martes, 29 de noviembre de 2016

Compartimos el desafío de “emprender una estrategia orientada a la transformación radical de las condiciones materiales e ideológicas que caracterizan el viejo orden establecido”. En tiempos de fagrante confrontación clasiste es “un buen momento para emprenderla y hacerla posible”.

El chavismo y la omisión de la lucha de clases
24 de noviembre de 2016
Por Homar Garcés (Rebelión)
Muchos chavistas y revolucionarios han omitido -posiblemente de forma involuntaria, concediéndoseles el beneficio de la duda- que la lucha de clases y la movilización popular fueron elementos claves en los triunfos electorales consecutivos obtenidos por Hugo Chávez desde 1998, incluso en aquellos momentos coyunturales cuando los grupos de la oposición propiciaron y cristalizaron un golpe de Estado y un paro patronal, estimulados por Estados Unidos y su sed de poder.
Esta omisión propició que, de una u otra forma, el clientelismo político y la consiguiente conformación de una maquinaria electoral exitosa -representada inicialmente por el Movimiento V República (MVR) y, ahora, por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), resaltando ambos por encima del resto de partidos políticos identificadas con el chavismo-, ocasionaran la desmovilización popular. Esto sería aprovechado por la oposición de derecha, trastocando así la correlación de fuerzas que se inclinaba en su contra, lo que se manifestó en el control actual de la Asamblea Nacional, relegando al chavismo a un papel defensivo frente a la denominada guerra económica. Durante este tiempo, la oposición avivó -mediante una campaña mediática insistente, aunada a la crisis de abastecimiento y de especulación desmedida de productos- cierto descontento colectivo respecto a la efectividad del gobierno de Nicolás Maduro para paliar la nueva situación crítica padecida por el pueblo.
Si se hubiera entendido medianamente la necesidad de afrontar la lucha de clases en Venezuela de una forma sostenida, posiblemente no existirían las circunstancias por las que atraviesa el proceso de cambios revolucionario. Incluso, el gobierno de Maduro habría tenido una mejor posición para atajar, de manera contundente, las intenciones opositoras de desalojarlo del poder.
También pudo servir de escenario para definir el rumbo económico y teórico a seguir, teniendo en cuenta la exigencia de construir el socialismo bolivariano como una opción válida y factible frente a la lógica perversa del capitalismo y sus relaciones de producción y consumo. Algo que es determinante y está ligado, asimismo, al compromiso de disminuir enormemente la dependencia de la renta petrolera y tender al logro de una diversificación tangible de la economía nacional, como tantas veces fuera anunciado. Ahora, con una economía sometida a la acción inmoral de bachaqueros y empresarios (internos y externos), que responden a intereses políticos, que se amplía con la carencia de dinero en efectivo (sometiendo a los ciudadanos a una usura legalizada que pareciera aceptarse ante la imposibilidad de alternativas inmediatas por parte de las autoridades), los chavistas y los revolucionarios debieran enarbolar, sin desechar lo adelantado por Chávez, una nueva referencia revolucionaria que contemple y garantice la posibilidad irrecusable de consentir que sea el pueblo quien ejerza el poder de un modo protagónico en lugar de permitir el empoderamiento de fracciones burocráticas político-partidistas que sólo actuarían en su propio beneficio.
En su análisis “La implosión de la Venezuela rentista”, Edgardo Lander determinó que “el gobierno del Presidente Chávez, lejos de asumir que una alternativa al capitalismo tenía necesariamente que ser una alternativa al modelo depredador del desarrollo, del crecimiento sin fin, lejos de cuestionar el modelo petrolero rentista, lo que hizo fue radicalizarlo a niveles históricamente desconocidos en el país. En los 17 años del proceso bolivariano la economía se fue haciendo sistemáticamente más dependiente del ingreso petrolero, ingresos sin los cuales no es posible importar los bienes requeridos para satisfacer las necesidades básicas de la población, incluyendo una amplia gama de rubros que antes se producían en el país. Se priorizó durante estos años la política asistencialista sobre la transformación del modelo económico, se redujo la pobreza de ingreso, sin alterar las condiciones estructurales de la exclusión”. Sin embargo, en descargo de Chávez, éste había expuesto en el preámbulo del Plan de la Patria que “la formación socioeconómica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista”, por lo que el proyecto revolucionario en construcción tendría que estar “direccionado hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance hacia el socialismo.”
Aún con este importante detalle en contra, que se enlaza con la acción quintacolumnista de muchos burócratas, poco o nada involucrados con el chavismo o, en su defecto, con la simple gestión gubernamental, anclados como están en sus espacios de confort; los revolucionarios y los chavistas podrían emprender una estrategia orientada a la transformación radical de las condiciones materiales e ideológicas que caracterizan el viejo orden establecido. Éste sería, está demás decirlo, un buen momento para emprenderla y hacerla posible.

“Sabemos que una clase social no es un producto automático del aparato productivo: más bien, como nos enseñó el marxista inglés E. P. Thompson, una clase se construye a sí misma a través de la historia. Así pues, la clase de los oprimidos en nuestra región se construyó, en un proceso de larga lucha, como bolivariana”.

Bolívar después de Marx: el sujeto histórico de 
la revolución venezolana
24 de noviembre de 2016
Por Chris Gilbert (Rebelión)
El imperialismo, pese a sí mismo, ha homenajeado a nuestra región en estos últimos años. Este homenaje consiste en la búsqueda urgente de la paz. Mientras en otras regiones del mundo los dirigentes del imperio más guerrerista de la historia intentan crear el caos y aprovecharse de él, aquí en la región norteña de América Latina –Colombia, Venezuela, Cuba– quieren paz desesperadamente. ¿Por qué? Porque temen nuestra capacidad de lucha, nuestro legado de lucha.
En verdad es un legado temible que siempre hemos subestimado… Antes de morir, el legendario cuadro cubano Raúl Valdés Vivó (1929-2013) se entregó a investigaciones que lo apartaron algo de la corriente del marxismo que había enseñado durante tantos años en escuela de formación del PCC. En una charla que dio aquí en Tierra Firme, el cubano anunció uno de los sorprendentes resultados que se desprendían de sus indagaciones: la injerencia de Estados Unidos en Venezuela no es tanto para controlar el petróleo criollo sino para borrar el legado de Bolívar.
Esta afirmación es aparentemente descabellada, pero luce más verosímil vista desde la perspectiva de otro de los ejes de investigación de Valdés Vivó en sus últimos años. Nos referimos a su investigación sobre la geopolítica contemporánea, el capitalismo como sistema mundial. Efectivamente, el capitalismo es un sistema global que divide y polariza el planeta. La polarización mundial es un hecho olvidado por la mayoría de los marxistas que buscan aquí una clase obrera con la misma centralidad que la de la clase obrera norteña; esta búsqueda es tan fútil como la de El Dorado.

El sistema mundial capitalista mantiene una paz rousseauniana en sus fortalezas del norte, pero pone las grandes regiones del sur en un estado hobbesiano de tumulto y atraso. Por eso las masas del sur, a diferencia de sus hermanos más pasivos del norte, buscan superar el sistema perennemente. La caracterización científica de este grupo sureño llamado al cambio es la de ejército de reserva mundial. Es un sujeto muy heterogéneo. En la Segunda Declaración de La Habana fue descrito tentativamente como “las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados… los intelectuales honestos”. Pero detrás de la descripción yace una pregunta: ¿qué puede unificar una agrupación tan diversa para una lucha larga y repleta de obstáculos?

¿Cómo aglutinar un sujeto diverso bajo una sola bandera?  
Aquí entra el legado Bolivariano. Porque, a diferencia de Francisco de Miranda que sólo pudo ver un bochinche, Simón Bolívar reconoció que el sujeto diverso y harapiento de América Latina tuvo capacidad de organizarse: capacidad de unidad, lucha y batalla. En verdad fue un salto de fe muy parecido al de Marx en su contexto cuando se colocó –mucho antes de tener una explicación científica sobre el asunto– al lado del naciente proletariado. Pertrechado con los lentes del socialismo y anarquismo francés, el joven Marx vislumbró en esta clase emergente la capacidad de autopraxis.
Así que, en nombre del prócer criollo que lo reconoció primero, decimos que aquí el sujeto histórico capaz de hacer la revolución venezolana es un sujeto bolivariano. Y también que el bolivarianismo vivo coincide con el marxismo más avanzado por ser un pensamiento consciente del capitalismo como sistema mundial y de los retos que enfrentamos en términos de la organización en la transición al socialismo desde la periferia.

Lo anunciado arriba como tesis teórica –la importancia del bolivarianismo en el plano del pensamiento revolucionario– subyace en la conciencia popular desde hace tiempo. Es tan así que la clase oprimida venezolana se autoconcibe como “Hijos de Bolívar”. Sabemos que una clase social no es un producto automático del aparato productivo: más bien, como nos enseñó el marxista inglés E. P. Thompson, una clase se construye a sí misma a través de la historia. Así pues, la clase de los oprimidos en nuestra región se construyó, en un proceso de larga lucha, como bolivariana.

Una necesidad existencial: ser bolivariano
Todos los intentos de identificar y posicionar al sujeto del cambio de otra manera –independientemente de sus intenciones– se arriesgan no sólo a desarmarlo sino también a negar su existencia. En un libro de 1969, Germán Carrera Damas se empeñó en desmontar el culto a Bolívar y encontrar en él un mero político realista. Según este historiador, el bolivarianismo es sólo un “recurso ideológico”, una proyección de “las aspiraciones más urgentes y sentidas” del pueblo y “la contrapartida de un saldo adverso a las aspiraciones de las masas populares”. Frente a esta historiografía “objetiva”, que confunde la ciencia con ser au-dessus de la mêlée, hay que preguntar si estas aspiraciones urgentes aún existen o no, y si el historiador las comparte.
Un anhelo puede pertenecer a todo un pueblo como necesidad existencial. América Latina es probablemente la región del mundo más dispuesta a dar vivas. Vitoreamos a los próceres, a mandatarios, a países, a gobiernos, al pueblo... a todo menos la muerte. ¡Indudablemente es la gran expresión de la voluntad de vivir en un continente cuya existencia depende de la lucha! Ahora, ¿quién puede y quién quiere apartarse de estas “aspiraciones urgentes y sentidas” de luchar y de vivir? Solo los teóricos comprometidos con un modelo de ciencia que es mero repaso de hechos objetivos (lógicamente, un método promovido por los grupos y las naciones que ya tienen la existencia asegurada).
El nombre de nuestra voluntad continental de vivir –que equivale a la voluntad de asumir el largo y obstaculizado camino a la superación socialista– no es otro que el bolivarianismo. Eso porque el bloque diverso de cambio se unifica y se forma bajo esta bandera de su propia construcción, identificado con Bolívar y sus luchas, consciente de que de eso depende su existencia. Es por esta razón que en el Norte trabajan día y noche para que el espíritu bolivariano y luchador duerma en paz…

Chris Gilbert es profesor de Estudios Políticos en la Universidad Bolivariana de Venezuela. 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=219566

lunes, 28 de noviembre de 2016

Rompamos con nuestra "aceptación del mundo capitalista como único y como irreformable".Es derrotar "la hegemonía intelectual lograda por el capital a base de coacción violenta y de consenso. Que es aceptado y teorizado como el mejor, y como ya en evolución hacia el 'radiante porvenir'". ¿Cómo derrotarlo?:

Entrevista a Joaquín Miras Albarrán sobre Praxis política y Estado republicano. Crítica del republicanismo liberal
“La izquierda durante el siglo XX acepta la noción de 'progreso' con el significado que le da la ideología burguesa”
28 de noviembre de 2016
Por Salvador López Arnal (Rebelión)
Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones, Joaquín Miras Albarrán es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la política y Praxis política y estado republicano.
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Estamos en un apartado que lleva por nombre: "Qué consecuencias debemos extraer a la luz de estas ideas", páginas 54-71 de tu libro. Nos habíamos quedado en la mitad. Prosigo. Te voy a pedir unos comentarios de textos sobre tesis-reflexiones tuyas. La primera: "Y así, hemos aceptado el ethos creado por el hacer del capital como el único posible, como natural y válido, como inmodificable y externo a toda consideración política". ¿Siempre ha sido así? ¿Siempre hemos aceptado ese ethos como el único posible? Si la respuesta es negativa, ¿cómo lo han conseguido?
El grueso de la izquierda que se constituye durante el siglo XlX, las corrientes mayoritarias, aceptaron como "progreso" el mundo económico ordenado por al capitalismo. Podemos tomar como referencia que nos permite ver hasta dónde es eso cierto, la valoración que la izquierda, en su mayoría, hizo del campesinado y sus mundos de vida. Si queremos matizar y ajustar las fases de penetración de la hegemonía capitalista en la izquierda, podemos registrar que, por ejemplo, la clase obrera revolucionaria francesa de los años 40 del siglo XlX, defendía sus formas y tradiciones de trabajo y vida corporativa agremiada, autónomas, con sus rituales de paso, su mundo cotidiano, su ethos. Alain Maillard y William Sewell nos lo explican. Una clase obrera, desde luego, y tal como insiste, Arthur Rosenberg, aislada del campesinado francés, lo que le cuesta la terrible derrota de junio de 1848. Pero este periodo, el periodo de la democracia revolucionaria, de una clase obrera no subsumida en su forma de trabajo por el capital, y que sostiene conscientemente un anhelo de proyecto de vida autónomo, una clase obrera que sí quiere hacer política, pero que no delega la política, se cierra paulatina y definitivamente tras la AIT. Los partidos socialdemócratas, señalan el giro: son maquinarias que confían en la delegación de voto, y en la acción política delegada desde las instituciones gubernativas del estado, etc. y confían en el modelo de vida, en el orden generado por el capital, que, se acepta, incluso, es el que lo universaliza, mediante su desarrollo evolutivo de las "fuerzas productivas". Pero sobre esa ideología elaborada que no tiene nada que ver con Marx, que acepta como "progreso" el orden del capital, pero recibe el nombre de marxismo, ha escrito un gran libro Montserrat Galcerán, La invención del marxismo.
El que publicó en Iepala en 1997. Recuerdo el subtítulo: "Estudio sobre la formación del marxismo en la socialdemocracia alemana de finales del s. XIX. No era breve.
 Exacto. Por cierto que ya en los años cincuenta del siglo XX, el grupo de Karl Polanyi, al combatir la idea falsa del desarrollo de las fuerzas productivas y de que su fuente es la creación de un "excedente", un remanente productivo que excede a las necesidades humanas, declaran que esa noción disparatada, que se fundamenta en unas hipotéticas necesidades humanas no sociales, no plásticas, sino "naturales", que son fijas en consecuencia, no tiene nada que ver con la obra de Marx: ellos sí leen, y leen a Marx. La opinión de estos se puede encontrar en la tercera parte del libro Comercio y mercado en los estados antiguos. 
¿De Karl Polanyi? 
 Sí, sí, de Polanyi, Conrad M. Arenberg y Harry W. Pearson. Publicado en lengua inglesa en 1957, lo tradujo Labor en 1976. En fin, veo que sin darme cuenta de ello, he citado diversos libros; se debe a que estamos tratando sobre un cúmulo de asuntos que han merecido múltiples debates.
Creo que la izquierda durante el siglo XX, acepta la noción de "progreso" con el significado que le da el capitalismo, la ideología burguesa. Desarrollo técnico, desarrollo productivo, consumo material, etc. Lo mismo ocurre con la palabra "modernización", o la palabra "desarrollo", etc. que tienen significados semejantes o complementarios de la anterior. Estos términos productivistas asumen como óptimo un modo de vida. La autonomía cultural de las clases subalternas, en la medida que se sostiene durante ese periodo, no es consecuencia de una consciente intervención de las fuerzas políticas de izquierdas, sino de la incapacidad del capitalismo para ahormar la vida cotidiana de la gente. Situación que termina con el inicio de la etapa del capitalismo industrial de bienes para la vida cotidiana. No es cierto que el mundo actual, y la misma izquierda, no tenga una noción de Buen Vivir, de Vida Buena; lo tiene, lo tiene naturalizado, lo considera "el único"; es el del consumo, el de la vuelta a antes de 2008, por ejemplo y referido al presente. La izquierda no ha considerado asunto de debate político el cómo vivir, la cultura material de vida. Ha actuado como fuerza que pretendía universalizar las conquistas, los logros que desarrollaba el capital. La creación de alternativas de vida, los casos que se han dado, ha sido considerada "utópica", evaluación que es absurda, dado que lo que se da en un topos, aunque sea minoritario, se da. No es la fantasía intelectual de un mundo distinto escrita por un pensador.
El modelo aceptado es el que concibe que el orden material del capital es la buena vida, y que basta con universalizarlo, como digo. Recordemos que incluso cuando, a comienzos del siglo XX, se elabora la consigna "socialismo o barbarie" lo que se hace es declarar que la socialización de los medios de producción, la universalización de ese mundo, no sobrevendrá evolutiva y gradualmente, sino que habrá que imponerla mediante la acción política voluntaria. No que haya que crear una alternativa cultural, de cultura material de vida, a la que genera el capitalismo. Precisamente Rosa Luxemburg, que es una gran revolucionaria, puede ser prueba de lo lejano que estaba de ella el pensar en mundos de vida alternativos al generado por el capital. Podemos adoptar, también en este caso, como patrón de medida, su reflexión o su conocimiento respecto del campesinado, del mundo rural no capitalista, un mundo de vida verdaderamente alternativo al generado por el capital.
Se impone alguna referencia concreta 
En su folleto de 1905 Huelga de masas, partido y sindicato, Rosa Luxemburg analiza la revolución rusa de 1905 para extraer lecciones políticas. El texto que explica dicha revolución, no dice nada –apenas un párrafo- sobre el campesinado y se centra en la lucha de la clase obrera. Sin embargo, la revolución rusa, la del 5 y la del 17, fue un proceso que se produce en un país de 100 millones de campesinos y 25 millones de ciudadanos urbanos, si contabilizamos dentro de ese grupo incluso a los guardas de las aldeas, que no trabajaban la tierra directamente –datos de Theodor Shanin. Y fue una revolución mayoritariamente campesina, por fuerza.
José Luis Martín Ramos, le acabo de entrevistar, coincide contigo en este punto 
Recuerdo que cuando yo tenía 18 años, en 1971, en clase de literatura de la universidad, un profesor, entonces joven, uno de veras profesor, y de veras hombre de cultura vastísima, hablaba de Cadalso, de sus Cartas marruecas. En una de ellas, el protagonista, Gazel, escribe a su hayo narrándole una conversación con dos nobles españoles de la corte. Ellos dicen que ha ocurrido una terrible desgracia. Gazel les interroga: "¿Acaso una tribu de indios bravos ha entrado por el norte en Nueva España? ¿acaso…?" La respuesta es siempre: "peor que eso, Gazel, mucho peor". Al final, se lo aclaran: "¿querrá usted creer, Gazel, que en todo Madrid no se ha podido encontrar una vara de cinta de seda azul?"
Los dos nobles son caracterizados como petimetres. Mi profesor nos dijo que eso era influencia de Rousseau, y que recogía la crítica de éste contra el lujo. Y añadió que eso era reaccionario, porque estaba contra el progreso. Por supuesto, yo lo acepté a pies juntillas. Bueno: "Época".
La izquierda, la izquierda, digamos "teórica", la que ha pretendido reflexionar las luchas de clases y se ha comprometido en las mismas, en su mayoría ha carecido del utillaje intelectual que posibilita pensar una alternativa de vida. Por falta de términos tales como ethos u otros análogos; la desaparición de los mismos, la ruptura respecto de una tradición, revela el poder, el calado de la hegemonía intelectual liberal capitalista. Esta es una parte del problema de la izquierda, una parte, la carencia intelectual, que referida a las izquierdas españolas –incluye HB- es vertiginoso.
Si HB refiere a Herri Batasuna se van a poner de los nervios, por lo de izquierda española. Ni te cuento los de las CUP. Prosigue, prosigue 
Pero no es éste el único problema. El otro es su integración en el bloque político dominante, , incluso.


Pero vuelvo al asunto del modelo teórico y de los recursos intelectuales que permitieran pensar alternativas de cultura, de vivir. Creo que durante el siglo XX, con independencia del caso italiano, el del partido comunista de Togliatti, que trataba de crear un popolo comunista, articulando instancias de vivir cotidiano conscientemente, no hubo otras experiencias en tal sentido. Togliatti sí poseía utillaje; consta, por ejemplo, que llegó a traducir 150 páginas de la Fenomenología del espíritu de Hegel. Se conserva el manuscrito. Croce y Labriola fueron pensadores que influyen en Togliatti, pero todo esto es algo singular del marxismo italiano, un hegelomarxismo práctico, no académico… un partido en que había diversas corrientes, claro. Esto ayuda a comprender la propuesta del último Enrico Berlinguer, la de creación de una cultura de la sobriedad… Pero todo esto es "testimonio", testimonio de algo minoritario; ciertamente compartido por otros hegelomarxistas, ese Lukacs de 1967 que propone que sea la lucha por la desenajenación de la vida cotidiana el fundamento y el objetivo de la lucha política contra el capitalismo.

Me preguntabas por las causas de todo esto; creo que he respondido: la hegemonía intelectual lograda por el capital a base de coacción violenta y de consenso. Que es aceptado y teorizado como el mejor, y como ya en evolución hacia el "radiante porvenir".

Dos dudas a raíz de tus reflexiones. Esa cultura de la sobriedad, de la austeridad si el término no nos lo hubieran robado a la que acabas de hace referencia, ¿no está más que presente en los grupos ecologistas de izquierda o en pensadores, como Jorge Riechmann o Rafael Díaz-Salazar, que se mueven en esas coordenadas? 


Sí, es cierto que en el ecologismo actual hay grupos que trabajan en la elaboración de un pensamiento de este tipo. Con dos matices; dentro del grupo interesante de pensamiento ecológico, existe una corriente muy capacitada técnicamente que señala los problemas, el agotamiento de recursos, y las características que debería tener el "contrafáctico", la sociedad que sería posible, pero queda ahí. Sus trabajos son muy valiosos, son una diagnosis científica de primer orden, gracias al cual sabemos de la gravedad extrema de la situación. Pero a partir de ahí alguien debe pensar y alguien debe tenerlos en cuenta. Por "alguien" no entiendo un alguien individual, ni un partido al uso; si se tratar de eso, ellos mismos, y tú y yo, somos "alguienes"; sino un alguien sujeto colectivo. Una "causa eficiente", un sujeto social que pueda luchar teniendo en cuenta las investigaciones; luchar y tratar de generar un nuevo vivir en común. Por cierto, que ya hay personas tratando de organizar su vivir de otra manera, luchando por todos sus medios por crear alternativa. Cuando en Espaimarx organizamos, hace tres años, unas jornadas sobre esta materia, -estuvieron con nosotros, Pedro Prieto, Oscar Carpintero….- vinieron a las mismas unos amigos del grupo de Pedro Prieto en Cataluña que anteriormente habían estado trabajando la tierra, que habían vuelto a la ciudad, pero que seguían buscando formas de vida y producción distintas: sabían hacer zapatos de forma artesanal, etc. Destaco esto porque creo que argumenta en la línea que tú indicas. Y no existen murallas chinas que separen cosas, claro.

Manteniéndome en el plano de la reflexión, que no es constitución de un alguien subjetivo organizado: creo que la recuperación de todo el legado político clásico, en el que precisamente el modo de vida de la comunidad es el objetivo fundamental de la política, es de gran importancia para este fin. 

¿Y eso por qué? 
Porque nos dota de nociones que nos permiten actuar políticamente por ejemplo, lo que hace al ethos-. Nos recuerda que no hay solución posible sin la creación de una "causa eficiente" o fuerza común activa que actúe en esa dirección. "Causa eficiente" es término procedente del creador de la Filosofía praxeológica, Aristóteles. "Creación" es término referido a la actividad del "espíritu", a la humanidad entendida como Nada –plasticidad- que se tiene que autocrear constantemente: es término de Hegel, el gran aristotélico que comprende que la historicidad es autocreación y radicaliza la filosofía de la praxis. Sin una fuerza así, no existe política posible; a lo sumo posible tecnología institucional. Es más, nuestra tradición política, praxeológica, sobre todo tras la Revolución Francesa, como consecuencia de esa experiencia histórica y de las subsiguientes experiencias de lucha contra el capitalismo –Marx-, ha aprendido a reflexionar sobre las condiciones de posibilidad para la existencia, para la creación, de una "causa eficiente" o sujeto social activo, de cuya capacidad concreta depende, a su vez, la creación de un proyecto concreto realizable, que sólo puede surgir como proyecto sensato si es pensado por el mismo sujeto social activo, si surge, en tanto proyecto, "dramáticamente" –así se expresa Gramsci-, como reflexión a partir de la experiencia práctica de los individuos organizados. Esta tradición nos enseña a reflexionar sobre la posible génesis de estos nuevos movimientos o sujetos sociales que en un momento dado comienzan a auto crearse. Esto es lo que sí puede permitirnos ayudar adecuadamente a estos procesos, a ser la adecuada partera de un sujeto naciente, del que la partera no puede pronosticar cómo será, pero sí serle útil. El ejemplo que se me ocurre para dar hacer constar el carácter impronosticable de lo naciente, había sido ya utilizado por Sócrates, claro. Que la filosofía ayuda a cada persona a saber encontrar su buen vivir, a saber orientarse en relación consigo mismo, autónomamente.
Precisamente la reflexión en continuidad de esta tradición nuestra es la que nos aporta nociones para poder pensar en fuerte sobre todo esto: comunidad, ethos, génesis histórica, causa eficiente o sujeto práxico, experiencia práxica, consciencia, saber de la experiencia de la consciencia…todo ese pensamiento "viejo", hoy desechado. 

Pero esta opinión tuya... 
Esta opinión mía que declaro públicamente va dicha como respuesta a la pregunta que tú me formulas, sobre los grupos ecologistas, y va dicha con todas las cautelas, porque "hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio, que las que sospecho en mi filosofía"; claro. Carlos Valmaseda, que en nuestro pequeño grupo, Espaimarx, investiga desde hace mucho tiempo sobre este asunto fundamental, nos informa, precisamente, de la existencia de propuestas, y de experiencias, que se generan en diversas partes del mundo. Ahora, como está en la India, nos mantiene al tanto de corrientes de pensamiento que tratan de enlazar con el mundo rural que aún existe allí, y de proponer alternativas de vida. Todo esto es un novum para mí. La historia, la historicidad…
Bueno, yo trato de ayudar a que no se nos pierda un legado intelectual que creo que es imprescindible, fundamental, para ser capaces de ayudar a elaborar alternativas, es decir, generar "causas eficientes", "sujetos sociales".

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=219688

Analicemos en Colombia:"el derecho a la ciudad y al territorio, marcan una verdadera contradicción de fondo entre la clase política y el país político enfrentado a los anhelos de la sociedad civil. Dirimir la disputa, entre capital/elites versus nuevas mayorías, viene abriéndose camino…".

Territorios en disputa, 
luchas por el sentido y nueva hegemonía
28 de noviembre de 2016
Por Felipe Pineda Ruiz (Rebelión)
Recientemente, varios miembros de este espacio en común que hemos creado un grupo de jóvenes, al que denominamos Somos Ciudadanos, tuvimos la oportunidad de dirigirnos a la audiencia ambiental realizada en el municipio de Pesca (Boyacá) el pasado 6 de noviembre. La misma tenía por objetivo socializar ante las comunidades la tentativa de la multinacional francesa, Maurel & Prom, de hacer exploración y explotación petrolera en inmediaciones de la laguna de Tota, espejo lacustre más grande del país. 
La travesía tuvo un invitado especial, quien sensibilizado por el desastre ambiental en ciernes nos acompañó: el escritor William Ospina. La audiencia se convirtió en la oportunidad perfecta para ahondar en su espíritu indómito y creativo e indagar sobre sus posiciones sobre el quehacer nacional.
Las profundas reflexiones de Ospina, colmadas de una caracterización aguda de la clase política nacional se desarrollaron en paralelo a la indignación reinante, de los campesinos y los habitantes de la zona, quienes al unísono emplazaban a la multinacional, los entes gubernamentales y las autoridades ambientales con frases como “fuera”, “mentirosos” “no los queremos”, o el creativo “Sugamuxi no cambia su agua y su suelo por overol petrolero”.
El momento sirvió para, indirectamente, recrear la concepción de multitud spinoziana y soñar, por algunas horas, en la construcción de una voluntad nacional-popular colectiva de nuevo tipo que deje atrás a la partidocracia y abra el camino para romper con el novel bipartidismo, conformado por el Uribismo y el santismo, y para pensar en alternativas que dejen atrás al caduco eje izquierda-derecha.
Ospina, en medio de la indignación reinante no paraba de hacer un alto en el camino y cavilar “se requieren menos disertaciones de expertos y más momentos asamblearios para oír a los que no han hablado, se requiere crear unos diálogos más ciudadanos y transversales sobre los 10 ó 20 temas más significativos para el futuro del país” Ospina acompañaba dicha reflexión con una pregunta transversal ¿que es lo que puede producirnos la sensación de integrarnos sin que aparezca la aparatosa instrumentalización política de siempre?”

La necesidad de acabar con la vorágine de la paz para poner en el centro de la agenda temas ciudadanos y territoriales.
Mientras el Gobierno acaba de firmar una paz, en función de una agenda de negocios particular o Paz Neoliberal, en las urbes y en los territorios el hastío hacia la clase política en general, y hacia la triada Uribe/Santos/Farc, crece.
Esta coyuntura abre una inmejorable ventana de oportunidad para crear una nueva mayoría social y ciudadana, conformada por las gentes del común, que ponga en la palestra pública tópicos que atañen a los intereses de las mayorías urbanas: servicios y salud pública, economía, reforma tributaria, acceso a la vivienda, educación, movilidad, lucha por el patrimonio público y lo público en general.
Esta nueva convergencia transversal, de sectores afectados por el modelo económico dominante actual, tendría que impulsar temas que hacen parte de la agenda del siglo XXI: redensificación urbana, energías limpias, economías colaborativas y una reflexión, a fondo, sobre el futuro de nuestra maltrecha democracia.
El momento es el indicado para poner en marcha, y en simultáneo, un proceso destituyente, para sacar del poder a las élites, y un proceso constituyente, en donde el pueblo se conforme como tal. Dicho conglomerado ciudadano tendría que comenzar por canalizar el descontento de esa multiplicidad de demandas no resueltas por el Estado, y sus instituciones, y a ese cúmulo de sectores subalternos locales que disputan contra el establecimiento un tipo de ordenamiento territorial de nuevo tipo, en cabeceras municipales y zonas rurales.
Este nuevo sentido gira en torno a la autodeterminación de las comunidades de decidir sobre el uso de sus fuentes hídricas, su medio ambiente y su suelo, en clara confrontación contra los proyectos mineros, inmobiliarios, hidroeléctricos y petroleros a lo largo y ancho del país.
En tiempo presente esto viene sucediendo: aquellas nuevas voluntades territoriales-populares se están rebelando contra la agenda corporativa y corrupta de las instituciones, y las multinacionales, y están actuando independientemente del cabildeo de las élites.

La disputa en las urbes
En las zonas urbanas los conflictos ambientales por la defensa de las fuentes hídricas, los cerros y los humedales, amplían dicho mapa y territorio de inconformidad. El desecamiento de fuentes hídricas; la construcción ilegal de opulentos edificios en los cerros orientales y la contaminación y urbanización ilegal de predios pertenecientes a los humedales del occidente de Bogotá amenazan a la ciudad sostenible del nuevo milenio.
La creciente sumatoria de comunidades desplazadas por el modelo en las urbes, en el caso bogotano acrecentado por la arremetida privatizadora, realizada por la administración Peñalosa, pone en el ojo del huracán a quienes representan la ciudad enajenada para unos pocos, en clara confrontación contra quienes defienden el derecho y el disfrute de la ciudad para las mayorías.

Esas resistencias a las tentativas neoliberales de lucro, despojo y barbarie se vienen entrelazando y provocando un proceso de movilización y disputa contrahegemónico subalterno, basado en la división del espacio social colombiano entre un nosotros (la amalgama de sectores subalternos disgregados) y un ellos (la élite) [3] .
Esa diáspora diversa de actores, que hacen política desde sus espacios y que rechazan la representatividad suplantada por la partidocracia y la clase política en su conjunto, conformada por colectivos políticos, culturales, ambientales, asociaciones campesinas y comunales aumentan el distanciamiento entre las élites y la diversidad de sectores subalternos.
Al mejor estilo gramsciano la gente en las ciudades y en el campo viene, aunque sin la emancipación requerida para lograrlo, construyendo sentido mediante la “articulación de lo disperso, en un terreno no exento de conflictividad” [4].

Cognitariado: la nueva clase trabajadora
En las ciudades principales e intermedias, un nuevo conglomerado social de nuevo tipo, conformado por personas entre los 18 y 40 años, atomizado políticamente y permeado por el chip del individualismo, denominado cognitariado, emerge como uno de los sectores más numerosos de la clase media. Son millares de citadinos jóvenes, vulnerables e inconformes, que probablemente debieron acudir a las urnas a votar No, en señal de protesta contra un clima de malestar social creciente que les afecta.
El cognitariado, es uno de los grupos más perjudicados por la destrucción de los derechos sociales y laborales en el país. En su mayoría lo conforman universitarios que pagan sus estudios mediante acreencias con el sistema bancario; trabajadores que ofrecen sus conocimientos intelectuales a cambio de contratos cada vez más desregulados y usuarios insatisfechos con las EPS privadas.

La construcción de nueva hegemonía territorial en torno a la superación del extractivismo.

De vuelta a los territorios, la situación de la provincia de Sugamuxi y el lago de Tota, y la disputa con las petroleras, se replica a lo largo y ancho del país. El mapa de conflictos ambientales de gran envergadura en Colombia, realizado por el Atlas Global de Justicia Ambiental en 2014, sitúa a nuestra nación como el líder latinoamericano de confrontaciones entre empresas extractivas y comunidades, con 72 de gran magnitud [5].
Las consultas populares que se han realizado en municipios como Tauramena (Casanare), Piedras (Tolima), y la que sigue su curso en la ciudad de Ibagué, ponen a las luchas ambientales y territoriales como uno de los ejes centrales de construcción de nuevas mayorías sociales en el país.
El caso paradigmático de la provincia de Sugamuxi, donde geográficamente se ubica la laguna de Tota, plantea un nuevo tipo de consulta popular supra municipal, y más de índole regional, en proceso de construcción, que invita a los ciudadanos a acudir a las urnas para responder la siguiente pregunta: ¿Está usted de acuerdo, sí o no, con que en la provincia de Sugamuxi se ejecuten proyectos y actividades petroleras que impliquen contaminación del suelo, pérdida o contaminación de las aguas o afectación de la vocación agropecuaria y turística de la región? 

En suma, el derecho a la ciudad y al territorio, marcan una verdadera contradicción de fondo entre la clase política y el país político enfrentado a los anhelos de la sociedad civil.
Dirimir la disputa, entre capital/elites versus nuevas mayorías, viene abriéndose camino…
Notas

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=219712

Plantearnos, abajo y a la izquierda, la necesidad de emancipar Nuestra América de todo imperialismo, nos exige generalizar la discusión del siguiente posicionamiento político ideológico:

China y América Latina en el nuevo reordenamiento mundial
24 de noviembre de 2016

Por Crismar Lujano (CELAG/Telesur)

En la última década, China ha desempeñado un rol estratégico en el crecimiento y progreso económico de América Latina y el Caribe. El desarrollo de nuevas formas de relacionamiento, de objetivos comunes y búsquedas compartidas, pero alejados de los viejos esquemas de dependencia, ha sido el pilar fundacional de los vínculos de cooperación bilateral entre el gigante asiático y la región. Es por ello que la tercera gira latinoamericana de Xi Jinping, Presidente de la República Popular China, iniciada el pasado jueves 17 de noviembre en Ecuador, se presentó como una oportuna ocasión tanto para destacar el compromiso con la región como para fortalecer el desarrollo de estas relaciones, no sólo en términos cuantitativos sino también cualitativos.

Relaciones Sur – Sur
China es el segundo mayor socio económico de América Latina. Esta posición de ventaja podría ser utilizada para condicionar las políticas económicas de los países de la región a cambio de apoyo financiero, tal y como lo hacen el grueso de los organismos internacionales de crédito. Sin embargo, la sintonía respecto a la gobernanza y el respeto mutuo sobre los asuntos internos de cada país, ha allanado en su lugar la construcción de un proceso abierto e inclusivo, sobre la base de un nuevo modelo de cooperación ganar-ganar.
En este sentido, no es de extrañar que el país asiático sea considerado como un puente hacia la transformación de la estructura de la matriz productiva de la región. Lo que China puede aportar no es solo comercio e inversiones centradas en compra y venta de recursos primarios. Transcurrida esta primera etapa de intenso acercamiento, el diseño de una nueva hoja de ruta además de lubricar los motores de la relación económica y financiera con Beijing, también debe vigorizar el intercambio integral en todas las áreas hacia la consolidación de un orden internacional más justo y equitativo capaz de quebrar el círculo vicioso de sumisión y subdesarrollo.

Gira latinoamericana de Xi Jinping
En el marco de esta gira, Ecuador fue la primera parada oficial. Xi Jinping fue recibido por su par ecuatoriano, Rafael Correa, quien calificó la visita como “la más importante” de un jefe de Estado en la historia de su país. Lógico si se tiene en cuenta que ambos gobiernos comparten más de 200 instrumentos de cooperación e inversión bilateral, siendo Ecuador el tercer receptor de financiación por parte de Beijing, después de Brasil y Venezuela.
La segunda, o primera, economía mundial; según como se le mida, financia proyectos de beneficio mutuo que sólo en 2015 superaron los 4 mil millones de dólares de inversión directa en los sectores petrolero, minero, infraestructura y energía. Las inversiones en esta última área, han fomentado la creación de más de 14 mil empleos directos. Por su parte, la balanza comercial de Ecuador también ha rendido ganancias de esta relación: desde 2011 las exportaciones ecuatorianas al país asiático han ido in crescendo en promedio de 30% anual.
El encuentro China – Ecuador se selló con la firma de 11 acuerdos de cooperación, la entrega de 150 millones de dólares no reembolsables para construir 400 viviendas y dos hospitales en la zona devastada por el terremoto del pasado 16 de abril, y la inauguración de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, una mega obra de infraestructura que podrá generar más de 1500MW para abastecer de energía a todos los hogares de Ecuador, en la cual fueron invertidos 2.245 millones de dólares mancomunados con China.
La segunda escala de su visita a la región fue Perú. Luego de participar en la XXIV Cumbre del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC), celebrado en Lima durante el fin de semana, el Presidente de China, extendió por un día más su permanencia en la capital peruana, a fin de tratar temas en materia de intercambio comercial con su homólogo peruano Pedro Pablo Kuczynski. Los gobiernos de ambas naciones suscribieron 18 acuerdos y un memorándum de entendimiento, que contempla la optimización del TLC vigente entre los dos países, cooperación de zonas industriales y fortalecimiento en el sector minero.
En Chile, tercera y última parada del periplo, el jefe de Estado chino suscribió 12 acuerdos y memorándums de entendimiento. Durante la ceremonia de la firma junto a la presidenta Michelle Bachelet en el palacio de La Moneda, sede del Gobierno chileno, Xi Jinping hizo un llamado a elevar las relaciones binacionales a la asociación estratégica integral y abrir una nueva página en los vínculos entre ambos países.
Si bien Venezuela no recibió la visita oficial del presidente chino, el país latinoamericano es actor clave de la agenda de cooperación China – América Latina. El mismo jueves iniciada la gira y mientras el presidente chino suscribía acuerdos en Ecuador, una delegación de la empresa china CNCP acordaba tras con la estatal venezolana PDVSA, un plan de inversión de 200 millones dólares para elevar la producción de petróleo conjunta a 227 mil barriles diarios extras en la faja petrolífera Hugo Chávez, así como la de otras empresas mixtas. De estos acuerdos, destaca la alianza para desarrollar el proyecto piloto de inyección alterna de vapor con lo cual se incrementará la producción de crudo extra pesado y la rehabilitación de 500 pozos de crudo liviano. Se trata pues, de una asociación sin otros objetivos que el de beneficio mutuo y ganancia compartida.
El compromiso chino con proyectos de gran alcance económico y social en América Latina es indicativo del avance de relaciones bilaterales cada vez más ambiciosas y transformadoras, y que llevadas de la mano con el desarrollo del tejido industrial de la región, serán capaces de generar cuantitativamente un mayor valor agregado y al mismo tiempo sustentar la integración cualitativa interregional. Si con la visita del presidente chino a Latinoamérica las relaciones bilaterales experimentan un nuevo impulso, la apuesta es entonces por la sincera diversificación y la superación de las asimetrías en el mismo grado de complementariedad.
(Este artículo ha sido realizado en colaboración con Telesur).

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=219570

III. Sigamos pensando en el imperialismo y en el desafío de emancipar Nuestra América de este dominio.

Militarizan territorio ancestral 
en Ecuador. ¿Por qué?
28 de noviembre de 2016

Por CONAIE


La militarización del territorio shuar provoca mayor violencia y violaciones de Derechos Humanos. CONAIE exige cese al terror impuesto por las operaciones de las FFAA en #Nankints
Boletín de Prensa D.M. Quito, 23 de noviembre de 2016
Con profunda preocupación informamos que desde el atardecer del día de hoy, 23 de noviembre, alrededor de las 19h00 (7pm), las Fuerzas Armadas atacan a la población shuar de Nankints en el Puente de San Carlos, en una operación para militarizar las cabeceras de Panantza y San Carlos. Estos movimientos de las Fuerzas Armadas generan las condiciones para la violación de Derechos Humanos y que se llegue a pérdida irreparables si se provoca un enfrentamiento.
La población shuar de la Cordillera del Cóndor, en la mañana del día lunes, 21 del presente mes, procedió a retomar su presencia en la comunidad Nankints, luego de que fue desalojada por la fuerza pública en agosto de este año, para dar paso a la construcción del campamento perteneciente al proyecto minero San Carlos-Panantza. El proyecto minero está ubicado sobre territorio ancestral shuar, pero nunca fue consultado a sus integrantes, violando sus Derechos Constitucionales.
El día de ayer, 22 de noviembre, los comuneros que regresaron a Nankints fueron atacados por aire y tierra por más de 1000 efectivos militares y policiales. Producto de estas acciones hubo comuneros y efectivos heridos; comuneros shuar fueron apresados y existen miembros de la comunidad de los cuales no se conoce su paradero. Hoy, 23 de noviembre, fueron apresado Adrián Chumpi de la comunidad Kutukus y Cristóbal Sanchim de la comunidad Yukuteis mientras pasaban el puente nuevo de San Carlos sobre el río Zamora.
Cabe recalcar que hasta el pasado mes de agosto la Comunidad Nankints se encontraba en diálogos con diferentes instancias gubernamentales para llegar a un acuerdo y la posibilidad de una consulta previa, libre e informada de conformidad con la Ley, plática que fue interrumpido por el violento desalojo de las familias shuar en manos de la misma fuerza pública y la invasión de su territorio por parte de la empresa china Explocobres SA, EXSA.
CONAIE ha enviado comunicaciones al Ministerio del Interior, al Ministerio de Defensa, al Comando Conjunto de las FFAA y a la Defensoría del Pueblo exigiendo un alto a la violencia para precautelar la vida y una salida dialogada al conflicto.
• Reiteramos, exigimos la desmilitarización del territorio shuar para evitar cualquier situación de violencia. • Hacemos un llamado a las organizaciones de Derechos Humanos a nivel nacional e internacional a que colaboren en precautelar los derechos, la vida y la integridad de los comuneros shuar en esta delicada situación. • Convocamos a la solidaridad de la ciudadanía, para exigir la desmilitarización y el cese a las acciones violentas que van en beneficio de las empresas chinas. • Respaldamos a nuestros hermanos de la Comunidad Shuar Nankints en el ejercicio de su derecho a la autodeterminación, a su existencia como pueblo en su territorio, y a la resistencia frente a la violación de sus derechos.
Por el Consejo de Gobierno Jorge Herrera PRESIDENTE CONAIE

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=219676

II. Sigamos pensando en el imperialismo y en el desafío de emancipar Nuestra América de este dominio.

Ecuador: Pueblo Shuar expulsa a minera China y 
recupera territorio en Nankints
28 de noviembre de 2016

Un grupo de indígenas de la nacionalidad Shuar de la comunidad Nankints, en Morona Santiago, tomaron el campamento minero Nankints, el pasado lunes 21 de noviembre. 

Por Voces de la Tierra
Las autoridades de la Gobernación de Morona Santiago, a través de un comunicado de prensa, calificaron el hecho como un “ataque armado inesperado por ciudadanos de la nacionalidad Shuar y personas no identificadas”.
Además, anunciaron que se están tomando las medidas de prevención, control y seguridad necesarias para evitar mayores incidentes. “Afirmamos, con certeza, que no se han registrado heridos de gravedad ni rehenes”. Por lo tanto, pidieron calma a la ciudadanía y evitar la difusión de información no oficial.
En Nankints, en agosto de 2016, se instaló la empresa minera china Ecsa Ecuacorriente. El 11 de agosto, según contó en ese entonces Luis Tiwiram, síndico de esa comunidad, policías y militares llegaron a los terrenos y los desalojaron de estas tierras. 32 personas shuar, entre adultos y niños, tuvieron que salir de esta zona y fueron acogidos por “compañeros mestizos” en la parroquia de Panantza, dijo Tiwiram.
De acuerdo con un boletín del Consejo de Gobierno de Confeniae, en la madrugada de este lunes los comuneros de la zona y las bases de la Federación Interprovincial de Centros Shuar Ficsh “ocuparon el campamento de manera pacífica sin encontrar resistencia por parte de los trabajadores de la empresa”.
Hasta el mediodía, decenas de comuneros estaban posesionados del lugar y denunciaron la intención de movilizar a militares desde otros sectores, situación que mantiene a la población en máxima alerta, según esta Federación.
Ante esta situación, las diferentes organizaciones indígenas como la Conaie expresan su total respaldo a la medida adoptada. “Cualquier hecho producido por injerencia de la fuerza pública será de total responsabilidad del Gobierno nacional”, advirtió Marlon Vargas, en conferencia de prensa ofrecida en Puyo.

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article13243