sábado, 22 de septiembre de 2012

III. Unámonos contra el modelo extractivo o destructivo que se extiende por el país, el continente y el mundo




Fracking: una fractura que pasará factura (continúa)
Por Aitor Urresti y Florent Marcellesi

Principales impactos del fracking


Los riesgos e impactos detectados son múltiples y en ámbitos diversos. Pasemos a continuación a detallarlos.8

Riesgos durante la perforación
Como ya se ha comentado, es necesario emplear técnicas de perforación especiales para poder proceder posteriormente a la fracturación hidráulica. Por todo ello, a los riesgos habituales de un sondeo de hidrocarburos, se unen los específicos de los sondeos desviados. Hablamos por lo tanto, de riesgos de explosión, escapes de gas, escapes de ácido sulfhídrico (muy tóxico en bajas concentraciones), y derrumbes de la formación sobre la tubería. Este último es mucho más habitual en el caso de sondeos desviados como los que se realizan en este caso. Recordemos que se están perforando una media de 6-8 pozos por plataforma, y entre 1.5 y 3.5 plataformas por km2, con lo que aunque a priori el riesgo de que ocurra un accidente de este tipo por pozo es baja, al aumentar el número de pozos a realizar el riesgo aumenta de forma alarmante.

Contaminación de agua
Una de las mayores preocupaciones de la fracturación hidráulica es la afección a los acuíferos subterráneos. Al fracturar el subsuelo, existe la posibilidad de que una de las fracturas inducidas alcance un acuífero, contaminando el agua con los fluidos de fracturación y con el propio gas de la formación. Además de este riesgo, existe también la posibilidad de que durante la fracturación se conecte con un pozo antiguo, mal abandonado, y de ahí el gas se comunique bien con un acuífero, como con la superficie. Este tipo de accidente ya ha sucedido con antelación, contaminándose un acuífero a través de un pozo abandonado en la década de los 409.

Riesgo químico de los aditivos
Como comentado, en cada perforación es necesario emplear unas 4,000 toneladas de productos químicos, la mayoría de ellos altamente contaminantes. Al diluirse a un 2% en agua, su nivel de toxicidad se ve fuertemente reducido. De todos modos, estos productos químicos llegan a la plataforma sin mezclar. El riesgo de accidente durante el traslado debe tenerse en cuenta. La cantidad de trasiegos de camiones a realizar para la densidad de pozos que se perforan es elevada (lo que provoca por su cierto a su vez contaminación acústica e inseguridad vial). Para cada plataforma se estima que el movimiento de camiones mínimo es de 4000, una gran cantidad de ellas para el trasiego de productos químicos. De nuevo, aunque el riesgo de producirse un accidente con derrame del producto químico sea bajo, el gran número de operaciones a realizar lo convierte en un riesgo importante.

Contaminación del aire
Durante todo el proceso de perforación y fracturación, se utilizan una gran cantidad de aditivos, muchos de los cuales son compuestos volátiles. Lo mismo sucede posteriormente en la etapa de producción, en la que es necesario acondicionar el gas extraído para inyectarlo en el gasoducto. Todos estos compuestos pasan en mayor o menor grado a la atmósfera, pudiendo generar ozono, o BTEX10 entre otros.

Terremotos
En aquellas zonas donde el desarrollo del fracking está más avanzado, se ha constatado un aumento de la sismicidad coincidido con los periodos de fracturación hidráulica. Hay que tener en cuenta que durante las operaciones de fracking se presuriza el subsuelo en más de 100 ocasiones. Este sobreesfuerzo al que se le somete puede ser suficiente como para provocar desplazamientos de fallas subterráneas, y por lo tanto terremotos, como ha pasado en Lancashire en Reino Unido donde la empresa Cuadrilla Ressources ha reconocido que su perforación era la causa de dos terremotos locales.

Efecto invernadero
El gas no convencional, por las condiciones en las que se encuentra, suele estar formado casi en su totalidad por metano. Este es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el propio CO2, en concreto, 23 veces más potente. Esto quiere decir que cualquier escape del mismo durante la perforación, fracturación, y producción es mucho más nociva que los gases que se generan posteriormente durante su combustión.

El problema añadido de las técnicas de fracking con respecto a los escapes de gas, es el agua de fracturación en su retorno. Al haber estado en contacto con el gas en subsuelo, absorbe una cantidad de gas, que al retornar a superficie es emitido a la atmósfera. Se ha estimado que en un pozo en el que se ha realizado fracturación hidráulica, el aumento de emisiones de metano es del 2%. Un informe de la Universidad de Cornell estima por lo tanto que el gas de pizarra suponen un aumento de emisiones de gases de efecto invernadero de entre un 30% y un 100% comparado con el carbón.

Ocupación de terreno
Un problema añadido es la gran ocupación de terreno de este tipo de explotación. Como se ha comentado anteriormente, es necesario realizar un gran número de pozos para aprovechar correctamente los recursos. Se suelen perforar de 1.5 a 3.5 plataformas por km2, con una ocupación de 2 hectáreas por cada una.11 El impacto visual de esta acumulación de sondeos es muy grande.

Fracking y zonas de conflictos socio-ecológicos
Los yacimientos de gas no convencional están distribuidos a todo lo largo del planeta con un carácter novedoso: abundan en países históricamente más pobres en hidrocarburos (Baccheta, 2012). Mientras en la geopolítica del gas convencional —y de la (in)dependencia energética— Rusia, Irán, Qatar y Arabia Saudita concentran más del 50% de las reservas mundiales, en la geopolítica del gas no convencional encabezan la lista la China, Estados Unidos, Argentina, México, Sudáfrica, Australia, India y juegan un papel importante Europa (zona central y este, Francia, Reino Unido, etc.) y Norte África. Mientras tanto, en América del Sur, además de Argentina, son Brasil, Chile, Paraguay e incluso Bolivia, quienes van muy por delante del tradicional gigante en hidrocarburos, Venezuela.12En el mapa 3 se pueden observar las principales áreas con yacimientos de gas no convencional. Puesto que por un lado la explotación de hidrocarburos no convencionales es un negocio potencialmente muy rentable y además con un carácter geopolítico central, y que por otro lado conlleva graves afecciones al medio ambiente y a la salud, no es de extrañar que estén surgiendo cada vez más conflictos socio-ecológicos en todos los puntos de extracción donde se aplican esta técnica de fracturación hidraúlica.

Estados-Unidos, el conejillo de indias del fracking

Las primeras alertas nos llegan desde hace años de Estados-Unidos donde, según datos de la Agencia de Energía estadounidense, la producción de gas pizarra ha pasado de suponer el 1,4% del suministro total de gas de EE UU en 1990 al 14,3% en 2009, pudiendo alcanzar un 24% para 2035. Este experiencia previa nos permite tener más perspectiva a la hora de analizar lo ocurrido, puesto que los primeros pozos se iniciaron en los ochenta, con un boom en los años 2000, y hay en la actualidad 500.000 pozos perforados, y un ritmo previsto de más de 30.000 pozos nuevos al año.
Es evidente que ante tal despliegue, el movimiento antifracking ha hecho oír su voz: documentales como Gasland –realizado por el activista medioambientalista estadounidense Josh Fox—13 o como Fracking Hell y plataformas ciudadanas organizadas como “No Fracking”14 dejan constancia del complejo político-comercial escondido detrás de la explotación de gas no convencional y sus consecuencias ambientales y de salud en Estados-Unidos.15 Las principales conclusiones que podemos sacar de la experiencia estadounidense recuerda una vez más sin duda las pautas clásicas de conflictos socio-ecológicos convencionales:
·                   Connivencia entre poderes políticos y económicos: bajo la administración Bush Junior y tras una labor incesante de lobby de las transnacionales de la energía, han sido derogadas varias de las leyes de protección ambiental más importantes de EEUU, entre ellas la de la Ley del Agua Potable Segura, para que dicha ley no se aplicara al fracking.16 Esta disposición se ha llegado a llamar el “vacío legal” o la “enmienda Halliburton”, puesto que la multinacional Halliburton es una de las pioneras y una las mayores proveedoras de servicios de fracturación hidráulica en EEUU, y cuyo anterior director ejecutivo no fue otro que Dick Cheney, entonces Vicepresidente de EEUU cuando se aprobó esta exención legal específica.
·                   Potencia económica de las multinacionales de la energía: a golpe de cheques para comprar las tierras,17 de promesas de nuevas fuentes de empleo en torno a los pozos o de campañas de publicidad muy agresivas, consiguen el beneplácito tanto de los propietarios de los terrenos donde está el gas como de los actores económicos, políticos y legislativos, o generar sus propios informes de expertos donde se auto-exculpan de cualquier contaminación ambiental o efecto sobre la salud. De hecho, debido al débil papel de la Agencia de Protección Ambiental federal, los Estados federados, con presupuestos ajustados, se encuentran indefensos para hacer frente a intereses y presupuestos millonarios, lo que explica a su vez que “21 estados de 30 donde hay pozos no tienen regulaciones específicas y ninguno exige a las empresas que informen sobre la cantidad de fluido tóxico que queda bajo tierra” (Goodman, 2010).
·                   Efectos nocivos sobre el medio ambiente y la salud: además de comprobar los riesgos medioambientales arriba mencionados, se han dado casos de cáncer, problemas respiratorios, daños cerebrales, desórdenes neurológicos, hipersensibilidad a químicos, debido principalmente a la contaminación del agua y del aire. Como recoge Grandoso (2011), la Universidad de Duke ha realizado un estudio que demuestra que los pozos de agua potable cercanos a los lugares de extracción tienen concentraciones muy elevadas de metano, “un asfixiante en espacios cerrados y un peligro de fuego y explosión”, mientras que en la localidad tejana de Dish rodeada de pozos, el 61% de las enfermedades registradas estaban asociadas a los contaminantes empleados por el fracking. En noviembre del 2010, un estudio de la Agencia de Protección Ambiental en Wyoming relacionó la contaminación de pozos de agua potable con el fracking.
Tras quince años de pruebas, luchas y lobby variopintos, el pulso entre movimiento antifracking y transnacionales de la energía ha dado lugar por un lado a la suspensión temporal en Nueva Jersey, Nueva York y Pensilvania de la fractura hidráulica hasta conocer mejor los riesgos de contaminación del agua potable, mientras que 16 municipios han aprobado prohibiciones locales (pero sin tener capacidad regulatoria sobre la industria del gas y del petróleo), y Vermont se ha convertido en el primer estado federado en aprobar la prohibición en mayo del 2012. Además, en septiembre del 2010, la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA) solicitó información sobre los productos químicos empleados por las empresas extractivistas: respondieron ocho y, para que Halliburton contestara, se necesitó una citación judicial (Fracking Hell, 2011). Al mismo tiempo, la tensión aumenta y los poderes económico-políticos reaccionan. Como símbolo de esta lucha —entre otras menos mediatizadas— , Josh Fox se encuentra hoy en la “Terror Watch List” del gobierno de EEUU y, hecho denunciado por la Unión americana de libertades civiles, fue detenido en febrero del 2012 cuando asistía con su cámara a una audiencia pública de una comisión del Congreso de EEUU dominada por los republicanos y donde se analizaba las duras conclusiones de la EPA sobre el fracking.

 

La fiebre del fracking llega a Europa y resto del mundo

Después del ensayo estadounidense, el fracking ha desembarcado en Europa y muchas otras partes del mundo donde, al igual que en EEUU, se han ido montando varios conflictos socio-ecológicos enfrentando los poderes económicos y políticos dominantes a plataformas vecinales, sociales y ecologistas denunciando los riesgos inherentes a la explotación de gas no convencional.
A nivel de la Unión europea, donde la Agencia Internacional de la Energía estima que las reservas europeas de gas no convencional son de 35 trillones de metros cúbicos, lo que equivale a cuarenta años de importaciones de gas según los parámetros actuales, su complejidad legislativa se hace de nuevo notar. Hasta el momento, se oponen las recomendaciones del Parlamento europeo que indicaba en julio del 2011 que “los riesgos y cargas medioambientales [del fracking] no son compensadas por su correspondiente beneficio potencial”, recomienda su regulación y que se hagan públicos los componentes que se emplean en los pozos de perforación, y las de la Comisión Europea, con capacidad de impulsar una directiva al respecto, que considera que la legislación existente puede aplicarse tanto al gas convencional como al no convencional. Además, la batalla sigue dándose en el Parlamento europeo donde por un lado, a iniciativa de un eurodiputado polaco se ha discutido en la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad un informe que promueve la expansión del gas de fracking en Europa y del otro el comité de peticiones de la Unión europea ha estudiado a finales de abril 2012 8.000 firmas desde Bulgaria en torno a los riesgos asociados a esta técnica.18 Por su parte, el movimiento antifracking, mediante una coalición de 36 organizaciones no gubernamentales especializadas en los ámbitos del medio ambiente y la salud principalmente de Europa pero también de EE. UU., Australia y Sudáfrica han pedido a la Unión europea que “hasta que estos problemas no se aborden debidamente mediante una evaluación científica exhaustiva (…) no deberían proseguir las actividades relacionadas con la extracción de gas y de petróleo de esquistos, ni de metano procedente de vetas de carbón.” Instan a los Estados miembro a “suspender todas las actividades en curso, derogar los permisos y prohibir todos los proyectos nuevos de prospección y explotación”.19 Por último, en mayo del 2012 el Partido Verde europeo, muy activo en el Parlamento europeo y las movilizaciones sociales con el eurodiputado y altermundialista José Bové, se ha pronunciado para toda Europa en contra la explotación de gas no convencional mediante la fractura hidráulica.20
En cuanto a cada país en la Unión europea, recogemos en la tabla siguiente la situación legal a día de hoy así como comentarios adicionales que caracterizan el conflicto ecológico y/o pueden influir en el futuro de la explotación o no del gas no convencional en Europa.



En el resto del mundo, ya sea por ejemplo en Sudáfrica, Quebec, Australia, las movilizaciones ciudadanas han logrado moratorias. Otro gallo canta en China, donde por la falta de oposición, el gobierno chino firmó en 2009 un acuerdo con EEUU y ya ha comenzado a hacer perforaciones con la promesa de que sus reservas sean las más importantes del mundo (Manrique, 2011). También cabe señalar el caso de Argentina donde detrás de las renacionalizaciones de YPF y su rama gasista, subyace la voluntad del Gobierno argentino no sólo de controlar los recursos naturales, sino de explotarlos con aún más determinación. Si nos fijamos en el proyecto de ley de expropiación, además del objetivo de “autoabastecimiento”, se trata de la explotación de “hidrocarburos convencionales y no convencionales”. De hecho, recordemos que Repsol-YPF descubrió el año pasado en el área argentina de Vaca Muerta uno de los mayores yacimientos “no convencionales” de petróleo y gas de pizarra del mundo. El Gobierno argentino, siguiendo los pasos nacional-productivistas de otros gobiernos de América Latina como Brasil, inscribe su acción dentro del llamado extractivismo (de petróleo, gas, materias primas, etc), particularmente agresivo con el medio ambiente y los pueblos originarios (Marcellesi, 2012).

Y ¿en España?
Debido a la gran falta de transparencia o de información por parte de los poderes públicos, no es fácil conocer exactamente la realidad de la explotación de gas de pizarra en España y saber qué permisos o concesiones vigentes o solicitados son para hidrocarburos convencionales y no convencionales.21 En cuanto al gas de pizarra, las zonas de mayor interés para los intereses político-económicos y de mayor conflictividad social se encuentran hoy en día en la llamada cuenca vasco-cantábrica (lo que incluye principalmente yacimientos en Cantabria, Álava, Burgos y en menor medida Bizkaia, Navarra, La Rioja) y, de cara al futuro, también en Aragón, Sevilla y Jaén. En el mapa adjunto se pueden ver con mayor claridad las áreas de mayor interés en la actualidad.22 Mientras que en Cantabria existe un permiso con varios pozos bajo el nombre Arquetu y que en Burgos unos 20 pozos de investigación previstos, el yacimiento más importante se encuentra en Álava en el permiso Gran Enara donde, según el Ente Vasco de la Energía (EVE), se calculan 184.500 Mm3 de reservas, lo que supondría, haciendo caso omiso del techo de extracción de los pozos, el consumo del País Vasco de 60 años y de España durante 5 años.


En el caso alavés y ejerciendo el liderazgo a nivel estatal, existe un fuerte respaldo político del Gobierno Vasco, que ha sido simbolizado por un viaje en octubre del 2011 del Lehendakari López a Dallas en Tejas, con empresas especializadas en fracking. A nivel empresarial, el consorcio que lidera la fase de investigación y, seguramente liderará la fase de explotación si se confirma, está formado por el EVE (42,8%)23 y dos empresas norteamericanas: Cambria (35,30%) y Heyco (21,88%).24 Ésta última, conocida en Estados Unidos por su proximidad al gobierno Bush Junior, su lobby a favor de la enmienda Halliburton y ser dirigida por negacionistas del cambio climático,25 explicó sin pudor en jornadas sobre fracking organizadas por el Gobierno Vasco en abril del 2012 su interés hacia los pozos alaveses por 1. el apoyo de la administración y el trato fiscal (en España no hay ni prohibición, ni moratoria sobre esta técnica y han obtenido permisos con tratamiento fiscal preferente), 2. la presencia de poca gente y mucho campo (es decir, menos resistencia) 3. las leyes de protección ambiental “manejables” (recordemos que Heyco estuvo envuelta en un escándalo por abrir pozos en las praderas protegidas en Nuevo México) 4. un negocio muy rentable. De hecho, se estima un valor del gas presente en Álava de 30.000 millones de euros, sin saber, puesto que los capitales privados tienen más poder dentro del consorcio que los públicos, quienes decidirán el destino del gas extraído y adónde irán a parar los beneficios económicos, más allá de asegurar que la entrada de capital americano estimulará el empleo y dará trabajo a empresas vascas.
Sin embargo, a pesar de que el viceconsejero del Gobierno Vasco Xabier Garmendia aseguró que los riesgos asociados a la exploración “son irrelevantes” y que en marzo de 2010 el Estado español confirmara que no es necesario para los pozos de investigación el sometimiento a un Estudio de Impacto Ambiental, existen riesgos ambientales de tanto calado como los observados en Estados Unidos y otras zonas de Europa y del mundo ya sea para investigación, exploración o explotación. En este caso, el principal riesgo es la contaminación del acuífero de Subijana (la mayor reserva de Euskadi), del ecosistema fluvial y de la red natura (el Zadorra es un Lugar de Interés Comunitario), afección a las especies protegidas, al paisaje y al ruido (con el tráfico de camiones), la emisión de gran cantidad de gases contaminantes y de efecto invernadero, el gran consumo de agua y la gestión de residuos deficiente. Por su parte, según la Fundación Nueva Cultura del Agua, los permisos de investigación de Enara no son compatibles con el derecho comunitario europeo al infringir los artículos 1 y 4 de la Directiva Marco del agua y el principio de precaución establecido en el artículo 191.2 del Tratado de Funcionamiento de la Unión europea (La Calle, 2012). Además, por si fuera poco y emulando la enmienda Halliburton en Estados-Unidos, el Parlamento vasco, juntando los votos del PSOE, PP y PNV, ha modificado incluso la ley de conservación de la Naturaleza para permitir el fracking en espacios protegidos…26
Por ello, y aunque no exista en la actualidad una plataforma estatal que vinculen las diferentes luchas locales contra el fracking, se han organizado diferentes movimientos antifracking en cada zona afectada. Ya sea en Cantabria, donde se dieron a conocer los primeros permisos y pusieron en marcha una página web con la mayor información en España sobre fracking, en Euskadi (principalmente en Álava y luego en Bizkaia) o en Burgos y Navarra más recientemente, la lucha social y política ha alcanzado un grado de conflictividad importante dificultando por un lado el rodillo político-económico y permitiendo por otro lado un mayor grado de concienciación e información de la sociedad. Además, gracias a esta labor, más de 15 municipios alaveses se han declarado libre de fracking, mientras que Vitoria-Gasteiz (¡capital verde europea 2012!) reclaman un Estudio de Impacto Ambiental para todos los pozos o que en Cantabria varios ayuntamientos han recurrido los permisos en la zona de Arquetu.
Es también de gran interés de cara a la construcción de alternativas más globales que la lucha anti-fracking demuestre de nuevo la confluencia y unidad de acción cada vez más normal y potente entre movimientos de justicia ambiental, social y democrática. Por ejemplo, en Euskadi participan en el colectivo anti-fracking asociaciones ecologistas (Ekologistak Martxan, Eguzki, Gaia, Mendialdetik, etc.), partidos políticos (Bildu, Equo, Izquierda Unida, Aralar), movimiento del 15M y personas a nivel particular, o en Cantabria donde cuentan con personas afectadas y organizaciones preocupadas por el tema como el movimiento del 15M, Democracia Real Ya, Ecologistas en acción, ARCA, Asamblea contra el TAV, Agitación Rural o Regüelta.

 

Conclusiones

La demanda mundial actual de combustibles fósiles y el cercano agotamiento de los yacimientos convencionales, ha empujado a la industria del hidrocarburo a aprovechar nuevos tipos de recursos hasta ahora no explotados. Las nuevas técnicas de perforación han facilitado ese movimiento, que ha contado al mismo tiempo con el apoyo institucional en muchos países, cegados ante el descubrimiento de un nuevo El Dorado. En esta situación, el aprovechamiento de los yacimientos de gas no convencional, mediante fracturación hidráulica, es la que está recibiendo en estos momentos mayor atención. Sin embargo, esta técnica conlleva graves riesgos medioambientales y de salud pública, que tanto desde las empresas operadoras, como desde las instituciones implicadas, se están queriendo obviar. La campaña de propaganda institucional simplemente las ignora, y descalifica a quienes exigen que se aplique el principio de precaución, y se paralicen las explotaciones hasta que se realice un buen análisis de los posibles impactos y las medidas a adoptar.
Se está optando por seguir exprimiendo hasta el último litro de hidrocarburo de las rocas por no querer afrontar un problema que tenemos delante y es ineludible: la transición de una economía basada en los combustibles fósiles, hacia sociedades con baja huella ecológica (en particular energética) y tecnologías renovables y no contaminantes. Es necesario de una vez por todas asumir que el actual modelo es insostenible, por un lado porque las reservas de combustibles fósiles son cada vez más escasas, y por otro lado por todos los problemas ambientales asociados a su exploración, explotación, producción y consumo. Ante todo esto, ¿merecen la pena los riesgos que se van a correr con el uso de esta técnica ante la multitud de dudas y problemas que genera? ¿están justificados estos riesgos mientras que la estrategia energética mundial tendría que dirigirse hacia un sistema basado en la reducción del consumo, las energías renovables y cada vez menos dependencia a los combustibles fósiles?
Si bien el gas natural convencional puede representar una energía de transición útil, la apuesta por el gas no convencional no deja de estar demasiado basada en el no cambio de paradigma productivo y de consumo, y el espejismo tecnológico. De hecho, no se centra en el reto de nuestras sociedades energívoras y contaminantes: la construcción de un nuevo modelo energético capaz de afrontar a la vez el cambio climático y el techo del petróleo (y de todos los combustibles fósiles). En este camino, necesitamos objetivos claros: una reducción en 2020 del 40% las emisiones de CO2 y de un 90% en 2050, en la disminución de la demanda total de energía en un 30% para 2020 respecto a 2007 y el 100% de producción energética a través de fuentes renovables en 2040 (con el abandono al mismo tiempo de la energía nuclear). Estas metas se pueden alcanzar gracias a una serie de alternativas eficaces y seguras: la gestión de la demanda y la implantación de cuotas máximas de consumo de recursos no renovables y emisión de gases de efecto invernadero, la promoción de una “Ley del ahorro, energías renovables y eficiencia energética” que dé estabilidad y visión de futuro al sector energético, la descentralización energética para consumir localmente lo que se produce localmente, el incentivo del autoconsumo, el premio a los pequeños parques de energía renovable, la disminución de la competencia que ejerce el ciclo combinado, la eliminación de las subvenciones, directas e indirectas, a los combustibles fósiles. Este modelo es además un vector central de otras políticas y va profundamente vinculado a una movilidad y un urbanismo sostenibles, la agroecología, la relocalización de la economía, la construcción de sociedades resilientes y autosuficientes, donde vivamos bien con menos, donde las actividades sean intensivas en mano de obra y sobrias en energía y emisiones de gases de efecto invernadero, y de forma global se circunscriban a los límites ecológicos del planeta.
Al igual que no necesitamos bonos basura y activos tóxicos en la economía, tampoco los necesitamos en la política energética. No podemos permitir que esta huida hacia adelante tecnológica y energética pase factura a las generaciones presentes y futuras, en el Norte y en el Sur, aún menos cuando sabemos que ya existen alternativas sectoriales e integrales para enfrentarnos a la vez al cambio climático y al techo de producción de los hidrocarburos.
Fuente: http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/09/16/fracking-una-fractura-que-pasara-factura/

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