lunes, 17 de agosto de 2015

“Darnos cuenta que ni caudillos ni elites iluminadas como es el caso ecuatoriano (perfecto gobierno de iluminados pequeñoburgueses) al final no sirven para un carajo, si en realidad no hay una lógica de gobierno –de Gobierno Popular– que tenga capacidad de disolver el estado burocrático y reventar las desgraciadas fronteras nacionales que nos impusieron y construir directamente una nueva sociedad, sin intermediarios ni "izquierdistas" y mucho menos funcionarios públicos”.

 Lo que nos demuestra el paro nacional y 
levantamiento indígena del Ecuador
14 de agosto de 2015

Por Roland Denis (Aporrea)

De buenas a primeras, la izquierda oficial de todo el continente –porque ya existe, nos referimos a una izquierda muy importante que se apoya la inserción burocrática de innumerables individuos, partidos y movimientos en la agenda de los estados y gobiernos "progresistas" continentales– ha censurado todas las noticias provenientes de esta enorme manifestación popular e indígena que se ha dado en Ecuador. Para esta portavocía oficializada se trata sencillamente una alianza entre la derecha empresarial y algunos movimientos sociales manejados por el imperialismo en contra de los procesos revolucionarios continentales y se acabó el cuento. De esta manera se neutralizan potenciales alianzas de solidaridad continentales que ven a este tipo de movilización como una maniobra más de la contrarrevolución continental (por ejemplo ¿hay algo en Aporrea o Telesur que diga objetivamente qué está pasando en Ecuador?, nada en absoluto, simplemente se realzan las manifestaciones de apoyo al gobierno, bajo el supuesto de que están defendiendo la causa revolucionaria del pueblo). Para hoy decretan fracasada la movilización y el paro mientras el canciller Patiño con un desparpajo sin nombre hable de una movilización fracasada ¡de 300 personas!, cuando son miles y miles las que se han movilizado desde todos los rincones ecuatorianos, mientras Correa habla de la CONAIE con una soberbia que revienta como aquellos ¡que se creen pueblos originarios!. A su malestar no es que se lo crean, es que lo son.

Si las cosas fuesen tan simples como eso, la revolución en el gobierno-Correa y la contra en el paro-movilización, sería de ir a darle a los supuestos agentes de la CIA, EEUU y la burguesía nacional ecuatoriana una medalla por su capacidad de manipulación total de los movimientos populares sin igual en el mundo entero, digno reconocimiento que supondría nuestra sumisión eterna a su infinito poder manipulador. Pero resulta que las imágenes que llegan de esta movilización iniciada el 10 de agosto, es impresionante la cantidad de movimientos de barrios, culturales, obreros, estudiantiles, juveniles y por supuesto las columnas centrales indígenas que la han liderado. Una diversidad propia de un pueblo que desde hace 25 años, desde que comenzaron las grandes manifestaciones indígenas y populares en Ecuador, dieron al traste con tres presidentes y finalmente le abrieron el camino a lo que hoy sigue denominándose la "revolución ciudadana", liderada por Rafael Correa, han cambiado por completo el retrato de un país hasta entonces totalmente feudalizado y pleno de humillaciones raciales sin nombre. Y han sido los movimientos indígenas organizados (independientemente de sus fallas y oportunismos internos, las mezcolanzas de algunos de sus líderes con dirigentes que efectivamente son manejados por EEUU, caso de Lucio Gutiérrez) y los jóvenes de barrios pobres de las ciudades quienes han cambiado por completo ese país.

Hay que entender la diversidad y extensión del movimiento en Ecuador que por tomar un ejemplo sólo en 2006 la liga de rockeros de barrios, ella sola, tenía 30.000 miembros, lo que pude constatar personalmente. Es la asombrosa fortaleza de una democracia directa de los pueblos, que en este caso es sólo una parte importante pero jamás su casi totalidad, como ha sucedido en Venezuela, se dejaron arrastrar por la hipnosis y luego la corrupción burocrática. Por el contrario, más allá de izquierdismos "trasnochados", de algunos partidos stalinistas y todos los "istas" que pueden haber, como dice Patiño, hay un movimiento popular pujante que no se dejó ahogar por la cooptación burocrática y hoy le pone bien en claro a Correa cuál es el límite de la traición y la consecuencia.
Correa no es Chávez ("el infiltrado del pueblo en Miraflores"), es un pequeño-burgués muy brillante, muy estudiado y adelantado en lo que respecta a sus referencias de transformación social. Un gran manipulador de medios, con un combate muy interesante con los monopolios mediáticos mundiales, así como su acusación frontal de ecocidio a la Exxon en el Amazonas ecuatoriano. Mucho más lúcido en todo caso que nuestros actuales "dirigentes revolucionarios" venezolanos, pero aun así como decía un amigo es un grandísimo "bluff" a la hora de hablar del "socialismo práctico", de acuerdo con Mariátegui. Novoa, su gran enemigo político y aparentemente de clase, sigue siendo el rey del estado ecuatoriano y del plátano. Nadie ha tocado ese hombre como nadie ha tocado aquí a Lorenzo Mendoza o Cisneros. El componente de la desigualdad sigue reproduciéndose bajo el amparo del gobierno-Estado mientras la "revolución ciudadana" empieza a echar al traste reivindicaciones culturales, educativas y una ley de aguas que abre a la privatización de un agua que durante siglos ha sido patrimonio; a su vez, fueron los indígenas quienes crearon toda la tecnología original para su distribución desde los tiempos precoloniales. Las universidades vuelven a cerrarse y el sistema bilingüe de educación empieza a ser cancelado.

Como todos estos gobiernos "progresistas" su necesidad de fondos para el gasto público ha aumentado, los ha llevado a ser mucho más dependientes de los modelos extractivistas y monoexportadores, derivando en tragedias ambientales denunciadas por todas las pancartas en la calle. Además, se trata de un problema económico en puertas por la bajada del precio internacional de estos productos de extracción –cuyos precios siguen en manos de los grandes centros y financieros del mundo–. Ya eso lo vivimos aquí en lo que es un desastre total, dado el desfalco nacional producido, pero en la cola ya vienen Argentina, Brasil; ahora Ecuador, con políticas económicas más inteligentes pero donde el rentismo extractivista los destroza por igual.

¿La derecha estará metida en esto? ¿Cuál derecha si ya se están apropiando de nuevo de todos estos gobiernos "progresistas" con corruptelas que obviamente nada comparable al patético caso venezolano, pero donde obviamente también empiezan a "quebrarse las patas" gobierno "revolucionarios" cada vez más manejados por las fusiones cómplices entre las oligarquías bancarias y empresariales y los altos funcionarios gubernamentales? Pero, claro, existe una derecha nominal y formalizada electoralmente que debe estar feliz –hasta cierto punto– con esta impresionante movilización ya que en teoría la refuerza electoralmente y le quita a Correa, como se la quitó a Chávez en el momento del referéndum constituyente, la posibilidad de reelección indefinida. Angustia central de todas las ambiciones caudillescas desde nuestra independencia hasta ahora; en su contraparte, terror de todas las oligarquías a la figura histórica del "caudillo popular". Pero en realidad estas son movilizaciones que desbordan tanto a la derecha oficial y formal en forma de partidos como los oportunismos y agentes traidores que puedan existir dentro del movimiento popular e indígena.

Desde las grandes movilizaciones el año pasado en Brasil, y ahora Ecuador, el tiempo de la resistencia social y su lucha eterna contra las estúpidas formaciones estatales que nos impusieron desde la colonia hasta convertirnos en una suma de repúblicas fragmentadas, pueblos debilitados bajo la gobernanza de elites parasitarias y por lo general asesinas y absolutamente vendidas primero a ingleses, luego a gringos, hasta hoy que aparecieron los chinos, vuelve a desencadenarse. En este caso enfrentando a los gobiernos que estas mismas resistencias pusieron a gobernar, pero que hoy en día, como tenía que ser, porque así es la lógica del Estado-nacional burocrático y colonizado como son los nuestros, se trata de gobiernos restringidos a pequeños círculos pretenciosos y altaneros, por lo general muy corrompidos y totalmente ajenos a la idea de democrática revolucionaria que les dio origen en toda Nuestramérica. Su retórica es la misma desde hace más de 15 años; de ahí su enorme capacidad de absorber aún la energía popular rebelde. Pero esto que está sucediendo en Ecuador nos dice que las fantasías de las palabras, las emociones colectivas que producen, las confusiones que generan entre los millones que hemos estado del lado de esta resistencia histórica, ya comienzan a apagarse.

Mucho apostamos por ellos y ellas es verdad, por eso es más bien mucha tristeza lo que nos da todo esto. El impresionante esfuerzo que han puesto millones de seres por estos gobiernos es inaudito, pero también es impresionante la perrada de sus líderes a la hora de aprovecharse de la explotación de esta gigantesca plusvalía política producida por las militancias de base y ponerlas en función de sus intereses económicos y de poder. Muchos dirían que son unos malditos, de mi parte solo advierto que las rabias por sí solas no sirven para nada. Entendamos que toda esta etapa para bien había que atravesarla. Darnos cuenta que ni caudillos ni elites iluminadas como es el caso ecuatoriano (perfecto gobierno de iluminados pequeñoburgueses) al final no sirven para un carajo, si en realidad no hay una lógica de gobierno –de Gobierno Popular– que tenga capacidad de disolver el estado burocrático y reventar las desgraciadas fronteras nacionales que nos impusieron y construir directamente una nueva sociedad, sin intermediarios ni "izquierdistas" y mucho menos funcionarios públicos. Cualquier Che Guevara se deshace bajo la lógica de estas estructuras de Estado. Pero esto había que constatarlo, vivirlo y sacar las conclusiones respectivas.

¡Sólo el pueblo salva al pueblo!, se dirá una y mil veces desde los comuneros de París. Y en efecto los caminantes y movilizados de Ecuador nos lo confirman, así como la decadencia de estos "izquierdistas" burocratizados y cada vez más corruptos. ¿Que pasará mañana en Ecuador?, no lo sabemos; la movilización sigue, así como la prepotencia de los líderes de gobierno que tratan de minimizar la rebeldía revivida de los que son los hijos y privilegiados que les dieron poder y riquezas. Por nuestra parte, dentro de un contexto social y económico mucho más deteriorado y una burocracia mucho más prepotente aún que la ecuatoriana, es posible que los canales de la rebeldía duren más tiempo en destaparse, pero ya vendrá nuestra hora por igual.

El ciclo revolucionario de base poco a poco vuelve a abrirse mientras se debilitan estos gobiernos, probablemente reemplazados en el corto y mediano plazo por las elites neoliberales de antaño, que regresen o no al poder de todas formas se encontraran con una historia que han aprendido, con pueblos mucho más organizados. Elites derechistas que si pretenden dar la batalla frontal se encontrarán con grandes problemas y correlaciones de fuerzas que han cambiado para siempre, no precisamente a su favor, y sus ilusiones intactas en el tiempo de patrones coloniales e inservibles burguesías. Será como les pasa hoy a los turcos ante la revolución kurda, que ya se expande por todo Oriente Medio, así les hayan impuesto el más fascista de los gobiernos como es el turco y la más bárbara organización de mercenarios como es el ISIS... adelante hermanos ecuatorianos que la esperanza también les pertenece.

Escuchemos al economista ecuatoriano Pablo Dávalos, sumak kawsai “es la posibilidad de vincular al hombre con la naturaleza desde una visión de respeto, porque es la oportunidad de devolverle la ética a la convivencia humana, porque es necesario un nuevo contrato social en el que puedan convivir la unidad en la diversidad, porque es la oportunidad de oponerse a la violencia del sistema”. Veamos:

¿Qué pasó con el Yasuní? (I)
13 de agosto de 2015

Por Carmelo Ruiz Marrero (Alai)

I
En 2010 Ecuador hizo algo que ningún otro país ha hecho en la historia. Ese año accedió, mediante un acuerdo con fuerza de ley, a dejar bajo tierra parte de sus yacimientos petroleros, y mantenerlos intocables por perpetuidad. El petróleo en cuestión está en los yacimientos Ishpingo, Tambococha y Tiputini, que constituyen el bloque petrolero ITT, el cual se encuentra parcialmente bajo el biodiverso Parque Nacional Yasuní en la jungla de la Amazonía.

El acuerdo, conocido como la Iniciativa Yasuní ITT, causó regocijo entre ecologistas y activistas del mundo entero, pues se perfilaba como una demostración de que el cuidado del ambiente podía ir de la mano con el desarrollo económico.
A cambio de firmar el acuerdo, el país recibiría de la comunidad internacional una compensación de $3,600 millones, equivalente a la mitad del dinero que hubiera obtenido si hubiera explotado el bloque ITT. Este petróleo, estimado en 850 millones de barriles y que equivale a 20% de las reservas petroleras del país, vale $7,200 millones a precios de 2010, restando los costos operacionales de extraerlo.
El bosque Yasuní, que bordea con Perú en el extremo este de Ecuador, es una de las mayores maravillas naturales de Suramérica y del mundo. El Parque Nacional Yasuní, establecido en 1979 y declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1989, ocupa 982 mil hectáreas.
La rica biodiversidad del Yasuní fue documentada en un estudio de científicos ecuatorianos y estadounidenses publicado en 2010 en la revista científica Plos One.

“Yasuní está en el centro de una pequeña zona en donde anfibios, pájaros, mamíferos, y plantas vasculares todas alcanzan una diversidad máxima en Suramérica,” informó uno de los autores, el doctor Clinton Jenkins, de la Universidad de Maryland. "Las 150 especies de anfibios documentados hasta la fecha en Yasuní es un récord mundial para un área de este tamaño", dijo Diego F. Cisneros Heredia, de la Universidad San Francisco de Quito (1). "Hay más especies de ranas y sapos dentro de Yasuní que son nativos de los Estados Unidos y Canadá juntos."
En una sola hectárea del Yasuní se estima que hay cien mil especies de insectos. Según el destacado entomólogo Terry Erwin, esta es la diversidad más alta estimada por área de unidad en el mundo entero para cualquier grupo de planta o animal. Los científicos autores del estudio encontraron que el Yasuní es hogar para al menos 121 especies de reptiles, 596 especies de pájaros, 382 especies de peces y 204 especies de mamíferos.
El Yasuní es también hogar de los pueblos indígenas Waorani, Kichwa, Shuar, Tagaeri y Taromenane. Estos últimos dos viven en aislamiento voluntario, es decir que han elegido no tener ningún contacto con el hombre blanco. Su derecho al aislamiento es ratificado y afirmado por la constitución de Ecuador y por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Pero la Iniciativa fracasó. En 2013 el gobierno ecuatoriano declaró el acuerdo nulo y sin efecto y autorizó la extracción petrolera en el ITT. Activistas locales e internacionales se rehusaron a abandonar el Yasuní y formaron la coalición Yasunidos para continuar con la campaña en pro de su conservación. Los miembros de Yasunidos acusan al gobierno de Ecuador de ponerles todo tipo de obstáculos en su camino.
¿Qué pasó? ¿Por qué quedó en nada la Iniciativa Yasuní ITT? ¿De quién es la culpa?

II
La sede de la organización no gubernamental Acción Ecológica, localizada en una casa suburbana en la ciudad capital de Quito, está llena de historia. Esta agrupación estuvo involucrada con la Iniciativa Yasuní ITT desde que fue concebida en el seno de la sociedad civil ecuatoriana hasta su fin desafortunado en 2013. Desde su fundación en 1986, Acción Ecológica atiende una amplia gama de asuntos de interés ambiental, incluyendo salud, derechos humanos, soberanía alimentaria, minería, agua, tratados de libre comercio, energía, desperdicios sólidos, y mucho más. Es hogar y matriz de varios proyectos, incluyendo la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, la agencia de prensa ecologista Tegantai, una clínica ambiental multidisciplinaria, el Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo (ITEM), y también de Yasunidos.
Al entrar a la casa de Acción Ecológica paso hacia la oficinita de Yasunidos, que se encuentra al final del patio. Ahí me encuentro con el coordinador de la coalición, Patricio “Pato” Chávez, y nos sentamos en una mesa al aire libre.

Pato es enfático en que el fin de la Iniciativa Yasuní ITT no es para nada el fin de los esfuerzos ecologistas por preservar el bosque y protegerlo del avance de la frontera petrolera. “Queremos un referendo nacional sobre la extracción petrolera en el Yasuní. Ese es un derecho que tenemos los ciudadanos bajo el artículo 104 de nuestra constitución.”

III
Hace falta conocer la historia política reciente de Ecuador para entender la temática del Yasuní, ya que ambas están íntimamente relacionadas. En las décadas de 1990 y 2000 hubo tres levantamientos populares, dirigidos por campesinos e indígenas, que resultaron en el derrocamiento de tres presidentes neoliberales, Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. En 2006 diversas fuerzas progresistas se unieron para formar el partido Alianza PAIS, el cual proponía una ecléctica combinación de “socialismo del siglo XXI” con liberalismo reformista burgués denominada la Revolución Ciudadana. Este nuevo partido, centrado alrededor de la personalidad carismática de su candidato presidencial, el economista Rafael Correa, se disponía a refundar el estado ecuatoriano mediante una nueva constitución para el país.
Ese mismo año Alianza PAIS ganó las elecciones generales, y el nuevo presidente Correa convocó una asamblea constituyente que se reunió por un año en el pueblo de Montecristi para redactar la nueva constitución. La asamblea fue presidida por el economista Alberto Acosta, ecologista identificado con la izquierda, y con una larga relación con ITEM y Acción Ecológica. Esperanza Martínez, entonces presidenta de Acción Ecológica, fue asistente de Acosta durante el proceso constitucional.

La constitución resultante, aprobada por una mayoría abrumadora del electorado en 2008, es una de las más progresistas del mundo.
“En esta Constitución se reconoce por primera vez en el mundo que la naturaleza es sujeto de derechos, lo que marca un antes y un después para la lucha por la naturaleza”, dice la Asamblea Nacional Ambiental del Ecuador (ANAM). “Adicionalmente, la Constitución del Ecuador reconoce el derecho al buen vivir o sumak kawsay, concepto proveniente de los pueblos indígenas que plantea un nuevo modelo de desarrollo basado en la convivencia social en armonía con la naturaleza.” (2)

Según el economista ecuatoriano Pablo Dávalos, sumak kawsai “es la posibilidad de vincular al hombre con la naturaleza desde una visión de respeto, porque es la oportunidad de devolverle la ética a la convivencia humana, porque es necesario un nuevo contrato social en el que puedan convivir la unidad en la diversidad, porque es la oportunidad de oponerse a la violencia del sistema”. (3)
El nuevo gobierno también se propuso poner fin a la dependencia económica del país en la exportación de materias primas sin valor añadido, como petróleo, minerales y productos agrícolas, lo que se conoce como el modelo extractivista. Esto se lograría mediante lo que el gobierno de Alianza PAIS llama la “transformación de la matriz productiva”.
En 2007 el presidente Correa acogió la Iniciativa Yasuní ITT y la declaró política oficial de su gobierno. Comenzó así el proceso de negociaciones con las Naciones Unidas el cual concluyó en 2010 con la firma de un acuerdo vinculante con el Programa de Desarrollo de la ONU (UNDP). El dinero que la comunidad internacional donaría para la no explotación del Yasuní iría a un fideicomiso controlado por el UNDP, del cual se desembolsarían fondos para programas de bienestar social y desarrollo sustentable en Ecuador, descritos en detalle en el acuerdo con el gobierno ecuatoriano.

IV
La luna de miel con los ecologistas no duró mucho. En 2009 Correa aprobó una ley de minería que abre el país de par en par a la minería a gran escala y que según los ecologistas viola derechos reconocidos en la Constitución de Montecristi, como el derecho de la naturaleza (art. 72), el buen vivir (art. 275), la soberanía alimentaria (art. 281), el derecho al agua (art. 12), el principio de precaución (arts. 73 y 397), el derecho a la resistencia (art. 98), el derecho a la consulta (art.400), y el derecho al consentimiento (art. 57), entre otros.
“La explotación minera es una de las actividades industriales más nocivas para el medio ambiente, destruye los bosques y la biodiversidad, altera los ecosistemas, contamina todos los elementos de la naturaleza, el agua, el aire, grandes extensiones de tierra, afecta a las poblaciones locales y con ellas a sus formas de vida, sustento y organización”, denunció Acción Ecológica. “La minería se ha ganado una merecida reputación de abusiva, violentadora del medio ambiente como de las personas cuyas tierras ha despojado para sus operaciones.” (4)
En cuanto a la ley de minería aprobada, dice la organización que “El... proyecto de ley... crea una serie de mecanismos legales mediante los cuales pretende arrebatar las conquistas logradas en la nueva Constitución, vulnerar los Derechos Colectivos y el Derecho a la Consulta”.
El presidente no reconoció validez alguna a los planteamientos de los ecologistas, a quienes acusó de “infantiles”. "Nos hacen perder tiempo... esos demagogos, no a la minería, no al petróleo, nos pasamos discutiendo tonterías (...) Son los absurdos con los que uno tiene que luchar, contra gente que no quiere el progreso sino atender a su fundamentalismo mental”, dijo Correa. “No nos dejemos engañar por los demagogos, por los charlatanes, por la gente que por fijaciones no quieren minería." (5)

Acción Ecológica alzó su voz en protesta y Correa respondió mandando a cerrar la organización, acción de la cual se retractó sólo tras una campaña internacional de repudio contra la acción del presidente. Alberto Acosta, por su parte, rompió con Alianza PAIS y se sumó a la oposición, corriendo como candidato presidencial en las elecciones de 2013.

Los ataques y críticas de sectores indígenas, ecologistas y de izquierda no han mermado para nada la popularidad del presidente Correa. En febrero de 2013 fue reelecto con un abrumador 57% del voto. Según la ANAM, esta victoria electoral envalentonó a Correa en su discurso y política confrontacional contra los ecologistas “infantiles” y agravó los conflictos ambientales:
“En el 2013 el presidente Correa es reelecto para un siguiente mandato y el partido de gobierno alcanza mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. A partir de este momento se inicia un apuntalamiento sistemático del modelo extractivista. El discurso del Buen Vivir desde la perspectiva perfilada en la constitución se vacía de contenido, a la par que posiciona la razón de avanzar hacia el cambio de matriz productiva desde parámetros productivistas, se modifican leyes que restringen derechos, y se acentúan el autoritarismo y la criminalización de la protesta social.” (6)
Parecía entonces que la Iniciativa Yasuní ITT era lo único en que ecologistas y gobierno se podían poner de acuerdo y trabajar juntos, pero ni eso se pudo salvar. En agosto de 2013 era evidente que la recaudación de fondos internacionales para la Iniciativa había fracasado rotundamente. Correa canceló el acuerdo con Naciones Unidas y autorizó la extracción del petróleo del bloque ITT.
Notas
1- “Científicos identifican al Parque Nacional de Yasuní de Ecuador como uno de los lugares más biodiversos del Planeta”http://www.orellana.gob.ec/turismo/campana-yasuni/143-yasuni.html
2- Agenda Nacional Ambiental. Ecuador, 2015.
3- Pablo Dávalos. “El Sumak Kawsay (Buen vivir) y las cesuras del desarrollo” http://www.alainet.org/es/active/23920
4- Acción Ecológica “No queremos ser un país minero” http://www.accionecologica.org/images/2005/mineria/alertas/alerta157web.pdf
5- Enlace ciudadano 245, 12 de Diciembre de 2011
6- Agenda Nacional Ambiental. Ecuador, 2015.
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Ruiz Marrero es autor y periodista puertorriqueño. Dirige el Monitor de Energía y Ambiente de América Latina y el Blog de Bioseguridad. Su más reciente libro, “El gran juego de ajedrez botánico”, se consigue a través de la Editorial Tiempo Nuevo. Su identidad en Twitter es @carmeloruiz.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202121

“Manifestamos que nos mantendremos vigilantes a nivel nacional, para que el decreto no se constituya en un instrumento de violación de los derechos y libertades de la población ecuatoriana y no sea utilizado para reprimir a quienes se manifiestan de manera pacífica, ni sea la antesala de una dictadura”.

Ante el incremento de la actividad en el volcán Cotopaxi
El levantamiento y la movilización de los ecuatorianos continúa
17 de agosto de 2015

Por Secretaría de Comunicación del Levantamiento (Conaie)

Ante el incremento de la actividad en el volcán Cotopaxi, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE, los movimientos sociales y sindicales, y la ciudadanía que participamos en el paro y levantamiento nacional expresamos nuestra solidaridad con las poblaciones que podrían ser afectadas ante una eventual erupción.
Dejamos en claro que no se justifica una declaratoria de Estado de Excepción a nivel nacional para enfrentar la emergencia presentada por el Volcán Cotopaxi y mucho menos la restricción de los derechos constitucionales, la inviolabilidad del domicilio, de tránsito, de reunión y correspondencia, en la totalidad del territorio ecuatoriano.
Nos causa sorpresa que esta declaratoria incluya zonas que no están en áreas de afectación, sobre todo cuando se desarrollan movilizaciones en demanda de rectificaciones por parte del Presidente de la República y su Gobierno, frente a una política que impacta de manera directa a los derechos y libertades de los Pueblos y Nacionalidades, así como de todo los ecuatorianos en general.
Las organizaciones hacemos un llamado a la Corte Constitucional para que se pronuncie de manera inmediata e independiente y apegada a la Constitución, en virtud de que no existe justificación para una medida de esta naturaleza en todo el territorio nacional.
Además, manifestamos que nos mantendremos vigilantes a nivel nacional, para que el decreto no se constituya en un instrumento de violación de los derechos y libertades de la población ecuatoriana y no sea utilizado para reprimir a quienes se manifiestan de manera pacífica, ni sea la antesala de una dictadura.
Al considerar que este decreto está orientado a enfrentar un evento de la naturaleza, RATIFICAMOS que el levantamiento y movilización indígena y del pueblo ecuatoriano en general se mantienen, tanto en la ciudad de Quito como en las provincias, a pesar del estado de excepción. Por lo tanto convocamos a las organizaciones de base de la CONAIE y otros sectores sociales y ciudadanos de las provincias a mantenernos firmes en el ejercicio de nuestro derecho Constitucional a la resistencia; igualmente hacemos un llamado al pueblo de Quito a continuar en las jornadas de lucha que llevamos adelante.
Condenamos la represión sufrida en Logroño y Bomboiza, en donde existen varias personas heridas y detenidas; exigimos la libertad inmediata de nuestros compañeros y compañeras detenidos en todo el país durante las jornadas de movilización, levantamiento y Paro Nacionali, y responsabilizamos al gobierno por los actos de represión y violencia generados en contra de la población ecuatoriana.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202198

domingo, 16 de agosto de 2015

III. Tratemos de aclarar sobre el paro nacional en Ecuador.

Los dilemas de la izquierda
11 de agosto de 2015

Por Juan Cuvi (Montecristi Vive)

Pocas veces en la historia la izquierda ecuatoriana ha estado tan vulnerable y desorientada como durante el correísmo. Atrapada en el laberinto de la verborrea revolucionaria de Alianza País, no ha encontrado la salida hacia un proyecto propio, autónomo y protagónico. Su indefinición estratégica la coloca frente a una disyuntiva catastrófica: esperar una imposible rectificación del gobierno de Correa para enfrentar a la vieja oligarquía, o dejar que la derecha contribuya a librarle del correísmo. Disyuntiva absurda en la medida en que implica, en ambos casos, la aceptación de un papel subordinado, secundario y dependiente de sectores contrarios a su naturaleza política e ideológica. Ni el correísmo, ni las distintas expresiones de la derecha que le disputan la hegemonía, representan una opción de trasformación para el país. Sin embargo, la izquierda aparece paralizada entre esos dos abismos.

La vieja decisión de escoger el mal menor, no como alternativa coyuntural sino como proyecto histórico, le está pasando a la izquierda una factura onerosa. Porque en ese ejercicio de establecer diferencias supuestamente significativas entre una derecha retrógrada y otra más moderna, o entre la democracia liberal y el reformismo, ha dejado de lado la definición de su propio horizonte histórico. Se extravió. Terminó valorando más una inocua retórica antimperialista que la construcción de la democracia. Y en este teatro de las sombras en que se convirtió el correísmo, la izquierda permitió que se desmantelaran todos los referentes simbólicos, ideológicos y organizativos que, con grandes dificultades y con inocultables falencias, había construido durante mucho tiempo. El régimen correísta ha terminado siendo absolutamente nefasto para la izquierda y para los movimientos sociales. Y, no obstante, se lo ha admitido bajo el supuesto no consentido de que otro régimen de la derecha del siglo XX podría ser peor.

¿Pero en qué aspectos ocurriría esto? Esta es la pregunta que debe formularse la izquierda, sin obviar hacer precisiones claras y convincentes en todos los ámbitos: políticos, culturales, ambientales, económicos, etc. Y las eventuales diferencias que se encuentren no pueden quedarse en el plano formal o superficial, so pena de caer en un simplismo autocomplaciente. Requieren, por el contrario, un ejercicio de reflexión y análisis profundo, serio, responsable y honesto (algo que con frecuencia provoca pereza y hasta desconfianza en la izquierda).

Al calor de los acontecimientos se puede concluir que, en varios aspectos de fondo, el correísmo impuso la agenda que un régimen abiertamente conservador jamás habría podido conseguir, debido sobre todo a la resistencia popular. Entre otros temas podríamos mencionar la suscripción de un TLC con Europa, la ampliación sin restricciones de la frontera petrolera, minera y agroindustrial, el endurecimiento de la legislación punitiva, el control social, la transnacionalización de la economía; es decir, el paquete de modernización capitalista que se requería para la transición del modelo rentista oligárquico a un modelo de corte empresarial-tecnocrático igualmente rentista. Una transición que inclusive había sido aceptada por los grupos económicos más tradicionales[1]. En este sentido, el papel que ha cumplido Alianza País ha sido el de desbrozar el camino para este proceso; sobre todo, el de retirar el escollo de la izquierda y de los movimientos sociales para una transición más fluida y menos traumática.

Toca, entonces, insistir en la pregunta anterior: ¿en qué aspectos sería peor que el correísmo un régimen formal de derecha? Lo interesante de este cuestionamiento es que la imposibilidad de responder afirmativamente y con fundamentos obliga a la izquierda a renunciar a estas veleidades comparativas y centrarse en la construcción de un proyecto político autónomo. Es decir, recuperar el sentido de la estrategia revolucionaria como un referente que permite priorizar la iniciativa, inclusive en momentos de mayor debilidad. La definición de un objetivo estratégico permite actuar, tomar decisiones y prever riesgos en lugar de esperar por las iniciativas ajenas en calidad de invitados de última hora. Sobre todo permite establecer una diferencia rigurosa entre lo que significa hacer acuerdos, hacer alianzas o forjar la unidad.

El poscorreísmo.
Lo que hoy está en el centro del debate político nacional es la salida del correísmo: cómo, con quiénes, hacia dónde, en qué términos. Contrariamente a lo que se supondría, son la izquierda y los movimientos sociales los más urgidos por este desenlace. Porque son los que más han perdido en estos años. Para la derecha, la clave de sus disputas internas radica en quién reparte las cartas; la izquierda, en cambio, debe plantearse un cambio del juego. En eso difiere la idea que tiene la derecha respecto del poscorreísmo. Desde estos sectores, lo más importante es prolongar el modelo aplicado por Alianza País aunque sea sin Correa, porque se trata de un modelo centrado en una estabilidad política y económica funcional a la acumulación del gran capital. Dicho de otro modo, funcional a la transnacionalización de la economía. La derecha busca un recambio formal que transfiera el beneficio del control político a un grupo diferente, pero dentro del mismo esquema general. Es un simple cambio de turno.
No obstante, es necesario señalar que las disputas internas entre estos grupos se han acentuado como consecuencia de la escasez de recursos provocada por la crisis económica. No todos estarán de acuerdo con la misma salida al correísmo, en tanto las políticas a implementarse, debido a la escasez señalada, podrían beneficiar o perjudicar a unos más que a otros. La abundancia de las arcas fiscales durante estos ocho años ya no es un factor que permita una compensación satisfactoria –o al menos tranquilizadora– entre los distintos grupos de poder económico. Además, las formas de acumulación ilegítima de capital, típicas de las crisis, podrían generar resentimientos y desacuerdos profundos.
Ahora bien, la salida del correísmo implica el desmontaje de varios andamiajes básicos, dentro de los cuales el abandono del poder o la derrota electoral del caudillo no es necesariamente el más importante. El desarrollo del correísmo alcanzó ese punto de consolidación de la fidelidad oportunista que permite extender la influencia administrativa e institucional más allá de la presencia de Correa. La historia nos proporciona muchos ejemplos de la prolongación del “espíritu” del caudillo como resultado de los regímenes autoritarios. En el caso ecuatoriano, esta prolongación estaría articulada, además, a la posibilidad real de un futuro retorno al poder.

En este sentido, uno de los puntos prioritarios del debate político se refiere al desmontaje del aparato político-administrativo montado por el correísmo. ¿Cómo hacerlo? Porque de este proceso dependerán, en gran medida, las posibilidades futuras de la izquierda. No es lo mismo una estrategia de cooptación de las instituciones correístas que un pacto de trastienda, o que una nueva Asamblea Constituyente (sin mencionar, por inviable, la opción extrema de un golpe de Estado). La clave para la izquierda es alcanzar la mayor democratización posible dentro del recambio institucional, recambio que inclusive tendrá que llegar a medidas indispensables como la desaparición del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, de la Superintendencia de Comunicación y de la Secretaría para el Buen Vivir, por citar solamente las más desprestigiadas.
No resulta sencillo, sin embargo, acometer esta tarea desde una lógica que apunte a profundizar la democracia y la transparencia en la institucionalidad pública.

  • Por un lado habría que enfrentar la perniciosa herencia autoritaria del correísmo y su práctica de control absoluto de los espacios de poder. Luego de diez años (hablamos de 2017) de una ausencia crónica de diálogo y negociación, resultará difícil poner en práctica una cultura de relacionamiento político más horizontal y equilibrada.
  • Por otro lado, habría que enfrentar la voracidad, el pragmatismo y la falta de escrúpulos de la derecha no correísta y su apuesta por reproducir las mismas artimañas del pasado. Más que eliminar todo vestigio de correísmo, esta derecha se empeñará en sepultar a la izquierda, identificándola con y responsabilizándola por todos los males del gobierno de Alianza País: corrupción, arbitrariedad, ineptitud, irresponsabilidad fiscal, etc.

Junto con el desmontaje del aparato institucional, a la izquierda le toca desmontar la retórica correísta. No se trata, como algunos sugieren, de “recuperar las banderas” usurpadas por Alianza País, por la sencilla razón de que en la sociedad posmoderna la apropiación, tergiversación y manipulación de símbolos es un fenómeno incontrolable. Cualquiera puede presentarse como cualquier cosa. Este ha sido uno de los grandes éxitos del mercado. Se trata, más bien, de establecer con objetividad las verdaderas dimensiones del correísmo: su modelo de economía y de Estado, su estructura interna de poder, sus alianzas de clase (y, por ende, sus vínculos concretos con grupos empresariales), su visión de la democracia, sus prácticas políticas. Únicamente así se podrá poner en evidencia la incoherencia de su retórica de izquierda.

Desmontar el modelo económico será la tercera gran tarea del poscorreísmo. Y en este punto la izquierda enfrenta un desafío crucial: la reflexión descarnada sobre la idea del Estado como factor de transformación social. Porque esa fue la propuesta central sobre la cual el correísmo erigió su propuesta política, idea que contó con el respaldo y la complicidad de la mayoría de grupos de izquierda. La salida del neoliberalismo no se dio por vía de la recuperación de una sociedad devastada sino de la recuperación del Estado que, en el caso ecuatoriano, no había sido tan afectado como en otros países. El viejo y equivocado mito de la izquierda de asociar lo público con lo estatal facilitó la consolidación de un Estado que supuestamente iba a redistribuir la riqueza, y que terminó –como siempre– transfiriendo esa riqueza a los mismos grupos de poder. Lo único que distribuyó fueron los excedentes de la bonanza económica. La yapa.
El proceso de concentración de la riqueza y monopolización de la economía ocurrido en estos años se dio, precisamente, gracias al control estatal de los enormes ingresos fiscales generados por la recaudación tributaria y por el alto precio del petróleo. La forma de derivar la inversión pública hacia las arcas privadas confirmó el carácter  inequitativo que asume el Estado en el sistema capitalista; más todavía en un capitalismo distorsionado como el ecuatoriano. El sueño de inclusión que se le vendió a los sectores populares, sobre todo desde la publicidad oficial, encubrió un eficiente esquema de reparto de la riqueza entre los sectores económicos más poderosos.

En esta misma lógica de concentración de la riqueza, y como complemente de la aplicación del modelo económico señalado, el correísmo impuso un modelo de Estado centralizado que facilitó las grandes decisiones estratégicas. A este incremento del poder político en pocas manos le ha correspondido una mayor acumulación de capital. Las tasas de ganancia de los grupos monopólicos durante el gobierno de Alianza País no solo son inéditas, sino exorbitantes. Y esto sin contar con los ingresos de la corrupción y de ciertas actividades ilícitas. Por eso también se debe desmontar esta manifestación de control centralizado y vertical incongruente con un ejercicio democrático del poder.
La centralización político-administrativa ha sido la principal cortapisa para obstaculizar la creación del Estado plurinacional. El concepto de autonomía prácticamente ha sido suprimido –o al menos distorsionado– desde el gobierno. El ataque sistemático al movimiento indígena apunta a debitar lo que para el correísmo constituye el principal escollo al proyecto de unificación de la matriz productiva alrededor de un esquema hegemónico de acumulación capitalista. El mundo indígena está considerado un anacronismo para la modernización capitalista, particularmente para aquella basada en una matriz extractivista. Desde esta visión, las circunscripciones territoriales indígenas entorpecen el desarrollo. Por añadidura, el bloqueo a la autonomía se ha extendido a todos los ámbitos de la administración pública y de la organización social. El Estado rector/controlador se erige como el paradigma de la organización del poder político.

Disputa de la izquierda en el poscorreísmo.
La derrota electoral de Alianza País en febrero de 2014 alteró la hegemonía y la estabilidad que el correísmo había logrado en los siete años previos. El desequilibrio se produjo no solo por la pérdida de control de los principales espacios de poder local, sino por la irrupción de los movimientos sociales en el espacio público. A los pocos meses de la mencionada derrota, las calles del país empezaron a llenarse con las movilizaciones populares. Varias marchas convocadas por el FUT y la CONAIE en 2014 derivaron en un multitudinario Primero de Mayo un año después[2]. Aunque esta marcha contó con el contingente de varios sectores de clase media (algunos de los cuales inclusive se identifican con la derecha), que más bien hicieron presencia con el ánimo de debilitar al gobierno, no se puede desconocer su impacto simbólico para el movimiento popular. No es casual que a partir de esa demostración de fuerza se haya empezado a planificar un paro nacional y un levantamiento indígena. Es más, las movilizaciones populares de junio, previas a la visita del Papa, lograron recuperar y posicionar una clara identidad de estos sectores frente a las movilizaciones convocadas en la Avenida de los Shyris.
En estas circunstancias, tanto la marcha iniciada en Zamora como el paro y el levantamiento son acciones decisivas para la izquierda y los movimientos sociales. De la fuerza que se demuestre, y de los impactos políticos que se logren, dependerá la capacidad para definir una agenda alternativa a la derecha tradicional y al correísmo. Únicamente así la izquierda podrá establecer acuerdos más firmes y sólidos para el poscorreísmo (en punto comunes como la supresión del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, la creación de un Consejo Nacional Electoral independiente, la aprobación de una Ley de Comunicación democrática, la devolución de los fondos jubilares del IESS, el archivo de las enmiendas constitucionales, la derogatoria de los decretos que afectan derechos fundamentales, etcétera) sin empeñar sus propuestas estratégicas. En ello radica la posibilidad de construir una contra-hegemonía que asegure un horizonte histórico para la izquierda, es decir un rol decisivo en las diferentes luchas políticas que deba enfrentar a futuro.
El escenario que se prefigura para el poscorreísmo supone, entre otras cosas, el abrupto desmontaje de un aparato institucional sustentado en el autoritarismo, la corrupción y el nepotismo. Justamente porque será un proceso vertiginoso se presentarán condiciones para que la izquierda y los movimientos sociales incidan y participen de manera directa en la reinstitucionalización democrática del país. No se trata del reparto burocrático de cuotas de poder administrativo, como algunos oportunistas estarán pensando, sino de la reformulación de las instituciones a partir de una auténtica visión democrática.
En este probable itinerario, que podría ser birlado por un pacto de trastienda entre el correísmo y la derecha tradicional para preservar el statu quo y cubrirle las espaldas al régimen saliente, la izquierda tendrá que enfrentarse una vez más a su más temido desafío: la democracia. Democracia sin adjetivos ni calificativos. Ni la democracia liberal, ni el centralismo democrático, ni la democracia participativa. Simplemente la democracia como una noción realmente revolucionaria, en tanto propone la distribución del poder de decisión en la comunidad. Tal como debió haber sido siempre, desde que fue inventada como filosofía de la convivencia social; más que social, humana. En el debate sobre los distintos mecanismos –estos sí diferentes y particulares– para alcanzar esta democracia (elecciones, delegación, corporativismo, mediación partidaria, mercado, etcétera) la izquierda no puede perder ese referente fundamental de un proyecto civilizatorio.
Juan Cuvi (Coordinador Nacional)
NOTAS
[1]     No es casual que los principales grupos económicos del país sigan siendo, luego de ocho años de correísmo, los mismos del último cuarto de siglo. Cfr. Revista EKOS 20 años.
[2]     La asistencia a la marcha del Primero de Mayo de 2015 fue inédita en la historia laboral del Ecuador.
http://montecristivive.com/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=201985

II. Tratemos de aclarar sobre el paro nacional en Ecuador.

El nuevo levantamiento indígena
14 de agosto de 2015

Por Ileana Almeida (Rebelión)
 El papa Francisco sabía lo que decía: “-El pueblo se levanta por su dignidad”. La necesidad de justicia, que siempre han expresado los indígenas frente a los abusos de los poderes que les han oprimido, toma una vez más la forma de reacción conjunta ante un gobierno adverso a sus intereses y a los de otros sectores populares. Los levantamientos indígenas que se han sucedido a lo largo de la historia se gestaron en las comunidades del campo y luego se extendieron a las organizaciones nacionales cuyas sedes están en las ciudades. Ahora hay algo nuevo: los indígenas se organizan de manera más compleja; sin dejar de lado su pertenencia comunal y su conciencia nacional, están dispuestos a converger con las organizaciones citadinas, con los sindicatos obreros, que enfrentan al gobierno con postulados de lucha social y económica, y con las organizaciones ecologistas que se oponen y denuncian la necrosis ambiental causadas por las empresas mineras. 

Cuando el presidente Correa comenzó su mandato hubo algunos pedidos para que se sensibilizara frente a las formaciones tradicionales indígenas que nunca el Estado había tomado en cuenta, pero se mostró indiferente y su visión totalizadora y egocéntrica le impidió percibir lo que histórica y culturalmente representan aquellas. Algunas personalidades de prestigio internacional, que han luchado durante años por los derechos conculcados a los pueblos indígenas, como el sociólogo peruano Aníbal Quijano, intercedieron para que se protegiera los rasgos étnicos, históricos, territoriales, nacionales, y para que el Estado no dictara leyes que empeoraran la situación. Otros apoyaron políticas a favor de los indígenas, que habrían resultado de vanguardia porque partían de premisas que garantizaban que prevalecieran la justicia, la ciencia y los cambios revolucionarios auténticos. 

Pero el mandatario se mantuvo en su proyecto: la cuestión Indígena no existe y todo se reduce al enfrentamiento de pobres ricos. Semejante posición devino en un error fatal. Algunos funcionarios, que habían hecho su modo de vida en las ONG´s dedicadas al desarrollo comunitario, que habían trabajado por los derechos comunales y la autodeterminación de los pueblos, ya en el gobierno de la “revolución ciudadana” perdieron su sensibilidad y se adaptaron a la política oficial. Sin embargo, para entonces las nacionalidades, herederas de las comunidades ancestrales, ya eran parte sustantiva de la política nacional. 

Un gobierno de veras democrático y de avanzada no puede ignorar las relaciones y convenciones de las culturas tradicionales que existen en el Ecuador. Debió más bien fortalecerlas y hacerlas parte de su proyecto de país. Es lamentable, pero eso no ocurrió. Por el contrario, la política oficial tiene en su mira a las nacionalidades indígenas. La Ley de Aguas desechó la propuesta de un consejo plurinacional para manejar el agua, con lo que se hizo aparecer a este planteamiento como obsoleto, a pesar de tratarse de una práctica sabia y útil para una sociedad agraria como es la nuestra en apreciable medida. 

La Ley impuesta ha terminado con el cuidado de los páramos, donde nacen las fuentes que permiten el regadío y dan origen a los ríos de la vertiente amazónica y del Pacífico. Las comunidades indígenas son las primeras perjudicadas, pero a la larga lo será todo el país. 
El presidente ha declarado que las pequeñas parcelas de tierra, indígenas sobre todo, son una rémora para el desarrollo a pesar de que su producción abastece a buena parte de la población. Se trata de favorecer los monocultivos de las grandes empresas… 
El gobierno privó del manejo autónomo de la Educación Intercultural Bilingüe a las organizaciones de los pueblos originarios, y la puso bajo a órdenes del Ministerio de Educación. Cierto es que había que perfeccionar el proyecto, pero era una institución de ellos, de los indígenas; les daba confianza en su capacidad, visión propia sobre sus propios problemas, les proporcionaba la conciencia de pueblos con identidad histórica. 

Con los libros y textos que se elaboraron, la lengua pasó de oral a escrita; se comenzó a escribir la historia de las nacionalidades, de sus levantamientos y luchas. Todo esto fue desechado. Ahora hay lujosas “escuelas del milenio” que carecen del contenido cultural y social que tenían las escuelas manejadas por profesores indígenas. En suma, se retrocedió y se desfiguró la idea de un Estado Plurinacional.

Ileana Almeida <ilalo@andinanet.net> 
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202139


I. Tratemos de aclarar situación en Ecuador.Entrevista a Alberto Acosta sobre el Paro nacional

"Correa fue elegido hasta 2017, 
debe completar su mandato"
10 de agosto de 2015

Por Marieta Campaña V(Diario Expreso)
Alberto Acosta. Economista y político. Fue ministro de Energía y Minas en el Gobierno de Rafael Correa. También fue presidente de la Asamblea Constituyente. En las elecciones de 2013 fue candidato a la presidencia de la República por Pachakutik. Ha sido docente universitario y autor de varias publicaciones. Fue uno de los fundadores de Alianza PAIS pero se alejó. Ahora milita en la oposición y es parte de la comisión política de las organizaciones sociales que promueven el paro nacional. 

1. Cuál es la propuesta de las organizaciones de trabajadores, organizaciones sociales e indígenas. Para empezar se rechaza las mal llamadas enmiendas constitucionales, que deberían ser archivadas. Igualmente se exige la derogatoria de todas las leyes que atentan contra la libertad de expresión y que conducen a la criminalización de la protesta popular, al tiempo que hay que crear ya las condiciones para configurar un CNE no atado a los mandatos del correísmo. Algunos de los elementos de la propuesta económica son la realización de una reforma agraria integral, que promueva la redistribución de la tierra y el agua a favor de los campesinos, asegurando su control comunitario y por ende la construcción de la soberanía alimentaria. La consolidación de la economía solidaria y popular, sin aceptar la megaminería y la ampliación de la frontera petrolera, es decir respetando la integridad del Yasuní y del sur de la Amazonía. La derogatoria de todos los decretos y disposiciones que afectan los derechos de los trabajadores y las libertades de las organizaciones sociales. El control del poder y de las ganancias desmedidas de los grandes grupos oligopólicos, como el de las telefónicas. Y la no firma del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea por ser atentatorio a la soberanía nacional. 

2. La gente en las marchas grita fuera Correa fuera. ¿Ese es el objetivo de la caminata de Tundayme, el levantamiento y el paro nacional? El presidente Correa fue elegido hasta el año 2017. Debe completar su mandato. El fuera-Correa-fuera debe ser procesado democráticamente con el archivo de la reelección indefinida y el respeto irrestricto de la Constitución de Montecristi. Luego de eso, al término de su largo mandato, Correa deberá rendir cuentas de su gestión considerando, además, que es el gobierno que más recursos económicos ha tenido en toda la historia republicana, en un larguísimo período en el que el control de la corrupción ha estado prácticamente ausente. 

3 . ¿Una opción de salida a esta crisis puede ser el adelanto de elecciones? No encuentro el sentido de adelantar las elecciones. Si a Correa le queda algún vestigio democrático debería respetar la Constitución sin dar paso a la reelección indefinida o al menos plantear una consulta popular para que el pueblo decida en las urnas la suerte de las mal llamadas enmiendas constitucionales, las que, desde mi criterio, insisto, deberían ser archivadas.

4. ¿ Ustedes cuentan con cuadros para los próximos comicios? El tema electoral es importante, pero no urgente. Así que ya habrá tiempo de discutir este asunto. Y por cierto la plataforma electoral no puede circunscribirse sólo a la selección democrática de las candidaturas, sino a la construcción participativa de una propuesta de acción gubernamental que se nutra de las acciones de lucha que está desplegando el pueblo ecuatoriano en las calles y plazas, sobre todo desde el año pasado.

5. ¿Desde los sectores sociales, de trabajadores e indígenas se ha pensado en alianzas con la oposición: Lasso, Rodas, Nebot, Carrasco, Sociedad Patriótica, entre otros? Los sectores sociales han sido categóricos: no hay posibilidad de alianzas con la derecha del siglo XX, lideradas por Nebot, Rodas, Lasso y cualquiera de sus sacristanes, así como tampoco con la derecha del siglo XXI, liderada por Correa. 

6. Como se puede impulsar una acción a nivel nacional cuando hay penalizaciones en el COIP que sancionan la paralización de servicios, el cierre de carreteras, etc. La Constitución, en su artículo 98, nos garantiza el derecho a la resistencia. Es justamente la criminalización de la lucha popular y la represión desatadas por el correísmo una de las grandes razones para la protesta popular. Ni el miedo, ni la violencia estarán presentes en el lado del pueblo durante sus movilizaciones en contra de la restauración conservadora del correísmo. 

7. ¿ El presidente y sus legisladores insisten en el golpe blando, la restauración conservadora y acusaciones de desestabilización. Ese es el objetivo del paro? Uno de los principales objetivos de las movilizaciones populares radica en el archivo de las mal denominadas enmiendas constitucionales. En otras palabras, en el respeto de la Constitución de Montecristi aprobada mayoritariamente por el pueblo ecuatoriano. Constitución que está siendo atropellada por Correa, el caudillo del siglo XXI, quien, por lo tanto, es en la actualidad el principal desestabilizador de nuestra democracia; caudillo que, no nos olvidemos, impulsa la modernización del capitalismo, como el mismo lo ha repetido.

8. ¿Cuál es, entonces, la tarea que tienen que asumir los movimientos sociales y las izquierdas en la actualidad? Lo que hoy está en el centro del debate político nacional es la salida del correísmo: cómo, con quiénes, hacia dónde, en qué términos. No sólo se trata de cambiar democráticamente de presidente. Son la izquierda y los movimientos sociales los más urgidos por este desenlace. Porque son los que más han perdido y los que más han sido golpeados en estos años de restauración conservadora del correísmo. Por eso uno de los puntos prioritarios de la lucha popular radica en el desmontaje del aparato político-administrativo, en extremo autoritario, construido por el correísmo, así como de la modalidad de acumulación capitalista que ha consolidado el caudillo del siglo XXI. En definitiva, en juego está la democracia como referente fundamental de un proyecto de transformaciones radicales. 

9. ¿El levantamiento que se prepara será similar a los tres ocurridos en los 90? Cada levantamiento ha tenido sus características propias, inclusivo sus objetivos específicos. El actual es, en primera línea, por una democracia con dignidad.

10. La asambleísta María Augusta Calle dijo que la CIA financia las protestas. ¿A ustedes alguien les financia? Si lo afirma con tanta seguridad, ella debería demostrarlo para que eso no quede en un infundio más. No se olvide que las movilizaciones populares son financiadas por el propio pueblo, no como sucede con la represión y las contramarchas de Alianza País que demandan todo tipo de recursos financieros y humanos del propio Estado, es decir de toda la ciudadanía.

11. ¿Cómo harán para sostener una acción de esa naturaleza? Las acciones de lucha de los sectores populares, que cuenta con su propia estrategia, se sustentan en su organización y en la solidaridad. Se trata de una suerte de minga democrática desde las bases. 

NOTA:
 una versión reducida de la entrevista fue publicada por Diario Expreso, Guayaquil, domingo 2 de agosto del 2015 Expreso




” Participamos en consultas pre legislativas, sólo nos escucharon pero no tuvieron la sensatez democrática de recoger nuestras propuestas”.

Ecuador: Detenidos y heridos durante el paro nacional
16 de agosto de 2015

 Ayer concluyó el paro nacional y las movilizaciones que bloquearon rutas en diferentes puntos del país. Las demandas fueron contra el Gobierno de Correa y manifestaron pedidos de desprivatización del agua, parar el extractivismo minero, bajar el costo de vida de la población y hasta denuncias de autoritarismo y falta de diálogo entre otras exigencias. El saldo de la protesta dejo heridos y detenidos en distintos puntos del país. 

Por ANRed
Movilizaciones de pueblos originarios del Ecuador confluyeron con el paro nacional del 13 de agosto anunciado por organizaciones sociales y de trabajadores. El 2 de agosto se había iniciado la “Marcha por la dignidad, la democracia y contra el extractivismo”. En un comunicado la CONAIE ( Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) manifestaba, “La sociedad ecuatoriana está reaccionando, y no es reciente. Correa y Alianza País llegaron al gobierno ofreciendo una revolución, pero lo que han construido es un ropaje engañoso para encubrir un nuevo sistema de dominio y de opresión para favorecer a las grandes empresas y a los nuevos empresarios en perspectiva de una violenta modernización del capital. Los grandes grupos económicos han obtenido en estos ocho años mayores ganancias que en la época neoliberal; la riqueza sigue concentrada en pocas manos; la economía ecuatoriana sigue dependiendo de los vaivenes del precio del petróleo; se han puesto aún más trabas para el desarrollo de las economías familiares, populares, campesinas y comunitarias; los impuestos y los trámites agobian las economías populares. La tierra y el agua siguen concentradas en pocas manos...”.

También expresaron la falta de dialogo del gobierno de Correa, “…en estos ocho años de gobierno de Alianza País las reacciones del régimen han sido el insulto, la descalificación, la amenaza. Las organizaciones sociales, y el movimiento indígena en particular, nos hemos cansado en pedir diálogo, hemos enviado constantemente propuestas a la Asamblea Nacional; participamos en consultas pre legislativas, solo nos escucharon pero no tuvieron la sensatez democrática de recoger nuestras propuestas”.

Puntualizaron sobre la situación actual de la renta petrolera y el encarecimiento de la vida cotidiana del pueblo ecuatoriano, “Nuestra crítica al actual gobierno es justamente porque las políticas estatales han estado destinadas a beneficiar a las grandes empresas y que al pueblo apenas le ha llegado una pequeña parte de la gran bonanza petrolera, ya sea en servicios públicos básicos, infraestructura, siendo esto es un derecho humano básico y no una dádiva del presidente. Pero en los mercados los precios de los alimentos e insumos para la vida han subido sistemáticamente; sumado a esto la subida de la luz y de los pasajes, con mínimos incrementos del sueldo básico, han ido acorralando la economía familiar”.

Las reivindicaciones del paro, la marcha iniciada el 2 de agosto y el levantamiento indígena son:

·        El archivo del proyecto de enmiendas constitucionales que señalan como inconstitucional ataca a la plurinacionalidad y los derechos de los trabajadores.
·         Derogatoria del Decreto 16 por ser inconstitucional que “destruye la autonomía de las organizaciones sociales y afecta los derechos colectivos de las comunas, pueblos y nacionalidades”.
·        Exigen, “el respeto pleno por parte del Estado al ejercicio de los derechos colectivos en distintos ámbitos como la educación, la salud, la gestión del agua y de nuestros territorios como una manera concreta y legítima de construir la plurinacionalidad”, “el restablecimiento del Sistema de Educación Intercultural Bilingüe y la reapertura de la Universidad Amawtay Wasi. Exigimos el fortalecimiento de los modelos de educación comunitaria, nos oponemos rotundamente el cierre de las escuelas comunitarias”. “Por el libre ingreso a las universidades. Los exámenes de ingreso y demás trabas administrativas y burocráticas no ha mejorado la educación superior, lo único que está provocando es la elitización de la educación. 
·        Otra de las exigencias (y fuente de descontento entre la población) es, “un real proceso de desprivatización y redistribución del agua, el fortalecimiento de los sistemas comunitarios de administración de los recursos hídricos. La actual Ley de Aguas no soluciona estas cuestiones estructurales".

Los movimientos de pueblos originarios del Ecuador siguen pidiendo el inicio de una auténtica reforma agraria, así lo señalo el comunicado de la CONAIE, “... que se fortalezcan los sistemas comunitarios de tenencia de la tierra, de producción, de acceso al mercado y de administración territorial”. Rechazaron el alto costo de vida, el alza de las tarifas de luz y transporte. También rechazaron la firma del tratado de libre comercio con la Unión Europea. Pero otro punto de pedido energico que se reflejo en la marcha del 2 de agosto fue el repudio al modelo extractivista y los proyectos de mega minería.

Correa dijo
El mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, repudió a las “violentas marchas y el bloqueo de vías del país” y advirtió que no se “someterá al chantaje” de la oposición, “Lo que no lograron en las urnas, lo quieren lograr con piedras, palos, chantajes (y nos dicen): o te sometes Correa o te cerramos las carreteras. ¡No atemorizan a nadie, vayan a ordenar a su casa, señores!”, comunico el presidente en un eufórico discurso. También destacó la falta de diálogo del sector, “ no se puede hablar con dirigentes sindicales e indígenas que asumen esas posturas, no es arrogancia, no es falta de oídos, pero someterse a esa prepotencia sería la peor de las claudicaciones”, señaló. “Hoy se juntaron todos los posibles, y no han logrado absolutamente nada, nuevamente han fracasado, y seguirán fracasando porque no tienen el apoyo popular, la legalidad, la legitimidad”, agregó.

El saldo de la medida de fuerza
Las autoridades denunciaron que 12 policias resultaron heridos en las manifestaciones y bloqueos de rutas que se dieron en distintos puntos del país. Por otro lado la CONAIE comunico la “represión del Estado contra la protesta social”.

Comunican en distintos puntos del país:

Quito
30 personas fueron detenidas.
De estas, 23 fueron procesadas por flagrancia y 7, entre los que se encontraban Carlos Pérez, Salvador Quishpe, Katy Betancourt, fueron liberados, pero su detención fue arbitraria, ya que no estaban cometiendo ningún delito y nunca fueron puestos a orden de juez competente.
Es el caso también de Manuela Picq, periodista franco- brasileña, quien fue detenida de forma arbitraria e ilegal, llevada al hospital con resguardo policial, sin que ella pueda decidir sobre su movilidad y libertad, hasta el momento se mantiene con resguardo policial y el Ministerio de Exterior retiró su visa colocándola en situación irregular, y está a la espera de una audiencia de deportación.
De los 23 que fueron procesados por flagrancia, 6 son de la guardia indígena, los demás son jóvenes de otros movimientos y organizaciones de Quito. De los 23 que fueron procesados, 12 están en prisión preventiva y 11 fueron liberados y tiene medidas alternativas. De los 12 que están privados de la libertad, 1 es un compañero de Zamora y otro de Bolívar que eran de la seguridad indígena.
Todos son acusados de delito de Ataque o Resistencia, Art 283 del Código Integral Penal, que puede ser sancionado con 6 meses a 2 años de prisión. Norma que es inconstitucional porque el derecho a la resistencia es para proteger los derechos de las personas frente al poder, y no son derechos del estado. Este es un delito tan amplio, que cualquier persona que se manifieste en las calles podría ser acusada inconstitucionalmente.(…)


 Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article10457