Si no eres de orden no
sales en la foto
4 de noviembre de 2016
Por Alberto Garzón hhp://agarzon.net/
El que fuera presidente de la agencia EFE , director
de ABC y fundador de La Razón, Luis María Ansón, publicó ayer que el Centro
Nacional de Inteligencia tiene informes sobre Pablo Iglesias. Lo verdaderamente
significativo es que Ansón lo utilizó como amenaza: si Pablo continúa en
posiciones rupturistas con el Régimen, cuestionando la transición y sus
códigos, el CNI le hará la vida imposible. Si, por el contrario, agacha la
cabeza, Pablo aspirará a una vida cómoda dentro del sistema político. Y donde
decimos Pablo decimos todos los que son ideológicamente
como Pablo, para que nos entendamos.
Pero no nos confundamos. El régimen no es un sujeto, sino un marco
institucional, unas reglas de juego, que genera privilegiados y perjudicados. Y
esos privilegiados operan, de múltiples formas y rara vez con principios
éticos, para que nada cambie. No podemos olvidarnos de que las cloacas del
Estado, los lugares donde se gestiona la información más sensible, también son
espacios de batalla política. Y que los medios
de comunicación privados son eso, privados; y sus propietarios, a menudo
grandes empresas, están muy lejos de querer una transformación real en nuestro
país. Qué decir de los millonarios que son al mismo tiempo accionistas de
grandes empresas y de medios de
comunicación, con fuertes nexos en partidos políticos. No es una conspiración,
simplemente son negocios. Cada sujeto defiende sus intereses, y los distintos
intereses particulares de los privilegiados casan en el interés general de
defender el régimen del 78. Las razones para esa defensa rara vez son
ideológicas. La comodidad de las subvenciones, de los contratos con el Estado,
de una cultura política caciquista pero estable y predecible… hay muchas
razones por las que las élites de nuestro país prefieren que el régimen siga
siendo el que es. Obsérvese, han podido saquear el país regalando dinero a sus
amigos y recortando en la vida de los trabajadores sin que, aparentemente, nada
haya pasado. En suma, es natural que vean un riesgo en las posiciones
rupturistas que mantenemos.
Esto no es nada nuevo. En la historia del
comunismo español y de IU lo conocemos muy bien. Las élites económicas han
maniobrado siempre para hacer la vida imposible a quienes sostienen posiciones
rupturistas. O, lo que es lo mismo, para alimentar las posiciones de orden
dentro de nuestra organización. A Santiago Carrillo, que aceptó el rol de
izquierda del régimen, le perdonaron todos sus pecados de juventud. Hoy hasta
el PP lo reivindica como figura. Lo mismo sucedió con Nueva Izquierda, la
corriente interna de IU que se oponía a Julio Anguita y que terminó casi íntegra
en el PSOE. Y hace menos nos sucedió cuando intervenimos en la federación Madrid ,
que tenía una dirección corrupta y en la que muchos de sus líderes se turnaban
en el palco con la oligarquía madrileña. Por cierto, algunos de esos expulsados
ya piden públicamente el voto para el PSOE. En todos esos casos no pocos medios de comunicación construyeron relatos
favorables a esa izquierda de
orden. Y, naturalmente, contrarios a los representantes rupturistas. Los
exiliados por el franquismo que se oponían a Carrillo eran unos radicales;
Julio Anguita era un radical; la nueva dirección de IU es una radical… donde
radical está connotado negativamente, como
contrario al orden. Recordemos que Susana Díaz justificó la ruptura del
acuerdo con IU por el «giro radical» que habríamos dado Maillo y un servidor.
El régimen puede tolerar, y de hecho lo promueve, una izquierda que respete sus
reglas; pero no tolera, no puede, una izquierda rupturista. Y aquí rupturista
significa, permitidme la obviedad, ser consecuente con nuestras ideas;
coherente con nuestros discursos y retórica. La izquierda de orden es aquella
que decora sus discursos con grandilocuentes llamadas al socialismo para luego
llevar a cabo prácticas ridículamente posibilistas y moderadas.
No obstante, la singularidad del momento actual
se deriva de que históricamente las posiciones rupturistas en nuestro país
siempre han representado un limitado espacio electoral, casi anecdótico. Sin
embargo, ahora a los privilegiados les tiemblan las piernas cuando ven que el
espacio político de Unidos
Podemos está por encima del
20% de apoyo electoral. Por eso han actuado para evitar que tuviéramos
influencia en un Gobierno, descabezando para ello incluso a un secretario
general del PSOE. Es obvio, y hasta diría legítimo: van a hacer todo lo posible
por fragmentarnos y por hundirnos. Cuando dispongan de información que pueda
ser usada de forma tóxica, la usarán; cuando no la tengan, tratarán de hacer
mella en nuestra imagen pública.
En el fondo, y esto es también relevante, estamos
hablando de una expresión más de la lucha de clases. Puesto que la victoria
bien de la izquierda
rupturista bien de la izquierda de orden tiene implicaciones directa sobre las
condiciones de vida de las clases populares y de las clases pudientes. El
escenario político se presenta prometedor para la izquierda rupturista, pero no
parece que vaya a ser una batalla fácil ni tampoco limpia.
Fuente original: http://agarzon.net/si-no-eres-de-orden-no-sales-en-la-foto/
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=218766
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