lunes, 20 de noviembre de 2017

“Hablamos de “imágenes” que son modelos difusos, ideas preconcebidas. Organizan nuestra mirada: lo que vemos y lo que no, lo que valoramos y lo que no. Y tienen a la vez una función de orientación: nos ayudan a movernos en lo real, en lo que pasa (o nos desorientan, si no son adecuadas). Son al mismo tiempo lente y brújula”.

Una reflexión sobre otros modos de concebir (y practicar) el cambio social
A cien años de la revolución rusa, 
reimaginar el cambio social
20 de noviembre de 2017

Por Amador Fernández-Savater (eldiario.es)

Dice el filósofo Gilles Deleuze: “hay imágenes de pensamiento que nos impiden pensar”. Es decir, tenemos imágenes de lo que supone pensar (por ejemplo, un esfuerzo de la voluntad o un trabajo académico) que bloquean el pensamiento. ¿Podríamos decir igualmente que hay “imágenes de cambio” que nos impiden cambiar? Imágenes de lo que supone el cambio (en este caso, social o político) que bloquean en la práctica el cambio mismo.
Estas “imágenes” de que hablamos son modelos difusos, ideas preconcebidas. Organizan nuestra mirada: lo que vemos y lo que no, lo que valoramos y lo que no. Y tienen a la vez una función de orientación: nos ayudan a movernos en lo real, en lo que pasa (o nos desorientan, si no son adecuadas). Son al mismo tiempo lente y brújula.
Hay imágenes de pensamiento que nos impiden pensar. Hay imágenes de cambio que nos impiden cambiar. Entonces, para pensar o cambiar, necesitamos dotarnos en lo posible de otro imaginario: depósitos o semilleros de imágenes que organicen nuestra mirada de otro modo, que nos orienten en sentido diferente. Otras lentes, otras brújulas.

La imagen revolucionaria de cambio

La imagen de cambio por excelencia durante al menos dos siglos -pongamos, desde 1789 hasta 1976- ha sido sin duda la imagen revolucionaria. Nunca consistió en una sola imagen, sino más bien en una constelación: imagen de cambio, pero también de militancia, de conflicto, de objetivo, de organización, etc. Es decir, una determinada concepción de la transformación social implica una red o un haz entero de imágenes: modalidades de compromiso, formas de antagonismo, figuras del enemigo, esquemas organizativos, etc. La imagen de cambio es siempre imagen de imágenes.

¿Cómo caracterizar la imagen revolucionaria de cambio? Podemos tomar un primer apoyo en Hannah Arendt. En los primeros capítulos de su libro On revolution, al preguntarse por el significado de la revolución, Arendt destaca dos detalles de la Revolución Francesa: la ejecución del rey y el nuevo calendario (como se sabe, abolido el viejo mundo, la Revolución marca el año I de la nueva era y cada mes es rebautizado: Brumario, Pluvioso, Germinal, Termidor, etc.). Esos dos símbolos (bien materiales) nos remiten muy directamente a una cierta imagen del cambio revolucionario: consiste en el derrocamiento del orden antiguo y en un nuevo comienzo, un comienzo absoluto.
La imagen revolucionaria de cambio está determinada por un corte, una discontinuidad radical entre lo viejo y lo nuevo. Todo ello atravesado por la idea de “necesidad histórica” que Arendt detecta en las metáforas de los discursos revolucionarios: “corriente irresistible”, “tempestad irrevocable”, “vendaval imparable”, etc. La revolución es un cambio radical y al mismo tiempo necesario.
No por casualidad la filosofía hegeliana será el “lenguaje del cambio” durante dos siglos: su “sistema de imágenes” -dialéctica, negación, superación- permite sostener y resolver esa aparente paradoja de un cambio absoluto y a la vez absolutamente necesario. Mi amigo Juan Gutiérrez habla del “pasodoble del No” marxista y hegeliano: la negación de la negación (la negación de lo que niega la humanidad) nos conduce a la afirmación (un mundo y un hombre nuevos).

Haría falta más trabajo y espacio para asentar bien estas intuiciones, pero por ahora se trata sólo de señalar algunas de las estrellas que conforman la constelación de la imagen revolucionaria de cambio: la revolución es una guerra a muerte entre dos mundos (lo viejo y lo nuevo); la organización es la vanguardia consciente (organizada en Partido, embrión de Estado) con visión de conjunto y de la finalidad; el tiempo de la revolución es pensado como discontinuidad radical, a la vez absolutamente necesaria; etc.

Ciertamente, no pueden confundirse las imágenes de cambio revolucionario y lo que efectivamente es la revolución misma, un proceso siempre impuro, contradictorio, imperfecto, imprevisible, incontrolable. Pero lo que nos interesa aquí son las lentes y las brújulas. El objetivo no es juzgarlas o analizarlas críticamente (por su responsabilidad en el terror de Estado, por ejemplo), sinoentenderlas. El balance de las revoluciones del siglo pasado lo dejamos pendiente para otro momento y lugar.

En todo caso, puede decirse (con Alain Badiou) que ese balance habrá de ser necesariamente “interno” para quienes nos colocamos subjetivamente del lado de las revoluciones y no aceptamos la conclusión de que la misma idea de transformación radical de la sociedad es indeseable y criminal. Lo que ha quedado definitivamente enterrado bajo los desastres del comunismo autoritario no es la idea de cambio social, sino la vieja constelación de la vanguardia consciente, el cambio planificado desde arriba, la tábula rasa y el Hombre Nuevo. Ahora no nos interesa tanto la crítica como proponer un desplazamiento.

Imágenes-zombi
En la Puerta del Sol recién ocupada por lo que luego se conocerá como movimiento 15M, alguien saca un cartel que pronto se hará célebre (viral): “nobody expects the spanish revolution”. ¿Significa esto la revitalización del imaginario revolucionario, tras décadas de consenso en torno al “fin de la Historia”: la democracia representativa y la economía de mercado como horizonte insuperable de la humanidad? No lo creo. La frase es sólo un desvío humorístico de un famoso sketch de los Monty Python: “nobody expects the spanish inquisition”. Esta manera metafórica, vaga e irónica de hablar de la revolución es más bien síntoma de un agotamiento, el agotamiento de un imaginario de dos siglos.
¿Entonces? ¿Podemos decir que los movimientos políticos actuales son movimientos simplemente “reformistas” que buscan algunos pequeños cambios en el marco dado de lo posible? ¿O bien este agotamiento del imaginario revolucionario debe conducirnos al pesimismo (“ya no es posible cambio alguno”)? Ni una cosa ni la otra, ambas son de hecho tributarias de la centralidad del imaginario revolucionario.

Pensamos más bien (con autores como Alain Badiou o Santiago López Petit) que atravesamos un “periodo de intervalo” o un “impasse”. Ese intervalo o impasse tiene que ver con un “desacople” entre las nuevas formas de politización y los imaginarios existentes de cambio. Las prácticas colectivas experimentan nuevas vías, pero casi a tientas. Y las viejas imágenes de cambio, aún saturadas y agotadas, siguen sobrevolando las cabezas y los cuerpos, como imágenes-zombi.

¿Cuál sería el problema de este “desacople”?
·         Por un lado, mirándose en el espejo-modelo de las viejas imágenes revolucionarias, los movimientos obtienen de sí mismos un reflejo desvalorizante, despotenciador, entristecedor. Las imágenes-zombi separan a las experiencias vivas de lo que son y de lo que pueden.
El mismo 15M nos ofrece un ejemplo muy claro: a pesar de ser uno de los movimientos con mayor impacto en la sociedad española de los últimos 40 años, el lamento y la queja nunca dejaron de acompañarlo: “no ha cambiado nada”. Sin otras lentes y otras brújulas, apegados a las antiguas imágenes, se reenvía una y otra vez la capacidad de transformación social a las formas y fórmulas ya conocidas: el partido que, tomando el poder, cambia las leyes y los marcos jurídicos, la macropolítica. El cambio social es un cambio por arriba o no es.

·         Por otro lado, las imágenes-zombi debilitan las prácticas efectivas y las experiencias vivas dando valor sólo a ciertos aspectos de las mismas en detrimento de otros: se privilegia lo masivo, los momentos de insurrección abierta, lo épico, lo hiper-visible, etc. Se hace necesario y urgente otro imaginario de cambio. Imágenes adecuadas para ver y pensar un cambio social complejo, no lineal, con sus mareas altas y bajas, procesos y eventos, continuidades y discontinuidades. Capaces de dar valor y visibilidad a las transformaciones invisibles y silenciosas, intersticiales e informales, imprevisibles e involuntarias, micropolíticas y afectivas, bastardas e impuras. Imágenes en las que encontremos compañía, valor y potencia.
Y no sólo necesitamos nuevas imágenes, sino también otra relación con ellas. Los viejos imaginarios revolucionarios cristalizaron demasiadas veces en un “mito tecnificado”: trascendente, rígido, inmóvil. Precisamos entonces, no tanto de un “sistema de imágenes” (acabado y coherente), como más bien de una especie de tejido, un patchwork infinito y en construcción permanente, siempre susceptible de ser modificado y alterado, donde todo suma y nada sobra, porque cada jirón (cada imagen) puede tener su momento y su ocasión. De hecho, ni siquiera se trata de negar o descartar las viejas imágenes revolucionarias de cambio (pueden ser un jirón más del patchwork), sino de complementar, multiplicar y enriquecer el repertorio de lo posible.

La “revolución social” anarquista
¿Dónde podríamos empezar a buscar imágenes inspiradoras para reimaginar el cambio social? Podemos empezar por explorar el pasado. La imagen revolucionaria de cambio fue tal vez hegemónica pero no la única y el pasado es un depósito de imágenes y saberes siempre actualizable desde el presente. El nuevo imaginario de cambio no necesita cortar con el pasado, sino más bien aprender a recrearlo, traducirlo y resignificarlo.
Pienso por ejemplo en la “guerra de posiciones” en Antonio Gramsci. O en los movimientos de mujeres a lo largo del siglo XX, que desencadenaron transformaciones político-antropológicas de un alcance inaudito sin organización única o centralizada, sin vanguardia consciente, sin toma alguna del Palacio de Invierno. Pero me voy a detener ahora en el anarquismo como una filosofía en movimiento, tal y como ha sido releída y traducida al presente por Daniel Colson, pensador e historiador libertario.
En su Pequeño léxico filosófico del anarquismo, Colson recuerda cómo los anarquistas se alejaron muy pronto de la idea-imagen de Revolución, demasiado asociada para ellos a un golpe de Estado, a la transformación social pensada como toma del poder y cambio de régimen constitucional (proceso constituyente, etc.). A la Revolución política, los anarquistas opusieron su “revolución social”. El adjetivo indica un cambio de sentido. En tres aspectos por lo menos.
En primer lugar, la revolución social nace y se desarrolla en el interior mismo de la sociedad: “en el terreno de las clases y las diferencias, de la propiedad y la justicia, de las relaciones de autoridad y las modalidades de asociación, ahí donde se juega el orden o equilibrio de la sociedad, de una multitud de maneras y a través de una transformación de conjunto (multiforme)”. No se trata de derribar o apoderarse del Estado, ni de desposeer a los propietarios del capital a través de una dictadura de los representantes del proletariado: la revolución social es un cambio desde dentro de las mismas relaciones sociales y de poder.
En segundo lugar, la revolución social, a diferencia de la revolución política, no se identifica única, exclusiva o principalmente con episodios excepcionales, movilizaciones callejeras, coyunturas insurreccionales, sino también con procesos silenciosos y cotidianos (creación de instituciones, relaciones sociales y subjetividades alternativas) de los que en último término depende la eficacia de transformación. La “Grand Soir” (gran noche) del imaginario anarquista no remite al corte (brusco, inmediato, instantáneo) entre lo viejo y lo nuevo. Es más bien la expresión o la manifestación final de una potencia acumulada con anterioridad. Como el fruto que el árbol madura, no como un relámpago en el cielo vacío o el asalto voluntarista de una minoría al poder.
Por último, la revolución social no depende de una estrategia clásica (la lógica medios-fines) que unos diseñan y otros ejecutan (la vanguardia consciente y las masas). Es más bien un proceso horizontal y no segmentado jerárquicamente entre lo principal y lo secundario, la táctica y la estrategia. Donde cada momento y cada situación valen por sí mismos y en sí mismos, no como partes de un todo o momentos de una línea del tiempo, ni con arreglo a su posición en un mapa diseñado desde el exterior. Cada lugar y cada instante tienen un valor “prefigurativo” (lo que queremos es ya lo que hacemos) y no “transitivo” (lo que pasa aquí no tiene más valor que el llevarme allí). La estrategia anarquista no consiste en ordenar, segmentar y dirigir, sino en amplificar y conectar las distintas situaciones hasta conseguir una vibración de conjunto.

Imágenes rebeldes del cambio social
Se pueden investigar también imágenes pos-revolucionarias de cambio en autores contemporáneos. Pienso por ejemplo en la “lógica de red” según Margarita Padilla, en las “grietas” de John Holloway, en los “procesos recombinantes” de Franco Berardi (Bifo) y un largo etcétera a explorar.
O también en movimientos. El zapatismo, por ejemplo, ha hecho un esfuerzo enorme por nombrarse y contarse con palabras propias, por destilar su experiencia en conceptos, por elaborar y compartir nuevas imágenes de cambio. Por ejemplo, la distinción entre el “rebelde social” y el “revolucionario”: “Un revolucionario se plantea fundamentalmente transformar las cosas desde arriba, no desde abajo, al revés del rebelde social. El revolucionario se plantea: “vamos a hacer un movimiento de rebeldía, tomo el poder y desde arriba transformo las cosas”. Y el rebelde social no. El rebelde social va planteando demandas y desde abajo va transformando sin tener que plantearse el tema del poder”. O la concepción anti-vanguardista, incluyente y colectiva de la transformación social: “Todos los métodos tienen su lugar, todos los frentes de lucha son necesarios y todos los grados de participación son importantes. El problema de la revolución [ojo con las minúsculas] pasa de ser un problema de la organización, del método y del caudillo [ojo con las minúsculas] a convertirse en un problema que atañe a todos los que ven esa revolución como necesaria y posible, y en cuya realización todos son importantes”.
Me pregunto, ya para acabar, si las imágenes que necesitamos no remiten a un desplazamiento radical de perspectiva, “civilizatorio” incluso. Una salida de cierto paradigma occidental. De hecho, en un artículo de los años 80 publicado en la revista aut aut, el italiano Lapo Berti argumenta que la idea moderna de revolución es un concepto tributario del modelo científico propio de la mecánica clásica: la sociedad es una máquina que tiene leyes propias que se trata de conocer para poder desde ahí planificar un conjunto de acciones (estrategia) con fines de cambio.
En sus libros, el filósofo y sinólogo francés François Jullien explora una y otra vez el contraste entre (lo que podríamos llamar) la “imagen griega del mundo” y “la imagen china del mundo”, en relación al tiempo, el pensamiento, el arte, el cuerpo, la estrategia y la eficacia, etc.
Occidente, explica Jullien, divide el mundo en dos: lo que es y lo que debe ser. Es el gesto platónico por excelencia. La idea occidental de eficacia se deriva de aquí: se trata de proyectar sobre la realidad lo que debe ser (en forma de Plan o Modelo) y tratar de materializarlo (llevarlo a la práctica, aterrizarlo). Entre el ser y el deber media la voluntad humana de colmar esa brecha y “enderezar la realidad” (ponerla derecha, es decir, según el Derecho, la Ley, lo que debe ser).
También la revolución se ha pensado desde ese molde: la vanguardia (que posee la ciencia de la sociedad y la historia) desvela y decreta lo que debe ser, la revolución es la “lucha final” en la que impondremos el plan a la realidad. La imagen china del mundo, según François Jullien, propone una inspiración muy diferente: no se trata de proyectar un plan y ejecutarlo, sino de activar todos los sentidos para captar las potencias que ya trabajan lo real y acompañarlas, desplegarlas con cuidado, sin voluntarismo alguno.
Si pensamos el cambio social con las lentes y brújulas chinas que nos propone Jullien, la constelación de imágenes que resulta es muy diferente: el militante ya no sería la fuerza de voluntad que colma, mediante un esfuerzo agotador, la brecha entre el ser y el deber ser, sino quien está comprometido o implicado en una situación particular y con unas potencias particulares; la vanguardia se transforma más bien en “retaguardias” capaces de detectar y acompañar procesos que ellas no dirigen ni crean; la estrategia es un trabajo de cuidado, como el de un jardinero; la organización política es la serie de dispositivos que justamente “dejan pasar” la potencia, sin trabarla al someterla a un ideal previo; la temporalidad de cambio es el tiempo de un proceso, el tiempo adecuado a la maduración de un potencial de situación, sin “batalla final”; el conflicto es el desbloqueo de la fuerza afirmativa, no la negación de la negación que trae un mundo nuevo, etc.
Y la sensibilidad sería la cualidad principal del rebelde, como la fuerza de voluntad lo fue del revolucionario, porque ya no se trata de imponer a lo real un sentido previo, sino de abrirse a sentir por dónde circula la potencia y ser capaz de acompañarla sin forzar, con tacto.
Referencias:
Sobre la revolución, Hannah Arendt, Alianza Editorial (Madrid, 2013).
El siglo, Alain Badiou, Manantial (Madrid, 2008)
Petit lexique philosophique de l'anarchisme, Daniel Colson, Le livre de poche (2001).
Revolución en punto cero, Silvia Federici, Traficantes de Sueños (Madrid, 2013).
EZLN: documentos y comunicados (tomo 5: la marcha del color de la tierra), EZLN, Editorial Era (México DF, 2003).
Tratado de la eficacia, François Jullien, Siruela (Madrid, 1999).
“Rivoluzione o...? Considerazioni sul problema della trasformazione sociale”, Lapo Berti, en aut aut, n. 179-180 (1980).
Y, sobre todo, las conversaciones con Franco Ingrassia, Juan Gutiérrez, Leónidas Martín y las compañeras de la Escuela de Afuera.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=234300

Pensemos en las muchas razones de poner fin a la impunidad del estado terrorista de Israel.

Palestina
¿Merece la pena vivir esa vida?
20 de noviembre de 2017


Por Hamza Abu Eltarabesh   
The Electronic Intifada

Traducido del inglés para Rebelion por Beatriz Morales Bastos.

El martes 29 de agosto Mohannad Younis se tragó un frasco de pastillas para dormir y acabó con su vida. Solo tenía 22 y parecía que las cosas le iban bien. Era un autor en ciernes que recientemente había terminado una serie de relatos cortos y acababa de terminar una obra de teatro, Escape. A Mohannad solo le quedaban dos meses para terminar un posgrado de Farmacia en la Universidad Al-Azhar y planeaba casarse con una compañera estudiante de medicina. Por consiguiente, su suicidio ha supuesto un shock para quienes lo conocían y querían.
Conozco el caso. Yo era amigo suyo, lo lloro y le echo de menos. Y estoy rabioso por lo que ha hecho. Pero la decisión de Mohannad de quitarse la vida es menos inusual de lo que era antes en Gaza, donde el suicidio está mal considerado debido a la tradición y la religión.
De hecho en 2016 hubo un fuerte aumento de la cantidad de suicidios y de intentos de suicidio en Gaza, tanto que las autoridades estaban tan preocupadas que el ministerio de Sanidad decidió hacer gratuitos los servicios de cualquier persona que necesitara tratamiento tras un intento de suicidio y ofreció asesoría gratuita.
Según el departamento de policía de Gaza, responsable de registrar estas cifras, en 2016 hubo 17 suicidios en Gaza y 80 intentos. No es una cifra muy alta para los dos millones de habitantes de la Franja, pero supuso un fuerte aumento respecto a 2015, cuando solo se registraron cinco suicidios y 35 intentos.
Atrapados
Los psicólogos no tienen que ir muy lejos para encontrar una explicación. “La gente está atrapada en todos los ámbitos de la vida”, afirmó Muhammad Abu al-Sabah, psicólogo del Programa de Salud Mental dela Comunidad de Gaza y neurocientífico que también dirige una clínica privada. Abu Al-Sabah se refiere al bloqueo que Israel y Egipto imponen a Gaza. “Las aspiraciones de la gente de viajar, trabajar y estudiar fuera se han visto truncadas. No hay oportunidades de trabajo ni perspectivas de una vida mejor”.
Abu al-Sabah afirmó que con el tiempo (y el bloqueo de Gaza dura ya más de diez años) este aislamiento junto con la extrema violencia infligida a Gaza por tres ataques militares israelíes diferentes han aumentado los índices de depresión y disparado los problemas psicológicos que ya existían, como los trastornos de personalidad. Es probable que ambas cosas provoquen el aumento de suicidios y de intentos de suicidio que está padeciendo Gaza.
Según una fuente bien situada en el ministerio de Sanidad que habló a condición de permanecer en el anonimato dado que no están autorizados a hablar a los medios, 2017 va camino de ser aún peor. Esta fuente afirmó que este año los hospitales están recibiendo una media de unos 20 intentos de suicidio al mes.
Según esta fuente, el perfil de quienes se suicidan o intentan suicidarse también parece ajustarse a un patrón. Aproximadamente un 80 % tiene entre 17 y 28 años, y aproximadamente un 60 % tiene estudios universitarios. En torno a un 60 % de quienes tratan de suicidarse son mujeres.
Según Abu al-Sabah las personas jóvenes son especialmente vulnerables. “Las personas jóvenes tiene poca esperanza en el futuro. No tienen apoyo para empezar sus carreras o seguir con sus estudios. Y a una edad en la que se quieren probar cosas nuevas, no tienen posibilidades de hacerlo”.
Tabú
El hecho de que tradicionalmente las familias sean reacias a hablar acerca de lo que se consideran un tabú cultural y religioso impide entender la magnitud del problema del suicidio. La presión que ejerce la comunidad impide a las familias admitir que algún miembro de la familia ha tratado de suicidarse.
En un pequeño pueblo al oeste de Beit Hanoun, situado al norte de Gaza, los gemelos Samar y Salem, de 24 años, accedieron a hablar acerca de lo que les llevó a intentar suicidarse juntos. Tanto el hermano como la hermana insistieron en que no se publicara su apellido por temor a ser juzgados por la comunidad.
Ambos hermanos se habían licenciado en administración de empresas por la Universidad Islámica de Gaza con buenas notas. Después de buscar sin éxito trabajo en Gaza, decidieron tratar de hacer un posgrado en Egipto. Solicitaron y obtuvieron una beca para estudiar literatura en Reino Unido, pero finalmente no pudieron salir de Gaza por el paso fronterizo con Egipto de Rafah, que estuvo cerrado prácticamente todo el año pasado. “Venimos de una familia pobre”, señaló Samar. “No encontramos trabajo en Gaza y cuando se desmoronó nuestro sueño a las puertas de Rafah, perdimos la esperanza de poder mantener a nuestra familia”. Los gemelos cayeron en una depresión. “No podemos mantener a nuestra familia y ella no puede mantenernos a nosotros”, afirmó Samar. “Nuestra comunidad no puede ayudarnos. La muerte parecía mejor que una vida atrapados aquí”.
Hicieron un pacto y un día a mediados del año pasado ambos tomaron una sobredosis de antidepresivos y pastillas para dormir que podrían haberlos matado si su padre, Said, no se hubiera dado cuenta de que faltaban las pastillas, no hubiera encontrado a los hermanos y avisado a sus familiares y vecinos, que acudieron a ayudar.
Sin embargo, Said, de 48 años, todavía teme por ellos. Este hombre, que había sido trabajador en la construcción y cuyo trabajo en el mejor de los casos es intermitente, y que ha visto como las oportunidades de trabajo menguaban a la par que la economía de la bloqueada Gaza, afirmó que teme que traten de matarse otra vez. “Espero poder proporcionar a mis hijos una oportunidad de trabajo o proporcionarles algo. Temo perderlos en una oscura noche sin luna. Gaza me ha destruido ahora está destruyendo a mis hijos que son muy trabajadores”.
Reiterados intentos de suicidio
Muhannad Iyad intentó suicidarse una vez. Después una segunda vez y luego una tercera. Contra toda lógica, este estudiante de medicina de 22 años puede considerarse increíblemente afortunado. En el lapso de un año se cortó las venas, se colgó y tomó una sobredosis de pastillas. Cada una de las veces lo descubrieron en el último momento y lo trataron a tiempo.
Achaca su depresión a la mezcla de su compromiso político, que le llevó a estar profundamente desanimado acerca de las posibilidades de Gaza, y a la presión de sus estudios en la Universidad Islámica. “Suspendí el primer curso. La política dominaba mi vida, me obsesionaba. Solo quería acabar con mi miseria”.
Después del tercer intento su familia reaccionó con determinación. Le consiguieron una beca de la Universidad Jordana de Ciencia y Tecnología en Amman y también lograron obtener un permiso para que pudiera salir de Gaza, que les costó 3.000 dólares en metálico pagados a los funcionarios egipcios y palestinos para que le dejaran salir.
El traslado ha cambiado a Muhannad Iyad. “Ahora nunca pienso en el suicidio”, afirmó al tiempo que se enorgullecía de ser el primero de su clase. “El ambiente de Gaza me arrastró hasta el fondo. Ahora estoy centrado en terminar mis estudios para poder volver y ayudar a mi familia y a mi deprimida ciudad”.
Fiel a todos
En Gaza hay muchas razones para perder las ganas de vivir, como le pasó a Mohannad Younis. Existen muy pocas posibilidades de tener una vida mejor. Aquí podemos estudiar, pero no podemos encontrar trabajo. Vivimos en una cárcel, abandonados y olvidados por el mundo. Hemos perdido a nuestros seres queridos, amigos o familiares, debido a una violencia contra la que no podemos luchar ni tampoco podemos escapar de ella.
Pero también hay razones personales para suicidarse. Los padres de Mohannad se divorciaron cuando él solo tenía dos años. Cuando creció trató de establecer un vínculo con su padre, que tiene un doctorado, pero por la razón que fuera no lo logró. Ya fuera esto la causa o el detonante, lo sumió en una depresión. La escritura fue una especie de terapia. Escribió acerca de Gaza, sus problemas y miserias. Pero acabó perdiendo al fe, en Gaza, en su familia y en sí mismo.
Yo también he luchado contra la depresión. Creo que el suicidio es un acto cobarde. Pero quizá solo sea cuando pienso acerca del suicidio en abstracto. He visto cómo ha luchado Mohannad contra sí mismo y sólo siento cariño y respeto por él.
Mohannad tenía un carácter tan puro que sus amigos siempre lo describían como una persona fiel a todo el mundo excepto a sí mismo.

Hamza Abu Eltarabesh   es un periodista freelance y escritor de Gaza.


Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=234263

Vemos: "mientras que la COP 23 fue un festival de falsas soluciones y de promesas sin compromiso, la sociedad civil identifica a los responsables por sus nombres, los sanciona éticamente y suma propuestas concretas a las luchas de resistencia. Así este Tribunal ético es parte de una potente pedagogía liberadora, la cual debe replicarse y ampliarse si la Humanidad no desea devenir en su propio verdugo".

Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza
La sociedad civil actúa ante 
la irresponsabilidad de los gobiernos
20 de noviembre de 2017

Por Alberto Acosta (Rebelión)
 “Cualquier cosa contraria a la Naturaleza lo es también a la razón;
cualquier cosa contraria a la razón es absurda”
 Baruch de Spinoza

Un árbol no tiene ningún significado para una empresa”, afirmó Mirian Cisneros, presidenta kichwa de la comunidad amazónica de Sarayaku. Pero ese mismo árbol tiene gran sentido para Mirian y su comunidad, pues “si se corta un árbol, se corta la casa de los espíritus sagrados”. En s u relato resonó la larga y compleja lucha de su comunidad contra el Estado ecuatoriano y la petrolera argentina Compañía General de Combustibles (CGC). Durante el neoliberalismo dicha empresa entró en territorio de la comunidad a buscar petróleo sin autorización de la comunidad y, con complicidad del Estado, colocó a la fuerza casi una tonelada de pentolita (un poderoso explosivo utilizado en la prospección sísmica).
La resistencia de Sarayaku paró la actividad petrolera. En 2003 sus habitantes denunciaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, llegando a la Corte Interamericana en 2010. Dos años después, este máximo tribunal resolvió a favor de Sarayaku, un pequeño poblado amazónico que aún resiste a las petroleras y al Estado. Pero a pesar de dichas resoluciones, el gobierno de Rafael Correa -atropellando de nuevo la voluntad de Sarayaku- entregó parte de su territorio a la petrolera china Petroandes.

El testimonio de Miriam Cisneros dio base para que el Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza construyera, junto con otros casos de destrucción ambiental en el mundo, su veredicto en contra de varios Estados irresponsables. Este Tribunal sesionó el 7 y 8 de noviembre en Bonn, en paralelo a la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP­-23). Y allí se condenó varias violaciones a los Derechos de la Naturaleza y a los Derechos Humanos en Alemania, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, España, EEUU, Guayana Francesa, Isla Mauricio, Nigeria, Perú, Rusia, Sudáfrica, Suecia.
Presidió la sesión Tom Goldtooth, de la Red Indígena Medioambiental. Como jueces actuaron Cormac Cullinan, del Instituto de Derecho Salvaje de Sudáfrica; Osprey Orielle Lake, de la Red de Mujeres por la Tierra y la Acción Climática, de Estados Unidos; la italiana Simona Fraudatario, del Tribunal Permanente de los Pueblos; Shannon Biggs, de Movement Rights, de Estados Unidos; el senador argentino Fernando Pino Solanas; la exdiputada alemana Ute Koczy; la keniata Ruth Nyambura, del Colectivo Africano de Ecofeministas; y, Alberto Acosta, expresidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador. De fiscales de la acusación ejercieron Ramiro Ávila, jurista y profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar de Ecuador, y la estadunidense Linda Sheehan, de la organización Planet Pledge.

La primera vez que este Tribunal sesionó fue en 2014, en Quito. Siguieron reuniones similares en Lima y Paris, ambos casos en paralelo a las Cumbres Climáticas de Naciones Unidas, en 2014 y 2015; también ha sesionado sobre temas específicos en Australia, Ecuador y EEUU.
En esta ocasión el Tribunal escuchó testimonios sobre fractura hidráulica (fracking) en EEUU y Argentina; energía nuclear en Sudáfrica con participación rusa; minería de lignito en Alemania, solo a 50 kilómetros de la conferencia COP 23 en Bonn; extractivismos y su infraestructura en la Amazonía, como la carretera que atraviesa el TIPNIS en Bolivia; proyectos REDD+ o similares, como Socio-Bosque en Ecuador; monocultivos que despojan agua en Almería – España; el impacto de los tratados de libre comercio sobre la Naturaleza. Un tratamiento especial se dio a los defensores de la Naturaleza en EEUU (pueblo Siux), Rusia (pueblo Shor) y Suecia (pueblo Sámi).
Durante estos dos días de intensas sesiones, 53 personas de 19 países presentaron dichas violaciones de los Derechos de la Naturaleza. Además, quedó evidenciado que los pueblos indígenas de todo el mundo son fundamentales en la defensa de la Madre Tierra, por lo que destacó su actuación en todo el proceso del Tribunal, como expertos y testigos.
De hecho, el Tribunal enjuició a la actual civilización capitalista: un sistema de patrones de dominación/explotación/conflicto -como diría el gran pensador latinoamericano Aníbal Quijano- creados por el dominio del capital en la política y la economía, cuya expansión destruye la Naturaleza y persigue a sus defensores. Este Tribunal exigió cambios estructurales y sistémicos para que se respeten los Derechos Humanos y de la Naturaleza, implicando -entre otros puntos fundamentales, como la equidad y la igualdad- la no criminalización de los defensores de dichos derechos y la urgente desmercantilización de la Naturaleza.

El marco jurídico referencial de este Tribunal es la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, expedida en 2010 en la Cumbre de los Pueblos en Tikipaya, Bolivia; así como la Constitución del Ecuador de 2008: la única en el mundo que hasta ahora reconoce a la Naturaleza como sujeto de derechos. Incluso en este Tribunal se desnudó el nefasto papel de los sistemas jurídicos imperantes en facilitar el cambio climático y la degradación de la Naturaleza a nivel mundial.
Este Tribunal internacional, inspirado en el Tribunal Russell -conocido también como Tribunal Internacional sobre Crímenes de Guerra o Tribunal Russell-Sartre- creado en 1966 para condenar los crímenes del imperialismo yanqui en Indochina, es una iniciativa de la sociedad civil para reunir públicamente testimonios sobre la destrucción de la Pachamama o Madre Tierra, así como la criminalización de sus defensores.
Es claro que cualquier acuerdo en la COP 23 y las acciones de allí derivadas en combate del cambio climático serán estériles si los gobiernos siguen ampliando los extractivismos, profundizando el uso de combustibles fósiles y nucleares, permitiendo a las corporaciones aprovechar mecanismos de resolución controversiales en los acuerdos comerciales para impedir la adopción de medidas efectivas para proteger la vida. Ningún acuerdo alcanzado desde la formalidad internacional enfrentará al cambio climático si sigue agudizándose la mercantilización y la financiarización de la Pachamama: la “economía verde” es una vía contraria a los Derechos de la Naturaleza y, por ende, a los Derechos Humanos.

De hecho la situación se empeora aceleradamente. Basta ver la evolución de la emisión de CO2 luego del tan promocionado (como inútil) acuerdo de Paris en el 2015. Ese año dicha emisión fue de 3,3 partes por millón/año, con lo que la concentración de gases de efecto invernadero alcanzó las 403,3 partes por millón, la cifra más alta hasta ahora, de acuerdo a datos de la Organización Meteorológica Mundial. Una concentración de gases, que si mantuviera en ese nivel, nos afectará los próximos mil años. Es por tanto preocupante el impacto que esta situación provoca y seguirá provocando en los ecosistemas marinos y terrestres, con efectos negativos para los seres humanos y para la Pachamama. Y bien sabemos que la situación de sigue deteriorando.
En estas circunstancias, cuando los gobiernos no asumen su responsabilidad, la sociedad civil responde -de nuevo- tomando la delantera. Así, mientras que la COP 23 fue un festival de falsas soluciones y de promesas sin compromiso, la sociedad civil identifica a los responsables por sus nombres, los sanciona éticamente y suma propuestas concretas a las luchas de resistencia. Así este Tribunal ético es parte de una potente pedagogía liberadora, la cual debe replicarse y ampliarse si la Humanidad no desea devenir en su propio verdugo.
El autor es economista ecuatoriano. Miembro del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=234249

“Denunciaremos todos los gobiernos, los cuales, después de haber comprendido que se había debilitado la OMC, recurrieron a mega tratados de libre comercio, bilaterales y regionales, que amenazan con aniquilar a nuestros sistemas alimentarios, igual como la OMC ha hecho en las dos últimas décadas. En ese sentido, La Vía Campesina llama a todas sus organizaciones miembros – en todos y cada uno de sus países – a movilizarse durante esta Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC – Construyendo Alternativas" del 10 al 13 de diciembre” en CABA.

La Vía Campesina llama a la Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC – Construyendo Alternativas" en el marco de la XI Conferencia Ministerial en Argentina

15 de noviembre de 2017

La Vía Campesina llama a los movimientos sociales y a las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo a movilizarse y organizar acciones de resistencia contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los Acuerdos de Libre Comercio (ALC), a construir alianzas solidarias y a participar de la Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC – Construyendo Alternativas".

Llamado de Acción – La Vía Campesina
(Harare, 15 de Noviembre de 2017)

Hoy La Vía Campesina llama a los movimientos sociales y a las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo a movilizarse y organizar acciones de resistencia contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los Acuerdos de Libre Comercio (ALC), a construir alianzas solidarias y a participar de la Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC – Construyendo Alternativas"del 10 al 13 de diciembre, en el marco de la XI Conferencia Ministerial de la OMC que se realizará en Argentina. Programa preliminar Cumbre de los Pueblos – Fuera la OMC – Construyendo Soberanía
Por primera vez, desde que nació la Organización Mundial del Comercio (OMC), se reunirá en América Latina. Del 10 al 13 de diciembre, el gobierno de Mauricio Macri será anfitrión de la XI Conferencia Ministerial de la OMC de Buenos Aires, Argentina. Se reunirán empresarios, ministros, cancilleres, y hasta presidentes. ¿A qué? A exigir más "libertad" para sus empresas, más "facilidad" para explotar a trabajadores, campesinas, indígenas, tierras y territorios. En otras palabras, menos "restricciones" al despilfarro transnacional.

Desde sus inicios en 1995 como derivado del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), la Organización Mundial del Comercio ha promovido la forma más brutal del capitalismo, conocida como liberalización del comercio. En sucesivas conferencias ministeriales, la OMC se ha propuesto globalizar la liberalización de los mercados nacionales, prometiendo prosperidad económica a costa de la soberanía. En términos más o menos idénticos, por su "liberalización, desregulación y privatización", que se denomina el Paquete del Neoliberalismo, la OMC ha fomentado la multiplicación de los acuerdos de libre comercio entre países y bloques regionales, etc. haciendo uso de los gobiernos que han sido cooptados, las corporaciones transnacionales más grandes del mundo están tratando de socavar la democracia y todos los instrumentos institucionales para defender las vidas, los territorios y los ecosistemas alimentarios y agrícolas de los pueblos del mundo.

En la anterior Conferencia Ministerial (CM) celebrada en Nairobi en 2015, la OMC había tomado seis decisiones sobre agricultura, algodón y cuestiones relacionadas con los Programa Mundial de Alimentos, PMA. Las decisiones agrícolas incluyen el compromiso de abolir las subvenciones a la exportación para las exportaciones agrícolas, la tenencia pública de existencias con fines de seguridad alimentaria, un mecanismo especial de salvaguardia para los países en desarrollo y medidas relacionadas con el algodón. También se tomaron decisiones respecto del trato preferencial para los países menos adelantados (PMA) en el ámbito de los servicios y los criterios para determinar si las exportaciones de los PMA pueden beneficiarse de preferencias comerciales.

Este año, con Macri en la Casa Rosada (Argentina), el golpista de Temer en el Palacio del Planalto (Brasil), y el brasileño Roberto Azevedo de Director General, la OMC quiere aprovechar del contexto regional para retomar el tema agrícola, poner fin a la pesca artesanal, y avanzar con el mal llamado Acuerdo sobre Servicios (TiSA), entre otros acuerdos multilaterales. Más allá de los falsos discursos proteccionistas emanados de Washington y Londres, la OMC se reunirá nuevamente para intentar imponer al capital a costa de la vida, el planeta tierra, y la democracia de los pueblos.

En estos 20+ años de lucha contra la OMC, los pueblos han resistido su intento de globalizar todo a favor de las TNCs, incluyendo el sistema agroalimentario. Nuestras luchas han sido el mayor obstáculo para el avance de esta organización y, sin lugar a duda, La Vía Campesina ha tenido un rol decisivo. Nuestra resistencia a la liberalización del mercado bajo este régimen neoliberal ha continuado desde la ronda de Uruguay realizada en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). Desde entonces, La Vía Campesina se ha movilizado contra casi todas las Conferencias Ministeriales desde Seattle (1999) y Cancún (2003), donde nuestro hermano Lee Kyung Hae, con una pancarta declarando que "la OMC mata campesinos" sacrificó su propia vida – hasta Bali (2013) y Nairobi (2015).

Este año, del 10 al 13 de diciembre, una delegación internacional de La Vía Campesina estará en Buenos Aires para participar activamente en múltiples movilizaciones, foros y debates del pueblo organizado, en la Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC – Construyendo Alternativas" denunciando a la OMC como la organización criminal que es y levantando nuestra bandera de Soberanía Alimentaria. Denunciaremos todos los gobiernos, los cuales, después de haber comprendido que se había debilitado la OMC, recurrieron a mega tratados de libre comercio, bilaterales y regionales, que amenazan con aniquilar a nuestros sistemas alimentarios, igual como la OMC ha hecho en las dos últimas décadas.
En ese sentido, La Vía Campesina llama a todas sus organizaciones miembros – en todos y cada uno de sus países – a movilizarse durante esta Cumbre de los Pueblos "Fuera OMC – Construyendo Alternativas" del 10 al 13 de diciembre, identificando el mejor momento, y las mejores alianzas, para denunciar a la OMC y los numerosos tratados de libre comercio bilaterales y regionales desde cada contexto.
POR LA SOBERÍA ALIMENTARIA
¡FUERA OMC DE LA AGRICULTURA!
¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!
Tú también puedes ser parte de esta jornada de acción global, envíanos detalles de las acciones y actividades que están organizando a
lvcweb@viacampesina.org o etiquétanos en nuestras redes sociales.
Hashtags: #OMCmata #SoberaníaAlimentariaYA #FueraOMC


“Si pudimos y podemos seguir pidiendo Justicia por Santiago Maldonado, no ocultemos que el compañero estaba en el sur defendiendo la libertad del lonko, sumándose a nuestro reclamo”.

Primera Gran Marcha Transfronteriza en solidaridad con el pueblo mapuche
y la libertad de los presos políticos de pueblos originarios
El buen vivir

20 de noviembre de 2017

Por Marta Dillon (Página/12)
La marcha será transfronteriza aun cuando ellas, Moira Millán e Ivana Conejero, oriundas cada una de las tierras que separa la cordillera, no reconocen las fronteras de los Estados nacionales. Lo dijeron más de una vez, igual que dijeron, se lamentaron, por el modo en que las tratan los Estados y los medios de comunicación: como terroristas, como amenaza a la propiedad privada y a la organización democrática. "Más de 200 años de ocupación colonial de nuestros territorios sólo dejaron poblaciones exterminadas, contaminación, desaparición y muerte. Pero nosotras contestamos con movilización”.De pie y sin resguardo, la luz del sol cayendo perpendicular sobre sus galas mapuche, la frente mojada de sudor, las manos aferrando las banderas unidas. El caballo de bronce con la figura montada de Julio Argentino Roca no les hizo sombra, eligieron pararse ahí, dicen, para “darle la espalda al genocida”. No tuvieron micrófono en esta conferencia de prensa a la que acudieron muchos más medios internacionales que locales, que las rodearon con sus cámaras tan cerca como pudieron para registrar sus voces. Alrededor, cientos de taxis colapsaban el microcentro de Buenos Aires para reclamar contra la empresa Uber.

Muy cerca de la Diagonal Sur, avanzaban sobre Avenida de Mayo columnas de organizaciones populares para exigir la emergencia alimentaria. Las dos mujeres se plantaron lo mismo, su urgencia no las dejó calcular la oportunidad de la convocatoria; no hay agenda para la protesta social aunque desde el gobierno se insista con domesticarla. Ellas estaban allí para anunciar la Primera Gran Marcha Transfronteriza en solidaridad con el pueblo mapuche y la libertad de todos los presos políticos de pueblos originarios: de la machi Francisca Linconao y del lonko Facundo Jones Huala; la primera detenida en Chile, el Ngulumapu como se llama a ese territorio en mapundung; el segundo, preso en Argentina, en el Puelmapu. La marcha será transfronteriza aun cuando ellas, Moira Millán e Ivana Conejero, oriundas cada una de las tierras que separa la cordillera, no reconocen las fronteras de los Estados nacionales. Lo dijeron más de una vez, igual que dijeron, se lamentaron, por el modo en que las tratan los Estados y los medios de comunicación: como terroristas, como amenaza a la propiedad privada y a la organización democrática. “Nos denostan porque queremos vivir en nuestras tierras, porque nos oponemos a la contaminación y a la apropiación del agua; porque no toleramos que los terratenientes quieran ponerle nombre a dones que son de todos y de todas. Más de 200 años de ocupación colonial de nuestros territorios sólo dejaron poblaciones exterminadas, contaminación, desaparición y muerte. Pero nosotras contestamos con movilización”. Nunca soltaron las banderas unidas de sus pueblos, si los bombos y las bocinas les tapaban la voz, ellas la forzaron para intentar “llegar al corazón de los pueblos argentino y chileno que para nosotras son uno solo, somos guardianes de la naturaleza y queremos que nuestros hijos y nietos lo sigan siendo porque la naturaleza no tiene dueño, no puede tener dueño”.


“Si pudimos y podemos seguir pidiendo Justicia por Santiago Maldonado, no ocultemos que el compañero estaba en el sur defendiendo la libertad del lonko, sumándose a nuestro reclamo”, dijo Moira Millán y unos pocos carteles con la mirada implacable de ese joven para el que ya no puede reclamarse la vida se levantaron para decir presente. Pero la empatía con ese muchacho no se derrama sobre la misma causa que el defendía, la del pueblo mapuche. Millán y Conejero lo saben pero insisten: la marcha que proponen será el 9 de diciembre, justo cuando Buenos Aires se prepare para ser sede de 

"Nos sumamos, desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia, a la denuncia de la situación represiva que sufre el pueblo mapuche en sus territorios tanto de Chile como de Argentina".


CABA Miércoles 15/11 12hs: Conferencia de prensa conjunta de mapuches de Argentina y Chile por la libertad de Jones Huala y todos los presos políticos

Gacetilla de Prensa:
Conferencia de Prensa conjunta: Mapuches de Argentina y Chile por la libertad de Facundo Jones Huala y de todos los presos políticos.
Lugar: Monumento al genocida Julio A. Roca, Diagonal Sur y Perú
Contacto Moira Millán 0294 15 481 4231
La Waichafe Moira Millán y la Werken Ingrid Conejero Montecino realizarán una rueda de prensa para anunciar la Primera Gran Marcha Transfronteriza en solidaridad con el Pueblo Mapuche, para pedir la desmilitarización de los territorios mapuches y la libertad de todos los presos políticos originarios en ambos países. La movilización se realizará a principios de diciembre en las principales ciudades a ambos lados de la Cordillera.
Ingrid Conejero es la vocera de la Machi Francisca Linconao en Chile (Ngulumapu) y Moira Millán es coordinadora de la Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir en Argentina (Puelmapu).
Las dos referentes mapuches explicarán la situación de represión que viven en sus territorios y apelarán a la gran solidaridad que han demostrado los pueblos argentino y chilenos con la causa originaria en esta región, para visibilizar la lucha por los plenos derechos del pueblo mapuche.
Hablarán de la estigmatización que ambos gobiernos, el argentino y el chileno, así como los grandes medios de comunicación, han propiciado para deslegitimar la lucha del pueblo mapuche y encarcelar a quienes reclaman por sus derechos, así como para proteger los intereses empresariales y extranjeros sobre la Patagonia.

15 de NOVIEMBRE 12 HS FRENTE AL MONUMENTO AL GENOCIDA JULIO A. ROCA
CONFERENCIA DE PRENSA
MUJERES ORIGINARIAS POR EL BUEN VIVIR
Las organizaciones del Encuentro Memoria Verdad y justicia acompañarán mañana, miércoles 15 de noviembre a las 12 hs, la Conferencia de Prensa conjunta que ofrecerán representantes de las comunidades mapuches en el Monumento al genocida Julio A. Roca (Diagonal Sur y Perú) con el lema: Mapuches de Argentina y Chile por la libertad de Facundo Jones huala y de todos los presos políticos.
La Waichafe Moira Millán y la Werken Ingrid Conejero Montecino realizarán una rueda de prensa para anunciar la Primera Gran Marcha Transfronteriza en solidaridad con el Pueblo Mapuche para pedir la desmilitarización de los territorios mapuches y la libertad de todos los presos políticos originarios en ambos países. La movilización se realizará a principios de diciembre en las principales ciudades a ambos lados de la Cordillera.
Desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia nos sumamos a la denuncia de la situación represiva que sufre el pueblo mapuche en sus territorios tanto de Chile como de Argentina.
Una vez más, denunciamos que los gobiernos argentino y chileno han lanzado una campaña de demonización del pueblo mapuche, a través de los grandes medios de comunicación, para justificar la usurpación de los territorios ancestrales de las comunidades a favor de los intereses empresariales y extranjeros sobre la Patagonia.
Tal como hemos denunciado desde el 1 de agosto, repetimos: La represión en la que fue desaparecido Santiago Maldonado forma parte de la represión al pueblo mapuche que llevan adelante, en Argentina, el gobierno de Chubut y el gobierno nacional para entregar sus tierras a los Benetton, los Lewis, al fraking y las mineras. Ese 1 de agosto Santiago Maldonado desapareció por estar en el corte de la ruta 40 en el que se exigía la libertad de Facundo Jones Huala.
Libertad YA! al Lonko Facundo Jones Huala!!!!
Libertad a todos los presos políticos de Argentina y Chile. 
Devolución a las comunidades originarias de sus territorios ancestrales!!!!!
Fuente: http://www.anred.org/spip.php?breve13149

domingo, 19 de noviembre de 2017

"Nos hemos relacionado sin desaparecer, avanzado a la luz de las tradiciones indígenas y esto nos da la capacidad de ser modernos. Relacionarnos de igual a igual, porque somos diferentes y la igualdad está en esto, en que todos valoremos la diferencia. Considero esta ley como elemento que nos permite respetar y relacionarnos con los otros. Así, la cuestión es que los indígenas no estamos ni por encima ni por debajo de la naturaleza, nosotros somos un ser creado para conservarla. Pero ahora ya no nos dejan convivir con ella, somos un obstáculo para el desarrollo y lo peor es que la sociedad mayoritaria no avanza, su vida es el carro, la beca y la tarjeta de crédito. Esto nos ha ocasionado graves impactos, por ello la lucha y la resistencia de los pueblos indígenas se mantiene. Si no, no seguiríamos aquí. ¿Por qué dice que las mujeres simbolizan a la madre tierra, y los hombres a los árboles, y la mujer es el sostén físico y cultural de los pueblos indígenas? No hay tema de desigualdad sino de reconocimiento a una misión que cumplen tanto los árboles como la tierra misma, las mujeres al igual que los hombres. En nuestras tradiciones la tierra es la madre y es la que tiene la capacidad de producir la vida de todo lo que hay en ella pero esta no es posible si no hay una protección. ¿Qué haríamos si la tierra no tuviera vegetación? La madre nos da la vida pero los árboles permiten que se den otras cosas importantes, como el oxígeno. Para los pueblos indígenas no es gratuito existir hoy. Ha habido una resistencia de la gente que hace diariamente cultura. Una mujer indígena tradicional es la que realmente sostiene esa manera de ser y de pensar de los que viven en el territorio".

Ecofeminismo & Lucha Indígena
La tierra es la madre y es la que 
tiene capacidad de dar vida
18 de noviembre de 2017

Por Paola González Velosa  
www.ecologistasenaccion.org


Leonor Zalabata, líder indígena colombiana del pueblo Arhuaco, habla en esta entrevista sobre los pueblos indígenas y la lucha ecofeminista.
Cuando se cumplen 10 años de la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas, hablamos con Leonor Zalabata, líder indígena colombiana del pueblo Arhuaco [1].
Zalabata, reconocida por su trabajo por los derechos de los pueblos indígenas, cuenta con 35 años de experiencia; ha participado en la Comisión de Diversidad Biológica de Naciones Unidas, en la Red de Mujeres por la Biodiversidad y el grupo de trabajo de los pueblos indígenas de Naciones Unidas en Ginebra. En 2007 el Primer Ministro de Suecia le entregó el Premio Internacional de los Derechos Humanos Anna Lindhs.
Leonor Zabalata hace una reflexión sobre la búsqueda de una sociedad intercultural y justa que reconozca los derechos de todos los seres vivos como principio de vida. Una sociedad similar a esa democracia de la tierra [2] de la que habla también la líder india Vandana Shiva en la que se ve el mundo en sus interrelaciones y a través de la cual podemos cooperar para ser creadores de paz, sostenibilidad y justicia. Los pueblos indígenas poseen un sistema de pensamiento estrechamente ligado a la tierra, principio que los diferencia de la sociedad occidental mayoritaria. 

En la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, habitan los pueblos indígenas Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo, representativos por su resistencia histórica. Fundamentan su cosmovisión en la existencia de la “Ley de Origen” mediante la cual se relacionan y reconocen el valor primordial que tiene la naturaleza para la vida. A través de los usos y costumbres orientados por dicha ley, estos pueblos han pervivido por mucho tiempo ante distintas adversidades. Una de ellas, el conflicto armado en Colombia en el que se han vulnerado sus derechos, desde los diferentes escenarios de violencia hasta por los procesos de explotación de la tierra [3]. En este escenario, el territorio-naturaleza y las mujeres indígenas han sido víctimas. 

Estas últimas desde su posición de indígenas, pobres y mujeres vinculadas a situaciones de explotación económica y opresión cultural que se ven agravadas por su condición de género [4]. Desde las miradas ecofeministas, las mujeres y la naturaleza sufren violencias paralelas al ser explotadas por el sistema patriarcal capitalista que las considera inferiores y apropiables. Esta misma relación la vemos reflejada en el vínculo de los pueblos indígenas con sus territorios, quienes, afectados por el mismo sistema desarrollista, luchan por la conservación de la naturaleza como medio de vida y equilibrio universal.

Un elemento diferenciador de los pueblos indígenas es lo que ustedes reconocen como Ley de Origen. ¿Cómo se explica esta ley? 
Las tradiciones de los pueblos indígenas han estado siempre arraigadas a la tierra, de ahí que la conservación de la naturaleza sea un tema de vida diaria. La Ley de Origen es un enfoque de vida, mediante él se establece una relación recíproca con la naturaleza, en esta medida todo tiene vida porque influye en los demás seres. Una ley donde todos los elementos de la naturaleza tienen sus padres y madres. Estos, según nuestra tradición existían antes de materializarse y hacerse tangible lo que hoy tenemos. Por tanto, la ley conduce nuestros usos y costumbres, recoge unos principios para relacionarnos y proyectarnos y se constituye como base para mantenernos dentro de la actualidad en reconocimiento de derechos sociales, políticos y económicos.

¿Cómo han pervivido haciendo uso de esta ley y por qué cree que los demás nos hemos distanciado esa visión?
 La solución de muchas cuestiones la encontramos dentro de la ley de origen con componentes que ahora son nuevos. En los últimos siglos nos hemos relacionado sin desaparecer, avanzado a la luz de las tradiciones indígenas y esto nos da la capacidad de ser modernos. Relacionarnos de igual a igual, porque somos diferentes y la igualdad está en esto, en que todos valoremos la diferencia. Considero esta ley como elemento que nos permite respetar y relacionarnos con los otros. Así, la cuestión es que los indígenas no estamos ni por encima ni por debajo de la naturaleza, nosotros somos un ser creado para conservarla. Pero ahora ya no nos dejan convivir con ella, somos un obstáculo para el desarrollo y lo peor es que la sociedad mayoritaria no avanza, su vida es el carro, la beca y la tarjeta de crédito. Esto nos ha ocasionado graves impactos, por ello la lucha y la resistencia de los pueblos indígenas se mantiene. Si no, no seguiríamos aquí.

¿Por qué dice que las mujeres simbolizan a la madre tierra, y los hombres a los árboles, y la mujer es el sostén físico y cultural de los pueblos indígenas? 
No hay tema de desigualdad sino de reconocimiento a una misión que cumplen tanto los árboles como la tierra misma, las mujeres al igual que los hombres. En nuestras tradiciones la tierra es la madre y es la que tiene la capacidad de producir la vida de todo lo que hay en ella pero esta no es posible si no hay una protección. ¿Qué haríamos si la tierra no tuviera vegetación? La madre nos da la vida pero los árboles permiten que se den otras cosas importantes, como el oxígeno. Para los pueblos indígenas no es gratuito existir hoy. Ha habido una resistencia de la gente que hace diariamente cultura. Una mujer indígena tradicional es la que realmente sostiene esa manera de ser y de pensar de los que viven en el territorio. Hay muchas actividades donde ellas son el pilar y aparte de criar los hijos hacen también otras labores, de artes, agrícolas, sociales incluso; en reuniones organizativas y de autogobierno y desde niñas porque se instruyen para ello. Las mujeres están ligadas a lo que no se abandona nunca, por ejemplo el tejido, permanentemente por dónde va caminando va tejiendo es parte de su vida. Pero es necesario que haya mujeres que nos dediquemos a ser líderes para incluir esa visión y sentir de la mujer indígena dentro de nuestros procesos y espacios políticos.

Desde su vida como colectividad ¿En que se basan los conceptos de identidad y territorio? 
El pueblo Arhuaco ha sido pionero para avanzar en los sistemas de salud y educación. Asimismo hemos logrado que se retiren las misiones y que no haya proselitismo religioso en nuestros territorios. Hacemos esto porque estamos convencidos de que las tradiciones y prácticas han hecho posible que tengamos una identidad que se mantiene cuando ha sido transmitida y comprendida por nuestras generaciones. Hoy contamos con profesionales en muchas áreas que profundizan en el conocimiento de afuera y regresan otra vez con más fuerza a su cultura. Ya no dependemos exclusivamente de personas no indígenas y aunque nuestra identidad evoluciona, la relación con la espiritualidad y la naturaleza es el fuerte que nos permite relacionarnos como colectividad. Cada uno de los órganos que tenemos los humanos descansa en un punto de la tierra, no podemos mantener las fuerzas que necesitamos si perdemos el territorio o parte de él [5]. En un encuentro internacional, el escritor Eduardo Galeano me pidió que mencionara cuatro cosas fundamentales para la permanencia de los pueblos indígenas Estas son: el espíritu, el pensamiento desarrollado en nuestra filosofía, la forma de dirigir políticas y el territorio. Estas líneas están supremamente relacionadas y dependen entre sí, haciéndonos permanecer individuales en una identidad colectiva.

 ¿Por qué construir una sociedad ecológicamente sostenible, socialmente justa y políticamente participativa? ¿En qué grado pueden influir las mujeres? 
La justicia no solamente se basa en unos derechos para los humanos, las plantas por ejemplo tienen sus derechos, entonces una sociedad justa es la que puede entender los derechos que tienen todos los demás. Es necesario comprender esa sencillez de los demás seres que nos rodean. Es un tema universal, tampoco podemos atribuir el desastre que tenemos de la naturaleza solamente a los hombres o creer que las mujeres solas podemos construir otro mundo. Lo que sí es necesario, como decía Gabriel García Márquez, es que las mujeres tomen las riendas, es vital probarlo pero al final el cambio depende de construir raíces. Hay que avanzar sin perder incluso los propios valores y formas para construir sociedades justas en donde la naturaleza sea un tema central en la vida de la gente. Los pueblos indígenas en el mundo somos como los pájaros: cambiamos de plumaje pero no de canto, de ahí que las culturas sean el pilar para la transformación de la humanidad y conservación de la naturaleza.

Notas 
[1] Originariamente conocido como el Pueblo Ika, el término Arhuaco fue acuñado por los españoles para diferenciar el dominio con otras zonas de la región. El mismo se generalizó entre los indígenas que sobrevivieron a la conquista. ONIC, Pueblos Indígenas Colombianos.
[2] Shiva, V. Cambio del paradigma: la reconstrucción de una seguridad real en un tiempo de inseguridad. La democracia de la tierra.
[3] La Corte Constitucional de Colombia advirtió a través del Auto 004 de 2009 que al menos 35 grupos indígenas estaban en peligro de extinción a causa del conflicto armado y el desplazamiento.
[4] Hernández, T. y Murguialday, C. 1991. Mujeres Indígenas de Ayer y Hoy, Talasa, p. 90.
[5] En la misma entrevista, Leonor menciona la importancia de la biodiversidad ya que cada ser es fundamental para el equilibrio con la naturaleza. Más información: Mujeres Indígenas. Anuario Hojas de Warmi. 2012. Nº 17.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=234223