sábado, 30 de mayo de 2020
Generalicemos nuestras diferencias con el capitalismo: “Donde nosotras vemos montañas, ellos ven oro y minerales valiosos; donde vemos milpas o chacras, ellos ven petróleo o presas; donde sentimos el sol y el viento, ellos ven negocios de energía eléctrica; en nuestros ríos, lagos y bosques, ellos ven ganancias”.
Nos explica: "el proceso Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo no puso de manifiesto el fracaso de la lucha política de masas sino que por el contrario reveló la potencialidad que tiene la lucha proletaria y la insuficiencia o inexistencia de líneas y propuestas para la acción revolucionaria. Quedó demostrado en primer lugar la no existencia de líneas y programas políticos revolucionarios. De ninguna manera reveló el fracaso de la lucha política entre las masas."
El Cordobazo:
las barricadas y los “azos” del 69 parieron a la nueva izquierda
30 de mayo de 2020
Es necesario repasar la evolución política a partir del
Cordobazo y de los “azos” en los sectores estudiantiles y obreros y en
los grupos políticos de izquierda. Los sucesos mencionados abrieron un
profundo debate político que se expresó abiertamente en la militancia
gremial, estudiantil y politica. El tema central de las polémicas fue en
el tipo de “revolución o de transformaciones necesarias para la
Argentina”.
Leer la Primera Parte
En el movimiento estudiantil nadie discutía que era necesario
una revolución: lo que se polemizaba era de qué tipo y la forma de
concretarla.
Algunas agrupaciones políticas, estrechamente relacionadas con el radicalismo popular (UCRP), Partido Comunista y sectores del nacionalismo (MURA, MNR, FRANJA MORADA, MOR, AUN, FEN etc.), se expresaban en el curso de ese debate, por la lucha contra la dictadura, por su derrocamiento y la forma de reemplazarla. Con mayor o menor habilidad, se quería hacer aparecer eso como una cuestión táctica que permitiría avanzar en el camino de una hipotética revolución contra el imperialismo y los monopolios, y en algunos casos con vista al socialismo, como lo planteaba el Partido Comunista.
Los sectores de la izquierda con raíz marxista, con mayores o menores variantes, mantuvieron en el proceso político posterior a los Azos la consigna “ni golpe, ni elección, revolución”, línea política que preconizaba el derrocamiento de la dictadura o la lucha contra ella, en el camino de reemplazarla por un gobierno o un poder que realizara la revolución de liberación social y nacional en marcha hacia el socialismo.
Las expresiones del peronismo en el movimiento estudiantil mantuvieron también lo esencial de su línea de unir a los estudiantes con el llamado “peronismo revolucionario, expresión real del movimiento obrero”, en el camino de la liberación nacional y social.
Pero, el debate abierto produjo profundas fisuras en la izquierda tradicional o institucional y determinó la aparición de grupos políticos, entre los cuales se contaban entre otros el Socialismo Revolucionario (SR), Tendencia Comunista (TC), Espartaco, Orientación Socialista, El Obrero, Lucha Socialista, Poder Obrero, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, entre otros.
Todos ellos pasaron a impugnar en forma frontal la estrategia de una Revolución que presuponía la “tarea” de la Liberación Nacional. Ese cuestionamiento abarcó lógicamente la caracterización del Estado, del país como semi colonial, las alianzas de clase, el tipo de poder.
Distintos grupos socialistas en el curso de ese proceso se pronunciaron contra la dictadura, los golpes y las salidas electorales. De la consiga “ni golpe, ni elección, revolución” pasó a la proclamada “ni golpe, ni elección, revolución proletaria”, dando de esa manera una salida real fuera del sistema. A la vez, el Socialismo Revolucionario se pronunció por el ejercicio de la democracia directa y planteó que el tipo de revolución necesaria, la única revolución realmente posible era “proletaria y socialista”, y esas fueron las diferencias fundamentales con los partidos de izquierda de raíz marxista.
Los AZOS del 69/70 además determinaron la aparición de diversos grupos de estudiantes y obreros que se proclamaban por una salida socialista con muchos rasgos de socialismo utópico y de espontaneísmo. El talón de Aquiles en la concepción política de la mayoría de esos grupos fue el no haber podido romper con la idea de la liberación nacional a pesar de proclamarse por la revolución socialista. A la vez no aparecía en algunos de ellos una clara definición de lucha por la revolución proletaria, a pesar del carácter pretendidamente socialista de los cambios que preconizaban. Las críticas hacia ellos se centraba en la no comprensión de la relación entre el papel del Partido y el proletariado, especialmente industrial, el de este con la masas explotadas y oprimidas por el capitalismo, el carácter de máxima democracia de la dictadura proletaria y su relación con la lucha diaria de la clase obrera, los llevaba frecuentemente a una incorrecta correlación entre el elemento espontáneo y el consciente, con predisposición al espontaneísmo, en el que se entremezclaban frecuentemente desviaciones de tipo economicista y militarista.
Por otra parte, un sector importante de la izquierda, se atomizó, se rompió y pasó a definirse por la acción directa. Esto se vio favorecido, no solamente por las condiciones nacionales, sino además por un proceso dado en América Latina y el mundo.
Como mencionáramos, uno de los principales fue el carácter de la revolución en la Argentina, y que en algunos grupos socialistas se definieron por la Dictadura Proletaria como contraposición a todas aquellas ideas que propiciaban un frente de clases en que el proletariado marchaba compartiendo con clases o sectores de clases la conducción del movimiento hacia la concreción de una revolución que inevitablemente se planteaba como de liberación nacional o de liberación nacional o social.
Para poder fundamentar el carácter del proceso revolucionario -el tipo de revolución que estaba planteada como necesidad- no era suficiente, sin embargo con el análisis de los elementos que definían la estructura de la sociedad o sea su plano económico-social. Un correcto análisis presuponía definir además de lo anterior, el contenido de la llamada superestructura y como cuestión esencial de ésta, el carácter de clase del Estado y de la legalidad, que del mismo emana.
Existían en esos momentos un conjunto de partidos y movimientos que en su mayor parte se postulaban como marxistas y que, salvo pocas excepciones, surgieron a la vida política en el periodo posterior al golpe de estado de 1966. Constituían un conjunto heterogéneo que poseían sin embargo una serie de rasgos políticos comunes. Dentro de este conjunto la primera diferenciación era entre aquellos que postulaban al menos con absoluta claridad que en su acción se basaban en el marxismo y los que negaban al marxismo como teoría revolucionaria.
Con respecto a los de raíz marxista, se destacaba en ellos de estar imbuidos de un profundo espíritu antiparlamentario y anti electoralista, producto de una concepción teórica y expresada en rasgos “anarquistas”, fruto de una radicalización espontánea del proceso político semejante al sufrido por las propias masas del 66 en adelante, aunque desprovistos del materialismo innato de éstas, especialmente del proletariado.
En efecto, producto de la propia experiencia vivida en la Argentina (golpes, elecciones, proscripciones, etc.) y al mismo tiempo el progresivo deterioro de la situación económica y de la opresión política, de la percepción de fenómenos como la crisis del parlamentarismo a nivel mundial, de tristes experiencias como la del PC Francés con su traición en mayo del 68 (producto de sus tesis de acceso al poder por vía pacífica y por mayoría parlamentaria), y su contrapartida por el otro (por ejemplo, el triunfo de la revolución cubana por acción de las armas y el desarrollo de la lucha vietnamita), resultado de estas y de múltiples experiencias más, el conjunto de organizaciones políticas a que nos estamos refiriendo llegaron a varias conclusiones de las que destacamos dos, muy relacionadas con su actitud frente a la lucha democrática:
1.-Que la vía de acceso al poder sólo puede ser armada. En el marco de esta primera definición, de acuerdo a otras valoraciones políticas de cada una de las tendencias, había tesis que iban desde la guerra popular en el campo hasta “el acto insurreccional” pasando por la guerra prolongada.
2.-La segunda conclusión, derivada de lo anterior, es que el parlamento es un engaño para el pueblo, que no puede constituir una vía de acceso al poder y que por lo tanto no sirve para nada en cuanto a la lucha revolucionaria se refiere.
Por otra parte, algunos de esos grupos que pasaron a proclamar la revolución socialista definieron a la vez que la única forma de acceso al poder era por la acción revolucionaria del proletariado, como una conclusión irrefutable, sobre todo en un país capitalista y más aún en la Argentina, dejando aclarado que “no cabría pensar siquiera en la posibilidad de otra forma de definir el problema del poder que no sea por la acción de las armas” y que en base a eso justamente coincidían también en que el parlamento no puede ser nunca una vía de acceso al poder.
Esos grupos socialistas consideraban que el denominado movimiento marxista internacional se debatía en una profunda crisis ideológica, culminación de un proceso de casi 50 años de revisión y tergiversación de los principios esenciales del materialismo dialéctico e histórico. Se mencionaba que un ejemplo de ello era el “absoluto predominio de tendencias seudo-comunistas que en los hechos eran la más rancia manifestación del oportunismo político y heredares ideológicas de la socialdemocracia kaustkiana y el revisionismo stalinista”. Se manifestaba la necesidad de dar prioridad al rearmamento ideológico que posibilite la cohesión de las débiles fuerzas comunistas existentes en el camino de la construcción del Partido Obrero Comunista, basado en los firmes principios de la teoría marxista. Considerando a los principios no como algo abstracto y estrictamente teórico, sino como condición esencial para impulsar una verdadera política proletaria en todos los terrenos.
Definían claramente al comunismo como el objetivo histórico del proletariado y al socialismo como fase transitoria y necesaria de la revolución comunista. Se precisaba que los comunistas no solo lucharan contra la propiedad privada de los capitalistas sobre los medios de producción, sino también que combatieran la desigualdad social en la esfera de la distribución, la existencia de clases sociales y la subsistencia del Estado como instrumento de dominación de una clase sobre otra. Su fin es la sociedad universal de productores libres, en la cual ya no se manifiesta la desigualdad social entre el trabajo manual e intelectual y productivo y administrativo.
Se concebía al proceso de construcción del socialismo como un proceso de lucha de clases, en que el proletariado debe continuar combatiendo no sólo contra la burguesía internacional y los restos de burguesía interna, sino contra las capas sociales heredadas del capitalismo, engendradas por el escaso desarrollo de las fuerzas productivas materiales, la cultura y la conciencia proletaria (pequeña burguesía oprimida, intelectualidad y burocracia estatal). A la vez se destacaba que la dictadura proletaria es el arma que en ese período de transición el proletariado utiliza en su lucha de clases.
A la vez, se hacía hincapié en la coincidencia entre el ejercicio democrático del poder por las masas trabajadoras (poder soviético) y la existencia de un partido verdaderamente comunista, para garantizar la dictadura proletaria. O sea no sólo la dictadura contra la burguesía, sino también la hegemonía del proletariado sobre la burocracia y consiguientemente convertir a la revolución social del proletariado dentro de los marcos de un estado nacional, en fase transaccional a la revolución comunista internacional. Se destacaba que la inexistencia de cualquiera de esos dos elementos -democracia soviética y partido comunista- llevan inevitablemente a la degeneración de la dictadura proletaria y por ende de la revolución socialista, pasando a convertirse en fines en sí mismos (socialismo en un solo país o socialismo nacional), a expensas del desarrollo de la revolución proletaria, de la lucha interior contra la desigualdad social y la burocracia, como así también a expensas de la superación de la división social entre el trabajo manual e intelectual.
Por otra parte, esos grupos que pasaron a definirse por la llamada “acción directa” no eran más que la necesidad de terminar con la dictadura, de la negación de los golpes y de las elecciones como salidas y al mismo tiempo de la no comprensión de cuál era la verdadera revolución y el poder necesario.
A partir de eso surge en los mismos la imposibilidad de visualizar el papel de la conciencia revolucionaria como elemento fundamental en la dinámica del proceso de la revolución. Es justamente producto de lo que llamamos “radicalización hasta su último extremo” que estos grupos no alcanzaron a comprender en su mayoría que el proceso Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo no puso de manifiesto el fracaso de la lucha política de masas sino que por el contrario reveló la potencialidad que tiene la lucha proletaria y la insuficiencia o inexistencia de líneas y propuestas para la acción revolucionaria.
Quedó demostrado en primer lugar la no existencia de líneas y programas políticos revolucionarios. De ninguna manera reveló el fracaso de la lucha política entre las masas.
Esos grupos de acción directa conservaron en su esencia similares líneas políticas a la de los partidos u organizaciones con los cuales rompieron. Solo cambiaron el método de acción. Entre los mismos es necesario diferenciar con claridad dos grandes sectores:
Prosiguiendo con el análisis de la evolución política sufrida en el movimiento estudiantil y las fuerzas que se movían en su seno, observamos que después de los “azos” existió un evidente proceso de descomposición y pérdida de fuerzas de la izquierda de raíz marxista en el seno del movimiento estudiantil.
La raíz de este proceso es múltiple. Parte del deterioro de esta izquierda de raíz marxista se debe a la ruptura y el desprendimiento de grupos políticos del tipo de los ya mencionados anteriormente. Pero lo fundamental, en cuanto a las causas de ese deterioro, es la variación en el comportamiento de la pequeña burguesía después del golpe del 66 y luego de los alzamientos populares.
Al subir Onganía, la pequeña burguesía se enfervoriza contra la burguesía, pierde la confianza en los mecanismos del sistema burgués para el cambio de gobierno y de la situación, expresándose en líneas “radicalizadas” detrás de una revolución. Producidos los levantamientos del 69, el proceso político abierto, el debate de la salida de la situación planteada no encontraba respuesta de cómo avanzar en el camino del derrocamiento de la dictadura y lograr la ansiada revolución.
En los sectores más avanzados y políticamente más activos se da un proceso del tipo del cual hablábamos antes, pero paralelamente se acercan a la política masas de estudiantes que no encuentran opción en las líneas políticas que brindaba la izquierda, hasta ese momento dominante.
Efectivamente, mientras las fracciones políticas que en el seno de la Federación Universitaria Argentina se expresaban tras la consigna “ni golpe…” disminuyen su peso político y sufren un agudo proceso de crisis, los sectores liberal reformistas y liberal burgueses, que pujaban por cambiar la dictadura a través de “elecciones sin proscripciones”, pasan a ser la mayoría.
La pequeña burguesía enfervorizada después del golpe de Onganía que ansiaba una “revolución pequeño burguesa” inconstrastable, que quería su realización inmediata, al pasar el tiempo sin producirse, prefieren restituir su confianza en los mecanismos del sistema, su confianza en la oposición anti dictatorial liberal. Ya no era más la negación del presente y del pasado pero sin perspectivas de superación antidictatorial, además en gran parte del movimiento estudiantil el futuro era la vuelta al pasado, o sea las “elecciones sin proscripciones”. Facilitaba ese desplazamiento el hecho de que la izquierda marxista no haya podido dar una opción política, organizativa y programática que señalara a las masas que se incorporaban a la vida política un camino claro para derrocar a la dictadura avanzando hacía la Revolución, sin comillas.
La causa de esa impotencia para dar dicha opción clara es lógicamente la lucha por una revolución que no es tal y el espontaneísmo, economicismo y movimientismo que engendra las perspectivas estratégicas equivocadas.
La impotencia política que revelan las líneas de izquierda determinan por un lado la evolución de algunos sectores políticos avanzados hacia la definición por la revolución proletaria y socialista, hacia opciones socialistas con mucho de utópico y hacia la lucha armada.
Esa misma impotencia política determinaba que las masas estudiantiles que se acercaban a la política no encontraban propuestas coherentes en la izquierda de raíz marxista y que tomaran por el camino de la democracia liberal burguesa. Eso último se vio particularmente donde la lucha de masas estaba mucho más atenuada, especialmente en Buenos Aires. El proceso chileno influyó como factor favorable en ese sentido en el desarrollo político de la pequeña burguesía.
El peronismo en la universidad, de raíz cristiana (UNE) y de lejana raíz marxista (FEN), fue creciendo ininterrumpidamente en esos años. Expresó a nuestro juicio un proceso contradictorio, que combinaba por un lado la conciencia existente en las amplias masas estudiantiles de que no había salida de fondo sino era protagonizada por la clase obrera y, por el otro, un proletariado bajo la dirección peronista. De eso deriva que una parte importante del estudiantado, viendo a la clase obrera solo en su expresión social y no en su expresión política, se proclamen de los que esos sectores denominaban “clase obrera real”. Se sumaron así importantes sectores estudiantiles a la línea política del sector de la burguesía que tenía mucha influencia en el seno del proletariado: el peronismo.
Ese sector fue en el movimiento estudiantil el pivote del grupo más radicalizado del peronismo, que en el 68 y `parte del 69 se expresó en distintas corrientes, también en el movimiento obrero a nivel de la CGT de Ongaro, sector que en su mayoría se encontraba en el llamado peronismo duro (62 Organizaciones).
Como dijimos, esos sectores del peronismo también se expresaron con la consigna “ni golpe ….”, recogiendo el avance espontáneo de la conciencia de su base social. Los sectores de la pequeña burguesía conscientes que se manifestaron en la CGT de Paseo Colón con fuertes contactos a nivel de las direcciones de UNE y FEN empujaban la lucha anti dictatorial que era por un lado la necesidad de su propia base social y por el otro del carácter de clase de su dirección.
Frente a ese proceso político en el seno del movimiento estudiantil se caracterizaba en ese entonces por el ascenso del liberalismo, el nacionalismo estable o decreciente, la izquierda de raíz marxista, hasta hacia dos años hegemónica en franco deterioro.
Pero todas las direcciones políticas, tanto las que crecían como las que no crecían, se encontraban aisladas de las masas y no lograban movilizaciones políticas reales.
Además, hubo sectores populares que después de los Azos se definieron por las elecciones sin proscripciones y donde se reforzaron las direcciones liberales que no participaron de la lucha activa. Los mismos se fueron definiendo pasivamente por las elecciones como medio para reemplazar a la dictadura y demostraron esa voluntad en las elecciones estudiantiles. El hecho de que no hayan luchado activamente por esa salida, a pesar de definirse por la misma en el curso de todo 1970, tiene su explicación a nuestro juicio en la no existencia de partidos políticos que pudieran influenciar en el pueblo como creadoras, no solo de un nuevo gobierno que reemplace a la Dictadura, sino además de concretar esos “cambios de fondo” que dichos sectores ansiaban y que no eran más que meras reformas al capitalismo.
Estas líneas forman parte del libro “Clase contra clase. Argentina entre 1952-1976. El quinto relato”, de Leónidas Noni Ceruti, Ediciones del Castillo
Algunas agrupaciones políticas, estrechamente relacionadas con el radicalismo popular (UCRP), Partido Comunista y sectores del nacionalismo (MURA, MNR, FRANJA MORADA, MOR, AUN, FEN etc.), se expresaban en el curso de ese debate, por la lucha contra la dictadura, por su derrocamiento y la forma de reemplazarla. Con mayor o menor habilidad, se quería hacer aparecer eso como una cuestión táctica que permitiría avanzar en el camino de una hipotética revolución contra el imperialismo y los monopolios, y en algunos casos con vista al socialismo, como lo planteaba el Partido Comunista.
Los sectores de la izquierda con raíz marxista, con mayores o menores variantes, mantuvieron en el proceso político posterior a los Azos la consigna “ni golpe, ni elección, revolución”, línea política que preconizaba el derrocamiento de la dictadura o la lucha contra ella, en el camino de reemplazarla por un gobierno o un poder que realizara la revolución de liberación social y nacional en marcha hacia el socialismo.
Las expresiones del peronismo en el movimiento estudiantil mantuvieron también lo esencial de su línea de unir a los estudiantes con el llamado “peronismo revolucionario, expresión real del movimiento obrero”, en el camino de la liberación nacional y social.
Pero, el debate abierto produjo profundas fisuras en la izquierda tradicional o institucional y determinó la aparición de grupos políticos, entre los cuales se contaban entre otros el Socialismo Revolucionario (SR), Tendencia Comunista (TC), Espartaco, Orientación Socialista, El Obrero, Lucha Socialista, Poder Obrero, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, entre otros.
Todos ellos pasaron a impugnar en forma frontal la estrategia de una Revolución que presuponía la “tarea” de la Liberación Nacional. Ese cuestionamiento abarcó lógicamente la caracterización del Estado, del país como semi colonial, las alianzas de clase, el tipo de poder.
Distintos grupos socialistas en el curso de ese proceso se pronunciaron contra la dictadura, los golpes y las salidas electorales. De la consiga “ni golpe, ni elección, revolución” pasó a la proclamada “ni golpe, ni elección, revolución proletaria”, dando de esa manera una salida real fuera del sistema. A la vez, el Socialismo Revolucionario se pronunció por el ejercicio de la democracia directa y planteó que el tipo de revolución necesaria, la única revolución realmente posible era “proletaria y socialista”, y esas fueron las diferencias fundamentales con los partidos de izquierda de raíz marxista.
Los AZOS del 69/70 además determinaron la aparición de diversos grupos de estudiantes y obreros que se proclamaban por una salida socialista con muchos rasgos de socialismo utópico y de espontaneísmo. El talón de Aquiles en la concepción política de la mayoría de esos grupos fue el no haber podido romper con la idea de la liberación nacional a pesar de proclamarse por la revolución socialista. A la vez no aparecía en algunos de ellos una clara definición de lucha por la revolución proletaria, a pesar del carácter pretendidamente socialista de los cambios que preconizaban. Las críticas hacia ellos se centraba en la no comprensión de la relación entre el papel del Partido y el proletariado, especialmente industrial, el de este con la masas explotadas y oprimidas por el capitalismo, el carácter de máxima democracia de la dictadura proletaria y su relación con la lucha diaria de la clase obrera, los llevaba frecuentemente a una incorrecta correlación entre el elemento espontáneo y el consciente, con predisposición al espontaneísmo, en el que se entremezclaban frecuentemente desviaciones de tipo economicista y militarista.
Por otra parte, un sector importante de la izquierda, se atomizó, se rompió y pasó a definirse por la acción directa. Esto se vio favorecido, no solamente por las condiciones nacionales, sino además por un proceso dado en América Latina y el mundo.
Como mencionáramos, uno de los principales fue el carácter de la revolución en la Argentina, y que en algunos grupos socialistas se definieron por la Dictadura Proletaria como contraposición a todas aquellas ideas que propiciaban un frente de clases en que el proletariado marchaba compartiendo con clases o sectores de clases la conducción del movimiento hacia la concreción de una revolución que inevitablemente se planteaba como de liberación nacional o de liberación nacional o social.
Para poder fundamentar el carácter del proceso revolucionario -el tipo de revolución que estaba planteada como necesidad- no era suficiente, sin embargo con el análisis de los elementos que definían la estructura de la sociedad o sea su plano económico-social. Un correcto análisis presuponía definir además de lo anterior, el contenido de la llamada superestructura y como cuestión esencial de ésta, el carácter de clase del Estado y de la legalidad, que del mismo emana.
Existían en esos momentos un conjunto de partidos y movimientos que en su mayor parte se postulaban como marxistas y que, salvo pocas excepciones, surgieron a la vida política en el periodo posterior al golpe de estado de 1966. Constituían un conjunto heterogéneo que poseían sin embargo una serie de rasgos políticos comunes. Dentro de este conjunto la primera diferenciación era entre aquellos que postulaban al menos con absoluta claridad que en su acción se basaban en el marxismo y los que negaban al marxismo como teoría revolucionaria.
Con respecto a los de raíz marxista, se destacaba en ellos de estar imbuidos de un profundo espíritu antiparlamentario y anti electoralista, producto de una concepción teórica y expresada en rasgos “anarquistas”, fruto de una radicalización espontánea del proceso político semejante al sufrido por las propias masas del 66 en adelante, aunque desprovistos del materialismo innato de éstas, especialmente del proletariado.
En efecto, producto de la propia experiencia vivida en la Argentina (golpes, elecciones, proscripciones, etc.) y al mismo tiempo el progresivo deterioro de la situación económica y de la opresión política, de la percepción de fenómenos como la crisis del parlamentarismo a nivel mundial, de tristes experiencias como la del PC Francés con su traición en mayo del 68 (producto de sus tesis de acceso al poder por vía pacífica y por mayoría parlamentaria), y su contrapartida por el otro (por ejemplo, el triunfo de la revolución cubana por acción de las armas y el desarrollo de la lucha vietnamita), resultado de estas y de múltiples experiencias más, el conjunto de organizaciones políticas a que nos estamos refiriendo llegaron a varias conclusiones de las que destacamos dos, muy relacionadas con su actitud frente a la lucha democrática:
1.-Que la vía de acceso al poder sólo puede ser armada. En el marco de esta primera definición, de acuerdo a otras valoraciones políticas de cada una de las tendencias, había tesis que iban desde la guerra popular en el campo hasta “el acto insurreccional” pasando por la guerra prolongada.
2.-La segunda conclusión, derivada de lo anterior, es que el parlamento es un engaño para el pueblo, que no puede constituir una vía de acceso al poder y que por lo tanto no sirve para nada en cuanto a la lucha revolucionaria se refiere.
Por otra parte, algunos de esos grupos que pasaron a proclamar la revolución socialista definieron a la vez que la única forma de acceso al poder era por la acción revolucionaria del proletariado, como una conclusión irrefutable, sobre todo en un país capitalista y más aún en la Argentina, dejando aclarado que “no cabría pensar siquiera en la posibilidad de otra forma de definir el problema del poder que no sea por la acción de las armas” y que en base a eso justamente coincidían también en que el parlamento no puede ser nunca una vía de acceso al poder.
Esos grupos socialistas consideraban que el denominado movimiento marxista internacional se debatía en una profunda crisis ideológica, culminación de un proceso de casi 50 años de revisión y tergiversación de los principios esenciales del materialismo dialéctico e histórico. Se mencionaba que un ejemplo de ello era el “absoluto predominio de tendencias seudo-comunistas que en los hechos eran la más rancia manifestación del oportunismo político y heredares ideológicas de la socialdemocracia kaustkiana y el revisionismo stalinista”. Se manifestaba la necesidad de dar prioridad al rearmamento ideológico que posibilite la cohesión de las débiles fuerzas comunistas existentes en el camino de la construcción del Partido Obrero Comunista, basado en los firmes principios de la teoría marxista. Considerando a los principios no como algo abstracto y estrictamente teórico, sino como condición esencial para impulsar una verdadera política proletaria en todos los terrenos.
Definían claramente al comunismo como el objetivo histórico del proletariado y al socialismo como fase transitoria y necesaria de la revolución comunista. Se precisaba que los comunistas no solo lucharan contra la propiedad privada de los capitalistas sobre los medios de producción, sino también que combatieran la desigualdad social en la esfera de la distribución, la existencia de clases sociales y la subsistencia del Estado como instrumento de dominación de una clase sobre otra. Su fin es la sociedad universal de productores libres, en la cual ya no se manifiesta la desigualdad social entre el trabajo manual e intelectual y productivo y administrativo.
Se concebía al proceso de construcción del socialismo como un proceso de lucha de clases, en que el proletariado debe continuar combatiendo no sólo contra la burguesía internacional y los restos de burguesía interna, sino contra las capas sociales heredadas del capitalismo, engendradas por el escaso desarrollo de las fuerzas productivas materiales, la cultura y la conciencia proletaria (pequeña burguesía oprimida, intelectualidad y burocracia estatal). A la vez se destacaba que la dictadura proletaria es el arma que en ese período de transición el proletariado utiliza en su lucha de clases.
A la vez, se hacía hincapié en la coincidencia entre el ejercicio democrático del poder por las masas trabajadoras (poder soviético) y la existencia de un partido verdaderamente comunista, para garantizar la dictadura proletaria. O sea no sólo la dictadura contra la burguesía, sino también la hegemonía del proletariado sobre la burocracia y consiguientemente convertir a la revolución social del proletariado dentro de los marcos de un estado nacional, en fase transaccional a la revolución comunista internacional. Se destacaba que la inexistencia de cualquiera de esos dos elementos -democracia soviética y partido comunista- llevan inevitablemente a la degeneración de la dictadura proletaria y por ende de la revolución socialista, pasando a convertirse en fines en sí mismos (socialismo en un solo país o socialismo nacional), a expensas del desarrollo de la revolución proletaria, de la lucha interior contra la desigualdad social y la burocracia, como así también a expensas de la superación de la división social entre el trabajo manual e intelectual.
Por otra parte, esos grupos que pasaron a definirse por la llamada “acción directa” no eran más que la necesidad de terminar con la dictadura, de la negación de los golpes y de las elecciones como salidas y al mismo tiempo de la no comprensión de cuál era la verdadera revolución y el poder necesario.
A partir de eso surge en los mismos la imposibilidad de visualizar el papel de la conciencia revolucionaria como elemento fundamental en la dinámica del proceso de la revolución. Es justamente producto de lo que llamamos “radicalización hasta su último extremo” que estos grupos no alcanzaron a comprender en su mayoría que el proceso Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo no puso de manifiesto el fracaso de la lucha política de masas sino que por el contrario reveló la potencialidad que tiene la lucha proletaria y la insuficiencia o inexistencia de líneas y propuestas para la acción revolucionaria.
Quedó demostrado en primer lugar la no existencia de líneas y programas políticos revolucionarios. De ninguna manera reveló el fracaso de la lucha política entre las masas.
Esos grupos de acción directa conservaron en su esencia similares líneas políticas a la de los partidos u organizaciones con los cuales rompieron. Solo cambiaron el método de acción. Entre los mismos es necesario diferenciar con claridad dos grandes sectores:
- Unos con dirección burguesa en su cúspide, que aprovechó la
radicalización de sectores de la pequeña burguesía e incluso de cuadros
proletarios que se mantenían en la misma línea de búsqueda de una
Revolución de Liberación Nacional, “ni golpe, ni elección”, necesidad de
una “revolución por la vía armada”, etc. En ese marco, la dirección
consciente de sectores de la burguesía encuentra suficiente plafond
político como para que las acciones que realizan fortalezcan en amplios
sectores de las masas las imágenes políticas favorables a la burguesía,
especialmente la del peronismo, como opción “Revolución Liberadora”. En
algunos casos sus acciones no solo fortalecen políticamente la imagen
mencionada, sino que van mucho más allá, como en el caso de Aramburu.
- Un segundo grupo lo constituyeron sectores que en cuanto a la perspectiva revolucionaria (tipo de revolución, de poder, etc.) no tenían diferenciaciones esenciales con lo anterior. Es necesario recalcar sin embargo discrepancias de las cuales destacamos: una más clara definición en favor de la perspectiva socialista; una raíz marxista y comprensión del carácter de clase del peronismo; y que en sus cúspides dirigentes no había ligazón directa con las direcciones políticas de la burguesía.
Prosiguiendo con el análisis de la evolución política sufrida en el movimiento estudiantil y las fuerzas que se movían en su seno, observamos que después de los “azos” existió un evidente proceso de descomposición y pérdida de fuerzas de la izquierda de raíz marxista en el seno del movimiento estudiantil.
La raíz de este proceso es múltiple. Parte del deterioro de esta izquierda de raíz marxista se debe a la ruptura y el desprendimiento de grupos políticos del tipo de los ya mencionados anteriormente. Pero lo fundamental, en cuanto a las causas de ese deterioro, es la variación en el comportamiento de la pequeña burguesía después del golpe del 66 y luego de los alzamientos populares.
Al subir Onganía, la pequeña burguesía se enfervoriza contra la burguesía, pierde la confianza en los mecanismos del sistema burgués para el cambio de gobierno y de la situación, expresándose en líneas “radicalizadas” detrás de una revolución. Producidos los levantamientos del 69, el proceso político abierto, el debate de la salida de la situación planteada no encontraba respuesta de cómo avanzar en el camino del derrocamiento de la dictadura y lograr la ansiada revolución.
En los sectores más avanzados y políticamente más activos se da un proceso del tipo del cual hablábamos antes, pero paralelamente se acercan a la política masas de estudiantes que no encuentran opción en las líneas políticas que brindaba la izquierda, hasta ese momento dominante.
Efectivamente, mientras las fracciones políticas que en el seno de la Federación Universitaria Argentina se expresaban tras la consigna “ni golpe…” disminuyen su peso político y sufren un agudo proceso de crisis, los sectores liberal reformistas y liberal burgueses, que pujaban por cambiar la dictadura a través de “elecciones sin proscripciones”, pasan a ser la mayoría.
La pequeña burguesía enfervorizada después del golpe de Onganía que ansiaba una “revolución pequeño burguesa” inconstrastable, que quería su realización inmediata, al pasar el tiempo sin producirse, prefieren restituir su confianza en los mecanismos del sistema, su confianza en la oposición anti dictatorial liberal. Ya no era más la negación del presente y del pasado pero sin perspectivas de superación antidictatorial, además en gran parte del movimiento estudiantil el futuro era la vuelta al pasado, o sea las “elecciones sin proscripciones”. Facilitaba ese desplazamiento el hecho de que la izquierda marxista no haya podido dar una opción política, organizativa y programática que señalara a las masas que se incorporaban a la vida política un camino claro para derrocar a la dictadura avanzando hacía la Revolución, sin comillas.
La causa de esa impotencia para dar dicha opción clara es lógicamente la lucha por una revolución que no es tal y el espontaneísmo, economicismo y movimientismo que engendra las perspectivas estratégicas equivocadas.
La impotencia política que revelan las líneas de izquierda determinan por un lado la evolución de algunos sectores políticos avanzados hacia la definición por la revolución proletaria y socialista, hacia opciones socialistas con mucho de utópico y hacia la lucha armada.
Esa misma impotencia política determinaba que las masas estudiantiles que se acercaban a la política no encontraban propuestas coherentes en la izquierda de raíz marxista y que tomaran por el camino de la democracia liberal burguesa. Eso último se vio particularmente donde la lucha de masas estaba mucho más atenuada, especialmente en Buenos Aires. El proceso chileno influyó como factor favorable en ese sentido en el desarrollo político de la pequeña burguesía.
El peronismo en la universidad, de raíz cristiana (UNE) y de lejana raíz marxista (FEN), fue creciendo ininterrumpidamente en esos años. Expresó a nuestro juicio un proceso contradictorio, que combinaba por un lado la conciencia existente en las amplias masas estudiantiles de que no había salida de fondo sino era protagonizada por la clase obrera y, por el otro, un proletariado bajo la dirección peronista. De eso deriva que una parte importante del estudiantado, viendo a la clase obrera solo en su expresión social y no en su expresión política, se proclamen de los que esos sectores denominaban “clase obrera real”. Se sumaron así importantes sectores estudiantiles a la línea política del sector de la burguesía que tenía mucha influencia en el seno del proletariado: el peronismo.
Ese sector fue en el movimiento estudiantil el pivote del grupo más radicalizado del peronismo, que en el 68 y `parte del 69 se expresó en distintas corrientes, también en el movimiento obrero a nivel de la CGT de Ongaro, sector que en su mayoría se encontraba en el llamado peronismo duro (62 Organizaciones).
Como dijimos, esos sectores del peronismo también se expresaron con la consigna “ni golpe ….”, recogiendo el avance espontáneo de la conciencia de su base social. Los sectores de la pequeña burguesía conscientes que se manifestaron en la CGT de Paseo Colón con fuertes contactos a nivel de las direcciones de UNE y FEN empujaban la lucha anti dictatorial que era por un lado la necesidad de su propia base social y por el otro del carácter de clase de su dirección.
Frente a ese proceso político en el seno del movimiento estudiantil se caracterizaba en ese entonces por el ascenso del liberalismo, el nacionalismo estable o decreciente, la izquierda de raíz marxista, hasta hacia dos años hegemónica en franco deterioro.
Pero todas las direcciones políticas, tanto las que crecían como las que no crecían, se encontraban aisladas de las masas y no lograban movilizaciones políticas reales.
Además, hubo sectores populares que después de los Azos se definieron por las elecciones sin proscripciones y donde se reforzaron las direcciones liberales que no participaron de la lucha activa. Los mismos se fueron definiendo pasivamente por las elecciones como medio para reemplazar a la dictadura y demostraron esa voluntad en las elecciones estudiantiles. El hecho de que no hayan luchado activamente por esa salida, a pesar de definirse por la misma en el curso de todo 1970, tiene su explicación a nuestro juicio en la no existencia de partidos políticos que pudieran influenciar en el pueblo como creadoras, no solo de un nuevo gobierno que reemplace a la Dictadura, sino además de concretar esos “cambios de fondo” que dichos sectores ansiaban y que no eran más que meras reformas al capitalismo.
Estas líneas forman parte del libro “Clase contra clase. Argentina entre 1952-1976. El quinto relato”, de Leónidas Noni Ceruti, Ediciones del Castillo
Más noticias
viernes, 29 de mayo de 2020
Sigamos a Tosco: "Es el Pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios. Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas. El saldo de la batalla de Córdoba -El Cordobazo- es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un Pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás".
Artículo de Agustín Tosco
sobre el Cordobazo
29 de mayo de 2019
Se me
ha pedido que escriba un artículo sobre el Cordobazo. Creo que lo que hay que
escribir sobre este hecho de real trascendencia histórica, especialmente para
Argentina y América Latina, es un libro. Porque son muchas, variadas y
complejas, distantes e inmediatas, las causas que produjeron la circunstancia
sociológica - política del Cordobazo.Durante los meses de prisión en Rawson llené cinco cuadernos sobre el particular. La transcripción de cuatro hojas en un reportaje de la revista "Inédito", motivó, según difusión pública, que la misma fuera clausurada. Aún así, con el tiempo, ese trabajo ha de aparecer, sin la pretensión de ser una visión totalmente objetiva, pero si al menos una interpretación personal sobre la base de la militancia sindical y de las propias posiciones adoptadas por nuestro gremio el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba,
Con esta previa aclaración y en el entendimiento de contribuir en modesto alcance a la reafirmación de las reivindicaciones populares, redacto estas líneas ligadas a este acontecimiento fundamental de las clases populares sucedido el 29 y 30 de Mayo de 1969.
¿Por qué se ha producido el Cordobazo?
Esta es una pregunta que no por repetida, deja de plantearse y de promover la investigación, la imaginación y particularmente el interés de todos los argentinos, desde el más humilde trabajador, hasta el sociólogo desentrañador de los fenómenos sociales, o de los políticos desde conservadores hasta revolucionarios.
En el penal de Rawson nos visitaron a los trece condenados que procedíamos de Córdoba, una Comisión de Solidaridad, compuesta por Compañeros de distintos gremios de esa ciudad, de Trelew y de otras localidades de la Provincia de Chubut. Nos preguntaron qué necesitábamos para nuestra salud, desde alimentos hasta indumentaria.
Respondimos que
necesitábamos solidaridad militante. Pronunciamientos. Lucha contra la Dictadura. Les
hablamos de nuestros trabajadores, de sus aspiraciones, de sus desvelos, de sus
sacrificios. Les dijimos que las fogatas que alumbraban las calles de Córdoba
surgían desde el centro de la tierra impulsadas y encendidas por nuestra
juventud estudiosa y trabajadora y que jamás se apagarían porque se nutren de
la vida y de los ideales de un pueblo rebelado contra la opresión que se
ejercía sobre él y estaba dispuesto a romperla, pasara el tiempo que pasara.
Dijimos la verdad, la verdad de todo lo que queríamos.
Los trece condenados de Rawson éramos de
extracción, situación y condición heterogénea. Pero todos coincidíamos. No
exagero al manifestar que varios de los miembros de la Comisión de Solidaridad
y ellos están para testimoniarlo, sintieron correr lágrimas sobre sus mejillas.
Al fin y en esta tensa conversación, plantearon la pregunta: ¿Por qué se ha
producido el Cordobazo?
Respondimos,
con lo que creo es la esencia de la respuesta a tanto interrogante y a tantas
elucubraciones que andan dando vuelta como conclusiones: el Cordobazo es la
expresión militante, del más alto nivel cuantitativo y cualitativo de la toma
de conciencia de un pueblo, en relación a que se encuentra oprimido y a que quiere
liberarse para construir una vida mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo
impiden quienes especulan y se benefician con su postergación y su frustración
de todos los días.
¿Y por qué
Córdoba precisamente? Porque Córdoba no fue engañada por la denominada
Revolución Argentina. Córdoba no vivió la "expectativa
esperanzada" de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de
modernización y de transformación que prometió Onganía, Martínez Paz, Salimei y
Ferrer Deheza y luego Borda, Krieger Vasena y Caballero. La toma de conciencia
de Córdoba, de carácter progresivo pero elocuente, es bastante anterior al
régimen de Onganía. Pero se expresa con mayor fuerza a partir de julio de 1966.
La reivindicación de los derechos humanos,
proceda de donde proceda, en particular de las Encíclicas Papales desde Juan
XXIII, encuentran en nosotros una extraordinaria receptividad y así se divulgan
especialmente en la juventud y en los Sindicatos. Si hay receptividad es que
hay comprensión, y la comprensión deriva en entusiasmo, en fe y en disposición
al trabajo, al esfuerzo e incluso al sacrificio para consumar los ideales que
ya tienen vigencia en el ámbito universal.
Para reducir la
cuestión a sus aspectos más cercanos, las grandes luchas previas al Cordobazo
amanecen antes de los dos meses de la usurpación del poder por parte de
Onganía. Y estas, tanto como las que posteriormente se plantearon ya que siguen
en vigencia, bajo distintas características, obedecen a la toma de conciencia
de la necesidad de liberación que es el patrimonio principal de Córdoba dentro
del panorama nacional.
Los principales e inmediatos antecedentesA mediados del mes de Agosto de 1966 nuestra Organización Sindical emitió una Declaración en carácter de "Solicitada" cuyo título fue: "Signos negativos". Fue !a primera posición sindical en Córdoba contra la serie de medidas de neto corte represivo que implantaba
La muerte de Santiago Pampillón a manos del aparato represivo, puso en evidencia la histórica resistencia estudiantil. Nadie podrá olvidar las luchas y manifestaciones de protesta de todas las agrupaciones, las huelgas de hambre y el propio paro de una hora del movimiento obrero cordobés en solidaridad con los compañeros universitarios. Tuve el honor de integrar una Delegación Sindical de la CGT de Córdoba que acudió a Mendoza al sepelio de Santiago Pampillón Allí discutimos los cordobeses con Gerónimo Izzeta que se encontraba casualmente y le increpamos la pasividad de
Tanto como la represión crecía también la resistencia aumentaba. Una manifestación incidental revelaba las distintas formas del repudio al régimen y a sus cómplices. En Córdoba circuló profusamente una hoja impresa que reproducía a Francisco Prado, participando del Festival del Folklore en Cosquin Enero de 1967- mientras era avasallado el Sindicato de Portuarios, despedazado su convenio colectivo de trabajo y despedidos sus dirigentes y militantes más esforzados. Prado era Secretario General de
En el mismo mes de febrero de 1967 y en función del Paro Nacional resuelto para el primero de Marzo de dicho año, en esta ciudad se realizaron grandes manifestaciones obreras.
El diario '"Córdoba" reprodujo varias fotografías de los actos y una en particular de la represión, donde constó mi detención junto con varios compañeros de la columna de Luz y Fuerza. Fue un plan de lucha de alcance nacional, frustrado por el incipiente participacionismo y dialoguismo que terminó una vez más confiando, según expresiones del propio Francisco Prado, en el nuevo ministro Krieger Vasena, porque según él: "Habría cambiado y su gestión podría ser útil a los trabajadores". Pese a esto, la posición de casi todos los sectores populares, especialmente de Córdoba, conminaba a continuar la lucha.
Quiero transcribir una frase de un documento sindical del 23 de Febrero de 1967, por su carácter premonitorio del "Cordobazo". Decía así: "La historia grande está jalonada de hitos como el que ayer fuera protagonizado por el movimiento obrero de Córdoba, en los talleres y fábricas, en las calles de nuestra ciudad. Porque fue la de ayer una jornada escrita con rasgos vigorosos y expresiones estentóreas que desbordaron los lindes habituales y se prolongaron luego en los grafismos de la prensa y de la televisión, en la retina y en el ánimo de los millares de protagonistas y espectadores que vivieron las secuencias del plan de acción desplegado por la CGT y gremios confederados de Córdoba. Fue una jornada lúcida y comprometida que nos acerca un poco más a la definición crucial que forzosamente tiene que producirse por imperio de la situación a que ha sido arrastrado el pueblo argentino, y sobre la que los trabajadores tenemos adoptada una posición clara, concreta e irreductible".
La represión que siguió al paro del primero de marzo de 1967 y la desastrosa conducción de
Las bases demandaban un nuevo Plan de Acción. En Tucumán el ataque a los derechos de los trabajadores iba en aumento. En octubre de 1967 la Delegación de Córdoba en el Congreso de la Federación de Luz y Fuerza reclamaba ese Plan de Acción, inspirada en las propias demandas vigentes en nuestra ciudad y denunciaba los hechos más alarmantes que estaban sucediendo.
La preocupación de los dirigentes nacionales se centraba exclusivamente en normalizar la CGT en ese entonces en manos de
En apretada síntesis expresábamos: Bajo el lema de modernización y transformación el gobierno planteó un plan económico, cuya base filosófico-política se asentó aparentemente en el más ortodoxo y crudo liberalismo, en la resurrección del "dejar hacer, dejar pasar", en la vigencia de un libre empresismo a ultranza, que provocaría la estabilidad y la multiplicación de los bienes económicos del país. Sin embargo esta declamada libertad económica no es sino un esquema destinado sustancialmente a someter al país integrándolo a la crisis del sistema capitalista monopolista como elemento compensador del deterioro cada vez más pronunciado del mismo.
Más adelante señalábamos: "Ya desde hace tiempo en todas las naciones del mundo ha concluido la etapa del liberalismo que aquí se pregona. Las potencias industriales practican un crudo dirigismo económico; en el sistema interno protegiendo su mercado productor e incluso consumidor por vía de las barreras aduaneras y otros dispositivos complementarios; en el aspecto externo creando organismos internacionales supeditados a ellas que imponen la política de la libre penetración y de la libre explotación de los pueblos subdesarrollados por los monopolios que actúan desde las grandes metrópolis. Esta libertad económica impuesta y dirigida desde afuera, especialmente desde las concentraciones monopolistas norteamericanas a la par de favorecer desmesuradamente a las mismas y a su país de origen, provocan en Argentina la agudización de la crisis y la profundización de los efectos recesivos'*.
En los
pronunciamientos sobre los aspectos económicos se concluía: "Lo que se
pretende realmente es quebrar a la industria nacional y dejar el mercado de
consumo a merced de los monopolios. Así lo ha expresado genéricamente la
Confederación de la Industria al referirse que esta política de transferencia
formales y reales es en el más benigno de los juicios, un mal signo. En lo que
hace a las empresas del Estado la aprobación de la Ley de Hidrocarburos y la
Ley de Sociedades Anónimas, confirma crudamente la programática oficial de entrega
del patrimonio estatal y de la conducción básica y fundamental de la economía a
los intereses extranjeros. Nadie duda ya que el plan trazado es contrario a un
auténtico desarrollo, atenta contra el nivel de vida de la población, sirve a
los grupos de la reacción y del privilegio, compromete el porvenir del país y
lesiona la soberanía nacional".
En las cuestiones sociales se denunciaba
"el aumento de todos los precios de los artículos de uso y de consumo,
agotando la capacidad adquisitiva de las remuneraciones. El incremento de Como últimos detalles de las denuncias contra la reaccionaria política que se llevaba adelante se señalaba: "Simultáneamente el Gobierno pretende tener un consenso tácito de la opinión pública, pero no abre vías de ninguna naturaleza para probar con la expresión del pueblo si ello es cierto o no, mientras justifica tamaño despropósito con la supuestamente perjudicial de enfrentar a un debate político al país. Con la lógica perseverancia de sus propósitos retrógrados el Gobierno aprueba la Ley de Defensa Civil que militariza a toda la población a partir de los 14 años de edad, bajo el pretexto de asegurar el frente interno, pero con la finalidad de reprimir toda legitima defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores. Más adelante dicta la denominada ley de represión al comunismo, que engloba a todas las personas o instituciones que protesten o lleven adelante una acción para proteger sus derechos. Supera el cuadro represivo macartista dejando al Servicio de Informaciones del Estado la calificación de toda persona que tenga "motivaciones ideológicas comunistas", añadiendo un régimen punitivo que llega hasta los nueve años de prisión. Intervienen las Universidades Nacionales, anula la participación de la juventud estudiosa argentina en la vida de las mismas, proyecta una reglamentación limitacionista y disuelve los Centros de Organización Estudiantiles. Viola el secreto de la correspondencia cual modernos inquisidores celosos de toda opinión adversa a la dogmática oficial. En el ámbito internacional propuso, felizmente rechazada, la institucionalización de
Allí se realizaron denuncias que si bien eran conocidas por todos, no todos
En Córdoba se expresó poco tiempo después una resolución de la CGT local que declaró persona no grata al Presidente Onganía, y eso trasuntaba el creciente desafío al régimen autocrático, no cuestionado a nivel masivo con tanto vigor como se daba en Córdoba.
La rebelión de las bases sindicales
El "dirigentismo" de los jerarcas de las organizaciones nacionales, luego de prolijos cortejos de delegados, al estilo de los viejos comités de la política criolla de
Llegó a tanto la podredumbre de los dirigentes participacionistas, que sostenían que en ese Congreso no podían participar las Organizaciones que estaban intervenidas, entre ellas la de más caudal de afiliados o sea
Todos quienes continuaban fíeles a los principios sindicales, incluso los sindicatos intervenidos designaron delegados a tal Congreso, comprometiendo a quienes estaban con la Dictadura a que en el propio Congreso los inhibieran de actuar. El 28, 29 y 30 de Marzo comenzó el Congreso. Los dirigentes que coincidían con Onganía, no tuvieron el valor de acudir a impugnar a quienes.querían excluir desde la? bambalinas. El Congreso se realizó con todas las organizaciones combativas, incluidas las intervenidas, y con poco más de la mitad de los delegados suficientes para el quórum se proclamó la lucha contra la Dictadura y el desconocimiento a todos lo jerarcas del participacionismo. De allí nació lo que fue denominada CGT de los Argentinos, encabezada por Raimundo Ongaro.
Las bases sindicales repudiaban toda la política de conciliación vergonzosa y una ola de manifestaciones, de actos, todos organizados por los sindicatos de la CGT de los Argentinos, cubrió una verdadera celebración del 1° de Mayo de 1968.
En Córdoba más de cinco mil personas concurrieron al local del Córdoba Sport Club, en el que juntamente con Ongaro hice uso de la palabra denunciando una vez más, ratificando lo que veníamos señalando desde 1966, que la Dictadura hundía al país.
El 28 de Junio de ese mismo año la CGT de Córdoba programó un acto frente al local de la misma, en repudio al Segundo Aniversario de
En Septiembre de 1968, la CGT y el Frente Estudiantil en Lucha programó una semana de Protesta en recordación de los Mártires Populares, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Santiago Pampillón.
Ya el Gobernador Caballero, que había suplantado a Ferrer Deheza, lanzaba la constitución de un Consejo Asesor, como forma perfeccionada del participacionismo como experiencia piloto para todo el país.
La Semana de los Mártires Populares fue violentamente reprimida. Cayó baleado el joven estudiante Aravena, que hoy aún se encuentra impedido físicamente en forma total, como producto de aquel alevoso ataque.
Los actos fueron disueltos. Se atacó a una manifestación encabezada por dirigentes sindicales, estudiantiles y Sacerdotes del Tercer Mundo, que provenían de una Misa por Santiago Pampillón. Se disolvieron los actos frente a
A fines del mismo 1968, la CGT organizó otro acto que fue igualmente reprimido. Todos sentíamos una real indignación y la condena al régimen tomaba ribetes de furia. Nada era posible hacer. La represión se manifestaba en todo momento. El gobierno seguía su propaganda para el Consejo Asesor. La Federación de Luz y Fuerza suspendía a nuestro sindicato por estar adherido a la CGT de los Argentinos.
Los jerarcas sindicales habían realizado su propio Congreso, pero no tenían ninguna vigencia en las bases. En Córdoba eran abiertamente repudiados por
Mientras en todos los órdenes la política de Onganía seguía consolidándose en el sentido de la fuerza y la opresión.
Mientras por otra parte, en el Pueblo crecía la rebelión contra tanto estado de injusticia, de desconocimiento de los Derechos Humanos. A fines de 1968, se cumplió el 20° aniversario de
1969: EL AÑO DEL CORDOBAZO
Hemos reseñado los males del régimen a escala nacional y hemos particularizado las posiciones de Córdoba por ser las más relevantes contra la Dictadura en el orden nacional.
Ya también Hilda Guerrero de Molina, mártir obrera de Tucumán engrosaba las filas de quienes habían caído defendiendo sus ideales, enfrentando al régimen de Onganía.
El régimen comunitario era publicitado desde todos los ángulos del equipo gobernante. Córdoba se había convertido en la experiencia piloto y el Dr. Caballero había constituido su Consejo Asesor que sería convalidado con bombos v platillos en la Reunión de Gobernadores de Alta Gracia. Allí llegó Onganía en el mismo automóvil y en la misma posición ideológica y con los mismos propósitos de Caballero.
Antes habíamos redactado un importante documento. Un documento que se denominaba DECLARACIÓN DE CÓRDOBA y que se dio a publicidad el 21 de Marzo de 1969. Dos meses y días antes del Cordobazo. En él reseñábamos lo problemas principales de orden local que sumados a los de orden nacional y en función a la toma de conciencia del pueblo de Córdoba sobre la validez de sus derechos, podríamos decir que encuadraron la heroica reacción popular del Cordobazo.
En la introducción se decía; "Nuestra Provincia soporta un descalabro gubernativo, una manifiesta inoperancia en los más altos niveles jerárquicos oficiales, una ineptitud generalizada en la conducción de la cosa pública. Paralelamente a esta ineficacia se destaca un oscuro y torpe manejo de los instrumentos del poder, para favorecer a los círculos del privilegio económico y financiero, para exaccionar los modestos recursos monetarios de la población, para burlar la auténtica representatividad popular mediante el fraude neocorporativista, para manipular desvergonzadamente a algunos miembros de la justicia,intentando abiertamente ponerlos al servicio de la tolerancia cómplice hacia el crimen de algún conspicuo allegado al régimen".
"No se recuerda que nuestra provincia haya soportado tamañas iniquidades públicas. Nunca el pueblo cordobés contempló, un ejercicio sensual del poder usurpado con la impunidad que se manifiesta, y con el visto bueno de un Poder Central que en muchos casos lo pone como ejemplo de experiencia a proyectarse en toda la nación."
"Esta situación insoportable en todos los órdenes, obliga a la clase trabajadora cordobesa a repudiar públicamente al gobierno local, a corresponsabilizar a la Dictadura de Ongania de todos sus actos y a actuar cada vez más unida y enérgicamente para lograrla instauración del ejercicio pleno de los derechos y garantías que pertenecen inalienablemente a los trabajadores y ciudadanos, y a la práctica de la función gubernativa en un plano de dignidad y de real interpretación de las aspiraciones del Pueblo".
Señalábamos y no lo hacíamos nosotros por una elucubración al margen de las posiciones populares, sino como una expresión auténtica que palpitaba en toda la población que: " Durante bastante tiempo el Gobierno de Córdoba trabajó intensa y solapadamente, para implementar el denominado Consejo Asesor Económico Social. Sus fundamentos se basaron en el supuesto interés por consultar sectores representativos de la comunidad y darles participación en el análisis y programa de los actos gubernativos".
Luego se indicaba: "Asimismo se pretende remedar el engendro del Consejo Asesor, con los Consejos Económico-Sociales de vigencia positiva en algunos países del mundo estructurados políticamente sobre la base de la voluntad soberana del Pueblo".
Y por último, luego de otras consideraciones: "El Consejo Asesor procura la domesticación de la sociedad, su estratificación definitiva y si hoy se viste con los ropajes de una aparente inocencia, con el tiempo todos deberán lamentar su consolidación como aparato de poder omnipotente, sin apelaciones, en el que se fundamentará y basará el régimen para implantar un sistema de vida repudiado por la historia y con el cual se identificó con su saludo romano el otrora joven camisa negra, hoy Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero."
Sobre el caso Valinotto, se señalaba, "la opinión pública cordobesa y también la nacional observan con estupor como un Juez de Córdoba, dispuso la libertad de un criminal basándose en el testimonio, denominado "de abono" del Ministro de Gobierno, Dr. Luis E. Martínez Golletti, y del Vocal del Superior Tribunal de Justicia Dr. Pedro Angel Spina".
Y culminaba el análisis sobre este tema: "El Sr. Gobernador de Córdoba, Dr. Carlos Caballero, ante la renuncia verbal de su Ministro de Gobierno, Dr. Martínez Golletti, resolvió, rechazarla ratificándole su confianza".
Sobre los impuestos de orden local recalcábamos: "Los centros vecinales de Córdoba, integrados en su mayoría por trabajadores, han denunciado el asalto fiscal de que son objeto, han protestado, han señalado la ilegalidad de las medidas tributarias, pero el gobierno ha permanecido incólume, ofreciendo una transitoria y demagógica rebaja que no altera la situación de fondo y que ha determinado la resistencia al pago, como único camino para hacerse escuchar, aunque el gobierno sigue y seguirá sordo a los reclamos del pueblo, embebido en su absolutismo y cegado por su tortuoso designio político."
Sobre los problemas laborales se daba el caso de las "quitas zonales" que afectaba fundamentalmente al gremio metalúrgico. La anulación de la Ley del Sábado Inglés, que había sancionado en el año 1932 y que rebajaba en un 9,1 °/o los salarios mensuales de los trabajadores. El Departamento Provincial de Trabajo resultaba totalmente inoperante. Se distinguía que "Córdoba es, a no dudarlo, el paraíso de los recibos en blanco, que sirven para robar de los ya magros salarios de los trabajadores, partes sustanciales y crear la inseguridad en la permanencia de su empleo". Por otra parte se dispuso el cierre de una serie de escuelas nocturnas de capacitación a la que concurrían los trabajadores, con el fundamento de que se habían agotado las instancias para que los mencionados establecimientos pasaran a formar parte del organigrama secundario provincial."
Las tropelías de la denominada "Brigada Fantasma", también enardecieron al pueblo de Córdoba. Decíamos sobre el particular: "Todo el país conoce ya el increíble episodio de
Intimidando a gente inocente, persiguiendo a supuestos delincuentes y extorsionando a los detenidos". Se concluía sobre este punto: "También el episodio de
Para no extenderse más sobre este extenso documente señalaré una frase más: "Una ínfima minoría, los dedos de una mano sobran para contarlos, de "dirigentes" sindicales, apoya el régimen cordobés. No es así sin embargo en el orden nacional.
La asistencia de más de cuarenta jerarcas gremiales a una entrevista con Onganía ha demostrado que el espíritu de lucha de los trabajadores y del pueblo, tienen un fuerte contingente de desertores, sumados a la programática del régimen: política de sometimiento económico, de opresión social, de oscurantismo cultural y de mordaza cívica, sojuzgando a todos los argentinos que quieren un país en el cual se operen fundamentales transformaciones que posibiliten un inmediato porvenir donde impere la justicia social; donde se produzca la independencia económica, liberando a la patria de la penetración y dominio monopolice e imperialista; donde se materialice la soberanía política sobre la base de la libre voluntad popular y donde la democracia integral se practique sin ningún tipo de proscripciones e inhabilitaciones para todos los argentinos".
Cubríamos el final exhortando a la unidad, a la acción común reinvindicativa, de todas las Organizaciones Sindicales para la prosecución de la lucha en defensa de nuestros derechos.
Estalla la caldera
Los trabajadores metalúrgicos, los trabajadores del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 1° de Mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencia de empresas, respectivamente. Los obreros mecánicos realizan una Asamblea y a la salida al ser reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo. Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sin número de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y de los centros vecinales se suman.
Se paraliza totalmente la ciudad el día 16 de Mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El Gobierno reprime.
En otros lugares del país, estallan conflictos estudiantiles por las privatizaciones de los comedores universitarios.
En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral y ese hecho tiene honda repercusión en toda la población de Córdoba. Se dispone el cierre de
El día 18, es asesinado en Rosario el estudiante Adolfo Ramón Bello. Realizamos con los estudiantes y los Sacerdotes del Tercer Mundo una marcha de silencio en homenaje a los caídos.
El día 20 de Mayo, fui detenido e incomunicado en el Departamento de Policía "en averiguación de antecedentes". Recupero la libertad al día siguiente.
El día 21, se concreta un paro general de estudiantes. Una serie de comunicados del movimiento obrero lo apoyan. En Rosario cae una víctima más. El estudiante y aprendiz de metalúrgico Norberto Blanco, es asesinado en Rosario. Se instalan Consejos de Guerra.
El día 22 de Mayo, los estudiantes de
El día 23 de Mayo, es ocupado el Barrio Clínicas por los Estudiantes. Es gravemente herido el estudiante Héctor Crusta de un balazo por
El día 25 de Mayo, hablo en
El día 26 de Mayo, el movimiento obrero de Córdoba, por medio de los dos plenarios realizados, resuelve un paro general de actividades de 37 horas a partir de las 11 horas del 29 de Mayo y con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta. Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de ambas CGT.
Todo se prepara para el gran paro. La indignación es pública, notoria y elocuente en todos los estratos de la población.
No hay espontaneísmo. Ni improvisación. Ni grupos extraños a las resoluciones adoptadas. Los Sindicatos organizan y los estudiantes también. Se fijan los lugares de concentración. Como se realizaran las marchas. La gran concentración se llevara adelante, frente al local de la CGT en
Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad en los días previos. Se suceden las Asambleas de los Sindicatos y de los Estudiantes que apoyan el paro y la protesta.
El día 29 de Mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el Gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico. Los trabajadores de Luz y Fuerza de
Mientras tanto, las columnas de los trabajadores de las fábricas de la industria automotriz van llegando a
El comercio cierra sus puertas y las calles se van llenando de gente. Corre la noticia de la muerte de un compañero, era Máximo Mena del Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla
Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas. El saldo de la batalla de Córdoba -El Cordobazo- es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un Pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.
En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y de la juventud, de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares ya no se apagará jamás.
En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Años de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano.
Agustín Tosco
* Dirigente sindical clasista. Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza de la provincia de Córdoba al momento de producirse el Cordobazo, fue uno de sus principales dirigentes. En numerosas oportunidades sufrió cárcel y torturas por su militancia política y sindical. El presente artículo fue escrito desde la cárcel de Rawson, en Junio de 1970. Fallecido el 5 de Noviembre de 1975.
Fuente: http://www.redeco.com.ar/masvoces/opinion/26653-art%C3%ADculo-de-agust%C3%ADn-tosco-sobre-el-cordobazo
Escuchemos a Tosco: "La burocracia sindical es el ejercicio de los cargos sindicales con el criterio de reducir todo el sindicalismo a la tarea de administrar desde posiciones del poder los beneficios sociales, de discutir los convenios colectivos de trabajo, del quedarse gobernando al movimiento obrero desde posiciones administrativas. Es decir, no asumir la lucha del movimiento obrero como factor de liberación nacional y social. Hay que distinguir entre aquellos que se quedan para repartir lo que hay en los sindicatos y los que luchan desde adentro del sindicato por las reivindicaciones inmediatas y, a su vez, levantan la lucha permanente por esas reivindicaciones nacionales, por esas otras reivindicaciones latinoamericanas que hacen al cambio fundamental en la lucha con los compañeros. Eso es ser representante sindical y no simplemente burócrata".
Reforma
jubilatoria, descuentos e imputaciones: Schiaretti contra la memoria del Cordobaza
29 de mayo de 2020
Por Mauro Berengan
Especial para
Cotrahegemonía.
Este viernes 29 de mayo se cumple el 51
aniversario del Cordobazo, como diría el Gringo Tosco la expresión militante del más alto nivel
cuantitativo y cualitativo de la toma de conciencia de un pueblo, en relación a
que se encuentra oprimido y a que quiere liberarse para construir una vida
mejor, porque sabe que puede vivirla y se lo impiden quienes especulan y se
benefician con su postergación y su frustración de todos los días. Pero
es otro el Gringo que gobierna la Córdoba de hoy. Es el Gringo antítesis, el
Gringo caricatura, el Gringo de la
delación, de las impugnaciones falseadas, de las intervenciones; usufructuario
del poder estatal y patronal. Aún resuenan las memorias y con ella los debates y disputas sobre la forma y el sentido del Cordobazo. Sin dudas la sociedad era otra: arriba el poder militar, brazo armado de todos los poderes, controlaba el Estado esta vez sin fronteras de tiempo ni objetivo concreto, planteándose reconfigurarlo todo desde el bastón y sin intermediarios. Abajo, las resistencias obreras de una sociedad en el pico histórico de su industrialización, no solo buscaba libertades o anhelaba el fin de la represión militar, sino que aquel pico económico (mediado sí por el paquete ajustador de Krieger Vasena) coincidiría en tiempo y espacio con el pico de su conciencia. Que el Cordobazo, y todos los “azos” que lo precedieron y sucedieron, pusieron freno a aquel tiempo sin tiempo propuesto por Onganía es bien sabido. Mas también de las entrañas de los barrios obreros y de las comisiones internas de las fábricas, de las discusiones y movilizaciones estudiantiles, de la acción barrial comunitaria, y de un sentido común general que hizo del Cordobazo una pueblada masiva y de apoyo heterogéneo, nacerían las concepciones más avanzadas del clasismo. Y con ellas los sueños más despiertos de un mundo donde el hombre no sea lobo del hombre, si no su compañero.
Y es que, como con los y las militantes que nos arrebataron en la última dictadura militar, cuando la administración del poder no puede ya mantener el estigma absurdo de volverlos demonios, lo que busca es neutralizarlos, quitar su componente peligroso, activo, vivo, de transformación, resinificarlo vaciando su contenido. Ni el Cordobazo ni la resistencia a la última dictadura militar fueron solo eso, resistencias, movimientos anti. Porque los objetivos eran ambiciosos, las ideas -disímiles y en debate- osadas y contundentes: las intenciones de transformación a una sociedad justa, socialista, de iguales, eran el núcleo desde el que se irradiaba toda acción de quienes accionaban.
Hoy nadie puede negar el Cordobazo, pero además nadie puede ponerse en su contra sin pagar un precio alto a su figura. El macrismo habló así de Cordobazo para expresar su contundente triunfo en esta sociedad que es otra a la de aquel tiempo, pero no totalmente. Y así, en esta operación de vaciamiento de toda memoria y significante que cuestione el status quo, en los últimos años asistimos a romper botellas de inauguración con el nombre de Agustín Tosco en avenidas, rutas, edificios, a la colocación de bustos y homenajes, a sentidas palabras de papel en su honor y en el de nuestra gesta.
Y aparece entonces arriba del caballo desarticulador de memorias el otro Gringo, el Gringo gobernador, el Gringo también ex gobernador de una provincia sembrada de riqueza que lidera los ranking de pobreza, el Gringo de la fundación mediterránea cavallista, el Gringo interventor menemista en Santiago del Estero, el Gringo lobista de las automotrices, el Gringo exiliado en Brasil que rápidamente se reconvierte a CEO de Fiat, el Gringo que dicen que dijeron tal vez participó del Cordobazo como dirigente estudiantil de la Facultad de Ciencias Económicas, el Gringo caricatura, el Gringo falsedad. Este Gringo usó su Twitter el año pasado para recordarnos compungido: “Quiero rendir homenaje a los 50 años del Cordobazo. A aquella pueblada que hicimos los cordobeses, manifestando nuestro deseo de libertad, democracia y justicia social. Ese espíritu es lo que está presente en cada cordobés, 50 años después de aquella heroica gesta que protagonizáramos en nuestra ciudad.”
En nombre del Cordobazo y su memoria, con la inestimable ayuda del progresismo dirigencial que bajó su lista a último momento para no restar votos nacionales, centrado en la estrategia de no aparecer nunca ni dar discurso alguno, de ser pauta oficial en todos los medios de la provincia, con casi siete de cada diez votos cordobeses, y con mayoría absoluta en la legislatura; llegó el Gringo una vez más al sillón del Panal. Y allí no hizo más que ser él y apoyar cada medida de ajuste macrista en la fiesta neoliberal a la que fue invitado y asistió con gusto.
Pero el Gringo siempre pudo más. Con la aparición de la pandemia y el confinamiento, en un virtual Estado de Sitio (necesario quizás, es otro tema), Schiaretti logró superarse. En tándem con Martín Llaryora, intendente peronista de la ciudad de Córdoba tras la hegemonía radical, emprendieron una embestida sin tapujo contra la clase trabajadora cordobesa: descuentos salariales a los empleados municipales con las acostumbradas operaciones de prensa para legitimarlos, retrasos en el pago y descuentos a los choferes de la ciudad y de la provincia, terciarizaciones como estrategia de privatización encubierta, imputaciones a los sindicatos y trabajadores que protestaron –con medidas de distanciamiento social-, represión a los trabajadores y trabajadoras de plataformas de reparto, imputaciones y persecuciones a profesionales de la salud, hostigamiento policial y gatillo fácil en las barriadas populares, aval a los despidos del sector privado… y la lista está en plena elaboración. Schiaretti arremete contra todos aquellos que dice reivindicar en sus tiempos del Cordobazo.
Más la frutilla del postre vendría con la nueva ley de jubilación. Haciendo evidente uso de la cuarentena, que había retrocedido a una “fase
La nueva ley es quizás el ataque más profundo de una larga lista de recortes a las jubilaciones. Entre otras cosas cambia la fórmula de cálculo de los haberes al considerar solo el salario neto, que tiene como consecuencia -en la mayoría de los casos- un recorte del 6% en el cobro; eleva de
Pero Schiaretti no está solo, supo contar siempre con los otros usufructuarios del poder estatal y patronal. La mayoría de las conducciones gremiales locales apoyaron cada una de las medidas ajustadoras de Unión por Córdoba (alianza cordobesa del peronismo con la UCD) en las dos largas décadas de su gobierno, desoyendo tantas veces los rechazos a los “aumentos” salariales por debajo de
La burocracia sindical es el ejercicio de los cargos sindicales con el criterio de reducir todo el sindicalismo a la tarea de administrar desde posiciones del poder los beneficios sociales, de discutir los convenios colectivos de trabajo, del quedarse gobernando al movimiento obrero desde posiciones administrativas. Es decir, no asumir la lucha del movimiento obrero como factor de liberación nacional y social. Hay que distinguir entre aquellos que se quedan para repartir lo que hay en los sindicatos y los que luchan desde adentro del sindicato por las reivindicaciones inmediatas y, a su vez, levantan la lucha permanente por esas reivindicaciones nacionales, por esas otras reivindicaciones latinoamericanas que hacen al cambio fundamental en la lucha con los compañeros. Eso es ser representante sindical y no simplemente burócrata.
(Intervención durante el debate televisivo con José Rucci, 13 de febrero de 1973).
Mas esta vez Schiaretti y Llaryora parecen haber ido demasiado lejos, Córdoba es un polvorín. Las manifestaciones se multiplican: el paro de choferes se extendió por más de un mes, recién levantado provisoriamente hace pocos días. Una impactante caravana de médicos y trabajadoras de la salud sorprendió a la ciudad de Córdoba y a varias ciudades del interior este lunes. Desde Luz y Fuerza salieron a la calle y una veintena de ellos fueron imputados por el gobierno por violar la cuarentena, por lo que se declaró un paro de 24hs. Este jueves una movilización del SUOEM, gremio municipal, copó la Cañada con una inmensa columna que desafió imputaciones, recortes y policías. Y este viernes las maestras, docentes y trabajadores de la educación, en conjunto con otros sindicatos, realizan una enorme caravana en protesta por el recorte jubilatorio.
La pobreza en Córdoba es de las más alta del país, la policía, con el famoso escuadrón “CAP” creado por De La Sota, no deja derecho ni ley sin violar, el acatamiento de las medidas macristas pulverizaron los ya magros salarios, las imputaciones y persecuciones aumentan, y hoy, ante esta nueva avanzada en plena cuarentena que está haciendo actuar hasta a los sindicalistas más pro gubernamentales, la situación parece desbordarse. Así nos encuentran los 51 años del Cordobazo en esta otra Córdoba de hoy.
Con un ataque artero en plena pandemia, Schiaretti empujó los límites más allá de sus propias traiciones, nos acorraló en la necesidad de cuidarnos y de responder. Pero la memoria encuentra siempre sus recovecos de carne y hueso para mantenerse en pie, activa, con capacidad de incidir en las acciones. Las huellas del Cordobazo están allí en Ferreyra, en Barrio Clínicas, en Boulevard San Juan, en cada rincón de la ciudad; en los que quedan y en sus hijos e hijas. El contexto parece ser muy difícil, pero la victoria es una ínfima posibilidad que habita en la conjunción de la inventiva y la memoria, y esa esquina, aquí, se llama Cordobazo.
Fuente: https://contrahegemoniaweb.com.ar/2020/05/29/reforma-jubilatoria-descuentos-e-imputaciones-schiaretti-contra-la-memoria-del-cordobazo/
Nos señala: "La clase obrera desde 1969 vivió uno de los periodos más ricos en experiencias de su historia, con luchas en la legalidad y la clandestinidad, con derrotas y triunfos. Enriqueció las vivencias de varias décadas anteriores, como los cuerpos de delegados, comisiones internas, el accionar de los sindicatos, el ejercicio de la democracia directa, tomas de fábricas, organización de huelgas, paros activos, movilizaciones."
El Cordobazo: repercusiones en la situación
gremial, política y social
29 de mayo de 2020
Por Leónidas Noni Ceruti, historiador, para ANRed.
¿Qué significó el Cordobazo y los Azos del 69?
La Marcha del Hambre de Villa Ocampo (Santa Fe), las protestas de los estudiantes correntinos, el “I Rosariazo”, el Tucumanazo, el Cordobazo y el “II Rosariazo”, el alzamiento en Cipolletti, terminaron de derrotar el proyecto “sin límites” de Onganía.
Expresaron la explosión de la bronca, acumulada en varios años de deterioro económico-social, opresión política y gremial, sumado a la proscripción del peronismo, pérdida de conquistas históricas de los asalariados y deseos de cambios.
Desde 1969,
todo se aceleró y constituyó un punto de viraje en la evolución del país. Se
vivió un proceso de cambios entre los trabajadores, estudiantes
universitarios, partidos políticos y en las principales tendencias que se
expresaban dentro de la dictadura.
Esos
alzamientos populares tuvieron como protagonistas fundamentalmente a la clase
obrera y a los universitarios, que fueron sin duda algunas de las fuerzas con
que contó el movimiento anti dictatorial.
Por un lado, se puso de manifiesto el
estado que había alcanzado la radicalización de la conciencia política de
importantes sectores de la sociedad y el profundo rechazo a la dictadura.Esos movimientos de masas actuaron como factores de presión para cambios dentro del propio gobierno nacional y dejaron dos consecuencias: comenzó a enterrarse el proyecto que no tenía plazos, y se inició un proceso político en toda la sociedad.
Las grandes movilizaciones demostraron la capacidad de lucha, creatividad y solidaridad del pueblo. Las asambleas obreras populares, algunas espontáneas, que se realizaron en Rosario y Córdoba, en las jornadas de mayo y septiembre, reuniendo en su seno a los obreros, estudiantes universitarios y a gran parte de la población pobre de los barrios tomados, rodeados de barricadas, y en algunos lugares con la población ejerciendo el poder de policía, por ejemplo, el de permitir la salida de los bomberos tomados para sofocar incendios, controlar la entrada y salida de los barrios, también constituyeron una forma embrionaria de los órganos de poder, con democracia directa, abarcando ya a toda una ciudad. Pero su insipiencia y en gran medida la ausencia de una verdadera organización, no permitió la unificación de las asambleas barriales entre sí, a través de delegados electos, en un consejo único de la ciudad.
Entre los trabajadores, e incluso vastos sectores de la pequeña burguesía, se evidenciaba un descrédito total en los partidos políticos tradicionales. Nada se esperaba de los militares o de un golpe de estado, no existían posibles soluciones alrededor de la “salida electoral” y el parlamento. Al mismo tiempo crecía la avidez política, aumentaba la participación en las asambleas y se registraban fenómenos como los señalados, que indicaban en las masas una fuerte tendencia a la democracia directa, de abajo-arriba, apuntando a la participación real y efectiva, en la discusión y elaboración de las diversas políticas puestas en juego.
La situación social mostraba a las luchas relativamente crecientes de la clase obrera, que daban la pauta de una tendencia espontánea podemos decir, del mismo proletariado hacia la constitución de otros órganos de lucha, además del sindicato.
Decimos “otros órganos de lucha” para expresar la composición de los mismos: estaba claro que en ese momento no se le podía dar un nombre específico como ser asambleas, consejos, etcétera, pues no nos parece correcto arriesgar una denominación en ese sentido, composición con un claro contenido de clase en el sentido que expresaba socialmente una composición no de tipo “gremialista” como el sindicato, sino de organización obrera: nuclear a proletarios de distintos gremios e incluso sectores populares no proletarios, cuyos objetivos, si bien no claros en política, trascendían las reivindicaciones gremiales para orientarse a los reclamos políticos. Hablamos siempre por supuesto en el marco de una relativa espontaneidad.
Posteriormente,
en el conflicto de los obreros de El Chocón, durante diciembre del 69 y enero
de 1970 (a diferencia de lo que señalamos más arriba para el Cordobazo y los
Rosariazos), aparecieron algunos caracteres de mejor organización y conducción,
pero no alcanzó a salir de los marcos señalados, aunque se logró una mayor
permanencia y organicidad.
La acción política de
los trabajadores reveló a partir de ese año un sentido en su desarrollo,
caracterizado por una tendencia a la unidad como clase y el alineamiento junto
a él de las masas explotadas, las manifestaciones callejeras y la democracia
directa.
El impacto abrió un
profundo debate entre la militancia, donde las diferencias aumentaron, se puso
en cuestión a los partidos populares, planteos, métodos, ideas y las formas de
resolución de los conflictos sociales o políticos.
Se
fracturaron y estallaron los partidos tradicionales de la izquierda; además la
polémica se extendió entre el activismo peronista, donde surgieron nuevos
grupos y organizaciones. En los pasillos y las aulas de las Universidades tanto
estudiantes como docentes polemizaban desde el tipo de Universidad que
necesitaba el país hasta las transformaciones necesarias.
En
las fábricas y los gremios, los intercambios de opiniones se dieron sobre
distintas problemáticas de los trabajadores y la sociedad. Aquí se
adoptó una forma más encubierta, más en grupos. Las asambleas y los debates en
las fábricas llegarían con los conflictos sindicales.
El
tema principal de la controversia en la izquierda y el peronismo era el tipo de
“revolución” para la Argentina.
Lo que se polemizaba era qué tipo de cambios y la forma de
concretarlos.
La
clase obrera desde 1969 vivió uno de los periodos más ricos en experiencias de
su historia, con luchas en la legalidad y la clandestinidad, con derrotas y
triunfos. Enriqueció las vivencias de varias décadas anteriores, como los
cuerpos de delegados, comisiones internas, el accionar de los sindicatos, el
ejercicio de la democracia directa, tomas de fábricas, organización de huelgas,
paros activos, movilizaciones.
Se
produjo un puente histórico entre generaciones con conocimientos y hábitos
distintos, y la síntesis de ese proceso llevó a nuevos intentos y así se
sucedieron acontecimientos, algunos rescatables y otros no. Vale la pena
mencionar las luchas que venían desde de la Resistencia en las fábricas y
barrios obreros luego del golpe del 55; las importantes huelgas y conflictos
durante el gobierno de Frondizi y la implementación del represivo Plan
Conintes; los Programas de La Falda y Huerta Grande; el Plan de Lucha de la CGT
entre mayo de 1963 y julio de 1965, que incluyó la ocupación simultáneamente de
miles de fábricas en una jornada.
Esa
luchas se unen al surgimiento de la
“CGT de los Argentinos” con su Programa del 1º de Mayo de
1968, el protagonismo en el Cordobazo y el II Rosariazo, las puebladas en Villa
Ocampo, Gral. Roca, Casilda, Malargue, pasando por el surgimiento de las Ligas
Agrarias, la huelga en El Chocón, las posiciones antidictatoriales, el accionar
de los gremios combativos de Córdoba, como Luz y Fuerza y SMATA, las
experiencias de los gremios de la
Zona Norte del Gran Rosario, como el SOEPU y la Intersindical
de San Lorenzo, el SINTER, el nacimiento de los gremios clasistas, las luchas
del SITRAC-SITRAM, el Viborazo, el Villazo del 74, la CGT clasista de Salta, el
poder creciente de las comisiones internas, las tomas de fábrica con control
obrero de la producción, las Coordinadoras de Gremios en Lucha que surgieron
durante el “Rodrigazo” en el 75 que derrotaron el Plan de Rodrigo y el proyecto
de López Rega, entre otros.
De
esa manera, el choque entre los intereses de las clases dominantes y la clase
obrera se fue dando con distintos tonos, variadas formas de enfrentarse, con
negociaciones, acuerdos, rupturas, represiones, consensos pasivos,
insurrecciones populares, puebladas, congelamientos salariales, distribución
populista, pacto social, paritarias acordadas, otras no homologadas, planes
represivos, movilizaciones militares contra los trabajadores, leyes
antiobreras, paros “materos” y paros activos, etc.
La
clase obrera fue creciendo en conciencia, organización, nuevas formas de lucha.
Se fue dando la incorporación de nuevas camadas de jóvenes obreros, con grandes
movilizaciones, con poder creciente al interior de las fábricas, la
construcción de una íntima relación con el movimiento estudiantil
universitario, la práctica constante de la democracia directa, con asambleas
masivas al interior de las fábricas, en los sindicatos, calles y plazas.
La
etapa abierta pos Cordobazo, fue un periodo de grandes cambios, en la que
surgieron partidos políticos con un claro planteo antisistema, gremios
clasistas, combativos, grupos político-militares. Mientras que la movilización
popular y la lucha de clase fue en ascenso.
Un
tiempo plagado de sueños, encantamientos y de esperanzas por quienes los
protagonizaron. Años idealizados por algunos y descalificados por otros. Años
en que apareció una verdadera contracultura en las artes, las letras, la vida
cotidiana, la sexualidad, la vestimenta, las costumbres. Y, como escribió
Adolfo Gilly, años que marcaron una “esquina
peligrosa, una de aquellas en donde la historia pudo haber dado un viraje”.
El movimiento obrero a partir del Cordobazo
En
el desencadenamiento de las luchas de mayo y septiembre del ‘69 jugaron un
papel relevante el estado de ánimo de la clase obrera por un lado, el papel de
la CGT de los Argentinos (CGTA), las fuerzas de izquierda de raíz marxista
-estas últimas con peso fundamental en el movimiento estudiantil-, y un sector
del peronismo.
Trataremos
de analizar la evolución en el movimiento obrero, el proceso de la CGTA
conducida por Raimundo Ongaro y la tendencia del desarrollo de las distintas
fuerzas políticas en el seno de la clase obrera.
Era
frecuente decir que la CGTA había desaparecido, creemos que eso merece una
explicación más detallada.
Por
un lado, un grupo con Ongaro a la cabeza era cada vez más débil e incluso desde
el ángulo sindical no tenía prácticamente expresión real. Otro sector, abandonó
la CGTA en forma progresiva y constituyó finalmente la Intersindical Nacional ,
que expresó en su seno a los gremios influenciados por el Partido Comunista
(PC), por la UCR del Pueblo, por liberales reformistas independientes y por
grupos “peronistas de izquierda” aislados.
La
mayor parte del peronismo también la abandona reincorporándose en forma plena a
las 62 Organizaciones y todos esos gremios se distribuyeron en dos de las tres
grandes corrientes existentes en ese nucleamiento: la línea ortodoxa (Paladino)
y el orientado por Gazzera.
Frente
a ese panorama, surgen algunas preguntas: ¿Por qué el sector del peronismo que
integraba la CGTA y se proclamaba en contra de la salida electoral, abandonó
ese agrupamiento y reforzando a las 62 Organizaciones pasaron a pregonar la
salida antes negada?
Recordemos
que los sectores que se mantenían junto al sector anterior en la CGTA a pesar
de las disidencias en cuanto a la salida inmediata (ambos contra la dictadura
pero uno por las elecciones y otros contra éstas). ¿Por qué constituyeron un
nucleamiento sindical propio (ambas fracciones por las elecciones) cuando
aparentemente era el momento de mayores coincidencias tácticas?
La
parte del peronismo que integraba la CGTA lo abandona por varias causas. Por un
lado, la oposición anti dictatorial del sector peronista de la CGT de Paseo
Colón buscaba la apoyatura de la clase obrera para un golpe populista, que en
el curso de 1969 pierde la mayoría de sus perspectivas en función de la
depuración que se hace en las FFAA de los coroneles y generales “peruanistas”.
Por
otro, la presión del proletariado fue el componente principal que determinó la
aparición de la CGTA o CGT opositora. En el momento en que ésta se forma (marzo
de 1968, Congreso de Amadeo Olmos), el peronismo ortodoxo se encontraba
conciliando con el dialogismo vandorista y ambos con la dictadura de Onganía.
En estas condiciones construir un nucleamiento antidictatorial significaba la
necesidad de hacerlo por fuera, al margen de las “62” .
El
Cordobazo, conmovió los cimientos del peronismo y produjo los siguientes cambios:
el peronismo ortodoxo de las “62”
termina por alejarse de la dictadura y el propio vandorismo tuvo que cortar el
diálogo, aunque sea provisoriamente.
Esa
reubicación de fuerzas determinó que las 62 pasaran a definirse contra la
dictadura de Onganía, que se puso de manifiesto en el propio paro nacional del
30 de mayo de 1969 y en el Plan de Lucha que comenzó la Comisión de los 20.
Esa
nueva opción “antigubernamental”, sumado el llamado a reunificar fuerzas que
hizo la Mesa
Coordinadora de las 62, más la pérdida de posiciones de los
militares populistas, determinó la migración progresiva de casi todos los
gremios peronistas de la CGTA a la Comisión de los 20 y a reintegrarse bajo la
dirección de las 62 Organizaciones.
Ese
proceso, someramente reseñado, nos explica el abandono por parte del sector
peronista de la CGTA. La
respuesta al resto de las preguntas formuladas deben buscarse en las
modificaciones políticas que se produjeron en el país a consecuencia de los
hechos de mayo-septiembre del ‘69: Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo.
Como
dijimos, el peronismo ortodoxo a partir del Cordobazo marcha por el único
camino posible: enfrentar a Onganía, especialmente al quedar rota la opción
participacionista y corporativista. Antes de que finalice 1969 ese sector reelabora
su táctica política apuntando a un objetivo central: la salida electoral.
Esa
táctica comienza a verse con más claridad a mediados del ‘70, momento en el
cual empieza a abrirse el camino político por arriba y por abajo. Las 62 pasan
a jugar como elemento de presión en pro de la salida electoral, mientras el
brazo político del peronismo marcha a estructurar La Hora del Pueblo.
Sintetizando,
por un lado se rompió la posibilidad del “golpe peruanista”; por el otro, se
hizo añicos el intento corporativista, llevando a las 62 a romper definitivamente
con el gobierno de Onganía. Lo primero y el endurecimiento de las 62 desplazan
hacia éstas la casi totalidad del peronismo nucleado hasta ese entonces en la CGTA. Surge así en
ambos sectores la estrategia de empujar la salida electoralista.
Al
abrirse como dijimos el tiempo político por arriba y por abajo, también
comienza a concretarse la táctica del Partido Comunista con la aparición del
Encuentro de los Argentinos. Ese fenómeno político tuvo su expresión en el
plano sindical con el surgimiento de la Intersindical Nacional.
Rota
entonces la CGTA, se podía observar que los sectores peronistas y reformistas,
que en el “tiempo económico y social” compartían ese mismo nucleamiento, a
pesar de las disidencias en cuanto a la salida inmediata (uno contra y otros
por las elecciones), al abrirse el tiempo político y a pesar de coincidir ambos
en la salida electoral, se nuclean en diferentes organismos sindicales a pesar
de su mayor coincidencia aparente.
Es
que eso que se expresaba en distintos nucleamientos en el plano sindical, tenía
su correlato en las opciones, programas y partidos en el plano político, al
comenzar los preparativos de la disputa política de las masas (La Hora del
Pueblo, Encuentro de los Argentinos)
La
izquierda de raíz marxista cuya relación con el movimiento estudiantil sufrió
un agudo deterioro, vivió en el movimiento obrero una evolución distinta si lo
comparamos con el anterior. Eso tiene vinculación directa con el carácter de
las dos clases en juego, con las experiencias y direcciones políticas
sindicales de ambas, con la evolución desigual del proceso.
Todos
los partidos políticos con alguna pizca de marxismo, que de alguna forma se
proclamaban por el socialismo, tuvieron una tendencia a desarrollar sus fuerzas
en el seno del movimiento obrero. Ese proceso, que es desigual, se observó en
todo el país, con Córdoba como ejemplo más claro.
Es
indudable que, considerando nacionalmente el proceso, abarcaba a todas las
fracciones marxistas como PO, PCR, VC, PC. Esos sectores políticos que cuatro o
cinco años antes no existían o eran grupos estudiantiles pasaron a tener
inserción en el movimiento obrero e incluso a movilizar masas proletarias. Ese
fenómeno se dio por distintos factores como ser:
-La
izquierda, donde existía, capitalizó el deterioro del peronismo como opción en
la dirección de los sindicatos. En momentos de crisis económica como los que se
vivían, donde se restringían a su mínima expresión las posibilidades de que el
capitalismo introduzca reformas de algún significado, el sindicato pasa a
revelar las limitaciones que le son propias y que se mantienen ocultas en las
épocas en que la lucha por las reformas permite obtenerlas con cierta
facilidad. Es en circunstancias como esas en que se conjugan una mayor
necesidad de lucha por parte de la clase obrera, una mayor burocratización y
servilismo a la patronal y a la burguesía por parte de aquellos dirigentes que
en épocas “comunes” cumplían un papel “aceptable”.
Esa
contradicción así generada determinó la expulsión de estos dirigentes. Su
reemplazo muchas veces tuvo como resultado el ascenso a las direcciones de
militantes de izquierda o bien de obreros clasistas que tarde o temprano se
ligaron a un partido de izquierda. En muchos sindicatos existían obreros
peronistas luchadores, generalmente denominados “peronistas de izquierda” que
en innumerable cantidad de casos abandonaron la lucha sindical. Pensaban que se
había vuelto inservible por no comprender el fondo que determina sus
limitaciones naturales. Todos estos factores, entre otros, se conjugaron para
que donde existían militantes de izquierda capitalicen el deterioro del
peronismo como opción dirigente de la lucha sindical.
-La
clase obrera, a diferencia de la pequeña burguesía hizo suyas las experiencias
y las capitalizó políticamente con mayor firmeza que la pequeña burguesía.
-Existía
un decrecimiento real de la influencia del peronismo en el movimiento obrero,
que tuvo oportunidad de expresarse en los actos del 17 de octubre de esos años,
en el proceso cordobés.
Todo
eso fue el resultado de múltiples hechos como por ejemplo el comportamiento de
las direcciones sindicales que la clase obrera ubicaba genéricamente como
peronistas (al margen de si eran dialoguistas, ortodoxos o participacionistas),
la ineficacia del peronismo para dirigir la lucha anti dictatorial, su
comportamiento ante la dictadura apenas producido el golpe de Estado, etc.
La
incorporación a la producción de varios millones de obreros jóvenes que no
vivieron la experiencia peronista aportaba también a ese proceso que, en
general, podemos denominar de desplazamiento del peronismo a la izquierda y al
“socialismo en general”.
En
el movimiento estudiantil el proceso es justamente al revés. En la pequeña
burguesía se afirma el liberalismo, reformismo y nacionalismo burgués, y en el
proletariado la tendencia al desplazamiento es del nacionalismo burgués a un
“socialismo en general”. Ese es un ejemplo claro de cómo las clases tienden a
ubicarse primero en el plano social y progresivamente en el político, de
acuerdo a su ubicación en la sociedad.
Este
desplazamiento de la clase obrera y el fenómeno inverso en el movimiento
estudiantil es también fundamental para comprender la distinta evolución de la
izquierda de raíz marxista en cuanto a la relación con ambas clases.
Estas líneas forman parte del libro “Clase contra clase. Argentina
entre 1952-1976. El quinto relato”, de Leónidas Noni Ceruti, Ediciones del
Castillo.
Más noticias
Fuente: https://www.anred.org/2020/05/29/el-cordobazo-repercusiones-en-la-situacion-gremial-politica-y-social/
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