Argentina preside el G20 y
rechaza presencias en reunión OMC
3 de diciembre de 2017
Mientras el Senado de
la Nación aprueba la iniciativa legislativa para sacar 100.000 millones de
pesos de los jubilados y jubiladas para transferirlas a los Estados provinciales
y nacionales, el Presidente Mauricio Macri toma la posta del gobierno alemán en
la coordinación de la agenda del Grupo de los 20 para
el 2018.
Por Julio Gambina.
Al mismo tiempo retira la acreditación de por lo menos 70
delegados de organizaciones nacionales e internacionales que iban a participar
de la reunión de la
Organización Mundial del Comercio (OMC).
Para la media sanción legislativa se contó con el acuerdo
de una parte importante de la oposición política, con senadores en acuerdo con
sus gobernadores, sumando complicidad a la política de ajuste. El déficit
fiscal provincial y nacional se suple parcialmente con recursos de jubiladas y
jubilados. La penuria de los ingresos de estos está asociada a la política de
un acuerdo de mayoría parlamentaria en la Argentina, que no duda en resolver
problemas presupuestarios a costa de empobrecer a buena parte de la sociedad. Cerca
del 70% de los perceptores de ingresos previsionales (jubilatorios) están por
debajo de la canasta mínima necesaria y con esta orientación se agrava esa
perspectiva.
En rigor, es solo una faceta de una política reaccionaria
que incluye incrementos de tarifas de servicios públicos, especialmente de luz
y gas que escala la inflación en el último mes del año y sedimenta la continuidad
del elevado costo de vida para una parte importante de la sociedad argentina de
escasos y medianos recursos. Pero no solo es inflación, carestía de la vida y
penuria social, sino la confirmación de una orientación elitista y
discriminatoria que se manifiesta claramente en el quehacer político
internacional.
G20 y OMC
Esta semana asumió Argentina la coordinación de la agenda
del G20 para el 2018, y se iniciaron las reuniones técnicas en Bariloche , con un despliegue inmenso de seguridad.
Hay temores a las protestas sociales en el país, protagonizada por
organizaciones locales y redes sociales y políticas del mundo ante la
previsible orientación liberalizadora que surgirá de los diferentes cónclaves
del G20 y/o de la OMC.
Este nuevo papel asumido en el G20 ocurre en días previos
al desembarco de las delegaciones internacionales a la 11° Conferencia
Ministerial de la OMC, que entre otras cuestiones aloja un debate de la
“sociedad civil” sobre las discusiones relativas al libre comercio. Es una
práctica de años que impulsa la organización internacional desde su creación en
1995, claro que como búsqueda de legitimación. Muchas organizaciones y
personalidades rechazan el ámbito de la OMC como espacio para el debate y por
eso levantan la
consigna FUERA OMC. Otras organizaciones sociales críticas a
la OMC consideran que el debate puede hacerse tanto afuera de la cumbre oficial
como adentro y por ende se acreditan para esa discusión.
La novedad es que por primera vez en su historia, la OMC
tuvo que informar a varios acreditados, locales y extranjeros, que el gobierno
argentino los “des-acreditaba”, sin dar explicaciones, las que deben rastrearse
en medidas preventivas contra opiniones críticas a la liberalización. El
discurso republicano se desvanece y evidencia la veta autoritaria de un
gobierno comprometido con los intereses de la liberación para la ganancia, la
acumulación y la dominación sin límites ni opiniones divergentes.
Protestas y alternativas
Más allá del accionar gubernamental expresado en la
reserva de admisión y la aceptación de la OMC, aún con las disculpas en sus
misivas a los des-acreditados, la semana de acción global Fuera la OMC se
iniciará en concordancia con la Marcha de la resistencia de las Madres de la
Plaza de Mayo.
A continuación se desplegarán un conjunto de iniciativas
de debate político, social y cultural relativo al libre cambio y los propósitos
de los organismos internacionales y los gobiernos a favor de la liberalización
económica, máxima aspiración del capital más concentrado en el ámbito mundial.
No estamos a las puertas de una pueblada de la magnitud y
consecuencias de aquella, pero la escalada del conflicto social expresa
descontentos que requieren ser articulados políticamente en una perspectiva
superadora de experiencias conocidas, que puedan discutir el orden capitalista
y construir nuevas posibilidades de un rumbo emancipador.
Fuente: http://www.anred.org/spip.php?article15567
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