Fuera el Libre Comercio de nuestras vidas:
Por una agricultura y
una alimentación en manos de los pueblos
30 de noviembre de 2017
Del 8 al 15 de diciembre se realizará en
Buenos Aires la
XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial
del Comercio. En paralelo, organizaciones sociales, de mujeres, campesinas,
sindicales y de Derechos Humanos se darán cita en la Semana de Acción Global
contra la OMC.
Se realizarán actividades públicas,
movilizaciones, asambleas y tendrá lugar la Cumbre de los Pueblos “Fuera
OMC-Construyendo Soberanía”, un espacio de debate y fortalecimiento de las
resistencias y alternativas que se están construyendo, y de análisis del
impacto que la OMC y los TLC tienen sobre nuestras vidas.
Es la primera vez que la OMC se reúne en un
país de América Latina, y esta decisión no es casual; se enmarca en la política
neoliberal de los nuevos gobiernos de la región. Tampoco es
casual que el país elegido sea Argentina y que esta reunión vaya hilvanada a la
realización de la Cumbre del G20 en noviembre del 2018, también en Buenos
Aires.
Las discusiones sobre comercio internacional
pueden parecer cuestiones lejanas a nuestra vida cotidiana, pero lo cierto es
que afectan profundamente muchos aspectos fundamentales como el trabajo, el
acceso a la salud, a la educación, al conocimiento, los servicios y el derecho
a la alimentación.
Por eso es tan importante entender qué es la OMC, qué se
discute en esta reunión Ministerial y cómo afecta a nuestra vida y a nuestros
derechos.
Qué es la OMC:
Desregular-privatizar-liberalizar, la defensa
de los intereses corporativos y de los países «desarrollados». La Organización Mundial del Comercio (OMC)
pretende ser la “única organización internacional que se ocupa de las normas
globales que rigen el comercio entre los países” pero ha avanzado en aspectos
que van mucho más allá del comercio. La OMC nace en 1995 y tiene su origen en
el Acuerdo General de Comercio y Tarifas (GATT, por sus siglas en inglés) Su
creación ocurrió en los mismos años en que comenzaban a negociarse y firmarse
tratados de libre comercio como el TLCAN y el fracasado ALCA.
El GATT funcionó hasta 1994 estableciendo las
reglas del comercio internacional de manufacturas, excluyendo productos
agrícolas y servicios; trató casi exclusivamente sobre aranceles, y su
principal objetivo fue cumplido con éxito: ir bajando progresivamente las
tarifas y las barreras al comercio a nivel mundial, fortaleciendo así el
predominio de los sectores y países más poderosos.
El GATT fue reemplazado por la OMC cuando
sectores corporativos del agronegocio, la industria farmacéutica y
cinematográfica, entre otros, presionaron para incorporar nuevos temas a la agenda
de negociación: agricultura, derechos de propiedad intelectual, servicios e
inversiones fueron incorporados a las discusiones de este nuevo organismo,
dejando en claro desde su origen qué intereses defiende.
La máxima autoridad del organismo, que cuenta
en la actualidad con 164 países miembros, es la Conferencia Ministerial
que se reúne cada dos años y avanza sobre las negociaciones en torno a las
reglas y disposiciones de la organización. Esta es la reunión que se realizará
en diciembre de este año en Buenos Aires. *
Veámos en palabras de la propia OMC cuáles son
sus definiciones básicas (ver
aquí):
* La OMC es la organización internacional que
tiene por objetivo principal la apertura
del comercio en beneficio de
todos.
* Los alimentos son más baratos si se reduce la protección.
* Lo mismo se plantea para vestimenta,
automóviles y servicios
* En general, el proteccionismo no es acertado por
los daños que causa, tanto a nivel nacional como internacional.
* Después de la guerra, la comunidad mundial
de países comerciantes negoció normas comerciales, de las que ahora se encarga la OMC. Esas normas también
imponen a los miembros la obligación de someter
sus diferencias a la OMC.
Estos mecanismos de apertura comercial,
eliminación del proteccionismo y resolución de conflictos en el ámbito de la
OMC, implican la pérdida de la soberanía y la autonomía de los países para
tomar sus propias definiciones políticas en cuanto a la producción nacional y
el comercio, y han sido uno de los ejes de consolidación del poder de las
corporaciones de la mano de los países más poderosos.
OMC, agricultura y derecho a la alimentación:
Por qué queremos a la OMC fuera de la agricultura. Los
alimentos y la agricultura son ejes fundamentales de nuestra vida. La
agricultura no sólo es nuestro sustento, sino nuestra cultura y nuestra forma
de relacionarnos con la
Madre Naturaleza. La lógica del libre comercio es contraria a
todo esto, pues mercantiliza la vida y convierte el alimento en una mercancía
más. Este principio del libre comercio está representado y fomentado por la Organización Mundial
del Comercio.
Por este motivo, La Vía Campesina ha
estado al frente de la lucha contra la OMC desde su creación en 1995. Jamás ha
cesado de pedir: “la OMC fuera de la agricultura”.
La conversión de los alimentos y la
agricultura en mercancías por parte de las corporaciones, los gobiernos y las
instancias internacionales de definición de reglas y mecanismos comerciales,
bajo el paradigma del libre comercio, ha provocado la muerte de muchos
campesinos y campesinas: se ha aniquilado el modo de subsistencia de los
agricultores al inundar los mercados con productos agrícolas baratos, muy por
debajo de sus costos de producción y se ha socavado el derecho a una
alimentación sana y soberana para la poblaciones mundiales.
Las reglas establecidas en el Acuerdo de
Agricultura de la OMC privilegian la producción agrícola a gran escala e
industrializada, lo cual fortalece las fábricas procesadoras de alimentos, los
mercados de biodiesel y la cría de animales en feedlots por sobre la
agricultura campesina y la soberanía alimentaria. Además, privilegian a las
empresas estadounidenses y europeas, ya que les permiten seguir subsidiando su
agricultura (corporativa). Cuando el Acuerdo de Agricultura entró en vigor
brindaba la posibilidad de una salida paulatina de los subsidios, pero al mismo
tiempo prohibía la aplicación de nuevos subsidios. No hace falta mencionar que
la mayoría de los países periféricos no tenían los fondos para subsidiar a sus
agricultores en los años noventa o habían abandonado los subsidios por
recomendaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI);
mientras que los países europeos y EUA continuaban subsidiando. Esto significa
que hoy en día, EUA tiene permitido subsidiar a sus empresas agrícolas con más
de 19 mil millones de dólares por año y la Unión Europea usar
72 mil 200 millones de dólares para apoyar a su agricultura mientras que el
resto del mundo debe desmantelar sus subsidios y ayudas internas. Éste es el
doble estándar que hay en la OMC.
El libre comercio, en pos de la disminución de
costos, promueve la idea de la producción de alimentos y materiales donde más
barato resulte hacerlo. Esto se traduce en monocultivos de productos
determinados en algunos países y el procesamiento en otros, con lo que se
eliminan la producción local de alimentos y los sistemas alimentarios locales,
al no poder competir con la escala de producción de las grandes empresas. Este
modelo resulta en la degradación y contaminación de los suelos debido al uso de
agrotóxicos y la no rotación de cultivos. Genera una importante pérdida de
biodiversidad y pone en peligro la soberanía alimentaria de los pueblos: es
decir, el derecho a decidir y elegir libremente qué y cómo queremos comer y
producir nuestros alimentos.
Debemos exigir el fin de la OMC y luchar por
una economía basada en la justicia, con la soberanía alimentaria como núcleo
central.
Cómo se opone la OMC a los pilares de la
soberanía alimentaria:
1. La OMC entiende la agricultura como una
fuente de materias primas para alimentar la producción industrial de bienes
procesados, combustibles, plásticos y otros materiales, no para alimentar a los
pueblos. Según la OMC, los alimentos están sujetos a la especulación financiera
porque se consideran una mercancía, no un derecho.
2. La OMC es la mayor amenaza en la historia
para el sustento de los productores de alimentos y los trabajadores a pequeña
escala. La OMC da prioridad a las necesidades de las empresas multinacionales,
del capital financiero y de los mercados globales por encima de las necesidades
de las personas. El Acuerdo sobre Agricultura (AAg) ha obligado a numerosos
países en vías de desarrollo a congelar o eliminar las inversiones en su
agricultura local y, al mismo tiempo, ha permitido que los países más ricos
continúen inundando los mercados con alimentos baratos subvencionados.
3. La OMC fortalece a las corporaciones del
agronegocio que con sus sistema industriales pueden supuestamente “producir más
barato” sin tener en cuenta los enormes costos socioambientales existentes ni
los dramáticos impactos en la producción local de alimentos y los sistemas
alimentarios locales.
4. La OMC elimina la autonomía local y los
derechos de los pueblos sobre sus territorios. Fuerza la privatización de todos
los recursos naturales (semillas, agua, tierras...). La OMC no se creó por
personas y para las personas, sino por corporaciones para las corporaciones.
5. Para la OMC, el conocimiento también es una
mercancía. Los conocimientos tradicionales, nutridos por la experiencia de
comunidades en todo el mundo, están quedando sujetos a la privatización y la expropiación. Por
ejemplo, el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
relacionados con el Comercio (ADPIC) impide que los campesinos y campesinas
puedan guardar sus propias semillas, y que puedan alimentarse y alimentar a sus
comunidades.
6. La OMC apoya un sistema industrial de
producción, consumo y comercio que prioriza los beneficios económicos por
encima del medio ambiente, y que considera a la naturaleza un adversario al que
se puede controlar y vencer, en lugar de verla como una aliada con quien
construir un mundo mejor para las generaciones futuras.
7. La OMC ha creado desde sus inicios un
Acuerdo sobre Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. El Acuerdo se
refiere a la “aplicación de reglamentaciones en materia de inocuidad de los
alimentos y control sanitario de los animales y los vegetales”. Estas
reglamentaciones son una vez más un mecanismo que favorece una “armonización”
que impone topes y que finalmente alinea todas las legislaciones nacionales
—sobre todo las más eficaces— de acuerdo al denominador común más bajo,
ubicando así al principio de precaución fuera de la ley. De esta manera,
muchas normas nacionales pueden ser fácilmente calificadas como “obstáculos al
comercio”.
La agenda para diciembre en Buenos Aires:
La Semana de Acción Global se iniciará el día
jueves 7 de Diciembre con la Marcha de la Resistencia de las Madres de Plaza de
Mayo. Luego le seguirán encuentros de redes nacionales, regionales e
internacionales los días 8 y 9 de diciembre. El 10 de diciembre, Día
Internacional de los Derechos Humanos, en que se efectúa la asunción de los
nuevos legisladores y se cumplen dos años del gobierno de Mauricio Macri, se
planea la realización de una gran actividad callejera con intervenciones
artísticas y culturales, en el marco del comienzo oficial de la Reunión Ministerial
de la OMC.
Entre el 11 y el 13 de diciembre tendrá lugar
la Cumbre de los Pueblos “Fuera OMC-Construyendo Soberanía”, que funcionará con
espacios asamblearios, paneles de debate por ejes temáticos, talleres y
actividades auto-gestionadas. Se planifica también una movilización,
posiblemente para el día 12 de diciembre.
Las actividades de la Cumbre confluirán en una
Asamblea de las Alternativas el día 13 de diciembre, culminando en un gran
acto, la lectura de la declaración final de la Cumbre y un llamado a continuar
construyendo la resistencia de los pueblos, a denunciar la reunión en 2018 del
G20 en Argentina, enmarcado en una profundización brutal del modelo de
acumulación capitalista en toda la región.
Referencias:
1. La Vía Campesina llama
a la “Semana
de Acción Global contra la OMC y los ALC” en el marco XI Conferencia
Ministerial en Argentina (ver
aquí)
2. Derechos Sociales
vs. Libre Comercio (ver
aquí)
3. La OMC impulsa en el
último momento un paquete de medidas perjudiciales del que los países
desarrollados y las multinacionales son los claros vencedores (ver
aquí)
4. En el camino hacia
la 11º conferencia ministerial en Argentina: estado de situación en la OMC (ver
aquí)
Notas:
* Existe también un
Consejo General con representantes de todos los países miembros, que trabajan
bajo el mandato de la Ministerial y se reúnen varias veces al año en la sede de
la OMC, en la ciudad de Ginebra (Suiza).
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Fuera_el_Libre_Comercio_de_nuestras_vidas_Por_una_agricultura_y_una_alimentacion_en_manos_de_los_pueblos
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