorios; reforzar los procesos en los que podemos ser asertivas y hacer temblar al sistema capitalista, etnocéntrico, heternormado, patriarcal. Romper fronteras, romper la lógica de entregar al Estado nuestros sueños.

Hacemos un arte revolucionario, como forma de resistencia. Vamos a seguir imaginando y construyendo sueños con nuestras manos.

Queremos que estas palabras no sean sólo un discurso sino una acción cotidiana.
Queremos hacer unas segundas Jornadas Ecofeministas Antiextractivistas por el Buen Vivir.
Queremos reflexionar las grandes ciudades como proyecto de vida, repensar nuestro consumo y las formas de concebir la tierra.
Queremos
buscar la complementariedad entre feminismos, tener un diálogo sororo en el que compartir estas miradas distintas.
Queremos pensar en los otros mundos posibles; queremos un mundo donde quepan muchos mundos.

¡Jin Jiyan Azadi! ¡Mujer Vida Libertad!
Black Lives Matter
¡Por una Palestina libre!

Aquí está la lucecita que nos dieron las zapatistas.
¡Vivan los pueblos originarios!

enviado por jornadasecofeministas@riseup.net

enlace relacionado:
https://mujeresylasextaorg.com/2020/06/22/jornadas-ecofeministas-antiextractivistas-por-el-buen-vivir-4-y-5-de-julio/


Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/08/04/jornadas-ecofeministas-antiextractivistas-por-el-buen-vivir-pronunciamiento-final/

Nos movilizamos mañana 31A contra la instalación de megafactorías de cerdos por China


Nos dice el Foro Nacional por un Programa Agrario Soberano y Popular :“el Acuerdo que se negocia no es sustentable en lo sanitario ni en lo ambiental y que creará un sector concentrado de la cadena de valor porcina que no contribuye a la democratización de la economía”.

La instalación de granjas industriales de cerdos en Santiago del Estero generará más desmontes y desalojos de campesinos

27 de agosto de 2020.- Greenpeace advirtió que el establecimiento en la provincia de Santiago del Estero de granjas industriales de cerdos con destino a China generará un crecimiento exponencial de la demanda de maíz y soja para alimentarlos, lo que provocará el aumento de la deforestación y de los desalojos de campesinos.
El inminente acuerdo con el país asiático implica, según informaron fuentes oficiales, la instalación de 25 granjas industriales con el objetivo de exportar 900.000 toneladas de carne porcina en cuatro años. El secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Jorge Neme, recientemente confirmó que al menos 2 de esas granjas se ubicarán en Santiago del Estero, buscando agregar valor al maíz y la soja que se cosechan allí, y así reducir el costo de flete al puerto para su exportación.  
“Santiago del Estero es la provincia donde más se deforestó en las últimas dos décadas, por el avance descontrolado de la producción agropecuaria. La instalación de estas granjas porcinas implica mayor presión sobre sus bosques y los de la región, ya que aumentará significativamente la demanda de maíz y soja para alimentarlos. Es fundamental prohibir y penalizar los desmontes”, señaló Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.
Según datos oficiales, entre 1998 y 2018 en Santiago del Estero se perdieron 1.879.982 hectáreas de bosques nativos. Por su parte, durante el mismo período la superficie sembrada de maíz en esa provincia aumentó en 633.400 hectáreas; mientras que la superficie sembrada de soja creció en 748.772 hectáreas.
El monitoreo de deforestación en el norte del país que realiza Greenpeace mediante la comparación de imágenes satelitales reveló que, a pesar de las restricciones impuestas por la cuarentena por la pandemia de Covid-19, entre el 15 de marzo y el 31 de julio de este año se desmontaron 29.229 hectáreas (Santiago del Estero 12.488, Salta 7.755, Formosa 5.294 y Chaco 3.692).
“Donde quedan bosques en Santiago del Estero es porque allí hay campesinos que los defienden y viven de ellos en forma sustentable. Lamentablemente la mayoría no pudo acceder a los títulos de sus tierras. El aumento de los desmontes que producirá la instalación de estas granjas generará también más desalojos de comunidades”, advirtió Giardini.
Organizaciones campesinas e indígenas de todo el país nucleadas en el Foro Nacional por un Programa Agrario Soberano y Popular señalaron que “el Acuerdo que se negocia no es sustentable en lo sanitario ni en lo ambiental y que creará un sector concentrado de la cadena de valor porcina que no contribuye a la democratización de la economía”. (1)
Frente a la crisis climática, Greenpeace viene reclamando a nivel global la necesidad de reducir el consumo de carne y que su producción se realice en forma agroecológica. Este acuerdo va a contramano de dichos principios, en tanto implicará un aumento exponencial del actual stock porcino, realizado bajo métodos no sustentables, y generará más presión sobre ecosistemas frágiles.

Nota:



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Lic. Hernán Giardini
Coordinador de la Campaña de Bosques
Forests Campaign Coordinator


Greenpeace en Argentina, Chile y Colombia
Zabala 3873 (C1427DYG)
Buenos Aires - Argentina
www.greenpeace.org.ar
Tel. (54 11)
4552 0823
Cel. (54 911) 6423 3625
Correo:
hernan.giardini@greenpeace.org
Skype: hernangiardini
Twitter: @hernangiardini

Solidaricémonos con los presos políticos mapuche en Chile y con la nación Mapuche

Prisioneros políticos mapuche en huelga de hambre se encuentran al borde de la muerte


El coronavirus ha forzado al Gobierno chileno a permitir la salida de la cárcel de un tercio de los presos del país. Pero en este grupo no está ni uno de los 26 prisioneros políticos mapuche. Cuatro meses de huelga de hambre no han cambiado esta decisión. Esta semana, 16 de ellos iniciaron la huelga seca. Sus vidas penden de un hilo. 

Por El Salto

“Es tanto el dolor e incapacidad para moverse que algunos han perdido el control de sus extremidades”, indica Rodrigo Curipan, el werkén (vocero) de 26 prisioneros políticos mapuche que se encuentran al borde de la muerte en el sur de Chile. Llevan casi 120 días de huelga de hambre, y esta semana 16 de ellos optaron por dejar de consumir líquidos, iniciando una huelga seca.
Once de ellos ya debieron ser trasladados al hospital debido a su grave estado de salud, y los médicos no les dan más que unos días de vida. Se indican graves arritmias cardiacas, taquicardias, disneas, hipoglucemia, cefalea y hematuria. Además, denuncian tres casos que presentan cuatro síntomas de covid-19, que podrían venir de un brote del virus entre los gendarmes.
Fuera de una de las cárceles, los familiares instalaron un campamento desde donde realizan rogativas diarias, pidiendo que el Gobierno reaccione. Por el resto del territorio se realizan marchas de apoyo, se toman municipios, se cortan los caminos y se incendian camiones forestales.
Lo que piden es que se respete el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, firmado por el Gobierno chileno en 2008 y ganado tras muchos años de lucha política. Este documento cubre un amplio rango de materias que abarca desde su reconocimiento como pueblos y sus derechos sobre la tierra y el territorio, recursos naturales y la defensa del medioambiente, hasta la salud, educación, formación profesional, condiciones de empleo y el derecho a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones.
El instrumento internacional reconoce también las aspiraciones de los pueblos indígenas a asumir, dentro del marco de los Estados en que viven, el control de sus propias instituciones y de sus formas de vida y de desarrollo económico. En temática penal, indica que los pueblos originarios deben contar con medidas carcelarias especiales de acuerdo a sus culturas, y que deberá darse la preferencia a tipos de sanción distintos del encarcelamiento.
Esto se hace especialmente urgente en tiempos de pandemia, cuando el Gobierno chileno permitió a un tercio de todos sus presos (13.321) salir de las cárceles para proteger su salud, incluidos dos condenados por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Pinochet.
El ministro de Justicia, Hernán Larraín, accedió a crear una mesa de negociación para discutir su aplicación en el país. Sin embargo, rechazó cambiar las medidas cautelares de los prisioneros políticos, por lo que decidieron mantener la huelga.
“Estamos pidiendo ser iguales ante la Ley. Estamos ante carabineros que mataron a mapuches y están en prisión domiciliaria”, explica Curipan en referencia a casos como el del funcionario de policía que asesinó en 2018 al joven Camilo Catrillanca por la espalda, mientras conducía su tractor.
“Mi hermano lleva cuatro meses en prisión preventiva por derribar un dron que espiaba nuestra propiedad”, cuenta Marcelo Huenchuñan acerca de Reinaldo Penchulef, quien está acusado de robo con violencia
Nelida Molina, integrante de la Coordinadora de Apoyo al pueblo Mapuche Trawunche de Madrid, comparte su espanto ante la negativa del Gobierno chileno a ofrecer una solución a los encarcelados: “Da tanta rabia e impotencia la indiferencia que les provoca la vida de personas cuyo único recurso es acudir a una huelga de hambre que atenta contra sus propias vidas. Desde nuestro colectivo estamos muy angustiados por el nivel de violencia y racismo que se está aplicando a los presos políticos mapuche y al pueblo-nación mapuche en general. También nos llama muchísimo la atención la nula voluntad del Estado chileno frente a las demandas de aplicación del Convenio 169, siendo que cumplirlo es una obligación de todo Estado que lo ha ratificado. No puede ser que se mantenga prisioneras a personas sin tener pruebas que demuestren razones para mantenerles en esa situación”.
Mientras tanto, los camioneros de la Confederación Nacional del Transporte de Carga declararon paro nacional en protesta por los ataques incendiarios mapuche contra sus vehículos. Se trata de una acción que arriesga el abastecimiento nacional cuando aún hay cuarentenas en 49 comunas del país. Los camioneros entregaron un petitorio de 13 puntos, diez de los cuales son nada más y nada menos que leyes impulsadas por el propio Gobierno o Chile Vamos, la coalición del Presidente Piñera.
Fotografías y videos compartidos en redes sociales muestran cómo la policía protege el paro de camioneros, mientras el ejército estrena su nuevo equipo de drones, vehículos lanzagases y tanques último modelo comprados especialmente para la que llaman “la zona roja del conflicto mapuche”. La institución de Carabineros ha sido fuertemente cuestionada por la población en los últimos años luego de que se demostraran gravísimos casos de corrupción, montajes judiciales, y más de una decena de asesinatos de jóvenes mapuche en los últimos 20 años.
Esto es lo que ocurre hoy en Wallmapu, el territorio mapuche al oeste de la Cordillera de Los Andes. Ellos exigen su recuperación desde hace más de cien años, para poder ejercer una autonomía similar a la que poseen las comunidades autónomas en España.
La policía protege el paro de camioneros, mientras el ejército estrena su nuevo equipo de drones, vehículos lanzagases y tanques último modelo comprados especialmente para la que llaman “la zona roja del conflicto mapuche”
Los 26 prisioneros políticos mapuche se dividen entre tres cárceles distribuidas entre dos regiones de Wallmapu. Algunos de ellos han sido condenados. Otros llevan meses en prisión preventiva, una figura permitida bajo la aplicación de la Ley Antiterrorista. Ellos deben esperar encarcelados durante meses su juicio por delitos como robo con violencia, porte ilegal de armas, asalto y participación en organización terrorista. Estos juicios suelen terminar absolviendo a los inculpados por falta de pruebas o irregularidades en el actuar policial.
Curipan detalló la situación de los inculpados hace unos días, al medio de periodismo de investigación, Interferencia: “El Gobierno ha venido señalando que los huelguistas no son prisioneros políticos, sino que personas acusadas por delitos comunes ante los tribunales de justicia, pero cada uno ha sido víctima de persecución política, en cada una de sus causas, el Gobierno está en calidad de querellante. Hay una determinación e intervención política en hacerse parte en buscar responsabilidad penal y poder condenarlos, porque, además, tienen que ver con un contexto de procesos de reivindicación territorial y político. Incluso las conversaciones con los camioneros tienen que ver con determinación política”.
“Mi hermano lleva cuatro meses en prisión preventiva por derribar un dron que espiaba nuestra propiedad”, cuenta Marcelo Huenchuñan acerca de Reinaldo Penchulef, quien está acusado de robo con violencia. Su madre falleció recientemente mientras él se encontraba tras las rejas, y tiene una hija de ocho años. “Tras años de lucha, allanamientos y amedrantamientos, nuestra comunidad logró el control territorial, expulsando a una forestal que nos llenó de basura”. “Basura” es como llaman al eucalipto y el pino radiata, monocultivos que han desertificado y erosionado la región.
“Derribaron el dron, no para robárselo, sino para exigir una explicación. Tras ello, la comunidad fue allanada por más de 200 carabineros. Destruyeron tres casas buscando armamento, pero no encontraron nada, solo el dron. Había familias, niños chicos…, no les importó. Y ahí detuvieron a nuestros peñi (compañeros)”, concluye.
BANDERA MAPUCHE: EL SÍMBOLO DEL ESTALLIDO SOCIAL DE 2019
La Constitución que rige en Chile es la única creada en dictadura que persiste en Latinoamérica. No reconoce la existencia del pueblo mapuche, ni la de ningún otro pueblo originario en Chile, y subvenciona anualmente a un puñado de empresas forestales dominadas por dos grandes familias, que han ocupado los territorios indígenas, secado sus fuentes de agua y eliminado sus bosques nativos. También es la única en el mundo que consagra al agua como un bien privado. Pero por fin, después de 30 años, se ha abierto una posibilidad de cambio.
Desde octubre de 2019 y hasta el comienzo de la pandemia en marzo, millones de chilenos y chilenas se reunieron todos los días en la renombrada “Plaza Dignidad”, en el centro de Santiago. Se trató del alzamiento popular más importante de la historia democrática del país. La wenüfoye, la bandera mapuche, cubrió la Alameda, los muros y las ventanas de los edificios, y se convirtió en el símbolo del movimiento. Chilenos y chilenas se sintieron identificados con el pueblo originario y su lucha de siglos contra una élite que explota tanto a su población como a sus recursos naturales, y que usa a la policía para controlarla.
Gracias al estallido social, en octubre de 2020 se realizará un plebiscito donde, con mascarilla, se podría votar el cambio de la Constitución de Pinochet por una nueva y más democrática. Aun así, la desconfianza en el aparato democrático es tal que este triunfo dista de celebrarse, y se siente más bien como un ‘peor es nada’. Hay mucho miedo de que no pase de ser un cambio de nombre.

LAS CLAVES HISTÓRICAS DEL CONFLICTO
Este no es un conflicto colonial. Durante la conquista, el pueblo mapuche ejerció férrea resistencia al Imperio español y logró que éste se viera obligado a negociar una treintena de tratados y a respetar su frontera en el río Bio Bio.
Tras la independencia y la creación de la República de Chile, el Estado ratificó estos tratados. Hasta que a mediados del siglo XIX decidió invadir Wallmapu por intereses económicos: la agricultura y la industria maderera. La guerra fue brutal y significó la muerte de parte importante de la población mapuche. Chile usó las famosas armas Winchester, que antes usaron los estadounidenses para exterminar a los pueblos originarios de esas tierras.
De los 11 millones de hectáreas del Wallmapu en el siglo XIX, el despojo los hizo llegar al siglo XX con 500.000 ha, y eso en dictadura se redujo a apenas 300.000 ha
El país latinoamericano tomó el control del 90% del territorio mapuche y comenzó a poblarlo de colonos europeos, dando inicio así al proceso de neocolonialismo que aun impera. Las personas mapuche que sobrevivieron quedaron relegadas a pequeñas reducciones de terreno y se vieron obligados a convertirse en pequeños campesinos, condenados a la pobreza.
De los 11 millones de hectáreas del Wallmapu en el siglo XIX, el despojo los hizo llegar al siglo XX con 500.000 ha, y eso en dictadura se redujo a apenas 300.000 ha.
En el retorno a la democracia se hicieron una serie de promesas hacia los pueblos indígenas, pero aun ni se ha logrado el reconocimiento constitucional. Los últimos veinte años han estado marcados por la aplicación de la Ley Antiterrorista exclusivamente contra personas mapuche, justificando la criminalización de su cultura y la militarización del territorio.

sábado, 29 de agosto de 2020

Destaquemos lo que apuntó: “el socialismo va al desastre si no asimila motivación ecológico-revolucionaria”; y consideró la lucha contra la devastación ecológica como la condición de posibilidad del planteamiento de una alternativa civilizatoria socialista realizable. Frente a una izquierda que seguía concibiendo la lucha social como no afectada por los problemas civilizatorios a los que responde el ecologismo, afirmaba que “el futuro de la especie humana –que es el asunto principal de cualquier pensamiento revolucionario- depende fundamentalmente de cómo se resuelvan esos problemas recientemente planteados”

El marxismo ecológico y 

el comunismo verde 

de Manuel Sacristán

28 de agosto de 2020

Por Víctor Ríos

TopoExpress
Nota de edición: Hoy hace 35 años fallecía nuestro querido maestro y amigo Manuel Sacristán, uno de los pensadores marxistas más fecundos del siglo XX. Este texto evoca su reflexión sobre la crisis ecológica y su compromiso con un comunismo verde.
Manuel Sacristán (1925-1985) sigue siendo hoy el referente más sólido de la cultura marxista en nuestro país. Leerlo en 2020, a treinta y cinco años de su muerte, sigue aportando un caudal de conocimientos y reflexiones de mucho interés tanto para pensar mejor los problemas a los que nos enfrentamos en la actualidad como para sustanciar con fundamento el ideal comunista de emancipación de la especie humana.
Pensando en los más jóvenes, en quienes no lo conocieron o no han tenido ocasión de acceder a sus Panfletos y Materiales, como él quiso llamar a cuatro volúmenes que reunían escritos suyos –Sobre Marx y marxismo, Papeles de filosofía, Intervenciones políticas y Lecturas-, a los que dos años después de su fallecimiento se añadiría otro, Pacifismo, ecología y política alternativa, con textos de 1979 a 1985, quizás no esté de más decir que el lazo que unió la triple dimensión intelectual, moral y política de Manuel Sacristán fue su compromiso revolucionario.  Un compromiso que ensambló su obra y su conducta, plasmado en su militancia comunista en el PCE-PSUC, en Comisiones Obreras de la enseñanza, en el Comité Antinuclear de Catalunya, así como en sus clases y en sus múltiples actividades político-culturales.
Manuel Sacristán fue un marxista singular, que cultivó un pensamiento propio y original dentro de la tradición marxista. Durante su estancia en la Universidad de Münster, entre 1954 y 1956, se inició en la lectura de Marx y se puso en contacto con los comunistas alemanes, al tiempo que se especializaba en lógica formal. Su formación lógica y metodológica,  sus conocimientos científico-filosóficos, su estudio sistemático de los clásicos griegos y latinos y de la literatura alemana le dotaron de una cultura enciclopédica que contribuyó al rigor y a la densidad de su pensamiento. Su concienzudo estudio de la vida y la obra de Marx, de Gramsci y de las  corrientes marxistas desde el último tercio del siglo XIX hasta los años ochenta del pasado siglo fueron a la par de una constante reelaboración de su proyecto intelectual. Además, Sacristán fue incorporando a “su” marxismo, los frutos de su reflexión sobre otras culturas emancipatorias, tanto históricas como las más recientes y vinculadas a los movimientos sociales ecologista, feminista y pacifista. Con ello, unido a su atención al análisis concreto de los nuevos problemas y retos planteados por la realidad contemporánea, fue conformando un marxismo singular, en hibridación novedosa con otras ideas de liberación; un marxismo cálido y abierto, en diálogo constante con la ciencia, pero alejado de reducciones cientificistas o positivistas.

El marxismo ecológico de Manuel Sacristán
Una primera aproximación de Sacristán a la importancia y gravedad de la crisis ecológica se encuentra  en algunas de sus reflexiones de inicios de la década de los setenta. En 1966 un biólogo socialista norteamericano que desempeñó un papel relevante en la conformación de la conciencia popular sobre la crisis ambiental, Barry Commoner, había escrito un libro pionero, Ciencia y supervivencia, seguido en 1971 de otro, El círculo que secierra, que suscitaron un gran interés en Manuel Sacristán. En 1972 se publicó el informe que el Club de Roma encargó al Instituto de Tecnología de Massachusetts, Los límites del crecimiento, en el que colaboraron 17 científicos encabezados por Donella y Dennis Meadows. La lectura de estos textos y la atención a los problemas medioambientales referidos fueron confiriendo a la cuestión ecológica un lugar de relevancia creciente en su reflexión de aquellos tiempos.
En una interesante conversación con el marxista alemán Wolfgang Harich, Sacristán se preguntaba hasta qué punto esta problemática nueva era asimilable por un análisis marxista convencional y consideraba que hay dos maneras de contestar a esta cuestión. Una, a la que llamaba culturalmente conservadora desde el punto de vista de la tradición del movimiento y de los partidos obreros, consiste en recurrir al núcleo de la tradición marxista clásica, lo que permitiría decir que “en la tradición marxista están ya las claves para pensar correctamente lo nuevo”. La otra manera implica decir que hay que revisar la tradición propia en función de la aportación de otras y, sobre todo, del análisis de la realidad presente. Él afirmaba que prefería esta segunda, por parecerle mejor política cultural para el movimiento socialista al ser más superadora de la tendencia a un enquistamiento dogmático o tradicionalista que reforzase la insensibilidad hacia la novedad de la problemática, alimentando sectarismos, simplificando problemas y ocultando en cierto modo la escasa capacidad de elaboración de las cuestiones nuevas en organizaciones de izquierda. (“Para entender las cosas hay que estudiarlas, y el creerse de izquierdas no da automáticamente comprensión al que no se molesta en estudiarlas” concluyó Sacristán en una entrevista finalmente no publicada y fechada en marzo de 1983).
En realidad, releyendo sus escritos, creo que puede afirmarse que Manuel Sacristán tomó en consideración y cultivó ambos enfoques a la cuestión, aportando valiosas contribuciones en los dos planos: el de desempolvar los conceptos existentes aunque relegados en la tradición marxista para orientar bien la consideración de los nuevos problemas y el de revisar autocríticamente aquellas formulaciones de la propia tradición que dificultaban la comprensión y la respuesta político-programática a la relevancia y urgencia de los nuevos retos y desafíos planteados por la crisis ecológica.
Así, frente a la lectura del marxismo dominante en la IIª Internacional y en la cultura política que preponderó luego en la Unión Soviética, Sacristán rescata y realza las observaciones de Marx sobre el papel también destructivo del desarrollo de las fuerzas productivas sobre la naturaleza en el capitalismo. En la obra de Marx, sobre todo a partir de los manuscritos de 1857-1858, se encuentran consideraciones bastante completas sobre la influencia de la ciencia de la naturaleza en el cambio social moderno. En el libro primero y en el libro tercero de El Capital, Marx estudia y expone los efectos opresivos y destructores del progreso técnico no solo en la clase obrera, sino también en la naturaleza. Al analizar la pérdida de nutrientes de las tierras agrícolas habla de la irracionalidad metabólica que supone la existencia de grandes ciudades que importan de los campos muchos alimentos pero no devuelven los nutrientes a la tierra, sino que los evacúan hacia los ríos, contaminándolos. Para Marx y Engels esto ponía en cuestión tanto la viabilidad económica a largo plazo de la agricultura capitalista como la viabilidad ecológica de las grandes ciudades. Ellos tenían una percepción muy clara de un rasgo esencial del capitalismo: la ruptura de la circularidad de los intercambios entre humanos y medio natural, condición básica de la continuidad de la vida humana sobre la tierra. Y también una convicción: que esta fractura metabólica sólo podría superarse trascendiendo el capitalismo, en una sociedad socialista. En su texto ¿Qué Marx se leerá en el siglo XXI?,  Sacristán destaca que, teniendo en cuenta el grado incipiente en que se hallaba entonces la tecnociencia, en la obra de Marx se encuentran páginas de condena profética del progreso capitalista.
Por otra parte Sacristán plantea la necesidad de revisar la tradición propia. Respecto a la cuestión de revolución y progreso también se encuentran en Marx expresiones confiadamente progresistas muy a tono con el optimismo ilustrado dieciochesco, que ponen el acento en el carácter benéfico del desarrollo expansivo y sin trabas de las fuerzas productivas. En otoño de 1983, Manuel Sacristán cerró una interesante conferencia en L’Hospitalet de Llobregat, Algunos atisbos político-ecológicos de Marx,  con estas palabras: “seguramente que esto no lo explica todo, pero es muy probable que en la raíz del escaso eco que ha tenido en la tradición marxista el atisbo de ecología política  presente en la obra de Marx esté el elemento hegeliano de su filosofía. Cualquier continuación útil de la tradición de Marx tiene que empezar por abandonar el esquema dialéctico hegeliano de filosofía de la historia. Marx mismo parece haberse dado cuenta de eso, más o menos claramente, desde mediados los años setenta del siglo pasado. En 1877, por ejemplo, escribió una carta, hoy ya célebre, a un periódico ruso reclamando que se dejara de entender su pensamiento como una filosofía de la historia. La misma necesidad se le imponía en varios contextos diferentes. Cada uno de ellos necesita su propio estudio”.
Esta forma de aproximarse a la cuestión de la crisis ecológica, rescatando y a la vez revisando autocríticamente la propia tradición y atendiendo simultáneamente al análisis de los problemas nuevos, abordándolos tanto en el plano del conocimiento científico como en el de su dimensión ético-política, fueron conformando lo que podemos llamar el marxismo ecológico de Manuel Sacristán.

El comunismo verde de Manuel Sacristán
La identidad comunista de Manuel Sacristán tuvo siempre unos rasgos muy claros: los propios de un comunismo crítico y autocrítico defensor, como Gramsci, de hacer de la política comunista una ética de lo colectivo. Para este proyecto resultaban –y resultan- imprescindibles ingredientes como la coherencia entre el decir y el hacer, convicciones sólidas, defensa de la veracidad como cualidad revolucionaria, capacidad para fundir la identidad comunista con la identidad ético-política emancipatoria de los movimientos sociales transformadores de nuestros días, siendo comunista “en” y “con” dichos movimientos. Todos estos elementos se daban en Sacristán y en una medida poco frecuente.
En su prólogo al libro de Wolfgang Harich ¿Comunismo sin crecimiento?, Manuel Sacristán lo dice redondo: “está fuera de duda que todo comunista que vea en el problema ecológico el dato hoy básico del problema de la revolución se ve obligado a revisar la noción de comunismo.” En efecto, la sustitución de la perspectiva de un comunismo de la abundancia por un comunismo sin crecimiento, homeostático, en equilibrio dinámico, suponía una rectificación de gran transcendencia. En Harich, esta rectificación iba acompañada de la obligación de prescindir del elemento libertario poniendo el acento en el componente igualitario y aceptando para ello la necesidad de un ejercicio autoritario del poder político. En cambio Sacristán planteaba la conveniencia de vincular la perspectiva igualitaria de un comunismo de la escasez con la defensa de una propuesta de democracia directa radical articulada dando un peso a las pequeñas comunidades y a la democracia de productores, en lo que podría suponer una versión actualizada de un comunismo libertario, además de igualitario.
Sacristán apuntó que “el socialismo va al desastre si no asimila motivación ecológico-revolucionaria”; y consideró la lucha contra la devastación ecológica como la condición de posibilidad del planteamiento de una alternativa civilizatoria socialista realizable. Frente a una izquierda que seguía concibiendo la lucha social como no afectada por los problemas civilizatorios a los que responde el ecologismo, afirmaba que “el futuro de la especie humana –que es el asunto principal de cualquier pensamiento revolucionario- depende fundamentalmente de cómo se resuelvan esos problemas recientemente planteados”. Además consideraba que “una práctica ecologista choca inmediatamente con el presente modo de producción. La unión de esos dos aspectos debería resolver fácilmente la cuestión, mostrando a los grupos revolucionarios que tiene que ser ecologistas, y a los ecologistas que tiene que ser socialmente revolucionarios”.
Todo esto tenía según Sacristán otra implicación de importancia. En una conferencia de 1980 sobre ¿Por qué faltan economistas en el movimiento ecologista? expuso que “el movimiento ecologista tiene que plantearse el problema del poder… no para menospreciar el tipo de actividad que le es hoy característico, la actividad socio-cultural básica, pues esta actividad se encuentra en la raíz de todo, incluso de la cuestión del poder […]. Pero sabiendo que desde ese plano social básico que Gramsci llamaba ‘molecular’ se está dirimiendo la cuestión del poder.”
En esta reformulación del ideario comunista –que incluía también las aportaciones del feminismo y el pacifismo- en favor de un comunismo radicalmente ecologista, de un comunismo verde, las contribuciones de Manuel Sacristán, en aquellos años a contracorriente y en minoría dentro de la cultura marxista tradicional, fueron tan destacadas como anticipatorias. Su conocimiento hoy puede contribuir a brindar más y mejores motivos para el compromiso, la resistencia y la esperanza de quienes trabajan por transitar desde esta noche oscura de la crisis de una civilización que no acaba de morir hacia una humanidad más justa y libre en una tierra habitable.
Bibliografía citada o consultada
De Manuel Sacristán:
 ¿Por qué faltan economistas en el movimiento ecologista? Conferencia organizada por el C.A.N.C. en la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona, publicada en BIEN (Boletín de Información sobre Energía Nuclear editado por el CANC) y reproducida en Pacifismo, ecología y política alternativa, Editorial Icaria1987, págs. 123-129.
¿Qué Marx se leerá en el siglo XXI? Texto escrito en febrero de 1983, publicado en mientras tanto nº 16-17, octubre 1983, págs. 127-132 y reproducido en Pacifismo, ecología y política alternativa, Editorial Icaria1987, págs. 123-129.
Algunos atisbos político-ecológicos de Marx. Conferencia en L’Hospitalet de Llobregat, otoño de 1983, publicada en mientras tanto nº 21, diciembre 1984, págs. 39-49 y reproducida en Pacifismo, ecología y política alternativa, Ed. Icaria1987, págs. 139-150.
Comunicación a las Jornadas de Ecología y Política en Murcia, 4-5-6 de mayo de 1979. Publicado en mientras tanto nº 1, noviembre-diciembre 1979, págs. 19-24 y reproducido en Pacifismo, ecología y política alternativa, Ed. Icaria1987, págs. 9-17.
El trabajo científico de Marx y su noción de ciencia. Publicado en mientras tanto nº 2, enero-febrero 1980, págs. 61-96. Incluido en Sobre Marx y marxismo, Panfletos y Materiales I, págs.317-367Ed. Icaria, 1983.
Entrevista con la revista mexicana Naturaleza, marzo de 1983. Incluida en Pacifismo, ecología y política alternativa, Ed. Icaria1987, págs. 130-138.
Karl Marx. Artículo de la Enciclopedia Universitas, Ed. Salvat, 1974. Incluido en Sobre Marx y marxismo, Panfletos y Materiales I, págs.277-308Ed. Icaria, 1983. Reproducido también por Esquerra Unida i Alternativa en 2018, en edición conmemorativa del 200 aniversario de Marx.
Prólogo a la edición castellana del libro de Wolfgang Harich ¿Comunismo sin crecimiento? Babeuf y el Club de Roma, Editorial Materiales, 1978, págs. 9-28. Reproducido también en el nº 12 de la revista Materiales, noviembre-diciembre de 1978, págs. 115-129.
Tradición marxista y nuevos problemas, conferencia pronunciada el 3 de noviembre de 1983. Recogida, incluyendo el esquema previo y el coloquio, en Seis conferencias. Sobre la tradición marxista y los nuevos problemas, http://tienda.elviejotopo.com/teoria-politica/955-seis-conferencias-sobre-la-tradicion-marxista-y-los-nuevos-problemas-9788496356443.html, págs. 115-155. Ed. El Viejo Topo, 2005. También en  Manuel Sacristán- Francisco Fernández Buey. Barbarie y resistencias. Sobre movimientos sociales críticos y alternativos., https://tienda.elviejotopo.com/pensamiento/3127-barbarie-y-resistencias-9788417700256.html págs. 133-180. Ed. El Viejo Topo 2019.
Sobre los problemas presentemente percibidos en la relación entre la sociedad y la naturaleza y sus consecuencias en la filosofía de las ciencias sociales. Un esquema de discusión. Comunicación presentada en el Congreso Mexicano de Filosofía, 1981, incluida en Papeles de Filosofía, Panfletos y Materiales II, págs. 453-467, Ed. Icaria, 1984.
Una conversación con Wolfgang Harich y Manuel Sacristán, mayo de 1979. Publicada en el nº 8 de la revista Mientras Tanto, 1981, págs. 33-52. También incluida en López Arnal, Salvador; De La Fuente, Pere (eds.). Acerca de Manuel Sacristán, Barcelona, Destino, 1996, págs. 131-152.
Sobre Manuel Sacristán:                                                                                                                                                      
Capella, Juan Ramón. La práctica de Manuel Sacristán. Una biografía política. Ed. Trotta, 2005.
Fernández Buey, Francisco. Sobre Manuel Sacristánhttps://tienda.elviejotopo.com/inicio/1262-sobre-manuel-sacristan-9788416288526.html Ed. El Viejo Topo, 2015.
Ríos, Víctor. El compromiso de Manuel Sacristán, en El legado de un maestro. Homenaje a Manuel Sacristán. Fundación de Investigaciones Marxistas, 2007.
Otros textos citados:                                                                                                                                                           
Commoner, Barry. Ciencia y supervivencia, 1966. Edición castellana de Plaza & Janés, 1970.
Commoner, Barry. El círculo que se cierra, 1971. Edición castellana de Plaza & Janés, 1978.
Meadows, Donella y Dennis. Los límites del crecimiento. Informe al Club de Roma sobre el Predicamento de la Humanidad. Primera edición en inglés y castellano, 1972. Fondo de Cultura Económica.
Texto publicado originalmente en el blog Realitat.cat

Fuente: https://rebelion.org/el-marxismo-ecologico-y-el-comunismo-verde-de-manuel-sacristan/