Evocarlo nos interpela a comprobar cómo el sindicalismo promoviendo el socialismo triunfa sobre el concialiador con el capital; cómo se dió la lucha contra el Pacto Social y la represión fascista para imponer los planes gubernamentales y empresarios, con la creciente y masiva resistencia obrera y popular ante el golpe económico ultraliberal del ministro Celestino Rodrigo.
Agustín
Tosco, ayer y hoy
07 Nov, 2019
Por Abel Bohoslavsky
Evocar
a Agustín Tosco en un nuevo aniversario de su muerte el 5 de noviembre
de 1975, en la clandestinidad forzosa a la que lo sometió el régimen de la Triple A, permite
rescatar la trayectoria del mayor símbolo de la rebeldía proletaria del siglo
XX, proyectando su historia a la actualidad. Tosco ya era un veterano
cuando murió a sus jóvenes 44 años víctima de la persecución de un régimen que,
de su origen constitucional y popular –el gobierno justicialista electo dos
veces en 1973 tras 17 años de proscripción del peronismo– se entronizó como
fascistoide y terrorista. Una vida dedicada a la lucha por la emancipación de
la clase trabajadora.
Desde
su temprana juventud en los años ’50 como delegado de la usina de la Empresa Provincial
de Energía de Córdoba, su ascenso a la máxima conducción del Sindicato de
Luz y Fuerza de Córdoba, su participación en la Resistencia al golpe
gorila de 1955, en las proclamas de los programas de La Falda y Huerta Grande,
como vanguardia en la nueva resistencia a la dictadura del Onganiato en 1966
enfrentando el colaboracionismo de Vandor, Alonso y “las 62”, su apoyo a la rebelión
estudiantil, su protagonismo en la CGT
de los Argentinos (1968), hasta su papel en promover y encabezar la huelga
general que el 29 y 30 de mayo de 1969 se convirtió en el Cordobazo.
No
fue fácil la decisión de convocar a esa huelga junto a los burócratas más
reaccionarios que lo odiaban a muerte. Pero supo entender que esa momentánea
unión sindical (“por un día” diría su compañero de sindicato y de prisión
Felipe Alberti), posibilitaba destrabar las palancas de lo que sería una
inmensa movilización de masas, al posibilitar la movilización de miles de
trabajadores que estaban bajo las férulas sindicales de gremios con conducciones
burocráticas y conciliadoras. Condenado por Tribunales de Guerra, fue arrancado
de prisión por las masivas luchas antidictatoriales a fines de 1969.
La
lucha obrera provocó en 1970 el recambio del dictador Onganía por
el virrey Levingston, que duró hasta que el Viborazo del 15
de marzo de 1971 también lo derribó. El nuevo dictador Lanusse –el del Gran
Acuerdo Nacional– lo encarceló otra vez. Prisionero en Rawson, el 15 de agosto
de 1972, saludó la toma y fuga de militantes combatientes. El 22 de agosto tomó
la voz para denunciar y repudiar dentro del penal la masacre de los fugitivos
capturados en Trelew. Nuevamente liberado por las luchas antidictatoriales,
reasumió la dirección de Luz y Fuerza y ocupó su lugar en la CGT-Córdoba para
seguir promoviendo la rebelión obrera que acorraló a la dictadura. Entre
huelgas y cientos de manifestaciones y actos, subió a la tribuna televisiva en
febrero de 1973 para debatir contra el capo de todas las burocracias, el
“paragüitas” José I. Rucci. El contraste entre el burócrata promotor de la
conciliación (sumisión) de la clase trabajadora con el capital y el obrero
socialista impulsor de las luchas de su clase contra el capital quedó al
alcance de millones de televidentes.
Ocurrida
el triunfo electoral del peronismo y su retorno al gobierno tras 17 años de
proscripción el 25 de mayo de 1973, el nuevo gobierno (Cámpora-Solano Lima)
rápidamente promovió el Pacto Social en alianza con las burocracias sindicales
y el empresariado que integraban el gabinete. El Congreso lo convierte en ley.
El 20 de junio se produce la masacre de Ezeiza cuando el regreso definitivo de
Perón. Tosco es uno de los primeros en alertar que el contrataque fascista es
para imponer el Pacto Social. Y el 8 de julio de 1973, en la fundación del Movimiento
Sindical de Base desafía la ola macartysta de las burocracias plantando bandera
y opción: «¡Vamos a hacer de Córdoba la capital de la Patria Socialista!».
Se
produce el anunciado autogolpe el 13 de julio que derriba al presidente
Cámpora. Abierta una nueva elección presidencial, Tosco renuncia a la
propuesta de encabezar una alternativa electoral que le plantean desde el
naciente Frente Antimperialista y por el Socialismo (FAS), el Partido
Revolucionario de los Trabajadores y el Frente Revolucionario Peronista,
propuesta que concita la anuencia de otros grupos de izquierda.
Montoneros,
el Partido Comunista y el Frente de Izquierda Popular (de Abelardo Ramos),
apoyan la
fórmula Perón-Isabel. Esa renuncia
de Tosco impedirá que las izquierdas marxistas y revolucionarias
tengan una proyección de masas en el terreno electoral ya que el “Gringo” era
la expresión más genuina del auge de las ideas socialistas. Pero siguió con más
énfasis su lucha contra las persecuciones, la ley de asociaciones sindicales
(para reforzar el verticalismo burocrático propatronal), la ley de
prescindibilidad (para echar empleados públicos) y el congelamiento de salarios
que imponía el Pacto Social. En febrero de 1974 un golpe policial derriba el
gobierno constitucional de Córdoba de Ricardo Obrergón Cano y Atilio López,
instala una intervención federal fascista –primer ensayo de terrorismo de
Estado con fachada democrática– y entrega el aparato de la CGT Regional a los
burócratas colaboracionistas.
Tosco al
frente de la resistencia antifascista promueve el Movimiento Sindical
Combativo (MSC), un frente intergremial que reúne
al SMATA encabezado por René Salamanca y Luz y Fuerza, junto a
los clasistas de Perkins, Caucho y Obras Sanitarias,
sumando a Gráficos, Lecheros, Viajantes, Docentes y
numerosas comisiones internas y agrupaciones de base. El debate que en 1970-71
dividió al sindicalismo clasista liderado por SITRAC/SITRAM y O.
Sanitarias con el sindicalismo de liberación encabezado
por Tosco queda superado –en amplitud y profundidad– en ese nuevo
frente unificado que es el MSC, avanzada en la lucha contra el Pacto
Social y la represión fascista.
En
abril de 1974 Tosco está con su voz solidaria en el Plenario que en
Villa Constitución convoca la recuperada seccional de la UOM, que congrega a
miles de activistas de todo el país. En agosto es asaltado el SMATA cordobés
por pandillas de la burocracia y sus directivos quedan en la ilegalidad. En
octubre, las tropas policiales y parapoliciales asaltan Luz y Fuerza.
También Tosco (y otros de sus compañeros) son forzados a la clandestinidad. Desde
las páginas mimeografiadas del Eléctrum, Tosco orienta la nueva
resistencia contra las políticas económicas y laborales antiobreras y
antinacionales que, en nombre de la “reconstrucción nacional” (capitalista)
atropellan conquistas, encarcelan y asesinan. En aquel entonces, como hoy, las
medidas económicas liberales se combinan con las prácticas represivas
fascistoides. Pronto el MSC se va a ampliar y conformar la Mesa de Gremios en
Lucha que en 1975 va a ser la pionera de lo que fueron las Coordinadoras
interfabriles en otras ciudades y y suburbios
industriales.
El
choque entre los planes gubernamentales y empresarios con la creciente y masiva
resistencia obrera y popular, se generaliza ante el golpe económico
ultraliberal del ministro Celestino Rodrigo y va a desencadenar las históricas
jornadas de junio-julio de 1975. El movimiento obrero en Córdoba sigue a la
vanguardia del país. Antes que las burocracias de la CGT nacional se viesen
obligadas a promover una huelga general, Córdoba ya estaba paralizada y
movilizada en las calles. La clase obrera dirigida por la Mesa de Gremios en
Lucha protagoniza la más multitudinaria movilización de su historia con
abandono de fábricas y centros laborales y concentración en la Plaza de Las
Américas. Desde sus escondites en las sierras, Tosco sigue el día a
día con mensajeros clandestinos…
Pero
el mayor auge de masas y la más profunda crisis económica, política e
institucional de nuestra historia que transcurrió en los inicios de una
situación revolucionaria, no maduró en la victoria obrera y popular. La unidad
política y sindical con una perspectiva revolucionaria que
pregonó Tosco en su infatigable lucha –condición necesaria para esa
victoria– no prosperó.
Mientras
el régimen tambaleaba, Tosco enfermó y las dificultades de la clandestinidad,
impidieron una pronta y oportuna atención. Falleció en secreto el 5 de
noviembre de 1975 y su cuerpo reapareció en su féretro en Redes
Cordobesas. El funeral se convirtió en una inmensa caravana que poblada de
pueblo dolido y enardecido que atravesó Córdoba desde barrio General Paz hasta
Alto Alberdi. La Mesa
de Gremios en Lucha convocó a un paro para que la clase trabajadora con su
movilización lo acompañe hasta el cementerio San Jerónimo. Allí, la furia
fascista desató una tremenda balacera policial y parapolicial. La
contrarrevolución despidió con fuego al emblema de la revolución proletaria que
quedó inconclusa. En la actualidad de un capitalismo cada vez más destructivo y
explotador, un gobierno de planes ultraliberales y prácticas fascistoides y las
expectativas de tramposos recambios populistas, el puño en alto y el mensaje
socialista de Tosco nos interpelan.
Fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/11/07/argentina-agustin-tosco-ayer-y-hoy/
No hay comentarios:
Publicar un comentario