sábado, 1 de febrero de 2020

"Porque lo que queremos es repensarnos, resituarnos desde otro paradigma de la construcción de lo político. Ya no más desde los partidos, ya no más desde la institucionalización y por eso mismo que queremos una Asamblea Plurinacional Feminista de carácter popular y con fuerte ámbito territorial".

Chile. Reflexión sobre el nuevo partido institucional feminista (PAF) y las nuevas formas de organización en la insurrección permanente


Por María Torrellas, Resumen Latinoamericano 31 de enero, 2020
Hablamos con Pancha Fernández del Movimiento del Agua y los Territorios y la Coordinadora Feminista 8 de Marzo, para aclarar la aparición de un nuevo partido feminista, PAF, que recientemente se formó en Chile. Además cuáles son las posiciones y los ejes de construcción feministas desde la Coordinadora ante el 8 de marzo .
-La noticia de la salida de un nuevo partido feminista en Chile, vino acompañada de que Lastesis (teatro de barricada que realizó la acción teatral: Un violador en mi camino) habían formado un partido. ¿Qué piensas al respecto?
-En esta semana en Santiago de Chile se generó un hito que ha tenido bastante cobertura mediática que es la creación de un partido feminista. Partido Alternativa Feminista (PAF) que se manejó muy mal desde los medios de comunicación porque daban a entender que en el fondo Lastesis habían generado este partido. El primero de este equívoco es que el partido está conformado por mujeres más institucionales, feministas históricas, que motivadas por este colectivo de performance, teatro callejero, realizaron la presentación de «un violador en tu camino», afuera del Estado nacional, convocando a lo que llamaron «Lastesis Senior», o sea, representar «un violador en tu camino» de mujeres adultas mayores. Al alero de eso, se reencontraron algunas y decidieron generar este partido político feminista llamado PAF y que justamente uno de los principales propósitos que han situado es disputar la posiblilidad de tener feministas constituyentes en el proceso que se va a venir después de las elecciones plebiscitarias en abril. Entonces, es importante situar que es un partido feminista que surge motivado desde esta performance y que es constituida fundamentalmente por mujeres más vinculadas a la exNueva Mayoría, exConcertación y en ese sentido más institucionales.

-¿Crees que los partidos políticos ya no son la organización que se persigue en la insurrección permanente chilena?
-Reflexionando desde instancias que me vinculo más, que son los movimientos sociales, creo que la revuelta, otra de las características que ha tenido es generar otra lectura de nuestros horizontes políticos. Se ha señalado que históricamente la democracia se ha sostenido a través de modelos representativos de partidos políticos y justamente lo que nos da cuenta esta insurrección desde el 18 octubre, es entender que hoy la construcción de un nuevo horizonte político pasa por otras formas de organizarnos. Queremos disputar justamente el lugar de lo político desde asambleas territoriales, desde cabildos autoconvocados donde ejercemos la práctica de la horizontalidad, la complementaridad, la reciprocidad entre todas y todos y dónde el carácter territorial de las organizaciones, que acabo de señalar, son uno de los ejes fundamentales. 
A mi modo de ver, restringir la mirada feminista a la configuración de un partido político limita el potencial que tenemos las feministas, las mujeres, las disidencias sexuales en este momento, porque lo que queremos es repensarnos, resituarnos desde otro paradigma de la construcción de lo político. Ya no más desde los partidos, ya no más desde la institucionalización y por eso mismo que queremos una Asamblea Plurinacional Feminista de carácter popular y con fuerte ámbito territorial. Entonces yo siento que la lógica de la creación de un partido feminista, si bien yo puedo respetar que algunas mujeres creen que ese es el espacio desde donde disputar, a mi modo de ver el espacio de la disputa en la calle son las asambleas, desde donde generar nuevas prácticas pero también resignificar una serie de contenidos, de cómo nos pensamos como pueblos, como territorios y comunidades.

-¿Cuáles son los nuevos ejes que se están planteando hacia este nuevo 8M dentro de esta revolución cultural y antipatriarcal chilena?
-El desafío que se nos viene es la articulación. Es así que instancias como Unidad Social están configurando la idea de una Asamblea Popular Constituyente como un ejercicio paralelo al proceso plebiscitario institucional que se inicia en abril. Sin embargo yo he sido bastante crítica porque también veo en Unidad Social cierto eje de autoritarismo, sobre todo, desde el bloque sindical, de hecho como Coordinadora Feminista 8 de Marzo nos retiramos. Eso no quita que creo que es una interesante reflexión. Pero quisiera destacar otros espacios articuladores que creo que es algo primordial en este momento de movilización y de posicionamiento político, que es la Coordinadora de Asambleas Territoriales, (CAT). Esta Coordinadora hace alrededor de unas semanas realizó un encuentro para debatir sobre poder constituyente y nuevamente se vio la necesidad hoy de la constitución de una Asamblea Constituyente. O la configuracion plurinacional, feminista desde un enfoque socioambiental. Ahí es la disputa, es ahí donde presionar hasta lo que más podamos. Por otra parte, existen escuelas populares constituyentes que lo están realizando tanto desde espacios académicos como también articulados con asambleas autoconvocadas y juntas vecinales.
Por ejemplo, nosotras como Coordinadora Feminista 8 de Marzo fue parte esencial de nuestro debate el poder constituyente, pero desde esta idea de configurar nuevos horizontes políticos que incidan en una nueva constitución, pero que incidan también en dar fin al modelo neoliberal. Cómo vamos entrelazando trayectorias para ello. Sin duda que hay una gran necesidad articulación pero estamos en un momento en que esta necesidad de articulación tiene distintos ciclos. Por una parte, la configuración de luchas territoriales, por otra parte luchas transversales como el feminismo, la lucha socioambiental, los pueblos originarios, la lucha migrante, etc. Y desde esos dos horizoantes la articulación de macro espacios de diálogo. 
Por ejemplo, estamos conversando constantemente con la ACES, (estudiantes secundaries), como feministas, como movimiento de la lucha por el agua y los territorios, ver cómo vamos articulando esta mirada, pero siendo muy enfáticas y enfáticos que vamos hacia una Asamblea Constituyente Plurinacional Feminista con enfoque sociambiental. No con lo que se nos está diciendo hoy, que es elegir entre comision mixta y convención constitucional, que no es lo que queremos. Entonces lo que se inicia ahora en marzo son grandes movilizaciones donde estos distintos sectores, los distintos territorios, comunidades y pueblo podamos generar una figura mancomunada, que a mi modo de ver ya lo estamos generando.
Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2020/01/31/chile-reflexion-sobre-el-nuevo-partido-institucional-feminista-faf-y-las-nuevas-formas-de-organizacion-en-la-insurreccion-permanente/ 

Observemos" que las decenas de asambleas territoriales levantadas desde el 18 de octubre se han presentado como un escenario ideal para disputar la conducción política. No ver esto es permanecer en la comodidad del nicho y en el ejercicio de la protesta como rito y no como acto político".

Chile. La revuelta popular en un territorio periférico: el caso de Pudahuel Sur

Christián Matamoros / Resumen Latinoamericano / 31 de enero de 2020
Esta radicalización es difícil de analizar por motivos obvios, relacionados con el tipo de repertorio de protesta, pero se pueden apreciar algunas características generales. En primer lugar, prácticamente todos los lugares atacados corresponden a territorios altamente populares, con presencia de narcotráfico, por ende de armas de fuego. Salvo en Peñalolén, no se aprecian vinculaciones con las tradicionales poblaciones “combativas” como para esbozar posibles conexiones con organizaciones revolucionarias o con las herencias de estas. Sin embargo, la vinculación al narcotráfico, como repite constantemente el gobierno, tiene una principal dificultad explicativa: la existencia de bombas molotov, las que se identifican con actores con experiencias organizativas y en protestas, por lo que la tesis criminalizadora del gobierno pierde sentido.
El día martes 7 de enero, mientras se realizaban manifestaciones contra la rendición de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), un joven fue atropellado por un radiopatrullas de Carabineros en las inmediaciones del Colegio Santiago Pudahuel. Lo que ocurrió en el sector sur de esta popular comuna podría haber pasado como un hecho más de los miles de actos represivos, pero se tornó una radical jornada de protesta de al menos una semana, inusual a nivel general, pero en sintonía con muchos actos radicalizados que vienen sucediéndose al interior de la diversa revuelta popular que sacude al país desde hace 3 meses. Analizar el contexto en el que se produjo esta protesta, la extensión y masividad de ella, es el objetivo del presente artículo.
El Territorio
La zona denominada Pudahuel Sur no corresponde al perfil clásico de las poblaciones “combativas”, formadas mayoritariamente en los años previos al golpe de Estado de 1973. No se asocia al mapa clásico de las protestas de los ´80, no aparece en el teatro de operaciones de la rebelión popular contra Pinochet. Pertenece si a la zona poniente de Santiago, bastión histórico de los sectores populares y las fuerzas de izquierda. Esto pues el territorio fue una zona agrícola perteneciente a la antigua Barrancas, comuna que representó un terreno especialmente fértil para la izquierda, por las tomas de terreno inauguradas con Herminda de la Victoria en 1967, ubicada en la actual Cerro Navia, con una fuerte presencia del Partido Comunista. Además, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) también tuvo una destacada presencia en el comando comunal Barrancas durante la Unidad Popular y en el paro comunal de Pudahuel en 1984.
Durante gran parte del siglo XX el territorio de lo que hoy es Pudahuel Sur fue parte del antiguo fundo Santa Corina, que se iniciaba en la Avenida San Pablo, donde estaba la casona patronal (actual Municipalidad de Pudahuel) y se extendía hasta el Canal Ortuzano, que actualmente divide Pudahuel de la comuna de Maipú. Durante los años de la Unidad Popular una parte del fundo fue tomada por “sin casa”, mientras que otra experimentó un proceso de reforma agraria. Los terrenos ubicados al sur de la ruta 68 continuó siendo parcelas hasta fines de los años ´80. Desde la mencionada ruta 68, hasta Américo Vespucio por el poniente, el canal Ortuzano por el sur y Av. Las Torres por el oriente es lo que hoy se conoce como Pudahuel Sur, territorio donde solo en 1989 comenzaron a aparecer las primeras poblaciones y hoy residen más de 120 mil personas.
Primeramente, se desarrollaron dos núcleos habitacionales que con el tiempo dieron vida a la construcción de viviendas en casi toda el área del territorio. Uno se ubicó hacia el oriente, al sur de Laguna Sur, donde se construyó la villa Pedro Prado (1990) y luego la Marta Brunet y la villa Pajaritos, entre otras. El otro núcleo se asentó hacia el poniente de Avenida La Estrella, donde se construyeron las villas Carrera Pinto, Comercio, Colón y Estrella del Sur, entre otras. Estas primeras poblaciones fueron representativas de la rápida expansión habitacional que se experimentó a inicios de los años ´90 sobre suelo hasta hace poco destinado a labores agrícolas. Estos primeros núcleos acogieron principalmente a población obrera y popular, identificada con los quintiles más precarizados (D y E). Nuevas villas se fueron sumando en los años siguientes, las que recibieron a una población con un componte de clase similar, aunque también otras que acogieron a familias trabajadoras de estratos medios bajos (C2 y C3), más similar a villas populares de comunas como Maipú o La Florida.
Todas las familias que llegaron al territorio debieron sosegar su felicidad por el acceso a una vivienda propia con condiciones deficientes, especialmente en lo referido a conexión vial. El territorio estaba encajonado, con escasa vinculación con la zona norte de la comuna y con severas dificultades para conectarse al centro de Santiago. Así, los habitantes de las poblaciones del sector suroriente preferían buscar conexión caminando hasta Avenida Pajaritos, mientras los del sector de Avenida La Estrella debían entablar una cruzada por Américo Vespucio que los dejaría en San Pablo y de ahí embarcarse a sus destinos finales. Con el correr de los años apareció el primer consultorio y en 1996 la subcomisaría, foco central de los enfrentamientos de los últimos días.
Esta fuerte explosión demográfica fue prácticamente única en la ex Barrancas pues las zonas de Pudahuel Norte y Lo Prado ya se encontraban altamente pobladas desde las décadas anteriores, mientras que en Cerro Navia las construcciones de los ´90 fueron muy minoritarias, misma situación de las comunas colindantes: Estación Central y Quinta Normal. La irrupción de Pudahuel Sur le entregaba un componente juvenil a este sector de la capital, el que había estado compuesto mayoritariamente por familias formadas a fines de los ´60. Al mismo tiempo, provocó que en pocos años la comuna casi duplicara su población, potenciada por la nueva normativa de densificación y el bajo valor del uso del suelo del lugar. Así, Pudahuel se transformó en la 4ta comuna de la región metropolitana con mayor número de proyectos de vivienda básica en la década de los noventa[1], prácticamente todos en Pudahuel Sur. Esto fue consecuencia de las políticas implementadas durante esos años, la de las casas COPEVA, y la nueva normativa de densificación que favoreció a empresarios habitacionales vinculados principalmente a la Democracia Cristiana, como Edmundo Pérez Yoma.
Todas estas características harían pensar que Pudahuel Sur siguió el camino de despolitización por la que transitaron la mayor parte de las poblaciones construidas en el Chile de los ´90, donde no se lograron reconstituir las experiencias organizativas de las décadas anteriores. Según Seguel, entre los principales factores que confluyeron durante la década y que permiten entender la relación entre la política y las nuevas poblaciones estuvo el consumismo que provocó des-ideologización y des-movilización, una conformidad con el modelo de desarrollo y el consenso respecto al manejo económico de los gobiernos de la Concertación[2]. Esto se ve reafirmado en la existencia de dos de esas características del periodo que si emergieron en el territorio de Pudahuel Sur. La primera fue la presencia del narcotráfico, el que no respondía a los tradicionales códigos del hampa, lo que reforzó los procesos de despolitización unido a una segunda característica, la construcción de redes clientelares entre organizaciones sociales y la institucionalidad, principalmente entre el alcalde, el socialista Johnny Carrasco, y las juntas de vecinos.
La presencia del narcotráfico en la zona ha sido algo bastante conocido y palpable, especialmente en las poblaciones ubicadas al sur de la comisaría. La presencia del poder de fuego del narco en ocasiones se combinó con los intentos por superar la despolitización, especialmente en protestas convocadas en fechas conmemorativas. El mayor resultado de esto se apreció la noche del 11 de septiembre de 2007, cuando la conmemoración dio paso a violentos enfrentamientos en la zona, los que provocaron la muerte del cabo Cristian Vera por un disparo en su cabeza. Todo esto en un contexto donde la hasta entonces subcomisaría gozaba de un creciente desprestigio entre la población, por su pasividad frente al reconocido actuar del narcotráfico y porque unas semanas antes otro carabinero de esa subcomisaría había asesinado a un niño en medio de una agresión sufrida por su hijo. Tras el asesinato del cabo Vera, la subcomisaría adoptó su nombre y adquirió el rango de comisaría, pero las cosas no cambiaron mucho.
No obstante, a pesar de lo descrito, Pudahuel Sur acogería desde sus orígenes algunas características distintivas, que le permitirían resistir la despolitización de los ´90 con la emergencia de diversas iniciativas de organizacións en el nuevo siglo.
Los sujetos
Si bien en algunos casos a las primeras poblaciones llegaron familias de sectores rurales, el poblamiento del sector más eminentemente popular del territorio, el que circunda a las intersecciones de Av. Laguna Sur con Av. La Estrella, tuvo tres características distintivas: en primer lugar, un grupo importante estaba compuesto por allegados de la ex Barrancas (Pudahuel Norte y Cerro Navia, principalmente); otros provenían de campamentos de diversos lugares, mientras que un tercer grupo, no necesariamente independiente de los anteriores, fueron familias obreras que se acogieron al Programa Especial de Trabajadores (PET), convenio sostenido por la CUT para que afiliados a sus sindicatos desde fines de los ´80 pudieran acceder a viviendas sociales mediante un subsidio del Estado que, sumado a su ahorro, les permitió adquirir sus viviendas con un crédito gestionado por la banca privada. Así por ejemplo, llegaron trabajadores afiliados al sindicato del Hospital del Profesor, a la metalúrgica Constramet y al sindicato de carteros de Correos de Chile, algunos de los cuales quedaron viviendo en los mismos pasajes, por lo que las redes sociales fueron mucho más expeditas y existía una cierta experiencia obrera, que se trasladaba desde el lugar de trabajo al lugar de vivienda. Esta experiencia, ya sea desde la zona de Barrancas o desde el mundo sindical permitió que a penas se conformaban las poblaciones, a inicios de los ´90, rápidamente se organizaban Juntas de Vecinos, se editaban boletines y se intentara resistir a las modas despolitizantes del periodo.
Esta experiencia se materializó en diversas luchas dadas desde los primeros años, entre las cuales estuvieron las que buscaron mejorar la locomoción, instalar un consultorio y habilitar un paso peatonal y vehicular por Av. La Estrella hacia el sector norte.
Con el correr de los años, la experiencia organizativa se expresó mediante la creación de diversos colectivos juveniles, sociales y políticos, centros culturales, preuniversitarios populares, carnavales, etc. Además, el territorio ha sido particularmente prolífico en el surgimiento de músicos cultores del hiphop como Excelencia Prehispánica, Movimiento Original y Luanko, iniciativas identificadas con la cultura de población periférica durante lo que va corrido de este siglo.
Sin embargo, esta experiencia organizativa se vio puesta en cuestión por la convivencia en el territorio con sectores de la clase trabajadora altamente aspiracionales, como son los sectores medio bajos, los que en muchas ocasiones basados en la aceptación de condiciones de ultra explotación laboral y de endeudamiento logran acceder a automóviles propios, colegios del centro para sus hijos o Universidades. Estos sectores han buscado diferenciarse del mundo obrero y popular, catalogándose como “Alto Pudahuel Sur”, cuestión que ha sido seriamente cuestionada de forma general en el territorio, siendo objeto de una reconocida parodia hace unos años con el video “No nos roben los Daewoo”[3].
Finalmente, la llegada del metro al territorio en 2011, con las estaciones Barrancas y Laguna Sur, terminó por consolidar una zona altamente poblada, la que convivía con algunos cuadrantes destinados a áreas empresariales (desde Travesía al norte, principalmente), pero donde en los últimos años, burlando todo tipo de racionalidad urbanística, también se han construido condominios de departamentos.
El territorio durante el levantamiento del 18 de octubre y la posterior revuelta popular
Si bien el estallido social emergió de forma robusta y maciza en la capital el viernes 18 de octubre, en Pudahuel Sur la cosa comenzó unos días antes. El llamado a evadir el metro realizado por los estudiantes secundarios había venido teniendo una importante acogida en las estaciones ubicadas en el centro de la capital, zonas donde el movimiento estudiantil ha sido particularmente activo, pero no en las periferias. En el territorio, el llamado motivó que los estudiantes del liceo técnico San Mateo (subvencionado) se convocaran para el miércoles 16 a evadir la estación Laguna Sur, ubicada a unas cuadras del establecimiento. No obstante, las cosas no salieron como se esperaban. La estación tiene una única vía de acceso, lo que posibilitó que los guardias se atrincheraran en esta y atacaran violentamente a los estudiantes, cuestión que fue grabada y difundida rápidamente en las redes sociales. Esto, mientras en las estaciones del centro los estudiantes comenzaban a recibir el amplio respaldo de los trabajadores que utilizan el metro. La difusión del video donde los guardias golpean a los estudiantes provocó que al día siguiente la estación fuera rodeada por cientos de pobladores, estudiantes, vecinos, familias, etc. que protestaron contra los guardias, lo que llevó a cerrar la estación y a una dura represión de fuerzas especiales en las afueras. El pueblo había salido a defender a sus hijos y no estaban dispuestos a aguatar estas arbitrariedades. Los estrechos pasajes del sector se llenaron de improvisadas barricadas. Era jueves 17 y el territorio ya había tenido su primer levantamiento popular y auguraba de alguna forma lo que ocurriría en los siguientes tres meses.
El viernes 18 la protesta volvió a concentrarse en el metro, pero durante la tarde se extendió hacia el norte por Teniente Cruz y el poniente por Laguna Sur, las que se colmaban por quienes habían debido realizar largas caminatas desde el centro para llegar al hogar. A eso de las 21 horas, el territorio estaba sembrado de barricadas y el caceroleo era masivo en cada esquina. Carabineros, miraba desde la distancia y lanzaba lacrimógenas, pero luego en el entorno del metro Laguna Sur se vivió una verdadera batalla campal, con detenidos, casas gaseadas y numerosos ataques a los carros represivos. Al día siguiente, la estación del metro fue remecida por las llamas que aparecieron en la mayor parte de las líneas de zonas periféricas del gran Santiago. La furia contra el metro no impidió que continuara siendo el epicentro de las manifestaciones, a pesar de que las autoridades han anunciado que por los daños será la última estación en ser reabierta.
Fueron alrededor de 3 mil personas las que se agruparon en los días siguientes en las afueras del metro, mientras los saqueos de los supermercados Acuenta y Mayorista 10 (posteriormente incendiado) persistieron durante varios días. Pero también aparecieron “chalecos amarillos”, principalmente en las villas más acomodadas y en los condominios de departamentos, aunque aquí también se caceroleó y se participó en las manifestaciones, especialmente durante los primeros días.
La masividad y persistencia lograda durante las primeras semanas fue resultado de la composición mixta del territorio, sectores populares y medio-bajos, en sintonía con la mayor transversalidad que adoptó a nivel general la protesta durante los primeros días, ejemplificadas en zonas como Plaza Ñuñoa. Esta mayor amplitud en la composición de clase de los primeros días se manifestó con las mismas características despolitizadas que en el centro: muchas banderas chilenas, mucha cerveza y falta de discursos políticos reconocidos (cantos, lienzos, oradores, etc.). Así, Pudahuel Sur se transformó en el territorio de la ex Barrancas donde las manifestaciones fueron más masivas, superando a los bastiones históricos de Pudahuel Norte y Cerro Navia.
Lo que fue espontáneo en un comienzo comenzó a volcarse organización, a pesar de que en la coyuntura las organizaciones populares existentes previamente en el sector no lograron ponerse a la cabeza de las manifestaciones. En cambio, antes de cumplirse una semana desde el 18 de octubre, se conformó la Asamblea Territorial Pudahuel Sur, la que buscó mantener viva la protesta, pero también darle conducción a lo espontáneo. Tras esto, las asambleas, actividades, denuncias, caceroleos, marchas al centro, marchas locales, marchas territoriales con el Cordón poniente se hicieron habituales, en un activismo que ya cumplió 3 meses. El ex metro fue escenario de persistentes barricadas, casi todos los días por lo menos el primer mes, ocasionales luego, pero que estuvieron presentes inclusive en la noche de Navidad y Año nuevo. Entre tanto aparecieron nuevos colectivos y organizaciones, se convocaron a masivas cicletadas, obras de teatro, talleres de mujeres, presentaciones de LasTesis, ferias de las pulgas, asambleas más locales, se crearon nuevas Juntas de Vecinos (en Villa El Sol y Estrella del Sur), etc. Si Chile despertó, Pudahuel Sur lo hizo heroica y creativamente.
El boicot a la PSU
El llamado realizado por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) a boicotear la Prueba de Selección Universitaria (PSU) no auguraba un alto nivel de acatamiento en Pudahuel Sur. No obstante, en el territorio eran 4 los establecimientos donde se rendiría la prueba, dando muestras de la importante presencia juvenil en el sector, cuestión diferente a la zona norte de la comuna, más antigua, donde la menor presencia juvenil se tradujo en la existencia de un solo local para rendir la PSU. En la zona, la presencia de la ACES es nula, al igual como en la mayor parte de los establecimientos periféricos, donde los jóvenes concurrían sin muchas expectativas de éxito. Junto a esto, una parte de los estudiantes que habían sido activos en la movilización, aquellos que mayoritariamente habían logrado estudiar en colegios más céntricos, rechazaban el llamado al boicot, diferenciándose de la mayoría de los estudiantes que se había formado en los establecimientos de la zona, con pocas expectativas y muy poco que perder frente al boicot, pero sin gran experiencia organizativa como para acoplarse adecuadamente al llamado proveniente de los sectores más ilustrados. ACES y PSU estaban igual de lejos para los jóvenes de Pudahuel. Esto quedó reflejado en el intento de toma en el Liceo San Mateo el día anterior al inicio de la prueba, el que fracasó por no lograr burlar la presencia policial.
Por esto el primer día de rendición de la PSU se enfrentaron esas dos identidades de clase que conviven en el territorio. Los sectores aspiracionistas buscaron lograr instalar la normalidad. Las familias acompañaron a sus hijos e hijas, y mayoritariamente se posicionaron al lado de los carabineros y PDI que se instaló en los 4 colegios desde tempranas horas. Esto fue problemático para un sector de familias que sentía adhesión por las movilizaciones o inclusive que habían participado activamente. En la verdad de enfrente, los minoritarios sectores organizados de estudiantes secundarios de la zona buscaron hacer carne el llamado al boicot. La experiencia de la evasión en el metro había marcado un referente, con sus debilidades, pero también con sus fortalezas, aunque en esta ocasión las familias parecían asumir sus tradicionales roles conservadores. Finalmente, el primer día de PSU los intentos de boicot, principalmente en el Liceo San Mateo fueron poco fructíferos y en los otros establecimientos casi nulos. No obstante, tuvieron un potencial logro: demostrar a la mayoritaria gallá estudiantil, despolitizada y sin ningún tipo de expectativas frente a la desigual PSU, que existían posibilidades de hacer carne lo que habían compartido tantas veces en memes y wassaps: la prueba medía las diferencias entre ricos y pobres, ellos, solo podían a aspirar a un margen acotado de espacios en la educación universitaria, por lo que sus posibilidades eran ver quiénes eran los pocos que podían acceder a esos cupos. Ese día grabaron videos, gritaron (principalmente a los pacos) y se convencieron de que dar la prueba, o no darla, daba lo mismo. Si ingresaban a la educación superior sería a un Centro de Formación Técnica o a un Instituto Profesional, hasta a una Universidad Privada de bajo abolengo, si algún familiar quería emprender la noble cruzada de endeudarse y donde el puntaje PSU no fuera relevante.
El segundo día la cosa fue distinta. Los enfrentamientos en el San Mateo fueron escalando, producto de que los jóvenes que propiciaban el boicot contaban con mayor apoyo interno y externo, pues la presencia principalmente de policías de civil en el sector desde la madrugada alertó a numerosos familiares a estar presentes en el establecimiento para defender la vida, el cuerpo y la cuerpa de sus hijos. Esto llevó a suspender la realización de las pruebas de matemáticas e historia en ese establecimiento. Al poco rato, los enfrentamientos se trasladaron al municipal Liceo Monseñor Alvear. Allí, en plena Av. La Estrella, en el corazón del territorio, se comenzó a vivir una fuerte batalla directamente con las fuerzas policiales, cuando los estudiantes comenzaron a salir masivamente de las salas al son del “el que no salta es paco”. Las barricadas no tardaron en aparecer. En una avenida caracterizada por la presencia cotidiana de cerros de basura, cartones, sobras de la feria, etc., los pacos reprimieron a sus anchas a un grupo de jóvenes con deseos de protesta.
En el colegio Gerónimo de Alderete que había sido uno de los menos activos, el gas pimienta llegó hasta los facsímiles que estaban en el suelo, allí se detuvieron a varios estudiantes bajo fuertes golpizas. Mientras que a eso del mediodía los enfrentamientos emergieron en el Colegio Santiago Pudahuel ubicado en Av. Oceanía, al frente de la 55° comisaría. Allí la represión fue directa. Los pacos coparon el sector y detuvieron a algunos jóvenes. En todo el territorio los apoderados arribistas se comenzaron a desvanecer en el aire, pues ante la represión frente a los estudiantes, la solidaridad de los vecinos fue inmediata. Viejos obreros, curtidos en diversas luchas le cerraban las rejas de los pasajes a los policías en motos. Seguramente no tenían idea de las identidades de los jóvenes, pero sabían que ellos eran parte de su mismo pueblo, podían ser sus hijas, por lo que cerraron filas frente a quienes habían escogido el camino de ser parte de las fuerzas represivas.
No obstante, en los alrededores de la misma comisaria se vivió una situación que encendió aún más los ánimos. Una de las numerosas radiopatrullas que ya eran masivamente repelidas en diversos lugares, atropelló a una gran velocidad a un manifestante, lo cual fue grabado y difundido rápidamente por las redes sociales. Todo mientras la prueba de Historia, era suspendida en todos los locales de Pudahuel y momentos después se informaba que la suspensión era en todo el territorio nacional. En las horas siguientes las calles Oceanía y Laguna Sur comenzaron a llenarse de personas enfurecidas por la represión, su objetivo: la 55° comisaría de calle Oceanía, cuestión que no pudo ser revertida por las declaraciones de Carabineros y el municipio que condenaban el atropello, argumentando la situación, en el caso de los primeros, al complejo escenario causado por las protestas. La filtración, ese mismo día, de un video donde un carabinero grababa una situación de infidelidad por parte de su señora con otro “colega” (todos carabineros) llevaba la imagen de la institución a uno de sus peores momentos. En términos de guerra, los pacos estaban desmoralizados como fuerza beligerante.
Las protestas tras el atropello se comenzaron a hacer masivas. A eso de las 19 horas el ataque a la comisaría era persistente. No era un grupo aislado, tampoco era un ataque letal. Eran cientos de piedras frente a un piquete, dos zorrillos y dos guanacos, los que difícilmente podían hacer algo contra cerca de mil manifestantes enfurecidos. Esa rabia tenía aspectos contradictorios. No representaba a la vieja cultura política de izquierda, tristona, pesimista, titubeante. Eran jóvenes, y no tanto, sin miedo, que mientras puteaban a los policías se alegraban al escuchar a una manifestante que comenzó a tocar una trompeta. Nunca se había cantado en la zona tan fuerte el “ya vaannn a ver… las balas que nos tiraron van a volver”. Nunca una sola canción había logrado reflejar lo que se sintió esa tarde en esos estrechos pasajes de la villa Comercio. No era la esperanza de una alegría por venir. Estaban alegres, porque sentían que el momento defensivo se había acabado, era tiempo de terminar con el “poner la otra mejilla”. El atropello al manifestante había sido la síntesis de todos los atropellos vividos en estos tres meses y en tantos años de explotación. Esta ocasión no pasaría como cualquier otra. Ni los cientos de lacrimógenas lograron apagar las lágrimas de felicidad de los manifestantes, y tampoco lograron ocultar el miedo de los funcionarios de esa comisaría, que reflejaba los momentos por lo que atraviesa esa nefasta institución policial.
Los hijos de los barranquinos que vivieron el paro comunal de Pudahuel en 1984 y de los que emboscaron a la comitiva de Pinochet en Cerro Navia en 1988 ahora eran parte de este ataque y hostigamiento a la comisaría. Estaban haciendo historia, mientras la PSU de historia pasaba a ser parte de los recuerdos. Frente a esto ¿es posible pensar que aún no existe un “tejido social” reconstruido? Parece más bien que continuar planteando esta tarea es producto de que las teorías movimientistas pretenden limitar todo a lo social, satanizando lo político.
Los intentos del gobierno, el municipio y Carabineros por relacionar las protestas con la delincuencia y el narcotráfico tuvieron escasos resultados en el territorio. Desde el primer día aparecieron brigadas de primeros auxilios, muchas de las cuales se habían graduado con honores en Plaza Dignidad y ahora respondían rápidamente al llamado de la periferia. De inmediato se abrieron casas para que se atendieran a los numerosos heridos. Cuando las lacrimógenas caían en los techos de las casas y amenazaban con iniciar un incendio la solidaridad heredada por los nietos de barranquinos y sindicalistas emergía de inmediato. Rápidamente numerosos jóvenes trepaban a las casas y apagaban las bombas entre los aplausos de jóvenes anónimos, pero sin duda no delincuentes. Tras ese primer día los enfrentamientos se prolongaron durante las cuatro noches siguientes, donde a las piedras se le fueron sumando molotovs, disparos de armas de fuego y fuegos artificiales. La solidaridad de clase demostrada por los vecinos apoyando a los manifestantes fue puesta en cuestión por el malestar causado por los gases lanzados directamente en los pasajes, pero no logró hacerse parte de los intereses del gobierno y carabineros: identificar a las protestas con el narcotráfico. Los vecinos del sector saben muy bien que el pueblo que lucha no es delincuente.
El ataque a la 55° comisaría dentro del contexto general de la revuelta popular
La 55° comisaría fue atacada de forma persistente durante 5 días seguidos tras el atropello por parte de la patrulla de carabineros, volviendo a reaparecer en los días siguientes tras una tregua del día domingo. Las primeras piedras dieron paso a bombas motolovs, armas de fuego y fuegos artificiales. Estos últimos vienen siendo lanzados contra carabineros en los últimos años en diversas protestas, lo que es un componente nuevo en este tipo de enfrentamientos. No obstante, esta misma comisaría ya había sido atacada al menos en 5 oportunidades desde que comenzó la revuelta popular.
Pero estos ataques no hay sido atípicos. Según información publicada en www.latercera.com y en www.T13.cl desde el 18 de octubre han habido 359 ataques a locales de carabineros en todo el país. La subcomisaría de Padre Hurtado lleva la delantera con 34 ataques, le sigue Peñalolén con 33, Huechuraba con 29 y Puente Alto con 9. Los ataques han ocurrido mayoritariamente en la región Metropolitana, alcanzando el 61%. En otras regiones Antofagasta e Iquique lleva la delantera, mientras que también ha habido ataques en Los Ángeles, La Calera, Coquimbo, entre otros. Si durante el mes de octubre los ataques llegaron a 72, en noviembre se vivió el mayor número de estos alcanzando los 169 ataques, especialmente entre el 14 de noviembre (conmemoración asesinato de Camilo Catrillanca) y fines de ese mes. En diciembre continuaron los ataques de forma similar hasta la pascua, llegando a 82 eventos. En lo que va de enero los ataques alcanza a 36[4]. De esta forma podemos apreciar que los ataques tuvieron su mayor frecuencia entre el 14 de noviembre y el 24 de diciembre y no en las primeras semanas de la revuelta. Tras la tregua de las fiestas de fin de año, los ataques volvieron a aparecer en el contexto de la PSU y con posterioridad a esta.
Esta radicalización es difícil de analizar por motivos obvios, relacionados con el tipo de repertorio de protesta, pero se pueden apreciar algunas características generales. En primer lugar, prácticamente todos los lugares atacados corresponden a territorios altamente populares, con presencia de narcotráfico, por ende de armas de fuego. Salvo en Peñalolén, no se aprecian vinculaciones con las tradicionales poblaciones “combativas” como para esbozar posibles conexiones con organizaciones revolucionarias o con las herencias de estas. Sin embargo, la vinculación al narcotráfico, como repite constantemente el gobierno, tiene una principal dificultad explicativa: la existencia de bombas molotov, las que se identifican con actores con experiencias organizativas y en protestas, por lo que la tesis criminalizadora del gobierno pierde sentido. Este tema se refuerza al analizar algunos casos específicos que tienen aspectos similares a los de Pudahuel Sur. Así por ejemplo, en la mayoría de las ocasiones los ataques a las comisarias han sido respuestas populares a las agresiones irracionales de carabineros. En Padre Hurtado, donde han ocurrido la mayor cantidad de ataques, estos se han debido a la represión, golpes y detenciones de estudiantes. En Peñalolén los ataques recrudecieron tras una feroz represión a un comité de allegados que se tomó terrenos de la viña Cousiño. Además de esto, en varios puntos los ataques han logrado una masividad similar a la de Pudahuel Sur. Así por ejemplo en la subcomisaría norte de Antofagasta los ataques han sido provocados por hasta 600 personas, los que han sostenido luchas por más de 12 horas contra carabineros, con piedras, palos y molotov.
De esta forma, los ataques han estado presentes en territorios populares, con presencia de diversos medios para realizarlos, entre estos molotovs, en respuesta a violentos actos represivos y alcanzando una masividad nada despreciable. Estas características permiten poner en cuestión el discurso de la presencia de narcotraficantes, aunque no completamente. Además, y esto es mucho más interesante, los ataques dan cuenta de efectuarse en territorios ajenos a los rituales campos clásicos de enfrentamientos donde sectores revolucionarios y subversivos han tenido presencia: las poblaciones combativas. Salvo algunos casos de la zona oriente de Santiago (Peñalolén), la mayoría de los ataques se han vivido en zonas sin esa tradición, como Padre Hurtado, Quilicura, Pudahuel Sur, etc. Pero por otro lado, el bajo número de detenciones o heridos da cuenta de algún tipo de planificación que permite pensar en vinculaciones con experiencias organizativas revolucionarias, aunque de manera aislada más que orgánica. Esto último se debe en primer lugar a las debilidades organizativas de los sectores revolucionarios.
Pensar que las acciones radicales responden a una determinada fuerza política específica es erróneo, sólo posible en afiebradas acusaciones del gobierno. La protesta radical es múltiple, inorgánica, se nutre de experiencias, condiciones de clase, oportunidades, y, como es obvio, cambia con el tiempo. Análisis más generales que el caso específico aquí tratado son tareas pendientes y urgentes. Especialmente porque quienes piensan en revolución lo hacen repitiendo libros rojos y quienes no quieren revolución por lo general invisibilizan las protestas radicales. La diversidad de las manifestaciones sociales sigue teniendo como repertorio central a las acciones radicales, la adopción de estas de características más claramente políticas que desborden el puro acto son difíciles de subsanar al breve tiempo, pues las fuerzas políticas que se identifican con posiciones maximalistas siguen sin incidencia política.
¿Cómo puede interpretarse que estos repertorios de acción sigan siendo persistentes en el mes de enero? Sin duda que existen factores atribuibles a la extracción de clase de los participantes en la revuelta. Mientras en Plaza Dignidad los viernes siguen siendo controlados por la protesta y en Pudahuel Sur los ataques fueron reemplazados por una masiva y festiva feria de organizaciones, las asambleas de las comunas ilustradas y pequeñoburguesas decretaron el “cierre por vacaciones”, solo levantado para asistir al reciente encuentro de la Coordinadora de Asambleas Territoriales (CAT).
Esta situación presenta un dilema para las corrientes revolucionarias de izquierda, pues si bien la revuelta popular ha permitido una mayor vinculación de los sectores populares periféricos con los sectores de izquierda revolucionaria e ilustrada, esto no se traduce en avances orgánicos. La cultura de rebeldía de la juventud pudahuelina se queda empantanada en las discusiones entre lo social y lo político, el movimiento vs el partido. Las pésimas prácticas llevadas a cabo por la izquierda institucional y revolucionaria han reforzado este empate catastrófico, donde las debilidades de las organizaciones políticas llevan a que los activistas no militantes logren mejores resultados que los militantes. La comodidad del reducto ideológico representa un desprecio por el trabajo de masas, a pesar de que las decenas de asambleas territoriales levantadas desde el 18 de octubre se han presentado como un escenario ideal para disputar la conducción política. No ver esto es permanecer en la comodidad del nicho y en el ejercicio de la protesta como rito y no como acto político.
[1] Felipe Seguel, Ciudad en post-dictadura: Políticas públicas de vivienda y urbanización en Santiago. 1990-2005, Tesis para optar al grado académico de Magíster en Historia, mención Historia de América. Universidad de Santiago de Chile, 2015, p. 85.
[2] Ibid.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2020/01/31/chile-la-revuelta-popular-en-un-territorio-periferico-el-caso-de-pudahuel-sur/

Reparemos: "Los estados de las sociedades capitalistas tienen una aspiración común: lograr el disciplinamiento social. Cuando no lo consiguen, la represión es la respuesta más común".

Argentina. Declaración: El Gobierno demanda disciplina social /El pueblo tiene su propio pliego de demandas



Resumen Latinoamericano, 31 enero 2020

Declaración
Los estados de las sociedades capitalistas tienen una aspiración común: lograr el disciplinamiento social. Cuando no lo consiguen, la represión es la respuesta más común.
Los pueblos tienen otra agenda, ella responde a su vocación de dignidad y justicia social.
Nuestra experiencia histórica y realidad actual no es distinta.
Hoy, los sectores más humildes y conscientes del pueblo argentino –además de sus reivindicaciones económicas inmediatas-  tienen una desarrollada memoria sobre dos cuestiones centrales que van de la mano: la represión y el modelo económico.
La represión estatal, arraigada en los organismos de seguridad, suele atacar justos reclamos populares. Eso es multiplicado con acciones y marginaciones de todo tipo, dirigidas a los más postergados. De los sufrimientos que provoca la vigencia de un sistema económico forman parte las injustas persecuciones y discriminaciones del sistema represivo.
El modelo económico tiene en la eterna deuda externa la soga que, ajustada a nuestro cuello, pretende constituirse en la garantía de la continuidad de nuestro sometimiento. La suspensión del pago de la deuda odiosa hasta que se investigue su legitimidad es parte de una política estatal que responda a las expectativas y necesidades del pueblo. Involucrarse en un viaje, como el reciente a Israel, procurando mejorar las condiciones para renegociar la deuda no ayuda a generar confianza en el gobierno y su futuro.
En ese marco el gobierno que se instaló el pasado 10 de diciembre pretende un “diálogo” entre las fuerzas de seguridad con organizaciones sociales, de las que forman parte vastos sectores populares. Porque, según el comunicado oficial,  “va a haber reclamos seguramente, las demandas están, estamos en una situación muy crítica y eso no va a faltar…” Bajo esas características el “diálogo” propuesto es un intento destinado a disciplinar a las organizaciones sociales y sus acciones.
Naturalmente el pueblo luchará por sus demandas, pasadas, presentes y futuras. En ese camino se podrán verificar las condiciones y posibilidades de tal relación o debate.
Así, por ejemplo, el gobierno podrá demostrar su voluntad de cambios en materia represiva con el esclarecimiento de crímenes como los de Rafael Nahuel, Santiago Maldonado, por citar dos casos emblemáticos, o los miles de asesinatos por ese genocidio por goteo como lo es el “gatillo fácil” o las innumerables “causas armadas”. Respecto del futuro, hay responsabilidad estatal en la necesaria aprobación y cumplimiento de protocolos que respeten los derechos humanos, los justos reclamos reivindicativos y la sanción a los responsables de su complicidad con delitos como el narcotráfico.

NO al intento de disciplinamiento social 
que quiere el gobierno!

SI al pliego de demandas del pueblo!!
Suspensión del pago y auditoría de la deuda!!!

Adherir a: demandasdelpueblo2020@gmail.com
Primeras firmas:
Roberto Perdía, abogado, Resistir y Luchar
Juan Carlos “Pipón” Giuliani, periodista, Congresal Nacional CTA – A x Córdoba
Carlos R. Martínez, sicólogo social, CTA – A, Resistir y Luchar
Héctor “Pelusa” Carrica, Secretario DDHH ATE Nacional
Norman Briski, actor y dramaturgo
Miguel Mazzeo, Doctor en Ciencias Sociales, Contrahegemonía web
Jorge Falcone, documentalista, Resistir y Luchar
Guillermo Cieza, militante popular y escritor
Marcela Expósito, Frente Popular Darío Santillán
Esteban Marcioni, Frente Popular Darío Santillán
Carlos Aznárez, periodista, Resistir y Luchar
Marcelo Langieri, sociólogo, Resistir y Luchar
Hugo Heredia, Frente Popular Darío Santillán
Eduardo Soares, abogado, Convocatoria Segunda Independencia
Carina Maloberti, dirigente gremial, Convocatoria Segunda Independencia
Laura Taffetani, abogada, Convocatoria Segunda Independencia
Lucas Rubinich, sociólogo, Resistir y Luchar
Carlos “Perro” Santillán, SEOM Jujuy, Corriente Social y Sindical 1° de Mayo
Sergio Ortiz, Partido de la Liberación
Eduardo Lucita (Economistas de Izquierda)
Claudio Katz (Economistas de Izquierda)
Julio Gambina, FISYP
Henry Boisrolin, Profesor universitario, Córdoba
Néstor Kohan, investigador y docente, Cátedra “Che” Guevara
Alberto Ferrari, periodista
Luis Buonomo, médico
Emma Almirón, Grupo Cristianos para la Liberación
María Inés Firmenich, socióloga
Gustavo Franquet
Marta Ferraro, Agrupación «De Frente», Cañuelas
Rolando Zanetta, Montoneros Rosario
Gastón Zárate Khoury, Montoneros Rosario
Susana Rearte, Coordinadora en Defensa de la Soberanía y el Patrimonio Público
Eduardo Naranjo, Coordinadora en Defensa de la Soberanía y el Patrimonio Público
Valeria Ianni (Venceremos – Partido de Trabajadorxs)
David Lanuscou, ex Presidente de la Asociación de Ex Presos Políticos Córdoba
Alicia E. Pizzabiocche, sicóloga, Córdoba
Christian Madia, programa radial «Detrás de las Paredes» e integrante del Encuentro Militante «Cachito Fukman»
Luis Alberto Ledesma, ex ferroviario, Córdoba
Carlos Leonardo Díaz, Prof. en Letras y ex preso político, Salta
Juan Manuel Musri, Técnico en Construcción, Mendoza
Juan Martín Griffo, Agrupación “Carlón Pereira Rossi”, La Plata
Carlos Martínez, músico, La Plata
Marta Jáuregui, gremialista, militante social, Comisión DDHH Vialidad Bs. As.
Juan Martiniano Jáuregui, Comisión DDHH Vialidad Bs. As.
José “Güeso” Sayago, revolucionario socialista, San Fernando, Bs. As.
Eliana Wasserman, actriz
María Torrellas, documentalista
Ricardo Ruiz, trabajador independiente, Bs. As.
Dominga Natividad Cornejo, ex docente

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2020/01/31/argentina-declaracion-el-gobierno-demanda-disciplina-social-el-pueblo-tiene-su-propio-pliego-de-demandas/

Reparemos: "no representan a nuestro castigado pueblo en todo aquello que era necesario hacer para no continuar en esta pendiente que lleva décadas y que ningún gobierno quiso revertir, pese al habitual palabrerío con el que contentaron a mucha gente de buena fe que creyó que todo cambiaba. Todos parecen haber perdido la memoria, y en esta repartija de culpas, los kirchneristas creen que las palabras, y las organizaciones que tan bien manejan pueden sustituir los hechos y las evidencias que en lo que respecta a la deuda están en los tribunales".

La sesión de Diputados, la deuda y el culto a la ilegalidad

Después de la votación en Diputados, publicamos una opinión del reconocido historiador y especialista en derecho internacional, quien investigó muy seriamente el endeudamiento de la Argentina.
Historiador, especialista en derecho internacional
Viernes 31 de enero 
En una notable obra de Ibsen “Brand”, el protagonista, viendo la locura que se había apoderado de todos y la impotencia de no poder hacer nada, ya que nadie lo escucha reflexiona: “En un pueblo cuando todos están locos el cuerdo es el loco”.
No se si yo seré muy cuerdo, pero hace 19 años, que después de la muerte de mi padre, continué adelante con la investigación de uno de los fraudes más descomunales de la historia argentina. Aporté documentos, sugerí se citara a peritos del banco Central para que declararan. Fueron y acompañaron evidencias. Hubo oficios a oficinas públicas, pedidos de informes, pero a pesar de mis limitaciones, ya que los archivos que ponen en evidencia la conducta de los funcionarios son secretos, pude aportar importantes documentos.
En una de sus presentaciones impulsando las causas penales, el Fiscal Delgado hizo mención que yo había acompañado más documentos que el propio Estado, y ese Fiscal hace años que viene presentando pedidos, solicitando las intervención del Procurador General de la Nación, del Procurador del Tesoro, pidiendo indagatorias, que se cite a funcionarios desde 1984 hasta el año pasado y NO HA PASADO ABSOLUTAMENTE NADA. El juez de la causa acumula papeles, pero no quiere involucrarse en ninguna decisión que afecte a los funcionarios de los gobiernos que renegociaron la deuda desde la época de Alfonsín hasta el pago a los buitres en el 2016.
Los que saben los perjuicios que causa la deuda, solo hablan de la sentencia del Juez Ballestero, pero no tienen la menor idea de las cosas que encontré negociadas por los gobiernos de la democracia y acompañé a la justicia, y esto porque existe una conspiración del silencio sobre esa causa, que ningún medio quiere mencionar. Se ignora que en las últimas presentaciones denunciamos a Caputo, a Mario Quintana, a Santiago Bausili el último Secretario de Finanzas de Macri, sin que a pesar del pedido de indagatoria del Fiscal Federal, en el 2018, el juez no haya hecho nada.
Comento esto después de haber leído la versión taquigráfica de la sesión de ayer en la Cámara de Diputados, donde por 224 votos se aprobó la ley de sostenibilidad de la deuda, dándole facultades al Poder Ejecutivo, que YA TENÍA DESDE 1992. Pero era necesario el circo mediático, para que un conjunto de mediocridades hablaran de “la buena fe”, “de la responsabilidad”, de la “necesidad de lograr la sostenibilidad de la deuda”. Traté de encontrar en los discursos, alguna idea creativa, algún fundamento serio, alguna referencia a las causas penales donde hay probados delitos de acción pública, alguna reflexión sobre la responsabilidad no solo del gobierno de Macri, sino del de la Sra. De Kirchner y su marido, de Duhalde, del menemismo, de de la Rúa y NADA. Solo hojarasca dialéctica nutrida de datos falsos, de números equivocados y pocas precisiones. Solo el diputado Del Caño y la diputada Del Plá tuvieron la dignidad de no ser parte de esta comedia trágica, pero claro, imagino que como son troskos, serán ridiculizados como siempre, por lo imbéciles que excepto a calificar no se animan a nada.
La mentirosa exposición de Heller, hablando que la deuda había bajado un 70% en el 2005, lo que es absolutamente falso, la falsedades de Máximo Kirchner con datos sobre los canjes, la insustancial perorata de la diputada Fernanda Vallejos sobre las bondades de lo que se va a hacer. Por el lado de Cambiemos, el no hacerse cargo de lo que hicieron, y acompañar el proyecto porque ellos actúan con responsabilidad institucional. Así podría seguir con estos sujetos que son el paradigma de la mediocridad y lo convencional, donde a la ampulosidad de las frases, suman una entonación de “salvadores de la patria”, aunque con sus votos estén perpetuando el fraude, y colaborando para que la pobreza siga su camino ascendente, ya que es la contracara de lo que se pagó y lo que hay que pagar.
Este club de pagadores seriales, está acompañado, como no podía ser de otra manera por “La Nación”, “Clarín”, “Página 12” y periodistas obsecuentes, que nunca se ocuparon de una investigación que no muestra negocios con la obra pública, que tanto han publicitado unos y ocultado otros, sino un fraude que en 1984 era de 45.000 millones de dólares, y que en 1985 solo de deuda privada, mayormente ficticia era de 23.000 millones de dólares.
Dicen que eso es “viejo” y nada se puede hacer, mostrando una ignorancia absoluta del derecho civil, del derecho administrativo, y aún del derecho penal, como si los delitos dejaran de serlo por el transcurso del tiempo, y olvidando que la deuda de hoy es la lógica consecuencia de la deuda de la dictadura a través de las múltiples refinanciaciones que se hicieron, entrando en la categoría del delito continuado, como lo determina la doctrina penal. Creen absurdamente que lo ilegal que es nulo de nulidad absoluta para nuestro derecho, ya ha sido legalizado por los leyes de presupuesto. Ni siquiera se les ocurrió crear una Comisión para investigar la deuda tal como lo había determinado la ley 26.984, sancionada en el año 2014, y que fue derogada por la Ley que sirvió para pagar a los Holdouts, en marzo de 2016, votada por la mayoría de ambas Cámaras con 24 legisladores del FPV, 34 del Massismo, el PJ y aliados. Tampoco se les ocurrió establecer un censo de acreedores, para ver quiénes son los tenedores de bonos, a cuanto compraron, que intereses cobraron, etc.
Los legisladores que votaron ayer se limitaron a ratificar facultades delegadas inconstitucionalmente en el Ministro de Economía que ya las tenía a través de normas que nunca quiso cambiar ni el PJ, ni el FPV, y que le sirvieron a Macri para endeudarnos con el FMI. Y esto lo dijo ayer con todas las letras el Subprocurador del Tesoro, en la reunión de comisiones. Con la sobreactuación que los caracteriza creyeron que estaban haciendo historia y siendo responsables, cuando en realidad hicieron lo de siempre claudicar ante los mercados y el sistema financiero. Someterse a las exigencias de los usureros que lucran desde hace décadas con las deudas de los países pobres y emergentes. Además el gurú Stiglitz, tan citado por algunos ingenuos del progresismo, ya lo dijo bien claro hay que evitar el default.
Confieso que me equivoqué cuando pensé que algo se iba a decir del inmenso fraude. Que se iban a señalar personas y acciones, que se iban a establecer limitaciones al ministro en cuanto a lo que va a negociar no dándole carta blanca para que haga lo que quiera y después informe. Nada de eso pasó, y como en 1992 cuando el Plan Brady, hicieron lo que acostumbran ACTUAR, pero no representar a nuestro castigado pueblo en todo aquello que era necesario hacer para no continuar en esta pendiente que lleva décadas y que ningún gobierno quiso revertir, pese al habitual palabrerío con el que contentaron a mucha gente de buena fe que creyó que todo cambiaba.
Todos parecen haber perdido la memoria, y en esta repartija de culpas, los kirchneristas creen que las palabras, y las organizaciones que tan bien manejan pueden sustituir los hechos y las evidencias que en lo que respecta a la deuda están en los tribunales. Los radicales y el Pro tratando de justificar 4 años de endeudamiento descomunal, y una pobreza que excede el 35%, aunque iba a quedar en 0. Unos y otros hablan de la fuga de divisas y silencian que es de vieja data, atravesando a varios gobiernos. Las cifras de la gestión de Macri, son las que más se mencionan, pero durante la gestión de la Sra. De Kirchner fue de 80.000 millones de dólares, pero tampoco se hacen cargo de eso.
El bipartidismo sigue jugando con nuestro destino, echándose culpas unos a otros, y no reconociendo sus errores propios, total los funcionarios no pagan la deuda, sino que la pagamos todos, aún aquellos que viven en la más absoluta precariedad.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/La-sesion-de-Diputados-la-deuda-y-el-culto-a-la-ilegalidad