lunes, 14 de noviembre de 2011

Comprobemos cómo el capitalismo o su saqueo se impone en Colombia

Comunicado del secretariado de las FARC-EP
Por: Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EPFecha de publicación: 14/11/11
La caída en combate del Comandante Alfonso Cano, Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
La muerte en combate del Camarada y Comandante Alfonso Cano enluta al conjunto del movimiento anti imperialista mundial, a todas las víctimas de la explotación capitalista, al movimiento universal por el socialismo, a cada uno de los pueblos que alzan banderas de soberanía, dignidad y democracia. Aflige profundamente a toda la gente buena del planeta, particularmente en América Latina, el Caribe y Colombia. (…)

Sus enemigos del imperio y la oligarquía jamás se cansarán de intentar desdibujar su obra con ruines expedientes. Al lado de su perfil político, el Camarada Alfonso Cano demostró poseer una elevada capacidad militar. Supo conducir primero los comandos conjuntos Central y Occidental y luego a todas las FARC, hasta el nivel que hoy en día aterra al militarismo fascista de Colombia.
Ellos saben muy bien lo que representamos las FARC. La expresión real de la organización y la lucha indoblegable contra la globalización capitalista. Somos un pueblo armado que denuncia y combate el carácter terrorista de su democracia de mercado. Miles y miles de mujeres y hombres que marchamos compactos en el camino a construir una nación y un mundo sin opresores.
Las reservas petroleras de Colombia, al ritmo que se piensan extraer, estarán agotadas por completo en los próximos cuatro años. Nos pretenden embrujar con la idea de que para entonces se habrá hallado suficiente crudo para otros tantos. Nuestro destino es ahorrar con nuestro crudo las existencias imperiales, y pagar con los ingresos los créditos para la infraestructura funcional al saqueo.
Obviamente los créditos serán suministrados por la banca internacional. Y para conseguirlos el país deberá comprometerse a realizar grandes y crecientes recortes al bienestar social de los colombianos. Reformas tributarias, al régimen de pensiones, laboral, en salud y educación. Semejante arremetida avanza ahora a toda máquina en el Congreso de la República.
El TLC y la apertura indecente a la inversión extranjera amenazan llevarse por delante lo más valioso del patrimonio humano, ambiental y económico del país. Gigantescos proyectos auríferos, carboníferos, turísticos, agroindustriales, bioenergéticos y agropecuarios, entre otros, además de expoliar nuestras riquezas, exprimirán impunemente la mano de obra en grados intolerables.
Se halla en acelerada ejecución un modelo de desarrollo inequitativo y antipatriótico, producto de las manipulaciones urdidas desde el palacio presidencial y los distintos ministerios, aprobado a pupitrazos por el poder legislativo y declarado exequible por las cortes, que no toma en cuenta en lo más mínimo la opinión del pueblo colombiano ni la de sus más inmediatos afectados.

Y a dicho modelo, empezado a construir décadas atrás con la violenta estrategia paramilitar, se lo presenta como la salvación económica del país, las locomotoras que nos sacarán adelante. En él se funden los más caros intereses del capital transnacional y de la corrupta clase dirigente colombiana, que medra con sumas fabulosas tras cada acuerdo y contrato celebrados.
No existen en Colombia espacios de discusión que tengan la capacidad de influenciar o determinar de algún modo las decisiones ligadas al modelo de desarrollo. Como quedó demostrado en las recientes elecciones locales, los partidos políticos han sido diluidos en mezquinos liderazgos personales CORRUPTOS y carentes de principios. Las fuerzas políticas que podrían discutir el modelo están minadas.
Sólo dos formas de lucha se oponen a él de modo corajudo y pertinaz. La lucha callejera en marchas y protestas, y la lucha guerrillera en las montañas. Las recientes disposiciones sobre seguridad ciudadana aproximan la primera de ellas a la delincuencia y le atribuyen penas de prisión. Al tiempo se nos exige la desmovilización a los alzados bajo la amenaza de la aniquilación total.

Tal es el marco en el que toma cuerpo el desesperado afán por rendir a las FARC-EP. Sabemos muy bien cuáles son los propósitos del Presidente Santos, enriquecer todavía más a los más ricos y hundir aún más en la miseria a los más pobres. Resulta en consecuencia de cardinal importancia tender los puentes necesarios para fortalecer, unificar y defender las dos formas de lucha vigentes.
Movilización de masas y lucha guerrillera están llamadas a converger en un haz estratégico, la solución política al conflicto que se libra en Colombia. La guerra no es más que la determinación imperial y oligárquica de cerrar todos los caminos de la oposición a sus planes de despojo, el mazo con el que las clases dominantes esperan aplastar la inconformidad.

La resistencia heroica de la insurgencia colombiana, al igual que la voz en alto del pueblo movilizado en la protesta, no pueden cesar con un falso llamado a la negociación y el consenso. Cualquier intento de desmovilizar la lucha popular sin la concertación de soluciones que erradiquen sus causas estará llamado al fracaso. No puede haber paz con represión y hambre
.

Las FARC-EP rendimos sentido homenaje a la memoria de nuestro Comandante Alfonso Cano. Por nuestro pueblo y por él, nos comprometemos a persistir en la búsqueda de la solución política hasta alcanzar una paz democrática con dignidad y justicia social. La voz de estudiantes, trabajadores, campesinos, comunidades indígenas y negras, desempleados, pensionados, mujeres y clases medias agobiadas tiene que ser escuchada y atendida en Colombia.
Con el camarada Alfonso recordamos a los ilusos:
“Desmovilizarse es sinónimo de inercia, es entrega cobarde, es rendición y traición a la causa popular y al ideario revolucionario que cultivamos y luchamos por las transformaciones sociales, es una indignidad que lleva implícito un mensaje de desesperanza al pueblo que confía en nuestro compromiso y propuesta bolivariana”.
Comandante Alfonso Cano!!!
Morir por la Patria es vivir para siempre!!!
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

Sepamos ver en Colombia que el terrorismo de estado de 1976-1983: fue impuesto por el imperialismo con las elites locales para instaurar el neoliberalismo

Colombia: Hasta el fin
Por: Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)
El cielo nublado de este otoño alemán empieza a ponerse acuoso y un viento frío y persistente comienza a desnudar de sus hojas ocres a los árboles y a formar en el suelo un follaje marrón que se arremolina con cada racha. Miro las noticias de la televisión alemana y no hay un solo día en que el más novedoso y grande sistema de dominación y explotación Global que se haya construido en la historia humana; esa “gran tenaza de terror Imperial” descrita por el economista cubano Osvaldo Martínez (1) como una gigantesca muela de un monstruoso alacrán, no ponga en vilo a la humanidad.
-Una, la pinza del “terror financiero” con sus instituciones, sus listas de Estados endeudados o fallidos y su parafernalia mediática del miedo, que aunque aquí la crisis de la euro-zona no se ha notado tanto como en los países de la periferia mediterránea en especial Grecia, a cada minuto sucedido le corresponde un paso ineluctable hacia un profundo “abismo financiero” y las tinieblas del finisterre.
- La otra, “el terror militar” con su panoplia tecnológica satelital presentada minuciosamente en cada noticia cotidiana de la guerra Global sobre Irak, Afganistán, Pakistán, Libia, Palestina o Siria ect, que ensombrecen aún más el porvenir humano.

Pero (obviamente para mi) la más inquietantes nuevas provienen de la guerra geoestratégica que se libra en Colombia: -“Iremos hasta el fin”, le había dicho Manuel Marulanda al presidente Pastrana en el Caguán, unos días antes de que el proceso de paz se rompiera definitivamente en el 2002, y exactamente igual lo volvió a repetir (como una despedida) a la guerrillerada reunida el los Pozos cuando el proceso se concluyó y la zona de los diálogos hubo de ser evacuada: - “Muchachos, les dijo con sequedad Marulanda, no se les olvide que iremos hasta el fin”.

Era pues cosa requetesabida en la clase gobernante colombiana, y no debe constituir una sorpresa el comunicado acabado de emitir por el secretariado de las FARC, respondiendo inmediatamente a la inútil muerte (este 4 de noviembre) del comandante de esa organización insurgente Alfonso Cano. Muerte inútil, porque paradójicamente en lugar de producir el efecto militar esperado de la desbandada guerrillera o su rendición inmediata, ha generado el hecho político contrario, expresado con tan pocas palabras en el mencionado comunicado de las FARC.

“..La localización del líder guerrillero( Alfonso Cano) se logró gracias al seguimiento satelital mediante un avión plataforma de la policía nacional que con equipos satelitales de triangulación radiogonométrica con apoyo de agencias internacionales lo localizaron hace aproximadamente cuatro meses por primera vez en el Cañón de las Hermosas, en jurisdicción del municipio de Buga, zona montañosa en límites con el departamento del Tolima”… informaba inmediatamente después de su muerte la cadena noticiosa Caracol, dejando en claro que no hubo ninguna “delación interna” como posteriormente se ha maquillado.

Sepamos del pensamiento de Adolfo Cano y del Estado terrorista de Colombia

¿Cuáles son las razones por las que luchan las FARC?
Nuestros objetivos son la convivencia democrática con justicia social y ejercicio pleno de la soberanía nacional, como resultado de un proceso de participación ciudadana masivo que encause a Colombia hacia el socialismo.
Son la guerrilla más antigua del mundo. ¿Siguen vigentes los motivos por los que iniciaron su lucha armada o éstos han cambiado con el tiempo?
En estos 47 años se desató una vertiginosa transformación en la ciencia y en la tecnología, se elevaron los índices de crecimiento económico en muchos países, colapsó el modelo soviético de construcción socialista e irrumpió incontenible la República China. Sin embargo, pese a todo ello y a muchas otras novedades trascendentes, el hambre creció en el planeta, las injusticias, las brechas sociales y los conflictos persistieron y aumentaron mientras que cerca de 10.000 individuos espantosamente adinerados deciden la suerte de miles de millones de personas. Las FARC nacimos resistiendo a la violencia oligárquica que utiliza sistemáticamente el crimen político para liquidar a la oposición democrática y revolucionaria; también como respuesta campesina y popular a la agresión latifundista y terrateniente que inundó de sangre los campos colombianos usurpando tierras de campesinos y colonos, y nacimos también, como actitud digna y beligerante de rechazo a la injerencia del Gobierno de EEUU en la confrontación militar y en la política interna de nuestra patria, tres razones esenciales que gestaron a las FARC tal como se señala en el Programa Agrario de Marquetalia elaborado y difundido en 1964. Una somera mirada sobre la realidad colombiana de mayo de 2011 nos muestra que, a pesar del contexto internacional reseñado, estos tres factores germinales persisten y se agravan en la actualidad.

¿Cree que es posible abrir un proceso negociador con el presidente Juan Manuel Santos?
Con el esfuerzo mancomunado de muchos sectores progresistas y democráticos interesados en una solución incruenta del conflicto, siempre será posible construir escenarios e iniciar conversaciones directas de horizontes ciertos, con cualquier gobierno, incluyendo al actual pese a que este, empezando con su mandato, redujo las posibilidades al imponer una ley que cierra puertas a diálogos dentro del país. Pero somos optimistas sobre la eventualidad de lograrlo.

Ante la negativa del Gobierno de aceptar canjes de rehenes por guerrilleros presos, ¿qué planes tiene para los secuestrados que siguen en poder de las FARC?
Le entiendo que usted se refiere a los prisioneros de guerra que tenemos en nuestro poder, porque una aproximación desapasionada, rigurosa y objetiva al tema, en una confrontación política, social y militar de cerca de 47 años, que enfrenta a dos adversarios debe aludir a prisioneros de guerra que las partes capturan en el devenir de esa confrontación, ¿cierto?. La negativa actual del gobierno al canje no tiene por qué arredrarnos en la aspiración de tener con nosotros, libres, a los camaradas presos en la actualidad y a que regresen a sus hogares los prisioneros, militares y policías capturados en combate, que tenemos en nuestro poder, a quienes sus familias también aspiran a tener de nuevo en su seno. Por encima de la indiferencia del Estado sobre los propios soldados, vamos a perseverar. Se sabe que mientras perdure una confrontación habrá prisioneros en poder de las partes.
El Comité Internacional de la Cruz Roja es un organismo neutral encargado de velar por el cumplimiento del derecho internacional humanitario. En su último informe indica que "mientras las partes en conflicto adelanten los enfrentamientos armados en zonas rurales, la población que habita estas áreas vive en permanente peligro y está expuesta a violaciones del DIH como: homicidios y/o ataques a personas protegidas por el DIH: desapariciones forzadas; violencia sexual; toma de rehenes; reclutamiento forzado; malos tratos físicos y/o psicológicos; y desplazamiento forzado. La falta de respeto al principio de distinción entre combatientes y civiles, las presiones para colaborar generando represalias directas contra los civiles, la ocupación de bienes civiles privados o públicos y la contaminación por armas son otros factores agravantes que afectan la vida de las comunidades".

¿Cuáles de estas violaciones comete las FARC?
Para ser rigurosos habría que referir uno a uno los casos informados por el CICR y como este no es el espacio adecuado, le puedo comentar que para nosotros, lo primero y más importante de nuestra lucha es la población, no solo por razones de principios políticos e ideológicos, sino prácticos de la guerra. Únicamente en la medida que respondamos a las necesidades objetivas de la población en cada área, podemos resistir, crecer y avanzar. De lo contrario es imposible.
Hace años y dada la intensidad de los combates, difundimos unas normas de comportamiento para que la población civil no permitiera su utilización como escudo por parte de la fuerza pública que construye cuarteles en medio de los poblados, utiliza el transporte público para sus movimientos, entrevera caravanas de vehículos militares en medio del transporte civil para sus desplazamientos por carreteras, pernocta en las escuelas y colegios, etc., prácticas que la fuerza pública utiliza, creándole peligrosos riesgos a la población.
Eventualmente unidades nuestras pueden violentar las normas, pero como estamos regidos por unos Estatutos, unas Normas y unos Reglamentos de Régimen Disciplinario estricto, cimentados en una concepción revolucionaria de la vida, que armonizan las relaciones entre combatientes y también, las nuestras con la población civil garantizando una profunda, sincera, armónica y sólida relación, tomamos los correctivos que señalan nuestros documentos.
Respecto al DIH y a sus Protocolos adicionales, mantenemos algunas reservas porque, en ocasiones, dificultan la aproximación a ciertas situaciones, dado que fue concebido y diseñado para conflictos entre naciones y, pese a los protocolos adicionales, no siempre proporciona el justo equilibrio. Por ejemplo, calificar como "ejecuciones extrajudiciales" la homicida, criminal y sistemática práctica de las Fuerzas Armadas oficiales de Colombia durante los últimos 63 últimos años, de asesinar civiles, vestirlos con ropa militar y colocar armas a sus cadáveres para hacerlos pasar como guerrilleros "dados de baja" en combate, en un país que se ufana de ser un Estado de Derecho y cuya legislación no contempla la pena de muerte, posibilitó un trato benigno y celestino a los criminales, que ha escamoteado una condena drástica, vertical, diáfana y oportuna al terror desarrollado por el Estado colombiano desde hace más de 47 años.
La norma sobre el uso de armas no convencionales, es una reglamentación para la guerra entre naciones que no puede abarcar a movimientos populares como el nuestro que se armó desde un comienzo con palos y machetes para defenderse de una agresión gestada y ejecutada por el Estado, con la contribución militar, financiera y tecnológica de la Casa Blanca. Equivale a recriminar al bíblico David porque utilizó piedras para defenderse de la agresión del coloso Goliat.
Valdría la pena trabajar un escenario internacional donde analizar, desde diferentes ópticas, estas situaciones y otras del mismo tenor e intercambiar conceptos sobre la "neutralidad" que por encima de cualquier consideración, deben mantener quienes se reclaman sus garantes.

Las FARC hacen uso de minas antipersona, entre otras cosas contra operaciones de erradicación manual de cultivos de hoja de coca. ¿Por qué continúan usando un arma prohibida por el derecho humanitario y que todo el mundo acordó en 1998 erradicar en el Tratado de Ottawa o la Convención sobre la prohibición de minas antipersonales?
Le reitero que acerca del armamento utilizado por la guerrilla en su lucha de resistencia, en la irregularidad de su táctica y como consecuencia de la asimetría que caracteriza una confrontación como la colombiana, será necesario que en un escenario internacional ampliamente representativo, con la presencia de la guerrilla revolucionaria por supuesto, nos ocupemos de abordar este tema con objetividad, sin mentiras, buscando unas conclusiones realistas que todos podamos acatar rigurosamente, incluyendo a los gobiernos. Es ridículo, por calificarlo de alguna manera, que cuando el Estado colombiano lanza operativos contra insurgentes en una proporción de 100 militares por cada guerrillero, con bombardeos de ablandamiento ejecutados con miles de toneladas de pentolita , realizados por una aviación dotada de cohetes de todo tipo, ametrallamientos desde sus centenares de helicópteros gringos y rusos de última tecnología, fuego de artillería con morteros de 120 mm, salgan luego los altos mandos militares a quejarse y a denunciar, porque muchas de sus unidades cayeron en campos minados en tan desigual teatro de operaciones. O, como también sucede, es criminal forzar a civiles a servirles como guía en sus labores de rastreo y seguimiento con consecuencias muchas veces lamentables para quienes han sido obligados. O, como sucede en otras ocasiones, es perversamente fariseo dar dinero a civiles para que ejerzan como soplones, quienes buscando información, muchas veces son víctimas de la confrontación.
Sin duda, nadie puede escatimar esfuerzos por separar a la población civil del conflicto. Esto debe privilegiarse en todos y cada uno de los hechos que se acometan como parte del conflicto, pero como entender esto en el caso de Colombia, donde el gobierno nacional desató una intensa campaña para reclutar civiles como informantes a cambio de dinero, integrándolos a un aparato llamado Red de Cooperantes, ¿se estarán ciñendo a las normas del DIH?. ¿O existe una contradicción entre su discurso maniqueo frente a la normatividad internacional y las políticas que desarrolla?. Son muchos los temas que deberá abocar una reunión de actualización del DIH, en la que sería vital la participación de los Estados Unidos de Norteamérica para también analizar la sindéresis entre las exigencias que hace al resto del mundo respecto a los Derechos Humanos y su práctica cotidiana y universal.

Sepamos algo de Alfonso Cano

Alfonso Cano, su muerte, la guerra y la paz por César Jerez (Agencia Prensa Rural)

Durante los últimos meses, a través de varios mensajes, Alfonso Cano, había insistido en la necesidad de solucionar, mediante el diálogo, el conflicto colombiano. Estaba dedicado a construir una fórmula que permitiese un “medio ambiente político favorable para la paz”. Su labor, como comandante en jefe de las FARC, estaba dedicada realmente a eso. De esto dará cuenta la historiografía en su momento, de la voz de los múltiples interlocutores del comandante guerrillero abatido. También se sabrá la forma exacta como murió y su verdadera biografía completa será publicada y leída por los pocos colombianos que tienen oportunidad de leer información veraz. El resto es intoxicación mediática, morbo y propaganda oficial de guerra.
Desde sus inicios en la Juventud Comunista e incluso como estudiante de antropología, Cano había ya sacrificado la posibilidad de ser un “niño bien”. Como le correspondía a su acomodado origen social. La teoría y la cotidiana injusticia social de nuestro país le “envenenaron” la cabeza. Unos carcelazos reiterados le terminaron de señalar el camino que le quedaba. La montaña era el destino inevitable. Después de sacrificar su condición de clase, sacrificó también a su familia. Sus amigos de militancia y de parranda no lo volvieron a ver en las frías calles bogotanas. Lo volverían a ver por televisión, algunos con sorpresa, de camuflado y enfusilado.

En un país medianamente normal, Cano hubiese sido un brillante académico, investigador social o un dirigente político de un partido rosado. Pero en Colombia no. Concientizado social y políticamente, conocedor pleno de la historia del país y de los orígenes de las guerrillas, terminó compartiendo camino con un grupo de campesinos y citadinos a los que la violencia política había empujado hacia al monte. “La guerrilla revolucionaria no existe en nuestro país porque alguien se la inventó, o por una orden impartida desde el antiguo campo socialista” había dicho durante los diálogos del Caguán, para definir claramente el origen de las FARC en la marginalidad social y la violencia política ejercida de manera sistemática por la élite del poder en Colombia.

Las FARC por primera vez pierden a su máximo comandante, producto del accionar militar. Se mantiene la tendencia oficial de dar de baja a “objetivos de alto valor”, a los comandantes guerrilleros, mediante la combinación de tecnología militar de punta y el pago de recompensas por delaciones, como forma de causar una eventual desmoralización y deserción masiva de las unidades guerrilleras. Algunos “expertos” incluso hablan de que lo que se busca es “bandolerizar” a las FARC mediante su fraccionamiento.

Estas interpretaciones sobre las formas para lograr el fin de las FARC pueden tener argumentos aparentemente convincentes, pero parten de nuevo, a mi modo de ver, de un “desconocimiento” intencionado de las FARC como organización política y militar. Las FARC lograron consolidar una estructura organizativa y logística compleja que conserva las células de partido en la base como forma de participación y formación política y un sistema de “mandos” que cobija a cada una de sus estructuras militares. Esto hace que haya una sucesión de mandos jerárquica y garantizada. Los comandantes de los frentes son generalmente “cuadros políticos”, relacionistas públicos, con bastante experiencia en la guerra, en aspectos logísticos y de comunicaciones, que suelen delegar muchas de las tareas, lo que garantiza que la formación teórica permanente se ejercite en la práctica. Además de estos aspectos, es necesario interpretar que las FARC, en casi cinco décadas de existencia y de contacto con el campesinado, se han ido configurando en un proceso sociológico arraigado en muchas regiones de Colombia, hasta constituirse a veces en un “fenómeno raizal”.

Las FARC mantienen estados mayores en cada uno de sus bloques, un estado mayor central de 25 miembros y un secretariado, el comité ejecutivo de las FARC, compuesto por siete guerrilleros. Esta información, que se puede encontrar hasta en Wikipedia y en una abundante bibliografía existente sobre las FARC, lo que quiere decir es que “ a dirigente guerrillero muerto, dirigente guerrillero puesto”, una frase pronunciada por el ex alto comisionado de Paz, Camilo Gómez, de lo poco concreto que nos ha tocado escuchar estos días sobre las FARC.
Alfonso Cano era un guerrillero intelectual, conocedor profundo de la historia del país, con una gran capacidad y un carisma especial para interlocutar, para cohesionar en torno al logro de la paz, incluso más allá de las estructuras de esa guerrilla. Su muerte no nos acerca al final de la guerra, por el contrario, constituye una traba más en largo y difícil camino hacia la paz.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138920

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tratemos de comprender en qué consiste el Estado terrorista de Colombia

El significado del asesinato de Alfonso Cano, líder de las FARC-EP por José Antonio Gutiérrez (especial para ARGENPRESS.info)
Alfonso Cano, líder de la lucha contra el saqueo y empobrecimiento, asesinado por los bombardeos químicos del régimen colombiano.Después de más de 30 años de lucha guerrillera, el máximo jefe de las FARC-EP ha sido asesinado. Murió combatiendo, como un guerrillero raso más, mientras que quienes lo mandaron a asesinar, la élite dorada, jamás subieron al monte ni han puesto a uno sólo de sus hijos al frente de la batalla. Este era un desenlace que se veía venir, ya que desde el 2008 Cano se enfrentaba a una presión militar impresionante: 6000 tropas de élite contrainsurgentes a su caza, cerco militar en el sur del Tolima y Cauca, bombardeos indiscriminados en toda esa región. Y finalmente lo “cazaron”, no en Tolima como esperaban, sino en Cauca. El procedimiento fue típico: inteligencia militar (con apoyo decisivo de la CIA), bombardeos, desembarcos desde helicópteros y orden de asesinar, no de capturar. Este procedimiento, en flagrante violación del derecho internacional humanitario, está en plena concordancia con el componente de la guerra sucia del Estado colombiano llamado “Plan Burbuja”, según el cual hay que golpear a los mandos guerrilleros para provocar un proceso doble: por una parte, estimular las deserciones, por otra, producir un fenómeno de “bandolerización” por la pérdida de los mandos político-militares y desestructuración de la cadena de mando (lo último implica que lo que realmente preocupa a la oligarquía no es ni la violencia ni la seguridad de los ciudadanos, sino conservar el poder a toda costa).
La muerte de Cano es un golpe militar indudable a la insurgencia, que por primera vez sufre la baja de su líder máximo. No solamente es un golpe por el enorme aprecio que le tenían los insurgentes, sino por el genio político-militar que demostró en su período al mando. En el 2008 los medios, con su normal ignorancia de los temas del conflicto, especulaban sobre el supuesto conflicto en las FARC-EP entre el ala “militar” supuestamente liderada por el Mono Jojoy, y el ala “política”, supuestamente liderada por Cano, al que se le mostraba como un ideólogo dogmático sin experiencia militar significativa. Sin embargo, la realidad demostró lo espurio de los supuestos en los que se sustentaron estas tesis. Cano demostró una visión militar superior a lo esperado por los opinólogos, logrando una reorientación estratégica de las FARC-EP que las llevaron a recuperar mucho del terreno perdido desde la implementación del Plan Colombia, adoptando una postura de ofensiva estratégica en vastas zonas del país que se aprecia en los contundentes golpes dados por la guerrilla en el período 2009-2011. También en lo organizativo, Cano supo descentralizar la organización para, por una parte, facilitar el trabajo político de masas y por otra, para absorber mejor los golpes del Plan Burbuja sin que se resintiera el conjunto de la organización.

Las FARC-EP con estructuras más descentralizadas y flexibles, asimilarán con toda probabilidad este nuevo golpe y recompondrán las estructuras de mando para llenar este vacío. Es muy probable que el mecanismo de sucesión de mando previamente establecido (Cano estaba bien conciente de que su asesinato ear inminente) ya esté andando y que el sucesor sea Iván Márquez.

Pero lo que está claro es que la resistencia de las FARC-EP a este embate no depende solamente de lo militar sino, fundamentalmente de lo político, y en esto Cano también supo abanderar una orientación política que lo demostraron como algo distinto a ese personaje obscuro y ortodoxo descrito por los medios. Logró controlar los enfrentamientos entre estructuras farianas con estructuras del ELN en diversos puntos del país. No solamente eso: también logró un pacto estratégico con esa organización lo cual ha fortalecido a ambos sectores insurgentes. También supo entender el contexto actual de movilización popular, defendiendo un proceso de negociación política al conflicto que permitiera articular las demandas de los diversos sectores populares subordinados. De una u otra manera, buscó formas de que las propuestas de la insurgencia volvieran a instalarse en la mesa como parte del debate político, más allá de temas como el acuerdo humanitario o el proceso de paz, actualizándolas con nuevas lecturas políticas y nuevos análisis de la realidad nacional e internacional. En este sentido, Cano demostró un liderazgo político-militar que permitió un salto estratégico de la organización guerrillera.

¿Morirá todo este trabajo hecho en el último tiempo con Cano? Aún cuando el asesinato de Cano repercutirá en las filas insurgentes, difícilmente ocurrirá tal cosa. El último informe de la Corporación Nuevo Arco Iris (“La Nueva Realidad de las FARC”), publicado en Agosto, da cuenta de ello, cuando afirma que aún cuando la muerte de Cano sea inminente, ello difícilmente significaría el fin de la insurgencia o aún un escenario de desplome acelerado. Esta afirmación se sustenta en los hechos por varias razones: primero que nada, porque Cano no tomaba decisiones solo sino como parte de un cuerpo colectivo, el Secretariado Mayor. Se equivoca el establecimiento colombiano cuando cree que las FARC-EP son una organización sustentada en liderazgos carismáticos.

El asesinato del Mono Jojoy (una figura de un carisma mucho mayor que el de Cano entre los guerrilleros) en el 2010 así lo demostró –no hubo deserciones en masa y el Bloque Oriental mantiene la presión militar. Lo mismo pudo decirse del fundador de las FARC-EP, Manuel Marulanda, cuya muerte también se especuló produciría un desmoronamiento de la organización –cuando ocurrió en realidad todo lo contrario, un restructuramiento de la organización y un fortalecimiento organizativo. Pero tampoco será ese el escenario porque las orientaciones políticas que han enfrentado el intento de “aislamiento político” de la insurgencia, así como las estructuras que han permitido el reacomodo estratégico de las FARC-EP al nuevo escenario de guerra, dominado por el poderío aéreo del Estado y el perfeccionamiento de la inteligencia militar, ya están instaladas y andando. Y han demostrado ser efectivas [1].

Digamos que con la muerte de Cano la insurgencia pierde un gran dirigente, pero ni pierde la razón de ser ni su norte como organización. La orientación de Cano, ha sido parte de una orientación colectiva que demuestra el dinamismo de la insurgencia de cara a una ofensiva militar sin precedentes por parte del Estado, así como el carácter orgánico de la guerrilla colombiana. Si bien Cano es el máximo dirigente asesinado, varios otros líderes han sido abatidos en el último tiempo gracias al Plan Burbuja y el efecto esperado por parte del Estado (desplome, desmoralización, bandolerización y deserciones masivas) no ha ocurrido.

Y no ocurrirá porque las fuerzas que alimentan al conflicto siguen ahí, y la insurgencia conserva fuertes raíces en la Colombia rural pese a la campaña de exterminio y desplazamiento masivo del Estado colombiano, que llaman “consolidación territorial”. Y porque la insurgencia en Colombia es una insurgencia de carácter orgánico, no basada en caudillos carismáticos. Los movimientos insurgentes de carácter orgánico como las FARC-EP han sabido sobrevivir y aún fortalecerse después de la muerte de sus dirigentes, como ocurrió con el PKK tras el arresto de Abdullah Ocalan, o con el FSLN tras el asesinato de Carlos Fonseca, o con las guerrillas africanas PAIGC o Frelimo, tras el asesinato de sus respectivos dirigentes Eduardo Mondlane y Amilcar Cabral. Y su martirio en ocasiones logra fortalecer la moral y redoblar la resolución de lucha de los rebeldes, con lo cual podría haber un efecto boomerang.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Solidaricémonos con las luchas de colombianos/as por instalar el diálogo orientado a la convivencia en un sistema igualitario

Declaración Pública

Escuchamos de la oligarquía colombiana y sus generales el anuncio oficial de la muerte del Camarada y Comandante Alfonso Cano. Resuenan aún sus alegres carcajadas y sus brindis de entusiasmo. Todas las voces del Establecimiento coinciden en que ello significa el final de la lucha guerrillera en Colombia.
La única realidad que simboliza la caída en combate del camarada Alfonso Cano, es la inmortal resistencia del pueblo colombiano, que prefiere morir antes que vivir de rodillas mendigando. La historia de las luchas de este pueblo está repleta de mártires, de mujeres y de hombres que jamás dieron su brazo a torcer en la búsqueda de la igualdad y la justicia.
No será esta la primera vez que los oprimidos y explotados de Colombia lloran a uno de sus grandes dirigentes. Ni tampoco la primera en que lo reemplazarán con el coraje y la convicción absoluta en la victoria. La paz en Colombia no nacerá de ninguna desmovilización guerrillera, sino de la abolición definitiva de las causas que dan nacimiento al alzamiento.Hay una politica trazada y esa es la que se continuará.
Ha muerto el Camarada y Comandante Alfonso Cano. ha caido el mas ferviente convencido de la necesidad de la solución política y la paz. ¡viva la memoria del comandante Alfonso Cano!
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 5 de noviembre de 2011

Fuente: http://www.anncol.info/index.php?option=com_content&view=article&id=652:comunicado-de-las-farc-ep&catid=71:movies&Itemid=589
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138858
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La muerte de Alfonso Cano: un duro golpe para la paz de Colombia por Colombianos y Colombianas por la Paz (Rebelión)

Desde Colombianas y Colombianos por la Paz, expresamos con profunda preocupación, el destino inmediato y futuro para Colombia entera; el Gobierno Nacional está demostrando que al priorizar la confrontación armada sobre la salida política mediante el diálogo y la negociación, carece de una política verdadera de paz y que lo único que busca es mantener los privilegios y el lucro que obtiene mediante la guerra.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Involucrémonos en la Asamblea de los Oprimidos que, ante la Conferencia de los contaminantes en Sudáfrica, culminará una jornada global de acciones contra transnacionales y el capitalismo: poniendo en debate la agroecología y la soberanía alimentaria


Llamamiento a la acción y a la movilización masivas
5 de diciembre de 2011, Durban (Sudáfrica)
Apelamos a todos los movimientos y organizaciones de campesinos, trabajadores rurales, sin tierras y a todo el movimiento por la soberanía alimentaria para que se unan a nosotros en un día mundial de acción masiva el 5 de diciembre de 2011, durante la movilización de la sociedad civil de la COP17 en Durban (Sudáfrica).
La humanidad se enfrenta a una crisis alimentaria, económica y ecológica arraigada en el sistema capitalista neoliberal de producción, distribución y consumición. Estas crisis múltiples ponen de relieve los límites de la producción capitalista neoliberal. Las multinacionales y los Gobiernos presentan falsas soluciones al cambio climático y secuestran la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas (COP17), también llamada Conferencia de los Contaminantes, que se va a celebrar en Durban (Sudáfrica).
Estas élites empresariales, los Gobiernos occidentales y el sistema neoliberal capitalista responsable de generar la crisis nos presentan falsas soluciones. El cambio climático golpeará en particular a los países del sur y a África. Los científicos prevén que el continente africano se seque y se caliente aún más y más rápido que otras regiones del planeta, a pesar de que África es la que menos ha contribuido al calentamiento global. Esto tendrá un fuerte impacto en la agricultura, que es con lo que se ganan la vida buena parte de las familias africanas. Habrá pérdidas en la cosecha de los alimentos básicos del continente, como el maíz, el sorgo, el mijo, la mandioca, etc., debido al aumento de la temperatura.
La agricultura y producción industriales son responsables del calentamiento global, el hambre, el despojo de tierras y los desplazamientos masivos de agricultores, trabajadores rurales y comunidades indígenas de todo el continente.