Entrevista a Joaquín
Miras Albarrán sobre Praxis
política y Estado republicano. Crítica del republicanismo liberal
“La izquierda durante
el siglo XX acepta la noción de 'progreso' con el significado que le da la
ideología burguesa”
28 de noviembre de 2016
Por Salvador López Arnal (Rebelión)
Entre otras
muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores
conversaciones, Joaquín Miras Albarrán es miembro-fundador de Espai Marx y
autor de Repensar la política y Praxis
política y estado republicano.
*
Estamos en
un apartado que lleva por nombre: "Qué consecuencias debemos extraer a la
luz de estas ideas", páginas 54-71 de tu libro. Nos habíamos quedado en la mitad. Prosigo. Te
voy a pedir unos comentarios de textos sobre tesis-reflexiones tuyas. La
primera: "Y así, hemos aceptado el ethos creado por el hacer del capital como
el único posible, como natural y válido, como inmodificable y externo a toda
consideración política". ¿Siempre ha sido así? ¿Siempre hemos aceptado ese
ethos como el único posible? Si la respuesta es negativa, ¿cómo lo han
conseguido?
El grueso de
la izquierda que se constituye durante el siglo XlX, las corrientes
mayoritarias, aceptaron como "progreso" el mundo económico ordenado
por al capitalismo. Podemos tomar como referencia que nos permite ver hasta
dónde es eso cierto, la valoración que la izquierda, en su mayoría, hizo del
campesinado y sus mundos de vida. Si queremos matizar y ajustar las fases de
penetración de la hegemonía capitalista en la izquierda, podemos registrar que,
por ejemplo, la clase obrera revolucionaria francesa de los años 40 del siglo XlX,
defendía sus formas y tradiciones de trabajo y vida corporativa agremiada,
autónomas, con sus rituales de paso, su mundo cotidiano, su ethos. Alain
Maillard y William Sewell nos lo explican. Una clase obrera, desde luego, y tal
como insiste, Arthur Rosenberg, aislada del campesinado francés, lo que le
cuesta la terrible derrota de junio de 1848. Pero este periodo, el periodo de
la democracia revolucionaria, de una clase obrera no subsumida en su forma de
trabajo por el capital, y que sostiene conscientemente un anhelo de proyecto de
vida autónomo, una clase obrera que sí quiere hacer política, pero que no
delega la política, se cierra paulatina y definitivamente tras la AIT. Los partidos socialdemócratas, señalan el giro: son
maquinarias que confían en la delegación de voto, y en la acción política
delegada desde las instituciones gubernativas del estado, etc. y confían en el
modelo de vida, en el orden generado por el capital, que, se acepta, incluso,
es el que lo universaliza, mediante su desarrollo evolutivo de las
"fuerzas productivas". Pero sobre esa ideología elaborada que no
tiene nada que ver con Marx, que acepta como "progreso" el orden del
capital, pero recibe el nombre de marxismo, ha escrito un gran libro Montserrat
Galcerán, La invención del marxismo.
El que
publicó en Iepala en 1997. Recuerdo el subtítulo: "Estudio sobre la
formación del marxismo en la socialdemocracia alemana de finales del s. XIX. No
era breve.
Exacto. Por cierto
que ya en los años cincuenta del siglo XX, el grupo de Karl Polanyi, al
combatir la idea falsa del desarrollo de las fuerzas productivas y de que su
fuente es la creación de un "excedente", un remanente productivo que
excede a las necesidades humanas, declaran que esa noción disparatada, que se
fundamenta en unas hipotéticas necesidades humanas no sociales, no plásticas,
sino "naturales", que son fijas en consecuencia, no tiene nada que
ver con la obra de Marx: ellos sí leen, y leen a Marx. La opinión de estos se
puede encontrar en la tercera parte del libro Comercio
y mercado en los estados antiguos.
¿De Karl Polanyi?
Sí, sí, de Polanyi, Conrad M.
Arenberg y Harry W. Pearson. Publicado en lengua inglesa en 1957, lo tradujo
Labor en 1976. En fin, veo que sin darme cuenta de ello, he citado diversos
libros; se debe a que estamos tratando sobre un cúmulo de asuntos que han
merecido múltiples debates.
Creo que la izquierda durante el siglo XX, acepta la noción de
"progreso" con el significado que le da el capitalismo, la ideología
burguesa. Desarrollo técnico, desarrollo productivo, consumo material, etc. Lo
mismo ocurre con la palabra "modernización", o la palabra
"desarrollo", etc. que tienen significados semejantes o
complementarios de la
anterior. Estos términos productivistas asumen como óptimo un
modo de vida. La autonomía cultural de las clases subalternas, en la medida que
se sostiene durante ese periodo, no es consecuencia de una consciente
intervención de las fuerzas políticas de izquierdas, sino de la incapacidad del
capitalismo para ahormar la vida cotidiana de la gente. Situación
que termina con el inicio de la etapa del capitalismo industrial de bienes para
la vida cotidiana. No es cierto que el mundo actual, y la misma izquierda, no
tenga una noción de Buen Vivir, de Vida Buena; lo tiene, lo tiene naturalizado,
lo considera "el único"; es el del consumo, el de la vuelta a antes
de 2008, por ejemplo y referido al presente. La izquierda no ha considerado asunto de
debate político el cómo vivir, la cultura material de vida. Ha actuado como
fuerza que pretendía universalizar las conquistas, los logros que desarrollaba
el capital. La creación de alternativas de vida, los casos que se han dado, ha
sido considerada "utópica", evaluación que es absurda, dado que lo
que se da en un topos, aunque sea minoritario, se da. No es la fantasía
intelectual de un mundo distinto escrita por un pensador.
El modelo
aceptado es el que concibe que el orden material del capital es la buena vida,
y que basta con universalizarlo, como digo. Recordemos que incluso cuando, a comienzos
del siglo XX, se elabora la consigna "socialismo o barbarie" lo que
se hace es declarar que la socialización de los medios
de producción, la universalización de ese mundo, no sobrevendrá evolutiva y
gradualmente, sino que habrá que imponerla mediante la acción política
voluntaria. No que haya que crear una alternativa cultural, de cultura material
de vida, a la que genera el capitalismo. Precisamente Rosa Luxemburg, que es
una gran revolucionaria, puede ser prueba de lo lejano que estaba de ella el
pensar en mundos de vida alternativos al generado por el capital. Podemos
adoptar, también en este caso, como patrón de medida, su reflexión o su
conocimiento respecto del campesinado, del mundo rural no capitalista, un mundo
de vida verdaderamente alternativo al generado por el capital.
Se impone
alguna referencia concreta
En su folleto
de 1905 Huelga de masas, partido y sindicato, Rosa Luxemburg analiza la
revolución rusa de 1905 para extraer lecciones políticas. El texto que explica
dicha revolución, no dice nada –apenas un párrafo- sobre el campesinado y se
centra en la lucha de la clase obrera. Sin embargo, la revolución rusa, la del
5 y la del 17, fue un proceso que se produce en un país de 100 millones de
campesinos y 25 millones de ciudadanos urbanos, si contabilizamos dentro de ese
grupo incluso a los guardas de las aldeas, que no trabajaban la tierra
directamente –datos de Theodor Shanin. Y fue una revolución mayoritariamente
campesina, por fuerza.
José Luis
Martín Ramos, le acabo de entrevistar, coincide contigo en este punto
Recuerdo que
cuando yo tenía 18 años, en 1971, en clase de literatura de la universidad, un
profesor, entonces joven, uno de veras profesor, y de veras hombre de cultura
vastísima, hablaba de Cadalso, de sus Cartas marruecas. En una de ellas, el
protagonista, Gazel, escribe a su hayo narrándole una conversación con dos
nobles españoles de la
corte. Ellos dicen que ha ocurrido una terrible desgracia.
Gazel les interroga: "¿Acaso una tribu de indios bravos ha entrado por el
norte en Nueva España? ¿acaso…?" La respuesta es siempre: "peor que
eso, Gazel, mucho peor". Al final, se lo aclaran: "¿querrá usted
creer, Gazel, que en todo Madrid no se ha podido encontrar una vara de cinta de
seda azul?"
Los dos
nobles son caracterizados como petimetres. Mi profesor nos dijo que eso era
influencia de Rousseau, y que recogía la crítica de éste contra el lujo. Y
añadió que eso era reaccionario, porque estaba contra el progreso. Por
supuesto, yo lo acepté a pies juntillas. Bueno: "Época".
La izquierda, la izquierda, digamos "teórica", la que ha
pretendido reflexionar las luchas de clases y se ha comprometido en las mismas,
en su mayoría ha carecido del utillaje intelectual que posibilita pensar una
alternativa de vida. Por falta de términos tales como ethos u otros análogos;
la desaparición de los mismos, la ruptura respecto de una tradición, revela el
poder, el calado de la hegemonía intelectual liberal capitalista. Esta es una
parte del problema de la izquierda, una parte, la carencia intelectual, que referida
a las izquierdas españolas –incluye HB- es vertiginoso.
Si HB
refiere a Herri Batasuna se van a poner de los nervios, por lo de izquierda
española. Ni te cuento los de las CUP. Prosigue, prosigue
Pero no es
éste el único problema. El otro es su integración en el bloque político
dominante, ,
incluso.
Pero vuelvo al asunto del modelo teórico y de los recursos
intelectuales que permitieran pensar alternativas de cultura, de vivir. Creo que
durante el siglo XX, con independencia del caso italiano, el del partido
comunista de Togliatti, que trataba de crear un popolo comunista, articulando
instancias de vivir cotidiano conscientemente, no hubo otras experiencias en
tal sentido. Togliatti sí poseía utillaje; consta, por ejemplo, que llegó a
traducir 150 páginas de la Fenomenología del espíritu de Hegel. Se conserva el
manuscrito. Croce y Labriola fueron pensadores que influyen en Togliatti, pero
todo esto es algo singular del marxismo italiano, un hegelomarxismo práctico,
no académico… un partido en que había diversas corrientes, claro. Esto ayuda a
comprender la propuesta del último Enrico Berlinguer, la de creación de una
cultura de la sobriedad… Pero todo esto es "testimonio", testimonio
de algo minoritario; ciertamente compartido por otros hegelomarxistas, ese
Lukacs de 1967 que propone que sea la lucha por la desenajenación de la vida
cotidiana el fundamento y el objetivo de la lucha política contra el
capitalismo.
Me
preguntabas por las causas de todo esto; creo que he respondido: la hegemonía
intelectual lograda por el capital a base de coacción violenta y de consenso.
Que es aceptado y teorizado como el mejor, y como ya en evolución hacia el
"radiante porvenir".
Dos dudas a
raíz de tus reflexiones. Esa cultura de la sobriedad, de la austeridad si el
término no nos lo hubieran robado a la que acabas de hace referencia, ¿no está
más que presente en los grupos ecologistas de izquierda o en pensadores, como
Jorge Riechmann o Rafael Díaz-Salazar, que se mueven en esas coordenadas?
Sí, es cierto que en el ecologismo actual hay grupos que trabajan
en la elaboración de un pensamiento de este tipo. Con dos matices; dentro del
grupo interesante de pensamiento ecológico, existe una corriente muy capacitada
técnicamente que señala los problemas, el agotamiento de recursos, y las
características que debería tener el "contrafáctico", la sociedad que
sería posible, pero queda ahí. Sus trabajos son muy valiosos, son una diagnosis
científica de primer orden, gracias al cual sabemos de la gravedad extrema de la situación. Pero a
partir de ahí alguien debe pensar y alguien debe tenerlos en cuenta. Por
"alguien" no entiendo un alguien individual, ni un partido al uso; si
se tratar de eso, ellos mismos, y tú y yo, somos "alguienes"; sino un
alguien sujeto colectivo. Una "causa eficiente", un sujeto social que
pueda luchar teniendo en cuenta las investigaciones; luchar y tratar de generar
un nuevo vivir en común. Por cierto, que ya hay personas tratando de organizar
su vivir de otra manera, luchando por todos sus medios
por crear alternativa. Cuando en Espaimarx organizamos, hace tres años, unas
jornadas sobre esta materia, -estuvieron con nosotros, Pedro Prieto, Oscar
Carpintero….- vinieron a las mismas unos amigos del grupo de Pedro Prieto en
Cataluña que anteriormente habían estado trabajando la tierra, que habían
vuelto a la ciudad, pero que seguían buscando formas de vida y producción
distintas: sabían hacer zapatos de forma artesanal, etc. Destaco esto porque creo
que argumenta en la línea que tú indicas. Y no existen murallas chinas que
separen cosas, claro.
Manteniéndome
en el plano de la reflexión, que no es constitución de un alguien subjetivo
organizado: creo que la recuperación de todo el legado político clásico, en el
que precisamente el modo de vida de la comunidad es el objetivo fundamental de
la política, es de gran importancia para este fin.
¿Y eso por
qué?
Porque nos
dota de nociones que nos permiten actuar políticamente por ejemplo, lo que hace
al ethos-. Nos recuerda que no hay solución posible sin la creación de una
"causa eficiente" o fuerza común activa que actúe en esa dirección. "Causa
eficiente" es término procedente del creador de la Filosofía praxeológica,
Aristóteles. "Creación" es término referido a la actividad del
"espíritu", a la humanidad entendida como Nada –plasticidad- que se
tiene que autocrear constantemente: es término de Hegel, el gran aristotélico
que comprende que la historicidad es autocreación y radicaliza la filosofía de la praxis. Sin una fuerza
así, no existe política posible; a lo sumo posible tecnología institucional. Es
más, nuestra tradición política, praxeológica, sobre todo tras la Revolución Francesa,
como consecuencia de esa experiencia histórica y de las subsiguientes
experiencias de lucha contra el capitalismo –Marx-, ha aprendido a reflexionar
sobre las condiciones de posibilidad para la existencia, para la creación, de
una "causa eficiente" o sujeto social activo, de cuya capacidad
concreta depende, a su vez, la creación de un proyecto concreto realizable, que
sólo puede surgir como proyecto sensato si es pensado por el mismo sujeto
social activo, si surge, en tanto proyecto, "dramáticamente" –así se
expresa Gramsci-, como reflexión a partir de la experiencia práctica de los
individuos organizados. Esta tradición nos enseña a reflexionar sobre la
posible génesis de estos nuevos movimientos o sujetos sociales que en un
momento dado comienzan a auto crearse. Esto es lo que sí puede permitirnos
ayudar adecuadamente a estos procesos, a ser la adecuada partera de un sujeto
naciente, del que la partera no puede pronosticar cómo será, pero sí serle
útil. El ejemplo que se me ocurre para dar hacer constar el carácter
impronosticable de lo naciente, había sido ya utilizado por Sócrates, claro.
Que la filosofía ayuda a cada persona a saber encontrar su buen vivir, a saber
orientarse en relación consigo mismo, autónomamente.
Precisamente
la reflexión en continuidad de esta tradición nuestra es la que nos aporta
nociones para poder pensar en fuerte sobre todo esto: comunidad, ethos, génesis
histórica, causa eficiente o sujeto práxico, experiencia práxica, consciencia,
saber de la experiencia de la consciencia…todo ese pensamiento
"viejo", hoy desechado.
Pero esta
opinión tuya...
Esta opinión
mía que declaro públicamente va dicha como respuesta a la pregunta que tú me
formulas, sobre los grupos ecologistas, y va dicha con todas las cautelas,
porque "hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio, que las que
sospecho en mi filosofía"; claro. Carlos Valmaseda, que en nuestro pequeño
grupo, Espaimarx, investiga desde hace mucho tiempo sobre este asunto
fundamental, nos informa, precisamente, de la existencia de propuestas, y de
experiencias, que se generan en diversas partes del mundo. Ahora, como está en
la India, nos mantiene al tanto de corrientes de pensamiento que tratan de
enlazar con el mundo rural que aún existe allí, y de proponer alternativas de
vida. Todo esto es un novum para mí. La historia, la historicidad…
Bueno, yo
trato de ayudar a que no se nos pierda un legado intelectual que creo que es
imprescindible, fundamental, para ser capaces de ayudar a elaborar
alternativas, es decir, generar "causas eficientes", "sujetos
sociales".
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=219688