sábado, 2 de febrero de 2019

II. Sigamos develando cómo funciona el capitalismo mundial contra la vida, los pueblos y las perspectivas de habitabilidad del planeta.

Cambios globales en la industria de

las semillas desde el año 2013

31 de enero de 2019

 

 Por Philip H. Howard    
Se estima que cuatro empresas controlan más del 60% de las ventas de semillas patentadas a nivel mundial. Varias de las marcas adquiridas en adquisiciones anteriores han sido retiradas. Los cambios en los últimos cinco años también incluyen docenas de adquisiciones y alianzas comerciales que involucran a otras empresas líderes mundiales de semillas, como la filial Vilmorin-Mikado de Limagrain (Francia), DLF (Dinamarca) y Longping High-Tech (China).
En los últimos 5 años, las empresas de agroquímicos / semillas "Big 6" se combinaron en un Big 4:
- Dow y DuPont se fusionaron en un acuerdo valorado en $ 130 mil millones (anunciado en el 2015) y luego se dividieron en tres compañías, incluida una empresa centrada en la agricultura llamada Corteva
- Chemchina adquirió Syngenta por $ 43 mil millones (anunciado en el 2016)
- Bayer adquirió Monsanto por $ 63 mil millones (anunciado en el 2016)
- Las divisiones de semillas de Bayer (incluidas las marcas Stoneville, Nunhems, FiberMax, Credenz e InVigor) se vendieron a BASF por $ 7 mil millones para satisfacer a los reguladores antimonopolio (2018)
Se estima que estas cuatro empresas controlan más del 60% de las ventas de semillas patentadas a nivel mundial. Varias de las marcas adquiridas en adquisiciones anteriores han sido retiradas.
Los cambios en los últimos cinco años también incluyen docenas de adquisiciones y alianzas comerciales que involucran a otras empresas líderes mundiales de semillas, como la filial Vilmorin-Mikado de Limagrain (Francia), DLF (Dinamarca) y Longping High-Tech (China).
China ahora tiene dos empresas de semillas clasificadas entre las diez primeras en ventas de semillas a nivel mundial, ChemChina y Longping High-Tech. Desde 2017, Longping High-Tech ha adquirido la división de maíz de Dow en Brasil y participa controlando siete empresas de semillas con sede en China. La firma está planeando adquisiciones adicionales en Argentina. Después de adquirir la firma con sede en Suiza Syngenta, ChemChina está planeando más adquisiciones en China.
El gráfico a continuación muestra los cambios de propiedad ocurridos desde 1996 hasta 2018. Tenga en cuenta que el tamaño de los círculos más grandes es proporcional a las ventas mundiales de semillas, que están dominadas por Bayer y Corteva.
En los últimos 23 años hubo cerca de 400 cambios en la propiedad de estas empresas. El cuadro a continuación muestra que el pico se produjo en 1998, poco después de que se comercializaran las semillas modificadas genéticamente patentadas.
Para más detalles ver:
Howard, Philip H. 2016. Concentration and Power in the Food System: Who Controls What We Eat? London: Bloomsbury Academic.
Howard, Philip H. 2015. Intellectual Property and Consolidation in the Seed Industry. Crop Science, 55(6), 2489-2495.
Howard, Philip H. 2009. Visualizing Consolidation in the Global Seed Industry: 1996–2008. Sustainability, 1(4), 1266-1287.

Traducción: Acción por la Biodiversidad

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Recomendamos/Cambios-globales-en-la-industria-de-las-semillas-desde-el-ano-2013

I. Sigamos develando cómo funciona el capitalismo mundial contra la vida, los pueblos y las perspectivas de habitabilidad del planeta.

Pasteras, mineras, 
petroleras, semilleras,
todos gatos de la misma bolsa
2 de febrero de 2019


Por Ricardo Natalichio
Ecoportal
Existe una serie de actividades cuyo furioso desarrollo en los países del llamado tercer mundo está modificando gravemente cuestiones como la diversidad biológica, la distribución geográfica, la cultura y hasta el clima de nuestras regiones.
Es tan fuerte el impacto que causa la instalación de cualquiera de estas industrias, que cada caso, al intentar analizarlo, parece ser emblemático y sin embargo es uno mas de los tantos que se están produciendo en nuestros territorios.
Pero además, investigando un poco, nos damos cuenta de que la mayoría de estas actividades, son rechazadas en sus países de origen. Tal es el caso de las pasteras, donde encontramos que la Unión Europea hace ya tiempo no permite la instalación en su territorio por la alta contaminación que provocan. Tampoco para la plantación forestal indiscriminada que se necesita como materia prima.
También el cultivo de transgénicos, otrora promovido por organismos internacionales como la solución al hambre en el mundo, está prohibido en casi todo el viejo continente, salvo deshonrosas excepciones como lo es el Estado Español .
Y por supuesto que en el “Top 5” se encuentra la minería a cielo abierto. En pleno auge a lo largo de toda la Cordillera de los Andes, está vedada en la mayoría de los Estados que componen el país mas contaminante y al que menos le interesa la preservación del medio ambiente del mundo, Estados Unidos.
Todas estas actividades tienen, además de provocar la devastación del ecosistema en el cual se instalan (deforestación, contaminación, destrucción de hábitat, pérdida de biodiversidad, alteraciones sociales), algo en común. Necesitan utilizar –es decir, contaminar- millones de litros de agua cada día para funcionar.
Solo una empresa, Minera Alumbrera (ubicada en Andalgalá, Catamarca, Argentina), en una zona semidesértica, desecha 1100 litros de agua por segundo, casi cuatro millones de litros por hora.
La producción de la pasta encierra varios problemas a la vez. Para la pasta hay que hacer siembra de eucaliptos o pinos que es lo que más se utiliza. Estas siembras son muy demandantes de agua.
En zonas productivas de Uruguay, los monocultivos de eucaliptos a gran escala han secado los pozos y humedales, dejando sin agua a las plantaciones y a la población rural, lo que obliga al abandono de la actividad y luego al éxodo.
Palmas para la soja, que se encuentra tan diseminada ya en países como Brasil, Paraguay y Argentina, que ha vuelto casi imposible de cuantificar la contaminación hídrica que provocan los millones de toneladas de agroquímicos diarios que se utilizan para su producción.
Están usando y contaminando el agua y no de a poco, con todas estas industrias que instalan en nuestros territorios. Y se la están llevando en cada embarque de pasta de celulosa, de oro, de soja o de cualquiera de sus productos.
El agua es el bien más preciado que tenemos, sin dudas. Sin agua no hay vida.
Deberíamos tomar conciencia cabal de todo lo que estamos perdiendo y de que nuestros gobernantes, al no accionar para preservar los recursos naturales, nos están privando de nuestro futuro. Exigirles que los preserven es un deber y un derecho de cada uno de nosotros
 Ricardo Natalichio. Director.www.ecoportal.net 

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=252056

Subrayemos: "La credibilidad en la lucha contra el control del territorio que tienen las grandes organizaciones del crimen organizado depende en este momento de la manera como el gobierno de Andrés Manuel López Obrador atienda la crisis de Tlahuelilpan. (...)Desmantelar la banda de Teltipán de Juárez que secuestró soldados, provocó la fuga del ducto de Tlahuelilpan y controla la región de Tula es un mandato que la realidad impuso como ineluctable".

México. La trama detrás de la explosión en Tlahuelilpan (Análisis)

31 de enero de 2019
Resumen Latinoamericano*
Por Ricardo Raphael
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Una semana antes de la desgracia, un grupo de soldados que custodiaba los ductos de Pemex en la zona de Tlahuelilpan, Hidalgo, fue agredido por huachicoleros. Tres elementos del Ejército fueron retenidos contra su voluntad y 72 horas después los criminales liberaron al último.
Desde 2014 hay reportes de seguridad que refieren a la banda criminal que administraba las tomas clandestinas en esa región. La comunidad sabe que su base no está en Tlahuelilpan, sino en la población vecina de Teltipán de Juárez.
Entre los líderes huachicoleros destacaba Julio César Zúñiga Cruz, apodado por sus compañeros como La Parka. Se trata del mismo sujeto que, 24 horas después del incendio, fue baleado en la carretera Mixquiahuala-Tlahuelilpan y murió antes de llegar al hospital.
Sería ingenuo suponer que no hay vínculo­ entre los tres eventos: el secuestro de soldados, el incendio de la toma clandestina y el asesinato de Zúñiga Cruz. Sin embargo, no existe todavía información suficiente para ligar, en una narrativa comprensible, los elementos que explicarían la tragedia responsable de segar una centena de vidas humanas.
Rubén Salazar, consultor en seguridad para asuntos energéticos de Etellekt, señala que el robo de combustible en los ductos de Pemex no es un hecho nuevo: hay registro de tomas clandestinas desde que se instaló el ducto que se extiende de Tuxpan a la refinería de Tula.
Sin embargo, es a partir del año 2004 cuando el robo hormiga se transformó en un negocio ligado a los grandes cárteles del crimen organizado. En Hidalgo, concretamente, fueron Los Zetas –encabezados en ese momento por Heriberto Lazcano Lazcano, alias El Lazca–, quienes escalaron en volumen y sofisticación este negocio criminal.

Los Zetas contrataron a pequeños grupos locales para que robaran el combustible y luego se hicieron cargo de comercializarlo a granel.
Subraya Rubén Salazar que, hacia 2009, el gobierno de Felipe Calderón compartió con las autoridades de 400 municipios los planos de los ductos de Pemex por donde fluye el combustible. El propósito, se dijo, fue sumar a ese ámbito de gobierno en el combate contra los huachicoleros.

¿Inocencia o perversidad? Después de esa decisión, los planos de esos ductos cayeron en las manos equivocadas. Las empresas criminales dedicadas al robo y comercialización de hidrocarburos compraron predios y construcciones adyacentes a los tubos para potenciar, con mayor comodidad, el hurto.

Gonzalo Monroy, experto de la consultora GMEC, advierte que, al principio, el combustible robado se revendía entre transportistas que requerían volúmenes grandes de diésel o gasolina, pero a partir de 2014 la población civil también decidió adquirir el combustible ilegal, debido a la diferencia de precios.
“¡Vamos por la gasolina de a diez!”, cuenta el reportero Alejandro Torres Castañeda, de Noticiario Retrovisor, que convocaba la gente de la región. El ahorro de ocho o nueve pesos por litro de gasolina no es argumento menor, sobre todo en épocas de dificultad económica.

El negocio de combustible robado se volvió aún más jugoso y masivo en los últimos cuatro años. El gobierno de la República asegura que, sólo en 2018, fueron extraídos ilegalmente más de 60 mil millones de pesos en combustible, lo cual implicaría que, durante la última década, Pemex sufrió pérdidas aproximadas por 250 mil millones de pesos relacionadas con esta forma corrupta de extracción.
Mientras esto ocurría, germinaron las pequeñas organizaciones responsables del robo hormiga a lo largo de la geografía por donde corren los ductos de la paraestatal. Lo mismo en Nopalucan de la Granja que en Palmarito, Puebla, en Acambay, Estado de México, o en Mixquiahuala, o Teltipán de Juárez, en Hidalgo.

Las bandas recolectoras del huachicol no son las responsables de vender el producto al mayoreo, porque esa es tarea de los cárteles grandes. Se añade, en este contexto, la pugna por el territorio de la criminalidad que han emprendido esas empresas de talla mayúscula.

La región donde se encuentran las poblaciones de Tlahuelilpan, Mixquiahuiala, Teltipán y Tula sufre hoy en día la disputa violenta entre el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y los antiguos Zetas.
Hasta el fin de semana de la tragedia, el grupo criminal que controlaba el tramo preciso del ducto que hizo explosión estaba bajo las órdenes de una banda cuyo centro de operaciones está en Teltipán de Juárez. Y, en efecto, Julio César Zúñiga Cruz, alias La Parka, era una de las cabezas de esa organización local.
Fuentes reporteriles de Tula informan que dicho sujeto habría participado en el secuestro de los soldados ocurrido la semana previa al accidente, hecho que lo colocó bajo la mira de autoridades y enemigos, incluso antes de que sucediera la tragedia.
Pero Zúñiga Cruz no era el único líder huachicolero de la región, ni su asesinato desmantela el negocio o las operaciones de la organización para la cual trabajaba. El sujeto es una mera hebra del extenso tejido empresarial detrás del robo de combustible en la zona de Tula.
Afirma el presidente municipal de Tlahuelilpan, Juan Pedro Cruz Frías, que en su pueblo la gente no es huachicolera, y tiene razón: los huachicoleros viven y despachan en Teltipán de Juárez y, excepto a Zúñiga Cruz, hasta el día de hoy a nadie más le ha sucedido nada.

La credibilidad en la lucha contra el control del territorio que tienen las grandes organizaciones del crimen organizado depende en este momento de la manera como el gobierno de Andrés Manuel López Obrador atienda la crisis de Tlahuelilpan.
Dejar las cosas como están en términos criminales, aunque se repartan apoyos sociales al por mayor, sería una simulación.
Desmantelar la banda de Teltipán de Juárez que secuestró soldados, provocó la fuga del ducto de Tlahuelilpan y controla la región de Tula es un mandato que la realidad impuso como ineluctable.

* Fuente original: PROCESO


Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/02/01/mexico-la-trama-detras-de-la-explosion-en-tlahuelilpan-analisis/

viernes, 1 de febrero de 2019

"Somos hijos de hombres y mujeres valientes que resistieron al genocidio y rompieron las ataduras del poder, inventaron cuentos y mitos para ocultar sus luchas y las formas de proyectar la vida; cuidaron y protegieron los manglares y las montañas, pintaron los cangrejos de azul como una expresión de rebeldía y de pasión por la vida. Liberarse del colonialismo es construir nuevos pensamientos desde nuestras realidades".

Los pasos descolonizadores
1 de febrero de 2019

Por Ibsen Hernández Valencia (Rebelión)

¿Dónde andaba Juan? Juan García andaba transitando, de allá para acá, y de acá para allá, buscando mecanismos y nuevas formas de cómo descolonizar el pensamiento, para renovar y reinventar un nuevo conocimiento que nos de independencia, para desaprender y construir desde el lodo y el manglar, desde la piquigua [1] y el guandal [2] , desde nuestras propias realidades; lo cual dará paso a una filosofía que des construya el poder del otro, para la construcción de una epistemología propia que le devuelva a la sociedad una nueva forma de hacer y de concebir el poder, no un poder concentrado en pocas manos sino un poder que irradia sus beneficios en igualdad de oportunidades a todos, como decían los abuelos: lo mío es solo mío en la medida que los que conviven conmigo en este territorio tengan la oportunidad de compartir conmigo los beneficios.
Esta sociedad excluyente y racista fue pensada y diseñada en y desde la esclavitud, con pensadores y cientistas deshumanizados y anti-cristianos, donde unos seres humanos trabajaban para satisfacer los vicios y las avaricias de los esclavizadores. Se nos deshumanizó desde la cristiandad, con un Dios distante y sordo, omnipresente y omnipotente, era tal el poderío de su Dios que sus representantes en su nombre apoyaban todas las injusticias y crímenes que se cometieron a lo largo de la historia, si señor todo en su nombre y usted miro y acepto el holocausto.
Esta forma conceptual y filosófica de la sociedad dominante de concebir a su Dios, fue el origen de la esclavitud y la exclusión, que dio inicio al racismo epistémico, el cual fundamentó y deslegitimó la existencia del otro, para fortalecer sus aberraciones sociales. Esta lógica occidental y cristiana concibió y legítimo la presencia soberana del blanco occidental europeo y sus descendientes, para disponer del destino delos explotados del sur. Ellos se creen los predestinados por la voluntad divina para calificar y descalificar, lo que es bueno, y lo que es malo. Ellos se creen dueños de la verdad, creen que están sobre el bien y el mal.
Los abuelos y las abuelas se encarnaron en Juan García [3] , en Mamá Zolita [4] y en tantos otros luchadores por la vida. Con entusiasmo en el movimiento y la palabra nos convocan a despertar y ser artífices de una nueva forma de ver e interpretar el mundo, que nos permita salvar al planeta, porque no solamente caerá el considerado ser dominante, sino, que nos llevara a todos al abismo en esta loca carrera por consumir. Es irreversible la destrucción del mundo si se los permitimos.
Esta sociedad capitalista, racista, machista y suicida cree que tiene el derecho a dominarlo todo, y que está sobre el resto de seres humanos, poniendo por delante sus privilegios y su soberbia. Por todo eso, se hace necesario establecer ideologías nuevas que rompan con el individualismo e impongan los deseos colectivos, donde el accionar del hombre dominante se vea obligado a adecuarse a las voluntades colectivas, que no es otra cosa que la suma de miles de voluntades, sólo eso genera poder verdadero y transforma sociedades.
El abuelo Zenón nos decía: podemos y debemos soñar sin miedo nuevas sociedades, si lo hicieron los Abuelos Cimarrones creando los Palenkes, podemos nosotros pensar estructuras sociales que sean capaces de repensar los derechos humanos, para proteger la vida; por lo tanto necesitamos transformar a los excluidos en sujetos epistémicos, capaces de hacer lecturas de su entorno, y desde esas lecturas proponer cambios que tengan la aprobación consensuada de la comunidad, que es la única que le da el sello de aprobación y validación al poder. Por lo tanto nada debe escaparse a esa aprobación.
El sujeto excluido y oprimido, necesita renovarse conceptual, espirit tual y filosóficamente, eso implica hacer una construcción de su pensamiento, que a su vez impulse razonamientos críticos que le dé capacidad para observar y escuchar a los mayores, porque es en ellos dónde están los saberes, porque ellos tienen historias para tomar decisiones y transformar la realidad. Es imperativo dialogar con el pasado y ese pasado está en la voz de los abuelos, mientras más estiremos la flecha más distante llegara la flecha, lo decía un abuelo.
Juan, mientras más caminaba, más andaba, y en su andar asumía con responsabilidad el encargo de los abuelos, y eso lo hacía inquieto, observador. Era un curioso incansable que escudriñaba cuentos, mitos, dichos, las trampas, el corral, las velas, y el telar. Ni cuenta se daba que él y su pueblo estaban avanzando, porque estaba tan concentrado en escuchar y aprender de los abuelos. Para Juan García era muy fácil interpretar la realidad y entender los principios ancestrales de la comunidad. ¡Cómo no va a ser fácil para él sí fue aprendiz del abuelo Zenón!, Él supo escuchar la voz de los mayores y aprendió a seguir las huellas dejadas por los cimarrones; las observó en el corral, en la catanga, en las balanzas, en las piedras, en los ríos, y en el mar. Juan García era incansable, buscaba en todos lados la verdad y la voluntad de su pueblo, esa voluntad que está escondida en la epidermis, en el pigmente, en la esperanza reprimida, en definitiva esa voluntad de hacer esta en la piel y en las oscuras neuronas constructoras del pensamiento liberador; fueron 500 años de construcción de este sistema capitalista, y su poder destructor no solamente se expresa en la economía y su arquitectura de la explotación, también en la literatura, en la espiritualidad, y en todo lo que vemos y tocamos.
Somos hijos de hombres y mujeres valientes que resistieron al genocidio y rompieron las ataduras del poder, inventaron cuentos y mitos para ocultar sus luchas y las formas de proyectar la vida; cuidaron y protegieron los manglares y las montañas, pintaron los cangrejos de azul como una expresión de rebeldía y de pasión por la vida. Liberarse del colonialismo es construir nuevos pensamientos desde nuestras realidades, dando paso a una filosofía que deconstruya el poder del otro, por la construcción de una epistemología propia que replantee el poder y que respete la voluntad diversa e intercultural del pueblo.
El pueblo afroecuatoriano está construyendo nuevos Palenkes, nuevos Palenkes del pensamiento crítico, para repensar la sociedad.


[1] La piquigua es una soga del monte que cuelga de los árboles, para usarlo en las amarras y en la elaboración de canastos, Katanga, abanicos, para amarrar andamios y las vigas en la construcción de casas, la piquigua es buena cuando está fresca y cuando está seca, es la soga de la selva.
[2] El guandal, es un espacio de tierra húmedo y blandita, que cuando se pisa se entierran los pies, los guandales están cerca de los esteros o pequeños riachuelos.
[3] Juan García Salazar: es muy frecuente escuchar a los mayores decir que cuando estos Estados no eran, los mandatos y las filosofías ancestrales del pueblo de origen africano asentado en estos territorios, ya ordenaban nuestra manera de vivir. Esta reflexión tiene una raíz histórica, no podemos olvidar que los prime-ros troncos familiares de origen africano llegaron a vivir en esta región entre 1560y 1760, entonces los mandatos ancestrales son primero que las leyes de los Estados nacionales. Los palenques de cimarrones tenían una propuesta organizativa y una estrategia para la defensa, entonces a eso se refieren los ancianos cuando nos hablan de las propuestas ancestrales, para mantenerse en el tiempo como pueblo culturalmente diferente. Entonces, las comunidades recuperan su derecho ancestral de sus propias formas de vida, de sus propuestas para ser, en un tiempo cuando el Estado no era; por eso, los mayores hablan del nacimiento de un derecho mayor que nace casa dentro, cuando los otros derechos no habían nacido. El derecho a los territorios tendría que ser un camino para interactuar con otras formas de derecho, lo ancestral podría dialogar con las otras formas de derecho. La memoria colectiva de las comunidades repite una vieja enseñanza de los mayores: De todos los derechos ancestrales que nos asisten como pueblo de origen africano asentado el Ecuador, el derecho al territorio colectivo, es uno de los que menos fuerza necesita para ser reconocido y reconocido. Los antiguos esclavizados que ganaron este derecho llegaron a estas tierras contra su voluntad. Reconocerles el derecho ancestral sobre los territorios que ocupan, es lo mínimo que los Estado pueden hacer para reparar esa injusticia histórica.9El Estado tendría que saber que sus cuerpos desbastados por el trabajo dela mina, son sabia, raíz y fruto de la vida que florece en estos territorios del norte de Esmeraldas.
En el tiempo de los mayores, ningún hombre, ninguna mujer de origen africano nacido/a en esta región del Pacífico, quería ver desnuda a la madre tierra. Por eso, generación tras generación asumimos el compromiso de cuidar el monte que viste a la montaña madre, porque su desnudez era nuestra vergüenza. Abuelo Zenón1En los últimos años y ante la regionalización del conflicto colombiano, la explotación de los llamados recursos naturales y la creciente violencia e injusticia que son productos de ambos, la zona de la frontera norte ecuatoriana adquiere algo más de atención. Sin embargo, la atención específica a Esmeraldas y su pueblo de origen africano permanecen aún escasa. La provincia de Esmeraldas ubicada en el noroccidente del Ecuador tiene una población de aproximadamente 416. 272 habitantes: 203.176 urbanos y213.096 rurales, con una mayoría afrodescendiente (51,2%), una pequeña población indígena (1,2%) y el resto mestiza. El porcentaje afroecuatoriano radical-mente se incrementa hasta más de 80% en los cantones del norte de la provincia: Eloy Alfaro y San Lorenzo, donde la vida históricamente ha circulado alrededor de los ríos y el mar, construyendo así una dinámica fronteriza con la región de Tumaco, Colombia, marcada por fuertes vínculos familiares y el intercambio permanente a nivel tanto de personas como de comercio. No obstante, la agresiva penetración de capitales nacionales y transnacionales, dedicados a la explotación: Territorio Derechos, territorio ancestral y el pueblo afroesmeraldeño: Juan García y Catherine Walsh
[4] Mamá Zoilita, La Reina de la bomba, ‘Llurita’ (como le llaman sus hijos), son varios de los nombres con que se conocía a Zoila Custodia Espinoza, nacida hace 83 años en el Chota, una mujer con una vida a cuestas que encierra buena parte de la historia del pueblo afrochoteño. Su vida, al igual que la mayoría de las mujeres de su época, fue dura, y tuvo que enfrentarla sola. Sus ocho hijos eran aún pequeños cuando se separó de su marido, lo que la obligó a migrar a Ibarra y dejar su Chota querido.
Las ciudades son hostiles para las personas de la diáspora africana, sobre todo la ciudad blanca de Ibarra —llamada así por su fuerte ideología conservadora— donde tuvo que trabajar en el servicio doméstico, funciones que habían sido naturalizadas para las mujeres afrodescendientes. Ofrecía sus servicios en las «casas de esos ricos», como decía. Lavaba ropa para poder alimentar y educar a sus críos.
Siempre decía que a pesar de la dureza del trabajo, y sobre todo de la gente, le fue bien en la vida, lo que se puede atribuir, además de su optimismo, a su particular personalidad. #Era una mujer que no se dejaba vencer por las adversidades y tenía un carácter fuerte, que resumía así: «Yo siempre digo las cosas como son y en la cara… no me importa quién sea». Gracias a esta actitud logró hacer su camino en la diáspora. (Mama Zoilita: La reina de la bomba por siempre: 11 Septiembre, 2017: Escrito por: Edzon León Publicado en Edición Nº 306)

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251992

"Sabemos que hay recursos y situaciones vitales para el sistema y para la vida que están llegando al límite y que se agotarán en breve, no habiéndose generado aún alternativas suficientes".

El pulmón puede tener cáncer

26 de enero de 2019

Hoy, la ultraderecha está en el poder en Brasil, país que tiene en sus fronteras la mayor parte de la Amazonía, el pulmón verde del planeta. Y este hecho puede ser el cáncer definitivo que mate esa cuenca de enorme biodiversidad. 

Por Jesús González Pazos.

Hace más o menos cuarenta años que empezaron a sonar las alarmas por las consecuencias para la vida en este planeta del modelo de desarrollo que, sobre todo el mundo occidental, había implementado desde la revolución industrial. Un modelo que, entre otros graves problemas, generaba una destrucción más o menos sistemática de la naturaleza.

La contaminación de tierras y aguas, la desaparición de los bosques y el consiguiente aumento de la desertificación, el uso sin límite de los recursos no renovables que empezaba a provocar el vértigo ante el abismo al darse cuenta de que el planeta es finito, eran también resultado de estas actuaciones. Al igual que el empobrecimiento creciente de millones de personas, atrapadas en unos países esquilmados y explotados por la voracidad del desarrollo impuesto que, irónicamente, se les denominaba como “en vías de desarrollo”, mientras su futuro se les hipotecaba y clausuraba. 

En suma, se extendía la preocupación por el hecho de que podíamos estar acabando con las opciones de una vida digna para las generaciones presentes y futuras.
Desde esos años se multiplicaron los estudios, investigaciones y cumbres en las que los líderes del mundo no resolvían prácticamente nada a pesar del agravamiento continuado de la situación de riesgos diversos y cada día más evidentes. Y alcanzamos así los tiempos actuales en los que los peligros son más que puras alarmas. El cambio climático es incuestionable y todas y todos somos conscientes del mismo, por mucho que algunos pseudoliderazgos (Donald Trump) se afanen en negarlo y otros decidan mirar para otro lado para no incomodar en exceso al líder.
El calentamiento global ya no está en la puerta, sino que ha entrado en la casa y sus consecuencias todavía no alcanzamos a medirlas con exactitud, como todo futuro, pero si sabemos que serán graves para muchos territorios y para millones y millones de personas. Ahora sabemos que hay recursos y situaciones vitales para el sistema y para la vida que están llegando al límite y que se agotarán en breve, no habiéndose generado aún alternativas suficientes.
Pues bien, precisamente cuando empezaron esas preocupaciones hace cuatro décadas uno de esos recursos vitales, pero finitos, que se identificó con rapidez es la selva amazónica. De una parte, en ella viven varias decenas de pueblos con formas de vida diversas y que, como tales pueblos, tienen derecho a seguir disponiendo de ese territorio y de su futuro. De otra parte, a este espacio natural se le nombró rápidamente como el pulmón verde del planeta, por su generación de elementos imprescindibles para la vida. Múltiples estudios señalaban las graves consecuencias de su desaparición, generando cambios profundos en el mismo clima de todo el planeta y aumentando el calentamiento global, entre otros efectos. La Amazonía era uno de los territorios vitales para el mundo.
Pero ya en esos momentos el pulmón tenía, cuando menos, asma. Una enfermedad que limitaba su capacidad pulmonar y la de seguir generando, entre otros, el oxígeno necesario para el planeta. Se entendía ya entonces que día a día era atacado por los intereses mercantilistas, propios del sistema neoliberal, que destruían diariamente miles de hectáreas de selva, constriñendo su capacidad de respiro.
Deforestación continua, minería destructiva, agronegocios de monocultivos en una tierra altamente vulnerable, iban de la mano de las periódicas grandes declaraciones que la llamada comunidad internacional hacía para mantener a salvo la selva amazónica y los derechos humanos de los pueblos que la han conservado durante miles de años.
Y de esta forma, en este caminar esquizofrénico entre la preocupación por la conservación y la dominante de seguir aumentando los intereses económicos inmediatos se nos iba el tiempo. Hoy, la ultraderecha está en el poder en Brasil, país que tiene en sus fronteras la mayor parte de esta cuenca de enorme biodiversidad. Y este puede ser el cáncer definitivo que la mate; que el asma evolucione a úlceras cancerosas y la metástasis puede hacer el resto, mientras el mundo mira para otro lado y elude su responsabilidad en la salud del enfermo.
Las primeras decisiones en firme del gobierno del neofascista Jair Bolsonaro, en consonancia con sus declaraciones en campaña electoral, son un ataque frontal a la Amazonía y a los pueblos que la habitan. Hasta ahora la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) ha sido el organismo del estado, dependiente del Ministerio de Justicia, que se encargaba de la salvaguarda, con mayor o peor fortuna, de los derechos de los pueblos amazónicos y, entre otros, de la delimitación de las áreas indígenas protegidas. Pues esas primeras decisiones pasan la demarcación de tierras indígenas al Ministerio de Agricultura, el cual hoy está en manos de Tereza Cristina Correa, quien ha sido desde hace años la líder del bloque de los hacendados rurales, que defienden a ultranza el agronegocio y, un ejemplo más, el uso irrestricto de agroquímicos.
El Servicio Forestal Brasileño también pasa del Ministerio de Medio Ambiente al de Agricultura. Por último, la FUNAI, totalmente vaciada de atribuciones y competencias ahora dependerá del nuevo Ministerio de Mujer, Familia y Derechos Humanos, el cual está bajo la autoridad de la pastora ultraevangélica Damares Alves. Esta ministra es una ferviente antiabortista que, entre otras declaraciones, dijo que ha llegado el momento de implantar el gobierno de las iglesias o que la escuela pública ya no es un lugar seguro y el único espacio con estas características son las iglesias evangélicas.
Con esta situación la previsión, o mejor dicho parece que la promesa, es que los avances de la deforestación y desaparición del pulmón del planeta se multipliquen exponencialmente. Nunca han sido frenados, pero lo que en los próximos pocos años puede ocurrir es que sea totalmente irreversible la destrucción de la Amazonía. Las características de la selva y de sus suelos no los hacen recuperables; además, estos espacios se agotan en muy poco tiempo, por lo que no son ni útiles para la agricultura. Es mucho más fácil que la Amazonía se convierte en breve en un erial o en inmensas áreas de pasto para el ganado de los hacendados que veamos volver a crecer los árboles.
El ascenso de la ultraderecha, no solo en Brasil sino también en EE.UU. y en la vieja Europa, así como los ataques de ésta contra la igualdad y el ejercicio de derechos de las mujeres, ha hecho recuperar una sentencia de la filósofa feminista Simone de Beauvoir. Señaló que no podemos olvidar nunca que “bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados, (porque) esos derechos nunca se dan por adquiridos”.
Por ello, concluye la cita subrayando la importancia y necesidad de que las mujeres permanezcan vigilantes sobre dichos derechos durante toda la vida. Desgraciadamente la premonición de Simone de Beauvoir resulta ser cierta en su absoluta totalidad y profundidad, pero también desgraciadamente, no solo si hablamos de los derechos de las mujeres, sino también si lo hiciéramos de la naturaleza (Amazonia), de los pueblos indígenas o de la grandes mayorías (sectores empobrecidos, clases medias…) que este sistema, hoy ultraneoliberal, sigue considerando como bienes explotables para el aumento desenfrenado de sus cuentas de beneficios económicos.

Las élites son así y por lo tanto hoy hay que estar más que vigilantes que nunca para conseguir verdaderamente que los derechos de las personas (mujeres y hombres), de los pueblos y de la naturaleza sean realmente derechos adquiridos y no cuestionados permanentemente por el sistema dominante. Hay instrumentos internacionales de derechos que los protegen y que hoy están en riesgo de ser ignorados, violados, olvidados, de forma definitiva. Estamos a tiempo de eliminar el cáncer, pero la metástasis empieza a crecer y no hay tiempo que perder.

Más Noticias

Fuente: https://www.anred.org/?p=109485

Nos comunican que la cuenca amazónica ha sido el hogar de pueblos indígenas por más de 10 mil años, y actualmente habitan en esta región 390 pueblos indígenas, más 66 pueblos en aislamiento voluntario, y más de 2,5 millones de indígenas con una diversidad cultural única, basada en una relación holística con su territorio. Que, los bosques tropicales de la Amazonía son un ecosistema estratégico para enfrentar el cambio climático, por sus múltiples funciones ecosistémicas.

Declaración de Quito pueblos indígenas de la cuenca amazónica en defensa de sus derechos y sus territorios para la vida plena y su aporte para enfrentar el cambio climático global


La Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y sus organizaciones miembros de los nueve países de la cuenca amazónica: COIAB (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Amazonía Brasileña) de Brasil, CIDOB (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia) Bolivia, AIDESEP (Asociación Interétnica de desarrollo de la Selva Peruana) Perú, CONFENIAE (Confederación de las Nacionalidades de la Amazonía Ecuatoriana) de Ecuador, OPIAC (Organización Nacional de los pueblos indígenas de la Amazonía Colombiana) Colombia, ORPIA (Organización Regional de Pueblos Indígenas del Amazonas) de Venezuela, APA (Asociación de Pueblos Amerindios de Guayana) de Guyana, OIS (Organizaciones Indígenas de Surinam) Surinam y FOAG (Federación de Organizaciones Autóctonas de Guayana Francesa) Guyana Francesa, reunidos en la ciudad de Quito, del 16 al 19 de marzo de 2018, en el marco del Consejo de Coordinación y Consejo Directivo de la COICA, acuerdan emitir la presente Declaración de Quito:
Considerando:
Que, la cuenca amazónica ha sido el hogar de pueblos indígenas por más de 10 mil años, y actualmente habitan en esta región 390 pueblos indígenas, más 66 pueblos en aislamiento voluntario, y más de 2,5 millones de indígenas con una diversidad cultural única, basada en una relación holística con su territorio, que ha llevado a mantener conservados el 28,3% de territorios indígenas dentro de la cuenca amazónica, abarcando 175 millones de hectáreas tituladas y más de 100 millones de hectáreas que faltan titular.
Que, los bosques tropicales de la Amazonía son un ecosistema estratégico para enfrentar el cambio climático, por sus múltiples funciones ecosistémicas, como la de mega diversidad biológica, regulación hídrica de los “ríos voladores” y los millones de toneladas de biomasa de carbono forestal depositado en los bosques tropicales de los territorios indígenas.
Que, esta región estratégica global de diversidad biológica y cultural, a la vez tiene una presión enorme por las actividades extractivas de empresas nacionales y extranjeras, mineras y de hidrocarburos, infraestructura y monocultivos, así como por la presencia de otros agentes externos que generan impactos ambientales y sociales irreversibles para los pueblos indígenas y sus territorios.
Que, es importante la consulta previa y la aplicación aplique según en el Convenio 169 de la OIT, en el artículo 2 establece que “…los gobiernos deberán asumir la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad…”
Que, existe una presión de inversiones chinas que no cumple con estándares mínimos internacionales y que causan graves impactos ambientales y sociales con una consecuente flexibilización de las normas nacionales.
Los representantes de las organizaciones indígenas nacionales amazónicas miembros de la COICA, de los 9 países de la cuenca amazónica, ponen de manifiesto denuncias y preocupaciones para consideración pública nacional e internacional, en especial de los Estados nacionales amazónicos:
En Colombia, la OPIAC denuncia que, (1) con el Acuerdo de Paz, sus territorios continúan amenazados con la presencia de los mismos actores armados al margen de la Ley, y del propio Estado, que se derivan en persecución y asesinatos a los líderes indígenas en sus propios territorios, y se exigen garantías constitucionales plenas para que exista participación de los pueblos indígenas en el marco de la implementación del acuerdo de paz con las FARC, respetando el derecho fundamental al consentimiento previo, libre e informado; (2) la presión en los territorios indígenas por la presencia de empresas mineras legales e ilegales, ha generado un problema de salud pública en la región, contaminando con mercurio las fuentes hídricas, así mismo la exploración y explotación de hidrocarburos en los territorios indígenas, vulnerando el derecho fundamental al consentimiento libre, previo e informado, por lo que se exige una solución; (3) la constante vulneración del derecho fundamental a la consulta previa y a la participación de los pueblos indígenas en la aprobación de leyes y políticas públicas en temas que les afectan, por lo que se exige proteger de manera más efectiva el derecho fundamental a la consulta previa.
En el Ecuador, si bien es cierto se reconoce el proceso de diálogo establecido entre el gobierno nacional y las organizaciones indígenas representadas por la CONAIE y la CONFENIAE, en mesas nacionales temáticas de trabajo; sin embargo (1) la nueva ronda petrolera y concesiones mineras son una amenaza permanente a los territorios indígenas de la Amazonía ecuatoriana, y a su forma de vida; (2) la persecución a líderes indígenas, reflejada en los procesos judiciales iniciados por al anterior gobierno, aún no se han cancelado y las demandas de amnistía e indulto para los presos políticos no son atendidos; (3) se pide a las autoridades de gobierno, el respeto a los derechos ancestrales de las comunidades, en ese sentido se respalda a la nacionalidad Siekopai por su derecho ancestral territorial, cultural y espiritual para la construcción de una casa ceremonial en el punto denominado laguna de KOSA DOPË, dentro de la Reserva de Cuyabeno en la zona de Lagarto Cocha, que fue parte del territorio ancestral de esta nacionalidad.
En Perú, los territorios indígenas sufren una permanente amenaza por (1) las concesiones forestales, mineras, de monocultivos, infraestructura, bloques petroleros, tráfico de tierras y trata de personas, y cultivos ilícitos de coca, (2) las demandas de titulación de sus territorios no son atendidos, y al contrario el Estado peruano, de manera inconsulta y arbitraria continúa declarando áreas protegidas en superposición de los territorios indígenas como el caso Yaguas en el Departamento de Loreto, que atenta contra el uso ancestral de los recursos del bosque por parte de los propios pueblos indígenas.
En Bolivia, la CIDOB (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia), menciona que el Ministerio Público rechazó en marzo 2018 la querella penal contra el presidente de la CIDOB, hermano Adolfo Chávez Beyuma y líderes indígenas, por presuntas irregularidades, sin embargo esta acción demuestra que la demanda fue un instrumento de venganza y persecución política del gobierno nacional contra la CIDOB orgánica -que es la única reconocida por la COICA-, por su resistencia y su lucha por los derechos de los pueblos indígenas. La CIDOB denuncia que continúa la persecución y división del movimiento indígena, por parte del gobierno nacional, con la criminalización de la protesta social por la defensa de los territorios. Además, los territorios indígenas sufren una permanente amenaza por las concesiones forestales, mineras, de monocultivos, infraestructura, bloques petroleros, tráfico de tierras, y cultivos ilícitos de coca.
En Venezuela, se reconoce en la legislación nacional los derechos de los pueblos indígenas y se ha ratificado acuerdos y normas internacionales como el Acuerdo 169 de la OIT, que garantiza la consulta libre previa e informada y la participación de los pueblos indígenas en asuntos que les afecte. Por lo que se hace un llamado al gobierno nacional, para que el cumplimiento de dichos instrumentos legales, se abran mesas de diálogo con las organizaciones nacionales de pueblos indígenas, para analizar los impactos de proyectos de interés estratégico como en el llamado Arco Minero, cuya aplicación podría afectar de forma directa a los pueblos indígenas, a su forma de vida y a sus territorios; y buscar alternativas viables; así mismo es importante avanzar con la demarcación y titulación de tierras indígenas que con su visión holística, aportarán en la conservación y manejo adecuado de los recursos naturales. Es importante que el gobierno comprenda la importancia de los territorios para los pueblos indígenas, que lleva a la lucha por la misma y se de cumplimiento al Plan de la Patria que en su contenido hace referencia a la protección del bosque para la salvación del planeta y la humanidad.
En Brasil, la COIAB denuncia que (1) no se ha terminado con la legalización de los territorios indígenas, y se denuncia también la política gubernamental Marco Temporal que coarta las iniciativas de legalización de tierras indígenas, (2) se atraviesa por una situación preocupante en los territorios, por las constantes amenazas por los garimpeiros, expansión de la frontera ganadera y agropecuaria, y explotación maderera, que atenta contra los pueblos y su forma de vida. (3) Se denuncia las acciones legislativas que atentan contra los derechos de los pueblos indígenas, como son las leyes PEC215, PLP 227, PEC 419y PL 1610/96. (4) Además se denuncia que se han incrementado los proyectos de infraestructura sin consulta, así como la construcción de carreteras, hidroeléctricas, y monocultivos. (5) Se ha cortado el presupuesto, se ha desestructurado la FUNAI (Fundación Nacional del Indio). (6) La amenaza constante y persecución al movimiento indígenas, líderes y lideresas. (7) Tentativa de gobierna nacional y de los estados federales, por invalidar la Convención 169 de la OIT como en el caso de Roraima. (8) El gobierno debe atender también, en coordinación con Venezuela, la situación social del pueblo Warao por la crisis en Venezuela.
En Guyana Francesa, la lucha por la titulación de los territorios indígenas ha sido un proceso frente a las autoridades del gobierno francés, que de forma progresiva ha titularizado tierra indígena tradicional, dicho proceso debe continuar para asegurar los derechos territoriales y su gestión holística impulsada por la COICA. Por otro lado, la minería es una amenaza a los territorios, con el mega proyecto planificado, los impactos por uso de explosivos y de cianuro traerían graves afectaciones a la vida de los pueblos indígenas y a los recursos naturales, por lo que se insta al gobierno a analizar conjuntamente con FOAG los impactos, y aplicar la consulta y la participación, además se exige una moratoria sobre la minería. Se pide el cumplimiento del Acuerdo de Cayanne, específicamente el punto con la posición de la ratificación de la Convenio 169 de OIT.
En Surinam, se ha seguido un proceso para el reconocimiento nacional de los pueblos indígenas, sin embargo, queda un camino por seguir para que se aplique la consulta y participación de los pueblos indígenas, que lleven al pleno reconocimiento de sus derechos, en casos como la minería que es una actividad de presión sobre los territorios.
OIS denuncia que, en el noreste de Surinam, el gobierno está haciendo una exploración minera y se están contaminando los ríos con mercurio.
En cuanto al derecho de la tierra, se ha conformado una comisión, en la que los pueblos indígenas deben participar. Además, se han detenido los procesos de concesión de tierras indígenas por la Comisión de asuntos de tierras.
En Guyana, la APA declara que las concesiones forestales y mineras que el gobierno ha concedido en o cerca de tierras indígenas constituyen una amenaza para los territorios indígenas y el medio ambiente. Esto ha llevado a la violación de los derechos territoriales y de otro tipo debido a la inadecuada, o en algunos casos, la falta de participación en las decisiones que afectan a los pueblos y sus territorios. Por lo tanto, se insta al gobierno nacional a entablar un diálogo constructivo para comprender plenamente la importancia de las tierras y los territorios para los pueblos indígenas de Guyana.
En Guyana, Surinam y Francia, se presenta el agravante de que en estos tres países no se ha ratificado aún el Convenio 169 de la OIT sobre consulta previa libre e informada a los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de la OIT, es importante que estos tres países lo ratifiquen.
Por lo tanto, la COICA y sus organizaciones indígenas amazónicas miembros, en uso de sus competencias y atribuciones, emiten las siguientes
Resoluciones:
Demandar a los respectivos gobiernos nacionales de la cuenca amazónica, la coherencia en sus políticas de desarrollo, respetando los derechos de los pueblos indígenas y sus territorios, tomando en cuenta que la Amazonía y su diversidad biológica y cultural son estratégicas a nivel global para enfrentar el cambio climático.
Demandar de manera firme y consistente, a los gobiernos nacionales que se respete el cumplimiento del derecho al consentimiento libre, previo e informado, y el derecho a la participación en todas las decisiones, políticas y leyes que les afecte de manera directa o indirecta.
Denunciar a la opinión pública la persecución y criminalización de las y los defensores de los derechos indígenas; y demandar a los estados el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos con la erradicación total de la criminalización de la protesta social por parte de líderes y lideresas de las organizaciones indígenas, que luchan por la defensa de sus derechos y sus territorios; y llamar a articular una amplia red de defensa de defensores de la Vida Amazónica
Exigir a los estados nacionales y capitales extranjeros la indemnización, derechos de servidumbre, compensación y remediación por las afectaciones y los impactos socio ambientales que han sufrido los territorios indígenas, por causa de la explotación minera, de hidrocarburos, infraestructura, megaproyectos y otros.
Exigir a los gobiernos nacionales el respeto por la vida y la intangibilidad de los más de 66 pueblos indígenas en aislamiento voluntario en la cuenca amazónica; con políticas de protección efectivas y el establecimiento de corredores binacionales y trinacionales, según corresponda para la defensa efectiva de su sobrevivencia
Demandan que los gobiernos nacionales de forma coordinada con los pueblos indígenas a través de sus respectivas organizaciones nacionales amazónicas, inicien y/o retomen la delimitación y legalización de más de 100 millones de hectáreas, en los 9 países de la cuenca amazónica. Los territorios en poder de los pueblos indígenas constituyen un freno a la deforestación y con ello se garantizar una enorme contribución a la lucha global contra el cambio climático.
Impulsar la organización de las plataformas nacionales indígenas de cambio climático, en aplicación del párrafo 135 del Acuerdo de París, y que estén basadas en las organizaciones territoriales y representativas de los pueblos indígenas.
Solicitar el apoyo de (1) los gobiernos nacionales de los 9 países de la cuenca amazónica, (2) las organizaciones nacionales e internacionales, (3) la opinión pública; a las iniciativas que lleva adelante la COICA y sus 9 miembros, como el Corredor Andes-Amazonas-Atlántico, el Programa de Defensa de Defensores, Programa de titulación de tierras indígenas amazónicas, Redd+ Indígena Amazónico; y a nivel nacional iniciativas como Cuencas Sagradas del Ecuador y Perú enfocados en la conservación de los territorios, defensa de los derechos, titulación de tierras indígenas, alternativas económicas y valoración de los servicios ecosistémicos; que incluye el enfoque de género e intergeneracional (mujeres, jóvenes y ancianos sabios).
Convocar a las organizaciones indígenas aliadas de COICA, a los gobiernos nacionales amazónicos, agencias y programas de Naciones Unidas, organizaciones multilaterales, entidades académicas, entre otros, a participar en la IV Cumbre Amazónica, II Congreso de Mujeres y Congreso de COICA que se realizará del 18 al 22 de Junio del 2018, en Macapá – Brasil, donde se articularán alianzas y estrategias para avanzar en la deuda histórica de titulación de al menos 100 millones de hectáreas pendientes, defensa de los defensores amazónicos, la participación efectiva de las mujeres amazónicas, desarrollar economías comunitarias de Vida Plena que avancen en el cambio del modelo extractivista y desarrollista; así como también impulsar la aplicación efectiva del Acuerdo de París, en especial las alternativas indígenas para cumplir con las metas de reducción de emisiones de los NDC nacionales.
Para constancia de lo resuelto, en la ciudad de Quito, a 19 de marzo de 2018, firman:

Nos señalan que si ha habido una reacción internacional sobre el Tipnis (Amazonía Boliviana) es porque esa carretera se ha transformado en el símbolo de las promesas olvidadas de un gobierno que se reivindicaba, cuando fue elegido en 2006, indígena y protector de la Madre Tierra…

Sobre el medio ambiente,
Evo Morales hace lo contrario de 
lo que profesa
24 de enero de 2019

Alice Campaignolle
Mediapart/Correspondencia de Prensa



El primer presidente indígena de Bolivia, elegido en 2006 con un programa social, proindígena y ecologista, es conocido en el extranjero por sus discursos en las Naciones Unidas que defienden la Pachamama, la Madre Tierra, o combaten al capitalismo depredador. Pero Bolivia vive una realidad diferente, entre la deforestación, el extractivismo y el hostigamiento a las ONG ambientales. 

ʺAtaque grave a los ecosistemasʺ, ʺamenaza severa para la existencia humana y no humanaʺ, ʺcambios radicales en los modos de vida tradicionales de las familias indígenasʺ. Los términos son fuertes, las frases incisivas. Cuanto más avanza el lector en el ʺinforme de la comisión del Tribunal Internacional Por los Derechos de la Naturaleza sobre el caso Tipnisʺ, más se ve abrumado por la política ambiental del presidente boliviano Evo Morales.
Este texto (ver documento adjunto), redactado por tres miembros del tribunal, acaba de ser difundido públicamente y fue entregado al gobierno boliviano el miércoles 16 de enero. El informe pide expresamente que la justicia tome sanciones contra las autoridades del país a propósito del caso Tipnis (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure), por ʺviolaciones repetidas de los derechos de la Tierra Madreʺ. Este tribunal internacional fue creado en 2014 y se propone juzgar, gracias a especialistas del tema, las violaciones de los derechos ambientales en el mundo. Alberto Acosta, Shannon Biggs y Enrique Viale (respectivamente economista ecuatoriano, activista medioambiental estadounidense y abogado argentino), acompañados por Hana Begovic, de la Alianza para los derechos de la naturaleza, fueron a Bolivia en agosto de 2018 para verificar por sus propios ojos la situación del Tipnis.

En noviembre de 2017, al mismo tiempo que la COP23 de Bonn, el Tribunal por la defensa de los derechos de la naturaleza fue informado sobre la situación de esta reserva natural indígena, situada en el corazón de Bolivia. El parque beneficiaba hasta entonces de una protección legal contra todo tipo de ʺalteración humanaʺ, pero Evo Morales, en agosto de 2017, decidió levantar esa protección para poder construir una carretera que atravesará la reserva de Norte a Sur. Sesenta kilómetros con una naturaleza excepcional y una biodiversidad incomparable.
Alberto Acosta, uno de los miembros del tribunal que visitó el Tipnis, explica: ʺEn la Amazonia, un kilómetro de carretera asfaltada da lugar a 3 o incluso 4 kilómetros de caminos anexos. Se imaginan ustedes entonces el impacto de esos 60 kilómetros.ʺ Y para el economista, la idea de construir una carretera ʺrespetuosa del medio ambienteʺ, tal como lo dijo el gobierno boliviano, carece completamente de sentido: ʺEso significa querer hacernos creer que Drácula es vegetariano y que puede, de ahora en adelante, hacerse cargo del banco de sangreʺ.
Según este especialista, esa carretera tendrá forzosamente un impacto fuerte sobre el medio ambiente y si ha habido una reacción internacional sobre este asunto es porque esa carretera se ha transformado en el símbolo de las promesas olvidadas de un gobierno que se reivindicaba, cuando fue elegido en 2006, indígena y protector de la Madre Tierra…
Ese parque natural protegido va a ser literalmente cortado en dos, poniendo así en peligro el ecosistema de 858 vertebrados diferentes, entre los cuales algunos que ya están en peligro de extinción, así como el modo de vida de los Chima, de los Yucararé y de los Mojeños, poblaciones indígenas que habían sabido hasta ahora conservar su modo de vida tradicional.
Es un viejo proyecto de todos los gobiernos bolivianos desde 1990, provocó muchas movilizaciones a escala nacional. Durante las nueve “marchas indígenas”, los “anti-carretera” recorrieron miles de kilómetros hasta La Paz, antes de enfrentarse, en la mayoría de los casos, a la represión policial que provocó un total de 74 heridos en 2011.
Pablo Solón es un activista medioambiental que trabajó “estrechamente” con Evo Morales, en el marco de varios gobiernos, sobre temas medioambientales. Para él, que fue también embajador de Bolivia en la ONU, el Tipnis “no es lo más grave”. Si ese parque se ha vuelto emblemático, “es porque de pronto la contradicción entre el discurso y la realidad nos salta a la vista”; nos recuerda que en términos de impacto medioambiental, “lo que sucede en el corazón del Tipnis no es nada, comparado a lo que vivimos, cada año, cada día, en el país.”
En Bolivia, cada año, son quemadas entre 200.000 y 250.000 hectáreas de selva –equivalente a la isla de La Reunión. La agricultura sobre chamizado (selva quemada) es practicada intensamente en el país. Esta deforestación permite el desarrollo de mega proyectos, como las represas hidroeléctricas del Bala o del Chepete que, una vez construidas, inundarán espacios tan vastos como cinco veces la ciudad de La Paz y ocasionarán el desplazamiento de más de 5.000 personas.
El objetivo de Evo Morales es el de transformar a Bolivia en “el corazón energético de América del Sur.” Mientras tanto, el hecho de cortar árboles permite desde ya, abrir un espacio para la ganadería y para la soja transgénica. Bolivia ya forma parte de los diez países del mundo cuyo porcentaje de deforestación por cabeza es más elevado. En la región de Santa Cruz (al Este del país), la agroindustria prospera sin ser para nada molestada por el gobierno, el que le facilita incluso la implantación. En 2011, por ejemplo, el Parlamento votó la ley 144, un texto que “regula” los OGM pero no los prohíbe.
Hoy, según las estimaciones de diferentes centros bolivianos de investigación sobre la agricultura, el 100% de la soja cultivada en Bolivia sería OGM. Una soja resistente al glifosato, con el cual se trata cada año un millón de hectáreas. Para Pablo Solón, Evo Morales habría cedido ante los agricultores del Este del país “para comprar así la paz social. Ahora, puede ir tranquilamente a los diferentes salones de la agricultura en Santa Cruz. Antes, antes no podía poner los pies en ellos.”.
Cocaína y acoso
Una parte de los productores de coca quedó también muy satisfecha con la política de Evo Morales y con sus nuevas orientaciones en materia de medio ambiente. El presidente boliviano, que era él mismo productor y dirigente sindical agrícola, permite, poco a poco, la ampliación de las superficies de producción de coca en regiones en las que la planta producida es sin embargo amarga, poco propicia a ser masticada. Son regiones más bien conocidas por estar en el centro del narcotráfico –en particular, la región de Chapare, al límite del Tipnis.
En el parque indígena, una zona está “colonizada” por los productores de coca, llamados “cocaleros.” En un principio, limitados a una zona reservada, mordisquean poco a poco el terreno del parque, lo que implica una importante deforestación. Y en ese sentido, los expertos temen que la futura carretera permita a los productores de extenderse más aún.
Alertados por las poblaciones indígenas del parque sobre la situación del “Polígono 7”, los miembros de la comisión del Tribunal para los derechos de la Naturaleza intentaron, en el transcurso de su visita de agosto de 2017, ingresar en la zona en la que están implantados los cocaleros. Pero, sin embargo, el acceso les fue denegado antes de haber sido detenidos durante varias horas, sin intervención policial alguna, por unos cincuenta productores de coca.

Para Alberto Acosta, el territorio es una “zona sin derecho alguno”: “Son los productores de coca quienes dictan la ley. Por ejemplo, para atravesar un puente, los camiones militares se ven obligados a pedir a los cocaleros un permiso especial.” Después de este incidente, el Ministro del Interior, Carlos Romero, calificó a la comisión de “no oficial” y su informe fue calificado de “documento sin valor.”
Si bien es cierto que este Tribunal por los derechos de la Naturaleza es una iniciativa de los ciudadanos y que no goza de un reconocimiento internacional, éste se basa “legalmente” en la declaración de Tiquipaya, un pueblo boliviano que se encuentra en el centro del país, donde en 2014 fue organizada la conferencia mundial de los pueblos sobre el cambio climático y la defensa de la vida, convocada por… el propio Evo Morales.
Como miles de bolivianos, especialistas y activistas internacionales, Shannon Biggs y Alberto Acosta estaban presentes y recuerdan aún el entusiasmo de entonces ante la idea de reunir una serie de “proposiciones destinadas a la comunidad internacional con el objetivo de preservar la vida y de luchar contra el cambio climático.” El discurso de Evo Morales fue impresionante, se dirigió “a los pueblos del mundo”, llamando a “decidir sobre el futuro de la Madre Tierra”, el que concluyó gritando, extático: “El planeta o la muerte.”

Jorge Gómez, director de un centro investigación boliviano sobre el medio ambiente (el CEDLA), reconoce que en el momento de la llegada de Evo Morales al gobierno, se sintió “muy entusiasmado.” Tuvo, incluso, “la oportunidad de formar parte del gobierno”, pero prefirió “mantenerse independiente”, comenta ahora. Enseguida, las relaciones se degradaron. La ONG empezó a criticar la política medioambiental –atribución de tierras- y también, la situación en el Tipnis.
LA ONG se convirtió de esta manera en blanco de las críticas públicas por parte de los miembros del gobierno, los que la acusaron de estar financiada por entidades extranjeras y de sembrar la discordia entre los movimientos sociales y la ONG. Los controles fiscales se multiplicaron, la presión administrativa aumentó, los contratos de alquiler de los locales no les fueron renovados. La misma situación le tocó vivir a la CEDIB, otro centro de investigaciones particularmente crítico, o a la Fundación Tierra.

Según Pablo Solón, Evo Morales no tiene la excusa de la realidad de la gestión del poder, en un mundo globalizado que amordaza los ideales medioambientales. “Los OGM son un claro ejemplo de ello –explica. En 2010, el gobierno tenía todas las posibilidades de tomar un rumbo agroecológico, pero decidió no hacerlo.” Ahora bien, según su opinión, no prevalecieron solo las bajas razones electorales: “El presidente boliviano quiere, ante todo, quedarse en el poder. La agroecología es una agricultura de los pequeños de abajo. Ésta no genera enormes beneficios que se vierten luego en las arcas del Estado y no enriquece a los grandes agricultores, esos mismos de los que Evo Morales busca los votos y el apoyo.”

Hoy, Evo Morales sigue su camino, el del desarrollo a toda costa, pero condena al país a una lógica de extracción de materias primas y a una huella ecológica desastrosa. Para Pablo Solón y otros activistas medioambientales, el gobierno prevé incluso, próximamente, la puesta en práctica de la fractura hidráulica.
Traducción de Ruben Navarro – Correspondencia de Prensa: https://correspondenciadeprensa.com/

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=251709