domingo, 23 de septiembre de 2018

"Nos corresponde ejercer los espacios ciudadanos de participación para impedir que los intereses transnacionales se impongan sobre los derechos humanos y de la naturaleza". Los Pueblos y la biodiversidad amazónica no pueden seguir siendo sacrificadas por poderes políticos y económicos.

Ecuador Decide rechaza Laudo Arbitral Chevron III que busca que el Estado ecuatoriano deniegue justicia a más de 30.000 personas afectadas por Chev...

21 de septiembre de 2018
Durante 26 años en Ecuador, la Texaco extrajo 1,5 mil millones de barriles de crudo, perforó 356 pozos, vertió en ríos y suelos toneladas de material y desechos tóxicos, arrojó más de 16 mil millones de galones de agua con desechos tóxicos cancerígenos. La vida, la salud, la paz, el bienestar de los pueblos son innegociables.

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Texaco contra la vida

Desde 1964 y hasta 1992, el Estado ecuatoriano entregó, sin el consentimiento de sus habitantes, 500 mil hectáreas de selva, patrimonio biogenético y hogar de pueblos ancestrales, a la Corporación estadounidense Texaco.
Durante 26 años en Ecuador, la Texaco extrajo 1,5 mil millones de barriles de crudo, perforó 356 pozos, vertió en ríos y suelos toneladas de material y desechos tóxicos, arrojó más de 16 mil millones de galones de agua con desechos tóxicos cancerígenos.
Las actividades de la Texaco causaron graves daños en la población y en la naturaleza:
·Miles de casos de cáncer y otros problemas de salud degenerativos y discapacitantes.
·Contaminación de suelos y agua, lo que impide a las personas campesino-colonas y a comunidades Siona, Siekopai, Kofán, Shuar, Waorani y Kichwa, producir sus alimentos y les obliga a comprar a altos precios el agua que antes obtenían de los ríos y vertientes.
·Debido a las concesiones en su territorio y a la creciente contaminación, una parte de la población de los pueblos originarios fueron desplazados de sus hogares
·El contacto forzoso especialmente por la construcción de carreteras para ampliar la frontera petrolera causó la extinción de los pueblos indígenas Tetete y Sansahuari.
·Se ejerció violencia contra mujeres y personas obreras de la empresa
Por esto, en 1993, 30.000 personas afectadas en el norte de la Amazonía ecuatoriana concretaron una demanda en los juzgados de Estados Unidos contra la transnacional. Este caso en las cortes se conoce como Aguinda vs. Texaco y se presentó a la par que la demanda de comunidades afectadas en Perú a la misma empresa, caso conocido como Jota vs. Texaco.

Luego de diez años de procesos, la Corte estadounidense estipuló que la empresa se someta a las cortes ecuatoriana y peruana respectivamente. Entonces, las comunidades ecuatorianas agrupadas en la UDAPT Unión de Afectados y Afectadas por las Operaciones Petroleras de Texaco, por trece años más lucharon por justicia en el caso llamado “Juicio del Siglo”.

En respuesta al juicio de las personas afectadas la Texaco empresa que desde el 2001 es filial de la corporación Rockefeller Chevron, arremetió con varias acciones: 1. demandó al Estado equatoriano en Nueva York en 2004 ganando el Estado ecuatorian este caso conocido como Chevron I 2. En diciembre del 2006 caso Chevron II, y en septiembre del 2009 caso Chevron III, la empresa llevó al Estado ecuatoriano a un tribunal de arbitraje en La Haya en base al Tratado de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (TBI), firmado entre Estados Unidos y Ecuador en 1993 durante el gobierno neoliberal de Duran Ballen y vigente desde 1997-5 años después de que la petrolera terminara su contrato con el Estado ecuatoriano-; 3. Apeló la sentencia del 14 de febrero del 2011 dada por el Presidente de la Corte Provincial de Sucumbíos que le ordena pagar 9.500 millones por reparación de daños ambientales. Esta sentencia se ratificó en última instancia en la Corte Constitucional del Ecuador el pasado 10 de julio. 4. Inició un juicio en EE.UU contra las personas afectadas acusándolas de extorsión y de usar medios corruptos, y, 5. Planteó más de 20 demandas en EE.UU contra las personas afectadas, buscando indicios para atacar a quienes estimaron los daños.

Los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI) y su función de protección de las corporaciones
Ecuador Decide, como plataforma de organizaciones sociales contra los Acuerdos Comerciales basados en el Libre Mercado, hemos alertado que los TBI son instrumentos de las transnacionales para acrecentar su monopolio, asegurar su impunidad frente a daños cometidos por su violencia y voracidad extractivista, y para que los gobiernos pongan a la estructura estatal a cargo de cuidar los intereses corporativos a cambio de favores económicos y políticos.
Los TBI fueron denunciados por la Asamblea ecuatoriana el 3 de mayo del 2017 en base a las recomendaciones de la Comisión de Auditoría Integral Ciudadana de los Tratados Bilaterales de Protección de Inversiones y del Sistema de Arbitraje Internacional (CAITISA), pero sus efectos nefastos para el Ecuador siguen en varias demandas empresariales contra el Estado ecuatoriano debido a una clausula de vigencia de 10 años luego de la denuncia. Están vigentes 26 demandas: el 50% en el área petrolera, 19% en el área de electricidad y 12% en minería. El Estado ecuatoriano es demandado por 11.188´966.571 dólares. Hasta abril de 2017 el goibierno cuatoriano ha pagado a Oxy, a Chevron y a otras corporaciones 1.342´115.969 dólares y ha gastado 155´929.417 dólares en abogados internacionales.
El 10 de julio del 2018, la Corte Constitucional del Ecuador ratificó el fallo a favor de los afectados de Chevron-Texaco en el Juicio del Siglo, pese a las presiones del vicepresidente Estadounidense quien, en visita histórica al Ecuador, ofreció un Tratado de Libre Comercio (TLC) si el Ecuador eliminaba temas que calificó de “irritantes”, como el juicio de las personas afectadas por Chevron-Texaco, las cláusulas que impiden el cultivo de transgénicos OGM y la negativa de reiniciar acciones militares de su país en Ecuador entre otras estipuladas en la Constitución y exigidas por la población ecuatoriana.

Las presiones políticas de Texaco hacia los gobiernos de turno del Ecuador no son nuevas. En el año 1995, el gobierno de Duran Ballen-Dahik firmó el contrato para la remediación ambiental, en el cual el Estado libera a Texaco de responsabilidad y se compromete a no demandarla. En 1998, luego que Texaco, supuestamente había remediado el área que le correspondía, el Gobierno de Mahuad, firma el acta de finiquito en la cual ratifica la liberación de responsabilidades de Texaco. Todo esto sin consultar a las personas afectadas. En el año 2008, Chevron-Texaco consiguió que EE.UU amenazara con no renovar las preferencias arancelarias al Estado ecuatoriano si este no obtenía que las comunidades desistieran de su denuncia. En 2016, para poder colocar bonos soberanos en el mercado financiero internacional, el gobierno ecuatoriano presionó a los afectados para que levantaran el embargo sobre los recursos que legalmente les correspondía. En julio del 2016, en el laudo arbitral conocido Chevron II, el Estado ecuatoriano pagó a la Chevron-Texaco 112 millones de dólares de indemnización por supuesta denegación de acceso a la justicia, pese a que en el discurso el gobierno de Correa llamaba a no transar con “la mano sucia” de Chevron.
Dos meses después de que la Corte Constitucional del Ecuador ratificara el fallo a favor de los afectados de la Chevron-Texaco, el 7 de septiembre del 2018, el Tribunal de la Haya, en el laudo arbitral Chevron III sentencia al Estado ecuatoriano a hacerse cargo de remediar los daños provocados por la empresa y reparar a la población.

Pronunciamiento de Ecuador Decide
Las organizaciones sociales que somos parte de Ecuador Decide y otras organizaciones que firmamos esta alerta pública, preocupadas por las acciones que las instituciones gubernamentales implementarán tras la decisión de la Haya en el segundo Laudo Arbitral de Chevron contra Ecuador caso conocido como Chevron III, manifestamos que:

·Respaldamos la lucha histórica de la UDAPT la organización de las comunidades del norte de la Amazonía afectadas por la contaminación petrolera dejada por Chevron Texaco, que nos muestra los impactos del sistema económico depredador que debemos superar con iniciativas de relacionamiento, producción y consumo soberanas, conscientes, comunitarias y ecosistémicas. Mirar los impactos de las actividades extractivistas nos recuerda también la importancia de auditar los impactos de la explotación petrolera y la urgencia de articularnos para impedir que esta lógica se expanda hacia la Amazonía Centro Sur con la nueva ronda de licitaciones Sur-Oriente; así como detener las concesiones mineras que afectarían al 15% del territorio ecuatoriano.

·Saludamos el comunicado de la Defensoría del Pueblo del Ecuador y llamamos a las Defensorías del Pueblo de América Latina a respaldar a los pueblos originarios y comunidades campesinas y urbanas en sus acciones en busca de protección ante los embates extractivistas y la demanda de reparación frente a abusos ya sufridos.

·Pedimos a la ONU y en especial al grupo de trabajo que prepara el Convenio contra la Impunidad Corporativa, vigilen que los convenios internacionales de Derechos Humanos se cumplan y sean vinculantes para que prevalezcan frente a tratados comerciales.
·Llamamos a la población y organizaciones sociales del Ecuador y el mundo a no comprar productos y servicios de Chevron en rechazo a su pretensión de impunidad frente a los daños dejados en la Amazonía ecuatoriana. Nos corresponde ejercer los espacios ciudadanos de participación para impedir que los intereses transnacionales se impongan sobre los derechos humanos y de la naturaleza.

·Demandamos a los jueces ecuatorianos cumplir su rol de garantes de justicia de forma soberana sin presiones políticas.Las acciones de la empresa Chevron contra el Estado ecuatoriano no deben relacionarse con las demandas de reparación y justicia que exigen las comunidades afectadas.

·Exigimos a los y las asambleístas a desistir de los Tratados de Libre Comercio con la Unión Europea y con la EFTA ahora que aun todos los otros estados contrapartes no los han ratificado; y a impedir que se negocien otros TBIs y TLCs.

·Exigimos al Gobierno Nacional no permitir injerencia ni presión alguna del lobby transnacional, lo que incluye depurar funcionarios(as) de las instancias cuya función es defender al Ecuador y que tienen vinculación con la empresa. Todos los esfuerzos gubernamentales deben centrarse en impedir esta injusticia a las comunidades afectadas por la voracidad extractivista. Este laudo arbitral no procede porque el contrato con la empresa terminó en 1992 cuando no se habia firmado el TBI.

·Recordamos a los decisores gubernamentales que el Art. 422 de la Constitución señala que no se podrán celebrar tratados o instrumentos internacionales en los que el Estado ecuatoriano ceda jurisdicción soberana a instancias de arbitraje internacional, en controversias contractuales o de índole comercial entre el Estado y personas naturales o jurídicas privadas.

Los Pueblos y la biodiversidad amazónica no pueden seguir siendo sacrificadas por poderes políticos y económicos que se afirman y consolidan mediante los TBI y los TLC porque estos instrumentos promueven el monopolio de las áreas esenciales para la reproducción material y simbólica de la vida y legitiman los abusos de las transnacionales. Los TBI y los TLC son nefastos para las iniciativas económicas y sociales de nuestros países. Es momento de escuchar las alertas sobre los impactos del TLC con la Unión Europea, y del recién negociado TLC con la EFTA. Urge detener las negociaciones de un TLC con Estados Unidos, un país que ha demostrado históricamente su interés en explotar territorios y pueblos a la par que defender los intereses de sus corporaciones, como Chevron-Texaco.
La vida, la salud, la paz, el bienestar de los pueblos son innegociables. 
Septiembre, 2018 
Adhieren: 
Centro de Documentación en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo”  (CSMM)
ALAMES Ec Asociación Latinoamericana de Medicina Social núcleo Ecuador
Acción Ecológica
Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH)
Plataforma Interamericana de Derechos Humanos Democracia y Desarrollo
Asociación Ecuatoriana de Libre Pensamiento
Natalia Sierra
Cdes
Yasunidos Cuenca
Chile mejor si TLC
Red AGROECOLÓGICA del Cañar
Colectivo de Género Acción y Política
Comité Derechos Humanos de Shushufindi
Surkuna
Ecuador Today
Agencia de Noticias Ecologistas Tegantai

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Planteemos " la confluencia entre demandas por mayor justicia en la distribución económica con las luchas contra el extractivismo en los territorios".

Ya nada será igual: Venezuela y la crisis de la civilización petrolera


28 de mayo de 2018

Por Emiliano Teran Mantovani
Consumadas ya las elecciones presidenciales, es necesario nuevamente subrayarlo: independientemente de cuánto tiempo dure Nicolás Maduro como primer mandatario; independientemente de si las élites que gobiernen en los próximos meses o años, sean militares, empresarios, derechas, izquierdas, populistas, tecnócratas, socialistas, neoliberales, blancos, azules o rojos; finalmente todos tienen y tendrán que enfrentar al desmoronamiento de los viejos pilares de una economía, una sociedad, una nación que fueron construidas en torno a un petróleo altamente rentable, fluido, abundante y estable. Eso está llegando a su fin.
Y si sirve la metáfora del Titanic para pensar nuestro rumbo actual, entonces agreguemos que en nuestro caso el barco no navega en aguas tranquilas (como aquel), sino que está siendo sacudido por la tormenta de la crisis energética global. Todo es parte del mismo proceso mundial. Si usted está buscando una de las más claras expresiones de la crisis de la civilización petrolera, pues ponga sus ojos en Venezuela.
¿A qué nos enfrentamos?
a)No estamos en capacidad de predecir el rumbo de los precios internacionales del crudo:Durante el boom de precios del petróleo en la década pasada, e incluso con el repunte que se dio después de la debacle de 2009, numerosos analistas planteaban que estos marcadores se mantendrían altos, debido a las necesidades de elevados ingresos para cubrir los costosos proyectos de hidrocarburos no convencionales que venían en auge –tales como los petróleos de esquisto o las arenas bituminosas–, mientras que los crudos más rentables aprovechaban la renta diferencial.
Este fue uno de los principales argumentos sostenidos por analistas, asesores y propagandistas para justificar las alucinantes metas de extracción petrolera para la Venezuela del futuro (recordemos los 6 millones de barriles diarios para 2021, basado principalmente en 4 millones solo en la Faja Petrolífera del Orinoco – FPO), lo cual sería la base para llevarnos a ser una “Potencia Energética Mundial”.
Lo que planteamos no es una tajante afirmación de que el petróleo se mantendrá en valores discretos, o bien afirmar, ahora que vienen subiendo los precios, que logrará mantenerse en niveles altos, sino que la propia volatilidad se está convirtiendo en la normalidad. Si la economía venezolana depende completamente del petróleo –y esto también es el resultado de haber orientado una política de expansión del extractivismo– esto implica que el propio proyecto político y la estabilidad social se volatilizan con el vaivén desenfrenado de los precios del crudo.
b) Un horizonte extra-pesado: chicos, el negocio ya no es tan rentable como antes: el progresivo declive de los crudos convencionales de las cuencas petroleras tradicionales, junto con particulares intereses en el desarrollo de la FPO nos han llevado a que la actual composición de los crudos extraídos en Venezuela sean ya en su mayoría pesados y extra-pesados (casi el 60% del total).
Es necesario recordar que este tipo de hidrocarburos son los más difíciles de extraer, difíciles de procesar, por tanto más caros, generan mayores impactos socio-ambientales, requieren mayores niveles de energía por unidad extraída y procesada, y en general son económicamente menos rentables y representan inversiones más inestables.
Lo que nos parece más significativo de este asunto, es que el problema va más allá del propio negocio petrolero y la salud económica de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Por el enorme significado que tiene esta industria para el país, estamos hablando de una afectación estructural de la rentabilidad del factor dinamizador por excelencia de la economía nacional, y por tanto un límite histórico del modelo de acumulación dominante, del capitalismo rentístico. Esto, además, impacta determinantemente en las estructuras de poder construidas en torno al Petro-Estado e incluso en todas las instituciones sociales, políticas y económicas alimentadas por la renta petrolera.
Basado en estos y otros factores, en el libro ‘El fantasma de la Gran Venezuela’ propusimos en su momento una crítica al proyecto de la FPO y sus dimensiones faraónicas, debido a la sensible relación entre el enorme nivel de inversión requerida en pocos años –más de 240 mil millones US$–, los límites del modelo de acumulación y gestión centralizada del Petro-Estado, la inestabilidad y financiarización del mercado petrolero internacional y los peligros de potenciar un nuevo ciclo de endeudamiento público (externo) y posterior proceso de acumulación por desposesión. Todo esto en el marco de un proyecto país de proyección de mediano y largo plazo, basado en una alta concentración del rol de los sectores extractivos (más extractivismo). Hasta ahora las tendencias han apuntado dramáticamente hacia la agudización de estos procesos críticos señalados.
No bastará la contra-propuesta de los tecnócratas que anuncian que el problema se resuelve re-organizando la industria sobre la base únicamente de criterios de eficiencia y rentabilidad. El petróleo es un asunto político, en la medida en la que ha sido la base material de la gobernabilidad en la Venezuela contemporánea, el factor posibilitante del sueño de riqueza y progreso nacional. Así que en realidad, al volver a plantear que el trozo de la torta para la población debe ser más pequeño, reavivará viejos conflictos, atizará los actuales y creará otros nuevos.
c) Se modifica el mapa de actores en el mercado energético mundial: es importante recordar el rol internacional que desde décadas atrás ha jugado Venezuela, por ejemplo, en el nacimiento de la OPEP en 1960. Su influencia internacional contemporánea ha estado fundamentalmente determinada por su papel como un importante exportador de crudos y su capacidad de construir coaliciones geopolíticas en torno al petróleo. En este sentido, conviene resaltar dos factores: el primero, es que la afectación estructural del proceso de acumulación de capital doméstico tiene impacto en el rol político del Petro-Estado venezolano y por tanto afecta su influencia internacional y su capacidad de negociación (elemento muy estudiado por Bernard Mommer en ‘La cuestión petrolera’). El segundo factor, es que los cambios en el mercado energético internacional han modificado el conjunto de los grupos y bloques de poder que se configuran en torno a los hidrocarburos, resaltando la pérdida de influencia geopolítica de la OPEP, el crecimiento de algunos grandes productores no-OPEP a partir de sus reservas no convencionales (como los mismos Estados Unidos) o el incremento de la importancia de los sectores financieros en el negocio.
d) No estamos en capacidad de saber cómo se comportará la brecha entre oferta y demanda mundial de crudos en el futuro: Uno de los factores clave de la crisis energética global es la brecha que se va configurando entre la demanda y la oferta mundial de crudos. La demanda se proyecta en los próximos años a un incremento en términos absolutos y por las crecientes necesidades de energía es claro que tiene una base que a pesar de los factores de crisis y volatilidad se mantiene invariable. Mientras tanto el mantenimiento de la oferta se enfrenta no sólo a las limitaciones físico-geológicas del declive de las fuentes convencionales, sino también a crecientes necesidades de inversión para mantener el ritmo expansivo de la demanda.
Dichas inversiones se ven limitadas o ralentizadas por la crisis económica global, la volatilidad de los precios de los hidrocarburos y las tendencias anuales al incremento de los costos de producción de los crudos a nivel mundial. La brecha entre demanda y la oferta podría crecer. Esto supone una situación determinante y excepcional que tiene y tendrá enormes repercusiones en todas las economías del mundo.
Esto obliga a re-evaluar el rol relativo del petróleo en un mundo que podría apuntar al incremento proporcional de la importancia de otro tipo de energías (sin que esto implique decir que el petróleo deje de ser un commodity de gran importancia). Las presiones para impulsar políticas ante el agravamiento del cambio climático o las expectativas e iniciativas económicas (oportunidades de negocio) hacia otros mercados energéticos refuerzan estas tendencias.
Al mismo tiempo, lo que ocurre en Venezuela (incluyendo la actual debacle de la operatividad de PDVSA y las cuotas de “producción” diarias) es también expresión de los factores que provocan este desacoplamiento energético oferta-demanda, y las limitaciones que va teniendo la propia industria petrolera. Además hace evidente una reflexión crítica sobre la viabilidad de las inversiones en la ampliación del extractivismo en la FPO (ej. tener que competir con crudos convencionales en un contexto de severa crisis económica global y tendencias al crecimiento estacionario), y amarrar la economía nacional a este tipo de proyectos.
Mientras tanto, antes de la actual situación de emergencia para tratar de recuperar anteriores niveles de “producción” (cuando se mantenían en alrededor de 3 millones de barriles/día), el Gobierno nacional se ha tambaleado en la esquizofrenia discursiva de anunciar recortes de la misma para favorecer el incremento de los precios internacionales –acuerdos con productores mundiales y OPEP–, al tiempo que declara que el proyecto de la “Venezuela Potencia Energética” se basa en el incremento de la producción hasta 6 millones de barriles diarios (emulando además la propuesta neoliberal de los años 90).
e) La larga crisis del capitalismo rentístico es también una crisis de los propios mecanismos correctivos del sistema: el petróleo no sólo ha generado renta; también ha constituido las estructuras de poder del Petro-Estado, ha formateado las instituciones republicanas, y ha impactado determinantemente en las esferas societales. Por lo tanto, una crisis del modelo no es sólo económica: es también sistémica, integral y multidimensional.
En este sentido, la debacle de los circuitos del negocio petrolero, y por tanto de los procesos de acumulación, van socavando las propias capacidades para la captación, centralización y retención de la renta petrolera, y por tanto la capacidad de respuesta del Petro-Estado (y las élites gobernantes) para enfrentar la crisis y poner en marcha políticas coherentes para salir de la misma. Podríamos decir que la historia de Venezuela de los últimos 40 años es también la de la relación entre la crisis del modelo de acumulación y la crisis de hegemonía.
Por estas razones, es imperioso mencionar que el incremento de la conflictividad política nacional ha potenciado estas dinámicas, llevando la resolución de las crisis al plano de la confrontación por medidas de fuerza. Las sanciones económicas impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos contra PDVSA y, en general, bloqueando operaciones financieras con Venezuela, atacan estas vulnerabilidades descritas, al tiempo que buscan ser detonantes de un colapso de amplia escala.
Es en todo este marco crítico en el cual la corrupción hace metástasis, y aparece como uno de los principales mecanismos de captura y distribución de la renta, motorizada por una relativamente desordenada disputa de intereses particulares para apropiarse de los excedentes rentísticos. Al mismo tiempo, esta precariedad de la economía formal, le ha dado cabida a un extraordinario auge de las economías informales. Estos factores representan la emergencia de múltiples puntos de fuga fragmentados para confrontar la crisis, que antes que rasgos cooperativos, parecen ser fundamentalmente competitivos.
f) Ecología política y economía ecológica del petróleo: los “daños colaterales” del desarrollo rentista se han vuelto sencillamente insostenibles: la historia del desarrollo del capitalismo rentístico es también la historia del progresivo socavamiento de los medios ecológicos de vida de los y las venezolanas, principalmente al norte del río Orinoco. Esta zona septentrional ha sido altamente degradada (ej. un 50% de su superficie ha sido deforestada) y la población va sintiendo cada vez más la sensible precariedad que se ha establecido en la distribución ecológica (veamos por ejemplo la grave situación actual del agua). El proyecto de la FPO tendría consecuencias ambientales devastadoras –como lo explicamos detalladamente en “El Fantasma de la Gran Venezuela”– y mucho más si los dispositivos para la recuperación de la tasa media de ganancia apuntan a la radicalización de las externalizaciones ambientales. Una proyección de mediano y largo plazo de este extractivismo petrolero es simplemente irrealizable en términos ecológicos y constituye un salto al vacío.
Buscar alternativas: las bases materiales de una coalición popular contra-hegemónica
Los nuevos escenarios del petróleo y los hidrocarburos marcarán la geopolítica global, los patrones energéticos, y en especial a las economías estructuradas en torno a los crudos. Marcará a Venezuela y al propio desenlace de la crisis actual, como ya lo está haciendo en la actualidad. Debemos prepararnos y tratar de trascender los delirios retóricos o económicos del extractivismo.
Lamentablemente los líderes de los principales grupos políticos hacen caso omiso de esta situación, poniéndonos en una condición sumamente crítica y vulnerable. No es sólo el gobierno de Nicolás Maduro, sino también los delirios extractivistas que tuvieran Henrique Capriles Radonski –“Petróleo para tu progreso”– o Leopoldo López –“Petróleo en la Mejor Venezuela”– como modelo de país para el futuro. Todos comparten la misma receta expansiva.
Preocupa la consciente evasión para generar debates públicos, inclusivos y verdaderamente vinculantes de temas tan medulares como estos, que en cambio no se discuten, o se tratan con slogans y superficialidades. También inquieta la permanente desestimación y omisión de alternativas que surgen desde diferentes actores políticos y sectores de las organizaciones sociales. Por ejemplo, las posibilidades de invertir en la recuperación secundaria en pozos convencionales que aún tienen en promedio una vida de 60 a 70 años, suficiente tiempo para financiar una transición de modelo; el aprovechamiento de la capacidad instalada para la producción económica y generación de energía; relanzamiento productivo de tierras ociosas y el incentivo a las iniciativas productivas existentes (en vez de ser atacadas); una política fiscal que cargue a los sectores económicamente más poderosos; entre muchas otras.
Estamos ante una situación de cambios significativos y esto supone la activación de novedosos mecanismos políticos, sociales y epistémicos para enfrentarla. Planteamos que, un camino diferente, productivo, inclusivo y participativo, y ecológicamente sustentable, no será impulsado desde las élites políticas y económicas del país, sino que tendrá que venir como propuesta impulsada y peleada desde las bases sociales, sobre todo las más organizadas.
Sabemos que esta crisis ha impactado notablemente el campo popular, sus horizontes, sus energías, sus tejidos, sus esperanzas. No queda más que comenzar a crear a partir de lo existente, reinventarnos, reencontrar las potencialidades de un pueblo que ha sabido ocupar las calles por sus demandas, que ha sabido ser torbellino, enjambre, épica. Pero debemos insistir: necesitamos otros códigos, otros sentidos comunes, otras valoraciones, otras subjetividades. Esta crisis está también sostenida por los paradigmas epistémicos y antropológicos de la cultura del petróleo.
Más allá de la retórica, creemos que es posible orientar una coalición popular contra-hegemónica a partir de dos de los factores materiales fundamentales que rigen la organización de la vida: la distribución económica y la distribución ecológica. Es decir, para nuestro caso, la confluencia entre demandas por mayor justicia en la distribución de la renta petrolera y las luchas contra el extractivismo en los territorios.
Respecto a la primera, creemos que un factor que puede nuclear movilizaciones de grupos muy diversos tiene que ver con la creación e impulso de una amplia plataforma para una auditoría de todas las cuentas públicas: asignación de presupuestos y partidas, inversiones en proyectos, adquisición de deuda pública (en especial la externa o externalizada), y un largo etcétera. Este tipo de propuesta ha sido impulsada en otros países y en Venezuela se ha promovido desde organizaciones como la Plataforma para la Auditoría Pública y Ciudadana y el Capítulo Venezuela del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM-AYNA). Lo ideal es lograr formas variadas de participación popular en dichas auditorías, así como poder impulsar la formalización de mecanismos permanentes de contraloría social de las cuentas públicas, como los llamados “Gobiernos electrónicos o “e-gobiernos”.
En relación a la distribución ecológica, es fundamental hacer visible que la propia existencia y distribución de la renta está determinada por los diferentes proyectos extractivistas, que suponen impactos territoriales, socio-ambientales, culturales y, en general, económicos negativos. Esto supone vincular directa o indirectamente a las organizaciones y bases movilizadas por las auditorías públicas con los diferentes conflictos y movilizaciones que se producen en el país en torno a la defensa de los bienes comunes y de la justicia ambiental (piénsese en las múltiples protestas por el acceso al agua que se desarrollan en el país), y poder evidenciar tanto el origen de la cadena de desigualdades, explotación y pobreza, conocer el conjunto de las injusticias que genera el modelo de desarrollo, así como la necesidad de una integralidad de las luchas por la reproducción social de la vida.
Se trata inclusive de un proceso altamente pedagógico para el propio campo popular, como ha ocurrido en otros países latinoamericanos en los últimos años, en torno a la coalición de diversas luchas económicas, políticas y ecológicas.
El Arco Minero del Orinoco, mega-proyecto propuesto por el Gobierno nacional para enfrentar la crisis estructural del modelo rentista petrolero, revela tal vez con mayor claridad la confluencia de muchos de los factores críticos descritos: el impulso de falsas soluciones (salir de la crisis creada por el modelo extractivista, con más y nuevo extractivismo), la opacidad de los convenios y acuerdos, el respaldo de la deuda asumida irresponsablemente con la mercantilización de la naturaleza de nuestros territorios, y los múltiples impactos socio-ambientales que conllevará el proyecto.
Estos factores materiales son uno de los más sensibles a la población y constituyen tanto algunas de las urgencias inmediatas para confrontar la situación con justicia social y ambiental, como la apertura de más espacios para discutir y confrontar los temas medulares que tienen que ver con el propio modelo de sociedad que queremos y que no queremos. Es apenas una propuesta más para empezar a nuclear voluntades.
*Emiliano Teran Mantovani es sociólogo de la UCV, ecologista político y master en Economía Ecológica por la Universidad Autónoma de Barcelona. Investigador asociado al Centro de Estudios para el Desarrollo (CENDES), miembro del Observatorio de Ecología Política de Venezuela y mención honorífica del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2015 por el libro ‘El fantasma de la Gran Venezuela’. Participa en el Grupo Permanente de Trabajo Sobre Alternativas al Desarrollo organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo y es miembro de la Red Oilwatch Latinoamérica.

Fuente: http://www.opsur.org.ar/blog/2018/05/28/ya-nada-sera-igual-venezuela-y-la-crisis-de-la-civilizacion-petrolera/

II. Veamos cómo el capitalismo no se hace cargo de que la civilización del petróleo está en crisis. Más aún invierte en manipular la opinión pública para el consenso respecto al fracking.

El Escaramujo 80: La evaluación del impacto social en el sector energético

21 de septiembre de 2018


El gobierno ha establecido la obligación a las empresas de presentar a la Secretaría de Energía una Evaluación sobre el Impacto Social (EIS) de sus proyectos extractivos en el Sector Energético, según se establece en los Reglamentos de la Ley de Hidrocarburos y de la Ley de la Industria Eléctrica.

Por Gustavo Castro Soto
Otros Mundos AC/

Para ello ha diseñado 4 formatos que deben usar para recabar la información según el tipo de proyecto extractivo. Se podría pensar que la EIS es un buen mecanismo, sin embargo, podemos adelantar algunas apreciaciones y conclusiones:
     1) La EIS incluye proyectos de pozos petroleros, extracción de gas, represas desde las supuestas "minis" hasta las mayores, parques eólicos o de energía solar, gasolineras y expendios de venta de gas, oleoductos, gasoductos, entre otros muchos proyectos del sector de hidrocarburos y de electricidad.
     2) Se crecerá un nuevo sector de sociólogos, antropólogos, trabajadores sociales y similares; Ong’s, universidades y facultades, centros de investigación o los nuevos despachos de consultores que tendrán un negocio jugoso para vender sus servicios a las empresas extractivas con el fin de elaborar sus EIS. (Artículo 7) Esto va a generar un nuevo frente de confrontación entre estos sectores y los opositores a los proyectos extractivos.
     3) Las empresas, los gobiernos y los consultores llevarán a cabo un trabajo de inteligencia aguda donde podrán concentrar toda la información física, política, económica y cultural de las comunidades campesinas e indígenas, de los conflictos internos de los movimientos así como de los sectores a favor y en contra del proyecto extractivo. Para los opositores a estos proyectos extractivos, todavía tienen vigencia en su contra la Ley de Seguridad Interior y la Ley para Sancionar Delitos en Materia de Hidrocarburos, como parte de la Reforma Energética que el próximo gobierno pretende mantener.
     4) La EIS recaba información de los afectados, pero no su opinión sobre si aceptan o no el proyecto. La supuesta consulta no va de la mano con el consentimiento de los afectados. La aceptación o no del Proyecto la define la Secretaría de Energía.
     5) La EIS ayudará a reforzar la propuesta de legislar las "consultas previas, libres e informadas" que es un mecanismo para justificar e imponer los proyectos extractivos.
     6) Se incluyen conceptos de derechos humanos, perspectiva de género, participación equitativa de hombres y mujeres, entre otros, sin embargo, la tendencia que se constata es que los feminicidios de defensoras de los derechos humanos van en aumento y que tanto gobiernos como empresas siguen criminalizando y judicializando a las mujeres que están al frente de las resistencias contra los megaproyectos que afectan a sus territorios. Sobre el respeto a los derechos humanos, consulta y equidad de género, ¿confiamos en que esto lo tomarán en cuenta Grupo México, Texaco, Chevron, British Petroleum, Unión Fenosa, Gas Natural, Shell, Endesa, AES, Iberdrola, etc.? Cuando éstas son algunas de las principales violadoras de los derechos humanos, lo que ha dado a la necesidad de impulsar el Tratado Vinculante sobre Empresas y Derechos Humanos.
     7) Que las empresas petroleras y de electricidad tengan que respetar en sus Proyectos extractivos los derechos humanos desde la perspectiva de la universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad (Artículo 3), haría imposible el mismo proyecto que busca maximizar las ganancias y transferir los costos sociales y ambientales. Por otro lado, implicaría tomar en cuenta todos los derechos humanos desde salud, educación, vivienda, trabajo, alimentación, medio ambiente, entre otros. La máximización de las ganancias de las empresas trasnacionales tienden no sólo a omitir la protección a los derechos humanos sino a violar las leyes ambientales, incumplir contratos con las comunidades y ejidos, ignorar sin consecuencias las resoluciones judiciales en su contra, hacerse del apoyo de la seguridad pública y del ejército para reprimir las protestas sociales, entre otras prácticas. ¿Y con este instrumento se espera que cumplan, protejan, prevean y garanticen los derechos humanos?
     8) No existe un marco regulatorio y vinculante que garantice que la empresa respetará, prevendrá y protegerá los derechos humanos a menos que se logre la firma del polémico Tratado Vinculante sobre Empresas y Derechos Humanos. Lo que la empresa está supuestamente obligada es a cumplir la ley laboral ya muy flexible a favor de las empresas, así como otras leyes que más bien las beneficia en lugar de favorecer los derechos humanos de las personas. La experiencia con los proyectos petroleros, de gas, represas y otros similares muestra que la contaminación, los problemas de salud, de acceso al agua, de desplazamiento de población con mucha violencia entre otros saldos, son la práctica común.
     9) La participación equitativa, la inclusión estadística y diferenciada de las mujeres que se propone, no es sinónimo de perspectiva de género.
     10) No se toman en cuenta las afectaciones psicosociales.
     11) No se toman en cuenta a los pequeños pescadores ni las afectaciones en sus zonas de pesca.
     12) Las zonas de amortiguamiento de 500 metros alrededor del polígono del Proyecto extractivo, y de 100 metros a cada lado de los oleoductos, gasoductos o tendidos eléctricos, fragmentarán más los territorios.
     13) ¿Qué pasaría si las comunidades afectadas no dan su consentimiento para que su información sea incluida en la EIS?
     14) La información sobre las comunidades campesinas e indígenas, sobre las organizaciones y movimientos y cualquier otro sector es muy detallado. Sin embargo, los afectados no cuentan con la información del Promovente, de la empresa que pretende extraer los recursos de su territorio. Ignora los antecedentes de la empresa, si ha violado o no derechos humanos en otros lugares y países; si ha sido acusada de corrupción o narcotráfico; o quiénes son los miembros de su Junta Directiva, sus datos y antecedentes; si alguno de sus miembros dueños tienen antecedentes penales; si su capital e ingresos son lícitos o ilícitos; cuáles son sus fuentes de ingreso y financiamiento, etc.
Para una mejor comprensión y consulta, presentamos por temas y títulos un resumen del "ACUERDO por el que se emiten las Disposiciones Administrativas de Carácter General sobre la Evaluación de Impacto Social en el Sector Energético" emitido por la Secretaria de Energía en Junio de 2018 en el Diario Oficial de la Federación y que consta de 48 Artículos.
Este resumen abarca los siguientes temas: datos de la empresa y el Proyecto; la versión pública del Proyecto; el consentimiento, la participación y la confidencialidad; la perspectiva de género, la calidad de la información, la identificación de las comunidades, la Consulta Previa, los proyectos de hidrocarburos y del sector eléctrico, el Área de Influencia del Proyecto, los Actores de Interés, los Formularios, el Impacto Social, el Plan de Gestión, la Resolución Final y un Glosario de los conceptos que se usan.
     1. DATOS DE LA EMPRESA Y DEL PROYECTO: La EIS debe contener los datos generales de la empresa; la descripción técnica del Proyecto (objetivos, características generales y componentes técnicos), sus etapas (construcción, operación, desmantelamiento), la descripción de las obras y actividades, sus obras asociadas, la ubicación geográfica, el tipo de uso de suelo y localidad, el tipo de zona (nave industrial, conjunto industrial, parque industrial u otra zona con actividad industrial) y la superficie requerida (temporal, permanente y total del Proyecto y sus obras e instalaciones asociadas). (Articulo 12 y 13)
     2. PROYECTO, VERSIÓN PÚBLICA: El Promovente deberá elaborar y presentar una copia electrónica en versión consulta pública, que cuente con la leyenda "Versión Pública" de la Evaluación, o en su defecto su autorización a que la información confidencial incluida en el documento puede manejarse públicamente. (Artículo 35)
     3. CONSENTIMIENTO, PARTICIPACIÓN Y CONFIDENCIALIDAD:La empresa "observará" la participación voluntaria y equitativa de las mujeres y los hombres de las comunidades o Actores de Interés para identificar, caracterizar, predecir y valorar los posibles Impactos Sociales que afecten su modo de vida; para definir las medidas de mitigación y cómo prevenirlos; así como su consentimiento de que la información sea incluida en la EIS con mecanismos de confidencialidad y protección de datos, sin prácticas coercitivas y discriminatorias; proporcionando información adecuada, pertinente y accesible; y conduciéndose con probidad y veracidad. (Artículo 3 y 4)
     4. PERSPECTIVA DE GÉNERO. La empresa debe garantizar que sea transversal e incluida en el Plan de Gestión. Significa incluir la información desagregada por sexo en la Evaluación; que los Impactos Sociales y las medidas para prevenirlos, mitigarlos y ampliarlos estén diferenciados para hombres y mujeres, y promover mecanismos para que las mujeres participen en un plano de igualdad en la implementación del Plan de Gestión Social del Proyecto. (Articulo 5)
     5. CALIDAD DE LA INFORMACIÓN. La empresa debe incluir en la EIS "información reciente, fidedigna y comprobable", con estadísticas oficiales, desagregada por sexo; información bibliográfica y hemerográfica especializada, del producto de mediciones y observaciones en campo, de la EIS a que se refieren los artículos 119 de la Ley de Hidrocarburos y 78 de su Reglamento, de las comunidades; de entrevistas, grupos focales, encuestas y/o talleres en los que se asegure la participación igualitaria de hombres y mujeres, y/o información de otras fuentes oficiales. La empresa debe señalar qué fuentes usó y qué estrategia utilizó para que mujeres y hombres participaran en igualdad de condiciones. (Articulo 6)
     6. COMUNIDADES, SU IDENTIFICACIÓN: Se debe identificar a las comunidades con la información geográfica oficial (municipios, localidades, Áreas Geoestadísticas Básicas y unidades mínimas del Marco Geoestadístico Nacional) (Artículo 18); y donde se caractericen las comunidades a partir de indicadores sociodemográficos (características generales de la población, los hogares y las viviendas; conflictos de tenencia de la tierra, la infraestructura, acceso y cobertura en materia de salud y educación); rasgos socioeconómicos y socioculturales y los relacionados con la forma de vida de las mujeres y los hombres que incluya aspectos sobre su cultura, costumbres, valores y creencias; elementos relacionados con la gobernanza, cohesión y capital social de las comunidades, y las formas de participación social y política; el entorno y patrimonio socioambiental, de los recursos naturales que aprovecha la comunidad; la descripción de las condiciones del desarrollo humano de la comunidad en función de indicadores de pobreza y marginación; el levantamiento de una Línea de Base que contenga la medición de indicadores sociodemográficos, socioeconómicos y socioculturales que podrían registrar cambios a causa de las actividades del Proyecto, verificados en campo y comparables en el tiempo. (Artículo 19)

17 de Septiembre 2018, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México
Los "Escaramujos" son documentos de análisis producidos por Otros Mundos A.C. Les presentamos el último número de la colección, esperando les sirva para sus trabajos en defensa de los territorios.
Publicado por Otros Mundos
Descargue el documento (PDF) a continuación:

http://www.biodiversidadla.org/Documentos/El-Escaramujo-80-La-evaluacion-del-impacto-social-en-el-sector-energetico

I. Veamos cómo el capitalismo no se hace cargo de que la civilización del petróleo está en crisis. Más aún invierte en manipular la opinión pública para el consenso respecto al fracking.

Occidente en su obsesión de encubrir 
la realidad del petróleo
22 de septiembre de 2018


Por Mario R. Fernández (Rebelión)

El 18 abril de 1977, cuando Jimmy Carter ocupaba el cargo de presidente de los Estados Unidos, se expresa en forma elocuente, por radio y televisión, sobre la realidad de una futura crisis energética que interpreta como desafío inevitable y serio para su país. El discurso de Carter se nos presenta hoy en total contradicción con los discursos posteriores de los presidentes de su país respecto de la situación energética de los Estados Unidos y del mundo. Han pasado 41 años y entendemos no solo la irresponsabilidad y la irracionalidad sino además la ignorancia con que han actuado sus sucesores, comprometidos a doctrinas neoliberales, guerreristas, criminales con los seres humanos, los seres vivos y la naturaleza, con la opresión y el despotismo, pero en esencia subordinados a la oligarquía dominante y ciega de visión de futuro común.
Carter expresa en su discurso su preocupación y propone al Congreso de los Estados Unidos la aplicación de medidas focalizadas en la conservación y el gasto mesurado de energía. Sus palabras revelan el futuro incierto de las reservas de hidrocarburos y enfocan a la observación de señales del agotamiento de energía, principalmente del petróleo, que favorecen no el aumento de consumo de gasolina, diésel, gas natural y derivados, sino la necesidad de su conservación. Eventualmente Estados Unidos fabrica vehículos más eficientes en cuanto a consumo de combustibles, establece una reserva mínima de seis meses de abastecimiento y otras medidas similares. Lo más importante del plan de Carter al respecto de su política energética fue la necesidad de crear conciencia al respecto de la realidad de que los hidrocarburos son recursos finitos sin los cuales los Estados Unidos serían vulnerables respecto de la sustentación de su modo de vida y su papel dominante en el mundo.
A 41 años de su discurso tenemos una realidad mundial diferente, en tiempos de Carter la población mundial era de 4.200 millones de habitantes, hoy es de más de 7.600 millones; solamente en petróleo crudo se consumen 82 millones de barriles diarios (99,5 millones de barriles diarios si incluimos todos los hidrocarburos consumidos) mientras que en 1977 se consumían 60 millones de barriles diarios en el mundo. La cifra que consumimos hoy es una cifra descomunal siendo que hablamos de un recurso del que somos totalmente dependientes en nuestro diario vivir. Pero esta realidad de sobreconsumo de un recurso tan fundamental e irremplazable no se habla. Vivimos tiempos de total irreflexión no sólo en occidente sino creo que en el mundo entero. Por lo que a pocos parece llamar la atención que el gobierno de los Estados Unidos de esta Administración, la del presidente Donald Trump, declarara hace apenas unas semanas que la conservación de petróleo ya no es una prioridad económica para los Estados Unidos, amenazando así el trabajo de décadas de campañas gubernamentales de crear conciencia civil sobre la importancia de la conservación energética.
Ambos, el Departamento de Energía y la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos justificaron la medida de la nueva Administración diciendo que efectivamente se ha reducido la necesidad de importar petróleo, y citaron además que hace ya más de una década de la “revolución de la fracturación hidráulica,” medio para extraer petróleo y gas de esquisto bituminoso lo que ha abierto las reservas y dado más flexibilidad que en el pasado al uso de hidrocarburos domésticos sin tanta preocupación. Algunos críticos entienden que estas perspectivas aumentarán el consumo de petróleo en Estados Unidos en unos 500.000 barriles de petróleo diarios, que han de beneficiar directamente a la industria del rubro favoreciendo una mayor venta de combustibles.
La situación mundial actual respecto de los hidrocarburos, y de todos los otros recursos naturales, es de futuro agotamiento, pero en occidente la realidad ha sido borrada y se fabrican todo tipos de distorsiones a diario en los medios de comunicación y no sólo en Estados Unidos sino también en Canadá, Europa, Australia y la mayoría de los países de América Latina; los medios son monopólicos y totalitarios y transmiten un mensaje único o con variantes muy pequeñas, incluso irrelevantes, que sirven para reafirmar el mensaje oficial. La información especializada independiente y alternativa sobre esta realidad es pequeña pero no por eso está a salvo pues es frecuentemente atacada. La producción de petróleo crudo y gas natural ha aumentado en las últimas décadas, con grandes inversiones, altos costos y nuevas tecnologías para cubrir el aumento de la demanda, pero el cuadro productivo ya de países exportadores de hidrocarburos o de no productores es diverso y complejo.
En los Estados Unidos a partir del 2006 la producción de petróleo en general ha venido aumentando, desde 5,1 millones de barriles diarios (producidos ese año) a más de 9,5 millones de barriles diarios (producidos este año), pero no por eso ha dejado Estados Unidos de ser un importador neto de petróleo crudo por más de 8 millones de barriles diarios (3,3 millones de ellos importados desde Canadá, o el 42 por ciento del total de importación). Estados Unidos consume 19,5 millones de barriles diarios, lo que significa casi un quinto (o un 20 por ciento) de la producción mundial (99,5 millones de barriles diarios).
El aumento de la producción en Estados Unidos se debe a la explotación por fracturación hidráulica de las rocas de esquisto bituminoso, que se encuentran bajo el suelo y que para alcanzarlas requieren perforaciones de hasta 3000 metros de profundidad, además de seguir excavando en forma horizontal para inyectar ácidos, sales y una decena de productos químicos inyectados disueltos en grandes cantidades de agua. Esta solución química desintegra la mezcla de compuestos químicos orgánicos llamado querógeno o kerogeno que luego son extraídos hacia la superficie. Se trata de un proceso impactante para el terreno y sobre el medio ambiente, además de un alto costo económico por lo que las supuestas ganancias de las corporaciones involucradas en estas explotaciones son generalmente vagas e imprecisas, pues dependen mucho del crédito y de la especulación. La explotación de petróleo de esquisto bituminoso incluye a más de 40.000 pozos, localizados en varios estados del país, en algunos casos uno al lado del otro, algunos de muy corta vida pues explotan la misma reserva subterránea; que producen más de la mitad de la producción total (o sea unos 5 millones de barriles diarios), esta explotación de esquisto bituminoso se encuentra cerca del cénit de su potencial extractivo.
Estados Unidos tiene hoy el mismo miedo a la vulnerabilidad por falta de petróleo de 40 años atrás, sin duda es por esto que trata continuamente de confundir los índices de producción, dando cifras que incluyen el Gas Natural Licuado (GNL), incluso el gas condensado llamado gasolina natural, junto con el petróleo crudo. Agregan a estas cifras los biocombustibles, que no son ni hidrocarburos. Todo esto simplemente para que sus números se vean mejor, para impresionar. Estados Unidos tiene sin duda la mayor infraestructura del mundo con respecto a refinerías y otras plantas químicas, y esto le permite exportar combustibles y GNL (aunque también lo importa). Esto mejora su balanza de exportaciones. En realidad, Estados Unidos dependerá siempre del crudo importado pues su producción de petróleo crudo y gas natural convencional continúa declinando. Por ejemplo, en 1988 el estado de Alaska producía 2 millones de barriles de petróleo diarios; hoy produce apenas medio millón y la tendencia es declinable, lo que pone en peligro el funcionamiento mismo del oleoducto que se extiende de norte a sur del estado que en menos de una década quedará en desuso.
El otro gran productor de hidrocarburos en occidente es Canadá, que además abastece de crudo y gas natural a Estados Unidos, produce 3, 9 millones de barriles diarios - la mayor parte de arenas bituminosas de Alberta, que genera 2,8 millones de barriles diarios con una producción que va en aumento cada año al tiempo que el petróleo convencional tiende a decrecer. Estos millones de barriles de petróleo son exportados a Estados Unidos. Se trata principalmente del petróleo llamado Western Canada Select o WCS al que se le aplica un alto descuento, de más del 50 por ciento respecto del precio del petróleo llamado West Texas Intermediate (WTI) que es fijado por el mercado estadunidense. Esta depreciación del petróleo canadiense se debe a que requiere mejoramiento y procesamiento para que sirva como combustible. Canadá carece del número necesario de refinerías capaces de mejorar y procesar su petróleo; hoy hay menos refinerías que hace 50 años, según la industria no es rentable producir combustibles en Canadá o mejorar una mayor cantidad de petróleo de las arenas bituminosas, algo irónico que obliga a que Canadá siendo productor esté forzado a importar 800.000 barriles diarios de petróleo en el este del país, petróleo que importa mayormente de Estados Unidos. No debemos olvidar que la política de hidrocarburos canadienses desde 1985 es controlada por corporaciones multinacionales estadunidenses en su mayoría, que han contribuido a destruir a través de gobiernos y políticos corruptos el Proyecto Nacional de Energía, que creara el gobierno de Pierre Trudeau en 1980 y existiera por solamente cinco años.
Europa sin Rusia carece continentalmente de recursos de hidrocarburos, con excepciones como las del Mar del Norte, que producía 6 millones de barriles diarios en 1999 pero que hoy no alcanza a la mitad de esa producción. Noruega sigue siendo el único exportador europeo neto, con una producción de 1,6 millones de barriles diarios de petróleo crudo y casi 2 millones si consideramos el GNL pero que está en declive productivo, con pronósticos de no más de medio millón de barriles para el año 2030. El Reino Unido que era un exportador hace 20 años tiene que importar hoy el 40 por ciento de lo que consume. Rumania, un productor de petróleo de cierta importancia en el pasado, tiene hoy su producción y sus reservas en completo declive. La situación europea respecto a la energía de hidrocarburos es de completa vulnerabilidad, con la excepción de Noruega toda Europa depende completamente de otros países, una realidad que los gobiernos europeos tratan de ocultar fingiendo que el petróleo no les concierne pero que evidentemente es un problema serio que ya les toca a la puerta.
América Latina es en parte el otro productor occidental, un continente neo-colonizado y sometido, que con excepciones como las de Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua que mantienen resistencia diaria frente a las agresiones descubiertas y encubiertas de países imperialistas y de los ataques de gobiernos vasallos latinoamericanos, unos y otros tratando de forzarlos al sometimiento mientras ellos resisten y luchan por su autodeterminación. Los países latinoamericanos productores de petróleo como Brasil, México y Colombia, son también exportadores pero carecen de seguridad en cuando a cómo disponer de sus recursos en un escenario de escasez o crítico y esto es debido principalmente a su dependencia y corrupción. En este grupo encontramos también a Argentina, cuya producción petrolera no alcanza a auto abastecerla, pero con reservas potenciales que la ponen en el cuarto lugar en cuanto a hidrocarburos de esquistos en los campos de Vaca Muerta. Los países latinoamericanos que carecen de recursos de hidrocarburos, Chile, Uruguay, Paraguay y los países Centroamericanos, han de enfrentar situaciones dramáticas no sólo por su insuficiencia de estos recursos sino también por lo que va a significarles el costo de importación en el futuro.
Los países que cuentan con reales reservas de hidrocarburos para exportar en el mundo son Rusia, Venezuela, Canadá, Iraq, Irán y los países del Golfo Pérsico. Hay muchos otros con producción en declive por agotamiento de sus reservas, por ejemplo, Noruega, Reino Unido, México, Angola, Indonesia, Australia, Argelia entre otros.
El futuro del petróleo, una preocupación hace 40 años, hoy debería preocuparnos también, pues se consume más combustible debido al aumento de población y también al gasto desproporcionado por lujo y actividades innecesarias. Sin embargo la realidad, y el futuro, del petróleo se discute poco y es continuamente minimizado y distorsionado por los medios de información especialmente en occidente donde se publican opiniones y reportes confusos, a veces totalmente falsos. Regularmente se confunde combustibles que son fuentes de energía con fuentes de energía que producen electricidad, como la eólica, o la hidroeléctrica, que no pueden ser usadas para el transporte. Pequeños descubrimientos de hidrocarburos son exagerados. Nunca se nos informa sobre los recursos que se agotan. Se sublimiza a los biocombustibles, aunque es una producción pequeña y todavía no rentable, de transporte difícil. Se exagera la producción y el uso de autos eléctricos aunque han de pasar muchos años si esta industria sobrevive para alcanzar a ser el 1 por ciento de los vehículos que circulan en el mundo.
Los hidrocarburos que se producen, y los más de 2.000 barcos tanques que cada día mueven más de 60 millones de barriles diarios alrededor del mundo, y sin los que la vida no es factible, ni el transporte cotidiano en autos, barcos, aviones y trenes, involucran también otras áreas básicas como la producción de polímeros artificiales y de fertilizantes, la agricultura, la actividad minera y forestal, el uso doméstico, comercial e industrial, las obras públicas etc. Es urgente lograr un plan de compromiso sobre la regulación del consumo que involucre a todos los países del mundo, y en especial a los occidentales que son los mayores consumidores de hidrocarburos. Esto significa cambiar el modo de vida que tenemos, crear un diferente paradigma político y económico. De continuar con el consumo de hoy el tiempo de insuficiencia y de altos precios llegará inevitablemente sin que tengamos plan alguno, creando inmenso caos al tiempo que las corporaciones hagan prospecciones y perforan en busca de petróleo donde sea y como sea hasta extraer la última gota con consecuencias mucho más graves para el medio ambiente que los muchos daños que se hacen en el presente.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=246838

sábado, 22 de septiembre de 2018

"Empecemos diciendo que el objetivo que se busca con la agitación de las 'medidas solución' es desatar una movilización que, por una suerte de 'ascenso en escalera', desemboque en una lucha revolucionaria".

Consignismo y crítica marxista
21 de septiembre de 2018

Por Rolando Astarita

En notas anteriores critiqué la táctica de grupos y dirigentes de  izquierda, consistente en proponer “medidas solución”, aparentemente sencillas, a los padecimientos que provoca la crisis capitalista (desocupación, caída de los salarios, empobrecimiento de amplias capas), sin especificar las condiciones sociales y políticas para que puedan convertirse efectivamente en soluciones. Así, por ejemplo, frente a la crisis se propone que se prohíba por ley el aumento de la desocupación; que se repartan las horas de trabajo hasta acabar con el desempleo; que se establezcan por decreto los precios de los bienes salariales; o que se convoque a una Asamblea Constituyente (“con poder”, cómo no).

Mi crítica a estas propuestas –tomada de Marx- pasa porque es imposible acabar con las contradicciones de la sociedad capitalista si no se transforman radicalmente las relaciones de propiedad capitalista, y si no se acaba con el poder político –sintetizado en el Estado- del capital (véase, por ejemplo, aquí, aquí).
Frente a esto, militantes –en especial, trotskistas- admiten que, efectivamente, cuestiones como la desocupación o el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera durante una crisis no pueden ser solucionadas sin acabar con el capitalismo, pero señalan que eso no hay que decirlo porque dificulta la movilización. En su defensa dicen que aplican una táctica cuyo eje es la lucha, y que eso es lo que importa. En lo que sigue presento algunos argumentos de por qué pienso que esa táctica conlleva una minusvaloración de la teoría marxista; y por qué esto no solo está íntimamente vinculado al fracaso de esa táctica, sino también induce a desplegar un discurso burgués reformista.

El argumento de la “movilización en escalera”
Empecemos diciendo que el objetivo que se busca con la agitación de las “medidas solución” es desatar una movilización que, por una suerte de “ascenso en escalera”, desemboque en una lucha revolucionaria. Para esto, se sostiene que los revolucionarios deben concentrar la agitación en una o dos consignas, como alguna de las mencionadas más arriba. Lo importante es, como alguna vez explicó Trotsky, repetir esas consignas con insistencia, y unificadamente, de manera que “3000 pueden dar la impresión de 15.000 o 30.000”. A esto se le llama agitación. Y todo el arte consiste en arrancar la movilización por algo que sea muy sentido por los trabajadores, para ir profundizando el nivel de lucha hasta llegar a la revolución. Un ejemplo de esta orientación lo dio el dirigente trotskista Nahuel Moreno (1924-1987), quien decía que una movilización podía arrancar por el pedido de expulsión de un capataz odiado por los trabajadores; de ahí pasar a la expulsión de todos los capataces; luego al dueño de la fábrica, a la expropiación de esta, y a la imposición del control obrero (Moreno, “La traición de la OCI (U)”, Panorama Internacional Nº 19, 1982).

En consecuencia, las consignas para desplegar esta táctica deben ser sencillas, presentadas como fáciles de aplicar, y responder a los padecimientos más inmediatos de las masas trabajadoras. Así, por ejemplo, frente a la crisis y el aumento de la desocupación, ¿hay algo más a mano que prohibir, por ley, los despidos? De la misma manera, si hay inflación, ¿no es muy fácil y accesible establecer la escala móvil de salarios? ¿Y si se acelera la inflación? Pues en ese caso, que la escala se revise mensualmente; o quincenalmente; o semanalmente; o todos los días. ¿Cómo que no hay soluciones? Además, siempre se puede recurrir a alguna forma de control obrero (que los sindicatos estén dominados por una burocracia pro-burguesa es otro detalle que se puede obviar).

Por supuesto, tal vez parezca un poco más difícil la receta-solución de la Asamblea Constituyente. Por ejemplo, hoy, en Argentina, el asunto se concibe así: primer paso, echar a Macri y a todos los gobernadores; el segundo paso es dar poder soberano a la AC; el tercer escalón es conseguir (voto mediante) la mayoría de constituyentes revolucionarios; y por último, aplicar un programa de transición al socialismo, venciendo al poder político y económico del capital y su Estado. Sin embargo, ante la opinión pública estos detalles se pueden pasar por alto. Por supuesto, los marxistas saben (para eso son marxistas) que las soluciones son un poco más complicadas de lo que pintan, pero eso no lo pueden decir para no desanimar a la gente. Por eso también, si alguien pregunta si las medidas propuestas son aplicables dentro del capitalismo, se responderá que “eso depende de la correlación de fuerzas” (la “correlación de fuerzas” es un comodín que siempre opera maravillas).

Por otra parte, dado que al momento de lanzar la(s) consigna(s) transicional(es), el partido revolucionario carece de poder para realizarla(s), el reclamo debe dirigirse al Estado capitalista. Pero… ¿el Estado capitalista aplicando medidas de transición al socialismo? ¿No suena un poco raro? En absoluto, responderá el experto en tácticas revolucionarias. Es que si los trabajadores exigen al Estado capitalista medidas que van contra la naturaleza del Estado capitalista, tomarán conciencia de que es necesario acabar con el Estado capitalista. De nuevo, ¿puede concebirse algo más sencillo?

Por último, para que la táctica sea aplicada con entusiasmo por la militancia, es necesaria otra condición: no hay que preguntar –ni permitir que se suscite la pregunta- dónde y cuándo esta táctica ha dado resultado. Y si nos topamos con un preguntón irreductible, la respuesta debe ser: la táctica se ha aplicado desde hace unos 80 años, en cantidad de países y circunstancias, por innumerables organizaciones políticas, de manera que seguramente debió de dar resultado. Además, ¿a quién, que no sea un escéptico, imbuido de intelectualismo pequeñoburgués y gangrenado por la desmoralización contrarrevolucionaria, se le puede ocurrir pedir un balance?

Teoría revolucionaria, ¿para qué?
Es claro que para decir que las crisis y la desocupación se pueden evitar votando leyes, o que el poder adquisitivo del salario se puede defender obligando al Estado a fijar los precios de la canasta salarial, no hace falta estudiar El Capital. Más en general, si la conciencia política de las masas trabajadoras puede avanzar “en escalera”, ¿para qué el análisis crítico, científico, de la sociedad capitalista? En última instancia, ¿para qué Marx habrá perdido el tiempo escribiendo largas críticas a la Economía Política burguesa, si basta con lanzar una o dos demandas “inmediatas” y machacar con ellas al infinito para llevar al movimiento al socialismo? ¿Para qué, por ejemplo, estudiar la teoría del fetichismo de la mercancía, “la transformación de valores a precios”, o los esquemas de reproducción, si es suficiente con reclamarle al Estado que aplique el control de precios; o que fije el valor del dinero; o que prohíba los despidos, para que la gente se dé cuenta de que es necesario el socialismo? (sobre el uso de El Capital, aquí).

Sin embargo, y contra lo que creen los “tácticos”, la crítica –lo que Engels llamaba la lucha en el plano teórico- sigue siendo imprescindible. Es que las movilizaciones de masas no ocurren en el vacío ideológico y político. Por eso, por ejemplo, pasar del pedido de retiro de un capataz odiado, al control de la empresa, no puede asimilarse al hecho de subir un simple peldaño de una imaginada escalera de reivindicaciones. Los trabajadores pueden ver que es justo y necesario echar a un capataz, y no por ello sacarán la conclusión de que es necesario acabar con el poder capitalista al interior de la empresa. Entre una y otra demanda hay un abismo, imposible de desconocer. Más en general, las direcciones políticas y las ideologías de las masas trabajadoras inciden en sus luchas y en sus reivindicaciones. A lo que se suma que muchas veces los obreros “soportan” situaciones muy malas, ya sea porque en sus filas reina el temor (por caso, a la desocupación, durante una crisis); o porque no ven alternativas viables para un cambio social de fondo.

De la táctica “consignista” se desprende, además, una dialéctica sumamente perjudicial para la actividad socialista. Es que la creencia de que todo se soluciona agitando una o dos consignas, invita a “rebajar” la carga crítica del marxismo. Por ejemplo, si se quiere convencer a la gente de que hoy se puede parar el aumento de la desocupación votando una ley, no se le puede decir, al mismo tiempo, que el aumento de la desocupación es inevitable durante la crisis. Pero entonces, la agitación del socialista pasa a tener un marcado tono oportunista y burgués. Lo cual, a su vez, incide en su discurso más general. Es lo que explica por qué, con frecuencia, escuchamos a “autorizados voceros” del socialismo defender ideas más tributarias del keynesianismo izquierdista, o del nacionalismo burgués estatista, que del marxismo. Lo cual, a su vez, refuerza el consignismo burgués-reformista, y así de seguido, en espiral. El resultado es que la actividad política del socialista termina semejándose a la del típico sindicalista, honesto, reformista burgués, o pequeño burgués (por su programa). Y esta situación parece empeorar año tras año.
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