A 70 años del robo
neocolonial,
Palestina bajo el nuevo fascismo
4 de diciembre de 2017
Por Ramón Pedregal Casanova (Rebelión)
Una cosa es el sentimiento de lo justo, de lo
ético, de lo humano, y otra es la visión política, si unimos las dos partes
elevamos al mayor rango nuestra visión transformadora. Pero ¿qué conforma cada
una de esas partes por separado? El sentimiento de lo justo por sí sólo, como
la exposición política por sí sóla, establecen cuerpos de quejas cuasi morales
y opiniones ineficaces. Cada uno de ellos mirando para un sitio distinto.
Unirlos en un acto con el objetivo de cambiar lo que deba ser cambiado remueve
los cimientos de la injusticia y la antipolítica, los remueve, sí, para
expulsar al Estado usurpador de la vida que pertenece por Derecho a la mayoría
social. La injusticia y la antipolítica es de aquellos negacionistas del
Derecho Internacional.
La ONU, creada en 1945
a raíz de la experiencia de la 2ª Guerra Mundial, nació
estableciendo la condena del nazismo y el fascismo, reservando a las potencias
coloniales que habían ganado un cierto margen de movimiento. Pero si la guerra
desatada entre las burguesías europeas, con participación de la estadounidense
y japonesa, había determinado que ciertas formas de dominio social eran lesivas
para los intereses de unas en favor de la otra más racista y más clasista, la
solución, prohibiendo a los más agresivos, sólo funcionaría si aprendían a
dominar a los pueblos con nuevos métodos, y ahí emplearon ese margen que se
atribuyeron al crear la ONU.
Así el 29 de Noviembre de 1947 las potencias vencedoras partieron
Palestina, en manos del gobierno inglés, previo forzamiento y compra del voto
de buena parte de los votantes. Entonces sólo formaban la ONU 54 Estados, 34
votaron lo que interesaba a Inglaterra y Francia, los organizadores.
Previamente, para cumplir los planes que habían acordado con el mundo
financiero sionista, -empezando por el Acuerdo secreto de Sykes-Picot, 1916,
denunciado por Lenin al triunfar la Revolución Socialista ,
luego la
Declaración Balfour , 1917, después el Mandato Británico,
1922, … y conocemos el Acuerdo Haavara, por el que Hitler colabora con los
sionistas y éstos con el nazismo- habían acordado como objetivo el
establecimiento sionista en Palestina. Todos estos, Acuerdo, Declaración,
Mandato para decidir, Acuerdo con Alemania nazi, todos ilegales o tomados al
margen y contra la legalidad y los derechos del pueblo palestino, hicieron
realidad su intención tras la creación de la ONU en su Segunda Asamblea
General, donde decidieron entregar a la banda sionista financiera y sus brazos
político y militar más de la mitad de Palestina, sin contar con sus habitantes.
Sólo Cuba, junto a los países árabes se opuso a tal maniobra
declarando en la
Asamblea General que esa partición se oponía a lo que se
había aprobado en el Artículo 1º y se reiteraba en el Artículo 76 sobre la
libre autodeterminación de los pueblos. Se preguntaba el representante de Cuba: “¿Por qué no se ha consultado al
pueblo afectado? ¿Es que se ha temido que el resultado de la consulta fuera
contrario a lo que de todas maneras se quería hacer? Y si esto es así, ¿dónde
están los principios y dónde la democracia que contínuamente invocamos?” El representante de Cuba recordó que
también su propuesta de acudir a la Corte Internacional
de Justicia había sido rechazada, cuando el resultado de la consulta habría
permitido caminar sobre terreno legal, con lo que todo indicaba que la Asamblea
reusó “buscar soluciones
conforme a derecho.” Y
subrayó: “Por otro lado,
consideramos que el proyecto es, además, injusto.”
El desarrollo argumental completo puede encontrarse en:http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/09/29/cuba-se-opuso-al-plan-de-particion-de-palestina-en-1947-una-historia-poco-conocida-de-hace-67-anos/#.Wh_qeYbibIU
Así es cómo, después de la 2ª Guerra Mundial la invasión fue más
programada, y la Alemania nazi, derrotada, vió como la potencia imperial
ganadora, Inglaterra, la sustituía en los mismos acuerdos de ella-Hitler con
sus aliados sionistas: el plan daba resultado, sólo que una parte cambiaba de
manos. Con la guerra ganada, 1945, la creación de la Organización de las
Naciones Unidas facilitó sobremanera el principio del crimen “legal” que desde
hacía tantos años venían trabajando: el 29 de Noviembre de 1947 el 54% de la nación Palestina ,
expropiación en la que incluían las tierras más ricas, se lo daban a los
financieros sionistas para que estableciesen su propio ente, llevando desde
cualquier parte del mundo a sus pioneros neocoloniales: el ariete racista de la
banca occidental pisaba en Medio Oriente, mediante un régimen que establecía la
división por razas y pueblos, lo que representaba el nazismo, y llegaba de la
mano de la burguesía gobernante inglesa y la Banca Mundial Judía.
De ahí que las alianzas establecidas por el sionismo con los
antíguos Estados coloniales y el nuevo imperio hayan dado como resultado la
violación continuada del Derecho Internacional, que es una conquista con la que
la mayoría decía garantizar, mínimamente, la estabilidad en las relaciones
internacionales. Después de tantos años aquí tenemos el resultado un resultado
más, lo expone la
Comisión Económico Social para Asia Occidental de la ONU en
marzo de este 2017, dice así: “Israel
ha impuesto un régimen segregacionista en Palestina”, el conocido internacionalmente
como “apartheid”: “Israel es
culpable de cometer el crimen de apartheid conforme al Derecho Internacional”,
Israel practica la “fragmentación
estratégica.”
Llegados a este punto tenemos la explicación de por qué los
gobiernos capitalistas de occidente quieren que se acepte como normal a Israel. Ahora bien, no porque se
empeñen en su propaganda vamos a dejar de preguntar: Si tras la 2ª Guerra
Mundial se declaró criminal ese sistema y se presentó la ONU como vencedora
sobre esa forma tiránica de gobierno y de Estado, ¿por qué a la vez aprobó la
creación de un ente que representaba lo que se negaba?.
Todos los estudios indican que estaban a la espera de que sus
operaciones de corrupción y crimen de nuevo cuño colonial diesen resultado, y
la Ley sería burlada. La mentira política como crimen contra la humanidad ha
dado paso al crecimiento del mundo que decían condenar. ¿Cuál es el arma que
emplean los nuevos colonialistas?: la conquista, pero ahora -no es nueva- la
conquista de las voluntades de los gobernantes mediante la financiarización,
para lo que se han empleado a fondo apoderándose de la libertad de movimientos,
de los márgenes de independencia, de la soberanía sobre sus medios de producción,
comercio e innovación tecnológica.
La burguesía siempre calcula y elige a quien le asegura mejor su
dominio de clase, y el fascismo sionista le devuelve un mundo al que debió
renunciar sobre el papel; además juega la vaza de servir como campo de pruebas
sobre la resistencia popular en Europa, y cómo irla sorteando y moldeando,
desactivan do.
Desde 1948 van a cumplirse 70 años de la partición e invasión de
Palestina: ¿Quién, cuál, de los antíguos colonizadores vela por la causa más
que justa del pueblo palestino? De todos aquellos, mas el imperio que surgió de
la 2ª Guerra, ninguno ha cumplido con su deber de perseguir a quien practica la
política de los crímenes denunciados. Si entonces aprobaron con chantajes la contralegal Resolución
181 en la que daban paso a la creación del Estado sionista y, decían, del
Estado de Palestina, lo menos que podían haber hecho había sido permitir que si
el sionismo recibía sus parabienes, también el Estado de Palestina hubiese sido
posible. Si esos mismos gobiernos decían no aprobar la limpieza étnica, el
apartheid, que los sionistas llevaron a cabo unos meses después, en 1948, sobre
el pueblo palestino, podían haber intervenido para impedirlo; o cuando
aprobaron la Resolución 194 en la que decían pedir la vuelta de los refugiados
a su tierra y a sus casas, ¿por qué no la hicieron cumplir?, el pueblo
palestino es el que más refugiados tiene en el mundo, 5 millones, y llevan 70
años sin poder volver a su país; y en cumplimiento de ese equilibrio
particional que ellos mismos declaraban, tan injusto, y habiendo condenado la
ocupación del ejército colonial sionista tras la guerra de 1967, ¿por qué no
han obligado a los ocupantes a retirarse?; ¿por qué tras cada condena de los
asentamientos coloniales, calificados como “crímenes de guerra” en la ONU, en
los Tribunales Internacionales, en el mismo gobierno de la UE, no cortan sus
relaciones hasta que cumplan lo acordado legalmente?; ¿por qué no hacen que el
ente ocupante respete, otra vez más, la Resolución 181, luego 194, luego 303,
luego 478... de la partición en la que la ciudad de Jerusalén quedaba bajo la
administración de las Naciones Unidas, además de disponer que es la capital de
Palestina como lo ha sido y reclama el pueblo invadido?, ¿facilitar la
ocupación colonial de la capital es estar bajo el cuidado internacional?
Y finálmente, si las Naciones Unidas, si los gobiernos
capitalistas quieren hacer de demócratas frente al nazismo israelí, pudiendo
empezar por cualquiera de los puntos señalados anteriormente, que añadan otros
dos fundamentales: el levantamiento del bloqueo, ilegal e igualmente condenado,
a Gaza, y la libertad de los 7.000 prisioneros palestinos, que lo están por
haber defendido a su país, a su pueblo, y con el que, para vergüenza de la
Humanidad, ninguno de los actores internacionales en cuyas manos está la
solución, ha optado por la justicia aplicando medidas económicas, políticas y
militares.
Y mientras, el pueblo palestino combate con sus fuerzas muy
escasas al enemigo titulado por la ONU como criminal, desafiante de toda la
legalidad, y no digamos de la justicia, la ética, lo humano en términos
políticos.
Frente al racismo, tan dañino a la condición humana, y frente a
los gobiernos que en silencio quieren normalizarlo, los pueblos de nuestros
países tienen el deber de cumplir y hacer cumplir lo eso, lo justo, lo ético,
lo humano en términos políticos. Para su realización tienen al alcance de su
mano el boicot a los productos e intercambios de y con el ente fascista
denominado Israel. Se habrá llegado al final cuando los gobernantes denuncien y
rompan los acuerdos con esos nazis, y respeten la creación del Estado de
Palestina y su independencia.
Ramón Pedregal Casanova, es autor de los libros: “Gaza 51
días”, “Palestina. Crónicas de vida y Resistencia”, “Dietario de Crisis”,
“Belver Yin en la perspectiva de género y Jesús Ferrero”, y “Siete Novelas de la Memoria Histórica.
Posfacios ”. Presidente de la Asociación Europea
de Cooperación Internacional y Estudios Sociales AMANE. Miembro de la Comisión Europea
de Apoyo a los Prisioneros Palestinos.
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