Claudio Katz prevé que el año 2012 ofrece la oportunidad de cambiar el escenario de la crisis a favor de los trabajadores al analizar: “(…) Resistencias sociales
El devenir de la crisis puede ser abruptamente transformado por las acciones populares que cobraron impulso en los últimos meses. Los análisis que omiten esta reacción razonan los procesos económicos en un vacío social, que a lo sumo es ocupado por funcionarios y financistas.
El debut de la crisis provocó inicialmente un gran desconcierto, entre poblaciones acostumbradas a identificar los desastres económicos con el Tercer Mundo. Ese estupor estuvo también signado por el temor al desempleo. Pero a fin del 2010 los levantamientos del mundo árabe introdujeron una bisagra en esta conducta. Ilustraron como se pueden conquistar grandes victorias democráticas.
Este impulso profundizó la resistencia en Grecia, que se ha transformado el principal bastión de la respuesta popular. Hay un estado de sublevación entre los manifestantes que ocupan plazas y cercan el Parlamento. Estas protestas alentaron a su vez a los indignados españoles, que cuestionan el socorro a los banqueros y demandan “democracia de verdad”. Este movimiento ya conquistó legitimidad, acompañamiento y presencia nacional.
Otro tipo de reacciones sociales se verifican en Inglaterra, tanto entre los jóvenes desempleados y hostigados por la policía, como entre los trabajadores sindicalizados. En Italia despuntan las huelgas y en Portugal hay movilizaciones. Estas luchas comienzan a extenderse junto al desmoronamiento de la imagen benevolente que tenía la Unión Europea. Una victoria impuesta desde abajo permitiría actualizar el gran legado de rebeliones que acumula el Viejo Continente
Pero el dato más llamativo del año se registró al otro costado del Atlántico, con el surgimiento del movimiento “Ocupar Wall Street”. Esta organización ya tiene alcance nacional, simpatía popular, solidaridad intelectual y sostén sindical. Por primera vez en décadas ha reintroducido las manifestaciones masivas en el corazón del capitalismo.
Menor difusión internacional han logrado los movimientos de lucha que conmueven a China. El año pasado se registraron 180.000 protestas, en su mayoría inspiradas en demandas contra la explotación fabril. Una nueva generación de obreros –ya emancipada de la migración rural- recuperó confianza y obtiene conquistas en enfrentamientos directos con los patrones. (8)



