miércoles, 3 de agosto de 2016

"Confluíamos compañeros y compañeras del peronismo revolucionario, del radicalismo consecuente, del socialcristianismo, de la izquierda clasista. Y allí mismo nos juntábamos semanalmente delegados y activistas antiburocráticos que conformábamos agrupaciones que no tenían cabida en nuestros sindicatos".

Ante la muerte de Raymundo Ongaro
2 de agosto de 2016.

Palabras de Eduardo Lucita ante el fallecimiento de Raymundo Ongaro, referente sindical de las décadas del 60 y 70.

Por Eduardo Lucita

Hoy he vuelto a “la gráfica”
Ya no recuerdo cuantos años hace, tal vez desde 1985, que no pisaba el viejo edificio, hoy totalmente renovado, de Paseo Colón 731. Allí donde desde que me acuerdo funciona la Federación Gráfica Bonaerense, para nosotros “la gráfica”.
En ese edificio se forjó y cobró fuerza a mediados de los años ’60 del siglo pasado, la mítica CGT de los Argentinos, nacida en plena dictadura de Onganía como oposición a las corrientes participacionistas y colaboracionistas que, desoyendo las resoluciones del Congreso Normalizador de 1968, se apropiaran con el apoyo de los militares de la dirección de la CGT.
En ese edificio se pulieron los párrafos más notables del Programa del 1° de Mayo, escritos por la pluma inigualable de Rodolfo Walsh, en ese edificio se discutían semanalmente los contenidos del Semanario de la CGT, a mi juicio el mejor periódico obrero desde aquellos tiempos hasta nuestros días. En ese edificio y en ese ámbito confluíamos compañeros y compañeras del peronismo revolucionario, del radicalismo consecuente, del socialcristianismo, de la izquierda clasista. Y allí mismo nos juntábamos semanalmente delegados y activistas antiburocráticos que conformábamos agrupaciones que no tenían cabida en nuestros sindicatos.
En ese edificio fueron velados hoy los restos de Raymundo Ongaro, fallecido ayer en su modesta casa de Los Polvorines, donde vivía al menos desde que lo conocí. Muy a mi pesar y por error de información, llegué cuando el cortejo ya había partido hacia San Miguel, sólo pude conversar con algunos compañeros que ya estaban regresando. Dejé mi testimonio y salí, estuve deambulando sin rumbo por San Telmo durante una hora hasta que sentí la necesidad de regresar a casa y escribir algo rápido.
Raymundo fue el principal dirigente nacional de la CGT de los Argentinos y su máxima figura pública (aunque yo siempre me sentí más identificado con Jorge di Pasquale). Dueño de una oratoria excepcional que vulneraba las corazas de milicos, políticos tradicionales y burócratas de toda laya, mientras que galvanizaba a quienes lo escuchábamos. Como todo peronista de origen popular que se preciara de tal, tenía un discurso orientado a la izquierda que podía virar al centro según sus interlocutores de ocasión, estas ambigüedades se manifestarían muchas veces en la orientación de la CGTA.
Desde aquel edificio salimos muchas veces cuando lo detenían (los diarios de hoy dicen que estuvo preso 14 veces) al grito de “Ongaro preso y Rucci con el queso”. Su figura junto con la de Agustín Tosco, Jorge Di Pasquale, René Salamanca, el Goyo Flores, el Gringo Massera y el Cabezón Suffi, entre otros, expresan lo mejor de la clase obrera de aquella época de luchas y esperanzas compartidas.
Con el paso de los años la vida le asestó duros golpes, mientras estaba preso la Triple A asesinó a uno de sus hijos, luego el exilio lo alejó de su sindicato y de su gente. A su regreso ya no era el mismo, un primer indicio lo tuvimos cuando lo fuimos a recibir a su arribo en Ezeiza, el breve discurso del reencuentro tan intenso como siempre incluyó una reivindicación a Augusto Vandor que nos desorientó, justo el que había sido la principal oposición nacional al vandorismo. El paso de los años confirmó este viraje hasta que en tiempos del menemismo apoyó los indultos. Este fue un punto de quiebre sin retroceso para muchos de nosotros. La última vez que lo vi fue en el entierro de un viejo trosko de la izquierda nacional que lo acompañó durante toda su trayectoria en la FGB y la CGTA y que lo seguía frecuentando. A su alrededor se hizo un vacío y cuando llegó el momento de levantar el féretro él tomó un costado de la cabecera y el otro quedó vacante, me miró como diciendo levante a Ud. le corresponde, así lo hice. No cruzamos palabras, nos despedimos con gestos y no volví a verlo. Hoy me enteré que él que siempre fue un católico muy practicante, en los últimos tiempos cayó preso del misticismo que lo aisló aún más. Falleció ayer por la tarde en su casa, aparentemente en soledad.
Pero nada de esto puede mellar aquella historia, el papel que jugó con valentía y audacia en aquellos tiempos de lucha y esperanza siendo el principal forjador de una extraordinaria experiencia que está grabada a fuego en la historia de la clase obrera de nuestro país y en las historias personales de los que tuvimos el honor de participar en ella.
Hoy, he vuelto a la gráfica.

Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article12535

martes, 2 de agosto de 2016

II. Veamos cómo la seguridad jurídica para los negocios gran capitalistas va multiplicando los estados terroristas y su unidad.

Erdogan y su triángulo con Riad y Tel Aviv
1 de julio de 2016

 Por Pablo Jofré Leal (Rebelión)
 
La Turquía dominada por el régimen de Recep Tayyip Erdogan con un noviazgo en dificultades con Estados Unidos, busca relaciones más beneficiosas con regímenes tan totalitarios como el suyo, en este caso con la entidad sionista y la Casa al Saud conformando una triada enormemente peligrosa para el futuro de Oriente Medio.
 
Israel y Turquía: Tan amigos como siempre
Prueba de ello es la firma de un acuerdo de entendimiento entre el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el premier israelí Benjamin Netanyahu en la ciudad de Roma, el pasado lunes 27 de junio. Alianza que se encauza en la idea de normalizar las relaciones entre ambos gobiernos, con dificultades tras los hechos del año 2010 relacionadas con el asalto israelí a una flotilla de barcos -entre ellos el navío insignia barco Mavi Marmara- en apoyo de la bloqueada Franja de Gaza y que significó la muerte de una decena de ciudadanos turcos. Tras un lustro de tensiones, Ankara y Tel Aviv decidieron que era hora de poner fin a esa enemistad y restablecer relaciones plenas, en momentos en que ambos regímenes se encuentran en un inicial proceso de aislamiento y donde la exitosa presencia de la Federación Rusa y la República islámica de Irán en apoyo al gobierno sirio y su sociedad contra el terrorismo takfirí amenaza sus intereses regionales.
La rúbrica amistosa entre Ankara y Tel Aviv consolida así un eje geopolítico de indudable peligro para la región del Levante Mediterráneo. Idea que les permite mostrar cierta cohesión frente a Estados Unidos, con cuyo gobierno han enfrentado, tanto Erdogan como Netanyahu, momentos de zozobra e impasse, pero que en modo alguno han limitado el enorme flujo de dinero que ambos regímenes reciben de Washington y sus aliados occidentales, pues ambos gobiernos son herramientas fundamentales para Occidente en su juego hegemónico en la región.
Netanyahu y su alianza con Turquía genera, indudablemente, un marco de impunidad a los crímenes cometidos en el asalto al Mavi Marmara, al sostener que “el acuerdo protege a los comandantes y soldados del Ejército Israelí de los procesos civiles y penales iniciados por Ankara”.Igualmente destacó que se preserva el bloqueo marítimo sobre la Franja de Gaza, pues obliga a cualquier barco que se dirija al bloqueado territorio palestino a atracar en el puerto israelí de Ashdod, desde donde se transferirán los productos a Gaza.
Netanyahu, satisfecho del arreglo alcanzado con Turquía, afirmó que este acuerdo también compromete a Turquía en el sentido de ayudar a Israel en los procesos de incorporación en todas las organizaciones internacionales a las que pertenece Ankara. Esto incluye, en forma crucial, el apoyo de Turquía a la apertura de una misión israelí en la sede de la OTAN en Bruselas. Para el Primer Ministro Turco Binali Yildirim, “La normalización de relaciones cubre un buen número de asuntos. Pero las relaciones económicas y la cooperación regional tendrán prioridad”; prioridades donde el sector turístico espera que Israel vaya en su auxilio, tras la retirada de 4 millones de turistas rusos, tras la decisión de Moscú de aconsejar que sus ciudadanos no visitar territorio turco. Tensiones entre Ankara y Moscú donde la economía turca ha sentido los efectos.
Como una manera de limpiar la imagen de violación constante a los derechos humanos de la población gazetí, parte de los acuerdos tienen un componente relacionada con ese territorio palestino al “autorizar” Israel, como potencia ocupante la entrada de ayuda humanitaria y cooperación turca, muy lejos de las demandas de la sociedad palestina que se levante definitivamente el bloqueo criminal contra este territorio. El funcionario turco anunció que el viernes 1 de julio zarpará de la localidad de Mersin, en Turquía, al puerto de Ashdod, 10 mil toneladas de esta definida como ayuda humanitaria, para ser revisada y trasladada a Gaza.
Un acercamiento que busca mostrar una cara de amistad y alianza amplia, en momentos que el apoyo de ambos gobiernos a las bandas terroristas que atacan a las sociedades siria e Iraquí no pueden evitar las críticas de sus propios aliados y el llamado que cese una conducta que ha llevado a Oriente Medio a un conflicto del cual no se vislumbra un cese a corto plazo. Críticas que, sin embargo, no han implicado sanciones, resoluciones u otro tipo de acciones que obliguen a los gobiernos de Turquía, Israel y Arabia Saudita a detener su política de agresión. Es la política del doble rasero.
El análisis inmediato de este acuerdo entre Tel Aviv y Ankara vislumbra, además de los intereses políticos imbricados en el, los económicos vinculados a los inmensos yacimientos de gas natural ubicados en el Mediterráneo Oriental, parte de ellos en la Franja de Gaza. Territorio palestino que está sometido a un férreo bloqueo por parte de la entidad sionista. Gas que Israel con el aval de Estados Unidos y su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, desea explotar a contrapelo de la legislación internacional, que prohíbe usufructuar de las riquezas naturales de un territorio bajo ocupación. Es lógico vislumbrar que Tel Aviv busca que la hipotética salida de ese gas sea a través de los puertos turcos que tiene la infraestructura de gasoductos ya sea para la exportación a Europa, como para el propio mercado interno. Ello, en el marco de tensión que se vive con la Federación Rusa en el concierto de la guerra de agresión contra Siria donde Moscú, junto a Teherán, Hezbolá y el gobierno sirio combaten a los grupos takfirí apoyados precisamente por Israel y Turquía.
Medios sionistas dan pruebas de esta alianza al sostener que “La cooperación entre las fuerzas israelíes y turcas no carece de precedentes. De hecho, tuvieron acuerdos de seguridad bastante fuertes en la década de 1990 y principios de 2000; la fuerza aérea israelí ayudó a Turquía a modernizar su equipo y compartieron información de la inteligencia….hay tensiones entre ambos gobiernos, por ejemplo, necesidad de Turquía de presentarse como un defensor de la causa palestina podría complicar los esfuerzos de Israel para proteger su seguridad nacional ya que está impulsando la negociación por el fin del bloqueo de Gaza. En términos más generales, el tabú regional en contra de trabajar con Israel podría limitar la capacidad de Turquía para cooperar con Israel en su intento de convertirse en una fuerza importante en el Medio Oriente. Pero cada una de estas cosas sólo retrasa lo inevitable. Los intereses turcos e israelíes se están alineando rápidamente, y ya que la región continúa ajustándose a una presencia disminuida de EE.UU., será sólo cuestión de tiempo antes de que los dos revivan su larga y latente alianza”; a confesión de parte relevo de prueba suelen sostener los juristas.
 
Neo otomanismo, sionismo y wahabismo: El Auténtico Eje del Mal
Con Arabia Saudita, el gobierno de Erdogan ha ido consolidando una relación bajo el amparo de un objetivo común en el plano político: oponerse a la creciente influencia de la república islámica de Irán en la región. El pasado mes de abril el presidente turco, en visita oficial efectuada por el rey saudí Salman Bin Abdelaziz a Ankara, otorgó al monarca wahabita la más alta distinción que otorga Turquía: La Orden del Estado de la República bajo palabras que muestran el horizonte de intereses: “La consolidación de las relaciones entre Turquía y Arabia Saudita en todos los ámbitos, con vuestro apoyo, presenta una oportunidad para la paz regional y mundial". Pueblos como el yemeni, Bahréin, Siria e Irak son la prueba concreta que las palabras del gobierno turco y la distinción otorgada al representante de uno de los regímenes más opresivos del mundo está cargada de hipocresía.
En aquel encuentro, el tema central – previo a las conversaciones que se llevarían pocos días después en Ginebra - fue Siria y la forma de seguir afianzando el apoyo a los grupos terroristas usados como herramientas para derrocar al gobierno de Bashar al Assad. A comienzos del mes de marzo se llevaron a cabo reuniones de gran importancia política y estratégica en Riad, la capital de Arabia Saudí. Reuniones que han tenido otros actores, como es el caso del gobierno egipcio, cuyo presidente, Abdelfatah al-Sisi, llevó a cabo una visita oficial a Riad el 1 de marzo, que al día siguiente reunión también al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogán a la capital saudí. Los jefes de estado egipcio y turco entablaron cada uno aparte conversaciones con el Rey saudí Salman bin Abdelaziz. Las visitas simultáneas de Al Sisi y Erdogán a Riad fueron llamadas una “coincidencia” por el presidente egipcio, debido a las tensas relaciones entre los gobiernos egipcio y turco. Se especuló en aquella ocasión que la presencia de Al Sisi y Erdogán tenía como propósito la intención del monarca wahabita de promover un acercamiento entre Turquía y Egipto y de esa forma ir sumando nuevos actores a esta nueva cartografía de intereses neo otomanistas, sionistas y Wahabitas cuya digitación proyecta sus sombras desde Washington y Bruselas.
Turquía está decidida a avanzar en la consolidación de un papel más relevante en el concierto de oriente medio. Las conversaciones a dos bandas del gobierno turco – con Israel y la Casa al Saud - han ido apuntalando lo que efectivamente podríamos denominar como el auténtico “Eje del Mal”. Concepto que tanto gusta a los politólogos y analistas occidentales cuando se trata de definir a los otros, pero perdiendo la necesaria introspección a sus conductas en materia de política internacional.
En enero del año 2002 los escritores de discursos para el ex Presidente estadounidense George W. Bush, Michael Gerson y David Frum, desarrollaron la peregrina idea denominada The Axis of Evil - Eje del mal - que incluía a Irán, Libia, Irak y Corea del Norte. Clasificación no sólo contradictoria sino que claramente antojadiza, pues no abundaban elementos comunes entre ellos, excepto en lo que se refiere a la fabricación y transferencia tecnológica en materia de misiles de mediano y largo alcance –en el marco del legítimo derecho que les asiste como naciones soberanas- y en sus difíciles relaciones con Estados Unidos. Lo claro es que con esta idea, Washington encontró una rebuscada justificación para continuar con el proyecto Rumsfeld del denominado escudo de defensa antimisiles y con ello favorecer la solicitud de un incremento substancial de gastos militares, reflejando así, una de las características más criticadas de la política exterior estadounidense: el manejo de visiones estereotipadas.
Ese "Axis of Evil" reactivó la visión surgida bajo Clinton respecto a los Rogue States - Estados Villanos - que vista las críticas generadas, dio paso a los States Concern - Estados preocupantes. Valoración aparentemente más reflexiva, asumida por Clinton en medio del debate sobre estrategia exterior, y que involucraba aplicación de bloqueos y embargos, posibles de sustituir por políticas de "compromiso constructivo". Y sostengo que es aparentemente más reflexiva pues la división unilateral implicaba dejar fuera a Estados claramente violatorios de todo marco democrático bajo la forma y contenido visualizado por Estados Unidos, como son, justamente regímenes como los que hoy conforman una triada que con toda justicia pueden ser denominados como un Eje del Mal, Regímenes villanos o también Gobiernos Preocupantes para la seguridad internacional.
Este acercamiento de los gobiernos de Turquía, Arabia Saudita e Israel representa el legítimo Eje del mal, que se ha ido consolidando, día a día, en materias diplomáticas, políticas y militares, compartiendo objetivos estratégicos vinculados a establecer hegemonías, áreas de influencia y enemigos comunes. Entre esos blancos de las acciones de esta triada se encuentra el gobierno Sirio, Hezbolá y la República islámica de Irán, que ha consolidado un Frente de Resistencia, no sólo contra potencias allende oriente medio como es el caso de Estados Unidos y la Unión Europea, sino también una oposición franca y decidida contra el aval, apoyo financiero y militar que el eje Riad-Tel Aviv-Ankara entrega a los grupos terroristas takfirí en sus acciones contra las sociedades de Siria e Irak.

Hay que sumar en los objetivos de este grupo de legítimos gobiernos “canallas” las guerras de agresión llevadas a cabo contra Yemen, donde las acciones criminales encabezadas por la Casa al Saud han contado con la complacencia, el apoyo político y diplomático de Erdogan y Netanyahu, al igual cuando la conducta invasiva se refiere a la sociedad bahreiní en su lucha contra el régimen de los Jalifa. Igualmente en lo que dice relación al pueblo palestino, abandonado por la Monarquía wahabita y fuera del foco de preocupación de Ankara después de los sucesos de la denominada Flotilla de La Libertad, que intentó llevar ayuda a la Franja de Gaza.
Para Turquía resulta primordial el profundizar estas relaciones con Arabia Saudita e Israel toda vez que cada vez con más frecuencia ha ido perdiendo la incondicionalidad de Washington a sus pretensiones de hegemonía regional. Esto, fundamentalmente, dice la relación con el tema kurdo que para Ankara constituye un dolor d cabeza, no sólo al interior del país donde la minoría de este pueblo representa el 20% de su población, con fuerte arraigo político y militar en las zonas donde actúa el partido de los Trabajadores del Kurdistán – PKK – sino también en el norte sirio donde este pueblo libra una sostenida batalla contra las bandas takfirí – mismas que son apoyadas por Erdogan – generando el control de una zona que para Turquía representa difícil de aceptar. Las Milicias o Unidades de protección del Pueblo – YPG – han estrechado relaciones con la Coalición Internacional liderada por Estados Unidos obligando a Ankara a exigir a Washington que opte por los kurdos o por Turquía.
 
La opción, según el análisis fino de lo que ha venido aconteciendo, desde el inicio de la agresión contra Siria en marzo del año 2011, indica que Washington se inclinará por avanzar en la consolidación de un Estado Kurdo, no sólo en el norte Sirio, sino también en el noreste iraquí. Esto, bajo la premisa que para mantener el dominio occidental de Oriente Medio, cercar a la República Islámica de Irán e impedir el avance de la Federación Rusa hacia el oeste; es necesario fragmentar, balcanizar a Siria e Irak, prometer una falsa independencia a los kurdos de ambos países y propiciando una especie de modelo yugoeslavo con soberanía coartada, bajo la tutela de la Coalición de países liderado por Washington. Y, para esto, la creación y consolidación de un eje entre Riad-Tel Aviv y Ankara sirve enteramente a estos propósitos, aunque la prensa afín a los gobiernos occidentales presente este panorama como un aparente alejamiento de Washington. Es, simplemente una escena más de la política del Leading From Behind al que nos tiene acostumbrado Washington.  
 
 Artículo del Autor Cedido por Hispantv

I. Veamos cómo la seguridad jurídica para los negocios gran capitalistas va multiplicando los estados terroristas y su unidad

Turquía: detienen a 67 miembros de 
partidos de izquierdas y kurdos
2 de agosto de 2016

Ayer, la policía turca encarceló a 67 miembros de partidos de izquierdas y kurdos. El operativo represivo fue realizado en la madrugada y se suma a los masivos encarcelamientos y purgas de jueces, periodistas, universitarios y opositores que ha llevado adelante el gobierno de Erdogan luego del intento fallido de golpe de estado el 15 de julio. 

Por ANRed

El pasado 15 de julio el gobierno de Erdogan se vio amenazado por un sector militar que quiso destituirlo. El mandatario turco aprovechó la derrota de los golpistas para pronunciar con mayor dureza el carácter represivo de su gobierno. Con miles de detenidos, expulsados y exiliados, el régimen destituyo a militares, jueces, catedráticos y se calcula que cerró al menos 46 diarios y unos 16 canales de televisión.( Intento de golpe en Turquía: manotazo de ahogado de cúpula militar )
Pero ayer a la madrugada, se ejecutó un operativo policial que encarceló a 67 miembros del HDP y el BDP, partidos de izquierdas vinculados a la lucha del pueblo kurdo quien viene padeciendo un genocidio en manos del actual gobierno.
Según el medio KurdisCat/Kurdistán América Latina el objetivo ha sido el parlamentario Halkların Demokratik Partisi (HDP, Partido Democrático del Pueblo) y el Partido Democrático de las Regiones (BDP, Demokratik Bölgeler Partisi). Asegurando que no se conocen los pretextos por los que se han detenido a 67 miembros de ambas formaciones.
También recuerda que desde hace más de un mes, muchos diputados y diputadas del HDP fueron despojados de su inmunidad parlamentaria, luego que el gobierno presentara un proyecto al respecto, que fue aprobado. Con esta medida, el Ejecutivo pudo abrir causas judiciales contra legisladores y legisladoras bajo la supuesta acusación de “terrorismo”.
El movimiento kurdo continua estando en la mira de Erdogan que en las últimas semanas fue advertido por el exceso de prisioneros y una seria denuncia por parte de Amnistía Internacional de torturas sistemáticas a los mismos, solicitando libre acceso a inspectores internacionales.( Turquía: ola de detenciones y torturas contra opositores ).
Notas relacionadas::

lunes, 1 de agosto de 2016

"Agregamos que la empresa, el ministerio de Trabajo y la burocracia ferroviaria se amparan en el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia, que establece que sólo los sindicatos están legitimados a activar una huelga. (...) Indudablemente, con esta resolución se busca fortalecer el control del aparato burocrático, y debilitar a las corrientes de izquierda, así como toda manifestación de organización democrática y autónoma de los obreros".

Solidaridad con los ferroviarios del Sarmiento


Por Rolando Astarita
La empresa Trenes Argentinos, operadora estatal del ferrocarril Sarmiento, inició un proceso de desafuero sindical del Pollo Sobrero y otros dirigentes de la seccional Oeste, por haber impulsado un paro de 24 horas el pasado 28 de julio. La medida de fuerza se realizó en defensa de 64 trabajadores del sector limpieza, que habían sido sancionados por negarse a trabajar, dadas las malas condiciones laborales. Asimismo, fue en protesta por graves fallas en los sistemas de barreras, señalización y frenado automático, que ponen en riesgo la vida de usuarios y trabajadores ferroviarios. El paro del 28 de julio fue decidido en asamblea, pero rechazado por la dirección nacional de la Unión Ferroviaria.
Los trabajadores del Sarmiento están impulsando un petitorio en defensa de sus dirigentes. Transcribo el texto:
Nuevamente los ferroviarios combativos del Sarmiento somos criminalizados por luchar y perseguidos judicialmente. Tras el exitoso paro de 24 horas del jueves 28 de julio, en reclamo contra las suspensiones arbitrarias y por urgente medidas de seguridad en el ferrocarril, la empresa estatal Trenes Argentinos intenta declarar ilegal dicha medida de fuerza e iniciar el proceso de desafuero del Secretario General de la Seccional Oeste de la Unión Ferroviaria, Rubén “Pollo” Sobrero, junto a otros dirigentes del cuerpo de delegados del Sarmiento.
Para adherir:
Agregamos que la empresa, el ministerio de Trabajo y la burocracia ferroviaria se amparan en el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia, que establece que sólo los sindicatos están legitimados a activar una huelga. Las medidas de fuerza promovidas por grupos informales, delegados o comisiones internas, según la Corte, no son legítimas.
Indudablemente, con esta resolución se busca fortalecer el control del aparato burocrático, y debilitar a las corrientes de izquierda, así como toda manifestación de organización democrática y autónoma de los obreros. No es de extrañar que la resolución haya sido recibida con beneplácito por el Gobierno y los grandes partidos de la clase dominante. La defensa de los dirigentes del Sarmiento, en este marco, adquiere una importancia difícil de disimular.

 Fuente: https://rolandoastarita.wordpress.com/2016/08/01/solidaridad-con-los-ferroviarios-del-sarmiento/

Advirtamos: “La guerra fue la culminación de una planificación sistemática del movimiento de colonos de ocupación del sionismo que quería deshacerse de la población nativa palestina". Y “reconocer que Israel está practicando el apartheid dentro de sus fronteras reconocidas es un paso vital para confirmar que también está operando un régimen de apartheid, o uno aún peor, en los territorios ocupados".

Nuevo libro de Ilan Pappé: Israel and South Africa: The Many Faces of Apartheid
"El colonialismo y el apartheid son los que 
mejor explican el conflicto 
entre Israel y Palestina"
1 de agosto de 2016
Por Ben Clarke (Mondoweiss)
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.
En cualquier ocasión que un activista, académico o comentarista político apela a recuerdos del apartheid de Sudáfrica para trazar deliberadamente paralelismos con el conflicto entre Israel y Palestina, se puede esperar un reproche inmediato y severo.
Sin embargo en el lanzamiento de su nuevo libro, con colaboradores en Jerusalén Este el sábado por la noche, el estimado historiador israelí Ilan Pappé abandonó cualquier pretensión de moderación e introdujo intrépida y oportunamente el asunto de que hacer uso de la palabra apartheid en el discurso sobre el conflicto entre Israel y Palestina debe ser un punto de partida indiscutible y no una teoría equívoca a debatir. La colección que Pappé ha editado, ‘Israel and South Africa: The Many Faces of Apartheid’ , (Israel y Sudáfrica: Las muchas caras del apartheid, N. de T.) ha reunido las contribuciones de una amplia gama de respetados académicos, políticos, periodistas y abogados, todos ellos enraizados en una posición fundamental que reconoce que la relación que el Estado de Israel pone en práctica con sus palestinos oprimidos, en Israel y los territorios ocupados, equivale a una forma de apartheid.
Pappe se unió en el escenario del jardín del Instituto Francés con el premiado periodista residente en Nazaret, Jonathan Cook, cuyo capítulo con el cual contribuye al libro , Visible Equality as a Confidence Trick  (Igualdad visible como una trampa de confianza, N. de T.), se centra en los "palestinos olvidados" que constituyen el 20 % de los ciudadanos de Israel.

Pappe hizo observaciones preliminares a la gran audiencia que se había reunido en el jardín y comentó sobre la necesidad de garantizar el cambio de paradigma que ha otorgado ganancia y credibilidad a las élites occidentales que realmente tienen el poder. Ese paradigma quedó en evidencia en los últimos 10 o 15 años dentro de las esferas marginales académicas.
"Por cerca de 40 ó 50 años, en muchos lugares como éste - institutos, universidades, centros académicos, medios de comunicación y así sucesivamente - sólo había una forma dominante o paradigma a través del cual se había analizado el conflicto en Palestina y este fue el paradigma o modelo de una conflicto entre dos movimientos nacionales ", dijo, explicando la ortodoxia en el pensamiento occidental. “Hay un país en el cual dos movimientos nacionales están luchando, tienen el mismo derecho a la tierra, tienen el mismo lazo a la misma y por lo tanto, lo que se necesita es encontrar un compromiso que responda a las aspiraciones de ambos movimientos nacionales, teniendo en cuenta el hecho de que los dos tienen un reclamo justificado a la tierra".

Teniendo en cuenta que éste es el paradigma central para la paz del Cuarteto (Naciones Unidas, EE.UU., Unión Europea y Rusia), que los principales medios de comunicación y los políticos influyentes por la "paz" continúan utilizando, Pappe considera que es muy sorprendente que el principal resultado siga siendo la inviable solución de dos estados.

Pappe dijo que lo que el libro se esfuerza por hacer es exponer este paradigma manifiestamente engañoso y establecer un nuevo paradigma, ya conocido entre los activistas y académicos marginados que se relaciona con la realidad sobre el terreno: "el colonialismo de ocupación de los colonos y su conexión con el apartheid". En esencia, el conflicto no es entre dos movimientos nacionales que compiten con el mismo derecho a la tierra, sino entre un movimiento de colonos ocupantes y un pueblo nativo.
El marco teórico del libro se forma alrededor de este concepto y la creencia de que la consecuencia natural del colonialismo de ocupación de los colonos es un sistema de apartheid que garantiza la separación entra la población nativa y la raza de los colonos.

Pappe dijo que esta representación del sionismo como un programa de colonización y el Estado de Israel como un estado de apartheid, también determina el propósito. En broma afirmó que el concepto de la solución de dos estados puede haber "producido una gran cantidad de premios Nobel de la Paz, montañas de documentos, y cientos de carreras académicas", pero no proporcionó nada “en el terreno mismo". Usando el nuevo paradigma del colonialismo de ocupación, la solución es simple: la descolonización de Israel-Palestina y la sustitución del régimen israelí por la democracia y la igualdad para todos.
Pappe fue cuidadoso en sus intentos de justificar este nuevo lenguaje y que la narración del libro trata de multiplicar. "Decir que un movimiento es un movimiento colonialista no quiere decir que yo los demonice sin ningún reparo. No, el colonialismo de ocupación es un hecho histórico", dijo, citando los casos de EE.UU., Australia, Nueva Zelanda y América Latina.

Las similitudes entre Israel y Palestina y la Sudáfrica del apartheid son más notables en los medios que lo que Patrick Woolfe etiquetó como la "lógica de la eliminación", el método que los colonos de ocupación colonialista utilizan para transformar sus casas nuevas en tierra natal libre de la población nativa. En los casos citados anteriormente, la respuesta fue un genocidio, pero en Sudáfrica y Palestina se usaron crímenes alternativos contra la humanidad: limpieza étnica, despojo y apartheid.

"La lógica de la eliminación en Palestina se implementó durante la limpieza étnica de Palestina en 1948. Esto no fue un accidente de guerra. No fue el resultado de una guerra. Esta fue la culminación de una planificación sistemática del movimiento de colonos de ocupación del sionismo que quería deshacerse de la población nativa palestina", explicó Pappe. Aparentemente vinculados, y en el mismo año, la comunidad de colonos blancos en Sudáfrica decidió institucionalizar allí el sistema de apartheid. "Utilizaron estos medios alternativos [genocidio] en Sudáfrica hasta la caída del apartheid; se siguen utilizando estos métodos hasta hoy en día, en toda Palestina - no sólo en Cisjordania, no sólo en Gaza", concluyó Pappe; ambos movimientos colonialistas -en este estudio comparativo- decidieron institucionalizar, no sólo a través de genocidio, sino por medio de un aparato estatal.
El libro trata de analizar esta analogía de los sistemas de apartheid, su aplicación en Israel y Palestina y su uso como un modelo comparativo con la Sudáfrica del apartheid, a través de la exploración de estos conceptos del lenguaje y la narración, las similitudes y diferencias históricas y comparaciones legales y normativas de base. Las resoluciones para el debate moral más importante de nuestro tiempo sólo se encontrarán con la identificación y comprensión de las implicaciones claras dentro del derecho internacional, el activismo y la política de ubicar más certeramente este paradigma.

Dentro de este marco comparativo, el argumento seminal que Jonathan Cook propone en el libro se refiere a los ciudadanos palestinos de Israel y su "separación artificial" de los palestinos en los territorios ocupados. Su principal conclusión es que la separación - o el apartheid - y la desigualdad basadas en la pertenencia étnica ha sido codificada en la ley israelí y, por lo tanto, protegidas de la condena internacional, pero que aún existe y es mucha.

Al comentar sobre su propia contribución, Cook hizo un análisis audaz y perspicaz que intentó hacer frente a dos de las principales críticas a la comparación del apartheid con Sudáfrica: en primer lugar, la clara separación de los grupos étnicos de África del Sur no existe en Israel, y en segundo lugar, los ciudadanos palestinos de Israel gozan de una votación democrática que no se concedió a los negros en Sudáfrica.
"Los estudiosos del apartheid de Sudáfrica establecieron una distinción entre dos aspectos del régimen, lo que ellos llaman" apartheid insignificante o trivial "y lo que se conoce como "el gran apartheid como recurso". Para la mayoría de nosotros, la esencia del apartheid de África del Sur fue los bancos separados en el parque, restaurantes separados, baños separados, buses separados y así sucesivamente".
Pero los estudiosos "hicieron notar que el objetivo principal del apartheid era restringir los beneficios de los recursos clave del estado, en el caso de Sudáfrica, que era la tierra, el agua y la riqueza mineral adjudicados a la minoría blanca", explicó Cook, "en definitiva, Sudáfrica optó por una segregación visible como su forma de apartheid, pero el objetivo contenido en el sistema de apartheid se relaciona con los recursos, no con los bancos del parque".

Al identificar el hecho de que en Israel el "93 % de la tierra se designa como perteneciente a una nación judía mundial, y no a los ciudadanos del país" y reconociendo que "el agua como un recurso para su uso en la agricultura también está reservada a los judíos, y, por lo tanto, la agricultura y el agua barata del cual depende sólo están disponibles para judíos". Para este cometido se utilizan los comités de admisión que aseguran que sólo los judíos puedan acceder a estas comunidades. Cook se esforzó por ilustrar que el evidente apartheid en Israel es una forma diferente a la que era dominante en Sudáfrica, sin embargo la sustancia sigue siendo la misma.

Para arrojar más luz sobre el tema, Cook dijo que si bien la separación física de la mayoría negra en Sudáfrica era necesaria porque se creaba una diferencia física que contribuía a una sensación de seguridad, esto no es necesario con la minoría palestina en Israel. "Israel practica una cierta segregación visible; habitan espacios separados, ciudades separadas, pueblos, comunidades y también los sistemas de enseñanza son separados ", explica Cook, sin embargo, esta separación tiene un objetivo diferente, y es para “crear un sentido de separación emocional entre las poblaciones judía y palestina y mantenerlas apartadas durante sus años de formación, durante la infancia, es posible mantener y afianzar una identidad tribal y antagónica entre ambas partes".
En cuanto a los derechos de voto de los palestinos, de nuevo de Cook afirmó que esta diferencia se refiere a la forma de apartheid, no a la sustancia.
"Las diferentes consideraciones electorales reflejan las diferentes circunstancias demográficas en las que se encuentran las dos partes. En Sudáfrica, la población oprimida negra era una gran mayoría, en Israel la población palestina es una minoría relativamente pequeña. Sudáfrica no podía permitirse el lujo de dar el voto a la población negra, ya que se habría arriesgado a que se quedaran con el poder. Israel puede dar a sus ciudadanos palestinos la votación porque no acumulan ningún poder que arriesgue el resultado".
Aquellos que se oponen a la comparación de estos tipos de apartheid en este terreno, nos quieren hacer ignorar el contexto histórico, dijo Cook, y que la limpieza étnica de 1948 ratifica la misma raíz constitutiva de Israel.

Para finalizar, Cook intentó demostrar que haciendo caso omiso de la naturaleza única de ambos paradigmas del apartheid frente a todos los palestinos bajo el control israelí, Israel se proporcionó una plataforma para “declamar que sus políticas en los territorios ocupados son impulsadas ​​por consideraciones de seguridad en lugar del robo y el despojo sistemáticos de sus recursos".
Su convincente discurso ridiculizó este hecho. "Si no hay apartheid en Israel, entonces, y tal vez, Israel es correcto, el régimen que ha creado en los territorios ocupados es una respuesta necesaria a las amenazas de seguridad en lugar de una parte integral de un sistema de apartheid que abarca todo. Rechazo esa idea ", declaró. “Reconocer que Israel está practicando el apartheid dentro de sus fronteras reconocidas es un paso vital para confirmar que también está operando un régimen de apartheid, o uno aún peor, en los territorios ocupados".

Aprovechando la experiencia de una gama de diferentes periodistas, abogados, politólogos e historiadores desde dentro de Israel y los territorios ocupados, este libro servirá como una herramienta importante en el avance del paradigma colonial de ocupación y la analogía del apartheid. Esto, argumenta Pappe, ayudará con el desbloqueo del fallido proceso de paz y preparará el terreno para la posibilidad de una resolución.

"Cualquier paradigma de paz que mantenga a Israel como estado sionista no tiene ninguna oportunidad de tener éxito en el mundo", dijo Pappé, resumiendo. "De manera similar a la forma en que había que deshacerse del apartheid, tenemos que deshacernos del sionismo antes de hablar acerca de la reconciliación. Ninguna otra solución funcionará en este lugar".
Ben Clarke es escritor freelance y activista. Anteriormente trabajó en Nueva Delhi (India) y actualmente en los territorios palestino ocupados.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215045

Apreciemos: "la Granja Naturaleza Viva, emprendimiento agroecológico con tres décadas de vida, referencia argentina de producción sana de alimentos (sin químicos ni transgénicos), que llega a la mesa de 10.000 familias y confirma la sustentabilidad del modelo campesino".

Otra agricultura es posible (y necesaria)
1 de agosto de 2016
Por Darío Aranda(Rebelión)

Viaje a Naturaleza Viva, la granja que produce alimentos sanos, en gran cantidad y calidad, que llegan a veinte provincias y 10.000 familias. Sin transgénicos ni agrotóxicos, brinda trabajo, desarrollo local y confirman las ventajas del modelo campesino.
La mesa tiene alimentos en abundancia. Carne, arroz, ensalada, mandioca, queso, pan, jugo. Todo proviene de la tierra que se cultiva en la misma zona. Se trata de la Granja Naturaleza Viva, emprendimiento agroecológico con tres décadas de vida, referencia argentina de producción sana de alimentos (sin químicos ni transgénicos), que llega a la mesa de 10.000 familias y confirma la sustentabilidad del modelo campesino. “Producimos alimentos sanos para el pueblo, de calidad y sostenible en el tiempo”, afirma Irmina Kleiner.
Guadalupe Norte, en el extremo de Santa Fe (cerca de los límites con Corrientes y Chaco). A tres cuadras de la ruta 11, árboles frondosos y un cártel de madera y colores anuncia “Granja agroecológica Naturaleza Viva”. Una casa centenaria, cocina amplia y Remo Vénica sentado al lado de la cocina, pava y mate en mano. “Vivimos engañados durante años. Hasta que nos dimos cuenta que podíamos producir sin químicos, sin transgénicos, sin depender de las multinacionales”, explica con pasión, mientras ceba un mate.
La chacra tiene 220 hectáreas y trabajan quince familias (como referencia: en un campo de soja de 5000 hectáreas solo trabaja una persona). El campo está rodeado de transgénicos, pero ellos apostaron a otro modelo, diverso: tambo (leche, quesos, yogur), gallinas (proveedoras de huevos y, claro, carne), chanchos, ganadería para autoconsumo y venta, girasol (y aceite), trigo (y harina), soja orgánica, frutales (desde mandarina hasta banana), mandioca, lechuga, tomate, maíz y decenas de plantas que casi no se conocen en el mundo urbano, como el amaranto (una planta de entre 50 centímetros de alto a más de dos metros, donde el grano se utiliza como cereal y harinas, y las hojas verdes para sopas y ensaladas).
“Fue un proceso de prueba y error. Nos equivocamos mucho y también aprendimos”, afirma Irmina, sentada al otro lado de la mesa, mientras ofrece un pan casero y mermelada realizada por sus manos. Confiesa que ellos creyeron en la “revolución verde”, corriente de pensamiento impulsada en la década del 50, mediante la investigación corporativa de laboratorio, que prometía mayor producción y “acabar con el hambre del mundo (a fines de los ’80 comenzó la llamada “segunda revolución verde”, impulsada por las compañías de biotecnología, de transgénicos y agroquímicos)”.
También probaron, y erraron, cuando técnicos del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y de la Secretaría de Agricultura llegaron con promesas de bienestar de la mano de la plantación de duraznos y, luego, de la cría de nutrias. En ambos casos, el resultado fue desastroso. Quedaron al borde la quiebra.
Dejaron de tomar como palabra santa los dichos de los técnicos, ingenieros agrónomos y veterinarios. Y reforzaron la ganadería, el tambo y la agricultura. “Nos decían que un tambo con pocas vacas no era rentable… los que se llenaron de vacas luego se fueron a la quiebra”, recuerda Remo, ex dirigente de las Ligas Agrarias en la década del ’70 (junto con Irmina, perseguidos por la dictadura cívico-militar y exiliados).
Irmina precisa que dos hechos clave fueron el no vender materia prima, sino alimentos (no girasol, sí aceite; no leche, sí quesos) y tejer redes de comercialización. Así evitaron intermediarios (que acaparan un alto porcentaje del precio de venta). Se sumaron, y también construyeron, espacios de comercialización. Un trabajo lento pero con resultados duraderos: envían sus cajas de productos a veinte provincias. A lo largo del año llegan a las mesas de 10.000 familias.
También realizan trueques. Un productor de Choele Choel (valle de Río Negro) trae bolsones de nueces y se lleva frutas, verduras, quesos. Lo propio con yerbateros de Misiones y viñateros de Cuyo.
Remo invita a una recorrida, junto a Claudio Ferrero (un joven pasante que aprende y trabaja durante la semana). Se interna en un corto sendero y muestra las casas hechas en barro, con techos “naturales” (nada de chapa o cemento, tierra y pasto). Son igual o más duraderas que las de ladrillos, mucho más económicas y más eficiente en energía (mantienen el calor en invierno, son frescas durante el verano).
Ya en la quinta, muestra decenas de plantas, de todo tipo. Amaranto, zapallos, maíz, mandioca, rosella (se hacen ricos jugos, nada que envidiar a los famosos sobres con polvo de color que se venden en los supermercados). Un vivero con cientos de plantines. “En esta chacra sembramos 20.000 árboles”, avisa Remo, y recuerda que era tierra empobrecida, sometida a décadas de agricultura extractiva, que empobreció suelos y demoró largos años en recuperar.
Muestra plantas experimentales de arroz (hace mejoramiento natural de semillas). De esa prueba y error logró una semilla muy productivo que compartió con un productor de Corrientes que no utiliza químicos. El primer año cosechó dos mil kilos. Fue aumentando la superficie. En 2015 logró 50.000 kilos, de mejor calidad de la que obtienen las grandes empresas del sector y, claro, también se comercializa en Naturaleza Viva.
Un breve paso por el gallinero. Hay un centenar de animales, docenas y docenas de huevos. También hay un gran piletón-reserva de agua, de 70 metros de largo por 30 de ancho, que ahora disfrutan los patos y es imprescindible en épocas de sequía. Caminar unos cien metros, y frutales. Decenas de árboles de mandarina y naranja, pruebas experimentales de moringa y bananas. Curiosidad (o no), cambio climático mediante: están funcionando muy bien cultivos que son de otras latitudes, más tropicales.
Muestra mandiocas, porotos, tomates. Y, en medio de la quinta, rosales de hasta dos metros de altura, flores blancas y amarillas.
Caminata de otra cuadra y el tambo de 82 vacas. Números: 350 litros de leche cada mañana, 25 quesos diarios (de casi tres kilos cada uno), diez kilos de dulce de leche. Los estantes de la sala frigorífica están semivacíos. “Hay una demanda impresionante, no damos abasto. Nos pone muy contentos que quienes compran una vez el queso seguro se hacen consumidores permanentes”, celebra Remo, mientras corta una rodaja y convida.
A un lateral del tambo, un enorme tanque de chapa, de unos cuatro metros de alto y cinco (o más) de diámetro. Es el biodigestor (un contenedor hermético en el que deposita el material orgánico a fermentar –excrementos de animales– y que produce gas y fertilizantes orgánicos). Provee de gas a toda la granja.
Irmina explica que producen un promedio de 12.000 kilos de alimentos por mes. Destaca que las “granjas integrales”, como denominan a Naturaleza Viva, pueden alimentar a toda la población argentina, aunque también reconoce que no cuentan con el apoyo de políticos ni de políticas de Estado.
“Es simple. Tierra sana, alimentos sanos, personas sanas. Alimentos industriales, con venenos, es igual a mala salud y necesidad de hospitales”, explica Irmina, y señala la necesidad de volver al modelo campesino de producción de alimentos. “Acá demostramos que se puede”, destaca.
Remo lamenta que las históricas cooperativas agropecuarias de los pueblos se hayan transformado en simples negocios de venta de agroquímicos de grandes compañías internacionales. “Son un ejemplo más de la dependencia de los productores y de la derrota de ese modelo”, afirma.
Última parte del recorrido, a veinte metros de la casa, un monte de cañas de bambú muy altas (de hasta seis metros). Un gran círculo, casi perfecto, y no se ve el sol. En el medio, cuatros largas mesas y bancos de madera. En un extremo, leña y lugar para parrilla. “Todos los domingos hacemos acá un asado a la estaca, siempre numeroso, para compartir lo que nos brinda la Pachamama”, explica Remo.
La carne, claro, también es de la Granja Naturaleza Viva.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215054

Comprobemos el gobierno progresista de Rafael Correa también, como el de Mauricio Macri y antes el de CFK, privilegia a las transnacionales de los agronegocios por sobre campesinos, productores y organizaciones populares del otro campo posible.

Ecuador: La Ley de Semillas de 

AP es la Ley Monsanto

1 de agosto de 2016

El oficialismo ha retomado el trámite del proyecto de Ley Orgánica de Agrobiodiversidad y Semillas con un giro importante respecto a la propuesta original debatida hace cuatro años. Ahora busca reforzar el control estatal, imponiendo el uso generalizado de semillas certificadas, lo que implica cumplir requisitos inalcanzables para los pequeños agricultores que proveen más del 60% de la canasta básica que se consume en el Ecuador.

El proceso despertó serias dudas sobre la orientación con que las instituciones estatales ejecutarán la nueva ley, mientras agrupaciones de pequeños agricultores se quejan de que sus opiniones no tengan carácter vinculante, el Estado, al ser parte de la Asociación Ecuatoriana de Productores e Importadores de Semillas (Ecuasem), mantiene una alianza con dos gigantes de la industria de semillas como Monsanto y Syngenta.

El Colectivo Nacional Agroecológico -que se define a sí mismo como una organización que trabaja en la defensa de la soberanía alimentaria, de las semillas nativas y del control público de la producción- ha cuestionado el fuerte proceso de apropiación de las semillas agrícolas por parte de intereses privados, en particular de corporaciones multinacionales desde más de 50 años: Esto se hace con el apoyo del Estado, con el desarrollo de legislaciones relacionadas que se acoplan a las dinámicas de los agroexportadores, donde la semilla nativa y criolla es reemplazada por semillas híbridas, de alto rendimiento y transgénicas, sobre las que pesan complicados sistemas de registro y certificación, que son discriminatorias a las semillas nativas”.

El pasado 15 de junio en la Asamblea Nacional, durante un encuentro con varias organizaciones relacionadas con el tema del agro para discutir sobre el proyecto de Ley de Semillas, Javier Carrera, de la Red de Guardianes de Semilla, terminó su intervención con un reclamo que evidenció la molestia y los temores de los pequeños agricultores: “Así como el Estado es socio de Syngenta, Monsanto, Agripac y Ecuaquímica, debería ser socio de organizaciones campesinas, de redes de semilleristas y otros grupos parecidos”.

El centro del conflicto está en Ecuasem, una organización público – privada que tiene entre sus socios a Syngenta, la gigante de la industria de semillas y agroquímicos (herbicidas e insecticidas) y Monsemillas que es de la transnacional estadounidense Monsanto, productora de agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura. Parte de Ecuasem son además entidades estatales como el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) y Agrocalidad (adscrita al Ministerio de Agricultura), encargada de mantener y mejorar el estatus sanitario de los productos agropecuarios del país⇒.

En los objetivos que Ecuasem exhibe en su portal web existen interesantes coincidencias con algunos de los postulados del proyecto de Ley de Semillas. Algunos de ellos plantean: impulsar la aplicación de programas y la adopción de medidas dirigidas al incremento del uso de semillas certificadas (similar al art 12, literal del borrador del proyecto de Ley⇒ ), promover la adopción de medidas o mecanismos conducentes al mejoramiento cualitativo y cuantitativo de la producción de semillas en el Ecuador, promover el cumplimiento de las normas y políticas de libre competencia y de control de mercado para la comercialización de las semillas en el mercado local y en el internacional (art 12 literal c del borrador del proyecto de ley).

“Existe un nivel de diálogo que el Estado está manteniendo en el seno de Ecuasem, en el que no están incluidas las redes de organizaciones que trabajan en el campo porque no tienen ese mismo trato de socios y aliados del Estado”, asegura Javier Carrera en entrevista con MilHojas.is. Por lo tanto, el problema es que no hay espacio que sea organizado y financiado por el Estado en el que se trabaje con grupos campesinos y agroecológicos. “Nuestra opinión como sociedad civil no es vinculante, mientras en Ecuasem el Estado se sienta a negociar con las empresas y con nosotros tiene la opción de hacernos caso o no, cuando debería sentarse a analizar cómo vamos a promover la agroecología y facilitar el crecimiento empresarial de las unidades productivas que trabajan con otros modelos (no industriales)”, culmina el representante de los semilleros.

Para Carrera es un tema de interés nacional saber cómo se dio el proceso para llegar a esta alianza y en qué términos coexisten los socios de Ecuasem. Por ejemplo, ¿si INIAP es una empresa del Estado ecuatoriano por qué es aliada de Monsanto y qué implica esa alianza?

El Foro Semillas y Soberanía Alimentaria en riesgo, que agrupa a representantes de movimientos campesinos, indígenas, montubios, afrodescendientes y organizaciones sociales, hizo en esta semana una declaratoria pública sobre los debates en torno a la nueva Ley de Semillas. Entre sus preocupaciones consta lo que denominan “el evidente conflicto de intereses que surge de esta alianza”. Agregan que en ninguna asociación similar figura el Estado como aliado de organizaciones campesinas, asociaciones de productores, otras organizaciones del campo o grupos de consumidores.
Xavier León, miembro de Acción Ecológica, enfatiza que en la elaboración del proyecto de ley hay dos fuerzas en claro enfrentamiento. La una que favorece a las semillas certificadas e híbridas que son distribuidas por empresas que están dentro del conglomerado de Ecuasem. Y la otra que defiende a las semillas nativas y tradicionales que circulan por el libre intercambio. A criterio de León, en el texto del proyecto de ley se está privilegiando más a los sectores importadores y distribuidores agroindustriales de semillas. Pero observa que no se pueden aplicar las mismas reglas a esos sectores y a los pequeños campesinos. Debe haber estrategias diferenciadas, de lo contrario se generaría una pérdida de agrobiodiversidad genética, más si se toma en cuenta que en el país se originan miles de variedades de semillas.

Otro elemento de incertidumbre es la orientación que tendrá, en la práctica, el Consejo Consultivo de la Semilla, que se creará según el proyecto de ley.
Xavier León advierte que los resultados de la gestión de estos cuerpos colegiados no han sido favorables para la agricultura campesina y su temor es que la semilla tradicional termine desapareciendo, lo que sería un riesgo para la seguridad alimentaria del país, pues se pueden perder semillas importantes, ya que se desestimula la siembra y conservación debido a que los agricultores que se dedican a preservar estas semillas no van a poder cumplir las exigencias del registro y la certificación. 

León grafica su hipótesis con un ejemplo real: Si bien el Consejo Consultivo del maíz estaba integrado por representantes de los importadores, de fabricantes de balanceados y de agricultores, la influencia del sector agroindustrial ha sido mucho mayor que el de los campesinos, pues no solo controlan las semillas, sino también la elaboración de balanceados y de la producción de carnes. Por lo tanto, al tener varios representantes cuentan con mayor peso en la toma de decisiones. Durante varios años, este Consejo Consultivo autorizó importaciones de maíz para balanceado, durante la época de cosecha, en las provincias de Los Ríos, Manabí y Loja, las principales productoras de ese cultivo, lo que provocó la caída de los precios. León asegura que mucha gente terminó vendiendo su producción y hasta perdiendo sus tierras. Otros no pudieron pagar sus créditos porque su producción perdió rentabilidad debido a la sobre oferta creada con las importaciones.

León sostiene que este ejemplo evidencia que es notable que en la redacción de algunas leyes hay un claro balance a favor de las grandes empresas. Este riesgo puede repetirse en el Consejo Consultivo de Semillas, pues el peso de las empresas nacionales y transnacionales sería mayor que el de los agricultores que se dedican a preservar la semilla nativa.

Por qué este proyecto vuelve al debate legislativo y qué plantea sobre las semillas para generar tanto recelo?

Entre 2010 y 2012, la Conferencia Plurinacional e Intercultural de Soberanía Alimentaria (COPISA) desarrolló un proceso de consulta para construir una propuesta de ley⇒ que involucró a 522 organizaciones y entidades de la sociedad civil, así como a unos 3.000 ciudadanos, todos vinculados al agro y al sistema alimentaria. Pero el primer debate de este proyecto fue suspendido, sin que se difunda, oficialmente, alguna explicación.


Su trámite se reactivó a inicios de este año y Mauricio Proaño, vicepresidente de la Comisión de Soberanía Alimentaria, fue designado para exponer el proyecto de ley. Proaño es un asambleísta de PAIS que ha mantenido un perfil bajo ante la opinión pública, excepto en una que otra ocasión anecdótica como el haber figurado entre los comensales invitados a celebrar un cumpleaños del presidente Rafael Correa. O la incómoda situación que protagonizó durante la aprobación de las enmiendas constitucionales, al decir a la legisladora socialcristiana Cristina Reyes que “no por tener una cara bonita y un cuerpo bonito (puede) venir a criticar a todo el mundo”.

Pese a no tener una gran exposición pública, Proaño cumplió un rol clave en la redacción final de los textos de las Leyes de Agua y de Tierras. Ahora, en este nuevo proyecto al que algunos sectores llaman Ley Proaño, es este asambleísta quien lidera la reedición de sus contenidos. En declaraciones al diario oficialista El Ciudadano dijo: “estamos trabajando con el proyecto de Ley de Semillas en un primer borrador”, como si la propuesta elaborada por Copisa no existiera.

El discurso de Proaño, en sus exposiciones y entrevistas, se ha enfilado a enfatizar que el proyecto debía ser corregido, buscando circunscribirlo a los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura. “Esto significa que toda planta que produce una semilla, entra en la norma”. En esta frase Proaño no pudo ser más explícito para graficar la orientación de control que se pretende asumir desde el Estado sobre las semillas.

Al tenor de sus palabras el proyecto incorporó la necesidad de incrementar el uso de semillas certificadas, dentro del sector campesino. Esto se justifica, según Proaño, porque en Ecuador no se cubre ni el 7% de superficie con semillas certificadas. “Este tema queremos ingresar en la ley porque eso procuraría que la producción de semilla se generalice en el país, con lo que se incrementa la producción de alimento y mejora el ingreso de las zonas rurales”, ha dicho el asambleísta.

Stephen Sherwood, científico estadounidense-ecuatoriano, experto en Fitopatología y Manejo Integrado de Plagas y quien ha sido investigador por la Wageningen University and Research Center, explica que cuando se crea una empresa colectiva se ingresa en un mundo industrial y con ello, al uso de semilla certificada y de paquetes de fertilización, sembrando monocultivos. La lógica de la agricultura campesina, que hoy provee más del 60% de la canasta básica que se consume en el Ecuador, no funciona como las empresas industriales que se pretendería impulsar. El trabajo de los campesinos se desarrolla en fincas biodiversas (varios cultivos) con la mano de obra de la familia y requiere autonomía para escoger el diseño de su finca y sus mercados. Por lo que necesitan otro tipo de apoyo del Estado que no sea solo paquetes tecnológicos uniformes.

Proaño ha dicho que “es necesario reforzar las zonas de agrobiodiversidad, además de dar énfasis a los centros de conocimiento y a los bancos de germoplasma (semillas), para incentivar la producción”. El razonamiento del legislador es que el potencial del país es su agrobiodiversidad y que el futuro es cuestión de genética, de cubrir el hambre con especies que resistan sequías por el cambio climático.

Por ello considera que hay que incluir en el proyecto de ley temas más fuertes sobre la protección y cuidado de las semillas, así como la regulación de los bancos de semillas.

El tema de las semillas nativas ocupa un capítulo aparte. Según Proaño, el objetivo es que estas semillas sigan siendo de la gente. No obstante, el Colectivo Nacional Agroecológico ha evidenciado su resquemor porque la versión del proyecto que al momento se somete a la consulta pre legislativa tiene elementos muy distantes del auténtico espíritu de la propuesta elaborada por la COPISA, en la que, entre otras cosas, se establecía como obligación del Estado promover los sistemas autónomos de semilla campesina y nativa, regular la semilla industrial y prohibir la semilla transgénica, cumpliendo así las disposiciones constitucionales y legales vigentes, en particular la Ley de Soberanía Alimentaria del 2010”

Este grupo expuso sus preocupaciones en un documento público y de acuerdo con su análisis, en la nueva versión del proyecto de ley se propone que sólo puede comercializarse la semilla registrada y certificada, una semilla que debe tener “pureza genética y varietal”. Pero este tipo de semilla es generalmente controlada empresarialmente.
A Sherwood también le preocupa lo que plantea el artículo 30 al prohibir la comercialización de semillas que no consten en el Registro Nacional de Semilla, pues se señala que “toda persona natural, jurídica pública, privada o comunitaria que se dedica a la producción, comercialización, importación o exportación de semilla debe registrarse ante la Autoridad Agraria Nacional”. Esto significa que sólo las semillas reconocidas por el Gobierno pueden ser sembradas e intercambiadas, aclara Sherwood, lo que conlleva varios problemas de aplicación
y contrasentidos. Primero, es imposible registrar todas las semillas del país. Sherwood, quien también trabajó en el Centro Internacional de la Papa, asegura que en el mencionado Centro han transcurrido años tratando de investigar cuántas variedades de papa hay en el Ecuador y nunca se lo logró por su alta complejidad. Se conoce que 30 variedades dominan el mercado, pero hay más de 500.

Además, el registro tomaría años por cada variedad, de cada producto. El proyecto también establece que debe haber una certificación de las semillas, entendida como un “proceso técnico de supervisión y verificación oficial destinado a mantener la identidad genética, la pureza física, la calidad fisiológica y sanitaria de la semilla”. Sherwood observa que con esta disposición se debería certificar cada semilla que se tiene al momento, lo que implica que cada semilla sea producida en laboratorio.

El argumento oficial es que el registro y la certificación son importantes por razones fitosanitarias. Sherwood es fitopatólogo, experto en enfermedades de plantas, y considera que esa tesis es absurda, puessi se quiere mejorar la producción del campo no se debe buscar la pureza de la semilla,si no mantener la diversidad entre un mismo cultivo y entre cultivos. Eso es mucho más efectivo e importante. “Purificar una semilla significa que hay que uniformizarla y eso se logra bajando la biodiversidad. Entonces la lógica de la industria y de este tipo de ciencia no cuadra con la lógica de una producción biodiversa, estable y ecológica en el campo”.
Al colectivo le preocupa también que en el proyecto se declara a la semilla como patrimonio del Estado, pues la agrupación sostiene que las semillas son un patrimonio colectivo de los pueblos y un bien común, que según centros expertos mundiales en el tema, como el Centro de Investigación Biodiversidad y la FAO, necesariamente tienen que quedar en las manos del público.
Por lo tanto el Colectivo exige que la semilla continúe siendo patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad y al Estado se le asigne el rol de garante de este derecho y no como propietario, como se intenta proponer.

Sherwood destaca que la afectación de que el Estado tenga el control de las semillas no sería sólo para los agricultores. Cualquier persona es parte de este proceso, pues al consumir está financiando los sistemas agroalimentarios y cuando alguien compra papas en un mercado está financiando la supervivencia de esta variedad de semilla. Por eso este es un tema de soberanía alimentaria, sostiene.

El Colectivo rechaza también cualquier intento de legalización de semilla transgénica, teme poner en peligro la salud humana, los ecosistemas y el control de los recursos genéticos. El presidente de la Comisión de Soberanía Alimentaria, Mauricio Proaño ha dicho que la Constitución (artículo 401) declara al Ecuador libre de cultivos y semillas transgénicas y que el proyecto de ley reafirma que quien introduce este tipo de semillas comete un delito. Pero también ha señalado que “científicamente tiene que probarse que ese tipo de cultivos son peligrosos o no para la salud y ahí se tomarán decisiones, mientras tanto hay una disposición constitucional que hay que respetar”.

Organizaciones, como el Observatorio del Cambio Rural (OCARU), que lidera debates y diálogos políticos entre grupos sociales y ONGs sobre la política agraria y las reformas institucionales y legales, piden el archivo del proyecto Proaño y el Colectivo Agroecológico ha pedido que se considere nuevamente la propuesta de ley enviada por la COPISA (2012), el Foro Semillas y Soberanía Alimentaria en riesgo hace varias propuestas de postulados que deberían incluirse en el proyecto.

Entre otros temas ha propuesto que se incorpore en la ley la obligación del Estado debe estimular la producción de semillas campesinas mediante estrategias como la creación de espacios y sistemas de comercialización, tales como ferias, festivales, concursos, etc. Platean también que se facilite al acceso de la población a los bancos de germoplasma del INIAP, mediante convenios sencillos, que se debe reglamentar y financiar la defensa del país contra la contaminación transgénica.
A criterio del foro se debe facilitar el acceso de semilleristas locales a bancos de semillas procedentes del extranjero para especies no nativas de reciente inclusión en la cultura alimentaria nacional, tales como las hortalizas. “Esto con el objetivo de que la población pueda iniciar un proceso de selección y fitomejoramiento local para criollizar estas semillas, de manera similar a la que se viene dando con el arroz o la col desde siglos pasados”.

Finalmente, el Foro propone que la nueva ley de semillas debe servir para construir un nuevo modelo agrario, que busque la sostenibilidad, que se oriente a la producción de alimentos para la población, que fomente la economía local diversificada.
25 de julio, 2016

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Ecuador_La_Ley_de_Semillas_de_AP_es_la_Ley_Monsanto